AN: En verdad lamento la tardanza, siempre digo que actualizaré pronto pero la vida real tiene otros planes. La verdad es que es difícil inventar un 'universo interior' para Molly durante estos dos años cuando el show no nos ha proporcionado ni la más mínima información. Aun así hago lo mejor que puedo por mantenerla dentro del personaje. Quedan sólo un texto y un epílogo (los cuales me emocionan escribir). Quiero agradecer especialmente a Lectora-Fantasma por sus lindos DMs, en verdad los aprecio bastante.
Desclaimer: Sherlock Holmes es el hijo negado de ACD y Molly es bebé de Mofftiss, lamentablemente no me pertenecen.
7 de Marzo
Esta era su primera cita oficial como pareja y Tom acababa de anunciar que llegaría un poco tarde.
Estaba bien. Se habían visto apenas hace dos días —cuando le preguntó si quería ser su novia—, por lo que Molly no tenía problemas con eso, al menos por ahora.
Se habían conocido poco más de cinco semanas atrás, en una cena que tomó lugar en la casa de Sam, el novio de Meena. Aquella noche Molly había llegado a la reunión algo tarde por asuntos del trabajo. Cuando su amiga la recibió en la puerta le dijo que estaban a punto de servir la comida, que todos ya estaban sentados en la mesa, pero que no debía preocuparse pues le había guardado asiento en un lugar especial. Al final Molly se encontró estratégicamente sentada entre una pareja de esposos y un delgado hombre de cabello castaño que después se presentaría como Tom.
Él había sido el primero en hablar.
Le contó que tampoco conocía a nadie ahí y que ella era la primera persona con la que había hablado en toda la noche, sin contar a Sam y a Meena. Molly notó al primer minuto que era una tipo tímido. Tenía problemas para sostenerle la mirada, se reía cada cierto tiempo y balbuceaba de vez en cuando. Normalmente ella era la que se removía en su asiento sonrojada, eran pocas las veces en las que se había encontrado en el lado opuesto de la situación.
Aun así, había algo dulce en su forma de expresarse, con cierta delicadeza y respeto, que hizo que a Molly le agradara casi inmediatamente.
Hablaron el resto de la velada y a la hora de marcharse él le ofreció tomar el mismo taxi. El resto era historia.
Era honesta consigo misma, y sabía que nunca había estado en sus planes salir con alguien como Tom. No es que él fuera una mala persona, todo lo contrario. Cada vez que podía pasaba a recogerla al hospital, era atento y detallista, respetaba su espacio, sus amistades y hasta se reía de sus chistes. El único problema con Tom era su timidez (y aunque ella no lo aceptara, su torpeza).
Molly nunca había tenido un tipo, físicamente hablando. Su atracción iba más por el lado intelectual, admiraba la inteligencia y la seguridad que tenía un hombre en sí mismo. No iba a decir que Tom carecía de esas dos cualidades (porque era un tema de grado y no clase), sólo que no eran su fuerte. También estaba el tema de que su vida era demasiado… perfecta. Tenía un buen trabajo como contador, un departamento ubicado en una buena zona de la ciudad y un perro, sus padres eran abogados y su hermana psicóloga, toda su familia se llevaba bien y se juntaban para comer los domingos, nunca hacía o decía nada malo y siempre le daba la razón. Molly sabía que su vida necesitaba algo diferente, pero Tom le había dado un pequeño giro a su vida: ya no se quedaba sola los fines de semana, tenía alguien con quien compartir lo que le pasaba en el día a día y sobre todo, había logrado que supere sus sentimientos hacia Sherlock. O eso era lo que se repetía, de todos modos, trataba de no pensar constantemente en ello.
Ahora ella se encontraba sentada en una mesa al lado de la ventana en el Chez Bruce, usando un bonito vestido negro de mangas largas que le llegaba hasta las rodillas y con la mitad del cabello sujeto por un broche.
Tom había llamado hace quince minutos, así que estaría por llegar en cualquier momento.
-¿Ya sabe qué va a ordenar, señorita?
Molly levantó la vista de sus manos, abrió un poco los ojos y con una sonrisa respondió.
-Ahm, no. No, no. Aún estoy esperando a mi novio.
-Oh no hay problema. Si necesita algo sólo llámeme y-
-De hecho, creo que quiero un vaso con agua. Por favor -interrumpió Molly.
El mesero asintió y con una sonrisa exagerada respondió:
-¡De inmediato!
Fue cuando el mesero se retiró y dejó de bloquear una parte de su vista que pudo ver, casi en la otra esquina del restaurante, a Mycroft Holmes.
Vestía su típico traje de tres piezas, tenía una pluma en su mano izquierda que no dejaba de dar vueltas sobre la mesa, mientras con rostro aburrido pretendía escuchar al hombre que tenía en frente. A su lado, con mirada suspicaz, se encontraba su asistente personal, quien no dejaba de mecer su pie con evidente exasperación.
Qué hacía él ahí, Molly no tenía ni idea. Lo único que sabía era que quería pasar desapercibida.
Apoyó la frente en una de sus manos y volteó el rostro de vuelta hacía la ventana. No pasaron muchos minutos hasta que sintió una mano en su hombro.
-En verdad lamento el retraso. Unas cuentas se eliminaron del registro y tuve que volver para recuperarlas -sonrió, tomando asiento- Tú… te ves hermosa Molly.
-Tú tampoco te ves nada mal. Y no hay problema, estuve eh… meditando un poco — pensando en algunas cosas.
-¿Debería preocuparme? -preguntó.
-Oh, no. No, sólo era sobre algunos temas del trabajo — y — eh — ese tipo de cosas.
-De acuerdo -respondió sonriente- Y… ¿Ordenamos?
La noche fue de lo más amena, la comida estuvo deliciosa y la conversación fluyó con normalidad. Hablaron de sus días y planes para la semana que venía. Tom le comentó que ahora que su relación era formal quería presentarla a sus padres lo más pronto posible.
Molly se sintió nerviosa ante esto, pues le asustaba la velocidad con la que iban las cosas. La última vez que conoció a los padres de una de sus parejas fue hace más de tres años y aun así había sido después de cumplir los seis meses de relación. Tom le aseguró que todo saldría bien y que eran ellos los entusiasmados por conocerla, que él había hablado maravillas de ella y que la amarían.
Con toda la conversación y la comida Molly había olvidado que cierto miembro del gobierno británico estaba a no más de seis mesas de ella. No fue hasta el final de la cena, cuando Tom se disculpó para ir al baño, que ella volvió a buscar al hermano de Sherlock con la mirada. Esta vez no tuvo tanta suerte y se dio con la sorpresa de que él ya la estaba viendo, y aparentemente había visto todo.
En ese instante Mycroft Holmes se puso de pie junto a su asistente (cuyo nombre Molly no recordaba —algo griego… no estaba segura—), le dio una sonrisa falsa al hombre con el que había estado hablando y se dirigió a la salida. Molly lo siguió con la mirada, antes de cruzar la puerta él volteó a verla y con una ceja alzada asintió a modo de saludo.
Lo había visto todo y Molly estaba segura que tarde o temprano él le iba a decir. No es que ella se considerara la orden del día en las conversaciones entre ambos hermanos, pero sabía que algo como hoy sería mencionado (al menos) brevemente en algún momento.
No lo podía permitir. Si Sherlock se iba a enterar de su reciente estado sentimental, sería por ella misma.
Rápidamente sacó el teléfono de su bolso. No había pasado más de un minuto desde que Tom se había dirigido a los servicios, por lo que tardaría al menos otros cinco minutos más. Lanzó una última mirada al pasillo del baño y comenzó a escribir.
Hola, Sherlock. Ha pasado un tiempo desde que hablamos. Espero que estés bien. -M
Escribió y borró un par de veces el mensaje que sucedería al primero. No quería que pareciera que le estaba dando explicaciones, porque no se las debía, pero verdaderamente no sabía por dónde empezar. En estas seis semanas no había pensado ni por un minuto decírselo y ahora se veía obligada a hacerlo.
Sólo quería decirte que he conocido a alguien… hmm, estamos saliendo. No es nada serio. Bueno, sí lo es porque ya no sólo salimos, ahora estamos en una relación. -M
Ya sé que nada de esto es de tu importancia. No tenemos confianza y no somos amigos como para andar contándonos estas cosas, es sólo que hoy vi a tu hermano en un restaurante. -M
No estábamos comiendo juntos, eso sería demasiado raro. Ah, lo encontré ahí. Él estaba en una reunión o eso parecía y yo estaba cenando. -M
No sé por qué sigo alargando esto. Dejaré de escribir pronto. El punto es que tu hermano me vio ahm, acompañada y supuse que te lo iba a mencionar en algún momento. Y como es mi vida, quería que lo supieras de mí, eso es todo. -M
Espero que vuelvas pronto. Acaba de pasar un año desde que te fuiste y todos te extrañan, yo también. Ten cuidado y haznos saber que estás bien ¿sí? Hasta pronto, Sherlock. -M
Lo que Molly había querido decir era 'Te extraño. Ten cuidado y hazme saber si estás bien', pero por alguna razón resultaba más sencillo cuando incluía a los demás.
No podía negar que haber enviado esos textos le habían quitado un peso de encima. Era mejor hacerlo más temprano que tarde.
Tom apareció en el momento exacto en el que cerró su bolso. Pagó la cuenta, caminaron un rato por un parque del centro y media hora después tomaron un taxi en dirección al departamento de Molly.
Esa noche Molly puso el teléfono en silencio y lo guardó en el fondo del cajón de su mesa de noche. Si una respuesta llegaba entonces la leería al día siguiente cuando Tom se hubiera ido.
Ni un mensaje llegó esa noche, ni la siguiente o la que sucedía a esa. Una semana después el teléfono móvil seguía tal cual aquella noche y así permaneció por los siguientes siete meses.
Si han tenido la suerte de ver Delicious (película independiente de Loo muy, muy difícil de encontrar) o algún gif en tumblr de la película entonces saben más o menos cómo lucía Molly en el restaurante. Lamento que sea tan corto, pero como dije, la vida pasa.
