Sonic: Estrellas del futbol: Liga Master

Capítulo 4: Choque de emoción

La sala B, la zona más distinguida de las áreas recreativas del Red Rings Center, sería incorrecto llamarla con ese calificativo pues si algo definía a ese lugar era rigidez, mecánicas barreras móviles tapaban el piso, la oscuridad reinaba allí pues las paredes y el techo eran negros como la noche, el reducido grupo de reflectores no iluminaba más que una estrella moribunda. Allí estaban Vector y Tails, el primero en la cabina al lado del artificial y sólido patio, y el último, un asustado y emocionado Tails, ante los robóticos obstáculos.

Vector presionó el botón sensible al tacto sobre la consola que tenía al frente, un plano escritorio hecho de cristal negro, los botones eran digitales y se proyectaban desde dentro del cristal. El que Vector presionaba activaba el micrófono que comunicaba la cabina con el patio.

—Muy bien Tails —dijo Vector, Tails escuchó su voz claramente gracias a las bocinas que estaban instaladas en cada esquina del techo del lugar—. Quiero que escuches con mucha atención, tienes una tarea muy sencilla, ¿ves esos obstáculos? —Ante la pregunta, Tails miró al frente suyo y luego a su entrenador, asintiendo y de esa manera respondiendo afirmativamente—. Excelente, tan solo tienes que llegar al otro lado, sin un solo golpe.

Tails tragó con los nervios que sintió.

—¿Es todo? —preguntó Tails, esperando que Vector pudiera escucharlo.

—Es todo —respondió Vector, habiendo escuchado a Tails de forma clara.

Tails suspiró y enfocó su mirada en los obstáculos, realizando pequeños y continuos trotes de preparación sobre el mismo sitio en el que estaba parado. Decidió no seguir postergando lo inevitable y empezó a dirigirse al espacio abierto que había encontrado entre las barreras móviles, tenía que ser cuidadoso ya que el espacio se abría y se cerraba rápidamente, de un salto entró por el reducido espacio que se cerró detrás suyo, jadeó al ver que una barra larga se acercaba a su pies, brincó y la esquivó sin problema alguno, otra llegó por arriba y Tails se agachó, evadiéndola. Empezaba a ganar confianza, veía la pared roja al fondo, intuyó que se trataba de la meta.

«Vamos, Tails», giratorios sets de seis paredes pasaban frente a él haciendo movimientos laterales. «Demuéstrales, ¡Demuéstrales!», no quiso pasar un segundo más esperando, vio que se le acercaba un tubo grande que lo iba a tumbar, así que valientemente analizó los patrones que las barreras realizaban con su movimiento y saltó entre el espacio que se le había revelado, aterrizó sobre sus rodillas, sano y salvo, se río brevemente por la efímera victoria, pues al levantarse fue golpeado en el costado por un mazo giratorio, aunque estaba acolchado, le propinó un fuerte golpe que lo lanzó unos dos metros a la derecha, provocando que se golpeara en la cabeza con la pared, Tails jadeó y emitió quejidos de dolor mientras yacía en el suelo, ni eso pudo hacer en paz ya que fue golpeado por otra plataforma en la espalda.

Las máquinas se detuvieron de repente y las luces iluminaron el lugar de manera uniforme.

—Tails —Vector salió de la cabina y se le acercó para ayudarlo a levantarse—. ¿Te encuentras bien?

—¡No! —Tails apartó la mano de Vector de su hombro, puso las manos sobre su cabeza y empezó a frotarla pues le dolía mucho—. ¿Por qué me trajiste aquí? —dijo Tails con una voz entrecortada.

—Justo para eso —dijo Vector—. ¿En serio creíste que podrías llegar al final? Ni los mejores han podido.

Tails sacudió la cabeza, agudizando el dolor que aún sentía.

—Era para humillarme, entonces —dijo Tails.

—Para que te atrevieras, chico —dijo Vector, quien empezó a alejarse de él—. Es todo por hoy, ve a la enfermería. —Vector abrió la puerta de salida y luego se volvió para ver a Tails—. Y descuida, mañana entrenamos a campo abierto. —Se quitó la gorra y se la lanzó, haciéndola pasar por arriba de las ahora estáticas barreras. Finalmente, cerró la puerta, dejando a Tails solo en la Sala B, quien levantó la gorra del suelo y la estudió con la mirada.

—Ojalá fueras así en los partidos —dijo Knuckles a Sonic mientras el equipo tomaba agua a un costado de la cancha.

—Ya sé, nos destruiste con ese remate de cabeza —explicó Ámbar, haciendo referencia a una jugada que Sonic había hecho durante el partido de entrenamiento.

—Tengo mis momentos —alardeó Sonic.

—¿Creen que el entrenador nos ponga a hacer más cosas? —inquirió Chase, tomó un sorbo del cono con agua que sostenía—. Porque la verdad, ya me quiero ir.

—No, Chase —dijo Silver quien se había sentado en el césped—. De todas maneras eres el portero, no haces nada. —Su comentario hizo reír prácticamente a todos, menos a Chase, claro.

—¡Oye, entreno igual de duro que todos ustedes! —Chase se apuntó a si mismo con el pulgar.

—Pues sí pero en los partidos solo te lanzas un par de veces y con eso cumples —argumentó Silver, quien tenía los ojos cerrados y las manos detrás de la nuca, la empapada que le dio Chase con un cono lleno de agua en la cara lo hizo levantarse rápidamente y secarse la cara con su camiseta.

—¿Decías? —dijo Chase, encarándolo.

—¿Te crees muy gracioso, no? —respondió Silver ya que todos se reían ante lo ocurrido.

—Te lo merecías, hombre —dijo Knuckles—. No puedes negarlo.

Silver solo caminó y empezó a alejarse de ellos.

—Como digan —dijo Silver antes de dejarlos.

Sonic emitió una breve risa mientras sacudía la cabeza.

—¿Y ahora que le hicieron? —dijo Vector al llegar con ellos.

—No importa, jefe —dijo Ámbar—. Ya jugamos, les dimos una paliza.

—Oye, nosotros ganamos —protestó Knuckles.

Ámbar se cruzó de brazos y lo miró desafiantemente.

—Tu palabra contra la mía, ¿no? —dijo Ámbar.

—Ya, ya —dijo Vector, ignorando el trivial conflicto—. Hoy practicaremos ataque, Chase, a tu posición —comandó Vector, haciendo que Chase corriera hacia la portería—. ¡Silver! ¡No seas flojo y ponte a defender! —exclamó Vector al ver a Silver recostado en el césped a lo lejos, quien se levantó y se dirigió corriendo hacia el área grande que Chase cubría, las risas volvieron a gestarse entre los compañeros—. Bien, vamos, los quiero a todos frente al área grande.

Todos se habían acomodado en el lugar que Vector les había indicado, él estaba en el área del tiro de esquina, puso una bolsa llena de balones en el césped y sacó uno, lo colocó en el lugar correspondiente y tomó impulso.

—¡Atentos! —exclamó Vector, terminando de tomar vuelo, rápidamente pateó el balón y lo envió al área del portero.

—¡Es mía! —declaró Sonic precipitadamente pues apenas cayó el balón al suelo Silver se barrió para alejarlo de su alcance.

—¡Bien, Silver, bien! —dijo Vector, dando aplausos de aprobación. Ámbar tomó control del balón, burló a uno de los que defendían junto con Silver, pateó el balón de una manera muy apresurada y con poca fuerza, haciendo que llegase al pie de Chase quien solo bloqueó el ataque sin esfuerzo, Vector solo hizo una mueca al principio, pero decidió darle un consejo a Ámbar—. ¡Tómate tu tiempo, Ámbar!

—Sí —dijo Ámbar instintivamente, pues Vector no podría haberlo escuchado al no expresarlo tan fuerte.

Knuckles retrocedía mientras mantenía la posesión del balón al traerlo hacia el con la punta del pie continuamente, lo lanzó hacia arriba con el empeine y dio una voltereta para intentar patearlo, pero no tuvo buen tino y solo logró patear el aire, cayendo sobre su espalda. Vector empezó a ver muecas de gracia en los demás ante el fallido intento.

—¡Tranquilos, tranquilos! —exclamó Vector para evitar posibles burlas—. ¡Bien, Knuckles!

El balón había sido robado por Ámbar, esta vez esquivaba con más cuidado, moviendo el balón con la planta y avanzándolo poco a poco con delicados punta pies, un espacio se abrió entre Silver y un envalentonado Chase, antes de que pudiera siquiera pensar en tirar, Sonic se barrió y accidentalmente fue directo a la pantorrilla derecha de Ámbar, quien jadeó tras caer al suelo.

¡Alto, alto! —gritó Vector, silbando tradicionalmente y acercándose a ellos trotando.

—¡Perdón, Ámbar! —Sonic se acercó para darle la mano y así ayudarlo a levantarse pero Ámbar palmeó su mano, renegando de su auxilio.

Ámbar se levantó con un quejido mientras se frotaba la pantorrilla.

—No finjas, compañero —dijo Ámbar—. Esto es por lo de tu amiguito, ¿no?

—Oye, fue un accidente —argumentó Sonic, no estando ni él mismo totalmente seguro de ello—. No sé que tiene que ver una cosa con la otra.

Ámbar lo ignoró y camino hacia él.

—A ver como estarás en unos días cuando lo veas hacer maletas. —Ámbar impactó su hombro con el de Sonic deliberadamente, siguió su camino y empezó a alejarse de todos ellos.

—Óyeme, hey. —Vector se le acercó a Ámbar y lo detuvo poniendo una mano sobre su hombro—. ¿A dónde crees que vas?

Ambar sacudió el brazo para librarse.

—¿Acaso no vio, entrenador? —dijo Ámbar al apuntar a su compañero—. Por poco me lesiona.

—¡Te dije que fue un accidente, deja ya de quejarte tanto! —exclamó Sonic al dar un par de pasos al frente, aún así estando lejos.

—A ver, los dos —dijo Vector—. ¿Qué les pasa?

—Vamos, jefe —respondió Ámbar—. Está molesto por lo de Tails.

Vector arqueó una ceja.

—¡¿Pero qué pasa con Tails?! —inquirió Vector.

—¿No se va a ir? —preguntó Silver, quien estaba escuchando todo el asunto al igual que los otros.

Vector ensanchó la mirada, luego gruñó con molestia y se tapó la cara con la mano.

—Ya me salieron chismosos, ¿no? —A Vector no le agradaban ese tipo de cosas, sabía que eso le quitaba seriedad al equipo—. En primer lugar, Tails está entrenando solo, nada más, temporalmente, ¿okey? —Los miró a todos con ojos de advertencia—. ¡¿Entienden?! —Todos asintieron con caras regañadas.

—¡Qué bueno, porque si hay algo que no tolero es verlos metidos en el chisme, de verdad no saben cuanto odio eso! —Vector estaba sobresaltado, aún incrédulo de la actitud de sus jugadores—. Vamos, no se irán hasta que se estrechen las manos —dijo Vector a Sonic y a Ámbar, quienes hicieron gestos de disgusto y vacilantes se acercaron el uno al otro. Ámbar fue el primero en extender su mano, Sonic estaba harto y solo quería terminar el asunto por la paz, estrechó la mano de su compañero, cuestión que duró efímeros segundos—. ¿Ya? Muy bien, es todo, váyanse si quieren, quédense, no me importa, mañana retomamos esto. —Vector comenzó a caminar en dirección opuesta, alejándose poco a poco de sus jugadores.