AN: En el capítulo anterior me equivoqué con la edad de Molly, primero puse 36 y luego 34. Aclarando, en esta parte del fic, tiene 34. También decir que agradezco mucho los mensajes privados, pero un review o un fav tampoco vienen mal ;) De hecho me hacen feliz. No uso lectores beta así que pueden haber un par de errores ortográficos o de puntuación.
Desclaimer: Sherlock es el hijo negado de ACD y Molly es bebé de Mofftiss, lamentablemente no me pertenecen.
6 de Enero
Hoy era un día particularmente frío, de esos en los que provocaba no salir de la cama. El invierno había llegado un mes atrás, cubriendo poco a poco con nieve las calles de Londres.
Ahora —a mediados de estación—, en enero, el frío había llegado a uno de sus puntos más altos. No era algo que molestara a Molly (su departamento contaba con calefacción), todo lo contrario. Por alguna razón, la tasa de mortalidad aumentaba considerablemente en las épocas de frío, causando que el trabajo en la morgue crezca. Así que si tenía que pasar mucho tiempo sobre muertos o análisis, prefería hacerlo sintiéndose fresca.
Pero el trabajo no era algo de lo que debía preocuparse ahora.
Como era costumbre después de las celebraciones de navidad y de año nuevo, el país entero había entrado en una especie de pausa de dos semanas. Cualquier otra persona estaría aprovechando el mayor tiempo posible para viajar o salir a divertirse, pero cualquier otra persona tenía a alguien con quién hacerlo.
Ese no era el caso de Molly.
Las horas previas a la víspera de navidad las pasó en el cementerio en el que se encontraban sus padres. Se sentó al lado de ellos y pasó cuarenta minutos hablando con cada uno.
'...Toby tuvo una fuerte infección hace unas semanas, papá. Cuando regresé del trabajo encontré toda la cocina con vómito de gato… Creo que no debí contarte eso, sé que te dan asco fácilmente las cosas. En fin, tuvieron que operarlo de emergencia, pero ya está bien. Aunque no está muy contento teniendo que usar el 'cono de la vergüenza' ja-ja. No puede ser, ya es tarde. Debo ir un rato con mamá antes de que me saquen de aquí, es que ya están por cerrar. Prometo no dejar tanto tiempo sin venir, en serio. Adiós, te quiero papá.'
Molly sabía que sus padres no podían escucharla, sabía que no la veían y que mucho menos estaban con ella, pero le gustaba pensar que sí lo hacían. Hablar con ellos la hacía sentir menos sola, no siempre tenía con quién comentar las cosas que le habían sucedido durante el día.
'...Oh, y en la autopsia de ayer encontré una llave en el estómago de la señora Winters. Tal vez se perdió en busca del camino a su corazón. Ya sabes, la llave, el corazón… Dios, es una terrible broma. Te culpo a ti por heredarme un sentido del humor tan malo, mamá.'
Pero no fue hasta que escuchó las doce campanadas del Big Ben, seguido por los fuegos artificiales que anunciaban el Año Nuevo, que Molly se sintió completamente desdichada.
Se había imaginado a las personas en las calles o bares, abrazándose unos a otros e ignorando si se conocían o no, siendo poseídos por la euforia del momento. También estaban las familias, que seguramente organizarían una reunión más tranquila después de la cena en la que estarían abuelos, tíos y primos juntos. Por último pensó en las parejas, recibiendo los primeros abrazos y besos del año de las personas que amaban.
Mientras tanto ella había estado en su departamento, sentada en el sofá con Toby a sus pies y una copa de vino en la mano. Sola.
Meena la había invitado a celebrar junto a Sam en un muy buen bar del centro, pero no quiso querido incomodar, así que rechazó la invitación. Su amiga había empezado a experimentar los perfectos primeros meses de relación con su novio y no quiso malograrles lo que seguramente sería una maravillosa noche.
La señora Hudson había viajado a Cardiff para pasar las fiestas con su hermana y sus sobrinos, por lo que llevaba tres semanas fuera de Londres. De John no se sabía mucho, sólo que había empezado a trabajar en una pequeña clínica y que había alquilado una habitación cerca a la estación Mornington.
Así que si había algo con lo que Molly se había familiarizado recientemente, esa era la soledad.
Un año atrás esta fecha en particular habría sido un completo enigma. Un año atrás el seis de enero habría sido un día común y corriente en la vida de Molly, John, Greg, la señora Hudson e incluso Sherlock. Ahora ella sabía.
No fue hasta el momento en el que Mycroft Holmes le hizo llegar el falso certificado de muerte de su hermano —aquel que sólo requería de su firma— que Molly pudo despejar una de las dudas que la había perseguido durante tres años.
Nombres y Apellidos: William Sherlock Scott Holmes
Fecha de nacimiento: 06 de Enero de 1978
Fecha y hora defunción: 12 de Febrero del 2012 - 15:17 pm
Había tomado un criminal consultor, una falsa acusación y una amenaza de muerte para que ella pudiera saber el día en el que Sherlock Holmes cumplía años.
Y ya que hoy era una fecha especial, Molly sentía que no era justo para Sherlock pasarlo solo. No podía hacer nada para acompañarlo en estos momentos, al menos no con su presencia, pero podía hablarle y hacerle saber que alguien se acordaba de él.
Tomó a puro tacto el teléfono gris de su típico lugar en la mesa al lado de la cama y después de haber desperdiciado medio día debajo de la sábanas, se puso de pié, en dirección a la cocina. Una vez ahí, antes de hablarle, puso la tetera a hervir.
¿Debería ir de frente al grano? Tal vez no, él no estaba acostumbrado a recibir muestras de afecto de la nada. Lo mejor sería empezar por territorio conocido.
Hola Sherlock, espero no estar interrumpiendo. -M
Ahora sólo quedaba esperar. Por una respuesta o por qué el agua hierva, lo que pasara primero. Pero mientras esperaba, pondría algo de música.
Cogió uno de los CDs que había tenido desde la universidad y lo puso en la radio. Seleccionó el modo aleatorio y dejó que la música llenara su departamento.
Pasaron dos canciones y el té, acompañado de un poco de leche, fue servido. Para cuando Baby Jane de Rod Stewart comenzó a sonar, Molly se encontraba de nuevo en el sofá, respondiendo tranquilamente los mensajes que no había visto en todo el día. Hasta que la ansiada respuesta llegó.
No, no interrumpes nada importante.
Molly frunció las cejas y tipeó una respuesta.
¿Entonces sí estoy interrumpiendo algo? -M
Dije nada importante. ¿Qué es lo que quieres Molly?
Al leer ese mensaje toda la emoción que ella había sentido antes de hablarle se esfumó de a pocos.
Sólo quería asegurarme de que estuvieras bien, es tu cumpleaños después de todo. Ya veo que nada ha cambiado. Te dejaré hacer lo que sea que estés haciendo. -M
Ese último mensaje tenía un subtexto, si lo entendería o no, dependía de él.
Una exitosa vuelta al rededor del sol es, difícilmente, motivo de celebración. ¿No lo crees?
Esta no era la forma en la que se había imaginado la conversación, aunque debió haberlo visto venir, era Sherlock después de todo. Con dedos seguros y sin titubear, escribió su respuesta.
No. En tu caso significa que sobreviviste a un año completo de encuentros cercanos con la muerte. -M
Su respuesta no tardó en llegar.
¡Es un año menos de vida! ¿Ahora sigues creyendo que es motivo de celebración?
Bueno, me gusta ser optimista. -M
Verdad, olvidé con quién hablaba. Molly Hooper nunca ve lo malo de las cosas.
¿Era cierto eso? Se lo había preguntado muchas veces. La mayor parte del tiempo trataba de verle el lado positivo a cualquier situación mala que se le presentará. Con las personas era lo mismo. Nunca había juzgado a alguien sin antes conocerlo, aunque… Irene Adler había sido la excepción. No tenía nada que ver con el hecho de que Sherlock reconociera su supuesto cadáver por algo más que su cara. Había algo en aquella mujer que nunca le dio confianza, aún estando muerta. Y al parecer no se había equivocado. Sabía muy poco de toda la situación con La Mujer, pero según John, algo muy muy malo había pasado.
… You can't start a fire without a spark, tara-rara, tararara-rarara
Con un mejor humor y con Dancing in the Dark de fondo, Molly volvió a la conversación.
¿Te encuentras bien? Y me refiero ahora, en este momento. -M
Totalmente. respondió.
No le creía a la totalidad, pero estaba respondiendo así que en una mala situación no se encontraba.
¿Tú?
Ella
Bien, estoy bien. Todavía me quedan dos días antes de volver a la rutina. -M
Día y medio en realidad. Eran las cuatro de la tarde del sábado.
¿Puedo preguntar dónde estás? -M
No creo que sea seguro decirte.
Lo siento.
Los ojos de Molly se abrieron sorprendidos ante el último mensaje. Bebió la taza de té hasta la mitad y volvió a tipear.
No pasa nada. ¿Es muy tarde allá? ¿Qué hora es? -M
¿Vas a tratar de averiguar en donde estoy dependiendo de la hora?
Molly sonrió.
No. Sólo tengo curiosidad. -M
Son las nueve y media.
Molly sí se sintió tentada de buscar los lugares con ese horario. Pero cuando cayó en la cuenta de que no le había dicho si era de día o de noche se vio en la necesidad de preguntar.
¿En la mañana? -M
En la noche.
Espera… ¿Te encuentras seguro en este momento? ¿Tienes un lugar en el cuál descansar y comer? -M
Casi un año desde que se había ido y nunca se le había ocurrido preguntarle eso. Tal vez todo este tiempo había estado viviendo de la peor manera, pasando frío o hambre.
Lo estoy. No tienes por qué preocuparte, Molly.
Soltó el aire que había estado conteniendo y vació lo que quedaba de té en su garganta. Iba a necesitar otra taza.
¿Realmente no estás haciendo nada importante? ¿Nada? -M
Nada. ¿Por qué? ¿Sucede algo?
Molly volvió a llenar su taza con agua, dejó que el té soltara y luego le agregó un poco de leche.
¿Hace cuánto tiempo no tomas una taza de té? Y hablo de un English Breakfast no de un Earl Grey o cualquier otro. -M
Desde antes de dejar tu departamento. Me rehusó a beber cualquiera que no sea E.B.
¿Tienes contacto con alguien a parte de mí? -M
Evidentemente. Hablo con Mycroft una vez cada tres semanas.
¿Y tus padres? -M
Nunca se había puesto a pensar en ellos. El señor y la señora Holmes sabían de todo el plan de Sherlock y era obvio que se preocuparían por su hijo. Seguramente era una situación muy difícil para ambos.
¿Qué tienen mis padres?
Molly rodó los ojos.
Que si hablas con ellos. -M
Oh, eso. No. Pero Mycroft los mantiene al tanto.
Lo siento. -M
Está bien, Molly. Han tenido que soportar cosas peores de mi parte.
Recordó las marcas en sus brazos. Cuando lo conoció por primera vez eran más evidentes, antes de partir ya casi no se notaban y eso la hacía sentir más tranquila.
John ha empezado a trabajar. Estuvo viviendo con Harry por un tiempo pero no aguantó mucho. -M
Era de esperar. Ahora tiene una habitación.
¿Cómo era pos… ?
¿Quién te lo dijo? -M
Está viviendo en Londres solo, con un bajo sueldo como para ser doctor. Cuando lo conocí buscaba a alguien con quién compartir los gastos. Ya no vive en Baker Street, tampoco con su hermana. Entonces alquiló un cuarto.
Presumido. -M
Lo sé.
Con su nueva taza de té en la mano volvió al sofa. Subió un poco más el volumen de la música al escuchar una canción de Roxette y envió otro texto.
Es algo divertido esto de los textos ¿Sabes? -M
Oh, sí maravilloso.
Era obvio el sarcasmo. Aún así, Molly se explicó.
Si estos fueran los cuarenta no serían textos, sino cartas. Tardarían meses. Sorprendente la rapidez con la que trabaja la tecnología. -M
Tienes un Nokia 130. Tecnología no es el término que yo usaría.
Sigue siendo más rápido que las cartas. -M
No se lo has mostrado a nadie ¿no?
Absolutamente a nadie :) -M
Claramente Molly no recordaba nada de aquella noche en el bar.
Bien.
Bueno Molly, tengo cosas por hacer.
Molly no pudo evitar soltar un 'oh' de decepción. La estaba pasando tan bien.
De acuerdo. Ten cuidado. Oh, y feliz cumpleaños Sherlock. -Mxx
Cinco minutos después, cuando se encontraba lavando su taza un mensaje llegó.
Gracias, Molly.
Durante el resto del día Molly no pudo evitar sentirse feliz. Primero porque ésta había sido una conversación totalmente diferente a las anteriores y segundo porque sentía que había hecho algo bueno. Algo que nadie había podido hacer en un día como éste. Ella deseaba que alguna vez alguien hiciera algo así por ella. Al menos una vez.
Esa noche Molly se fue a dormir con una sonrisa en el rostro. Soñó con verdaderas citas, vestidos clásicos, canciones de Vera Lynn y cartas.
Quince días después conoció a Tom.
Me siento algo orgullosa de este capítulo y creo que da la talla cómo para dedicárselo a mi ibf Dany, que siempre me ha apoyado en todo y que mañana está de cumpleaños.
