Notas iniciales: : Este Drabble fue hecho para la actividad "El año de la abundancia" promovido por la secta Aquelarre (o las chicas de la página de face Power⋆Puff), y para revivir poco a poco mi amor por la escritura. Espero podamos devolver al fanfiction de las Powerpuff Girls sus glorias pasadas y vuelva a tener la actividad que tenía hace años.

Mes: Febrero

Pensamientos de un súper villano

—¿Que es lo que pasa aquí?

—Está armado.

Que humillante. Es lo único que puedo pensar mientras me llevan a la prisión de Townsville, mi oportunidad de cambiar mi vida, arruinada por esas niñas, de todas las personas posibles, ¿Por qué tenía que ser vecino del Profesor Utonio? Bueno no puedo lamentarme más por eso, me toca una temporada en prisión, el lugar correcto para mí.

Pero, ¿Por qué yo, una persona tranquila y normal, debe ir a la cárcel? Bueno, la vida es complicada pero aburrida, si eres alguien como yo Harold Suarez. Mi vida siempre ha sido monótona, fui una persona sencilla con gustos sencillos, nunca tuve grandes emociones, termine mis estudios en tiempo y forma, sin destacar mucho, con promedios normales, sin muchos amigos, sin salir de fiesta, me casé a la edad que la gente normal se casa, tuve hijos como la gente normal y solo tuve dos, como es lo normal. Comencé a trabajar en lugares donde la paga era la necesaria, donde lo más extraordinario que pasaba era que alguien se robaba algún bolígrafo o que se perdía algún papel innecesario. Después me transfirieron a la fábrica de mostaza, la paga era un poco mejor, lo suficiente para vivir tranquilo con la familia que estaba por tener, pero ¿De verdad tenía que seguir ahí los siguientes 16 años? ¿Era tan malo querer algo de emoción en mi vida para variar? Yo tenía una vida normal, demasiado normal.

Sin embargo, siempre he tenido cierta atracción por la villanía, la razón es simple, el caos es lo que hace que la vida de las personas sea más interesante, es algo que no te esperas, es algo que da emoción de simplemente oírlo. Antes, a pesar de que yo no destacaba, siempre leía el periódico o veía las noticias locales esperando ver algún gran crimen, era de cierto modo feliz sabiendo que la gente normal como yo era miserable, infeliz, me hacía sentir bien saber que no era el único que sufría. Pero en esta ciudad, desde hace algún tiempo ya no existe más la villanía, al menos no por mucho tiempo, todo se soluciona, todo siempre está bajo control, por eso detesto a esas chiquillas, a las odiosas chicas súper poderosas, pero sobre todo odio a su creador, al miserable profesor Utonio, ¿Acaso su egoísmo de no poder ser padre de manera natural, era suficiente razón para que todos pagáramos? ¿Por qué no simplemente se consiguió una vida y ya? ¿No pudo adoptar como la gente normal? No, para el todo tenía que ser una invención suya, un experimento.

Nada era peor que llegar a casa, después de un día mas de ser yo, y oír al profesor, oír como el celebraba la vida y como es que era feliz a costa de la infelicidad de los demás, como en su vida todo era perfecto... ¿Cómo era posible que no entendiera que no quería saber nada de él y sus pequeños adefesios?, y aun así cantaba enfrente mío todos los días, sobre cómo es que era feliz.

Pero todo empeoro cuando ellas vinieron a la casa, ellas se habían hecho amigas de mi pequeño e ingenuo angelito, nunca exprese mi desagrado por el profesor ni por las niñas en voz alta, siempre lo mantuve para mí, no quería que la mujer que amo me odiara ni que me dejara, por eso tuve que soportar el hecho que estuvieran en mi hogar. Entonces pasó, una noticia extraordinaria, el alcalde había sido secuestrado, las súper poderosas al oír eso se fueron volando a la acción, destruyendo como no podía ser de otro modo, el techo de mi hogar; pero yo no podía estar mas emocionado, mi ídolo había hecho otro golpe maestro y yo no me podía quedar atrás, hacia tiempo que estaba trabajando en secreto en un súper traje para hacer maldades por la noche, una especie de villano nocturno, inspirado en el mejor de todos Mojo Jojo.

Lastima de como termino todo, a pesar de que mojo gano la primera pelea, no tardaron las chicas en vencerlo, luego decidieron venir a mi hogar a regodearse de su victoria. Fue una noche difícil, solo tenía que resistir un poco, lo intente de verdad, solo una noche era lo que necesitaba aguantar y seguir con mi plan, pero ellas tenían que hablar mal de los villanos, como si ellas fueran tan perfectas, como si...

Bueno, no pude resistir toda esa tensión, decidí actuar en ese momento, cuando el profesor estaba descuidado y no esperaba un ataque sorpresa, me puse mi traje que llevaba diseñando ya un tiempo, agarre mi arma y me libere, deje de ser el aburrido Harold Suarez y me convertí en el súper villano... Harold Suarez. Mi plan era perfecto, solo tenía que volarle la cabeza al profesor con mi rayo láser, pero no quise arruinar la cena de mi querida esposa, se había esforzado mucho en ella, y la amo lo suficiente como para concederle ciertas cosas. Además cuando se enojaba podía dar mucho miedo.

Sin embargo falle y heme aquí, ahora en una celda esperando que mis días sean más placenteros de lo que fueron alguna vez, pagando por mi crimen, por mi fallo.

La vida en la prisión no es tan diferente de mi propia vida aburrida, me tienen en un ciclo de actividades que se repiten día con día, la única diferencia es que aquí convivo con gente que sabe alterar la monotonía. Los presos de aquí no son muy amables, no esperaba que lo fueran pero no me respetan, a la hora del baño les dije a un par que yo había estado a punto de acabar con el profesor y sus demonios, pero no me creyeron, uno de ellos de hecho hizo que me resbalara y cayera de cara contra el suelo. Varios de ellos se burlaban de mi a mis espaldas, los podía oír, de hecho creo que sabían que los oía. Sin embargo ninguno de ellos había hecho lo que yo, enfrentarse cara a cara contra las súper poderosas.

En mi primer día ahí, en medio de una pelea que hubo antes de los trabajos forzados oí como uno de los presos decía que nadie lo comprendía. Eso me hizo recordad a mi hijo Pedro, entre toda la sarta de majaderías y malos modos con los que hablaba, el siempre decía que nadie lo comprendía, que nos odiaba a todos, cosas de la edad supongo, pero la verdad siempre es muy diferente a lo que los niños creen, yo siempre lo comprendí, entendía su molestia a con la familia, yo me sentía igual, pero no había nada que yo pudiera hacer. Fue un alivio saber que estaba de acuerdo con que me hiciera un villano, pero creo no fui el mejor ejemplo para él.

El trabajo al que ahora me dedicaba no se diferenciaba mucho con el de la fabrica de mostaza, eso me molestaba bastante, pero no me quejo, después de todo es mi castigo, pero eso de solo estar apretando dos botones durante 5 horas seguidas, haciendo las placas para los coches de los ciudadanos, no terminaba de agradarme para nada.

Pensando que mis días aquí en prisión serian siempre iguales, ocurrió algo que no esperaba que pasara, mi mayor ídolo, mi fuente de inspiración, se encontraba en la misma prisión que yo. Mojo Jojo siempre fue para mí un héroe, un héroe malvado. El siempre tenia algún buen plan, pensado en esa gran cabeza suya, tal vez siempre era frustrado por aquellas mocosas del demonio pero no cabía la menor duda de que era un gran criminal, el mejor de todos diría yo, y ahí se encontraba comiendo su engrudo, el mismo que me habían servido a mí y después me habían robado. Con un sequito de lambiscones detrás de él, controlándolos, contándoles sus planes futuros.

Me sentía bastante nervioso al respecto, estaba sudando mucho, pero me arme de valor para hablarle, tal vez intercambiar planes o anécdotas, a lo mejor el viera en mi un gran aliado y escapáramos juntos de prisión, quizá en el futuro hiciéramos un plan glorioso para librarnos de las peste que eran las chicas súper poderosas. Me acerque para presentarme.

—Bue... buenas Mojo, señor — Dije con muchos nervios, tartamudeando como nunca, no podía creer que de verdad estaba haciéndolo.

—Largo de aquí basura, no deseo hablar, dialogar, intercambiar palabras, interactuar ni socializar con una alimaña como tú, no eres alguien con quien desee estar ahora mismo, en este momento ni en este lugar, así que sal de mi camino, desaparece, esfúmate, lárgate y en pocas palabras fuera de mi vista. —Su voz era todo un sueño, me sentía como cuando alguien habla con su estrella favorita de cine.

—Pe... per... pero señor, yo soy como usted, yo... yo... yo también intente destruir a la chicas y a su creador, también fui frustrado por ellas. Pero estuve tan cerca — Oí como varias personas se reían de lo que dije, pero no me importaba. Mojo sin embargo, no mostraba sonrisa alguna.

—¿Que no escuchaste? ¿Algo pasa con tu sentido de la audición? ¿Acaso estás sordo? ¿Tengo que repetir lo que he dicho antes? No soy alguien que le guste repetir de lo que habla, solo digo las cosas una única vez, solo una, no repito, no divago, me expreso una sola vez y claramente, así que solo déjame aclarar, Mojo Jojo así como sus palabras, es único, y no necesita repetir lo ya dicho. Ahora, tu y yo no somos iguales, jamás en la vida podrás igualar al único y original Mojo Jojo, el grande e inteligente genio del mal, el cual soy yo Mojo Jojo, ni soñando podrías ser tan grande e inteligente como yo, así que no, no eres como yo y debes apartarte ahora mismo, porque jamás serás, y repito esto como única vez, como el gran Mojo Jojo...

Después de decir aquellas palabras, me aparto a un lado y siguió su camino. Por alguna razón fue hasta cierto punto excitante, hablar cara a cara con uno de los mayores criminales de esta ciudad, espero pueda tomarme en cuenta para algún plan futuro, tal vez nuestro encuentro no fue el mejor de todos, pero sin lugar a dudas, un genio del mal podrá reconocer a otro cuando el tiempo lo amerite.

Los días siempre empiezan igual, no importa donde me encuentre, de algún modo siempre vivo de alguna manera monótona; un oficial gordo, pelirrojo y con un gran mostacho en su redonda cara nos despierta con un megáfono llamándonos vagos, vamos a bañarnos todos juntos y nos avisan que habrá engrudo para desayunar. No entiendo porque lo avisan, si siempre es lo mismo; después de comer, toca el trabajo de hacer placas, ya estoy más que acostumbrado, después toca ejercicio, nunca he sido alguien que guste de ejercitarse, pero algunos presos la han agarrado conmigo y me piden que les ayude a ellos a hacerlo. Levantan pesas como enfermos, si ejercitaran sus cerebros como sus músculos serian los mejores villanos de la tierra, pero bueno, tengo que ayudarlos, algunos se ve que no tienen nada de tacto y podrían doblarme como si de una hoja se tratase. Algunos incluso me ven da manera bastante rara, pero yo lo dejo pasar, porqué lo mío no son los músculos, lo mío es el cerebro.

Un preso en especial llamado Bob, una bola de músculos con un tatuaje de corazón en el brazo izquierdo me agarro manía, siempre quiere que este con él y que le haga favores, yo intento alejarme lo mas que puedo de él, pero hasta se baña a lado mío, en un principio pensé que quería golpearme y acabar conmigo como he oído que hacen en las prisiones, pero solo le gusta reírse de mi y le gusta que le ayude a la hora del ejercicio. Podría oponérmele, pero quien se le opone a alguien que puede levantar más de 120 kilos.

Tal vez esa sea la razón por la que algunos se burlan de mi, por ser pequeño y débil, pero ya aprenderán quien soy yo, aprenderán a respetarme cuando salga de aquí y mis planes pueda llevarlos a cabo, cuando pueda acabar con el profesor y las niñas, no importa cuánto tiempo me tome, no importa cuántas veces vaya a prisión, no importa...

—Oye, debilucho —Dijo Bob, después de el tiempo libre que tenemos antes de ir a dormir — hace mucho tiempo que no tenía un compañero como tú, el ultimo decidió suicidarse al poco tiempo de entrar aquí, pero como veo que haces las cosas fáciles... Esta noche, antes de dormir, la pasaras de una manera más especial Suarez. — De alguna manera su tono, la manera en que enfatizo la palabra especial y su sonrisa eran perturbadoras.

La verdad ya no estoy seguro si este lugar es para mí, me siento cada día mas débil, hoy en especial me siento muy adolorido de todo el cuerpo, me duele desde los pies, hasta la cabeza, hoy me duele hasta sentarme. No sé si sea porqué la cárcel me va carcomiendo lentamente, si es por qué no he podido comer bien desde que llegue aquí, o si fue por lo de anoche. Un escalofrío recorre mi cuerpo de solo recordarlo.

Me pregunto si de verdad estuvo bien lo que hice, sé que mi vida no es precisamente la más divertida, ni la más emocionante, pero tengo una familia muy hermosa que se preocupa por mí, que depende de que yo esté bien y sano. Mi familia lo es todo y yo les falle. Sucumbí a mis propios deseos egoístas, y puse en peligro la integridad de mi familia. Después de todo, ¿Quién soy yo para alterar el orden natural de las cosas? No nació como un súper villano, no me paso ninguna gran desgracia que ameritara que me vengara, solo fui una persona normal que quería algo mas, pero estaba equivocado.

Después de todo, este no es un lugar para mí. Ya no quiero estar mas aquí. No si Bob sigue insistiendo en que lo siga a todos lados. No si sigue buscándome antes de la hora de dormir.

En los días que he estado aquí he podido reflexionar mucho y he llegado a la conclusión de que ya no quiero estar más en prisión, no es un lugar para la gente como yo, gente que solo tomo una decisión errónea. La gente suele equivocarse todo el tiempo, pero de los errores se aprende, de los errores uno enmienda las cosas y yo ya he aprendido mi lección. Pensándolo cuidadosamente mi plan no era tan bueno, tal vez destruyera al profesor, pero ¿Y luego qué? No podía acabar con las chicas con lo poco que tenia, mi traje no estaba terminado y era bastante ridículo. ¿Quién usa una antena en la cabeza y una toalla como capa? Mi arma láser ni siquiera sabía si funcionaba, la hice con el secador de cabello. Debí pensar mejor las cosas, esas niñas tal vez no son tan malas después de todo.

Pero lo peor de todo es la decepción con la que debió quedarse mi amada esposa, debe estar furiosa conmigo y ¿Como no estarlo? Arruine su cena, la gran noche que ella quería que saliera perfecta arruinada por mí, una persona que no pudo controlarse a tiempo. Pero cuando salga de aquí seré un hombre renovado, seré alguien mejor para ella y para los niños, no sé cuantos días me queden aquí, ya no se bien en que día estamos pero sé que podre salir con la cara en alto y que hare que me perdone, que vuelva a amarme. Cambiare cueste lo que cueste.

-Despierten vagos.

Otro día, otro día de sufrimiento, otro día con Bob. Ya no más, ya no más.

-Harold hoy es el gran día.

¿El gran día? No sé a qué se refiere, pero si por fin termina mi sufrimiento, por mi basta. Se abre mi celda y el oficial me sonríe, sosteniendo su megáfono; un cura me acompaña por el corredor, esta leyéndome palabras tranquilizadoras. No lo puedo creer, hoy es ese día. Para mi estos días fueron más de los que podía tolerar, tal vez no fueron muchos, pero no creo poder soportar pasar de nuevo por todo eso, sin embargo hoy ya soy un hombre nuevo. Mientras camino veo a los demás presos sonriéndome, riéndose de mi, algunos queriéndome alcanzar con sus manos, Bob no está entre ellos, es un alivio. Al final de ese gran corredor se encuentra una única puerta, sigo caminando y el oficial me abre la puerta, una luz muy intensa me ciega temporalmente.

Cuando mis ojos se acostumbran a la luz lo veo, un hermoso paisaje fuera de la horrible prisión de Townsville, las mariposas vuelan a mi alrededor, oigo el ruido metálico del cierre de la puerta de la prisión, un lindo conejito blanco se me acerca curioso, el sol brilla con toda su intensidad, todo es tan brillante y bonito. Todo esto me llena de una determinación y esperanzas que nunca había sentido. Soy un hombre completamente nuevo y reformado. Y sin poder evitarlo, salto con una emoción y felicidad celebrando que por fin salí de ese horrible lugar.

Tomo un taxi para poder ir a mi hogar, es un viaje bastante largo, pero en la prisión me dieron el dinero para poder solventarlo, el taxista es un hombre moreno bastante desaliñado y con un olor corporal muy fuerte, pero eso no me incomoda en lo absoluto, vengo de un lugar peor, un lugar con personas peores, y por fin salí libre. El taxi me deja justo delante de mi hogar, camino nervioso hacia la puerta, no sé qué es lo que diré, pero nada que no pueda arreglar con una sonrisa. Casi llego, y veo de reojo a mi vecino el profesor Utonio, el no está muy contento de verme, siento que se le encoje el corazón por mi llegada, esta aterrado de mí, no puedo culparlo. El profesor sin dejar de verme se esconde tras sus arbustos y lentamente se aleja lo mas que puede de mi, en dirección a su hogar.

Tomo el picaporte de la puerta, pero me detengo sin abrirla ¿Qué me esperara dentro? Tal vez mi dulce Merian este feliz de verme, o a lo mejor este con los papeles del divorcio, probablemente este furiosa, quizá quiera golpearme por lo ocurrido. No quiero pelear con ella, no soy capaz, no tengo la fuerza. Pero sea lo que sea lo enfrentare con buena cara. No sé qué hacer, tal vez no sea una buena hora de llegar, ni siquiera avise que ya venía para acá, no tuve el valor de llamar y decir que ya era libre. Después de todo no estoy preparado para esto, aun no estoy listo para este paso.

Por fin abro la puerta, se oye un chirrido, asomo la cabeza para ver el panorama, al parecer no hay nadie a la vista, entro a hurtadillas e intento hacer el menor sonido posible caminando de puntillas, la puerta vuelve a hacer ruido, espero que nadie lo note. Me dirijo sigilosamente hacia mi cuarto, tal vez ahí tenga tiempo para pensar alguna manera de disculparme, de empezar todo de nuevo. Debí haber pensado en algún plan pero ya es tarde para eso. Veo las escaleras, solo tengo que pasar el comedor y podre encerrarme en la habitación hasta que pueda pensar en algún plan...

—Harold —Oigo la voz enojada de mi esposa, fui pillado una vez más.

—Me... Me... Me... Merian —

—Siéntate Harold.

—Te digo algo Merian, estaba...

—Siéntate.

-FIN-

Notas finales: Este mes fue difícil, no solo por el tiempo (que suelo perderlo mucho o gastarlo muy mal) o porque es un mes corto, sino por que termine enfermándome de la gripe y mis ganas de estar frente a un monitor son bajas. La verdad no se qué pensar de este fic, intenten algo nuevo, algo fuera de lo que es cómodo para mí. Quise meterme más profundamente en la mente de un personaje que muchos han olvidado y que pocos quieren o admiran. Yo le tengo un pequeño cariño aunque no estoy seguro del por qué.

Espero disfruten de la historia, como yo disfrute de idearla. Los animo a todos, a que lean las historias nuevas que vayan saliendo, no solo las mías, las de todos los que se unieron a esta actividad y dejen sus comentarios. Siempre es de gran animo recibirlos.

Este próximo mes intentare perder menos el tiempo, al menos ya tengo una rutina que puede ayudarme, e ideas hay muchas.

Sin más que decir me despido.

Atentamente:

Scriptorem