Hijos de la discordia


Capítulo IX

"Beso"


Bra se quedó dormida y casi perdió el desayuno del día siguiente. No era extraño que llegara tarde pero sí que no llegara en absoluto. La noche anterior se habían reunido con Pan y habían estado entrenando hasta entrada la madrugada, y si bien Pan simplemente se había dedicado a esquivarla, su cuerpo había amanecido magullado y cansado. Y tal como el sol salió por la mañana sus primeros moretones brotaron como flores oscuras en la primavera.

Para no perder tiempo terminó de vestirse en el camino, había elegido prendas que taparan sus magulladuras para no levantar sospechas. Y se pilló frente a frente con su cómplice quien la miró desde las alturas con una sonrisa y pasó un pulgar donde su piel se volvía morada. No fue una interacción de más de un segundo.

—Terminaste —le dijo un tanto desilusionada, durante las comidas era donde más lo veía.

—Dormiste demasiado —le respondió mirando de soslayo mientras le tiraba de la ropa para tapar el moretón del brazo que había tocado antes. Y luego se fue cuando sintió que más gente salía de la sala. Trunks apareció con el ceño fruncido pero cuando la vio su rostro se relajó.

—Pensé que te habías enfermado —dijo Trunks mientras la saludaba. Pan estaba con él y la miró tras verle la espalda a Raditz que ya se encontraba lejos.

—No dormí bien anoche —mintió justo cuando Goten apareció en escena.

—Oh, princesa —la saludó—. Ya casi no queda desayuno pero estoy seguro que mi madre te hará algo si se lo pides.

—Quizás espere al almuerzo —dijo Bra con la intención de marcharse con ellos pero su compañera la detuvo.

—Deberías comer.

Sí, alimentarse bien era parte del entrenamiento y frunció los labios sin poder negarse. Su breve encuentro con Raditz la había dejado sedienta de más y la comida era lo menos deseaba en ese instante. Añoraba más de sus caricias y ese beso forzado que le había dado la primera vez que habían hablado. Bra se marchó a la cocina antes que un rubor la traicionara.

Tan pronto como terminaban de desayunar los cocineros comenzaban a preparar el almuerzo y la cena. Era un trabajo tedioso pero se hacía en turnos y los días que cocinaba Milk eran los favoritos. Cuando la cocinera la vio entrar se sonrió y le comentó que su hermano la había estado buscando.

—Me quedé dormida —dijo la chica tomando asiento en uno de los mesones de la cocina.

—No te preocupes, prepararé algo rápido para ti —prometió tal como su hijo le había dicho antes. Un plato apareció frente a ella en cosa de minutos y la muchacha revolvió con los cubiertos esperando que se enfriara. Ambas se quedaron en silencio y Bra se sintió terriblemente incómoda; la escuchaba picar, lavar y jugar con el fuego sin que la tomara en cuenta realmente. Esa mujer había conocido a su madre y aún así no supo qué preguntarle sobre Bulma más de lo que ya se contaba de ella.

—Raditz me dijo que había estado interesado en ti pero que no lo escogiste. —Milk dejó de revolver su mezcla y volteó a verla de soslayo.

—¿De verdad te dijo eso? —Bra notaba que la mujer estaba tanteando el terreno para ver cuánto sabía de eso—. Me sorprende que aún recuerde eso, ha pasado tanto tiempo..., ya tengo una nieta...

—¿Cómo era él cuando eras joven?

Milk se dio unos momentos para pensar bien en lo que diría y volvió a su mezcla, espolvoreándola con especias.

—Todo lo que no era su hermano —dijo simplemente—, era huraño, burlón y descortés —continuó con una sonrisa de nostalgia—, pero me protegía y protegió a Kakaroto de tu padre, recibiendo todo el daño. Si no fuera por eso ninguno de los tres estaría vivo ahora. —La mención de su padre la hizo contener el aliento, había escuchado la historia: Raditz se interpuso entre él y el Repartidor y el puño de Vegeta atravesó su armadura y carne, dejándolo severamente herido—. Al principio no le gustaban los humanos como yo, aunque decía que mis colores estaban bien —se refería al color de pelo y ojos—, pasaba desapercibida... Pero con el tiempo me aceptó aunque fuera una humana.

—Te quería como compañera —aseguró Bra, picada por una daga en el corazón al saberse notoriamente humana. Milk pareció odiar el tema de conversación.

—Eso fue hace muchísimos años —dijo Milk, dándole la espalda—. Probablemente se hubiese arrepentido de ser mi pareja —se rió—. Yo quería un hogar y paz, una familia..., Goku tiene sus defectos pero siempre vuelve y es amable. Nada de eso lo tendría con él, nunca se hubiese quedado quieto y se habría marchado eventualmente —dijo—. Pero por sobretodo yo no lo amaba.

Con esa conversación en mente se dirigió al lago con la corazonada que la estarían esperando ahí.

No se equivocó.

Raditz estaba parado mirando las olas que se formaban debido al viento y se dio vuelta para verla llegar cuando su rastreador se lo indicó. Parecía feliz de verla y eso la contentaba.

—Has estado entrenando —le dijo cuando estuvieron cerca—, eso es bueno...

—Estuve con Milk —le confesó apenas él terminó de hablar, Raditz se mostró visiblemente incómodo, tanto por el tema y por la mirada de la chica. Se veía seria pero estaba serena—. ¿Cómo era ella en su juventud? ¿Como Pan?

—Sí, era parecida a ella.

—No soy nada como ella —le dijo Bra con un poco de decepción en la voz—, mis ojos y cabello son llamativos. —continuó como si fuera una revelación hasta entonces secreta—. ¿Por qué me besaste la primera vez que nos vimos?

Raditz alzó las cejas como si fuera una nimiedad y se recostó en el prado, Bra lo siguió y se sentó a su lado.

—Me pareció divertido en el momento —dijo y cortó césped con la mano sin prestarle atención. Su respuesta no pareció satisfacerla por completo y se lo quedó mirando para instarlo a que siguiera hablando—. Sólo fue un beso.

La pequeña frunció los labios y se incorporó en un instante para alejarse de ahí. Raditz se levantó torpemente y la siguió pero cuando la tomó de una muñeca para detenerla, Bra se soltó de un tirón y se giró en redondo para encararlo. La diferencia de porte la hacían ver inofensiva aunque destilara ira.

—¿Te enfadarás por un simple beso?

Diciéndolo así sí sonaba un tanto ridículo y eso la hizo enfadarse aún más.

—Jamás pensé que te vería otra vez —le dijo como si eso le hiciera doler la cabeza—, para mí eras sólo una chica mestiza, nunca imaginé que serías tú a la que me terminaría llevando.

—No me has llevado todavía. —Raditz se asustó genuinamente al escucharla decir eso, ya no quería volver con las manos vacías—. Ahora déjame tranquila, Pan me espera para entrenar un poco.


Pasado


A Bulma le pareció escuchar la voz de Tarble a lo lejos y se apresuró a darse la vuelta para comprobar que no era un sueño, realmente estaba ahí sano y salvo. Y ella no dudó en correr hasta él con el corazón en la garganta. ¿Cuánto se había atormentado pensando que su ausencia repentina se debía a su muerte? Hasta se le aguaron los ojos cuando lo abrazó con todas sus fuerzas y Tarble la alzó del suelo con alegría.

—¡Pensé que estabas muerto! —le dijo y se echó a abrazarlo otra vez. El pequeño príncipe se veía magullado pero no del todo mal.

—Sólo encerrado —le confesó—, mi hermano no me dejó salir desde que fueron por nosotros a la habitación.

De eso había pasado mucho tiempo.

—¿Cómo estás? ¿Ha tratado de hacerte daño? —Tarble tomó su cabeza con sus manos para verla a los ojos.

Bulma tuvo la necesidad de mentir pero no pudo.

—Sólo al principio. Trataron de sacarme información sobre la ubicación de Kakaroto y Milk pero no dije nada. Ahora me permiten andar por el palacio libremente..., eso es algo inquietante.

—Mi hermano no hace nada sin pensarlo detenidamente —respondió un tanto serio—, pero te prometo que no te dejaré sola.

—Estoy segura que sí —respondió colgándose de uno de sus brazos musculosos y se dispusieron a caminar, sin rumbo alguno, simplemente a disfrutar la compañía del otro—. Quisiera ropa nueva —le dijo de pronto e inmediatamente se sintió sucia. Tarble miró su atuendo como si fuera la primera vez que lo veía. El dobladillo se encontraba extremadamente sucio y se comenzaba a deshilachar.

Tarble asintió, asegurando que la moda local no sería de su agrado.

—No importa —dijo sabiendo que era muy quisquillosa en la realidad. El príncipe rió, ella también y una necesidad desconocida la hizo mirar hacia un lado en particular.

Arriba en la planta alta, Vegeta los miraba en silencio. En tanto Bulma le correspondió la mirada, el rey entornó los ojos sosteniéndosela y tras unos instantes se dio media vuelta, y se marchó. Dejó a la terrícola con el corazón pendiendo de un hilo.

—¿Pasa algo malo? —preguntó Tarble totalmente ignorante de lo que Bulma acababa de ver. Ella se limitó a sonreír mientras negaba con la cabeza.

—Me pareció ver algo pero solo fue mi imaginación.


Presente


Los pocos momentos en los que se encontraba solo, Trunks buscaba a Mai como si su amistad se tratara de un secreto. No le había contado a Goten que estaban viéndose más seguido, aunque por alguna razón pensaba que él ya lo intuía. A esa altura sabía dónde se encontraba la mayoría de las veces y algunos de los habitantes del planeta le apuntaban por dónde la habían visto cuando lo veían por ahí. Se sonrojaba pensando que ya era obvio su interés por Mai y se preguntaba si ella también lo había percibido.

Casi nunca estaba en sus habitaciones y la veía dentro de su nave, limpiándola, arreglando pequeños problemas o engrasando sus armas. Constantemente le daba la sensación a Trunks que ella estaba siempre lista para la batalla.

Ese día no tenía el abrigo largo ni los guantes y una simple camisa blanca le cubría de la cintura para arriba. Para abajo sus pantalones y botas altas que siempre lucía. Se veía distinta y sintió que le ardieron las mejillas. Ella pretendió que no lo notó y siguió restregando el abrigo junto a un cubo de agua y jabón.

—Intenté ayudar en la cocina —le dijo, obviando el saludo—, una de las chicas resbaló y volteó una olla sobre mí. O al menos eso fue lo que dijo cuando pidió disculpas por mojarme. Yo no la vi tropezar... —Mai sonrió con los ojos cerrados—. Eres muy popular aquí, chico.

Trunks se mostró sorprendido.

—¿Lo soy?

La mujer se rió al verle la cara. Trunks no sabía lo mucho que revoloteaba las hormonas ahí y de la mala fortuna que había caído sobre Mai cuando el príncipe ilegítimo posó sus ojos lilas en ella.

—Eres muy joven para entenderlo.

—¿Joven? —Trunks hizo una mueca—. Tenemos como la misma edad.

Ella rió otra vez.

—Soy más vieja de lo que crees.

Trunks no logró creerle ni un ápice y lo tomó como una broma.

—Eso no puede ser verdad.

—Lo es, niño —dijo y se levantó como no queriendo continuar con esas adulaciones. Fue hasta un saliente de roca y estiró su abrigo al sol, con la esperanza de que le ayudara a secar. Trunks la siguió de cerca—. Deberías ver más a tu alrededor, muchas chicas están interesadas en ti. —Mai sonrió con esa boca maquillada que tenía y a Trunks le dio la sensación que le estaba diciendo con los ojos que no serían pareja.

Ambos no dijeron nada por un momento que se les hizo incómodo y él se desesperó. Mai buscó un paño limpio para secarse las manos y le señaló un caja que servía de asiento.

—Estaba calentándome un poco de té, ¿quieres un poco? —El chico instantáneamente aceptó y la miró en silencio mientras vertía el agua calentada con hierbas en dos cuencos directamente desde la olla—. No te he visto entrenar últimamente.

Trunks se sorprendió que Mai supiera eso y sus ojos se encontraron en un movimiento furtivo.

—He estado evitando a Bardock —confesó recibiendo el cuenco, rozándole un tanto la mano femenina. Mai no demostró disgusto ni trató de quitar la mano, simplemente aceptó ese gesto.

No sabía por qué pero sentía que podía confiar en Mai.

—Si te cuento un secreto, ¿me prometes que no te asustarás?

Mai lo miró divertida.

—Depende del secreto.

—Ellos vinieron por mí, quieren que vuelva a ocupar el trono de mi padre —al decirlo Trunks se sonrojó—, dicen que el mestizaje es la única forma de salvar la raza. —Mai lo miró seria y él apresuró a añadir—. ¡Por supuesto que me negué! —La boca maquillada de Mai sonrió levemente—. Mi madre me mandó lejos porque pensó que corría peligro al ser un mestizo..., pero ahora resulta que complotó para que yo volviera después de que mi tío muriera. No lo entiendo...

—¿Estás seguro que tu madre haría algo así?

—Sonó real..., como lo diría ella... —dijo por primera vez dudando de la imagen holográfica de Bulma. Pero tan pronto como ese pensamiento cruzó su mente lo negó, ningún ingeniero vivo lograría lo que ella hizo. Además Bardock había ayudado a escapar a Repartidor y a Milk, después a él y a su hermana.

—Si tú dices que ella dijo eso, entonces debe ser verdad. ¿Pero por qué cambiaría de opinión?

—No lo sé... Se alió con el enemigo...

—Ella se quedó con tu padre, no creo que haya sido su enemigo —dijo ella como si supiera algo más—. Por las historias que sé tu madre se quedó por elección, nadie la retuvo en ese planeta —sorbió un poco de su té—. Pero las historias a veces son eso: sólo historias. Lo que me contaron bien puede ser una versión de otra versión de la misma verdad. En fin, ¿qué piensa tu hermana de todo esto? Ambos son herederos del mismo trono.

—Quizás deba atender más a mi hermana, últimamente he estado ausente para ella —dijo Trunks con culpa—. No quise decirle lo que Bardock me dijo, no sé cómo actuaría.

Mai alargó una eme, asintiendo.

—Hay muchas cosas que pasan desapercibidas para ti, Trunks.

El príncipe ilegítimo se preguntó a qué se refería con eso.


Nota de mí: Hola, quiero aprovechar mi racha de inspiración para seguir la historia lo que más pueda, tengo muchas ideas que condimento con insanas cantidades de soundtrack de Game of Thrones y bandas como Epica o Dark Sarah que sacó nuevo disco y amo. Sé que me leen porque veo sus hits y no les haría nada de mal dejarme uno que otro comentario jaja les da +2 de armadura contra el coronavirus ;)

Also me fije que donde escribo se me juntan unas palabras y borra algunas porque al parecer cree que escribe mejor que yo, traté de que no me pasara tanto en este capítulo y espero que la pereza deje este sensual cuerpo para corregir los otros capítulos.

Besitos en cuarentena, RP.