Hijos de la Discordia
Capítulo IV
"Heredero al trono"
La princesa acudió a la cena cuando había transcurrido una hora de su inicio. Sólo quedaban unos pocos y la comida ya estaba fría. Aunque Trunks le preguntó que qué le pasaba, su hermana no contestó y cabizbaja se sentó a su lado y comenzó a servirse la poca comida que se le antojaba. Por el rabillo del ojo vio a los asistentes, divisó a Pan que la miraba sin parar y Bra tuvo la necesidad imperiosa de apartar la cabeza para no verla. Inevitablemente tuvo curiosidad por los forasteros y furtiva levantó la cabeza. Sólo Bardock la miraba en silencio, su primogénito en cambio apuró una jarra de cerveza de tal forma que se le escapaba por la comisura de los labios.
Bra se sobresaltó cuando Trunks le colocó una jarra de agua frente a ella. Ella lo miró un tanto asustada, ¿acaso la habría visto mirar a Raditz?
—¿Te pasa algo, hermanita? —le preguntó con voz queda y ella tomó un cubierto rápidamente para meterse un bocado a la boca.
—No. —No sonaba muy convencida y se encogió de hombros. Su hermano siempre sabía leerla con facilidad.
—Es por el holograma de nuestra madre, ¿verdad? —Bra lo miró genuinamente sorprendida. Se había olvidado completamente de la sombra de su madre. Su único pensamiento era aquel gigante y el beso que le había robado.
—Ya se me pasará, Trunks. —Su hermano asintió, pensando que le había dado al clavo y la acercó a su cuerpo con un abrazo y le besó la cabeza. Siempre habían sido así de cercanos y ese beso se suponía que la consolaría pero no había surtido efecto. Parte de ella seguía aproblemada y la presencia de Raditz la inquietaba.
Con aquello en mente, volvió la vista a donde estaba el forastero que no se había inmutado ante su entrada. Para su sorpresa su mirada oscura estaba clavada en ella mientras se servía el ultimo sorbo de la cerveza y se limpiaba la boca con el dorso de su mano. La pequeña princesa se sonrojó enseguida y tomó la jarra de agua con apuro y se mojó los labios simplemente para ocultar su rubor. Se imaginó que Raditz sonreía ante su reacción puesto que no tenía el valor de verlo a los ojos.
La comida le supo agria de repente pero se obligó a comer dos bocados más antes de retirarse. Por supuesto que Trunks y Pan la vieron con preocupación cuando ella se excusó. Trunks incluso trató de pararla sujetándola suavemente por el brazo.
—Estoy bien, hermano. Solamente no tengo hambre.
Era claro que su hermano no le creía pero la dejó ir. Antes de salir de la sala que usaban para comer en comunidad Bra dio una última mirada hacia el forastero, como una invitación, quizás. Y Pan vio todo aquello como una espectadora silenciosa.
—No sé cómo acercarme a ella, madre —le dijo Trunks en la habitación en la que hablaban. Se había convertido en su habitación secreta y nadie volvió a entrar ahí sin su consentimiento. Había sido un acuerdo sin palabras.—Ella está…, distante…
—Ella sólo es una adolescente…
—Lo sé pero… —Trunks volteó hacia su madre virtual y sintió un pinchazo de rareza, casi había olvidado que su madre no era más que un eco del pasado.
—¿Qué?
—Como si ella no quisiera pertenecer aquí… —Trunks hizo una pausa—. No tiene amigos y no comparte en la sala común con el resto si no es estrictamente necesario. Cuando era pequeña era más abierta, incluso entrenaba con nosotros un poco… ahora ya no hace nada con los guerreros.
—Ella me necesita… —dijo Bulma con una tristeza que parecía genuina—, la comprendo, se siente sola… —El holograma pareció divagar en sus recuerdos y tras un instante, Trunks se sentó frente a ella para escucharla con cuidado.
—Bra nos tiene a nosotros, somos como una gran familia aquí… —dijo—, solo que no lo reconoce. Sólo me cuenta a mí, sangre de su sangre.
Trunks sintió con pesar sus palabras, por más que intentara hacer que su hermana se sintiera a gusto con todos, ella simplemente no lo aceptaba. Y cada día que pasaba y ella crecía, su enfado y soledad crecían más.
—Temo el día en el que quiera irse.
Esta vez Bulma sonrió.
—Yo me fugué del Templo de la Luna antes de que me vendieran como una concubina.
—Eso era diferente, madre, Bra no es prisionera aquí. Ella puede hacer lo que quiera, está segura aquí…
—Hay más de una manera de ser prisionero, Trunks. —Bulma intentaba sonar conciliadora pero su hijo no podía estar de acuerdo.
—¡No es seguro fuera de aquí! ¡No puedo protegerla si ella no está conmigo!
Bulma hizo una pausa para que su hijo se tranquilizara. Eso ocurrió casi en el acto y hasta vio avergonzó de su propia reacción.
—Es natural que quieras protegerla pero ella pronto dejará de ser una adolescente y no puedes obligarla a vivir una vida que no quiera vivir…
—Incluso, ¿si su vida peligre…?
Si su madre no fuera un holograma seguramente se hubiese materializado a su lado y lo hubiese acunado entre sus brazos.
—Lamento que sientas que tu vida esté en peligro en odo momento, Trunks, y créeme que hubo momentos en que lo estuvieron cuando vivieron junto a mí y a su padre.
—Mi padre fue un hombre muy fuerte, no creo que nos hubiera pasado algo junto a él. —El reproche venía junto al comentario y el chico se sintió un tanto culpable. No dudaba que había sido un día triste para su madre cuando él y Bra se marcharon del planeta Vegeta…, pero aún así…
—Lo fue —secundó Bulma—, pero ni él podía estar junto a nosotros todo el tiempo, Trunks. Los asesinos que venían por nosotros eran astutos y esperaban el momento en que Vegeta se marchara para atacarnos.
El híbrido apretó la mandíbula y cerró los ojos con fuerza. Le dolía el corazón pensar en lo mucho que los odiaron por el mero hecho de nacer. Él no buscaba el poder ni el trono, sólo era un niño pequeño…
—Nunca hubiese querido suceder a mi padre, mamá. Me habría ido eventualmente… —Bulma asintió ante sus palabras.
—A ellos no les preocupaba la sucesión, hijo… Vegeta los defraudó al tenerme como única mujer y madre de sus hijos…
»En el planeta Vegeta era aceptado que hombres y mujeres tuvieran más de una pareja, y muchas veces eran decisiones tomadas para mezclar dos guerreros poderosos y engendrar nuevos soldados. Sin saberlo estaban haciendo ingeniería genética, una especie de selección natural. Por supuesto que las uniones por amor eran escasas y si había mestizaje de por medio era de mal gusto para las castas más importantes del planeta, y por supuesto, la de tu padre era la casta más alta que existía…
Pasado
La sensación de ahogo fue la que la hizo despertar de pronto. Le habían echado un balde de agua helada directamente a la cara para que saliera del letargo y Bulma sintió que la mordida del grillete en las muñecas se avivaba con la consciencia. Cuando se le acostumbraron los ojos a la penumbra vio que el príncipe Vegeta se encontraba sentado frente a ella, gracilmente sobre una pierna y la capa de color carmín envolviéndole los hombros. El soldado que la había despertado estaba a su lado y tenía la misma cara de Kakaroto y de Bardock, aunque sabía que no era ninguno de ellos. Era el hombre de los mandados viles de Vegeta, Turles.
—Parece que te quedaste dormida —comentó Vegeta cuando vio que su cara era cruzada por el miedo. Turles había estado torturándola de una manera suave, como ellos decían. La hacían colgar del techo por las muñeras hasta que ella sentía que se cortarían las manos. Le aventaban agua a la cara para que sintiera que se ahogara. La mataban de hambre… Todo para compensar la ira que había pasado Vegeta al no tener en sus manos al Repartidor de carne—. Creo que estabas por decir dónde estaba el Repartidor…
—Ya te lo dije… yo no lo sé… —Bulma yadeaba y aunque estaba colgada de las muñecas, la punta de sus pies tocaban el suelo e intentó alejarse de Turles sin éxito—. ¿Dónde está… Tarble?
—Yo hago las preguntas aquí, sumisa. —Vegeta se levantó del suelo y se le acercó sin dejar de sonreír—. Pero ten por seguro que mi hermanito está bien atendido.
—Él no tiene culpa… es inocente —dijo ella casi sin aliento y sintió que Vegeta estaba a su lado, a punto de tocarla…, pero no lo hizo. En cambio, Turles tomó la cadena que sujetaba a los grilletes y tiró de ella para que ella cayera de bruces al suelo.
—Entonces tú eres la culpable de que huyera —resolvió él pero Bulma masculló.
—No hubieses podido vencerlo…, es mejor así.
—¡Mentirosa!
La cadena se tensó y Bulma pronto estuvo de pie y las muñecas abiertas a carne viva. Unos dedos calientes de sangre bajaron hasta sus codos. Pero no había sido Vegeta quien jalara la cadena sino Turles.
—Eres el príncipe de este planeta, siéntate en tu trono y conténtate, sé feliz y…
—No soy el príncipe —la interrumpió Vegeta de una manera que a Bulma se le heló la sangre—. Hoy mi padre murió —le informó con una sonrisa—, y ahora soy el Rey. No te equivoques, sumisa, yo soy feliz…
El mentón de Bulma tembló y la vista se le volvió acuosa ante la revelación de que el Rey no había muerto simplemente y que ella contemplaba a su asesino.
—Por favor, no le hagas nada a Tarble… —pidió Bulma antes de ponerse a llorar y Vegeta hizo una mueca desagradada que lo obligó a darle la espalda.
—No le haces ningún favor a un debilucho pedir que le perdone la vida —le dijo de una manera muy fría. Al volver a hablar, lo hizo a Turles—. Libérala. Por ahora.
Presente
Bra se dirigió a la orilla del lago, como siempre hacía cuando se sentía intranquila. Era un lugar más íntimo y rara vez se encontraba con alguien. La superficie del agua formaba pequeñas olas cuando el viento se levantó con el frío de la noche y formaba figuras blancas ahí donde la tocaba la luz de la luna llena. En ningún momento pensó en el holograma de su madre y eso la hacía sentir culpable. No sentía la emoción que su hermano tenía al verla remasterizada ni quería escuchar lo que les necesitaba contar. Su padre era rey, tuvo un encuentro con Goku y tuvieron un duelo a muerte en el Torneo de Sucesión de Vegeta. En el último momento Goku le perdonó la vida luego que el príncipe lesionara a Raditz gravemente para provocarlo…, su madre en ese momento era acompañante de su tío Tarble pero en algún momento su padre se la había dejado para sí. Después de eso ya no sabía más historia hasta que los habían tenido a Trunks y a ella, y después los habían enviado lejos con Bardock.
No necesitaba escuchar más, no quería más. Francamente se encontraba más sorprendida de conocer a aquel hombre que habitaba en las historias del Repartidor.
Cuando ya le comenzó a dar frío por el fresco de la noche, estaba segura que había pasado mucho tiempo ahí sentada y miró hacia el casa en donde vivían. Se le detuvo el corazón al ver una figura alta mirándola desde adentro y devolvió la vista hacia el lago. Estaba segura que era él, debía ser él…, pero ¿por qué no salía?
Un escalofrío le recorrió la espalda y no supo decir si era el frío o por el hecho de estar siendo observaba. Respiró profundo y se levantó dispuesta a no acobardarse con él. Pasaría a su lado, sin duda, pero lo ignoraría y todo seguiría su curso.
Cada paso la acercaba más y la oscuridad que ocultaba el semblante de Raditz se iba levantando para verle la cara. Él sostuvo su mirada hasta que ella estuvo en el umbral de la puerta y se volteó hacia el lago como si hubiese perdido el interés. Bra no supo cómo sentirse. A veces parecía que quería hablarle, otras simplemente la ignoraba. Ni siquiera parecía querer decirle algo perturbador. Ese beso...
Y no pudo quedarse callada.
—¿Por qué no saliste? —No había mejor oportunidad de acercársele que esa. Algo más perturbador que ser atacara, era la constante incertidumbre de ser acechada. Bra sólo quería que se terminara, fuera como fuere.
—No puedo salir esta noche.
—Qué se supone que significa eso.
—Hoy hay luna llena —y como para darle una pista de lo que se refería, batió su cola en el aire—. Se supone que debo comportarme en este planeta.
—Si te transformaras… ¿perderías el control? —Bra no entendía nada de la raza, a ella y a todos los híbridos les cortaban la cola al nacer, por lo que siempre pudo mirar la luna sin peligrar.
Raditz se rió un poco sin dejar de mirar hacia el lago.
—No —dijo—, pero podría asustarte si lo hiciera. —Hizo una pausa mientras se volteaba hacia ella y Bra tuvo que hacer un esfuerzo para no retroceder. Todo el asunto de la luna ya la había puesto nerviosa—. Aunque pareciera que ya te doy miedo, pequeña.
—No me asustas —replicó ella—. No me harás nada, tú mismo lo dijiste, tienes que comportarte aquí.
—Así es —respondió Raditz—, es una lástima.
—Por qué eres cruel conmigo.
—Soy lo que soy, no es contigo, princesa.
—¡Quiero que lo dejes de hacer! ¡Deja de ser cruel conmigo!
Raditz genuinamente se rió con ganas.
—¿Eso es lo que hacen en esta comunidad? ¿Ser amables? ¿Y qué hay si alguien no lo es? —Bra no sabía qué responder a eso así que sólo puso una mueca—. ¿Le piden amablemente que se marche del planeta? —Raditz seguía riendo.
Bra miró al suelo, medio avergonzada.
—Yo sólo quiero a alguien con quien hablar —se sinceró con timidez—. ¿Qué es lo que hacen aquí?
Esa vez, Raditz no tuvo ganas de ser atrevido, simplemente le sonrió con los ojos cerrados y movió la cola en el aire como lo haría un gato enfadado.
—Vinimos por tu hermano, princesa —replicó suavemente y Bra se mostró bastante asustada—. Pero todo indica que no irá con nosotros, así que volveremos con las manos vacías.
—¿Qué harán si no los acompaña? ¿Qué les pasará?
Raditz podía sentir que la chica disfrutaba de sus pequeñas conversaciones y la miró a los ojos, a lo que ella respondió aclarando la garganta y haciéndose la desentendida.
—Nuestra raza está condenada de todas maneras.
—¿Qué…? ¿Por qué?
El gigante enrolló su cola en la cintura, cruzó los brazos y emprendió su huida, no queriendo hablar más del tema.
—¡Oye! ¡No me des la espalda cuando estoy hablando contigo!
Ese grito lo hizo detenerse en seco, pero bastó otro grito feroz para hacerlo voltearse.
—¡Te hice una pregunta!
—Y la escuché, princesa —le dijo, torciendo la cabeza hacia su dirección—. Nuestra raza muere más rápido de lo que se reproduce. La misión era traer de vuelta al hijo de Vegeta con su humana para demostrar lo fuerte que es un híbrido por sobre uno puro. Ninguno de nuestra raza creerá que esa es la solución —dijo Raditz—, bueno, yo tampoco la creería si no los hubiera visto…
—Entonces te irás-
—Así es, princesa, en cuanto las naves estén listas. Ahora, si me disculpa, iré a dormir.
—¡Espera! —Bra estaba impaciente y se le notaba demasiado—. Dijiste que necesitabas llevar al hijo de Vegeta como prueba —dijo—, pero Vegeta tuvo dos hijos. Si Trunks no quiere acompañarlos…
La sonrisa de Raditz fue dolorosa de disimular.
—¿Irías conmigo?
—¡Por supuesto! —pero su arrebato la hizo sonrojarse—, si eso salvaría a mi raza, por supuesto que iría.
—No creo que al príncipe le agrade que su hermanita se vaya…
—¡No soy una niña! —Pero Bra acababa de dejar de serlo—. Puedo ir a donde quiera, es mi derecho de nacimiento —le dijo—, si él no quiere ayudarlos, lo haré yo. Deben escucharme y seguirme sino… —Raditz la escuchaba con detención, ¿por qué irían a seguirla si era una híbrida, una mujer y no era guerrera?—. Pueden morir con su antiguas costumbres o vivir en mi nuevo reino.
Al gigante se le erizaron los vellos del cuerpo y genuinamente se entusiasmó, quizás Trunks no era el indicado para esa tarea y su hermana sí. Después de todo, Bra tenía un poco de la ambición que le faltaba a él.
—Deja que hable con Bardock primero —le propuso él—, no hablemos de ésto todavía. Aún quedan unos días.
Ella accedió y creyó ciegamente que así lo haría, pero Raditz nunca tuvo la intención de mencionárselo a su padre. Si se la llevaba, sería a escondidas.
Nota de la Autora: No puedo no sentir la necesidad de llenar este doc de Bra jaja aunque tenga poco screen time en Z y GT (y ahora en forma de bebé en Super) no puedo evitar sentir todo ese potencial en ella y quiero escribir párrafos y párrafos jajaja Pero bueno, igual disfruté con Bulma y planeo seguir más seguido(?) los flashbacks para explicar más cómo terminaron juntos jaja También me gusta esa dualidad entre los recuerdos de Trunks de su padre como un hombre bueno y los dichos del resto que era un hombre horrible jaja obvio que Vegeta es un hombre gris después de sus hijos(?) Pero bueno :) Espero que el siguiente capítulo no sea un parto sacarlo y más aún que me puse a escuchar el soundtrack de la última temporada de Game of Thrones que aunque tuvo un guión y todo horrible, la música nunca defraudaba.
Stay safe from corona. Bye.
