Capitulo 8

Noche en vela

Por Amelia Badguy

718 palabras según Word

En los tres años de vida que su pequeña cría tenía, había notado ciertas cosas que en un principio le resultaban bastantes curiosas. Su hijo tendía a resfriarse con los cambios demasiados bruscos de temperatura, logrando que ellos muchas veces estuvieran preocupados por su salud, como lo habían estado aquella primera vez que al pequeño Amarant le había dado fiebre.

Quizás era la atmosfera del planeta, quizás eran los supresores que había consumido a lo largo de su vida lo que había provocado que el pequeño no tuviera un sistema inmune tan fuerte como ellos. Rayos, incluso podía ser el hecho de no haber sido criado en una incubadora los primeros meses de vida, como los saiyayines en su planeta habían tenido por costumbre en realidad.

Aquellas cosas rondaban por su mente aquella noche, donde estaba recostado en la cama de su pequeño beta, viendo que durmiera bien. Kakaroto le había dado los medicamentos y había estado cuidando de él las últimas horas, por lo que habían hecho un cambio en ese momento, donde él acariciaba con suavidad el cabello de Amarant, que dormía profundamente, claro que más de alguna vez soltaba una pesada tos, para volver a acurrucarse en la cama, haciendo que él suspirase con suavidad.

Él no era un hombre de cuidar a las personas, en antaño había sido él quién se robaba la vida de los seres de muchos planetas, pero ahora ahí estaba, velando el sueño de su primogénito, que de vez en cuando tocía, debido al resfrió que tenía, lo que le hacía suspirar pesadamente.

No supo en realidad cuando estaba cerrando sus ojos de una manera lenta, dejando que el sueño lo dominara aunque fuera un poco para poder descansar, cuando sintió la tos de su pequeña cría, lo que le hizo abrir los ojos e incorporarse de manera rápida, viendo como el pequeño tocía con fuerza en realidad, incluso llegando a vomitar un poco, lo que desencadeno el llanto del niño con más fuerza.

— P-Perdón, papá... vomite a cama — Lloraba aún adormilado el pequeño niño mientras Vegeta gruñía, no por el vomito en sí, eso no le importaba, sino porque ahora el niño se sentía culpable por aquello.

Con una pequeña toalla que había tenido ahí le limpió con cuidado el mentón al pequeño beta, suspirando con suavidad, hablando con su voz seria, aunque era más que nada por el cansancio de la noche en vela.

— Tranquilo, ¿sí? — Le dijo con suavidad, mientras con cuidado lo envolvía en una manta, para tomar con cuidado al niño entre sus brazos y levantarse de aquella cama, debería cambiar las sabanas antes de que estas quedaran más apestadas al vomito, pero primero debía llevar al niño, que se aferró a su cuello, donde se sintiera seguro para estar un poco más.

Entró a su propio cuarto y con cuidado lo acostó al lado de Kakaroto, que se removió al sentir sus presencias en el cuarto.

— ¿Paso algo, Vegeta? — Preguntó bostezando, frotando su ojo perezoso, cuando vio la cara un poco regordeta de su hijo, sus mejillas rojas por el llanto y sus ojos llorosos, simplemente lo envolvió con cuidado entre sus brazos, para acariciar su cabeza.

— Vomite... — Le dijo el pequeño Amarant, mientras Vegeta buscaba en el closet las sabanas para cambiar en la cama del niño.

— Oh, seguro papá sólo está preocupado, ¿verdad, Geta? — Le murmuró adormilado al omega que simplemente soltó un chasquido con su lengua y tomó la ropa.

— Cuida a Amarant, Kakaroto — Le ordenó al alfa, para ir en dirección al cuarto y comenzó a cambiar las sabanas para luego de aquello dirigirse hacia donde tenía la lavadora suspirando. Nunca admitiría lo agradecido que estaba de que aquella humana —habían extrañas ocasiones en que en su mente le decía Bulma— les hubiera obsequiado todas aquellas cosas en realidad.

Simplemente las metió a lavar y fue a su cuarto, para encontrar al pequeño Amarant acurrucado en el pecho del alfa, ambos dormidos profundamente, siendo la respiración del pequeño beta más regular esta vez, lo que lo hizo suspirar con cansancio, pero bastante casado, debía admitir en realidad.

Sin más se recostó en la cama al lado del alfa suspirando con suavidad, buscando dormir nuevamente, esperando que al día siguiente su hijo estuviera perfectamente bien y toda aquella noche finalmente transcurriera.


Gracias a todos los que han leído esta serie de viñetas 3 la verdad es que será el capitulo final que subiré, porque este semestre debo hacer mi práctica profesional y no creo tener demasiado tiempo para sentarme a actualizar, espero que les hayan gustado 3