Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto.
En la historia se ubican 4 dimensiones, cada una ubicada con un número y nombre al principio.
Capítulo 2.- El mundo a mi alrededor.
Mundo 1. Sirio.
Sus pasos resonaron por el pasillo con más fuerza de la que se hubiera imaginado ocasionándole un leve temor que no pudo disimular.
− ¿Segura que es buena idea?
Hinata le sonrío a Ino y asintió con la cabeza.
No sabía que pasaba, pero la mejor forma de saberlo era investigar, la biblioteca de la universidad tenía una amplia gama de libros que podía ayudarle a encontrar la respuesta que buscaba… Que necesitaba para regresar.
− ¡¿Miren quien regresó?!
La voz tan conocida la sorprendió por completo, viendo a una chica pelirosa verla con una sonrisa burlona en el rostro.
Los recuerdos de ser abandonada en la cueva la estremecieron por un momento, apretando su bolso contra su pecho mientras bajaba la cabeza, dejando que el flequillo le cubriera los ojos. ¿Sería esa su situación en todos los mundos?
− Oye… Estaba bromeando, no lo tomes tan en serio.
La sonrisa sincera la desconcertó por un segundo, en los que Ino la sujeto del brazo y la llevó a algunos de los lugares más al frente. Vio de reojo a Sakura, que se había puesto a platicar con una chica al lado suyo. A pesar de la burla en su frase, sentía que no lo había dicho con la intención de hacerla sentir mal.
− No le hagas caso – Dijo Ino llamando su atención – Realmente no quería hacerte sentir mal, solo está loca.
La morena le sonrió, considerando que esa no era la mejor explicación, pero tal vez era simplemente cosa de ese mundo.
− Buenos días.
La voz de Sasuke, con algunos años de más de lo que lo conocía, la desconcertó, y observó algo incrédula como dejaba sus cosas en el escritorio del profesor. Recordaba del diario el profesor Uchiha… Pero no pensó que fuera Sasuke con una edad diferente. ¿Sería igual que en su mundo?
− ¿Y bien señorita Hyuga?
Alzó la mirada, viendo al hombre casi frente a ella, sobresaltándose al momento, no sabía ni que la había estado llamando.
− Eh… Y˗Yo…
− Es la leyenda del colibrí.
La voz de Sakura la sobresalto de nuevo, solo para ver a su profesor asentir y decir algo de unos amantes de tribus enemigos, condenados y bendecidos a buscarse uno al otro por toda la eternidad.
Se esforzó cada minuto de la clase para entender lo mejor que podía. Pero esas leyendas no las conocía, y no tenían sentido para ella. ¿Buscar por la eternidad a tu amado era una bendición?
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Había salido casi corriendo cuando terminó la clase, dirigiéndose como pudo a la biblioteca. Tenía que entender ese mundo, tenía que buscar que le había pasado, entender si era una nueva oportunidad o una prueba.
− ¿Estás bien?
La voz ronca tras ella la sobresaltó, mirando rápidamente a Aburame Shino, que estaba tras ella. Con sus gafas de sol y figura discreta, ese Shino, no era la persona que ella conocía.
− Solo… trataba de ponerme al corriente – Mintió – Pero tengo problemas para concentrarme.
Shino se sentó a su lado, poniendo en su mochila discretamente un almuerzo. Hinata se sonrojo levemente, ocultando su mirada del chico a su lado. Recordándose que en ese lugar ellos tenían una historia diferente a la que ella conocía.
− Hay una leyenda, pero no recuerdo el nombre.
La chica lo vio algo extrañada.
− ¿Una leyenda?
Shino tomó la mano de la chica por encima de la mesa, algo que ella se esforzó en mantener como normal, en vez de salir corriendo, como era su intención.
− Es de una princesa – Dijo captando de nuevo su atención – Ella era hermosa y paseaba por un bosque, encontrándose a una hermosa ave, que tenía un canto singular y hermoso… el ave era el príncipe de su especie, pero se enamoró de la belleza de la princesa, por lo que se convirtió en hombre para estar a su lado… Pero un ave siempre será un ave… un espíritu libre – Miró a Hinata – Sus súbditos fueron a buscarlo y él accedió a ir con ellos, pero al escucharlo la princesa, negando la naturaleza de su amado… lo atrapó siendo un ave… le cortó las alas y lo encerró en una jaula – Hinata apretó la mano de Shino por inercia al escuchar eso – Se escuchaba el lamentó del príncipe y de su pueblo… No recuerdo si murió encerrado… Pero igual ya no podía volar – El moreno miró a Hinata, que lo miraba algo sorprendida – Creo que nunca es bueno cortar las alas de quien amas ¿No?
Se levantó de la silla, y antes de que la chica le dijera algo le dio un beso en la frente.
− Te veo en casa.
Hinata se sujetó la frente, viendo al chico salir de la biblioteca con paso lento. Shino no era Shino, y ella tendía que recordar eso si no quería que saliera herido… Pero esos sentimientos de tranquilidad y cariño, se habían sentido tan reales, que no pudo evitar imaginarse en un escenario con él.
Regresó la vista a la mesa, sobresaltándose una vez más, al ver a Ino frente a ella, con un letrero en su libreta.
"Así que era eso lo que me ocultabas"
La morena negó con la cabeza sonrojada, ¿Cómo iba a explicar eso?
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Las cosas que no entendía, las cosas que guardaba, los secretos, todo en un segundo se quedó estático, al ver a la mujer de cabello negro frente a ella, al lado de Aburame Shino.
− Lo siento – Dijo la mujer – Shino me contó lo que pasó y vine a verte de inmediato – La mujer se acercó, tocando sus mejillas con ambas manos – Papá aun no vendrá, pero el enojo ya se le pasara, no te preocupes.
Hinata la siguió mirando sorprendida… Hacía tantos años que…
− Creo que está un poco sorprendida – Dijo Shino captando su atención – Pueden ir a la cafetería a ponerse al corriente de todo, la casa invita.
Hinata lo miró salir de la habitación, para dirigir su mirada hacía la mujer que aún le sonreía con dulzura.
− Mamá…
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La cama era suave, aunque sus sabanas no lo eran tanto, pero realmente no le importaba demasiado.
Miró hacía el techo mientras ponía una mano sobre su pecho, que molestaba de una manera peculiar en esos días, pero sin llegar a ser tan doloroso como lo recordaba.
Cerró los ojos, recordando la charla con su madre… la madre de la chica que era de esa dimensión, y se forzó una vez más a recordarse, que su madre había muerto hacía ya muchos años, ella solo tenía a su padre y a su hermana… y no estaba segura si alguno de ellos lloraría su muerte, o iría corriendo para ver si estaba bien después de un accidente así.
− Mamá – Susurró apretando los ojos.
Las lágrimas cayeron por sus mejillas sin poder evitarlo, no conocía la situación… Sabía que era no era su verdadera madre… Pero ese abrazo y esos mimos, se quedarían para siempre en su corazón.
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La clase concluyo de nuevo ese día… Ella no había dicho una sola palabra en toda la clase otra vez, y ya llevaba una semana así.
− Señorita Hyuga.
La voz de su profesor la desconcertó, aún más porque era Sasuke, aunque no fuera el Sasuke que ella conocía. Apretó su bolso mientras bajaba las gradas y se dirigía hacia donde estaba el profesor. Ino le hizo una seña de que la esperaría afuera y la morena asintió sin poner atención.
− Dígame – Casi susurró al llegar al hombre.
No importaba que mundo fuera, Sasuke era sin duda muy aterrador.
− ¿Está todo bien? − La pregunta la desconcertó, por lo que asintió levemente sin comprender del todo – La eh notado muy callada en mis clases, y la señorita Yamanaka dijo que había tenido un accidente.
La morena sujeto su bolso con fuerza y bajó la mirada, sin saber que decir.
− Estoy bien es solo que…
Sé quedó callada al sentir una opresión en el pecho, que solo le dio tiempo de sujetar mientras todo a su alrededor se volvía negro, apenas escuchando la voz del profesor llamándola.
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Mundo 2. Canopus.
La mazmorra le daba miedo, más de lo que era capaz de admitir, y esas esposas se suponía que limitarían su poder, aunque ella podía seguir usando su Byakugan, no quería arriesgarse a huir sin comprender la situación. Además de que no sabía cómo interpretar la molestia en su pecho que tenía desde hacía varios días. En ese molesto pecho pequeño.
Suspiró frustrada, tanto que le hacía burla a Sakura por ser de pecho plano y ahora ella lo tenía igual… bueno más grande que el de Sakura, pero aun así era pequeño.
A esas alturas, la pelirosa y el idiota de Menma ya deberían estar saliendo, mientras ella estaba encerrada en esa celda… ¿Por qué le importaba lo que hacía o dejaba de hacer el rubio? Después de todo fue su culpa que ella estuviera ahí, él simplemente la había dejado de lado…
Sabía que Sakura era su compañera de equipo, pero su maldito modo sabio pudo atraparla o mantenerla en su lugar… él había elegido dejarla morir para salvar a la pelirosa. Suspiró frustrada, de verdad que el amor apestaba.
Alguien técnicamente la había matado, y ella aún no podía olvidarlo por completo.
− ¿Ya estás dispuesta a hablar?
La morena resopló, viendo al anciano que había visto al despertar frente a ella. Lo había escuchado acercarse, pero no le tomo importancia.
− Ya se los dije – Dijo con un bufido – Peleábamos contra un dragón, luego salió esa cosa negra que no sé qué era, y luego estaba aquí.
El anciano la miró por unos segundos.
− ¿Sabes a donde se fue este receptor?
La chica lo miró con duda por unos segundos.
− ¿Qué?
El anciano entrecerró los ojos.
− La persona que ocupaba su cuerpo.
Hinata lo miró con el ceño fruncido.
− No lo sé, pero si está en mi mundo, espero que la este pasando tan mal como yo.
El anciano se alejó de la celda con calma, mirándola una última vez.
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Una cama, una comida, un baño.
Miró desconfiada el cuarto al que la habían regresado, en espera de algún ataque, y se sorprendió al ver a su "padre" ingresar a su habitación.
¿Cómo era que alguien de 17 años tenía un hijo de la misma edad?
− ¿Estás cómoda?
La sonrisa extraña del hombre la inquieto, así como la presencia de las personas que entraron tras él. El anciano y una mujer pelirroja destacaban de entre toda la gente.
− Active Universo 1 en una grieta dimensional – Habló la pelirroja – Esa es posiblemente la razón por la que estás en su cuerpo – Le sonrió causándole escalofríos – Y como es el cuerpo de nuestra princesa, no podemos maltratarlo, ¿No?
Hinata se puso en pose defensiva, activando su Byakugan de inmediato.
− ¿Es así?
La pelirroja le sonrió.
− Técnicamente si – Avanzó hacía ella unos pasos – Este reino necesita a su princesa, así que ocuparas su lugar por un tiempo, te diremos como dejar de ser grosera en lo que la rescatamos.
Hinata torció la boca.
− No soy grosera – Espetó – Cualquiera reaccionaría así si la atacan sin razón.
Una chica de pelo verde la miró con pereza.
− Sin duda, ese comportamiento no lo tendría la princesa.
− ¡Pero no soy ella! – Espetó la morena molesta.
Su "padre" le sonrió de manera silenciosa.
− Eso es muy obvio.
La morena los volvía a mirar con molestia. No podía comprender del todo lo que pasaba, ni lo que querían con ella.
− Ayudaras a su majestad – Dijo el anciano – Es tu deber ahora que estás en el cuerpo de la princesa…
Las palabras del hombre se volvieron cada vez más tenues, hasta perderse por completo mientras sujetaba su pecho, el dolor que sintió fue demasiado intenso, y la oscuridad vino solo un segundo después.
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Mundo 3. Kentaurus.
− ¿Está todo bien?
Dirigió su mirada hacía Sasuke para luego asentir con algo de calma.
− Tengo una molestia en el pecho – Dijo con calma – Pero no sé a qué se deba, no es algo físico.
El moreno asintió, viendo una vez más las notas de la morena con calma. Aún le costaba creer todo lo que había dicho, pero su comportamiento desde que había despertado concordaba con su historia.
− ¿No crees que se deba a la situación?
La chica lo miró por unos segundos, para luego recostarse sobre la mesa de la cafetería en la que estaban.
− No lo sé – Admitió – Hace una semana yo era solo una estudiante de arqueología, y ahora tengo que lidiar con esto del gegege keke y no sé ni que es.
Sasuke sonrió algo incómodo.
− Kekkei Genkai – Le aclaró − ¿No lo has hablado con Hiashi˗Sama?
La morena negó con la cabeza.
− No sé cómo lo valla a tomar, técnicamente estoy en el cuerpo de su hija, y no sé si ella sigue viva o no.
Sasuke asintió con calma. Sabía que las cosas no podían ser tomadas tan a la ligera, pero si la chica continuaba negándose a ir a las misiones, podría ser peligroso también.
− Ven a una misión conmigo – Dijo sobresaltándola – Elegiré de las sencillas, con tu poder del zigzag debería ser suficiente.
La morena le sonrió algo incomoda.
− Es telequinesis – Dijo aun sonriendo – ¿No sospecharan?
El moreno le sonrió enigmáticamente.
− Soy un conquistador, seguro que asumirán que te has enamorado de mí.
Hinata le sonrió con algo de incomodidad. Por suerte esa faceta no la tenía para nada su profesor.
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Lo observó a la distancia, un inalcanzable Shino Aburame.
¿Sería así en cada mundo? ¿Shino siempre estaría fuera de su alcance?
− Hinata.
La voz del chico Namizake la asustó, mirándolo de forma extrañada por unos segundos, alejando su vista por completo del chico de gafas.
− ¿Qué necesita?
El rubio la miró con molestia.
− ¿Irás de misión con el teme?
Hinata se sobresaltó ante el sobrenombre del profesor, asintiendo con la cabeza lentamente.
− Me tengo que ir.
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Miró los pergaminos que le entregaba una mujer rubia con gafas. Parecía muy seria en su trabajo, y por la forma en la que regañaba a Sasuke, se veía más imponente. Aunque ahí tenía su edad, no creía que nadie pudiera dirigirle una mirada de desaprobación a alguien tan talentoso.
Miró una vez más al pelinegro con algo de admiración. No importaba en que mundo estuvieran, él siempre sería el mejor.
− ¿Qué? ¿Ya te enamoraste de mí?
La repentina frase, además de ser atrapada mirándolo, hizo que se pusiera completamente roja, mirando al chico que aún le sonreía, hasta que un pergamino, seguramente lanzado por la rubia lo hizo separarse de ella.
− Solo creo – Dijo en voz baja – Que eres muy hábil.
Sasuke sonrió con suficiencia, no era un halago de una admiradora, era el halago de alguien que realmente creía en él. Sin enamoramientos pasajero o mirando algo físico. Ella confiaba en él después de todo.
− Por favor – Dijo Menma entrando a la habitación – Si es un inútil.
Hinata lo miró por unos segundos, dándose cuenta de cómo sus palabras habían afectado realmente al moreno.
− Menma˗kun, tienes razón como de costumbre.
La morena no pudo evitar una mueca al ver a Sakura. Si bien en su mundo no se llevaban bien, estaba muy lejos de comportarse como esa chica. No era cruel o desconsiderada, solo era algo loca y molesta.
− Yo no soy el que la hirió – Dijo Sasuke cruzando los brazos – Ya sabes, reaccionar con tiempo.
− ¡Sasuke˗Sama! – Lo regaño la morena.
− ¿Sama?
La voz calmada de Menma se volvió tensa al escuchar el honorifico. Aunque la morena solo había recibido una clase corta de estos, y lo llamaba así por respeto y admiración, como lo haría con su profesor.
− Déjalo ya – Dijo el moreno caminando a la puerta – Tenemos cosas que hacer.
− ¿Juntos? – Dijo Sakura con voz dulce.
A pesar de su tono, la morena sintió su comentario algo molesto, por lo que resoplo con fastidio.
− ¿Tiene eso im…?
Al sentir el dolor agudo en el pecho dejó de hablar, para tomarlo con una mano, mientras su mano libre tomaba la del moreno, envolviéndose por la oscuridad.
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Mundo 4. Arturo.
Miró su habitación, analizando todo a su alrededor.
Tenía pocos días que había sido dada de alta del "hospital", y según el informe del médico, que era una chica de cabello rosada bastante antipática, a diferencia de Meredy, era muy posible que nunca volviera a activar su línea de sangre. Aunque lo habían nombrado por un nombre raro, no se molestó en aprenderlo, no era de importancia. Ya que ella era maga, se alimentaba de ethernano, por lo que no podría activarlo nunca.
El ethernano en ese lugar podía abastecer sus reservas, pero también las llenaba muy poco, además de que por alguna razón no podía utilizar la magia sin reservas, pues un dolor en el pecho enseguida la dejaba fuera de combate.
Su magia era poco, y su poder tampoco era muy grande, a diferencia de su mundo, al parecer el segundo origen seguía sin ser activado en ese cuerpo.
Si Acnología había sido atrapado en el Universo 1 cuando estaba comiendo la grieta dimensional, significaba que tendrían un poco de tiempo antes de que se recuperara, o volviera a armarse. Pero no era infinito. Tampoco sabía quién había abierto la grieta, ya que no había sido ninguna magia de su reino, y en Fiore estaban lejos de llegar a ese avance por el miedo a la magia negra.
− Hinata˗Sama, su comida.
Sin tocar a la puerta, y apenas avisando unos segundos antes, entró una chica, que dejó la bandeja de comida en la cama, sin siquiera dirigirle una vez la mirada.
Por lo que había aprendido, esa chica era de la rama principal, y por lo tanto, tendía a tratarla como una paria, los miembros de la rama secundaria solían tratarla con cariño y respeto, exceptuando a su primo, el cual se comportaba bastante raro y protector.
Su cuerpo era débil, su padre no la quería, su hermana no le hablaba, y era despreciada por los miembros de su propia familia… ¿El alma de ese cuerpo querría regresar alguna vez?
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El poste le servía de entrenamiento, pero aun así, el dolor en el pecho regresaba, como si algo la detuviera de avanzar hacía el segundo origen, además de que su contenedor de magia aún era mucho más bajó que el de cualquier mago decente.
Si August se enteraba de eso, posiblemente la negaría como familia real, pensó con tristeza y anhelo.
Ella era de un ser maldito, esa maldición le había arrebatado la vida a su madre, y por consecuencia, su padre no podía amarla, ni a ella, ni a nadie de su reino. Sus súbditos eran leales a él a cualquier costo, y era su trabajo como la princesa, brindar al reino, el amor que su padre no podía dar.
Fue su decisión, el amor a su reino, a su padre, lo que la orillo a tomar la decisión de hacer que Irene activara Universo 1, estaba preparada para recibir la muerte, a cambio de la paz de su reino, no espero encontrarse en esa situación.
Hiashi Hyuga, el hombre que era su padre en ese mundo, el hombre, que eligió no amarla.
Suspiró mirando las calles, dándose cuenta que se había perdido por ir en sus cavilaciones. Se tomó el pecho levemente, el dolor tardaba más en desaparecer conforme continuaba ejercitando su cuerpo, no podía desbloquear eso que le impedía avanzar, y cada vez era más doloroso.
− ¿Qué haces aquí?
Aunque se asustó con la voz de la presencia que no sintió, aparento calma. Culpando a ese cuerpo que poseía ahora, y que parecía ser incapaz de hacer las cosas más básicas.
− Me alejaba – Musitó con calma.
La primera vez que vio a ese chico, no lo reconoció, ya que se parecía a un miembro de Sabertooth, creyó que era insignificante. Cuando salió del hospital, lo vio por los pasillos, buscando a una rubia. Reconoció el porte de la realeza, y el rey de Fiore, que se había adjudicado el trono luego de la batalla con Álvarez, al mostrarse la debilidad del propio reino.
Un rey, que hacía que su tío el destructor, tuviera cuidado con sus pasos. Uno que lo intimidaría si no fuera por su posición como princesa.
− Aún no puedes activarlo ¿Cierto?
La chica suspiró con molestia, la noticia de su posible retiro como ninja, fue anunciado accidentalmente por la pelirosa molesta, lo que le había traído muchas miradas de compasión por parte de la aldea (pequeña) en la que vivía.
− Le agradezco por salvarme esa vez – Dijo sin verlo – Pero creo que este es un asunto que solo me concierne a mí.
El moreno la observó mientras se marchaba, algo sorprendido por la actitud de la chica, la cual era usualmente tranquila y amable. Aunque después de enfrentarse a una muerte tan patética, y al desprecio de su clan por las consecuencias de su "no muerte", cualquiera podría cambiar.
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Entró silenciosamente por la casa, apenas recordando que tenía que caminar descalza al ver los zapatos en la entrada. No comprendía esa costumbre, se le hacía absurdo todo lo de ese mundo. Doctores o sanadores que no respetaban la privacidad del paciente, todo el mundo metiéndose en la vida de los demás. Era extraño para ella, que hacía eso como obligación de su cargo.
− Hermana, padre quiere verte.
La chica asintió a la castaña que había salido de quien sabe dónde, siguiéndola para no perderse por el camino en esa casa.
Hiashi, el cual no se parecía una pizca a Zeref, la miró desde su escritorio, sin ni siquiera decirle que tomara asiento. Apenas dejando los documentos a un lado, sin darle importancia a que ella estuviera ahí.
− Te casaras con Neji – Dijo sin verla – La boda será en dos semanas. Es todo.
La morena la miró con extrañeza ¿Quién era Neji?
− Le informó entonces que no lo haré – Dijo con calma – Es todo.
Hiashi se levantó, golpeando sus puños en la mesa. En otro momento Hinata se habría encogido de miedo, pero en ese momento solo lo veía sin emoción.
− Tú hermana que es 5 años menor que tú es más fuerte, casi mueres por no poder salir de una cueva, y ni siquiera puedes activar tú Byakugan ¿Aun así te niegas a casarte? ¿Cuánta vergüenza le quieres traer a tu clan?
La morena lo vio por unos segundos.
− Es libre de expulsarme cuando quiera – Dijo con voz clara – No me voy a casar.
Hiashi volvió a golpear la mesa con los puños.
− Si sales por esa puerta, olvídate de que perteneces al clan Hyuga, te irás solo con lo que traes puesto.
La chica lo miró una última vez. Ni su padre estando maldito, se comportaba de esa manera. Los hijos de su majestad no podían amar, pero el hombre que estaba frente a ella, tenía la elección de hacerlo… Eligio no amar a su hija.
− Entendido.
Salió de la habitación con un dolor en el pecho, tratando de aceptar la realidad de ese mundo, un mundo sin amor por elección.
− August – Susurró al llegar a la puerta – Muéstrame el camino hacía padre por favor.
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Se preguntó qué era lo que pasaba, el dolor no se iba, y conforme avanzaba, su respiración se hacía cada vez más difícil.
Tocó su pecho, analizándolo con la poca magia de curación que sabía, sobresaltándose un segundo después.
Había varios canales bloqueados, de sangre y de ethernano, a punto de colapsar por el esfuerzo físico que había hecho, y la reciente emoción a la que se había enfrentado.
La aldea aún estaba relativamente cerca, y sus piernas ya le estaban fallando, al igual que su respiración y su vista.
− Lo siento, todos – Susurró mientras caía al piso.
Pensando en haberle fallado a su hermano, a su padre y a su reino, no notó que no llegó al suelo, ni cuando cargaron su cuerpo comenzando a correr, solo dejó que la oscuridad la engullera, simulando la magia de su padre, al que tal vez nunca volvería a ver.
Y fin, por ahora.
Bueno aquí el segundo capítulo, igual divido por las dimensiones, y su repercusión en cada una de ellas.
En el próximo capítulo se aclara que pasa con cada una y como afecta a las demás. Siento que haya quedado cortó, pero las prisas y mi trabajo ahora errático es un poco difícil encontrar tiempo para escribir.
Sobre Tonos de Frío, espero actualizar pronto, ya que justo cuando tenía la estructura del capítulo me quedé en 0 inspiración, y fue algo frustrante, espero poder recuperarla pronto.
No me molesta que me hablen de errores, me ayuda a mejorar mi escritura, pero a veces no tengo tiempo de corregir, porque por lo regular escribo desde el celular y edito en la computadora. Aun así agradezco que me hagan notar en que esto mal.
Un agradecimiento a angels1290 − Sayuri Koitsumi − Lizeth de Uchiha − Amelynn − citlali uchiha y coni06 por su comentarios, y a los que agregaron esta historia a favoritos. Muchas gracias!
Sin más por el momento, Juds fuera.
