Sonic: Estrellas del Futbol: Liga Master

Capítulo 10: Verde y rojo

El plantel estaba preparado, parados en circulo en los verdes vestidores del estadio de los Trees de Lost Jungle, rodeados de hojas artificiales y pintorescos paisajes pintados en las paredes y casilleros, estética análoga y fiel a la locación de la disputa. Los jugadores se rodeaban los hombros, mirando atentamente a Vector, quién estaba en medio del círculo.

—Muchachos. Es la fecha dos, el torneo va empezando. —Vector guardó un breve silencio—. ¿Y eso qué? Les digo. No hay presión, claro, pero, ¿cuando llegue la última fecha? Estarán diciendo 'si tan solo hubiéramos ganado en Lost Jungle estaríamos calificados'. —Vector aplaudió repentinamente—. ¡Pues que no se quede allí! Hoy vamos a ganar y vamos a ganar bien, quiero tres, ¿¡me escucharon?! —exclamó, simulando el número con sus dedos.

—¡Sí, entrenador! —respondieron todos.

—Excelente… —Vector dio un par de aplausos más—. ¡Ahora salgamos y demos un buen partido! —Las palabras de Vector generaron más gestos de compromiso y convicción, el equipo se acerco aún en círculo y gritó una porra.

—¡Red…Rings…Adelante! —Todos los jugadores exclamaron con entusiasmo y de inmediato se encaminaron al túnel. Tails trató de seguirles el paso pero Vector lo detuvo con la mano en el hombro, Tails lo volteó a ver y Vector lo miró por un momento, después asintió.

—Acuérdate. —Vector simplemente le sonrió. Tails se quedó pensativo y también asintió con una sonrisa.

—Sí —respondió Tails.

Una noche estrellada cubría Lost Jungle, todos estaban en sus posiciones, Chase en la portería, Silver adelante, Ámbar en el medio, Sonic en la delantera con Tails y Knuckles a sus costados, acompañados por el resto del plantel. El equipo de los Trees también estaba ya acomodado, eran mayoritariamente panteras y jaguares, con uno que otro canino entre ellos. El árbitro, un conejo de pelaje grisáceo, finalmente dio el silbatazo y la patada inicial fue dada por Sonic a Knuckles. Los gritos de los hinchas de los Trees se escucharon fuertemente junto con las emotivas canciones de la porra. Ambas escuadras usaban sus uniformes de local, los Red Rings su clásico uniforme color vino y los Trees un uniforme mitad verde oscuro y dorado. Knuckles burló a un par de rivales controlando el balón con suaves toques y rápidos pasos, pero la oportuna barrida de un jaguar le quitó el control del balón, el cual fue tomado por una pantera. Knuckles se levantó sin más y permaneció trotando en su posición.

Ámbar fue al encuentro de la pantera e intentó quitarle el balón pero este lo burló con un toque de parte externa, generando gritos de apoyo de la afición contraria, pero Ámbar insistió y le siguió el paso, tratando de hacerse con la pelota apresuradamente, pues hizo un fuerte contacto al talón de la pantera, quien jadeó brevemente y cayó al suelo. Los Red Rings hicieron gestos de desdén. El árbitro pitó inmediatamente, marcando falta a favor de los Trees, acción aplaudida por la afición.

—¡Tranquilos! —Vector exclamó, aún sabiendo que su voz no se escucharía. El árbitro se acercó a Ámbar y le mostró el cartón amarillo.

—Cómo sea. –Ámbar expresó desinterés y tan solo fue a colocarse en la barrera, en medio de Silver y un tigre compañero del equipo.

El capitán de los Trees, una pantera, escogió al tirador, un coyote cuya especialidad eran las jugadas a balón parado. Sonic y Tails se colocaron un par de metros frente al área grande de Chase, mientras que Knuckles permaneció más al frente. Los rematadores de los Trees se reunieron ordenadamente en el área de Chase, entre leves estorbos y empujones de los jugadores de Station Square, esperando el tiro del coyote, quién tras pitar el árbitro, dio un par de rápidos pasos hacia el balón con la mirada en la portería. Su tiro fue fuerte y apenas pasó por encima de la barrera. La pelota iba a gol pero Chase saltó hacia la derecha y atajó la pelota con la punta de los dedos, cayó al césped y de inmediato se puso de pie para prepararse contra un posible contrarremate, pero Silver había corrido fugazmente hacia el balón y con una barrida lo envió a media cancha, sacándolo apenas del límite de la banda derecha. El balón fue interceptado por Knuckles, quién rápidamente lo controló hacia el área rival, burlando a un par de ellos con autopases, después vio a Sonic correr hacia el centro del área grande del arquero rival, Knuckles profundizó adentrándose entre los medios y defensas que trataban de quitarle el balón, al tener a varios rivales detrás y a los costados, pateó el balón para darle un pase largo a Tails quien lo bajó correctamente con el pecho y un salto, después miró al frente y observó a la defensa del equipo acompañada de varios centrocampistas, él tan solo corrió hacia la portería, con la intención de darle un pase a Sonic, dos jaguares se le pusieron al frente y el coyote se barrió para tratar de hacerse con la pelota, Tails reaccionó y levantó el balón con el empeine, saltando sobre el rival, después hizo lo mismo pero un poco más alto pasándolo por en medio de los jaguares, Tails entró por ese mismo espacio, seguido por los defensas, él continuó corriendo con la pelota y apenas llegó al área del arquero, Sonic le pidió el balón desde el otro lado.

—¡Tails! ¡Tails! —Sonic se posicionó para rematar.

Tails lo miró a él y a la portería un par de veces, luego de estar ya a la mitad del área grande del cancerbero y habiendo este salido de su área chica, Tails pateó la pelota con su mirada en la portería, levantándola por encima del arquero, quien era un tigre y se lanzó hacia atrás e intentó frenar la trayectoria de la pelota pero ni siquiera la rozó, el balón cayó en curva hacia la portería, rebotando entre sus redes, generando gestos y expresiones de disgusto de los aficionados, el cuerpo técnico rival y la defensa de los Trees.

Tails no pudo celebrar de otra manera más que con una espontánea risa, vio que Sonic, Knuckles y otros miembros del equipo se le aceraron corriendo y lo abrazaron, dándole palabras de apoyo.

—¡Bien, Tails, vamos! —dijo Sonic.

Tails seguía riendo de felicidad, con algunas lágrimas en los ojos.

—Sí, perdón, te la iba pasar per… —Tails fue interrumpido por Sonic quién amistosamente frotó sus nudillos en su cabeza, alborotando un poco su pelaje.

—¿Perdón qué? —Sonic rió con él—. Tails, así era —dijo Sonic—. Así era, hermano.

Vector asentía y aplaudía, sonriendo y mirando a Tails desde lejos.

—¡Se lo dije, se lo dije! —expresó Vector con emoción. La hinchada de los Red Rings celebraba el gol con euforia.

Después de la celebración, los jugadores de ambos equipos regresaron a sus puestos. Tras el pitido del árbitro, el jaguar le pasó el orbe a su igual, quien retrasó el balón con un medio ofensivo, un lince que había entrado de cambio, el lince esperó a que sus compañeros volantes avanzaran hacia el área de los Red Rings, pero ambos estaban siendo marcados por Sonic y por Tails, entonces decidió tratar de llevarse el balón él mismo entrando por en medio, pero se encontró con Ámbar, quién le quitó el esférico con facilidad y con un toque rápido se lo pasó a Knuckles. Tails y Sonic corrieron por las bandas izquierda y derecha respectivamente, Knuckles ya pensaba sobre a quién de los dos enviaría el pase, pero una pantera corrió hacia él agresivamente y de inmediato intercambió el balón con un taconazo, haciéndolo llegar a un suricata medio de contención, quién con un sombrerito hizo pasar el balón por encima de la insistente pantera y después de eludir al rival lo controló hacia adelante, con Ámbar corriendo a su lado, y cuando se encontró con dos defensas no dudó en cambiar el orbe con Ámbar, quién fue a toda velocidad conduciendo el balón hacia el área del arquero rival, haciendo un par de amagues contra el último adversario entre él y el cancerbero, logrando evadirlo. El tigre achicó, dejando a Ámbar sin más opción que cambiarla con Sonic, quién con un simple toque con el empeine, empujó el balón hacia el interior de la portería. Nuevamente, el balón botó hacia las redes.

—¡Sí! —Sonic se acercó a la tribuna y dio un salto de victoria con el puño apuntando al cielo, Tails, Knuckles e incluso Ámbar fueron a celebrar con él, abrazándolo grupalmente, Ámbar más que nada para celebrar la que había sido su asistencia. Véctor celebraba con la banca y el resto del cuerpo técnico entre aplausos y halagos.

El ritmo del juego se mantuvo por el resto de la primera parte, un dominio generalizado de parte del equipo visitante, con ocasionales, fuertes y precisas barridas de Silver y el resto de la defensa. Chase casi no figuró ya que su área era rara vez infiltrada, el control del orbe se mantuvo casi siempre en medio de la cancha y en el área local, Tails y Ámbar dejaron ir un par de balones surgidos de pases demasiado largos, pero el equipo estaba tranquilo. El árbitro silbó, dando fin oficial a los primeros cuarenta y cinco minutos del partido.

—Los felicito, están dando un gran partido —expresó Vector con cautelosa satisfacción, apuntando a sus jugadores y viéndolos a los ojos—. Ahora, Ámbar. Quédate un poco más abajo, solo si encuentras espacios profundiza, porque los Trees se nos van a echar encima apenas empiece el segundo tiempo.

—Bien —dijo Ámbar asintiendo y cruzando los brazos.

—Silver, sigue barriéndote así, sus delanteros son muy buenos amagando, tan solo ten cuidado en el área, no queremos que nos cobren una pena máxima —instruyó Vector.

—Claro, no hay problema —dijo Silver con certeza.

—Perfecto. —Vector apuntó hacia la salida—. Sigamos dominando, equipo. ¡No se desconcentren!

Silver daba repetidos saltos en su posición, moviendo los pies. De repente sintió un mareo, sacudió un poco la cabeza, aliviándolo por el momento, vigilando al árbitro y a los dos felinos, una pantera y un lince, que estaban preparados para dar la patada que iniciaría la parte complementaria. El conejo pitó y el lince dio el pase a la pantera. Silver trotaba en vigilia entre la banda derecha y el area de Chase, un despeje de la media rival hizo que el balón se dirigiera hacia él desde arriba. Calculó la trayectoria del esférico y con un salto lo golpeó con la frente, alejando el peligro de dicha zona, cayendo con gracia en posición de flexión, levantándose con un impulso que realizó con los brazos, recibiendo ovaciones de la hinchada de Station Square. Un leopardo había tratado de ir a por el balón pero tras el despeje de Silver se volvió de inmediato hacia su zona de la cancha. Silver tosió repentinamente y sintió un malestar en el estómago y una nausea, pero miró hacia arriba inhalando y exhalando lentamente. Volvió a aliviar el malestar y siguió prestando atención al frente, cuestión que le ayudó a divisar al volante por izquierda contrario, un guepardo que corrió rápidamente hacia el área defensiva, Silver corrió hacia él con veloces pasos y pasó a un lado de sus compañeros centrales, apenas vio el balón cerca lo pateó con los tres dedos del pie, justo al filo de la línea que daba comienzo al área grande del equipo, el guepardo se lanzó al suelo y jadeó mientras se frotaba el pie, Silver rió incrédula y burlonamente mientras sacudía la cabeza y recobraba el aliento. El árbitro se acercó al guepardo y le levantó un cartón preventivo, el guepardo ensanchó la mirada y se levantó inmediatamente, mirando al conejo con ojos de protesta.

—¡¿Qué?! —El guepardo exclamó, obteniendo solamente un gesto de negativa del conejo, quien con el brazo apuntó hacia un costado, dando la orden de proseguir con el juego. Chase entonces despejó el balón tras el pase de uno de los centrales. El guepardo suspiró al ver que no había logrado engañar al árbitro y tan solo siguió por su lado.

Silver mantenía su concentración en el juego. De pronto, su estómago le molestó de nueva cuenta, ahora causándole un dolor agudo. Jadeó y se quejó del dolor, frotándose la barriga, caminando en círculo por breves momentos hasta que sintió una gran nausea. Knuckles estaba persiguiendo al mismo guepardo para arrebatarle el balón, vio que Silver se agachaba lentamente mientras miraba al suelo.

—¡Hey! —Knuckles hizo gestos con las manos para que el árbitro suspendiese la acción, dejando que el guepardo escapara con el balón. El conejo permitió que el guepardo siguiera su camino, vigilando a Silver. El guepardo pateó al balón hacia el ángulo derecho del arco de Chase, haciéndolo pasar por encima de los dos centrales. Chase hizo lo que pudo para alcanzar la pelota pero esta llegó velozmente a las redes, generando una reacción de euforia en la tribuna y en el autor del gol, el guepardo fue a celebrar a la banca de su equipo seguido por sus compañeros. El conejo confirmó el gol con un pitido mientras extendía el brazo. Después con otro pitido dio la indicación al cuerpo médico de los Red Rings para que fueran a atender a Silver—. Oye, ¿estás bien? —preguntó Knuckles a Silver, algo agachado para hablar con él más fácilmente, con la mano en su hombro. Silver tosió sangre, Knuckles se alejó un par de pasos instintivamente. Sin más aviso, Silver comenzó a vomitar sangre, quejándose por el intenso dolor mientras se cubría la barriga, hincándose sobre el césped y posteriormente poniendo sus manos sobre este, siguiendo con el suplicio. Knuckles miró hacia el cuerpo médico que ya venía en camino—. ¡Apúrense!

Silver escuchaba la voz de Knuckles como un lejano eco mientras seguía vomitando el rojizo líquido, con los ojos cerrados mientras las lágrimas salían de sus párpados, tosiendo y quejándose por el intenso dolor, con jadeos continuos, no pudiendo escuchar a ninguno de sus compañeros, quienes todos habían ido a tratar de auxiliarlo, llegando Ámbar primero, seguido por Sonic, Tails y Knuckles. No escuchó tampoco al cuerpo médico arribando, una ardilla y dos pastores alemanes de quienes solo sentía sus manos sobre su espalda. El ardor que sentía en la garganta mientras llenaba de rojo el pasto era insoportable. Tan solo empezó a sentir como lo cargaban dos de los miembros del cuerpo médico, quienes usaban pants con los colores del equipo. Sintió como lo subían al "carrito de las desgracias", no prestando atención a su acolchada superficie ni mucho menos a los curiosos y pasmados gritos de sus compañeros y la tribuna, seguía con los ojos cerrados y todo lo escuchaba como si se encontrase en aguas profundas, apenas y notó que uno de los pastores alemanes lo enderezaba mientras sostenía un balde de plástico bajo su hocico para que vomitase allí y no en el carro médico. No tardó en llenar el balde casi a un cuarto de su capacidad antes de llegar al túnel que llevaba a la enfermería. Del viaje no se percató de nada, pues seguía inmerso en el desdichado evento.