Capítulo 2: las tres esclavas.


Naofumi caminaba por el callejón con unas cuantas velas en candelas en algunas partes.

El gordinflón reía como si se hubiera sacado la lotería, bueno era algo similar dado que ahora Naofumi estaba cargado de dinero. Dinero que le costó su sudor y esfuerzo.

Empezó a escuchar lo que parecería ser una fiesta o algo así.

El regordete le llevo hasta una puerta medio grande y con una madera colgando encima del arco que señalaba el lugar. Y era el lugar de donde provenía el ruido. Gritos, aplausos y una especie de violín mal tocado al son de una canción.

El héroe no sabía lo que decía, pero se veía por la poca luz la silueta de un equino. Quizás algo relacionado con caballos o eso pensó Naofumi.

– Aquí estamos, Si – dijo el panzón de cara maligna – la posada del pony pisador, sí. Aquí puede descansar mi señor.

– vaya lugar – dijo Naofumi al ver a donde lo había traído, lo sabia por el penetrante aroma de la cebada – una taberna vulgar.

– ah, en eso se equivoca mi señor, si – dijo el regordete sin dejar de jugar con sus manos – esta es la posada mas segura de todo Melromarc, sí.

Un hombre salió lanzado del portón doble a la calle y quedo ahí tumbado.

–si es así no quiero imaginarme las otras – Naofumi empezaba a dudar de las palabras del peletero – pero alguien me recomendó el lugar – miro al viejo de gafas – asumo que te conocen como el sombrerero ¿verdad?

– mi fama siempre me precede, sí – dijo sonriendo de una manera tétrica – veo que es un viajero solitario, si… dígame, mi señor – el viejo le pregunto algo raro – ¿usted desea comprar un esclavo?

Naofumi si escucho la pregunta, pero no se sintió muy cómodo como para responder de inmediato, y claro. Nadie que haya sudado como si hubiera hecho 1 semana de ejercicio en 1 día y morir en el intento estaría como para responder.

– mira, viejito – dijo el héroe – no estoy de humor para estas cosas, estoy sudoroso, cansado y apesto a bosque, quiero darme un baño, comer algo decente y dormir en algo cómodo.

– oh, perdone mi rudeza, señor, Si – el regordete se ajusto los anteojos de araña que tenía – quizás pueda mañana, por ahora descanse a gusto mi señor, sí.

El gordito se levanto el sombrero y mostro su calva.

– que tenga buena noche mi señor – tras el gesto de despedida, se perdió en la oscuridad de la noche.

– cómo sea – Naofumi miro a la posada y el aparente interminable ruido que había en esta – fue una recomendación del peletero, así que optara por entrar a este lugar de mala muerte.

Paso por las puertas dobles y vio a su alrededor.

Parecía un restaurante de comida rápida, pero era en realidad una taberna, eso lo ve por la increíble cantidad de borrachos que pedían más cerveza, la mayoría de las mezas eran redondas y había una barra, todas repletas de gente.

Había otros mas cuerdos que jugaban con lo que parecían ser dados en un vaso. Gritaban al ver los dados apilados como un pilar con solo agitar el vaso.

Había mujerzuelas por algunos lado con viejos barbudos, se notaba que solo buscaban el dinero de esos sujetos mientras aprovechan su estado de embriaguez.

Unos cuantos bailando al son de una banda de lo que serían cantantes ambulantes sin talento y aplaudiendo al ritmo del zapateo de unos cuantos locos danzando.

Naofumi todavía no se quitaba casco y fue hasta la barra que era atendida por el posadero que reía tras repartir pintas de cerveza a los clientes.

– ¡jajaja, bienvenido a la Posada del Pony Pisador! – dijo el hombre regordete y algo viejo, se notaba que no bebía. De lo contrario su mercancía se agotaría – ¡la posada más segura de todo Melromarc!

– ¿cuánto por 2 noches? – pregunto Naofumi tratando de no vomitar dentro del casco por el hedor.

– ¡cobramos por día una moneda de plata, comida y servicios incluidos! – dijo mientras servía más alcohol.

Era caro, pero era mejor que la pocilga de ayer.

– bien – saco las monedas de plata y se las dejo en la barra – quiero un balde de agua caliente.

– ¡bien! – el posadero tomo el dinero y le dio una llave – ¡por las escaleras al fondo, en 15 minutos ira, disfrute su estadía!

– gracias – Naofumi fue a donde señalo el posadero y subió por las escaleras. Encontró un pasillo largo y miro la madera en la llave, tenia el numero 4. Vaya su suerte.

Busco por el pasillo la puerta 4 y al verla inserto la llave en la cerradura e ingreso a la habitación.

Un cuarto bastante amplio y limpio, sin el ahora del alcohol y con una cama amplia. Esto no era lo que Naofumi esperaba. El quizás creyó que había una mujerzuela que quisiera insinuársele, pero no había tal cosa.

Lo que si no espero es que hubiera también una caja fuerte y un armario, así como un modelo para armaduras.

– sin dudas es como un hotel para mercenarios – pensó mientras se quitaba el yelmo.

Hace calor aquí a diferencia de afuera donde había un frio horrible.

Se sentó en la cama y a diferencia de las camas de la posada central, esta no era un lecho de pajas cubiertas con una sábana o un cobertor, no. Esta era como si fuese una especie de lana de oveja o de algún animal lanudo pues era muy suave.

Se quito el guante de cuero de su mano derecha y palpo la cama, era muy suave.

Se recostó en la cama y miro al techo del cuarto. Hoy había sido un día de mierda.

Primero, lo despiertan 3 pelotones de soldados y luego lo llevan a un juicio sin pruebas donde lo acusan de robo y violación. Sino también le quitan su orgullo de héroe y lo desprestigian. Salió de caza y encontró una bestia que casi lo mata.

Pero también recordó que se había encontrado con el viejo Elhard y el peletero que le dieron mucha información y le ayudaron en algo.

Se puso a pensar en las palabras de ambos mercaderes.

Según lo que tiene hasta ahora. La iglesia de los 3 héroes esta conspirando con el rey y la perra esa. ¿Por qué?

Pensó un momento y gracias a sus conocimientos otaku, realizo 3 teorías en concreto.

Primero. El rey les prometió algo, quizás el dominio de los impuestos o algo mas que se relaciona con el control de la ciudad. Según las palabras del peletero, la iglesia pedía un diezmo, lo que significa que cada fin de mes debían recolectar los impuestos que le ayuden a la iglesia. Pero por lo que vio ayer, la ciudad era prospera por lo que quizás el diezmo sea mínimo.

Pero eso ultimo conlleva a la otra opción.

Segundo. La iglesia de los 3 héroes está manipulando al rey. Si la queja del gordo del taller era justificada significa que estaban aumentando el diezmo ya que el rey les cedió la abadía que había en la plaza central de la ciudad. Por lo que quizás ya hayan subido el diezmo, así como quizás haya extrusionado a personas importantes. Es decir, en su mundo había visto casos de religiones abusivas y absurdas que cometían crueles actos en nombre de un dios. Y quizás aquí son los 3 idiotas los que realmente importan.

Lo que nos lleva a la tercera teoría.

Tercero. Hay algo turbio aquí y no sabe que es. La iglesia ha "tomado" la ciudad con el permiso del rey, sin embargo, el rey ya se encargo junto con la princesa de Naofumi al acusarlo, ¿Qué ganan con ello? Necesitan a los 4 héroes, eso es claro. Pero por que solo hay que ser malos con el del escudo. Eso no tendría sentido hasta que puso a la iglesia de los 3 en la ecuación.

Tres héroes, 3 armas sagradas. Y una iglesia que solo venera a esos 3 ¿Por qué?

Es un poco estúpido solo alabar a 3 héroes que solo son armas de combate. Aunque claro, el escudo no siempre es un arma.

Pero si ellos le dijeron claramente que necesitaban a los 4 héroes, no a 3.

Esto no está muy claro.

Naofumi se tomo del rostro con la mano derecha esto sin duda era ridículo por no decir malo. Por mas que pensara necesitaba más información.

Esta el tema de los semi humanos, despreciados por los humanos y la iglesia de los 3, eso no lo ve raro ya que en varios animes sale esa discriminación.

También esta lo de la reina que no se le ha visto en bastante tiempo. De nuevo ¿Por qué? O más bien ¿Dónde está?

– simplemente no comprendo – se dijo.

Escucho un llamado a la puerta.

– disculpe, mi señor – la voz era femenina, se notaba claramente – su agua caliente.

– ah, ahora voy – dijo en voz alta mientras se ponía el casco y el guante, se levantó y se dirigió a la puerta para abrirla – muchas gracias…

No sabia que decir al ver a una niña de 13 años o menos con orejas de perro, el cabello plateado y los ojos verdes. Con un balde de madera lleno de agua que despedía vapor en la mano y una bandeja con alimentos en la otra.

Vestida como una mucama, pero sin perder el toque lindo. Esto era lo que en el idioma otaku se conoce como Moe.

La chica movía su cola de lado a lado mientras Naofumi se quedaba como imbécil.

– ¿ocurre algo, mi señor? – dijo la niña, cosa que hizo reaccionar a Naofumi.

– ah – reacciono rápidamente y con calma dijo – no es nada.

– bueno, aquí esta el agua caliente que pidió mi señor – le entrego el balde y Naofumi lo puso aun lado de la puerta – y esta es la cena de hoy, debido a que tenemos el bar lleno no puede comer a gusto, mi señor.

La chica sonreía y movía sus orejas y cola. Si Naofumi fuera un subnormal ya la habría intentado violar. Pero recordemos que es Naofumi del que hablamos así que no.

– oh, muchas gracias – tomo la bandeja y noto un aroma penetrante pero apetitoso.

– espero que pase buena noche – la chica sonrió alegremente.

– gracias – dijo mientras la veía – espera un momento.

Dejo la bandeja con la comida en un escritorio cerca de la puerta y de su bolsillo saco una moneda de plata y 10 de cobre.

– toma – le dio las monedas a la chica que se sorprendió.

– no puedo aceptarlo mi señor – la loba no acepto las monedas – el dinero es importante para ustedes los mercenarios. Así que temo que no puedo aceptarlo.

– ¿eh?... bueno, perdona –

– no hay problema, que descanse y buenas noches – hizo una avenía y se retiro de la puerta, Naofumi la cerro con llave y se sentó en la silla del escritorio.

Miro la comida, era sopa de algún tipo con un trozo de carne asada con algunas verduras, una rebanada gruesa de queso, un pan negro y una cerveza. Todo eso caliente pues se podía ver el vapor saliendo de la carne y de la sopa.

Su estómago gruño, entonces recordó que el viejo le había puesto algo de comida en la bolsa.

La reviso y noto que había algo de pan negro y un trozo de queso. No tardo mucho en ponerse a comer mientras pensaba en otra cosa.

El viejo ese chaparro le ofreció un esclavo.

Bien, la idea es mala en muchos sentidos. Por lo que la perra esa le conto antes de que le pasara esto, sabe que la esclavitud esta prohibida supuestamente en el reino, pero llego de la nada un viejo que le ofreció un esclavo como si vendiera periódicos o algún producto en oferta.

Eso estaba mal en muchos niveles. Naofumi había nacido en una nación libre, donde la esclavitud esta más que penada.

Sin embargo, recodo su situación actual.

Es el héroe del escudo y si lo que vio ayer era cierto, nadie querría hacer un equipo con él, y tras la batalla del oso búho le dio una lección valiosa. Necesita aliados.

Pero tras ver lo que miss simpatía le hizo, lo piensa no dos sino tres veces.

Tras acabar la sopa y la carne con el queso solo quedaron las verduras. Naofumi corto con el cuchillo que le dieron junto con los cubiertos y así corto el pan que el viejo le había dado y rebano el queso a la par de que metía las verduras en una especie de emparedado improvisado.

Mientras lo hacía pensó en lo que le dijo el peletero sobre un sombrerero y que le recomendó esta posada. Quizás y deba considerar la opción.

Recordó a la chica que le trajo el agua.

Termino el emparedado y se tomo lo poco que quedaba en el tarro de la cerveza y así termino de comer. Convirtió el escudo de guerra en el escudo normal y procedió a quitarse la armadura.

Procedió a quitarse la armadura y a dejarla en el maniquí. Vio la ventana y esta tenia un enrejado de hierro sólido. Por lo que no duda que nadie puede entrar, además, tiene la única llave de la habitación. Por lo que opto por desvestirse para tomar un buen baño.

Dejo las partes de la armadura en el maniquí, la túnica, las calzas y las botas en la cama y a un lado de esta.

Procedió con un paño para quitarse el sudor de la batalla y a asearse como todo buen japonés.

Aunque claro, había una zona de la habitación apta para eso. Por lo que quizás tenga un sistema de drenaje. Así que termino por asearse, cabe decir que se sentía fresco y relajado.

Guardo su dinero en la caja fuerte y dejo su ropa encima de la silla donde había comido.

Apago la luz de las velas, removió las sabanas de la cama y procedió a recostarse.

– vaya que es cómoda – dijo al sentir la suavidad de las sabanas y de la cama en sí.

El cansancio le gano y cayo dormido.


A la mañana siguiente, se levanto temprano y se armo con el atuendo del viejo Elhard. Procedió a colocarse el yelmo y convirtió el escudo de nuevo en el escudo de guerra. Miro la bandeja y tras colocarse el escudo en la espalda la tomo para abrir la puerta y cerrarla con llave. Había tomado todo su dinero así que no había de que preocuparse.

Bajo a la taberna y se sorprendió al ver algo que le desconcertó bastante.

Dos chicas, una rubia y la misma de ayer que le llevo el agua y la comida estaban limpiando la barra. Mientras el posadero limpiaba las mesas y una mujer gorda limpiaba los tarros de cerveza.

La chica lobo reconoció a Naofumi.

– oh, veo que durmió bien, mi señor – la chica fue hasta el héroe – permítame llevar eso.

– gracias – dijo Naofumi en tono neutro.

– ¡jajaja, veo que el ruido no lo despertó, mi señor! – dijo el posadero al verle con la armadura – sin duda se nota que usted no es un montaraz.

– no me gusta mucho estar al aire libre – Naofumi respondió.

– ¡jajaja, sin duda eso se notó ayer cuando pidió agua caliente! – el posadero sonrió, se notaba que era un tipo bonachón – lamento que no comiera aquí ayer, ya sabe. Casa llena por el escándalo del escudo.

– lo note – Naofumi le entrego la llave – apárteme una habitación para hoy en la noche, si es posible que tenga dos camas.

– oh, ya veo – el posadero tomo la llave para palmar el hombro del héroe – vas por un esclavo ¿cierto?

– ¡! – era una suerte tener el yelmo, pues el gesto de sorpresa de Naofumi se hubiera visto – sí, necesito algo de ayuda con el mantenimiento de mis armas. Usted ya sabe.

– es cierto, muy cierto ¡jajaja! – rio de nuevo – sabia que por algo había venido aquí usted, en este callejón hay un vendedor de esclavos – señalo a la derecha – solo siga calle abajo y encontrara al sombrerero.

Naofumi estaba un poco complicado ante las palabras del viejo posadero. Por lo que decidió insinuar algo.

– quizás también me sirva para relajarme en las noches – dijo como si fuera algo casual, pero no espero que el bonachón riera más estruendosamente.

– ¡jajaja! – era como si le hubieran contado un buen chiste – lo dudo joven cazador. El sombrerero no vende esclavos para eso ¿sabe?

– ¿a qué se refiere? – el posadero señalo a la chica lobo.

– Merry es una esclava – la chica sonrió al ver que hablaban de ella – y ha sido muy feliz desde que ha llegado sabe.

– ¿esclava? – Naofumi no comprendía nada, esa niña parecía ser adoptada por los viejos o algo así, pero no esto. Vio que ella trataba de ayudar a la rubia que estaba empezando a limpiar las mesas – no lo parece.

– es porque el sombrerero no vende esclavos a cualquiera – dijo hundiendo a Naofumi mas en la duda – y vaya que es difícil convencerlo. Hubo un noble con cierta fama de odiar a los semi humanos y fue mas que rechazado por el sombrerero.

– oh, que bien – Naofumi estaba replanteándose las ideas – bueno, me retiro.

– tengas buena casería… mi señor del escudo – el posadero volvió a reír, solo para que Naofumi dude antes de salir de la posada.


Camino por donde el viejo chaparro había ido ayer al irse en la oscuridad y noto que el callejón bajaba con forme el paso. Por lo que opto por seguir la calle.

Noto a mas gente vestidos como él. Tipos con armaduras pesadas y otros mas ligeros, vestidos como si vivieran en el bosque o que se la pasaran en las mazmorras de algún tipo, había muchos magos, espadachines, arqueros y algunos cuantos ladrones.

El héroe continuo con su camino hasta bajar a lo que seria una tienda con carpas. Y telas que vendía granos de cosecha. Vio a varios hombres cargar sacos llenos de semillas y ponerlos en una pila cercana.

El héroe noto que algunos ladrones hablaban con uno de los hombres y vio como los llevo a la parte de detrás de la tienda. A un portón grande.

Un hombre grande y fornido se puso en medio de su camino.

– ¿Qué buscas? – pregunto el hombretón, calvo, algo gordo pero fuerte y con varias marcas y cicatrices en todo el cuerpo. Usando solo pantaloncillos y algo similar a una cimitarra en sus cintura.

Naofumi quería evitar cualquier conflicto, por lo que recordó al chaparro del sombrero.

– busco al sombrerero – dijo – ayer me ofreció "tú sabes qué".

– ah, vienes por eso – el grandote se relajó – sígueme.

Acto seguido, ambos fueron por la puerta donde antes los ladrones habían ingresado.


El lugar al principio parecía una especie de tienda de especias hasta que el grandulón lo llevo por una puerta detrás de un mostrador y de ahí a una bodega. En esta había sacos como los que los de afuera estaban cargando, quizás era la entrega de esta semana.

El grandulón movió una palanca oculta tras un anaquel y tras este sonó un clic que indicaba una especie de mecanismo.

El grandulón movió el anaquel y lo deslizo a la derecha mientras mostraba un pasadizo secreto.

Ambos bajaron por unas escaleras rectas que daban a una especie de sótano mal oliente. Pues el penetrante olor a mierda y a sangre era presente.

El héroe deslumbro lo que había frente a sus ojos tras bajar por la escalera.

Decenas de jaulas con mantos había alrededor. Todas apiladas a modo de pasillos, como anaqueles en tiendas de servicio.

El lugar era amplio por lo que había unos 4 pasillos y las jaulas eran tan grandes que el grandulón que lo había traído aquí podría caber en una con facilidad. Pero el tamaño de las jaulas no le sorprendió. Sino el ver a muchas "personas" en estas.

Naofumi vio que había desde niños y mujeres hasta hombres y viejos. Algunos desnutridos pero todos sucios y harapientos. Sin embargo, la característica más destacable eran los rasgos animales que algunos de ellos presentaban.

Orejas de perro, conejo y cuernos; hombres lagarto e incluso humanos.

Sin duda había de todo un poco.

– oh, pero que sorpresa, si – dijo el viejo chaparro del sombrero al ver a Naofumi en su "local" – mi señor, veo que ha venido hasta aquí cuando estaba a punto de ir por usted, sí.

Naofumi no dijo nada en primera instancia, pero…

– no, no me gustaría que alguien de la guardia viniera por aquí – Naofumi miro al regordete que se sobaba las manos mientras sonreía, dando una apariencia algo asquerosa – sospecharían de ti.

– jeje, como se esperaba de usted, si – el brillo en sus gafas no ayudaba – dígame, mi señor, si ¿Qué tipo de aliado necesita? Si.

El tic de este sujeto de decir "si" tras cada frase le pone los nervios de punta.

El grandulón hizo una avenía y se retiro por donde ambos vinieron.

– si gusta le puedo mostrar algo que le agrade mi señor, si – el gordinflón mostro a unos esclavos adultos, unos fornidos y grandes, pero se veían muy desnutridos pues se veía que antes tenían mucha masa muscular – estos de aquí son…

– busco algo barato y de calidad – corto Naofumi – no quiero nada que no me sirva en el campo.

– ah, vaya, vaya – el gordinflón se ajusta sus lentes – entonces le mostrare a lo mas barato y usted puede escoger lo que busque, sí.

Lo llevo al ultimo pasillo, estaba a lo lejos y apestaba mas que en otros lados del sótano. Le mostro una jaula donde había lo que muchos llamarían un leproso.

Naofumi vio al sujeto como si lo quisiera timar.

– oye viejito – le reclamo – no quieras pasarte de listo conmigo. Aquí hay enfermos.

– oh, mi señor, lo lamento mucho, sí. Pero es lo más barato que tengo por el momento, si – dijo para mostrarle una mujer que estaba al borde de la muerte– el precio de estos esclavos es de 9 monedas de oro, los de mejor calidad están en otro lado, sí, pero como usted sabrá…

– tch, como sea – empezó a odiar el tic de este chaparro – solo muéstrame a los menos enfermos, ya me arreglare yo de lo demás.

– excelente, si – dijo siniestramente el sombrerero para pasar a mostrarle una jaula – aquí están nuestros mejores ejemplares, si… aunque son un poco difíciles.

Naofumi le tomo poca importancia y miro dentro de la jaula.

Tres personas estaban ahí. Dos niñas y una mujer.

Una de las pequeñas aparenta no tener más de 11 años. Su cabello era color castaño y sus ojos marrones estaban muertos, como si hubiera visto una pesadilla. Lo destacado era que tenia un par de orejas y cola de lo que Naofumi reconocería como un Tanuki. La otra niña era de su misma edad, pero su cabello era negro con las puntas blancas, orejas y cola de perro con el mismo pelaje y una mirada ojiazul que denotaba tristeza.

La tercera persona era una mujer, le habían cortado el cabello pues este era corto y de color rubio fresa. Ojos azules y por lo que Naofumi podía ver, tenia cierto apego por las dos niñas pues estaban en su regazo y las abrazaba. Pero su estado era malo y por lo que podía ver, la mujer estaba tosiendo.

Notaron la presencia de Naofumi y la mujer abrazo aun más a las niñas. Que lo veían con miedo.

Pero Naofumi aun dudaba sobre esto de los esclavos. Sin embargo, recordó a la chica de antes y se le veía feliz, además de que era buena persona.

Si él puede hacer eso…

Vio la cara de la mujer y por juego de su mente, la cara de la perra apareció. Sonriéndole de la misma forma que lo inculpo.

Naofumi sacudió la cabeza al ver que solo había el rostro de esa mujer, por lo que noto era cercana a las niñas. Pero estaba enferma y eso se notaba. A pesar de que llevan harapos las tres y estaban sucias.

El tomo una decisión.

– viejo – llamo al sombrerero – me llevo estas 3.

Sus palabras sorprendieron a las 3 esclavas. Que lo vieron con miedo creciente.

– oh, excelente elección mi señor, si – dijo de forma siniestra, a Naofumi le estaba asustando ese viejito – iré a preparar el ritual de esclavos mi señor.

– haz lo que quieras – dijo.


Tras unos 10 minutos, el viejo regreso con alguna especie de tinta en su mano y 3 matones como el que guio a Naofumi.

El viejo miro a Naofumi mientras los tres guardias abrían la jaula y sacaban a las 3 de esta. Obviamente la mujer se resistió al igual que una de las niñas, la chica perro. Pero al final las sacaron mientras el viejo dibujaba algo en el pecho de las tres.

Una por una hizo una especie de circulo mágico o de algún hechizo.

– bien, si – el sombrerero estaba satisfecho por su trabajo – ahora, mi señor, necesito su sangre.

– ¿Disculpa? – Naofumi lo vio por debajo del yelmo como si le jugara una broma.

– necesito su sangre para completar el ritual, si – dijo el gordito siniestro – es necesario que el contratista sea quien ligue su sangre para la lealtad del esclavo, sí.

– ¿lealtad? – Naofumi miro al gordo – quiere decir que ellas no me desobedecerán no huirán o algo así.

– eso es correcto, si – el hombrecillo le acerco el envase con la tinta – solo se necesita una gota, sí.

– está bien – Naofumi dijo eso tras unos segundos por lo que tomo un cuchillo pequeño que uno de los hombres del sombrerero le dio.

Tras quitarse el guante de cuero procedió a hacer una pequeña herida en su dedo y puso la mano sobre el tarro de tinta, y al hacerlo esta cambio de una tinta roja a una negra.

Por lo que el gordo siniestro revolvió la tinta y pinto un circulo en el diseño que hizo en las esclavas, y tras un grito inicial seguido de unas chispas y relámpagos, el contrato se había cumplido.


[Se ha desbloqueado la clase]: [Maestro de esclavos]

[Esclava]: [Raftalia ha sido ligada]

[Esclava]: [Keel ha sido ligada]

[Esclava]: [Eclair Saetto ha sido ligada]


Una ventana apareció en frente de Naofumi debido al sistema del escudo. Cosa que también vieron los otros. Por lo que el héroe empezó a sudar a balas ante el mensaje.

Sin embargo, ninguno le tomo importancia aparentemente.

– bien, bien, si – dijo el gordinflón – hecho esto, podemos hablar de dinero, sí.

– pagare de una vez – de uno de sus bolsillos de su cinturón saco una bolsa pequeña llena de monedas – 19 monedas de oro.

– oh, mi señor no creo que esto baste, si – el regordete tomo la bolsa pequeña y la reviso. En efecto eran las 19 monedas de oro – no creo que usted sepa que…

– una esta enferma, si no es que todas – miro con seriedad al gordito que sintió la mirada desde el casco – además, las dos niñas deben valer por lo mínimo 5 oros cada una.

– ah, si – el gordito asintió tras sus palabras – mi señor tiene un buen ojo, si, no hay duda de eso, sí.

– cómo sea – dijo el héroe viendo a las tres que se levantaban de retorcerse por el hechizo de esclavitud – ustedes, tres.

La mujer lo miro con rabia, pero Naofumi no se inmuto ante ello. De hecho, le recordó a cierta perra. Eso hasta que tocio con fuerza.

– nos vamos – dijo mientras se daba media vuelta a la par de que las niñas se aferraron a la mujer que tosía.

Naofumi volteo la mirada y vio que la mujer se cubría con la mano la boca mientras tocia. No sabe cómo, pero vio claramente algo rojo en la boca y mano de la mujer.

– siguen ahí, ¡muévanse! – grito el héroe asustando a las niñas. La mujer lo vio con ojos entrecerrados y miro a las pequeñas.

– vamos – dijo.

Ellas fueron tras el héroe mientras los hombres del sombrerero y el mismo regordete las veían irse con el héroe del escudo.

– ya cumplí mi parte, si – dijo el regordete – solo queda que el héroe logré su objetivo, sí.


En la posada del pony pisador.

Naofumi había regresado de la tienda de esclavos mientras veía a sus nuevas camaradas, aunque claro, no duda que ellas las vean a mal.

El posadero y la mujer gorda les recibieron.

– oh, veo que volviste – miro a las esclavas que se veían asustadas del hombre – ¡jajaja, no hay nada que temer, señorita! Veo que tienes buen ojo mi buen señor.

Naofumi solo miro al gordo para decir.

– cuida de ellas – eso sorprendió a la mencionada – dales agua caliente para que se bañen y si puede un poco de ropa. No te preocupes por el dinero.

– y yo te digo lo mismo mi buen señor – miro al héroe – como te dije, el pony pisador cumple con todos los servicios.

– gracias, te lo encargo – dijo mientras la mujer y las niñas lo miraron.

– oye… – le llamo la mujer – señor… yo –

– iré por medicina y suministros – su voz sorprendió a las 3 – viejo, dales algo de comer también… pero nada de sobras – saco una moneda y se la lanzo al posadero que la atrapo con la mano para luego reír tan estruendosamente como siempre.

– ¡Jajaja! No tengas cuidado con ello mi buen señor. Cuenta con ello – llamo las mucamas que atendían las habitaciones – ¡Rishia, Merry! Vengan aquí, hay clientes que necesitan algo.

– gracias viejo – Naofumi miro a las esclavas – descansen y duerman, necesito que estén en forma.

La mujer y las niñas se vieron entre ellas mientras llegaban la chica lobo y la rubia de ayer, Naofumi noto que no era rubia del todo, sino su cabello era de un rubio verdoso. Lindo pero la chica corría algo torpe.

– ya regreso – dijo el héroe saliendo del pony pisador.


– por el momento no tenemos pócimas de sanación – dijo el boticario de la farmacia – debido a los altos precios, no hemos podido conseguir las plantas ni los materiales para crearlas.

– ya veo, tiene que ver con la iglesia ¿no? – Naofumi dijo eso con naturalidad.

– será mejor que no hable así por ahí, señor. Y menos si se trata de ese tema – el boticario busco entre las cosas que tenía por ahí – tome.

– ¿un libro? – le pregunto el héroe al ver el objeto. Era algo grande pero no tanto, quizás era de viaje o algo así.

– es un libro de hierbas curativas, sirve para crear algunas cuantas medicinas – aclaro el boticario – perfecto para un montaraz como usted.

– ya veo – Naofumi saco una moneda de plata – gracias por esto.

– si, como gustes. También te recomiendo ir con la vieja de la tienda de magia – dijo el boticario – ella puede ayudarte a aprender magia. Según supe, un cazador mato a una enorme bestia rara y tuvo que recibir la ayuda de un pelotón entero para llevarlo hasta el taller de cuero. Hay que tener cuidado en los bosques.

– si que pesaba, gracias por el consejo – se despidió Naofumi para irse de la farmacia.

– claro… ¿eh, pesaba? –


– claro que puedo ofrecerte unos cuantos libros – la tienda de magia era un lugar justo al lado de la farmacia y era atendida por una vieja que viste como una bruja que le recordó cierta saga de libros a Naofumi – aunque últimamente no ha habido buena venta. Eres mi primer cliente en 3 días.

– adivino, ¿la iglesia? – Naofumi noto que todos los vendedores se estaban quejando de dicha religión. Eso dijo mientras la bruja buscaba en sus estantes de libros.

– debe tener mucho cuidado con lo que insinúa, señor – le advirtió la bruja – es bueno ser prudente en ciertas cuestiones.

– entiendo – vio como le mostraba en la barra del mostrador 3 libros.

– este es para aprender magia blanca – dijo al mostrar un grimorio de color marrón y con un cinto – perfecto contra criaturas oscuras y para la curación; este otro es para aprender algo de magia elemental – mostro otro un poco más pequeño, pero más grueso – y este ultimo es para aprender a encantar objetos. Aunque son libros muy básicos son lo mejor para los principiantes.

– ya veo – todo los tres libros junto con el que tenia de medicina y hiervas – por casualidad tendrá una bolsa mágica o algo así.

– si, deme un momento – la vieja bruja fue hasta una puerta y de ahí saco una bolsa que semeja a la de los viajeros, una que muchas personas tenían según por lo que había visto – es esta, ¿algo más que le guste comprar?

– ¿Cuánto llevo hasta ahora? –

– según veo, los 3 grimorios y la bolsa… unas 12 monedas de plata –

– tenga – Naofumi saco las monedas – y deje de estafar a la gente.


El viejo Elhard estaba puliendo una espada mientras recordó al chico de ayer, obviamente la cantidad de ventas bajo pero sabia que se iba a reponer en unos días.

Escucho la campanilla de la puerta y hablo.

– bienvenido – se sorprendió al ver a Naofumi con todo y armadura – ¡oh, chico!

– que tal viejo – dijo como si nada – vengo a pagarte por la armadura.

– ¿eh? – el viejo se sorprendió – dime que no robaste a alguien.

– puede que un día lo haga, pero no hoy – eso no tranquilizo al viejo – cuanto es por la armadura.

– por dios, chico – el viejo suspiro – son 30 monedas de plata y…

Escuchar el sonido de monedas y ver al héroe sacar las 30 monedas y ponerlas en pilares de 10 cada uno. El viejo lo miro.

– dime que no mataste a nadie –

– si, un oso búho o lo que fue esa cosa – responde como si nada.

– ¡espera! – el viejo se sorprendió – ¿me dices que tu mataste esa cosa que los soldados han estado hablando?

– siendo sincero, casi no la cuento – dijo – pero ahora necesito armas.

– espera chico ¿armas? – el viejo no podía creerlo – creí que tu no podías cargar otras armas además de ese escudo.

– no son para, mi – dijo.

Tras una breve explicación. El viejo Elhard entendió.

– así que una espada y unos cuchillos – dijo mientras pensaba en lo que le dijo – no puedo creer que hayas hecho eso.

– bueno, tras pasar "tu ya sabes que" dudo que alguien quiera hacer grupo conmigo –

– eso es cierto – el viejo calvo empezó a buscar – espera un momento.

– de paso una armadura ligera, para una mujer promedio y otras cosas más para enanos o algo así – el viejo suspiro.

– por dios chico – fue a buscar lo que necesitaba.

Tras unos minutos, Elhard regreso con dos cuchillos y una espada, enfundados con cinturones y una armadura.

Era un yelmo que Naofumi reconoció como espartano, pues era de una sola pieza, sin barbera ni collar, con una veleta en la cimera y un visor que tiene forma de T. También estaba un peto de doble placa atornillado con remaches, cubría tanto el torso como la espalda. Dos hombreras de doble capa, coderas de cuero curtido y guantes de metal que cubren hasta el antebrazo. Una cota de malla que estaba doblada, una capa que cubre los hombros y la espalda, de pelo de algún canino, un lobo o algo así. Una túnica doblada de color azul oscuro, calzas de cuero y botas de montaraz. Y un par de placas que pertenecían a un faldón para la cintura.

Cabe decir que de nuevo ninguna de las placas de las armaduras combina, es como si fueran piezas que sobraron de alguna otra o bien piezas perdidas.

Eso mas dos cotas de cuero, estaban hechas de varios rectángulos de cuero cortados, curtidos y cocidos por las esquinas. Estaban también con dos juegos de hombreras y guantes. Pero el tamaño de estos era para alguien de baja estatura, al ver los cinturones ajustables, Naofumi no dudo que eran perfectos para las niñas. También un par de botas para ambas y unos bolsos para los cinturones.

El juego se completaba con un par de calzas de tela, botas y una camisa de tela.

– bien, seria todo lo que pude encontrar que es barato – miro a Naofumi – estas armaduras de cuero las usan los escuderos de algunos caballeros. Por lo que son baratos.

– perfecto, ahora el precio – Naofumi esperaba que no fuera tan caro.

– a lo mucho seria 85 monedas de plata por todo – miro al héroe sacar de su saco las monedas y ponerlas en la mesa – solo dame 70 por todo.

Dicho eso, Naofumi empezó a contar las monedas y las apilo de 10 en 10 en 7 pilares.

– por cierto, viejo – Naofumi pregunto – ¿sabes de alguna hierva curadora y donde encontrarla?

– chico, soy solo un viejo armero, no un montaraz de bosque – suspiro.

– bueno, estoy buscando medicina – mostro los 4 libros que compro – quisiera leer esto, pero no entiendo el idioma.

– déjame ver – miro el libro – está en Quenya, no es difícil aprenderla – le regreso el libro – puedes aprenderlo, pero dudo que por aquí alguien te quiera enseñar.

– maldición, otro problema a la cuenta – miro todo lo que debía llevar – viejo, no tienes una bolsa grande o algo así.

– sabia que dirías eso – saco debajo de su mostrador una gran mochila de cuero con varias cintas para cargar armas – son 5 monedas de…

– te daré 7 – dicho eso dejo el dinero y empezó a guardar el equipamiento y todo cupo perfectamente, la mochila era larga por lo que tras guardar todo y atar las armas en los cintos de cuero. Se hecho al hombro todo – gracias de nuevo, viejo.

– solo no mates a nadie –

– no prometo nada – dicho eso, salió por la puerta de la tienda.


– Bien, ahora solo faltan los víveres – dijo entrando por la puerta de la posada donde se alojaba. Miro al posadero que reía con un cliente mientras la chica lobo se acercaba a él.

– mi señor, ellas le están esperando en el cuarto 7, en el segundo piso – le aviso la chica mientras movía la cola y las orejas.

– gracias – Naofumi fue a las escaleras mientras pensaba que comprar. Pero necesitaba algo de medicina. Le preguntara a la mujer que síntomas tiene y quizás el boticario tenga algo para ello.

Subió al segundo piso y fue hasta la habitación 7. Toco la puerta y escucho un ruido dentro.

– hola, ya regresé – dijo mientras esperaba respuesta en la puerta – traje algunas cosas para ustedes.

Tras esas palabras, la puerta se abrió y dejo ver a la mujer… si mal no recuerda, su nombre era Eclair…

La mujer temerosa le abrió la puerta mientras entraba el héroe. Noto que, en efecto, se había aseado bien y ahora llevaba una pijama larga. Pero le quedaba muy grande. Afortunadamente tenia ropa interior. Al igual que las niñas.

– bueno, veo que se asearon – dijo al ver a la mujer y las niñas. Que estaban sentadas en una de las camas, mientras veían al sujeto con miedo – tengan.

Bajo la mochila y en efecto, notaron las 3 que traía ropa y armas.

– para ustedes – mostro las armaduras de cuero y la ropa, se las dio en las manos, aunque las niñas retrocedieron – y para ti – dijo a Eclair que había cerrado la puerta con llave.

A ella le presento la armadura. No falta decir que la mujer se sorprendió de ello. Incluso las niñas.

Naofumi miro en el escritorio una bandeja con varios platos de comida, sin dudas tenían hambre las pobres. Tomo las bandejas para irse.

– pónganselo y alístense, saldremos enseguida – dijo mientras se retiraba de la habitación – las espero en la barra.

Dicho eso, cerró la puerta.

Eclair rápidamente la cerro con llave de nuevo.

Las tres estaban en silencio hasta que una de las niñas hablo.

– no me da buena espina ese tipo – dijo mientras ella veía la ropa – esto es de niño.

– no tenemos opción, Keel – le dijo Eclair a la chica – somos esclavas ahora.

– no es tu culpa Eclair – dijo triste – la aldea… hay que huir.

– no, no podemos – señalo la marca en su pecho – esto no nos dejara ir, y no sabemos quitarlo. Si huimos solo moriremos por el hechizo.

Eso le hizo bajar las orejas y torcer la cola.

– es amable – dijo la otra niña – nos dio comida… y nos ayudó… nos salvo de…

– tranquila, ya – Eclair calmo a la niña que estaba por llorar, tocio un poco – todo estará bien… Raftalia.

– pero… Eclair, tu estas… –

– no se preocupen por mí, se los dije antes y se los diré de nuevo – acaricio la cabeza de ambas – yo las protegeré, no importa que o de quien… es lo mínimo que puedo hacer tras fallarles.

Ambas niñas estaban tristes, pero abrazaron a la mujer. Eclair casi llora por esto.

solo espero que este sujeto no sea un bastardo – pensó al ver la espada que le había dado – no, puede que quizás… sea diferente.

Miro a las niñas y sonrió con tristeza.

mientras viva protegeré a estas niñas… son todo lo que queda de aquel lugar – recordó algo horrible – incluso yo que he perdido mucho… no puedo perderlas a ellas.

Ambas se abrazaron, suprimiendo ese deseo de llorar pues al fin habían salido de aquel calabozo.


En la barra y tras entregar las bandejas, Naofumi trataba de leer algo de lo que estaba escrito en el libro de medicina. Pero no entendía nada.

– maldición – dijo al tratar de leer el idioma, pero no sabía ni que significaban esas cosas.

– oh, en definitiva, no eres un montaraz – dijo el posadero al verle tratar de leer ese libro – uno de verdad no necesita de libros ni de letras.

– no es que no sepa leer, solo no se este idioma – Naofumi estaba tentado a preguntarle.

– ¡jajaja! Al cabo son lo mismo, mi señor – el posadero rio como siempre, jocoso y con estruendo – espere, tengo una idea ¡Rishia, ven un momento!

– ¡E-enseguida, jefe Bear! – alguien grito desde la cocina.

Corriendo tras casi tropezarse, llegaba la chica de cabello rubio verde, se le notaba nerviosa.

– si dígame – hablo cortésmente.

– el señor no sabe leer el Quenya – Naofumi miro al posadero, el muy rufián sabia de esta lengua – si gustas traducirle algo.

– S-será un placer – se notaba nerviosa.

– te lo encargo por favor – a ojos de la chica, Rishia, Naofumi daba miedo. Este, sin embargo, no le tomo importancia y le mostro el libro.

– ¡si! – tomo el libro nerviosa. Pero aun así siguió con la orden del posadero.

– ella es nueva aquí – dijo este tranquilamente – su padre cayo en la quiebra, un noble que no pudo con el título y perdieron todo.

– me imagino porque – Naofumi pensó que estaba relacionado con la iglesia también – entonces ella trabaja para salir adelante.

– si, suele ayudarnos con algunas cosas como esta – el posadero encendió una pipa larga que tenia un grabado similar al que tenia el libro. Dio una bocanada y exhalo un halo de humo – ah, nada como el tabaco de los medianos.

Naofumi jura haber oído el nombre antes.

– dígame, ¿ha ido a la comarca? – pregunta el posadero – esta al suroeste, al otro lado de la tierra media, más allá de Silt Welt.

– ¿Silt Welt? – pregunto Naofumi.

– el país de los semihumanos, una nación al este de Melromarc – exhalo más humo – esta en conflicto constante con el país y no han podido pasar nada de mercancía entre ambas naciones.

– ¿eso es malo? –

– ¡es terrible! – dijo con desespero – el tabaco de los medianos y su cerveza son famosos en todo el continente, sin mencionar las armas de los elfos o las armaduras de los enanos.

– ¿son tan buenas? –

– oh, si que lo son mi señor – el posadero creo otro anillo de humo – se dice que las armas de los elfos son tales que brillan en la oscuridad y que las armaduras de los enanos protegen de maldiciones tales como el veneno o el miedo.

– ya, sin dudas serian algo que cualquiera con dinero deseara – Naofumi siendo sincero, querría ver algo así.

– oh, pero también esta el hecho de que hay una bebida de Silt Welt que es muy dulce – rio jocosamente – según oí, es una bebida como la cerveza, pero no tiene alcohol y es tan popular entre los niños ¡jajaja!

Bebida como la cerveza para niños… ¿será una soda o algo así? – Naofumi pensó en ello un momento – de ser así me gustaría probarla.

– por cierto, mi buen señor – el posadero le llamo – porque no toma algo. Tenemos bastantes variedades de cervezas. Si gusta puedo recomendarle unas…

– no tengo mucho interés en beber – irrumpió Naofumi – tengo trabajo que hacer y dinero que ganar.

– oh, veo que usted sin duda es mas un mercader que un montaraz – Naofumi quería preguntarle algo al posadero que le viene causando curiosidad.

– a todo esto, ¿Qué es eso de montaraz? – lo han llamado así últimamente.

– gente de los bosques, normalmente se alejan de las ciudades y acampan en medio de la nada – el posadero exhalo humo varias veces creando una especie de diana – se ganan la vida cazando bestias grandes o asaltantes de caminos y usted usa los colores que ellos usan normalmente – dijo al señalar la túnica del héroe – usa poca armadura y un arma de guerra, pero no cota de malla – exhalo otra bocanada de humo en forma de flecha y le dio en la diana.

– las odio – dijo recordando como compro una cara que ahora cierto patán de la lanza la usa como "regalo" de la perra esa – el cuero es mejor, da mas movilidad y es ligero.

– ¡jajaja! – rio jocosamente de nuevo – esas son las palabras que diría un montaraz – empezó a fumar de nuevo – he visto ir y venir mucha clase de gente y créame que se cuándo diferenciarlos.

Naofumi relaciono la palabra con los guardabosques. Según recuerda en varios juegos RPG en línea usan esa clase los arqueros o guerreros de armadura ligera. Él actualmente usa armadura media. Por lo que quizás sea la paleta de colores lo que le diga al mundo que es alguien del campo que consiguió poca armadura, o algo barato para defenderse.

– este… mi señor – Rishia llamo a Naofumi – termine de leerlo y…

– gracias – la chica escondió el rostro en las páginas del libro – si puedes decirme algo que me sirva.

– ¡S-si! – le mostro el libro algo tímida y nerviosa – esta planta. Crece cerca de aquí, en el bosque – señalo una especie de flor morada con motas rosas y blancas – se usa para pociones curativas básicas. Sus pétalos son importantes para curar infecciones, pero el tallo es útil también para el dolor.

– ya veo – miro la planta, recuerda haberlas visto ayer por ahí – alguna otra cosa útil.

– s-si – mostro otra página, un hongo azul – este hongo aumenta el proceso de recuperación y crece al sur del bosque. Cerca de la colina.

– oh, gracias – dijo al ver lo que necesitaba. Quizás esto era útil en todo – eres buena en esto de traducir – la chica le entrego el libro algo apenada, pero Naofumi le tomo poca importancia.

– ¡jajaja! – el posadero rio – gracias por tu trabajo Rishia, ayuda ahora a Mia en la cocina.

– ¿Mia? – pregunto Naofumi.

– Mi hermana. Mamma Mia – Naofumi casi se cae cuando escucho el nombre – ¡jajaja! Todo el mundo se sorprende de su nombre.

– ya veo – el héroe sin duda no espero eso.

– Mi señor – sonó una voz tras Naofumi. Que al voltear vio a las 3 ya vestidas con las armas y las armaduras que había conseguido para ellas.

Las niñas tenían camisas y calzas de tela, ligeras para ellas, así como las cotas de cuero que lucen como vestidos para ellas. Con dos cinturones en la cintura, uno para ajustar la armadura de cuero y otro para el cuchillo largo que mas bien era una espada corta en sus fundas. Las botas, guantes y los bolsos estaban presentes también.

La mujer por su lado tenia la armadura puesta pero el peto le cubría el pecho y por lo que vio, la mujer tenía un buen busto, pero no se fijo en ello. La túnica azul estaba sobre la cota de malla de acero que se une con las placas de la cadera del faldón. Las hombreras atadas con la capa de piel de color blanco sobre ellas y las coderas de cuero que sujetan las mangas a la par de los guantes de la armadura.

Usaba las calzas y las botas de cuero que no tenían armadura y la espada estaba enfundada en el lado izquierdo de la armadura, mientras dos correas, una en la cintura y la otra que corre hasta el hombro derecho.

Tenia el yelmo en sus manos.

– estamos listas – Eclair tosió mientras las niñas se apegaban a sus piernas, ocultándose del héroe.

– bien, nos vamos – dijo levantándose de la barra – síganme.

– ¿mi señor? – Eclair volvió a toser.

– necesitan medicina y el boticario no la tiene – dijo el héroe ya en la puerta del pony pisador – compraremos lo necesario e iremos al bosque por hierbas.

Eso sorprendió a Eclair.


– de nuevo tu – dijo el boticario – ahora que necesitas.

– tubos de muestra y un mortero, frascos de pócimas y demás – dijo el héroe levantando solo un poco el visor para que se vea solo su boca.

– ya, tengo algo mejor – busco detrás de si, en los anaqueles mientras Eclair cuidaba de las niñas a la par que tosía – ten, esto vale 15 monedas de plata.

El boticario le mostro una mochila y Naofumi reviso el contenido. Había materiales e instrumentos de herbolaria y para su viaje. Era justo lo que necesitaba.

– perfecto – del bolsillo saco el dinero y lo puso en la mesa.

– los frascos de pociones te los puede vender la bruja de al lado – el boticario miro a la mujer toser – lamento no tener medicina por hoy.

– no se preocupe, gracias de nuevo –


– ¡Ja! – dijo la bruja – miren quien regreso, si dices que timo a la gente no deberías de volver por acá.

– tienes frascos de pociones – Naofumi poco le importo la queja de la bruja – necesito 20.

– ¡directo y sin excusas! – refunfuño la vieja – estos montaraces, no saben de modales. Yo que me desgaste 40 años aprendiendo magia para acabar vendiéndole mis hechizos y pociones a todo mundo. Si no fuera por ese viejo boticario podría vender pociones de curación, pero él y su medicina. Pero ahora le debo vender lo que pueda a barbaros que van y vienen.

Naofumi no dijo nada, pero vio como la vieja se quejaba mientras buscaba los frascos.

– si tienes también algunas pócimas útiles de paso – exclamo mientras veía a sus esclavas.

– ¡ja!, llegas muy tarde – la vieja mostro los frascos en la barra – mientras te ibas un montón de mocosos liderados por ese irrespetuoso héroe del arco llegaron y se llevaron casi todo.

– ya veo – poco le tomo importancia – que pociones tiene.

– ¡ja! Y ahora vienes tú, montaraz, a dejarme sin pócimas – la vieja empezó a revisar los estantes en busca de lo que quedaba de las pócimas. Mientras nuestro héroe del escudo empezó a pensar un poco sobre las palabras de la vieja bruja.

ese maldito de Itsuki se adelantó a comprar pócimas… posiblemente se llevo casi lo mejor y dejo las sobras – Naofumi no sabía como, pero el tipo si que se sabía preparar – de seguro partirá a algún lado – miro a Eclair toser de nuevo y a las niñas… si mal no recuerda la chica mapache es Raftalia y la otra Keel, ¿Quién le pone nombre de niño a una niña? – debo apresurarme.

– aquí están – la vieja puso 7 frascos frente a Naofumi. Qua ya había guardado los 20 frascos que mas bien parecen tubos de ensaye para química en la bolsa que le dio el boticario. Eclair tenia la bolsa con los grimorios y la chica perro, Keel, tenia la mochila de armas – es todo lo que queda.

– ¿segura? – vio las pócimas y todas eran de colores – ¿Qué hacen cada una?

– ¡ja!, típico de los montaraces – la vieja empezaba a sacarlo de quicio – primero está esta roja, sirve para repeler insectos. La azul brilla en la oscuridad al agitarla y la verde crea un hedor fétido. La morada no es más que veneno. Ten cuidado con esta.

– ya veo – Naofumi miro las pócimas, había una roja, una verde y una morada, el resto eran azules y en total eran 7, así que había 4 eran para brillar en la oscuridad. A palabras de la vieja, se activaban al agitarlas, por lo que quizás no servían para otra cosa – ¿Cuánto por todo?

– 18 de plata – dicho eso la bruja vio como el héroe sacaba el dinero – ¿no sé si eres un caballero o un montaraz?

– ¿hay algo de malo? –

– un hombre del campo jamás tendría tanto dinero ni un escudero como tú y tu compañera – señalo a Eclair que tenia aun el casco en las manos – no se si eres un noble caído o algo así. Aunque puede ser dado que últimamente ha habido muchos así desde hace meses.

– ¿Cómo si alguien les quitara las tierra y sus títulos? – la bruja se sorprendió.

– sí, todo desde que aquella villa fue atacada por la ola – sus palabras sorprendieron a Eclair y a las niñas que se aferraron a la túnica de la mujer – fue una terrible tragedia, era una aldea de Semi humanos en la costa que fue atacada por cientos de monstruos y cuando la ola termino no quedaba nadie.

– ya, adivino – Naofumi hablo – el noble del lugar fue asesinado por la ola y alguien mas ha reclamado esa tierra ¿no?

– ¿realmente era un montaraz? – le pregunta la vieja dudando de su pensar rápido – sí, el señor del lugar murió y nadie ha reclamado las tierras. De hecho, muchos nobles de la zona han estado perdiendo sus títulos y han tenido que convertirse en mercaderes o aventureros.

– y cree que soy de esos ¿no? – Naofumi aclaro – yo vendo de Zeltbull, estamos mejor por allá.

– ¡ja! Como si una nación de mercenarios liderada por mercaderes este mejor que aquí – la vieja saco una pipa y empezó a fumar.

– al menos allá tenemos tabaco de medianos – tomo las pócimas y las metió en sus bolsillos, dejo el dinero tras contarlo – y necesito una bolsa más grande – dejo las 18 monedas más aparte otras 5 de plata.

– ¡ja! Se nota que sabes sacar provecho de la situación mocoso – la vieja exhalo humo mientras empezaba a buscar entre sus chucherías – ten, esta mochila te servirá.

Dejo en la barra una mochila de cuero grande. Esta se veía bien dado que el cuero luce de buena calidad.

– gracias por todo, posiblemente no me vuelvas a ver – dijo tras tomarla y echársela al hombro.

– ¡ja! Si me dieran un cobre por cada vez que haya oído eso seria tan rica como el rey mismo – dijo socarronamente tras exhalar mas humo, cosa que empezó a molestarle a las niñas.

– cómo sea – Naofumi y las chicas se retiraron del local.


– serán 20 cobres por las hogazas de pan negro y el queso – dijo un vendedor mientras contaba el dinero. Naofumi había comprado 8 hogazas de pan y una rueda de queso de tamaño pequeño.

– ¿sabe dónde puedo encontrar algunos utensilios de cocina o algo así? – pregunto Naofumi. Agradece que en su juventud su familia iba de campamento.

– si, a dos puestos por allá – dijo el hombre señalando a la derecha.

– gracias – Naofumi guardaba la comida en su mochila mientras las otras le seguían.

Llegaron al puesto y compraron una sartén, así como un pedernal para viajes.

Tras la compra, Naofumi salió del mercado y le dijo a la mujer.

– si gustas puedes guardar el casco – dijo casualmente.

Eclair se sorprendió a la par que asentía mientras guardaba el casco junto con los grimorios. En ese momento Naofumi noto que ella cargaba lo mas ligero, mientras la chica perro, Keel, cargaba con la gran bolsa.

Naofumi miro al cielo y era algo tarde, como por las 3. Miro de reojo a la mujer de pelo rubio fresa y le pregunto.

– ¿Cuáles son sus nombres? – él ya los sabia, pero quería entablar al menos una conversación.

Eclair miro con duda al héroe. A sus ojos era un montaraz algo raro. Libros y parte de armaduras baratas, medicina y pócimas. Algo que una gente del campo que se dedica a la caza no usaría.

Pero, aun así, debía cumplir con la orden de Naofumi.

– si no quieres responder esta… –

– Saetto – dijo la mujer mirando al suelo – Eclair Saetto – acaricio la cabeza de la chica mapache – ella es Raftalia – y luego la de la chica perro – y ella Keel.

– ya veo – se detuvo a mirarlas – espero que comprendan, pero… ustedes deberán trabajar para que puedan pagar lo que he invertido en ustedes.

– ya veo – Eclair sabia eso de antemano, 19 monedas de oro y toda esa cantidad de plata no es algo fácil de pagar.

– sin embargo, no les forzare a hacer algo degradante ni depravado – dijo sorprendiendo a las 3 – actualmente no tengo aliados ni camaradas debido a una situación personal. Por eso necesito que sean mi apoyo en mis misiones – se bajo el visor del yelmo.

Eclair y las niñas, Raftalia y Keel, miraron con duda al héroe. Que a sus ojos solo era un mero montaraz raro y algo extraño.

– si se preocupan por la comida o cualquier necesidad que tengan no duden en decírmela – miro a las tres – eso aumentara su deuda, pero no puedo cargar con lastres. Por eso necesito que sean abiertas conmigo – seguido su camino – eso es todo lo que deben saber.

Las tres se vieron unos segundos y empezaron a caminar detrás de Naofumi.

por ahora te daré una oportunidad – Eclair tocio mientras pensaba – nos dio ropa, comida y eso no lo hace cualquiera, pero armas y armaduras… ¿nos está diciendo que seamos su apoyo? – miro a las niñas – no, yo debo de protegerlas a ambas… aunque me cueste la vida, no dejare que estas niñas sean usadas por ti. Montaraz…

Y así, salieron de la ciudad en dirección al bosque… para la medicina de Eclair.


Bien, admito que no esperaba otro capitulo en menos de 1 semana. Pero bueno, lo prometido es deuda.

En fin, las armaduras de Naofumi y de Eclair son del Caballero de Astora y del caballero Faaram, ambos de Dark Souls. No se confundan, son solo sus armaduras y nada más.

Dicho esto posiblemente tenga el próximo cap el domingo. Hasta entonces.