Hola.
¡Siglos sin vernos!, bueno, más o menos unos meses pero, para mi la espera ha sido larga ya que me moría por subir la conti.
Estoy en la U (2018) por lo que es absorbido la mayoría de mi tiempo en ello.
Pero ya estoy aquí con uno nuevesito, fresquesito, capitulo nuevo listo para ser apreciado por quien se lo encuentre y comentado por quienes se atrevan a dejar de ser anónimos. -_-
SALUDOS SÚPER ESPECIALES:
Parallax-Jordan- : ¡Me encanta que te guste! espero que este no te decepcione y me sigas contando de tu experiencia. ;D
Y a todo el que pase por ahí, gracias por leer y que disfruten de este nuevo capítulo.
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Capítulo 2:
Lo que ignoramos no tiene medida
¿Es normal que se esté tan tranquilo después de ser muy posiblemente asesinado? O ¿Qué hay de tener hambre luego de haber engullido una porción familiar de Ramen aún que ésta le pudiese costar la vida?
Pues sí, no es como si no estuviese acostumbrado. Es más, ya desapareció de su cabeza el porqué de sus temores al punto de dirigirse a un pupitre vacío para tomarlo como su lugar en lo que resta del semestre.
Todo iba bien en el transcurso de su pequeño recorrido hasta uno de los asientos en el centro del salón, saludando abiertamente a quien se le atravesara sin distinción de conocidos o desconocidos. Ya se acerca a su pupitre autoproclamado y se hubiese sentado de no ser porque su vista periférica percibió algo que atrajo su atención.
¿un semáforo en rojo? O mejor ¿un tomate?
Mmm
Recuerda con devoción la carne de res a la plancha aderezada con barbacoa y salsa de tomate, deshaciéndose sobre su Ramen especial Ranchero de aquella ocasión en la que su restaurante favorito promocionó un sabor nuevo por tiempo limitado.
¡Que delicia!
En fin, eso ya fue sólo un día hace un año además de que no estaba en Ichirakus por lo que ni de cerca podría tratarse de una de sus especialidades.
Allí estaba su vieja conocida de la infancia. Cabello oscuro como la noche y en caída como cascada sobre sus ojos perla y su colorado rostro.
¡he ahí el llamativo resplandor rojo!
….
¡ROJO!
...
-¡Hinata-chan!, ¿! estás bien !?- siente su rostro constipado en una dolorosa mueca de preocupación.
-Ay, yo… Naruto- Logró decir la muchacha en medio de sus dos amigas antes de recogerse en su puesto y agachar la cabeza.
Ino y Temari tenían una expresión nada de acuerdo con la situación. Naruto no encontraba apropiado el sonreír como lo hacían sus compañeras mientras que la que se suponía era su amiga sufría…quién sabe qué cosa. Ignorándolas siguió.
-Pero dime, ¿Qué te pasa? Cada año te veo más roja Que antes-
Hinata no levantaba su cabeza. Sin embargo, al ser consiente de haber sido descubierta sólo provocó aumentar más su nerviosismo. El par de rubias, las cuales aprecian la escena expectante, giran sus rostros en dirección contraria mientras sus cuerpos tiemblan ligeramente al tratar de contener la risa.
-Naruto-kun…- En frente del rubio la joven y apenada chica se levantaba con suavidad de su asiento.
-¿sí?- El rubio muchacho sólo buscaba su rostro mientras que sonreía amablemente con el objetivo de ser accesible a lo que necesitara y así poder ayudar con su posible malestar.
Hinata por fin levantó el rostro. El rubor y el nerviosismo se mezclaban con un intento de determinación en su mirar. ¿Cuántas veces se habrá dicho, desde que conoce a esta chica, que sus ojos no tenían comparación?
¡Demasiadas!
¡Sus compañeras sí que tenían ojos exóticos! Piensa él al recordar también a su otra compañera Sakura, la cual teme que no está en su salón.
-Naruto- Llama de nuevo su atención la muchacha- me encuentro m-muy bien- sin embargo, de vez en cuando esquiva su mirada.
-Pero no lo pareces, mira tu rostro, ¡de veras! No te miento- Quizás a ella al igual que su tío no le guste la enfermería y por eso no quiera admitir su estado.
La muchacha llenó su pecho de oxígeno.
-L-la verdad es que y-yo te quería dar las gra…-
-No te preocupes Hinata, no hace falta que me lo digas. Yo entiendo- interrumpe Naruto con la intención de evitar que la muchacha exprese sus temores en público, suponiendo que a pesar de su enorme torpeza por lo menos podría comprender los temores ajenos.
-¿¡Ah sí!?- y cómo no sentirse orgulloso de sí mismo después de tremenda muestra de alivio de la muchacha.
-¡sí! No tengas miedo. ¡No te dejaré sola en ningún momento! - asegura señalándose con heroísmo.
-¿C-cómo dices? – logra decir la chica, en lo que su pecho le permitía. Ésta sentía que se le acababa el aire.
Démonos prisa, mira que estas rojas otra vez- dice llevándosela a rastras del salón de clases bajo la sorprendida mirada de las dos rubias que se quedaron como estatuas estupefactas.
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-Te salvaste, dobe- se permite expresar su alivio al haber llegado a tiempo a clases luego de haber pensado en todo el camino sobre su posible primera falta- me lo pensaré mejor antes de seguirle la corriente- piensa en lo que se acomoda en un pupitre intermedio.
El bullicio disimulado de los estudiantes de la clase avanzada y el golpetear de las zapatillas para interiores contra el tatami que cubre la pulida superficie de madera en el interior del aula, extrañamente le daba tranquilidad, confirmándole que su primer tutor aún no había llegado.
Mejor así.
No acostumbraba distraerse en cosas que no tuviesen que ver con sus deberes escolares mientras se encontrará en dicho resintió, sin embargo, al ser el primer día de clases y ésta aún no inicia, saca su computador para continuar trabajando en las mejoras del prototipo de auto en el que ha estado trabajando hace unas semanas.
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Indignación, vergüenza y sed de venganza.
El primer día y el peor de toda su vida. Sentía que quería matar algo e ignoraba el mismo sentimiento en la histérica cuadrilla de mediocres con la que solía juntarse.
-¡ahh! Me muero por descartar a quien hizo que se me arruinara la falda de esta manera, ¡haré que me la pague! - vocifera una de las víctimas en lo que el grupito camina en dirección a una de las oficinas principales del Instituto.
-Idiota, por lo menos aprende el significado de una palabra antes de ponerla en una frase- karin seriamente no estaba de humor como para aguantar ninguna clase de estupideces.
Sin más abre la puerta de uno de los despachos y luego ingresa a este cerrando la puerta en la cara de sus acompañantes, sin reparar en si causaría algún daño.
-¡Tenemos que hablar de inmediato!- vocifera la pelirroja luego de irrumpir en la oficina- . . . Olvidaste asegurar la puerta- Dice más calmada pero aún con los dientes apretados mientras mira entre rendijas hacia las personas detrás del escritorio.
-Ella ya se iba, cariño – Dice el imponente y maduro hombre mientras que una chica que está sentada sobre el escritorio se erguía en su puesto y luego camina hacia la puerta mientras acomoda su falda, no sin antes dirigir su mirada furtiva hacia la intrusa. Lástima que no pudo mantener su postura ante la dura expresión de Karin, la cual augura siglos de sufrimiento en sus, casi en llamas, irises carmesí. - Y en cuanto a lo último- Llama la atención de la persona restante- no tengo por qué asegurar la puerta. Son muy pocas, por no decir nulas, las ocasiones en las que alguien, que no sea mi queridísima Karin, viene a rogar mi atención- el ceño fruncido de la muchacha no se hizo esperar en respuesta a la sonrisa tirante de la víbora que tenía en frente.
-En primer lugar, yo no ruego ni aún que esté a punto de morir orochimaru- espeta Karin en posición de amenaza hacia el pelinegro. Orochimaru se limita a sonreír de forma encantadora.
-No seas tímida cielo. Llámame papi-
-¡Muérete! - El rojo de su cabello ahora se mezclaba junto con el de su cuerpo, que emanaba absoluta irritación, la cual trataba de mantener un poco a ralla al apretar fuertemente los puños.
-De acuerdo- Dice ignorando olímpicamente su invitación a un paseo gratis al infierno, sin inmutarse e irritando más de ser posible a la estresada chica- ¿A qué se debe tu pequeña visita Karin? ¿acaso me vienes a pedir ayuda para limpiarte la tarta casera que aún no se te despega del cabello o quizás prefieras que te obsequie faldas más largas? - con elegancia, el hombre ubica sus codos en el escritorio y luego su pálido rostro sobre sus puños, sin quitar su tierna mirada.
-¿cómo mierda sabes…? -
-Ya sabes que a mi prácticamente nada se me escapa, cariño- Interrumpe ante la mirada sorprendida de la pelirroja, recargándose ahora en su asiento- vayamos al punto, que el primer día es el más pesado. Yo tengo mucho por hacer y tú debes asistir a clases-
-No creerás que entraré a un salón de clases después de haber pasado por tal bochorno ¿verdad? - reprocha Karin en lo que se cruza de brazos. Ni un momento deja de mirarlo con incredibilidad, expectante - ¡Para empezar tú fuiste el culpable de que hoy venga vestida como p*t*! ¡ahh! ¡No entiendo por qué yo accedí en primer lugar! -
-Calma- Karin trata de asesinarlo con la mirada, definitivamente se burla de ella- está bien, me haré responsable. Soy consciente de que cuando perdiste esa apuesta te impuse ésta desagradable penitencia sin medir consecuencias - Dice con una expresión de arrepentimiento increíble. La incredibilidad de Karin se evidencia en como miraba al hombre, desde que entró a su oficina- Por lo que te brindaré información-
-¿sabes quién lo hizo? -
-Me temo que esa respuesta te la quedaré debiendo-La indignación era evidente en la boca abierta de Karin. ¿No le iba a decir nada? Antes de emitir cualquier señal de protesta el hombre continúa- Pero, tú pronto sabrás ambas cosas por ti misma. Yo cumpliré con darte las instrucciones paso a paso, pero sólo tu decidirás si las sigues o no. Pero te lo advierto, si te extralimitas y vuelves a hacer alguna travesura, me temo que no volveré a ayudarte-
-Será fácil, si he creado problemas en toda mi viva ha sido por qué así me lo has ordenado-
-Lo sé, solo lo digo por qué soy consciente de cuanto te puede afectar el tema del pequeño sasuke- Golpe bajo, Karin siente un baldado de agua fría caerle encima – Ahora, siéntate que ya he desperdiciado mucho tiempo en habladurías, y escucha atentamente. Sé que con tu genialidad se te hará pan comido- claro que ella era consciente de ello, no tenía que recordárselo. Sin embargo, admite que si le afectó (positivamente) a su ego.
-¡Suelta!- se sienta frente a él sin retraso. Esa víbora que tenía en frente por más que le cause más de un dolor de cabeza seguía siendo su maestro de crianza. Las quejas sobre él son insignificantes ya que le debe más que su vida, porque, a pesar de que esté metido en una oficina planeando quién sabe qué cosa mientras trabaja en ese bien pagado cargo como decano del instituto, también era un genio de la medicina y logró salvarle la vida cuando era pequeña y sus padres desaparecieron.
Su admiración por ese hombre es inimaginable, sin embargo, ni muerta lo admitiría.
Jamás.
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La voz de la directora resuena por todo el lugar anunciando el comienzo de la ceremonia de apertura. Rápidamente la calma y silencio de los amplios pasillos era perturbada por el bullicio de todos los estudiantes que se dirigían a la ceremonia. Todos menos un par.
Hinata ya no era arrastrada por el rubio y fornido muchacho, ya que logró avisarle que podía caminar por si misma antes de que su continuo rose lograra hacerla perder la conciencia.
Ambos caminaban con pasos más apaciguados y en un incómodo silencio para la tímida pelinegra, que aún no lograba sacar una palabra de su boca. En menos de unos segundos se encontraban en frente de la puerta de enfermería y la joven se adelanta.
-¡Espera! – exclamó la exaltada muchacha posicionándose en frente del otro- qui-quiero decir, te he hecho entender mal- La mirada consternada del muchacho le hizo sentir culpable, a pesar que no encuentra la razón.
-¿Le temes a las enfermerías, médicos, inyecciones y esas cosas? – pregunta directamente el muchacho expectante por la respuesta. La chica niega suavemente con la cabeza sin mirarlo.
-La verdad es que no, aún que las inyecciones quizás... – susurra lo último y, como no la logró entender, el muchacho se acercó demasiado girando un poco su rostro sin dejar de mirarla.
-¿Cómo dices? - sin embargo, la cercanía no hace más Que casi causarle un patatús a la pobre muchacha.
-¡Está bien! - Afirma alejándose rápida mente y bajando más la cabeza. Naruto la mira aún más confuso, supuso que violó de forma imprudente su espacio personal.
-Lo siento, es sólo que no había entendido bien…- sonríe nerviosamente en lo que se rasca la cabeza.
-H-he in-intentado, - interrumpe antes de tomar una gran bocanada de aire- Desde el primer momento, darte las gracias por el obsequio tan especial para mí que ha sido…- Le muestra su brocha dorada, la cual siempre lleva con ella, al atento chico- e-está pequeña brocha. Gracias, por qué a pesar de que sólo hemos sido compañeros todos estos años, hace ya 7 años y en mi cumple años me lo obsequiaste y lo he atesorado con cariño desde entonces-
Silencio.
-Lo siento…- La confusa chica dirigió su mirada hacia él y se paralizó al instante al chocar con la expresión de profunda tristeza del muchacho. Le afectó tanto al pensar que ella la causó, que sintió un apretón en el pecho- en-en realidad… no… no fue así- el chico giró su rostro mientras apretaba un poco la mandíbula.
Hinata estaba entre confusa y sorprendida. Naruto empieza a explicar:
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*7 años atrás*
La mayoría de su generación junto con él cursaba finales de primaria y, a finales de año se celebraban los festivales intercolegiados de Konoha.
Dentro de las actividades que se llevaban a cabo estaba incluida una amplia jornada deportiva y, el pequeño Naruto siempre se motivaba de participar.
Su fuerte inclinación desde entonces había sido por las artes marciales, por lo que participaba con el club de Judo* del instituto junto con otros 10 estudiantes, algunos de distintas categorías.
Su talento en el arte era tanto que, no sólo representó al instituto entero después de haber sido subestimado desde el principio, sino que también fue campeón a nivel regional.
Su sempai* Iruka, quien lo apoyó y confió en él cuando nadie más lo hizo, le obsequió esa pequeña brocha, como muestra de su orgullo y cariño por el muchacho. No se puede negar que el pequeño lloró a moco suelto, ya que lo apreciaba como a un padre y que le confiara tal regalo llenó de dicha y felicidad su pequeño y sensible corazón.
Sin embargo, un grupito de adolecentes no dejó de molestarle y hacerle daño con tal de que dejará de usar esa brocha. Él prometió no usar de forma indebida sus habilidades y le avergonzó acudir a su estimado sempai por ayuda por lo que procuraba evitarlos antes de que le agotaran la paciencia.
Sin embargo, un día lo acorralaron y amenazaron con dañar a su pequeña amiga Sakura. Se enfadó. La lucha fue fuera del colegio por lo que no habría mucho problema. Una vez los derrotó corrió lejos de allí hasta llegar a una parada de buses en donde se amontonaban cantidades consideradas de personas. A un lado se encontraba la pequeña Hinata en compañía de quien parecía ser su primo.
Algunos de los molestos rufianes aún no salían de su cabeza al igual que Sakura. Asustado y sobre el fuerte bullicio del centro de la ciudad saludó a la pequeña Hinata fingiendo la sonrisa más grande del mundo, le confió la pequeña pieza de oro después de explicarle superficialmente la situación sin fijarse en si lo interpretó de esa manera. Luego corrió rápida mente en dirección a su solitaria casa, no sin antes girarse por un momento y sonreír al ver como la pequeña pelinegra pegaba la pequeña brocha a su pecho junto con una expresión de tímida felicidad.
Si, con ella estaría bien en lo que esos bárbaros se olvidaban de esa absurda historia de odio.
Él antes tuvo un acercamiento con esa pequeña y frágil nena. Trató de ayudarla con unos molestos chicos que no la dejaban de fastidiar y hacer sentir mal por su apellido, pero no pudo hacer mucho, ¡le dieron la paliza de su vida!
Sin embargo, la tímida niña no dejo de darle las gracias antes de ser alejada por la tardía llegada de uno de sus familiares.
Pensar en su debilidad a la hora de defender a esa pequeña niña fue lo que le dio la motivación por fortalecerse y ser el mejor en su actual deporte favorito.
Definitivamente estaría en buenas manos.
*devuelta al presente*
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-Hinata, no llores así- escuchar toda esa parte de la historia. Como y cuanto sufrió el siempre alegre y enérgico muchacho, junto con la forma con la que aún trataba de consolarla le re movía el alma. Él no merecía sufrir sólo, era injusto que lo hiciera y no dejaba de gritar en su interior por la insensible vida que le ha tocado.
-N-no te mereces ese sufrimiento…- alcanza a decir entre sollozos. Naruto se sorprende mucho ya que pensaba que iba a estar triste por la confusión de la brocha. Sin más sonríe un poco.
-Tanto llanto ¿por eso? ¡pero si yo soy huérfana pequeña! Ya es cuento viejo ¡de veras! – sus propios sentimientos encontrados por recordar sus propias desesperaciones, hallaban nuevos significados en lo que le acariciaba suavemente la cabeza de la pequeña llorona que tenía en frente.
Hinata lo mira con nostalgia. Él siempre con su cara buena, ante todo. Jamás podría culparlo sobre lo que pasó por que no fue culpa de nadie. Sin embargo, le alegraba el ver cómo, poco a poco, su triste sonrisa se calmaba y adquiría tranquilidad. Era tan hermoso.
Cuanto deseaba que siempre viviera momentos así, en los que se sentía seguro y tranquilo porque la cercanía de sus seres queridos era segura y estarían para él por siempre. Ella lo estaría.
Se lo iba a decir cuando…
Último llamado a la ceremonia de apertura que empezará en breve…- La imponente voz de la directora a través de los megáfonos hizo eco en la estancia y ambos se enderezaron en sus puestos.
-Ya, Naruto- Llama con suavidad la atención del rubio, quien se metía las manos en los bolsillos- Ha llegado la hora de que te la entregue ¿n-no? No tendrás problemas si la vuelves a usar orgullosamente – Hinata se apresura en tenderle el apreciado objeto el cual no teme entregarle.
Naruto mira la brocha en el centro de la delicada y rosada mano de la chica para luego mirarla a los ojos con una tierna sonrisa que la sonrojo de inmediato.
-Esto ya no me pertenece- Dice suave en lo que toma su mano de igual manera y la cierra con la brocha dentro sin que la pelinegra pierda de vista ni uno de sus movimientos, está de más decir que estaba rojísima – sin embargo, permíteme que te la obsequie formalmente. Hinata, quiero que la conserves para ti y a la vez por mí ya que, ahora que me doy cuenta se debe a ti que me le hayan dado en primer lugar-
Al fin y al cabo, ¿se la obsequiaría? Ese objeto el cual ella imaginaba tenía un valor emocional demasiado grande para él. Miró la brocha en su mano, ahora sería de verdad suya, pero en esta ocasión por razones muy fuertes para ambos. La seguirá atesorando como en todos esos años.
-Te Prometo q-que la atesoraré y cuidaré para siempre- Promete Hinata poniéndose el objeto en su blusa. A él le agradó la idea por lo que sonríe ampliamente y ella le responde con una sonrisa más pequeña.
-Entonces, yo seguiré protegiéndote. Ya soy un experto ¡de veras! – ambos empiezan a caminar en dirección a uno de los patios en dónde se realizaría la ceremonia de apertura. Hinata escucha con alegría el comentario del rubio.
-Estoy al tanto de tus logros, y déjame decirte que estoy muy orgullosa de ti- expresa con emoción mirando al frente. El muchacho se emocionó entonces.
-¿¡a si!?- Entonces se rasca la nuca muy alegre y con un tenue rubor de vergüenza. La pequeña pelinegra lo notó por lo que soltó una pequeñísima carcajada ahogada en un puño - ¡seguiré esforzándome hasta convertirme en el mejor! ¡HASTA EL TEME SE SENTIRÁ ORGULLOSO DE MI! ¡SIENTO QUE ARDO…! -
-Shhh- La fuerte voz del muchacho resonaba por el pasillo, sin embargo, tanto alboroto provocó que los dos se soltaran en carcajadas, claro, casi contenidas para no alertar a alguien que esté por allí.
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Habían pasado apenas unos cuantos minutos después de que la directora reuniera a todos los estudiantes, directivos y maestros en frente y sobre la amplia tarima que se encontraban en el también majestuosamente grande centro de convenciones del instituto. Estaban a punto de darle inicio a la ceremonia por lo que no dejaba de elevar ligeramente su mentón para buscar por encima de la muchedumbre algún rastro que le indicará el paradero de su pequeña prima.
Su cabello negro, varias lo tenían. Piel clara, también abundaban. Sin embargo, ese característico aire reservado e inevitablemente introvertido y a la expectativa de quien la rodeaba que la caracterizaba tanto (olvidando sus ojos únicos y que ambos compartían), le da a entender que fácilmente descartaría a todas las presentes. En conclusión, ella no estaba aún en el resintió.
Bueno, para nadie es un secreto que el lugar es bastante amplio y que además hay una cantidad muy considerable de estudiantes, por lo que le es casi imposible distinguir cualquier persona de las demás.
Pero los estudiantes están clasificados según su curso y ella no se encuentra con ellos.
Incluso las chicas con las que suele reunirse, están allí. Y en adición, está la chica nueva con la que la vio más temprano y evitó que él mismo interviniera ante lo pesada que se estaba poniendo La pelirroja Akasuna, cuyo hermano logró conocer ya que estudió con él y sabía que solía ser muy sereno y aplicado al estudio. Polos opuestos al parecer.
Para nada perdió de vista la escena que se dio a cabo apenas hace un par de horas. Se le escapa una sonrisita que no llega a sus ojos, expresando el no saber que sentir ante tal situación tan absurda. De verdad que cuestionó seriamente la bizarra idea de la castaña. Pero luego la incredibilidad lo golpeó fuertemente al ver como todo resultaba como, al parecer, esa chica había planeado. No sabía si definirla como listilla o suertuda.
Fuere como tuvo que ser, el grupo se lo merecía y su prima la necesitaba. Él jamás hubiese hecho tal cosa.
Para su disgusto ahora se le presentan dos problemáticas: El paradero de su prima y, darle o no sus agradecimientos a la ''nueva''. Sinceramente no quería lidiar con la segunda opción.
No. Ese tipo de cosas no son su estilo.
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Un par de minutos después la ceremonia da inicio.
-Buenos días; estudiantes, directivas- Saluda la voz demandante y entusiasta de la directora Senju, previo a imponer un silencio ensordecedor en la sala- Formalmente les damos la bienvenida a un nuevo año lectivo tanto para los antiguos estudiantes como para los que decidieron ingresar el presente año…-
- permiso, por favor- La apenas audible voz de Hinata desconcentró repentinamente a Ino y a Temari, quienes asistían atentas el discurso de la directora.
Ambas se giran para confirmar que se tratara de la pelinegra y a continuación se disponen a empezar el interrogatorio. No iban a esperar a que se terminará la ceremonia para hablar, algo Iban a terminar por sacarle.
Esperan a que se aproxime más la acusada para luego pegársele exageradamente.
-¿Podrá decirnos señorita si por fin se atrevió a agasajarse a su queridísimo "Naruto-kun"?- Susurra Ino insinuante e imitando exageradamente una expresión de Hinata. Ambas chicas la apretujan hasta los cachetes, los cuales estaban rojísimos de la vergüenza.
-No digas esas cosas, así como así Ino. Sólo hablamos- Afirma seriamente en lo que el nerviosismo y la voz de la directora le permitían escuchar su propia voz. Entonces Temari, que ya se le había despegado un poco comenta:
-¿De que hablaron? ¿por fin te confesaste? – sabía cuánto le apenada el tema a la muchacha, entre todas las cosas que le daban vergüenza.
Hinata sonríe perdida en sus pensamientos. Las rubias abren los ojos desmesuradamente, viendo a la pelinegra como si No se tratará de ella. Antes de que cualquiera comentará o preguntará algo, la chica responde.
-Lo que pasó fue que… ¡se enterarán después de un corte de comerciales! - exclama un poco más alto llamando la atención de unas cuantas estudiantes a su alrededor.
Ino y Temari casi se caen de lado. ¿cómo había sido posible que hasta sentido del humor adquirió la susodicha? Sin embargo, no se iban a quedar así.
-¡Deja tus inventos y…! -
-¡SSshhh! – sentencian a su alrededor provocando que Ino se detenga derrotada y ligeramente apenada bajo las sonrisas burlonas de sus traicioneras amigas. Sin más, mira de forma acusadora al par para luego volver su atención por las palabras entusiasmadas de bienvenida por parte de su directora. Sus compañeras hicieron lo mismo, conservando la burla en sus expresiones.
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"no es por justificar a nadie pero, ¿Cómo podrías ver a través de estas capas de fortaleza inquebrantables? ¿Cómo definir lo que somos si ni siquiera nosotros nos conocemos"
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Oh baia baiaa ¡BAIA!…
¡Ahhh! ¡Me encantaron los acercamientos! ¡ME MATA NEJI! *°*
Yo no se que pensarán ustedes pero de verdad que me enternece la parejita del gritón de Naruto, y la nena bella de Hinata. :3
Por cierto, no he dejado de derramar palabritas de la JERGA típica del sector regional en el que he crecido, por lo que si hay dudas así sea la más mínima o que no tenga que ver con esto, con gusto se la atenderé.
Y con mi fracesita final dejo expectativas al aire sobre personajes en específico que normalmente veo muy seguido (incluyendo fics de los que me gustan) siendo...disculpen, no quiero ofender...ridículamente embutidos en un papel de villano que aminora todo su potencial.
Después de esto díganme si ¿no les ha pasado que en alguno de los fics que les gustan de pronto hacen ver a personajes con papeles antagónicos, como yo he visto con Karin, ser convertidos en unos egocéntricos descerebrados quienes son humillados continuamente por los personajes principales?
En fin aún hay cabos sueltos como: ° ¿Naruto esconde súper poderes como telequinesis o simplemente es un idiota suertudo?
° ¿Karín se vengará? y si lo hace ¿Se olvidara del trauma y le pagara al "culpable" con la misma tarta...¡digo!...moneda?
° ¿Qué hace Orochimaru de colado en el instituto? ¿es hombre, mujer o hermafrodita? ¿Por qué trabaja en un instituto si como medico hay mejor paga?
Y por Ultimo:
° ¿¡Por qué Tenten milagrosamente no ha hecho desastres!?
y con esto entre otras noticias nos despedimos para encontrarnos en la siguiente emisión.
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No se olviden de comentar que personaje quieren que sea el protagonista de la prox. imagen y entren a (eliminen los espacios) :
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