Hijos de la discordia
Capítulo V
"Mestiza"
Trunks abrió los ojos y se encontró mirando al techo, se sentía descansado pero no creía que hubiese dormido ni siquiera una hora. Soñó toda la noche con las historias que le había contado su madre el día anterior y sintió una opresión en el pecho cada vez que imaginaba a su mamá siendo torturada. Sus memorias en el planeta de su padre eran totalmente distintos…
El mestizo se levantó con un mareo tal como hacía cada mañana, a la misma hora. Se lavaba pulcramente y se vestía antes de salir a desayunar a la sala común. Ese día buscó con la mirada a su hermana más insistentemente de lo común pero no le pareció preocupante su ausencia tampoco, Bra no tenía la disciplina de una guerrera. Hizo la fila correspondiente cuando se topó con Goten y hablaron un par de palabras hasta que les tocó recibir su ración, momento en el que pareció ver a Pan tras el mesón dirigiendo la olla común…, pero esta Pan era más alta y estaba maquillada.
—No te había visto por aquí antes —le dijo como si fuera un saludo y la mujer sonrió mientras que Goten se sorprendió ante la repentina curiosidad de Trunks por la chica.
—Es porque soy nueva —dijo la desconocida, entregándole el cuenco de comida caliente—. Dijeron que podría comprarme la estadía aquí si ayudaba a cocinar.
Trunks se sintió estúpido y no hizo más que sonreír antes de realizar la huida. Su torpeza e incomodidad fue notada por el hijo menor del Repartidor.
—Esa es una pésima manera para coquetear.
—No lo estaba haciendo… —respondió Trunks, respirando hondo para que se le pasara el rubor.
—Debes preguntarle el nombre, después de saludarla apropiadamente, claro —dijo Goten, obviando la negativa del otro que seguía intentando bajarle el tono de sus mejillas—. El que no preguntaste, a todo esto —dijo—. Si quieres voy allá y averiguo su nombre.
—No, por favor. No es necesario…
Un cuenco de la misma preparación del día se materializó a su lado y después vio que su hermana aparecía en la mesa. Ambos se la quedaron mirando mientras ella revolvía la papilla y la inspeccionaba mientras la dejaba caer de la cuchara. No había que ser muy observador para entender que a Bra no le gustaba el desayuno del día.
—Pareces de un buen humor hoy, princesa. —Bra no le contestó a Goten pero eso no impidió que éste se riera.
—¿Tampoco tienes ganas de comer hoy, hermana?
—Me gusta cuando Milk cocina y puedo saber que hoy no lo hizo.
—No está tan malo —dijo Goten echándose una cucharada colmada a la boca. Bra hizo una mueca.
—Por favor, tú comes lo que sea. —Goten asintió tras pensar en las palabras de la chica y siguió comiendo en silencio.
El desayuno transcurrió en normalidad hasta que el ambiente se tensó ante la llegada de Bardock y su hijo mayor. Ambos extranjeros entraron en silencio y se quedaron mirando al muchacho de pelo lila con seriedad antes de tomar asiento en una de las mesas. Intercambiaron sólo un par de palabras entre ellos y al rato apareció Milk para servirles alimento y bebidas. Nadie más se atrevía a acercárseles o hablarles a menos que fuera estrictamente necesario.
—Aún no se van —murmuró Goten, con el ceño muy fruncido. No olvidaría fácilmente que su intención era llevarse a Trunks, aunque jamás volvieron a mencionarlo—. ¿Intentaron hablarte? —Obviamente la pregunta era dirigida al primogénito de Bulma y no a Bra.
—Para nada. Bardock sólo me dio el objeto de mi madre y ya —respondió Trunks, ignorando que Bra ya había hecho un trato con el más alto de los dos forasteros.
—Puedo sentir su maldad. Ellos no traen cosas buenas, lo sé —dijo Goten.
Tras un silencio denso, Bra quiso intervenir.
—¿Qué hay si no son tan malos como se dice?
Ambos se le quedaron mirando como si no hubiese tenido la capacidad de hablar antes.
—Son de una raza genocida —rebatió el moreno.
—Nosotros somos mestizos de ellos —respondió ella rápidamente.
—Pero no somos como ellos, no somos asesinos. No te equivoques, cada uno de ellos ha asesinado civilizaciones enteras a través de sus vidas. Ellos son malvados —continuó Goten. Trunks simplemente los oía debatir con el ceño fruncido.
—Mi padre era malvado —terminó por decir ella como si quisiera que el otro afirmara lo que había dicho, como un desafío.
—Ya basta —dijo Trunks con tono conciliador—. No pelearemos por un tema así. Los tres somos mestizos pero eso no nos hace malvados. No hemos hecho nada malo.
Bra se cruzó de brazos cuando Trunks volteó la cabeza hacia la olla común, para comprobar que la desconocida no hubiera escuchado nada de su mestizaje. Para su sorpresa ella ya no se encontraba ahí. Goten simplemente se limitó a comer en silencio, agradecía que Trunks hubiera intervenido en la discusión porque no quería admitir lo que creía del padre de los dos. Por más que su padre jamás hablara mal de Vegeta, el resto sí lo hacía y él no era sordo.
La princesa hizo contacto visual con el gigante forastero y se sonrojó creyéndose descubierta como una especie de defensora en aquella discusión. ¿Qué clase de reina sería si tuviera la oportunidad? ¿Sería cruel como ellos? ¿Querer ser reina la hacía cruel?
Pasado
A Bulma la obligaron a vestirse con la túnica larga blanca de sumisa antes de salir al pasillo. La condujeron hasta una terraza donde la esperaba el Rey, dándole la espalda. No había mucho que ver en el horizonte, el planeta era árido y estaba repleto de construcciones esféricas. A Bulma le recorrió un escalofrío por el espinazo.
—¿Esto es lo que le gustaba a mi hermano? —Vegeta se daba la vuelta al decir esto—. ¿A ti vestida de blanco caminando detrás de él como su sombra?
Ella supo que era mejor no contestar y se limitó a apretar los labios con desagrado.
—Debe haber sido agradable que alguien más insignificante que él lo siguiera a todas partes.
—Somos amigos —rebatió ella y él simplemente se rió.
—Sí, claro —respondió él, describiendo un círculo en torno a ella—. ¿Y qué hacían? ¿Caminaban por el palacio mientras él te daba órdenes? —El tono de su voz cambió de repente—. ¿Fue él que te dijo que mintieras? ¿Él te susurró lo que tenías que decirme sobre las líneas de mi mano?
—No —dijo simplemente—, sólo dije lo que leí. Él no tiene nada que ver.
Eso no pareció agradarle en lo más mínimo porque la mueca que se le formó fue dura.
—Sólo me importo yo. Todo lo que quiero es poder. No me interesa Tarble o ser el rey, tampoco me interesa este planeta. Pueden morir todos. Me dará igual. —Sonrió—. Y ciertamente no me interesas tú.
—Pero eres el rey… —dijo atónita pero pronto comprendió que ser rey y ser devoto a tus súbditos no tenían por qué ir de la mano. Bulma se sintió molesta preguntándose por qué había creído ciegamente que quedarse era una buena idea. Él era vil, egoísta y taimado. La terrícola no disimuló una mueca molesta, lo que pareció poner de buen humor al rey—. ¿Puedo irme? —le preguntó sólo por decir algo puesto que simplemente se dio la vuelta y comenzó a retirada.
No escuchó pisadas acercársele ni algún indicio de que él estaba tras ella, simplemente sintió una opresión en uno de sus brazos que la obligó a detenerse. Al voltearse a verlo, la cara de Vegeta estaba muy cerca de ella y la miraba de una manera terrorífica. Se le enfrió todo el cuerpo de puro miedo…
Tras unos latidos de su corazón, Vegeta la soltó y dio su consentimiento.
—Haz lo que se te plazca. —Y se marchó sin decir ninguna sola palabra más.
Presente
Bra avanzó por la oscuridad de la habitación y cuando estuvo a una distancia precisa del objeto esférico que Bardock le había dado a Trunks, la imagen holográfica de su madre apareció con un brillo azulino. La chiquilla frunció los labios, aún le dolía mirarla, y usó toda su fuerza de voluntad para permanecer ahí aunque lo único que deseaba era salir corriendo.
—Hija…, sabía que vendrías cuando estuvieras lista.
—No eres mi madre, solo eres una proyección de lo que fue mi madre. —Bra casi se sintió culpable de esas palabras. Solo es un holograma, se dijo para enjuagar la culpa.
Bulma sonrió de una manera comprensiva.
—Está bien. —Bra la miró sin relajarse un ápice y buscó el asiento que Trunks siempre usaba cuando hablaba con el holograma.
—Vine a preguntarte algo —dijo Bra y su madre holográfica se percató de algo oculto que no pudo definir—. Viviste allá, en el planeta de mi padre… —comenzó—, yo no recuerdo nada. Sólo algunas habitaciones del palacio, de ti… Pero cuando intento recordarlo a él sólo rememoró su espalda y su perfil. —La chiquilla sintió que si seguía se quebraría, por lo que suspiró largamente y se detuvo. Relajó los hombros y bajó la cabeza hasta que quedara mirando las puntas de sus pies—. ¿Hay maldad en ellos? Digo, en la raza… —Hizo una pausa—. Todos dicen que él lo era. Todo salvo tú y el Repartidor… Pero él no ve maldad en nadie.
—Nadie lo conoció como yo lo conocí.
—No vine a que me hablaras vagamente… —dijo Bra, sintiéndose ofendida. Tras un reparo, ella se levantó del asiento decidida a retirarse—. ¿Hay maldad en ellos? —repitió—. ¿Hay maldad… en mí? —Aquella duda parecía ser la que más la asustaba.
—No lo eres, tal como Trunks no es malvado. Ustedes son mis hijos, sangre de mi sangre…, los crié de una manera que… —Bra la interrumpió.
—También somos hijos de Vegeta.
—Escúchame y créeme. No eres malvada.
—¡Ni siquiera me conoces! ¡No eres mi madre real! —Bra se dio la vuelta y se alejó, dejando a la luz del holograma tras de la puerta. Inexplicablemente quiso llorar pero se obligó a no hacerlo y se fue a su habitación para que nadie la viera en ese estado.
No alcanzó a avanzar mucho hasta que se topó con Pan, la que últimamente la rondaba como una sombra sigilosa. Intuía que ella había logrado leer algo pero no sabía qué. La chica mayor no hizo más que mirarla a la cara, cuando una lágrima solitaria se arrastraba por la mejilla de Bra.
Pan era una guerrera diestra, con los ojos y el pelo correctos, sin duda ella podría ser un ofrecimiento más digno como reina que ella, una mestiza que sus atributos forasteros saltaban a la vista. Ese pensamiento la hizo enfadar. Incluso Trunks que sus ojos y pelo color lilas llegaban a ser invisibles ante Bardock y Raditz sólo por ser un guerrero formidable y por sobretodo hombre. ¿Por qué…? Bra se sintió hirviendo en ira y se miró las manos engarfiadas y temblorosas.
—Bra… —murmuró Pan dando un paso hacia ella.
—Estoy cansada de sentirme así… —susurró la mestiza menor, como si estuviera solo hablando consigo misma.
—¿De qué…? —Otro paso más cerca y Pan ya se encontraba casi al alcance. Pero Bra la miró a los ojos y la hizo detenerse en el acto.
—De no ser notada.
Bra simplemente se dio la vuelta y retomó su camino hacia su habitación. Su afirmación dejó a la híbrida mayor severamente confundida. Bra era la mítica hija del rey del planeta Vegeta, segunda en la línea sucesoria. Siempre que llegaba gente nueva al planeta los hermanos Trunks y Bra destacaban de entre todos los demás habitantes y no simplemente por el color de su cabello y ojos. Y Bra siempre era elogiada por su belleza…
Pan se mordió el labio inferior, preguntándose si debía mencionar lo poco que sabía del comportamiento extraño de Bra y lo que había escuchado de la boca de los dos forasteros.
Nota de la Autora: Me demoré en actualizar, me perd0nan? Bloqueo mental y Bra me está quedando más oscurita de lo que quería jaja tengo que bajarle lo dark para que esté con Raditz como quiero(?) Por eso no pude escribir una escena entre los dos porque too much drama. Espero que les guste, muchas gracias a los reviews en el capítulo anterior, les amo mucho, bai.
RP.
