Capítulo 3: prueba de fuego.
Naofumi y las 3 esclavas habían ingresado al bosque y se veía que eran las 4 de la tarde. Eclair se notaba algo cansada pues tenia poco que no usaba armadura. Cosa que causo curiosidad en Naofumi.
– Eclair – la llamo – ¿eras una guerrera o algo así?
– ¿Por qué lo pregunta mi señor? – dijo con cautela. Naofumi noto que era muy apegada a las niñas… quizás eso se convierta en un problema más adelante.
– no te quejaste cuando la viste y sabias como ponértela – señalo a la rubia fresa – la armadura.
Eclair bajo la cabeza mientras las niñas le seguían a ambos. Naofumi iba al frente seguido de Eclair con las dos niñas, Raftalia y Keel detrás de ella. Como si las escudara.
– antes era… soldado – dijo tras toser un poco – pero termine como esclava… eso es todo.
– ya veo – Naofumi no pregunto nada más. No era ciego y pudo ver con claridad como las tres se sobresaltaron cuando la vieja bruja se había puesto a comentar lo de una aldea que fue atacada por la ola – de seguro ellas están involucradas o algo así. Quizás sean sobrevivientes, pero… – noto como la mujer alejaba a las niñas de él – si sigue así será una molestia.
– mi señor – Eclair le llamo – ¿Qué es lo que buscamos?
– plantas y hongos – dijo casualmente mientras saltaba una piedra en el camino – en las faldas de la colina.
La ciudad castillo de Melromarc estaba construida de tal modo que al norte de la ciudad estaba el castillo y al sur la puerta principal. Por lo que era un camino recto a la colina del sur. Afortunadamente la sombra que proyectaban los arboles era lo necesario para ver la dirección.
– los necesitamos para hacer medicina – giro la cabeza mientras veía como Eclair ayudaba a las niñas a saltar la piedra. Sin dudas ella actuaba como la mama de ambas y eso presenta problemas – necesito que estés en buen estado.
– ya veo – Eclair tosía mientras pensaba – es mejor que me recupere yo y no uses a estas dos niñas.
Raftalia y Keel, por su lado, estaban mirando alrededor. Atentas de cualquier cosa, aunque se les veía asustadas y temerosas.
– Keel – Raftalia se acerco a la chica lobo – tengo miedo.
– no temas, Raftalia – dijo ella para tranquilizarla – estamos Eclair y yo.
Tímidamente asintió para tomarse de las manos. La niña de cabello marrón se sentía mal, no por estar enferma, sino por lo que colgaba en su cintura y lo que tenía en sus bolsillos.
Hace una hora.
– Tengan – Naofumi les entrego una poción azul – agítenla para que brille.
Las tres se vieron entre ellas para ver y solo Eclair le pregunto.
– ¿Por qué nos da esto? –
– por si llegamos a encontrar una cueva – les dijo – no dudo que hallemos una y el fuego no es una buena opción.
Eclair lo pensó un momento. Para ser un montaraz era muy listo.
– solo no lo rompan ni abran la botella – dijo – o la deuda aumentará.
– esto es muy valioso – se decía la pequeña Tanuki mientras tocaba el tubo de la pócima en su bolsillo – si llego a romperla por error… – cerro los ojos con miedo.
Keel sintió su apretón en la mano, sabía que Raftalia estaba asustada. Keel apretó el mango del cuchillo que tenía.
– ese bastardo – miro con recelo a Naofumi – si no fuera por la maldita cosa esta… ya hubiéramos sido libres.
Ella deseaba sacar el cuchillo y matar al bastardo. Pero no podía ni siquiera pensarlo si no quería sufrir por la maldición que le habían puesto y moriría por ella.
– Raftalia no puede ni siquiera pelear – pensó mientras veía a su amiga… – no desde aquello – recordó algo horrible. Cuando estaba en su aldea y… – ¡no, no pienses en ellos! No… – miro a Eclair – ella nos salvo aquella vez… le debemos bastante. Sobre todo, por lo que ha hecho para que…
Ella se estremecía de solo recordar aquellos gritos.
Naofumi por su parte, sentía que las tres estaban bastante tensas. Quizás hayan pasado por algo horrible y creen que él por ser hombre les hará algo peor.
– esto puede ser malo – se decía internamente – si quiero que estén a mi lado puedo por lo menos tratar de hablar con ellas, pero dudo que lo hagan tan fácilmente – Naofumi quería también saber algo desde esta mañana – ¿Qué nivel tienen estas 3?
Se detuvo de repente al ver que la montaña estaba cerca ya que veía la inclinación al frente.
– es aquí – dijo mientras veía a Eclair – saca el libro de medicina.
Eclair obedeció y saco el libro que traía en su cimera, se lo entrego a Naofumi y este busco entre las paginas y la encontró. La imagen de la flor que buscaban.
– necesito que busquen esto – señalo la flor color morado con motas rosas y blancas, estas estaban en los pétalos que formaban una especie de campana y el tallo era largo – busquen por aquí y traten de no alejarse mucho
Eclair miro al sujeto con duda. Solo buscar esa flor y listo… pero.
– ¿y usted que hará, mi señor? – pregunta con claro respeto.
– buscare un hongo azul – dijo mostrando la otra página, donde había una especie de champiñón que era de un color azul brillante con una estrella de azul oscuro en la parte de la campana.
– ya veo, un hongo azul del bosque – dijo al leer lo escrito en el libro. Pero le dio un repentino ataque de tos.
– ¿sabes Quenya? – Naofumi lo noto, cosa que estremeció a la mujer, pero el héroe respondió con calma – eso esta mejor, necesito a alguien que lo traduzca.
– ¿mi señor no sabe leerlo? –
– ni escribirlo – le entrego el libro – no te sobre esfuerces, si no puedes seguir solo avísame.
Eclair tardo unos segundos en asentir, ¿Qué le pasa a este loco? Se preguntaba. Ningún montaraz se interesaba por otras personas que no fueran ellos mismos.
– entiendo – dicho eso, ella se fue con las niñas por un lado y no tardo en dejar solo al héroe, que al ver que se iba, decidió revisar algo.
Abrió el panel del sistema del escudo y lo reviso a fondo.
[Nombre: Iwatani Naofumi]
[Ocupación: Héroe del escudo, Maestro de Esclavos]
[Nivel: 7]
[Equipamiento: Armadura Media, Escudo de guerra Nivel 1, Masa mediana Nivel 1]
[Puntos de magia: 2]
[Estados:]
[Defensa: 22 Bonificación +2]
[Ataque: 5 Bonificación +1]
[Agilidad: 8]
[Resistencia: 19]
[Astucia: 34]
– Ugh – dijo al ver sus estados – son una mierda.
En efecto, la distribución de Naofumi no era la más apropiada, pero algo es algo. Su astucia era su mejor arma por ahora y el sistema lo demostraba. Tenía poco ataque, pero la defensa era buena. Quizás por copiar el arma del viejo que ahora usa.
Lo que si le decepciono fueron sus puntos de magia. Maldición, él quería una cantidad justa pero los números no están a su favor.
– y cuando lo han estado – preguntó retóricamente – tengo dudas sobre eso de Maestro de Esclavos.
Miro la ocupación en su titulo y lo reviso por casualidad.
[Maestro de esclavos. Titulo otorgado a aquellos que cumplen con la condición de añadir 3 esclavos]
[Esclavos ligados]
Que especifico.
Naofumi procedió a revisar la parte de los esclavos. Encontrando lo siguiente.
[Nombre: Raftalia]
[Ocupación: esclava]
[Nivel: 1]
[Equipamiento: Armadura ligera, Cuchillo romo nivel 1]
[Puntos de magia: 1]
[Estados:]
[Defensa: 1]
[Ataque: 1]
[Agilidad: 1]
[Resistencia: 1]
[Astucia: 2]
[Nombre: Keel]
[Ocupación: Esclava]
[Nivel: 1]
[Equipamiento: Armadura ligera, Cuchillo romo nivel 1]
[Puntos de magia: 1]
[Estados:]
[Defensa: 1]
[Ataque: 1]
[Agilidad: 1]
[Resistencia: 1]
[Astucia: 5]
[Nombre: Eclair Saetto]
[Ocupación: Esclava, Paladín]
[Nivel: 14]
[Equipamiento: Armadura Media, Espada roma nivel 4]
[Puntos de Magia: 10]
[Estados:]
[Defensa: 18]
[Ataque: 23]
[Agilidad: 12]
[Resistencia: 17]
[Astucia: 18]
Naofumi no espero que la mujer, Eclair, tuviera tales estadísticas. Y menos que haya sido paladín, clase que siempre en los juegos de rol era muy reconocida por el un caballero galante y defensor de la justicia.
Por lo que no le encontraba la lógica.
¿Cómo una mujer caballero paso de eso a una mera esclava?
Simplemente no le veía el sentido.
– hay algo raro en esto – Naofumi miro los estados de Eclair de nuevo, pero dejo de verlos y cerro el sistema – no, no es correcto.
Empezó a buscar el hongo y con suerte lo hallaría antes que las chicas. Por lo que empezó a buscar debajo de lo que serian rocas, en las bases de los troncos y cerca de la tierra, donde sea que pueda crecer un hongo.
Tras unos 15 minutos, lo encontró al fin cerca de las faldas de la colina.
Era un hongo grande. Del tamaño de una sandia pequeña. Y eso era algo que Naofumi no espero y mucho menos que fuera un monstruo dormido.
Sea como sea. Un buen golpe de su maza fue todo lo que necesito para acabar con ella.
– este mundo si que es extraño – se decía mientras recordaba las bestias que había hasta el momento. Lo más gracioso es que esos balones por lo que vio también tenían precio sus pieles, quizás las ocupen para armaduras o algo así.
Naofumi tomo el hongo aplastado y este se partió, le había dado muy fuerte por lo que una sustancia transparente salió de este. Naofumi pensó que eso era asqueroso. Hubiera preferido que una de las niñas fuera con él. Pero al ver la relación de las 3 duda que eso pueda suceder.
– deberé hablar con ellas luego – se dijo para ver a donde habían ido a buscar las flores – quizás y ellas…
El sonido de un relámpago y la luz de este en la dirección donde veía le hizo reaccionar. Tras cesar la luz, tomo el hongo machacado y fue corriendo hacia ellas.
– ¡maldición! –
Momentos antes, las tres esclavas no se sentían bien para nada. Estaban buscando una estúpida flor y no podían encontrar nada.
No pasaron ni 5 minutos para que Keel se empezara a quejar.
– Agh, no puedo más – se sentó en el suelo – no daré ni un paso más.
– Keel – Raftalia miro a todos lados, esperando que su amo no estuviera cerca.
– levántate Keel – Eclair empezó a toser de nuevo – no… no creo que sea…
– ¡no! – dijo ella fuertemente – no quiero seguir con esto, ¡huyamos!
– ¡te he dicho que no podemos! – Eclair le grito, pero la niña no se levantó.
– ¡y yo digo que sí! – ella se levantó molesta – me iré a la aldea.
– si vas a irte solo morirás – le detuvo la caballero – ¿y que encontraras ahí? Nada… no hay nada ni nadie ahí ahora, ni siquiera están tus...
– ¡¿Cómo puedes saberlo?! – le grito, estaban a buena distancia de Naofumi – yo… yo sé que están ahí… ¡sé que ellos…!
– ¡yo lo vi, tú lo viste… ellos! – la mujer tocio fuertemente. Solo para caer de rodillas.
– ¡Eclair! – Raftalia se acercó a ayudar a la caballera – ¡¿estás bien?!
Keel se preocupó también, mas al ver que había sangre en el guante, Keel se asustó cuando Eclair la vio y corrió al bosque. Mientras tiraba la mochila que el sujeto le había dado
– ¡Keel! – Raftalia se sorprendió al ver huir a su amiga – ¡Keel, regresa!
– espera, Raftalia – le detuvo Eclair antes que la niña fuera a seguirla.
– pero ella… – Eclair se levantó – Eclair…
– descuida – le dijo con esa misma sonrisa – estoy bien – miro en la dirección donde Keel corrió – ella volverá… no irá muy lejos.
– pero… –
– confía en mi – siguió sonriendo de esa manera, ella acaricio su cabeza – sigamos buscando.
Raftalia tardo un poco en asentir, solo para ver a Eclair esforzarse por levantarse y seguir buscando esa planta.
Raftalia apretó sus nudillos, impotente. Eclair solo les sonreía de esa manera siempre.
Esa sonrisa triste que les daba a ambas… Keel quizás se fue por ello. Miro en la dirección donde había huido ella.
– Keel – musito. Recordando los gritos de Eclair cuando… – ¿Por qué? – ella empezó a pensar mientras veía sus manos – ¿por qué no puedo ayudar en nada? – recordó a… – ¿si yo hubiera hacho algo? Ellos seguirían aquí – miro a Eclair – Keel de seguro piensa lo mismo…
Keel había huido a la montaña y ahora estaba dentro de lo que parecía ser una cueva rodeada de musgo y pasto con ramas secas y de forma redonda en la entrada. Estaba llorando sentada mientras abrazaba sus rodillas.
– Eclair… tonta – musito entre lágrimas. Ella recordó lo que ella sufrió y lo que les dijo – prefiero sufrir por ustedes… a que alguien les toque un cabello…
Ella… Eclair, era la hija del noble que administraba la región donde ella vivía, donde estaba la aldea. Una aldea costera de semihumanos que estaba en auge comercial… o eso decía su padre.
Todos eran felices… hasta que un día llego la ola.
Recordó las olas y olas de monstruos y bestias que llegaron. Solo para que ella recuerde como una de ellas… cerro los ojos ante el recuerdo y abrazo aun mas sus piernas. Su madre y su padre…
– ellos debieron ayudarnos… debieron hacerlo – decía con recelo en su llanto – no hacerle eso a ella… no vendernos… no…
Lloraba tanto que no noto algo en medio de la cueva. Algo que se arrastraba por el techo de forma silenciosa.
Eclair y Raftalia se acercaban a la cueva tras escuchar los llantos de Keel y al ver que la niña había corrido hacia acá debido a las huellas que había dejado.
– ¡Keel! – Raftalia llamo a su amiga – ¡Keel!
La mencionada la escucho y se escondió en la cueva, mientras las veía a la distancia. Noto que habían encontrado la flor que el idiota ese les había mandado buscar.
La sombra detrás de Keel avanzaba a paso lento, cuidando cada paso de cada una de sus 8 patas desde arriba mientras en sus ojos, dos orbes negras y brillantes se reflejaba la indefensa Keel de espaldas.
Eclair miraba a todos lados con el fin de divisar a la niña, al ver que en el suelo no se podían ver aun las huellas debido a la hojarasca del bosque vio la cueva. No era necesario sumar 2+2 para saber que la niña estaba adentro… pero no estaba sola.
– ¡Keel! – grito Eclair para luego toser – sal de ahí… ahora…
Eclair lo noto, su voz se había ido al caminar hasta la entrada de la cueva donde no solo vio a Keel con los ojos rojos y lagrimas en estos… sino también a la criatura que estaba en la cueva.
– ¡Keel! – grito Eclair y Raftalia habían tirado las flores y las mochilas mientras la caballero desenvainaba su espada – ¡sal de ahí! ¡ya!
– ¡No! – dijo la niña solo para girarse y sentarse, pero ya era tarde.
Al ver al interior de la cueva, vio su reflejo en dos orbes y un enorme cuerpo color ocre y marrón con algunos matices amarillos.
Una araña colgaba de la cueva, mas grande que la niña eso lo noto.
– ¡Keel! – Raftalia retrocedió al ver la araña come hombres colgando de la cueva con sus enormes patas en forma de z que terminaban en una hoz afilada de hueso, caparazón o lo que sea.
Keel entro en pánico y su cuerpo no se movía, no podía al verse a la merced de aquella araña. Sus orejas bajaron y su cola se enrosco entre sus piernas.
La criatura movió sus colmillos solo para mostrar sus enormes fauces ocultas tras estos y emitir un chillido que aterro a las 3.
Eclair no dudo en lanzarse contra la criatura empuñando la espada que su actual amo le había entregado. La araña tampoco iba a perder a su presa.
Bajando para sorpresa de Keel que grito mientras se arrastraba de espaldas mientras la araña se arrastraba a por ella moviendo sus fauces y sus colmillos mientras emitía una especie de chillido o silbido. Haciendo que Keel se proteja con los brazos.
Eclair solo pudo blandir sus espada hacia la bestia que iba por la niña y se encontró con que la desgraciada criatura era muy dura. Pero detuvo a la araña antes de que se acercara a Keel.
El choque de la espada y el caparazón de la araña resonó un poco, la muy maldita se levanto en 4 patas traseras mientras Eclair retrocedía hasta Keel y la levanto de un brazo para empujarla mientras tocia por el esfuerzo.
– ¡Corre! – grito mientras encaraba al terror de 8 patas que mostraba 4 de estas alzadas de tal forma que parecía una esgrimista de 4 brazos – ¡Váyanse, las dos! – no pudo evitar toser de nuevo – ¡ya!
La araña ataco a la par que la caballero se puso en guardia. Eclair detuvo dos de las 4 patas con la hoja de la espada, pero la maldita era astuta y eso lo noto cuando ataco repetidamente con las 4 mientras bailaba alrededor de la entrada de la cueva.
– ¡Keel! – Raftalia sintió a su amiga jalarla del brazo con fuerza – ¡no, Eclair!
– ¡Rápido, Raftalia! – Keel, aterrada, insistía en huir. Esa cosa era tan grande como el montaraz y eso solo era el torso pues las patas eran más largas que Eclair y la mujer estaba cansada, enferma y no podría ni salir de aquí con vida, eso lo sabían ambas – ¡Vámonos!
– No – Raftalia recodo, sus padres, ese perro… la sangre – ¡no! – Keel la arrastraba mientras Raftalia extendía su mano a la caballero, pero estaban a buena distancia – ¡Eclair!
La aludida había retrocedido mientras el adefesio se mostraba, había salido de la cueva mientras Eclair tomaba distancia.
Cada pata de la desgraciada era una hoz con forma de z, pero eran de casi 2 metros de largo cada una y podía moverse rápidamente. Sus orbes grandes y negras eran aterradoras y el tener un abdomen lleno de picas a modo de armadura no ayudaba para nada.
La bestia se levantó rápidamente para atacar con sus 4 miembros delanteros a modo de empalar a su presa, Eclair. Pero ella retrocedió lo más rápido que pudo y termino cayendo de espaldas a la hojarasca, la araña retrocedió analizando a la caballero y al siguiente segundo trato de atacar con sus patas delanteras al lado de su boca solo para que Eclair ruede como pueda.
La caballero no estaba en su mejor forma, al no comer bien por semanas y con solo esa poca comida de la mañana, la armadura y el no haber usado una espada en mucho tiempo le estaban sacando la factura ahora.
Empezó a toser con fuerza al grado de toser mas sangre. La araña noto eso y vio a las niñas a unos metros de ella.
Iba a por las niñas. Por lo que paso de largo de Eclair que se paraba como podía tras rodar y trato de ir hasta alcanzarla
Las niñas al ver a Eclair en el suelo y a la bestia ir por ellas, inmediatamente trataron de huir, pero la desgraciada araña era rápida y las alcanzo antes de dar 5 pasos.
La araña llego hasta ambas y las tacleo haciéndolas caer solo para posarse sobre la más cercana. Keel.
El adefesio se levantó mientras movía su abdomen debajo de su torso que terminaba en un aguijón de gran tamaño.
– ¡Keel, no! – Raftalia miro con miedo como esa cosa iba a picar a su amiga.
Eclair grito mientras alzaba el espadón y dijo con fuerza desde su garganta.
– ¡[Thunder Strike]! – la hoja de su espada se rodeo de electricidad y cuando estuvo por bajar el arma para dar un tajo, la maldita araña decidió golpearla con su abdomen a la par que la cegaba con algo, pues había disparado seda y girar para encarar a la caballero.
– ¡Eclair! – grito Raftalia para cubrirse pues había fallado el golpe con magia y había soltado la espada pues tras el grito y la seda en sus ojos empezó a toser fuertemente.
La espada cayo al suelo y al clavarse se vio un relámpago brillante y se escucho un trueno resonar en el bosque.
La araña había sido segada por el relámpago al voltearse, por lo que empezó a dar zancadas a lo tonto mientras se limpiaba sus ojos con sus pedipalpos, los brazos al lado de sus fauces.
En una de sus zancadas, había herido la pierna de Keel que estaba debajo de ella con una de sus patas afiladas, era como el corte de un cuchillo.
– ¡Ahhh! – grito por el dolor. Mientras se retorcía y la araña recuperaba la visión a la par que centraba su vista en alguna de las tres. Raftalia.
Esta vio a Keel tomar su pierna izquierda mientras Eclair buscaba su espada por el suelo, tosiendo y tratando de quitarse la seda de la cara, maldita sea la hora que decidió guardar el casco.
Raftalia por instinto buscaba algo con que defenderse, una rama o algo.
Miro por todos lados hasta que vio su cuchillo. Por lo que se levantó rápidamente mientras la araña empezaba a recuperar la visión. Su olfato le decía que algo se había quemado pero sus ojos se enfocaron en la chica Tanuki que ahora empuñaba su cuchillo con ambas manos, temblorosa.
– tengo miedo – decía en su mente – estoy aterrada – vio su reflejo en las orbes de la araña, su rostro sudaba y estaba aterrada al grado de que su cola se retorcía entre sus piernas – soy una inútil – en su mente paso el recuerdo de cuando… cuando sus padres la arrojaron por un acantilado… solo para salvarla de un cancerbero que, mientras caía.
– Raftalia… te amamos –
Solo sangre pudo ver antes de caer por completo al agua, sangre de sus padres que no duda fueron asesinados por esa bestia.
– mama, papa – se decía – yo… yo soy una cobarde.
Era cierto. Aun cuando ella llego a la playa por el oleaje del mar, solo fue para ver como Keel era encadenada por unos hombres, hombres que había visto en la casa del señor de esa tierra. Hombres del rey.
Eso… mientras abusaban sexualmente de Eclair.
Keel lloraba, ella también al verla, trato de cerrar los ojos, pero los gritos, las risas de esos hombres, el dolor que sentía Eclair… el llanto desconsolado de Keel.
Ella… Raftalia no pudo hacer nada.
Estaban solas. Eso lo sabían cuando tras aquello las vendieron como esclavas. Le cortaron su hermoso cabello a Eclair, la hija de aquel buen señor y la trataron como escoria.
Pero ella, Eclair. A pesar de todo les sonreía como siempre. Con esa sonrisa triste, demostrando que era todo lo que poda hacer por ambas.
– Eclair – ella recordaba todo tras aquel momento – siempre nos dabas todo – las comida que les daban, las sobras de los esclavistas, ella se las daba a ambas – dando todo por nosotras – incluso se ofreció en lugar de ellas para… apaciguar a los esclavistas – y todo… por aquello – recuerda como ella era en la aldea, amable – quiero… quiero pagar eso – recordó lo peor de todo – pero sobre todo… sobre todo…
Aquella sonrisa triste y aquellas palabras finales que les daba a ambas tras todo eso…
Prefiero sufrir por ustedes… a que alguien les toque un cabello…
Pues ambas son…
– ¡RAAAAAAAHHHHH! – la pequeña Tanuki cargo contra la araña sola, armada con su cuchillo mientras gritaba, pero en su mente, en su mente solo había una cosa que deseaba.
– ¡sobre todo… quiero que sonrías de nuevo! – sin miedo u ocultándolo lo mejor que podía – ¡que sonrías felizmente! – se acerco a la araña – ¡que seas feliz! – ella llevo el puñal hacia atrás – ¡que las tres seamos felices! – y con toda la fuerza que tenía – ¡juntas de nuevo!
– ¡Raftalia! – grito Eclair aterrada tras oírla.
El chillido de la bestia al sentir un ardor en uno de sus ojos, pues Raftalia había clavado el cuchillo en este mientras se aferraba con desespero al mango de esta.
La araña se agitaba de lado a lado mientras trataba de quitarse a Raftalia de su rostro, pero la chica Tanuki, que había juntado mas valor del que haya tenido había plantado ambos pies encima de los pedipalpos de la criatura, que se enfado mas mientras trataba de sacarse esa navaja del ojo.
Pero Raftalia, de algún modo había movido su cuchillo para aferrarse a la armadura de la araña. Que tenia el caparazón repleto de púas amarillas que apuntaban hacia atrás.
La araña se movía de forma errática, por lo que Keel se cubría para no ser herida de nuevo mientras lloraba.
Eclair había encontrado la espada al sentir la hoja por el suelo y tras acercarse a palparla noto que había sido clavada en el suelo, pero había escuchado el grito de Raftalia. Rápidamente llevo su rostro al filo y trato de cortar la seda que la había cegado, poco le importaba si se hería en el proceso, pero debía hacerlo rápidamente si quería ayudar a esas niñas. Aun mientras la tos casi la ahoga.
Eran su responsabilidad ahora y haría todo por ellas, incluso la vida. Debía apresurarse ¡ya!
Raftalia se había aferrado bien a la criatura y por nada del mundo se iba a soltar de ella.
Cuando la criatura se agito aún más casi se cae de ella, pero se aferró a una de las espinas del caparazón del lado izquierdo, sosteniéndose con la mano derecha. Por lo que con fuerza y agitando el cuchillo hacia arriba y abajo logro zafarlo del ojo de la araña y procedió a clavarlo con fuerza en el otro. Aprovechando la posición que tenía sobre la criatura.
Para ese momento el chillido fue tal que Eclair se asusto al imaginarse lo que debía estar pasando. Pero lo logro, se quito la seda del rostro, aunque el precio de ello fue una herida que cruza desde su frente, por encima del ojo izquierdo hasta la mejilla derecha.
La araña al sentir el ardor en su otro ojo principal, se agito al grado de subir ambos pares de patas delanteras mientras chillaba y silbaba. Keel aun debajo vio esto y con miedo trato de sacar su cuchillo, pero para cuando la araña bajo casi la aplasta y le hizo tirar el cuchillo a la par que la araña, embravecida, chocaba con los arboles con el fin de zafarse a la niña del rostro. Pero no podía.
– ¡Raftalia, Keel! – Eclair, tras quitarse la seda y sacar la espada del suelo trataba de acercarse a la araña para ayudar a Raftalia que estaba sobre la cara del arácnido y le había perforado ambos ojos y la sangre azul del insecto había rociado a la niña, pero esta ni lo notaba.
Por mas que se acercara la araña se agitaba y las patas casi la hieren, esas cosas miden mas de 1 metro y son letales.
Trato y trato de acercarse o por lo menos tratar de sacar a Keel de debajo de esa bestia. La pobre rodaba como podía y no podía evitar llorar del miedo, incluso se orino debido a esto.
Eclair empuñaba la espada con ambas manos y trato de acercarse. Pero debía encontrar un punto. Y debía hacerlo ya. Trato de ir detrás de la criatura pues era un punto ciego.
En ese momento. La araña volvió a alzarse en 4 patas para tratar de zafarse a la mocosa. Cosa que Eclair iba a aprovechar para atacar de no ser porque esta vez las patas estaban por caer sobre Keel.
La mujer caballero grito con desesperación.
– ¡Keel! – la pequeña veía las hoces ir sobre ella y solo para oír la voz de Eclair.
– ¡Mamá! – grito inconscientemente mientras se cubría, nada podía salvarla de esto…
Excepto.
– ¡ahhhh! – Naofumi había llegado corriendo mientras derrapaba antes de que las patas de la araña se claven en el suelo. Había cambiado al escudo galvánico mientras corría hacia acá, había tirado el hongo mientras corría hacia acá tras oír gritos. Tirando también sus bolsillos de dinero y la mochila del boticario.
Al ver a la niña debajo de la araña no dudo en ir a salvarla por lo que a cierta distancia había derrapado mientras cubría a ambos con el amplio escudo. Abrazo a la niña con el brazo derecho mientras superponía el escudo con el izquierdo.
Para cuando las patas de la bestia descendieron, se escucho el chillar del metal contra las patas de aquella araña que eran como un puñado de espadas. Pero no atravesaron el escudo, sino que derraparon sobre este.
Debido a la potencia del golpe al bajar, Raftalia había salido volando para caer al suelo mientras el cuchillo se quedaba clavado en la cuenca de la araña.
Naofumi noto esto y le grito a Eclair.
– ¡Eclair! – la mencionada se sorprendió al verlo bajo la araña cubriendo a Keel – ¡Raftalia, ve con ella!
La mujer vio por todos lados cuando la vio, Raftalia estaba en el suelo y respiraba agitadamente. Por lo que rodeo a la bestia que trataba de darle con alguna de sus patas. Que este ciega ahora no significa que no pueda sentirlos.
Sintió algo debajo de ella, eran Naofumi y Keel, por lo que la araña empezó a tratar de morderlos con sus fauces en vano. Sus colmillos sujetaban los bordes del escudo y mientras embestía hacia abajo aplicaba presión, pero el escudo no cedía.
Trato de zarandearlo de lado a lado, pero tampoco podía, era muy pesado Naofumi con su armadura y con la niña. Por lo que opto por aplastar a lo que sea que estuviera debajo de ella.
Naofumi sintió el impacto en todo su cuerpo, pero debía proteger a la niña.
Keel inconscientemente se aferró a las ropas de del héroe que había llegado a salvarla.
Naofumi noto como Eclair rodeo a la araña por lo que el vio a su alrededor el zapateo salvaje de esta y busco una abertura hasta que vio un árbol cerca. Pero también vio el cuchillo de Keel cerca, quizás se le cayó.
– ¡sostente! – le dijo a Keel que no lo escuchaba, pero se aferró como pudo.
Naofumi cambio al escudo de cuerda y apunto a la base del árbol que había visto y rápidamente salieron de debajo de la arma antes de que esta los empale con sus patas. A la par que recogían el cuchillo.
En la base del árbol y ya a salvo, Naofumi se levantó primero mientras de un jalón levanto a Keel que estaba confundida y aterrada.
– ¡Keel, reacciona! – trataba de sacarla del shock, cosa que logro – ve con Eclair, ¡ya! – le entrego el cuchillo en sus manos.
Keel solo sintió el empujón y fue hasta Eclair que había levantado a Raftalia y ahora la protegía mientras apuntaba su espada a la araña que empezaba a tantear el suelo. En busca de sus presas.
Eclair no dudo en ver al montaraz convertir su escudo rectangular en uno mas pequeño hecho de cuerda y de como de este emergió una soga que los saco de ahí. Eso no tenía sentido.
– ¡Eclair! – grito Naofumi mientras la araña apuntaba a donde provenía la voz – ¡yo lo distraigo, atácala por detrás!
Cambio su escudo de cuerda por el escudo de garra y mientras la araña avanzaba con prisa hacia el héroe. Naofumi dio un zarpazo al aire y una onda que provenía del escudo se dividió en 5 cortes de viento y que rasgaron una fina parte del caparazón de la araña que solo sintió como un roce de viento.
– ¡maldición no causa mucho daño! – pensó Naofumi al ver que su ataque no funciono – ¡o esta cosa es muy dura o la garra de viento es muy débil! – procedió a gritar a la caballero que no se había movido de donde estaba – ¡Eclair! – cambio al escudo de guerra al ver la araña lanzarse sobre el para morder su escudo, ahora estaba en su mano izquierda y con la maza en la derecha procedió a empezar a golpear al azar con el fin de acabar con esa cosa.
Pero la caballero no se había movido. Eclair estaba paralizada mientras pensaba.
– ¿Qué hago? – si atacaba, no podría protegerlas de esa cosa… no, ni siquiera pudo protegerlas en primera instancia y ahora solo con la ayuda del montaraz si quería salir de esta.
Podría ir a combatir con él o podría abandonarlo y huir, quizás y el muera y eso las libere. O puede que se salve por milagro y vaya a buscarlas para vengarse.
Vio a ambas, Raftalia estaba cansada y Keel herida, ella sabía que había fallado en protegerlas, incluso estaba resignada a ver morir a Keel, pero entonces llego el montaraz, cuyo nombre no sabe. Salvo a Keel de las patas de la bestia y la saco de peligro.
Los montaraces dejarían morir a cualquiera para obtener la victoria y el botín de cualquier bestia. Pero este sujeto fue a salvarlas. Llego y ayudo a Keel, eso no cabe duda.
¿pero por qué ella dudaba?
Estaba temblando, no de miedo sino de furia. Aun tras todo lo que paso, las humillaciones y todo el abuso que sufrió por ellas y que no las pueda proteger de un monstruo como ese. Ella había fallado.
Les había fallado a ambas y eso le estaba afectando. Ambas estaban bajo su cuidado… entonces ¿Por qué?
¿Por qué teme ayudar a ese hombre que les dio ropa, comida y armas? ¿Por qué no pelear a su lado aun cuando dijo que conseguiría medicina para ella?
¿Por qué no puede dejar el pasado atrás y confiar en alguien de nuevo?
– ¿Por qué no puedo ir a ayudarlo? – se decía – el vino sin tener la necesidad de salvarnos.
Era cierto. Por lo que vio era rico y pudo conseguir otro esclavo y dejarlas morir, en cambio…
– juro curarme y vino hasta aquí por ello – recordó sus palabras – no… no ¡deja de temblar, maldición!
Ella tenia miedo. Pero debía hacer algo o de lo contrario…
No noto que Keel también temblaba mientras se aferraba a la empuñadura del arma con ambas manos. Raftalia no lo noto ya que estaba embobada al ver que el montaraz, su actual amo, estaba ahí. Defendiéndolas.
Naofumi estaba golpeando mientras trataba de taparle las mandíbulas a la araña con el escudo. La desgraciada estaba mordiendo con fuerza y antes de si quiera pensar en sacudir el escudo era golpeada por la maza del héroe, que apenas y le daba un rasguño a la criatura.
Noto que la caballera tenia una cortada en la cara, y su rostro indicaba pavor. Miedo.
Naofumi miro de nuevo a la criatura y vio la navaja incrustada en el ojo de esta. Quizás esa era la clave.
La bestia de nuevo mordió el escudo, aferrando sus 2 pares de colmillos en el borde del escudo redondo a la par que las mandíbulas rasgaban la joya en este, pero no le hacían daño. Naofumi retrocedió a la par que la araña lo empujaba hacia 2 árboles detrás de él. No fue hasta entonces que la desgraciada lo soltó y se levanto en 4 patas para dar su ataque de hoz.
Pero antes de bajar, Keel apareció frente a Naofumi y se puso con la navaja en mano, temblando de miedo mientras lagrimas se juntaban en sus ya enrojecidos ojos y su cara sucia de tierra.
Eclair noto la mirada en la niña y no pudo evitar relacionarla con el que tenía Raftalia antes. Cuando se lanzó a la bestia.
– ¡estúpida, muévete! – grito al ver la locura que iba a cometer.
La araña bajo y mientras Naofumi cambiaba al escudo galvánico, Keel se agacho mientras ponía el arma sobre su cabeza y con la fuerza que bajaba la araña. Esta chillo al sentir algo atravesar su abdomen. Un ardor horrible que le hizo retorcerse en sus 4 patas mientras Naofumi bloqueaba las hoces.
La araña retrocedía atontada mientras Keel aún mantenía su cuchillo en su mano.
Se levanto y vio a la araña retrocediendo mientras chillaba, vio su cuchillo de reojo y tras temblar grito.
– ¡GAAAAAHHHH! – corrió hasta la bestia y con un arco le hirió un colmillo que tenía, esa parte quizás era blanda o no tenía mucha protección.
– no lo permitiré – se decía – no… no me alejare de ella – recordó las penurias que habían pasado las tres, esas noches que sacaban a Eclair de la jaula solo para que ella regrese sucia y con ese hedor. Las veces que ella se quedaba sin comida mientras les daba su ración a ambas. Las veces que ella recibió azotes por su culpa. Todas esas veces que ella actuó como… – ¡no me alejare de mi madre!
La niña siguió con su arremetida para sorpresa de Eclair, Raftalia y Naofumi.
– ¡no otra vez! – siguió agitando el arma.
La niña trataba de evitar los pedipalpos mientras seguía con su ataque, no era una esgrimista ni nada, solamente golpeaba como podía y sin pensar. Agitando el cuchillo por todos lados ya que la boca era débil, al igual que la cabeza.
Pero en eso la araña arremetió con una embestida que le hizo soltar el cuchillo a la par que ella y el arma salían volando. Naofumi atrapo a la niña mientras el cuchillo caía a los pies de Raftalia.
Eclair seguía temblando mientras evitaba toser, pero eso la hacía sentir que se ahogaba, se sofocaba. al grado de que tosió de rodillas pues era tal su enfermedad que empezó a toser sangre sentía su sabor metálico.
Estaba consternada por lo que vio, ambas niñas se habían abalanzado a la criatura, aun bajo la promesa que les hizo.
Apretó su agarre en la empuñadura de su espada pues la estaba usando de apoyo.
Miro a la criatura retorcerse mientras chillaba y solo pudo observar como Raftalia, con el cuchillo de Keel en mano se dirigía a la araña.
– Raftalia – extendió su mano para alcanzarla, pero no podía. No…
De un salto, Raftalia piso uno de los colmillos y trepo por la boca del insecto hasta llegar al cuchillo que había clavado el cual saco bruscamente tras haber subido al lomo de la araña. Misma que se agitaba de lado a lado con el fin de quitarse a la niña de encima.
La araña tropezaba mientras que la niña tomaba ambas armas y se las clavo en los demás ojos del monstruo, dispersos en forma circular que rodeaban la cabeza de la araña.
– ¡muérete, muérete, muérete! – grito ella mientras apuñalaba los ojos mientras se sujetaba de las espinas. A pesar de que estaba lastimando sus manos y brazos debido a estas.
Eclair tenia abiertos los ojos de par en par al ver a Raftalia lanzarse de nuevo y apuñalar a la bestia mientras esta se retorcía y goteaba sangre azul. Al grado que el suelo empezó a teñirse de ella.
Raftalia estaba sobre el monstruo mientras se agitaba y retorcía mientras chillaba, se sostuvo de ambas navajas que había incrustado y estaba tratando de apuñalar el caparazón, pero no podía. Era tan duro que el filo solo rebotaba.
Naofumi dejo a Keel en el suelo y cambio al escudo de roble, para ir contra la bestia.
– ¡DORAAAA! – cargo la habilidad de Fuerza de leñador y apunto a la bestia que mientras se movía.
Ya de cerca, apunto a la cabeza, pero la araña parecía saber de donde venia por lo que se levantó de nuevo mientras Raftalia luchaba por aferrarse a las navajas que tenía. Había heridas en sus piernas al trepar y aferrarse como podía.
– ¡Raftalia! – Keel pudo ver a la araña alzarse por lo que corrió para rodear al arácnido y ponerse detrás de ella.
– ¡muérete de una vez desgraciada! – Naofumi apunto a la herida del abdomen que le había hecho la niña y procedió a golpear el aire. Que de pronto se convirtió en un ataque de viento que empujo a la bestia hacia atrás. Sacándola de balance.
Raftalia sintió eso. grito y cayo antes de que la araña fuera derribada. Impactando en el suelo, pero la araña estaba por caerle encima.
Raftalia grito al verse en esa situación, Keel no podía alcanzarla y para Eclair el mundo se volvió lento.
– ellas – en su rostro ensangrentado se veía la desesperación y lo aterrada que estaba. Por eso no pudo moverse. No tras ver como ambas niñas salían a matar esa cosa. Ella no podía explicarlo ¿Por qué no tomo a las niñas y huyo cuando pudo? ¿Por qué ambas salieron a enfrentarla y no escaparon? ¿Por qué? – ¿Por qué?
¿Por qué ese montaraz las había salvado? ¿Por qué no se aprovechó de ellas?
– ¿Por qué? ¡maldición! – miro a ambas, Keel no podía salvar a Raftalia de ser aplastada – ¡¿Por qué demonios no me puedo mover?! – empezaba a desear llorar – ¡¿Por qué no puedo ir a salvar a mis hijas?!
Era cierto, esa era su promesa.
Torturas, humillaciones y violaciones, todo ella lo aceptaba con gusto con el fin de que ambas no sufrieran. Les daba su comida y lo que podía darles, aun presas.
Pero, sobre todo, sobre todo les prometió…
Porque ambas… son como unas hijas para mí.
Ella era débil, tanto en fuerza como en lo social. Ante el rey dejo de ser caballero y ante los suyos perdió todo tras aquella violación en grupo en aquella aldea.
Aquellos con los que había servido ahora no eran mas que despreciables hombres que no merecen mas que la muerte. Pero no tenia el poder para ello.
No tenia la fuerza para lograr tal cosa. Menos cuando esclavizaron a las dos niñas junto con ellas. Las únicas supervivientes de la ola.
Ella creyó que siempre podía proteger a esas personas de la aldea, eran inocentes que trataban de vivir su día a día aun con el odio del reino.
Juro ante la reina que serviría con lealtad, lealtad que se vio destruida al saber que el rey usurpo el poder y no permitió el regreso de la reina.
Lealtad que desapareció al saber la clase de país en la que vivía. Uno con una ideología opresora y todo por esos estúpidos de la iglesia.
No duda que los que simpatizaban con los semi humanos eran o fueron asesinados bajo falsos testimonios y mentiras del rey y la iglesia.
No importaba ahora ya eso. No le importaba ya que su honor y su orgullo ya no le pertenecieran. No le importo las bajezas a las que se sometió ni a las humillaciones que tenia que pasar cada noche con tal que sus hijas estén a salvo.
Ellas eran todo y les prometió dar su vida para salvarlas.
Pero ahora… incluso ante un monstruo no tenia el poder para justificar sus palabras. Estaba enferma y no podía moverse bien. Ni respirar con normalidad y posiblemente su garganta este sangrando por dentro, lo sentía.
Solo podía extender la mano hacia Raftalia, como queriendo alcanzarla aun desde su posición.
Era inútil. No podía. Simplemente no podía.
No era aquel escudo de las leyendas. Aquel que daría la vida por otros.
Aun ahora y en este momento recordaba esas palabras que le dio su padre y que fueron su motor hasta ahora.
Eclair… una arma solo sirve para herir a otros si el que la usa lo desea.
Pero de entre todas solo una es la que ayuda a otros a vivir y esa es…
Ella no era el escudo legendario. No lo era y deseaba serlo.
Deseaba proteger a esas dos… ¡incluso si debía dar su alma al demonio lo haría!
– Raftalia – pensó mientras veía a la niña a punto de ser aplastada por el arácnido – perdóname… no fui la madre que deseabas…
– ¡no lo permitiré! – la voz de Naofumi sonó.
Tras darle el golpe con el escudo de roble, cambio al escudo de cuerda y apunto a Raftalia para atrapar sus pies con la soga y jalarla para salvarla.
– ¡Raftalia! – Keel grito al ver lo que pasaba.
La araña cayo de espaldas mientras la niña gritaba al ser arrastrada por el suelo con la soga del héroe que la desato tas tenerla cerca.
– ¡Levántate! – le grito con preocupación mientras la jalaba para hacer que se ponga de pie – ¡Keel!
La otra niña vio como el montaraz saco a Raftalia del peligro como lo hizo con ella. Pero al ver la araña sacudirse de lado a lado para moverse y casi lo logra, pero Keel estaba demasiado cerca y casi es empalada por una de las patas que la hizo tropezarse con una rama en el suelo.
La araña rasgaba el suelo de hojarasca mientras se levantaba y Keel se arrastraba de espaldas para salir del rango de la araña y lo logro cuando esta se volteo por completo. Pero en lugar de irse se pego al suelo y empezó a morder a todos lados mientras se acercaba a la niña y tomo su pie de la pierna herida con las mandíbulas.
– ¡Mamá! – grita Keel al sentir la presión en la pierna…
Entonces, Eclair estaba frente elle y le metía profundamente la espada en uno de los ojos. Con lo que soltó a la niña mientras chillaba, la araña sintió como la caballero jalo el arma y la saco. Mientras retrocedía.
Eclair no sabía como, pero se había movido, el cuerpo le dolía y apenas podía respirar para contener la toz que tenía.
– ¿Cómo? – se preguntaba en su mente – ¿en qué momento llegue aquí? – el mundo estaba en silencio para ella, al grado que no podía escuchar nada más que su corazón, un latir que no comprendía. No hasta que vio la mirada de Raftalia en brazos de Naofumi y giro la cabeza para ver a Keel que estaba llorando – ah, es verdad – giro para ver de nuevo a la bestia – ya lo había olvidado… yo…
– ¡Protegeré a ambas! – grito como pudo – ¡aunque me cueste la vida!
Alzo el arma y la hoja se rodeó de un relámpago brillante. Naofumi se sorprendió de ello, esa habilidad… claro, su magia.
– ¡[Thunder Strike]! – Eclair corrió hasta la araña que estaba tratando de regresar a la cueva solo para bajar el arma y de un golpe, cortar una pata de la araña y parte de su caparazón. Pero la araña aún estaba viva. Aun tras el trueno sonoro que se escuchó y la energía que impacto al momento del corte. Era resistente.
El relámpago la aturdió mientras la caballero luchaba por mantenerse de pie y no desmayarse.
– lo… lo logre – estaba a punto de caer…
Cuando algo o, mejor dicho, alguien la sostuvo.
Era Naofumi que había corrido a ayudarla antes de que ella cayera al suelo. Raftalia había ido a ayudar a Keel que estaba aterrada.
Naofumi tenia el escudo de guerra y mientras ayudaba a Eclair a no caer con la mano izquierda donde tenia el escudo, con la derecha intento algo.
Duda que funcione, pero al menos vera si es lo que el piensa… trato de concentrarse mientras la araña se recuperaba.
Él pensó en un elemento primordial… antiguo y el que le dio el poder a la humanidad.
Fuego.
Y también pensó en otra cosa, pero espera que funcione.
Eclair no supo que pasaba en ese momento, solo sentía que alguien la abrazaba y estaba a punto de desfallecer.
Miro a la araña y antes de que estuviera lo suficientemente consciente. Tomo su maza y se acercó hasta la criatura. Con la maza en alto.
A los ojos de Raftalia y Keel se vio como la maza era imbuida en el lado del filo por una llama, una que iba en aumento, pero debía intentarlo.
La araña no sabia de donde, pero había un peligro, peligro que era mortal.
Inconscientemente la araña dio un golpe con la pata delantera que le quedaba y el yelmo de Naofumi salió volando. Pero eso no le importo ni le detuvo.
Trato de retirarse, pero no podía pararse ya que sintió las patas entumidas aun… no había escape. Y Naofumi grito con fuerza…
– ¡vete al infierno! – con una gran ira como potencia y con esperanzas en ese ataque – ¡[Flare Strike]!
CRACK
La maza bajo hasta la cara de la araña y de un golpe rompió el duro caparazón de la desgraciada solo para que, al segundo siguiente, esa se rodee de fuego. Mientras en la zona de impacto de la maza emergía una llamarada que hizo retroceder a Naofumi para que cambie al escudo galvánico y abrazando a Eclair. Ambos cayeron mientras la caballero tiraba la espada.
El héroe la abrazaba mientras la bestia chillaba y tambaleaba hasta que cayo y sus articulaciones se retorcían a la par que su chillar era menos y solo se escucho el sonido del fuego chisporrotear en el caparazón de esta.
La araña había muerto.
– eso es… – dijo Naofumi – arde… maldita – Naofumi se relajó y volvió su escodo a su forma base. Las niñas se acercaban, Raftalia ayudando a Keel a caminar mientras Naofumi extendía sus brazos y Eclair estaba inconsciente.
Naofumi noto como las niñas se acercaban y miro la herida de Keel, por lo que rápidamente se levanto y miro a la chica Tanuki.
– ¿encontraron la planta? – la niña dudo al principio, pero asintió.
– un… estaba ahí – señalo la planta en el suelo. Estaba destrozada y solo quedaban los pétalos en el suelo.
– ya veo – paso junto a ella y acerco su mano. La niña, temiendo un golpe de su parte cerro los ojos, solo para sentir la mano de Naofumi en su cabeza, la acariciaba – cuida de ellas, ya regreso.
Naofumi troto hasta llegar a la mochila con el equipo del boticario, reviso el interior y estaba todo en buen estado, por lo que miro a su alrededor y vio el hongo machacado.
Tomo los restos del monstruo y lo ingreso en su escudo. Solo para ser absorbido y aparecer un mensaje.
[Escudo de hongo azul desbloqueado. Bonificación de inteligencia]
[La habilidad Síntesis ha sido adquirida]
[La habilidad [Mezcla de compuesto] ha sido desbloqueada]
[La habilidad [Análisis de compuesto] ha sido desbloqueada]
Miro el Kid de boticario y una idea paso por su mente. Tomo los instrumentos del bolso, los cuales eran un matraz pequeño de bola, un mechero de alcohol, unos tubos de ensaye y un mortero; y los ingreso en el escudo.
[Escudo de mortero ha sido desbloqueado. Bonificación de inteligencia]
[Escudo de pócima ha sido desbloqueado. Bonificación de inteligencia]
[Escudo de mecha ha sido desbloqueado. Bonificación de inteligencia]
[Escudo del investigador ha sido desbloqueado. Bonificación de puntos de magia, bonificación de inteligencia]
[La habilidad Investigación ha sido adquirida]
[La habilidad Alquimia ha sido adquirida]
[La habilidad Extracción de compuestos ha sido adquirida]
[La habilidad Síntesis ha subido de nivel a Síntesis nivel 2]
[La habilidad [Mezcla] de compuestos ha subido de nivel a [Mezcla de compuestos nivel 2]]
[La habilidad [Análisis] ha sido mejorada a [Análisis metódica]]
[La clase [Alquimista] ha sido desbloqueada]
[La clase [Investigador] ha sido desbloqueada]
[La clase [Boticario] ha sido desbloqueada]
Naofumi noto que, en efecto, había obtenido lo que buscaba.
Él reviso los escudos. Uno era como una cacerola invertida, otro era como una especie de juego de química de vidrio hecho a modo de escudo, otro era una especie de matraz con tubos acomodados a modo de formar un escudo y otro era un escudo con lo que parecía ser una boquilla de soplete y tenia forma de tubos de cobre acomodados. Eran extraños, pero no tanto como el escudo del hongo, era literalmente un champiñón cortado a modo de escudo.
Investigo las clases que había desbloqueado y se sorprendió.
[Alquimista: título que se obtiene tras desbloquear escudo de investigación]
[Investigador: título que se otorga tras mejorar habilidades de boticario]
[Boticario: titulo que se otorga tras adquirir el escudo de pócimas]
– bien, ahora ¿Qué hago? – pregunto mientras veía las flores. Procedió a cerrar la ventana del sistema y recoger solo las flores. Eran esenciales. Vio junto con las flores la bolsa con los grimorios de la bruja y el boticario así que los tomo también.
Regreso con las niñas que se veían preocupadas por Eclair, la mujer empezó a sudar y a respirar fuertemente.
Miro los libros y no dudo en meterlos todos a su escudo uno por uno.
[Escudo Mágico Elemental ha sido desbloqueado. Bonificación de puntos de magia]
[Escudo de Luz ha sido desbloqueado. Bonificación de puntos de magia]
[Escudo del Encantador ha sido desbloqueado. Bonificación de puntos de magia]
[Escudo de Curación ha sido desbloqueado. Bonificación de puntos de magia]
[Magia elemental nivel 1-5 ha sido adquirido]
[Magia de trueno: adquirida]
[Hechizo: Thunder strike ha sido aprendido]
[Hechizo: Thunder Prisión ha sido aprendido]
[Hechizo: Thunder Bite ha sido aprendido]
[Mafia de fuego: adquirida]
[Hechizo: Fire Ball ha sido aprendido]
[Hechizo: Fire Wall ha sido aprendido]
[Hechizo: Fire Twister ha sido aprendido]
[Hechizo: Flare Strike ha sido mejorado a Burning Strike]
[Magia de viento: adquirida]
[Hechizo: Air Strike ha sido aprendido]
[Hechizo: Air Shield ha sido aprendido]
[Hechizo: Arrow of Wind ha sido aprendido]
[Hechizo: Air Cutter ha sido aprendido]
[Hechizo: Tornado ha sido aprendido]
[Magia de agua: adquirida]
[Hechizo: Wet Whip ha sido aprendido]
[Hechizo: Water Barrier ha sido aprendido]
[Hechizo: Water Blade ha sido aprendido]
[Hechizo: Healing Deep ha sido aprendido]
[Hechizo: Frost Stake ha sido aprendido]
[Hechizo: Cold Floor ha sido aprendido]
[Magia de tierra: adquirida]
[Hechizo: Stone Blast ha sido aprendido]
[Hechizo: Stone Armor ha sido aprendido]
[Hechizo: Rock Cage ha sido aprendido]
[Hechizo: Broken Floor ha sido aprendido]
[La habilidad Invocación espiritual ha sido adquirida]
[Invocación:] […]
[Magia Blanca nivel 1-5 ha sido adquirida]
[Hechizo: Healing ha sido aprendido]
[Hechizo: Prayer of God ha sido aprendido]
[Hechizo: Holy Barrier ha sido aprendido]
[Hechizo: Bright Light ha sido aprendido]
[Hechizo: Shining Javelin ha sido aprendido]
[Hechizo: Touch of God ha sido aprendido]
[Hechizo: Magic Break ha sido aprendido]
[Hechizo: Purification ha sido aprendido]
[Magia de encantamiento nivel 1-5 ha sido adquirida]
[Hechizo: Enchant ha sido adquirido]
[Hechizo: Upturn ha sido aprendido]
[Hechizo: Bonus Spell ha sido adquirido]
[Hechizo: Breaking Off ha sido aprendido]
[Recetario de medicina básica niveles 1-5 ha sido desbloqueado]
[Puntos de magia: mejorando]
Las notificaciones eran bastantes, pero a Naofumi solo le importaban dos por el momento.
Una era algo que curara a las niñas y a Eclair. Reviso los hechizos y se interesó por Healing, eso hasta que otra ventana de notificación se abrió.
[Puntos de magia recalculados]
[Puntos de magia actuales: 49]
Bien, eso le ayudara.
Buscó en el sistema de equipamiento el escudo de la luz y en este aparecieron los hechizos básicos por lo que apareció el que le intereso.
[Healing: hechizo de curación – 2 puntos de magia]
– servirá – tomo algunos pétalos y los metió en el escudo – ahora…
[Escudo de Flor de campana moteada desbloqueado]
[Aumento de sanación + 3]
– perfecto – miro a la niña y le dijo – Keel, ven…
La pequeña, taciturna, asintió y se acercó al héroe con las orejas bajas y la cola torcida entre sus piernas. Este noto el estado de la chica y puso su mano sobre su cabeza.
Cambio al escudo de luz el cual era como una especie de escudo medieval blanco con bordes dorados que tenia un logo de un ave roja volando a un sol amarillo.
Naofumi en si no sabía lo que hacía, pero opto por concentrarse y recitar…
– Healing – al instante, una luz cubrió a la chica y esta se sintió mejor. La herida de su pierna y los pequeños raspones empezaban a cerrarse. Y en cuestión de segundos, la niña estaba curada. – Raftalia… ven.
La pequeña miro hacia abajo mientras que Naofumi hizo lo mismo que antes. Puso su mano en la cabeza de la pequeña y recito Healing solo para ver como las heridas de sus rodillas y manos sanaban.
– bien, ahora – hizo lo mismo con Eclair – Healing – tras esto la mujer fue cubierta por una luz y esta empezó a sentirse mejor. El dolor se iba poco a poco, la herida de su rostro se cerró sin dejar una sola cicatriz y a los 2 minutos, Eclair abría los ojos algo aturdida. Cosa que hizo sonreír a las niñas.
– ¿Qué… qué paso? – miro a un joven. De cabello negro y ojos verdes con rasgos afilados, le estaba sonriendo de forma cansada – ¿Quién…?
– ¡Mamá! – Keel se lanzo a los brazos de Eclair mientras lloraba – ¡lo siento, mamá! ¡perdóname!
Eclair estaba un poco aturdida pero sus ojos le traicionaron y sin dudarlo, abrazo a la niña con tal afán que sentía que la sola idea de soltarla le hacía creer que desaparecería.
– Todo esta bien… mi niña – entre sollozos Raftalia se acerco con el rostro lleno de lágrimas mientras Eclair le extendía la mano y la pequeña Tanuki se lanzo para llorar a los brazos de Eclair – perdónenme… yo… no pude…
Naofumi solo pudo ver como las tres se desahogaban en llanto. Pensó que quizás habían pasado por cosas horribles. Peores que esta y que quizás eso las haya unido mas que a cualquier otra persona.
Se tomo la cabeza y sintió su cabello. miro hacia atrás y ahí noto como su casco estaba cerca de la pata cortada de la araña.
Era una extremidad rara. Con forma de z, de color beige y afilado, así como de color rojo y en ciertas zonas había motas negras con púas amarillas. Un digno color para tal abominación.
Esa cosa si dio batalla. ¿de qué nivel seria?
Se concentro un poco y vio lo que quería.
Araña espada del bosque nivel 32.
Naofumi hizo una mueca, esa cosa era muy dura y cree que fue mas por un golpe de suerte el que ganaran. Tomo la pata antes que el casco y la metió en el escudo.
[Escudo de Araña Espada. Bonificación de velocidad, Veneno paralizante, bonificación de defensa. Habilidad extra. Uso único]
No se sorprendió por lo que decía el mensaje, sino por la forma del escudo.
Era pequeño y apenas cubre el antebrazo, luce como el abdomen de la araña salvo por dos pares de púas en la parte superior, a ambos lados del escudo. Mas una barra de metal tachonado en la base del escudo. Mas unas cuantas púas de metal en las placas de caparazón.
Pero no estaba solo ese escudo. Sino también una especie de espada u hoz. Que no era otra cosa más que la misma pata de la araña solo que de 1 metro de largo y con una hoja en forma de L invertida con una empuñadura que asemeja al gavian de los estoques hecho de las mismas placas de la pata de la araña.
Era raro, Naofumi no sabia si era una espada o una hoz. Lo que si sabia era que es ligera. La probó un poco y si, en efecto se sentía como una espada ya que podía blandirse como tal.
Pero también noto algo debajo de la guarde del mango. Era una protuberancia que Naofumi no pudo evitar ligar con los frenos o los cambios de una bicicleta. Por lo que decidió jalar ese "gatillo" y se asusto al ver que un aura verdosa rodeo la "hoja" de la hoz.
– veneno – dedujo Naofumi. Apretó de nuevo el gatillo y más aura salió – no creo que… un momento.
Miro a un árbol cercano y agito la hoz de tal modo como lo había hecho con la maza y se sorprendió al ver el aura salir del arma como si diera un tajo venenoso. Y vio el árbol pudrirse con rapidez.
Noto que el arma, tras el corte, estaba limpia y sin aura venenosa.
Miro al escudo y sentía lo mismo, un gatillo en este. Por lo que lo activo y se sorprendió al ver el escudo expandirse y hacerse mas grande, como el escudo de guerra mientras las púas se volvían más largas y afiladas mientras brillaban de un tono amarillento fosforescente. Tenia el aura de veneno, pero entonces volvió a oprimir el gatillo y vio como el escudo regresaba a su estado original pero las púas se alargaron y doblaron de tal manera que parecía como una araña en su brazo. Pues tenia las patas de la araña en forma de hoz.
Naofumi dudo un poco, pero se sorprendió y asusto al ver que podía mover las patas como las de una araña. Se sintió del asco al ver como las movía con los dedos.
Quizás esto le sirva. Por lo que oprimió otra vez el gatillo y el escudo volvió a la normalidad.
– bueno, esto solo será para emergencias – dijo mientras veía a las tres ya más calmadas – bueno, por ahora – miro al cielo y se vio que empezaba a oscurecer – dudo que podamos volver ahora…
Naofumi, mientras probaba su escudo era visto por Eclair.
– es un niño – se dijo – no mayor que yo quizás… pero – recordó por lo que vinieron – no es mala persona…
Naofumi miro a las tres agotadas, quizás deban quedarse a dormir aquí. De todos modos, estaban lejos de la ciudad y no duda Naofumi que quizás el posadero se hará el loco cuando pida un reembolso.
– y yo que quería bañarme – maldijo mientras miro a las tres.
Bueno, algo tarde pero cumplo con lo prometido. antes de que empiece la arena, no, aquí Naofumi no es como el canon que quiere matar a medio mundo, no. Solo que no confía en todos.
Tampoco es un mago con toda la magia que aprendió de jalón ya que eso lo explicare mas adelante... eso si, la magia de encantamiento sera vital en toda la historia... esperen el próximo capitulo.
