Hijos de la discordia
Capítulo VII
"Compañera"
Tras la conversación con Bardock, Trunks quiso evitarlo lo que más pudo. Lo veía a veces cuando entrenaba en el patio y cuando lo hacía, daba por terminado su ejercicio diario y se marchaba, aún si llevara un par de minutos ahí. Debía admitir que le temía un poco y más todavía después de haber deseado que su raza muriera por completo. Trunks, sin embargo, no se retractaba de esas palabras. En donde no lograba esquivarlo por completo era en la sala común, pero al menos no estaba solo.
La primera decepción del día fue que Mai no se encontraba repartiendo la comida esa mañana. Goten se percató de su desilusión pero no bromeó tanto como esperaba. Ya iban en la mitad de la fila cuando Bra apareció a formarse al final y se saludaron escuetamente debido a la distancia.
—Están aquí, sentados en el fondo —dijo de la nada Goten, sin mirarlo a los ojos, como si estuviera disimulando. Trunks miró de soslayo y comprobó que lo que decía el moreno era verdad. Estaban bebiendo y solo Bardock comía, pero no daban señales que estuviera pendientes de ellos dos—. Ayer hablé con mi padre y no me supo decir cuándo se irán. Por lo que a mí me concierne las naves ya están al máximo de energía y recursos. Están demorándose a propósito.
Trunks se sintió culpable, aún no le comentaba lo que había pasado entre él y Bardock, cuando le había contado del verdadero motivo de su visita.
—Nadie parece estar preocupado de su estadía aquí más —continuó diciendo Goten al ver que Trunks no decía nada—. Incluso mi madre está tranquila y habla biende ellos... —El más pequeño de los hijos del Repartidor sonaba genuinamente molesto.
—Goten, debo decirte algo —le dijo el mestizo de pelos lilas muy discretamente—, pero no aquí, no ahora.
El susodicho abrió los ojos sin poder evitarlo y tras una vacilación, se salió de la fila del almuerzo y esperó a que Trunks hiciera lo mismo. Después de eso, ambos se fueron de la sala común. Bra siguió con la mirada al par que se iba raduamente del lugar, preguntándose qué le había pasado para saltarse el desayuno.
Pan y el Repartidor entraron a la sala común, topándose con el dúo. Por la cara que traía su tío, Pan no pudo sino seguirlos al intuir el tema que lo atormentaba y se disculpó con su abuelo para irse con ellos. El repartidor no hizo más que sonreír y dirigirse hacia la mesa del fondo, que ocupan los indeseables forasteros. Tras la queja de su hijo menor y el consejo de su hijo mayor, había decidido hablar con su padre y hermano para recordarles que debían irse más temprano que tarde.
Al ser Kakaroto una celebridad, su procesión hasta su otrora familia fue observada por todos los seres que se encontraban en la sala común en ese entonces y Bardock dejó de comer al tenerlo cerca. Raditz simplemente se rió de manera burlesca.
—Buen día —les dijo en cuanto estuvo en su mesa y sin preguntar se sentó frente a ellos. Inmediatamente un sinfín de platos y refrescos comenzaron a aparecer para el Repartidor. Al ser el protector y más fuerte guerrero del planeta, lo trataban con mucha diligencia—-. Ha pasado un tiempo desde nuestra última conversación.
Raditz no se demoró en levantarse.
—Lo lamento, hermanito, pero ver tanta comida me ha abierto el apetito. Iré por mi ración.
—Puedes comer de lo que me han traído...
—No tengo deseos de hablar contigo, ya sé lo que dirás. Me voy.
Raditz se fue sin más y se dirigió a la fila, los pobres seres que se topaba en el camino corrían despavoridos ante su presencia gigante.
—Deben irse —le dijo Kakaroto a su padre tras un momento de silencio. Después sonrió y comenzó a comer rápidamente—. Las naves están listas —continuó entre bocado y bocado.
—Lo sé —Bardock era serio y un poco lúgubre—, pero aún no he convencido al príncipe que venga con nosotros.
—Él no tiene la obligación de ir con ustedes.
Bardock frunció el ceño, decidido a que ese día hablaría con Trunks y no haría caso a sus evasivas.
Bra iba por la mitad de la fila cuando vio por el rabillo del ojo que muchos se iban a sentar a la mesa, sin comida en sus manos. Luego, sintió que debía mirar hacia atrás. Raditz estaba detrás de ella, sonriéndole sin fruncir el ceño y pasó el dorso de un dedo índice en la parte posterior de uno de sus brazos. Era una caricia suave y lenta, y le erizó los vellos de todo el cuerpo.
—¿Sigues queriendo irte conmigo? —le preguntó en un susurro y ella no pudo decir nada, simplemente asintió con la cabeza. Raditz no parecía vil en ese instante.
La llamaron desde el mesón donde repartían la comida y se fijó que ya no había nadie en la fila más que ellos dos y uno que otro valiente que mantenía distancia.
A Bra le sirvieron una porción normal y a Raditz una enorme, al momento de caminar a una mesa se fijó que Trunks, Goten ni Pan habían vuelto la sala común. El gigante forastero se abrió paso hacia una mesa vacía y Bra esperó un momento para decidir si lo seguía o no. No había nadie que la intentara persuadir, nadie de los que seguramente la tomaría de un brazo y se la llevara con el pretexto de estar cuidándola. Así que lo siguió y Raditz sonrió a verla colocar su plato frente a él.
—¿No comes con tu padre?
—Mi hermano se sentó ahí y no tenía ganas de hablarle. —Raditz comenzó a comer con las manos, a grandes puñados, y Bra se sintió morbosa al mirarlo y sacó sus cubiertos para comenzar a comer ella misma.
—¿Las naves están listas? —Raditz asintió sin dejar de tragar y Bra se sintió muy nerviosa, le daba pavor pero a la vez emoción—. ¿Y qué es lo que te mantiene aquí?
—Estoy esperando a que te arrepientas. —Bra frunció el ceño pensando que Raditz ya no quería llevarla con él—. Aún estás a tiempo de hacerlo si así lo deseas.
—No estoy arrepentida.
Raditz sonrió complacido.
—Te buscaré cuando crea que es el momento, princesa.
Bra también sonrió, sintiéndose parte de algo después de mucho tiempo. Por mera costumbre, miró disimuladamente alrededor al sentirse criminal. Nadie sabía lo que planeaba hacer pero creía que si se descuidaba, alguien podría leerla como un libro abierto.
—¿Aún tienes miedo a que nos vean? —le preguntó sin dejar de comer, ella volvió la vista a su plato con rapidez—. Cuando estemos lejos de aquí, no te sentirás así. Nadie te conocerá. Ni a mí, ni a ti.
Ella se sonrojó al imaginarse el futuro, huyendo con Raditz sin nadie más diciéndole que estaba en peligro.
—Ahora come.
Bra obedeció y por primera vez en semanas comió con ganas.
Trunks no se detuvo hasta que estuvo muy lejos y Pan se unió a ellos.
—¿Qué está pasando? Es por los forasteros, ¿verdad?
—Pan, deberías irte, este no es asunto tuyo —le dijo su tío provocando su enfado pero Trunks los detuvo antes que comenzaran a discutir.
—Está bien. Pan puede quedarse, Goten.
El aludido frunció el entrecejo y se cruzó de brazos.
—Hace unos días, Bardock habló conmigo... —Pan se cubrió la boca con las manos—, sé que te dije que no había pasado nada, Goten. Pero te mentí. Bardock me comentó sus planes... —Hizo una pausa, sintiéndose desagradado consigo mismo—. Él me dijo que su raza estaba muriéndose porque mueren más rápido de lo que se reproducen.
—¿Y eso qué tiene que ver contigo? —Goten se encontraba molesto y parecía que explotaría en cualquier momento.
—Recuerdas cuando Videl estaba embarazada de Pan, ¿verdad? —Goten asintió y Pan se sintió contrariada—. Fue un embarazo totalmente normal, no hubo ninguna complicación, tal como lo fueron los nuestros, el de Bra, el de Gohan... —Trunks respiró hondo antes de continuar—. Para ellos no es así, necesitan incubadoras y asistencia médica en todo momento. Su población baja y ellos mueren muy seguido...
—No entiendo —murmuró Pan, asustada, y Trunks se le quedó mirando con tristeza.
—Quieren que me vaya con ellos para probar que el mestizaje es su solución a la muerte. Somos más fuertes que cualquiera de ello debido a nuestra sangre humana...
—Entonces serás un especímen, te mostrarán ante el público como un experimento.
—No es sólo eso —respondió Trunks ante la inminente revelación que lo avergonzaba—. Quieren que sea su rey.
El silencio fue rotundo pero el enfado de Goten y la sorpresa de Pan eran notorios.
—¿Rey...? —Pan sabía que Trunks era algo así como un príncipe junto a su hermana, al ser hijos del Rey Vegeta, pero jamás esperó que tuviera un reclamo verdadero en la sucesión.
—¡Pero ellos son racistas! —gritó Goten—. ¡Seguramente es una trampa para matarte! ¡Eso no suena a ellos! ¡Nos deprecian...!
—Le creí, creo que hablaba con la verdad. Incluso dijo que mi madre había planeado eso con él...
—Eso puede ser una mentira, tu madre está muerta, ella no está aquí para desmentirlo.
Era el momento perfecto para confesarle que su madre sí podía desmentirlo porque no estaba en carne pero sí en mente. Aún no acudía a ella por el asunto pero estaba seguro que si le preguntaba a la inteligencia artificial ella se lo confirmaría.
Pan dio un paso adelante, notablemente desesperanzada.
—¿Y qué le dijiste?
Trunks frunció los labios.
—Que era mejor para todos nosotros que se murieran.
Goten sonrió por primera vez en todo el día y se le acercó para darle unas palmadas suaves en la mejilla. La otra mestiza suspiró aliviada. Pero Trunks no había terminado ahí y les pidió que lo siguieran a la habitación en donde guardaba a su madre holográfica.
—Hay algo más que quiero mostrarles —les dijo al tiempo que abría la puerta y los hacía entrar a la oscuridad en la que se sumía la habitación. Tuvo el cuidado de cerrar la puerta tras de sí, lo que no pasó desapercibido por sus acompañantes.
Trunks caminó solo hasta el centro de la habitación y al acercarse lo suficiente, el objeto esférico se iluminó con mucha intensidad, sobresaltando tanto a tío como a sobrina. Luego del baño de color azul, la figura de Bulmaro apareció flotando en el aire y les sonrió a los tres, haciendo que Goten soltara un grito asustado.
—Buenos días, hijo. —A los demás los miró y los saludó con la cabeza.
—¿Hijo? —Pan estaba conmocionada.
—Ella es mi madre y no está del todo muerta.
La sala común estaba casi vacía cuando Raditz al fin terminó de comer. Nadie había vuelto a buscarla o a preguntar siquiera por ella. Bardock también se había ido ofuscado y no pareció reparar en ella. Todo había sido perfecto. Y habían hablado y se habían reído, primero tímidamente y después sin reparos. No hablaron del plan de huida, sino que de cualquier tontería y hasta Raditz le había hablado de su planeta y sus costumbres. Había aprendido de cómo etiquetaban a cada guerrero nacido incluso antes de aprender a pelear: el número de Raditz era corriente mientras que el de Kakaroto era denigrantemente bajo. Le habló que además de los guerreros habían cocineros y obreros, rara vez había un ingeniero entre ellos. No había matrimonio y cada quien era libre de elegir a cualquiera como pareja, incluso las mujeres, aunque las uniones se daban más por estrategia que no por amor.
—¿Y tú tienes compañera? —Esa pregunta la hizo sonrojar, no quería que la malinterpretara, y Raditz la miró con una sonrisa cómplice.
—No —dijo simplemente—, aunque alguna vez elegí a una mujer pero ella no me correspondió.
—¿No le favorecía la unión? —preguntó ella pensando que la razón eran los números de Raditz corrientes según sus propias palabras.
—Ella no era saiyan —le dijo simplemente y tomó el último sorbo del jarrón de cerveza que le quedaba—. Eligió a mi hermano por sobre mí.
Bra quedó conmocionada al entender que la mujer a la que se refería era Milk.
—Pensé que era mal vista la unión interespecie... —Bra se sorprendió a sí misma imaginándose lo que diría si Raditz la eligiera como compañera.
—Lo es pero no pude evitar sentirme atraído por ella.
Bra estaba lista para seguir con el interrogatorio pero Raditz puso mala cara y miró hacia el rastreador que había dejado sobre la mesa. Se había iluminado y dado lecturas.
—Debo irme, princesa.
—¿Por qué?
Raditz no dijo nada y se fue caminando a la salida, dejando a Bra desilusionada en la sala común.
Nota de la Autora: Hola, me porté mal de nuevo y dejé la historia abandonada más de lo que quería, pero mucho menos que otras veces jaja a veces veo las fechas de publicación y me sorprendo lo mucho que pasa el tiempo ups Tampoco sabía como llamar al capítulo así que perdón si los ilusioné demás(?)
Bueno, espero que les haya gustado, muchas gracias a los que se tomaron el tiempo de dejarme sus hermosos comentarios en el capítulo anterior, los aprecio demasiado.
Espero que estén bien y cuidándose de la pandemia, besos desastrosos, RP.
