Sonic: Estrellas del futbol: Liga Master

Capítulo 7: Un día de logros y penurias

Una nueva mañana de entrenamiento había arribado, el sol hacia resplandecer el pasto de la cancha y el cielo azul del día joven acentuaba en Tails la dicha y bienestar que dentro de él sentía. Llegó a donde sus compañeros y amigos estiraban, saludó a todos amablemente con un choque de manos, cosa que solo acostumbraba hacer con sus amigos más cercanos.

—¿Volverás con nosotros hoy? —preguntó Sonic, quién igualmente se veía renovado.

—No. —Tails adoptó el ejercicio que en el momento se encontraban realizando—. Bueno, no sé, Vector dijo que entrenaríamos a campo abierto.

—Ya es algo —añadió Knuckles.

—Te veo distinto, amigo —comentó Ámbar.

Tails soltó una risita.

—Así me siento, Ámbar —confirmó Tails—. Justo lo que necesito.

—Oh, ya sé que pasa —continuó Ámbar—. Una chica, ¿no es así?

Tails se quedó callado por un momento, pero empezó a sonreír sutilmente y sus mejillas se enrojecieron.

—Tal vez. —Tails se enfocó en el ejercicio para seguir evadiendo la pregunta.

—Es linda —dijo Ámbar—. Ayer los vimos en la plaza.

—Oh, ¿en serio? —Tails lo volteó a ver.

—Es un sí entonces —afirmó Ambar—. ¿Y bien?

Tails arqueó una ceja.

—¿Y bien qué? —inquirió Tails.

—¿Sí salen o solo es tu amiga? —preguntó Ámbar.

—Pues...antes éramos amigos —respondió Tails, haciendo que todos lo miraran y murmuraran con intriga.

Los ojos de Ámbar se ensancharon.

—O sea, ¿ya son novios? —preguntó con auténtica sorpresa.

Tails rió antes de responder.

—Pues sí —dijo Tails.

—Guau. —Ámbar continuó con los ejercicios—. Vaya, te fue muy bien. —Tails no comprendió del todo lo que Ámbar estaba diciendo, así que solo siguió calentando, pero Ámbar en realidad trataba de provocarlo.

Knuckles vio esto y puso la mano en el hombro de Ámbar para tener su atención.

—Hombre, déjalo —advirtió Knuckles, en defensa de su amigo.

Ámbar sacudió la cabeza.

—Espera —insistió Ámbar—. Cuando te deje, avísame por favor. —Su comentario no fue bien recibido por los demás, Silver en realidad estaba distraído con sus propias angustias, pero Tails de todos fue el que menos reaccionó, conocía bien a Ámbar y lo que menos quería era pelear, pues no estaba en su naturaleza el discutir.

—Ámbar. —Sonic tenía el ceño fruncido mientras lo miraba hostilmente—. Ya deja de estar de bravucón, ¿sí? O voy a reportarlo con Vector, y hablo en serio.

—Bien, bien —dijo Ambar, fingiendo desinterés—. Qué bueno que tengas amigos que te defiendan Tails, eso está bien.

Después de un momento de silencio, Vector arribó y aplaudió para anteceder las indicaciones.

—Bien, chicos, quiero tiros, penales, y al final juegan un partido. —Vector miró a Silver y a Tails—. Ustedes dos, vengan conmigo.

Silver suspiró con desagrado.

—Okay —expresó Silver con resignación. Tails solo puso una mirada de entusiasmo y ambos siguieron a Vector a la cancha cercada de futbol rápido que estaba anexa.

Minutos después, el equipo se había puesto de acuerdo en la dinámica del ejercicio de tiros, quien metiese gol se colocaría como portero y el siguiente en anotarle ocuparía su puesto, y así sucesivamente. Chase empezó ejerciendo su posición habitual, se ajustó los guantes y tomó el balón mientras los demás esperaban en el área, preparados para su saque, el cual dio no mucho tiempo después.

El balón rebotó en el suelo y con ello comenzó el ejercicio, Sonic obtuvo el balón primero al recibirlo de pecho, burló a Knuckles y luego a Ámbar, pero este lo siguió y al patear Sonic el balón, Ámbar bloqueó el tiro con la punta del pie, enviándolo fuera del área. Chase despejó nuevamente, dos jugadores disputaron el balón, pero la verdadera rivalidad yacía entre Sonic y Ámbar, ambos insistentes en hacerse con el balón y bloquearse los tiros, los dos se barrieron y alejaron el balón de la disputa entre aquellos compañeros, provocando que el balón fuera interceptado por Knuckles, quien se alejó hasta el vértice más retirado del área y estudió brevemente la distancia de la portería, tiró con gracia pero el balón pegó en el travesaño, Ámbar había seguido atentamente la trayectoria del orbe así que saltó hacia el frente y con la cabeza remató y el balón fue directo hacia la red.

—¡Bien! —Ámbar se levantó del suelo y fue a posicionarse como guardameta, Chase le prestó los guantes y se acomodó con los otros jugadores, aguardando el saque.

Ámbar sacó sin más y la disputa ahora se centraba en Sonic y Knuckles, quienes constantemente se arrebataban el balón, Knuckles llegó al área chica y tiró con fuerza, pero Ámbar se lanzó a la derecha y atajó la pelota de forma extraordinaria. Al levantarse, vio que Sonic había reclamado el balón y se acercaba rápidamente para tirar, Ámbar emitió un sutil gruñido y se lanzó hacia él con un movimiento lateral, su codo golpeó el estómago de Sonic al caer sobre él y el balón rodó hacia otro jugador.

Sonic gritó de dolor y se quedó en el suelo quejándose. Los demás se le acercaron para ver que había ocurrido.

—Lo siento, Sonic. —Ámbar se le acercó—. Se me pasó un poco la mano.

Knuckles arqueó una ceja y lo miró con duda.

—¿Solo un poco? —inquirió Knuckles—. Le sacaste todo el aire.

—Como si a Chase no le hubiera pasado. —Ámbar miró a Chase—. ¿O me equivoco?

—No me metas, por favor —advirtió Chase.

Sonic empezó a erguirse, después de un momento de respiraciones agitadas se levantó mientras aún se frotaba la barriga.

—Está bien —dijo Sonic, dudando él mismo de las intenciones de Ámbar—. Sigan, me avisan cuando lleguen a los penales. —Sonic se dirigió a las bancas para sentarse un rato. Ámbar sonrió de forma sutil mientras lo veía irse, luego tomó el balón y volvió a sacar, continuando así con el juego.

Mientras tanto, Vector daba explicaciones a Silver y a Tails, los tres estaban frente a la portería de la derecha de la cancha de futbol rápido, que estaba cercada en su totalidad y unas modestas gradas de color rojo la acompañaban. El césped era sintético pero a simple vista lucía igual que el natural.

—Esto será muy simple, muchachos, yo atajaré, Silver, tú defenderás y Tails, tú atacarás, ¿entendido? —indicó Vector.

—Okay —respondió Tails—. ¿Es todo?

Silver alzó la mano.

—¿Sí? —inquirió Vector.

—¿Y yo qué hice? —Silver creía, al igual que los demás, que un entrenamiento especializado era sinónimo de castigo.

Vector suspiró.

—Nada, Silver —respondió Vector—. Solo quiero que mejoren, eso es todo.

—Solo decía —expresó Silver.

—Vamos a empezar, pues. —Vector fue hacia la portería y se puso los guantes que estaban en el suelo, después tomo el balón que estaba al fondo rozando la red y sin previo aviso despejó, haciendo que el balón llegase a los pies de Tails—. ¡Vamos, quiero un gol ya! —dijo Vector aplaudiendo.

Tails movió la pelota con la punta del pie, pensando hacia que lado ir, Silver se le estaba ya acercando así que decidió ir a la derecha, pero fue muy tarde, ya que al quererse dar el autopase, Silver extendió su pierna y con ella interceptó la pelota.

—Bien, Silver —dijo Vector—. No lo pienses tanto Tails, ¿en qué quedamos?

—Sí —murmuró Tails, pasándole el balón a Vector.

—Quiero una barrida, Silver. —Vector lanzó el balón y este cayó alejado de ambos, Tails fue corriendo hacia este seguido de Silver, quien le alcanzó rápidamente, generando una mirada de expectativa en Vector. Tails apenas tocó el balón ya que Silver de inmediato se barrió y envió el orbe fuera de su alcance—. ¡Bien! —exclamó Vector sonriente—. ¡No te duermas, Tails!

De nueva cuenta, Tails le pasó el balón a Vector, solo que esta vez con un pase más largo. Al tomar el balón, Vector señaló el área grande de la portería.

—A sus puestos —instruyó Vector, Tails y Silver adoptaron sus respectivas posiciones. Lanzó el balón y Tails lo recibió con el pecho, dejó que botara una vez y cuando estuvo nuevamente el balón en el aire frente a él, lo pateó con la parte interna del pie, mandándolo a unos treinta centímetros detrás del talón de Silver, Tails corrió hacia el balón y Silver no logró interceptarlo, pero sí lo siguió. Tails pateó el balón un par de veces y luego tiró, anotando, pasando el balón entre las piernas de Vector. Tails sonrió con emoción, mirando a Vector, esperando su reacción.

—¡Así, Tails, de eso estoy hablando! —elogió Vector mientras aplaudía. Tomó el balón y asintió—. Quiero otro igual, y Silver, más decisión. —Vector rodó el balón hacia los pies de Silver, quien lo recibió y encaró a Tails. El balón se movía continuamente entre los pies de su compañero, pero Tails no dejó que los fugaces movimientos de Silver lo desanimaran, se le acercó y lo fintó con el pie izquierdo, Silver colocó el balón en su pie derecho y Tails de inmediato se lo arrebató, centró el balón y después tiró fuertemente hacia el ángulo de la portería, anotando y haciendo sonar las redes. Vector asentía y sonreía con aprobación—. ¡Sí, chicos, así los quiero ver en Lost Jungle, justo así!

Tails tenía una sonrisa alegre y llena de orgullo, Silver, quien igualmente estaba satisfecho con el ejercicio, no lo demostró por mucho tiempo ya que empezó a toser violentamente. La nariz empezó a sangrarle mientras se frotaba la cabeza y yacía arrodillado sobre el pasto plástico. Vector jadeó de preocupación y fue rápido con él.

—Silver —expresó Vector, preocupado, lo ayudó a ponerse de pie y notó la sangre en su rostro—. Vamos, te llevaré a la enfermería.

—Estoy bien. —Silver se limpió la sangre con su playera—. Tal vez sea por el calor.

—Oye, mejor ve a que te revisen —sugirió Tails, acercándose a ellos—. No vaya a s…

—¡Estoy bien! —exclamó Silver, luego se alejó con hartazgo y salió de la cancha de futbol rápido. Vector suspiró mientras sacudía la cabeza. Fue por el balón y lo tomó con ambas manos, después él y Tails salieron también de allí.

En la otra cancha, los demás estaban jugando tandas de penales, quien fallaba se salía de la pequeña competencia. Ya solo quedaban Sonic y Knuckles, Chase portereaba, enfocado en el futuro tiro de Sonic, quien debía anotar para terminar el juego, ya que Knuckles había fallado el penalti antes que él, y si fallaba, Knuckles volvería a tirar. Se preparó Sonic dando unos cuantos pasos hacia atrás, y después de un breve análisis, corrió hacia el balón y lo pateó con dirección a la derecha, Chase se lanzó hacia ese lado pero el balón paso por debajo de su costado, adentrándose en la portería.

—¡Eso es! —celebró Sonic. Knuckles se acercó a él y ambos chocaron manos amistosamente.

—Estuve así de cerca. —Ilustró Knuckles su dicho con la mano.

Sonic rió engreídamente.

—Ni tanto, amigo —bromeó Sonic.

Ámbar rodó los ojos.

—Bueno, ya. —Ambar miró a sus compañeros detrás suyo—. Ya hay que hacer los equipos, ¿no?

—Hoy no, Ámbar. —Vector llegó de improviso, acompañado por Tails—. Van a hacer un circuito. —Tras su indicación, todo el equipo suspiró con decepción.

—Pero nos dijo que hiciéramos un partido —protestó Ámbar.

—Mañana, Ámbar —replicó Vector—. Terminamos antes de lo esperado.

—Oh, ¿ya saben jugar entonces? —Ámbar nuevamente trataba de provocar a Tails, a su vez quería inquietar a Sonic—. Por cierto, ¿Dónde está Silver?

Vector arqueó una ceja.

—¿No está con ustedes? —Se giró Vector, mirando a su alrededor, preguntándose donde estaría su jugador—. Extraño.

—Vámonos ya, entrenador —dijo Chase—. No es justo entrenar sin él, se va atrasar.

—Muy gracioso, Chase —respondió Vector—. Iré por las cosas, tómense un descanso mientras tanto. —Vector se dirigió a la modesta bodega que estaba más allá de la portería al otro lado de la cancha.

Ámbar estaba molesto, pues como a todos, no le agradaba entrenar con circuitos.

—¿Qué? ¿De repente te hiciste bueno? —Ámbar le dijo a Tails, pasando junto a él al caminar.

—Oye ya bájale —dijo Knuckles—. ¿Por qué te desquitas con todo mundo, eh?

—Ya, di lo que quieras. —Ámbar empezó a alejarse de ellos—. Voy por agua —concluyó sin más.

Vector había preparado un largo circuito de obstáculos a lo largo y a lo ancho de la cancha, aros, conos, neumáticos y demás objetos conformaban el desafío, el cual se llevo a cabo de manera eficiente, con unos cuantos tropezones aquí y allá. Chase fue el más aventajado, ya que su arco era el último obstáculo del circuito, algunos anotaron, otros fallaron, Sonic fue quien anotó más y Vector tuvo tiempo para corregir y aplaudir el desempeño de su equipo.

El entrenamiento terminó en la tarde, cuando el sol ya se estaba poniendo, todos se fueron por su lado a sus respectivos destinos, Knuckles se quedó a entrenar por su cuenta como de costumbre en las salas recreativas, esta vez Sonic no lo acompañó, ya que tenía planeado ir a otra sección. En su camino, por las áreas verdes del centro, encontró a Silver sentado en una pequeña colina a un lado del camino de concreto adornado con piedras grises, entonces fue y se le acercó.

—No te vi en el entrenamiento —dijo Sonic, sentándose a su lado—. ¿Te pasa algo? No te ves muy bien.

—Estoy bien. —Silver mantuvo la mirada en el verde pasto de la colina—. Déjame solo.

Sonic arqueó una ceja.

—¿Por qué no fuiste al entrenamiento? —insistió Sonic, generando en Silver una mueca de hartazgo.

—Mira, no quiero hablar con nadie ahora, ¿entiendes? —Silver lo miró con advertencia—. Mis asuntos, son mis asuntos.

Sonic estaba preocupado, pero sabía que era inútil hablar con él, así que solo lo despidió con una palmada en el hombro y se puso de pie para seguir su camino. Llegó al edificio en el cual se encontraba el departamento de comunicación, buscando la oficina de Amy, la cual se encontraba a unos cuantos espacios de distancia. Finalmente, encontró al lado de una puerta la placa que señalaba el departamento que buscaba, y se quedó parado un rato frente a la puerta, dudando y pensando, ideando escenarios y lo que le diría, hasta que se cansó de esperar y abrió la puerta. La oficina era precedida por un breve corredor iluminado por luz amarilla, e incluso allí consideró echarse para atrás. Después de encontrar su valentía, con un par de pasos llegó a la oficina, donde había tres mujeres trabajando en sus escritorios mientras tecleaban sin cesar frente al monitor de sus computadoras, la del costado era una gata blanca, la del centro frente a la gran ventana que revelaba la puesta de sol era un halcón de plumaje púrpura y la de la derecha, era a quién Sonic estaba buscando, Amy Rose, las tres usaban traje de color rojo.

La gata volteó un segundo para ver quien había entrado, pero desvió su mirada rápidamente al monitor.

—Si necesita algo deberá agendar una ci…—La felina miró de nuevo y sus ojos se ensancharon al descubrir quien era, volteó a ver el monitor, donde casualmente ella trabajaba en el diseño de un banner de publicidad con la imagen de Sonic, luego, de nueva cuenta lo miró, y no dijo nada.

—Este… —Sonic se rascó la nuca—. Vengo a ver a Amy…

—¡Sonic! —Amy se levantó rápidamente de su escritorio y fue a abrazarlo, Sonic devolvió el gesto y ambos emitieron breves y dichosas risas.

—¿Cómo estás? —preguntó Sonic cortésmente.

Amy rió mientras se sonrojaba.

—Bien, sí. —Apartó un poco la mirada, sus compañeras miraban con asombro—. ¿Y tú?

—Todo bien —respondió Sonic—. ¿Ya casi saliendo?

—Sí, ya. —Amy se acomodó el cabello—. ¿Tu crees?

—Que bueno. —Al ver que la conversación no daba para mucho, Sonic decidió ir al grano—. Pues, estaba viendo si querías ir a ver el siguiente juego, a Lost Jungle, creo que será un buen encuentro.

Amy jadeó un poco y de nuevo miró a sus compañeras, quienes asentían repetidamente, exhortándola a aceptar.

—Pues…me gustaría pero la verdad estoy algo corta de presupuesto. —Amy bajó la mirada brevemente, luego lo miró con una sonrisa cortés—. Tal vez en otra ocasión.

—Oh. —Sonic se percató de que no había sido del todo preciso—. Va por mi cuenta, Amy, no te preocupes.

Ante la respuesta de Sonic, Amy no supo qué más decir.

—Bueno…este… —Amy seguía mirando al halcón y a la gata, quienes a su vez continuaban diciéndole silenciosamente que aceptara la invitación.

—Vamos —insistió Sonic—. ¿Sino a quién le dedicaré mis anotaciones?

Amy soltó una risa casi involuntaria.

—Eso es cierto. —Después de un momento que le pareció eterno a Sonic, Amy dio su repuesta—. Está bien, ya que insistes tanto.

—¡Qué bien! —Sonic rió gustoso y puso una mano sobre su hombro—. Entonces, es un hecho, al rato te envío un mensaje con los detalles, ¿okay?

Amy asintió, sus ojos mostraban un renovado resplandor y su sonrisa reflejaba pura felicidad.

—Okay —dijo Amy.

—De acuerdo. —Con un beso en la mejilla, Sonic se despidió de ella y se fue de la oficina.

Eran casi las diez de la noche, todos se habían ido excepto Tails, quien estaba esperando a Blaze afuera del recinto, pero no llegaba, y Tails no traía su celular para llamarle. Estaba ya aceptando que jamás llegaría, a esa hora el transporte público era inactivo y el recinto había cerrado. Por poco y se decide a ir caminando hasta su hogar, pero escuchó el claxon del auto color carbón de Knuckles, quién se detuvo frente a él.

—¿Oye, vienen por ti? —pregunto Knuckles.

Tails subió los hombros.

—Se supone, hace dos horas —contestó Tails con decepción.

Knuckles se rió entre dientes.

—Yo te llevo. —Knuckles abrió la puerta del lado del copiloto—. Sube.

Tails asintió con agradecimiento y se subió al auto. Por un par de minutos, no dijeron nada en el trayecto, pero Knuckles aprovechó la ocasión para hablarle a Tails de aquello que le preocupaba.

—Ese Ámbar, me estoy cansando de como te trata. —Knuckles lo volteó a ver por un segundo—. Creo que lo has notado.

Tails soltó una risa despreocupada.

—Es algo, llevado, creo yo —opinó Tails—. Pero, pienso que es así con todos.

—Eso es verdad, aunque contigo está más hostil —aclaró Knuckles—. Lo conozco, y yo sé cuando trae algo contra alguien. No es por preocuparte, pero deberías tener cuidado. Igual Sonic.

—¿Sonic? —inquirió Tails.

Knuckles suspiró y asintió ante su pregunta.

—Ambos han tenido peleas últimamente, no creo que pase a mayores. —Knuckles aceleró al llegar a un área de autopista que llevaba a la casa de Tails—. Hablaré con Ámbar —dijo decididamente.

—¿Crees que sea buena idea? —Tails no era alguien que disfrutara de los pleitos.

—Lo haré entrar en razón. —Después de expresar aquello, Knuckles no dijo nada más, al igual que Tails, hasta llegar a la casa.

—Gracias. —Tails se despidió de Knuckles con un choque de puños y se bajó del automóvil.

—Oye. —Knuckles hizo que Tails se detuviera a medio camino y se girara para verlo—. Cualquier cosa que pase con Ámbar, avísame, ¿sí?

Tails dudó un poco del auxilio de Knuckles, pero sabía que Ámbar era agresivo y representaba un riesgo si se le enfrentaba solo.

—Sí —respondió Tails con duda, Knuckles asintió y se fue del lugar. Al entrar a su casa, Tails encendió las luces y fue directo al teléfono, lo tomó y marcó a la casa de Blaze, esperando una respuesta con desespero. Ante el interminable sonido de espera, Tails colgó y de inmediato caminó hacia su habitación. Una vez allí, tomó su celular y buscó rápido el contacto de Blaze, y nuevamente le marcó. La misma espera sucedió, Tails empezó a preocuparse mucho, tanto que dejó el celular nuevamente sobre el buró y decidió ir a casa de Blaze. Tails salió con urgencia de su casa, dejando incluso la puerta abierta.

Caminó unas cuantas cuadras y finalmente se topó con la casa de su novia, un leve alivio le llegó cuando vio que su auto estaba estacionado afuera, se acercó al auto para revisar si de casualidad estuviese allí, lo cual no fue así. Entonces, caminó hacia la puerta de la casa y tocó el timbre más de una vez. Tras una breve espera, empezó a golpear la puerta con desesperación.

—¡Blaze! —Tails empezó a hiperventilarse, pues temía que a su novia le hubiese sucedido algo—. ¡Soy Tails! —insistió, luego se sentó en una de las columnas de ladrillo que antecedían a la puerta. Se quedó allí sentado por un buen rato, casi una hora, hasta que empezó a entrarle el sueño y se levantó, regresando a su hogar con una intensa consternación.