Capítulo IV

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Imposiciones

- Y yo soy Haruno, Haruno Sakura… – se presentó la pelirrosa.

Todos en la sala se quedaron en silencio sin saber qué decir, todos conocían perfectamente a los clanes de cada uno de ellos, y a todos ellos los daban por muertos.

- ¿Qué sucede? – preguntó Erza mirándolos con burla – ¿es que ahora ya no tienen nada más que decir? – finalizó mirándolos con desprecio.

Esa mirada no pasó desapercibida para nadie, mucho menos para cierto pelinegro que no podía salir de la impresión, menos aún al ver otra mirada en la pelirroja que no fuera burla o superioridad.

- ¿De qué va todo esto Tsunade? – preguntó molesto Hiashi.

- Ni siquiera yo sabía quiénes eran estos mocosos – contestó viéndose sería.

Ante esa respuesta Sakura sonrió de lado.

- No esperaba menos de ti Tsunade… – pensó conforme con su actuación.

- ¿Cómo es que en todos estos años, jamás supimos de ustedes? – preguntó Choza.

- No tenían por qué saberlo – respondió Naruto encogiéndose de hombros.

- ¿Cómo por qué no? – preguntó Inoichi.

- ¿Qué hubiera sido diferente? – preguntó brusca Erza.

- Todo – respondió tranquilo Shikaku – los hubiésemos protegido...

- ¿Así como protegieron a los padres de Naruto? – preguntó con veneno e ironía Erza.

- ¿O ayudaron al clan de Erza? – esta vez fue Naruto quien les dedico una mirada llena de desprecio.

Ante lo dicho por los chicos la mayoría de los presentes se quedaron callados y bajaron la mirada con tristeza, todos los presentes de algún modo se sentían responsables de una u otra forma.

- Además de que no deberíamos de olvidar que más de uno de los aquí presentes estuvo involucrado en el ataque a Konoha hace un par de años – hablo Sakura casual.

Ese comentario sin duda había sido como balde de agua fría para la mayoría. Gaara después de escucharla no pudo más que agachar la cabeza y apretar los puños bajo la mesa con frustración.

- Las cosas no fueron así… – dijo Tsume con molestia al ser la primera en reaccionar.

- ¿Ah no? – preguntó con fingida inocencia la ojijade.

- No – masculló la mujer molesta.

- Entonces ¿porque no nos dices cómo fueron? – preguntó Sakura mientras ponía sus codos en la mesa y la miraba penetrantemente – venga, dinos, ¿cómo fueron las cosas entonces? – ánimo con sarcasmo.

- Una niñata egocéntrica y malcriada como tú jamás lo entendería – respondió despectiva.

El silencio se instaló en la sala tras lo dicho por Tsume, Naruto puso cara de circunstancia y se alejó lo más que pudo de Sakura, Erza sonrió con sadismo y Kakashi quien leía tranquilamente volteo a ver a Tsume negando con la cabeza.

Antes de que alguien pudiera reaccionar un kunai se enterró en la pared detrás de Tsume y en su mejilla se hizo una ligera cortada.

- Ups, falle… – dijo Sakura con su mirada inocente mientras se encogía de hombros restándole importancia al asunto.

Todos en la sala voltearon a verla anonadados, nadie a excepción de quienes la conocían (ya sabemos quiénes son :p) pensaron que haría algo así.

- ¡No es justo, fallaste a propósito! – se quejó Erza mientras se cruzaba de brazos molesta como una mocosa.

- Es verdad Sakura-chan, te estas volviendo muy blanda – agrego Naruto viéndose divertido.

Ante los comentarios todos a excepción de Gaara los miraban sorprendidos.

- ¿Pero... cuando demonios saco siquiera el kunai? – se preguntaba un impresionado Shikaku.

- Es bastante rápida, más de lo que me esperaba… – pensó Itachi levantando una ceja con auténtica curiosidad.

- Eso no es herencia de Cordelia, claro que no… – fue el pensamiento de Tsunade quien veía todo lo que pasaba con sumo cuidado.

- ¿En qué momento?... – se preguntó una sorprendida Tsume tocando su mejilla aún en shock puesto que en ningún momento bajó la guardia y aun así no vio ni sintió en qué momento decidió lanzar el kunai.

- Es demasiado joven para ser tan rápida… – pensaba Inoichi mientras se revolvía de manera discreta su cabello sintiéndose bastante impresionado.

Todos estaban completamente en silencio, a excepción de Naruto y Erza quienes seguían diciéndole cosas a Sakura.

- Bueno niños, ya déjenla en paz… – habló un tranquilo Kakashi sin despegar la vista de su librito – pongámonos serios – dijo volteando a ver a Erza y Naruto.

- Hai… – dijeron ambos al unísono como niños regañados mientras bajaban la cabeza y Sakura les sonreía con burla.


En un lago dentro del reino pero un poco alejado del pueblo con hermosas aguas cristalinas se encontraba un apuesto pelinegro sentado sobre el verde pasto en medio de dos árboles de cerezo.

A pesar de que se encontraba sentado se notaba era alto, su piel de un tono claro, ojos y cabello color negro a la altura de su barbilla desordenado con mechones cayéndole en la frente, sus facciones demasiado apuestas, vestía una playera azul de mangas cortas marcando su bien formado torso y brazos, encima de la camisa una chamarra de cuero color negra, pantalones y botas de casquillo color negro.

El pelinegro con la mirada perdida en el horizonte al estar demasiado concentrado pensando, hacía que sus facciones se notaran aún más apuestas por el reflejo de los rayos del sol y en su cabello se notaban destellos azabaches.

- ¿Quién demonios es esa chica? – se preguntó un tanto aturdido.

**Flash Back**

Con tranquilidad se acercó a la chica que se encontraba arrodillada en el suelo cabizbaja, su cuerpo tenía leves espasmos, a causa del llanto, supuso el azabache. A pesar de la oscuridad que los rodeaba se lograba distinguir el color singular de su cabello gracias a la poca luz que les brindaba la luna esa noche.

Era un tanto extraño, porque a pesar de no ser una persona samaritana que va por el mundo ayudando a necesitados y consolando a mujeres desconocidas, ahí estaba, acercándose a una extraña que con tan solo verla de lejos le causaba una inmensa curiosidad por saber qué le sucedía.

Tuvo que reaccionar a tiempo para esquivar el kunai que la chica le arrojó al estar a punto de tocarle el hombro, y anticipándose a sus movimientos sujetó su otra mano con la cual pretendía golpearle la cara.El reclamo que tenía pensado murió en su garganta al verse perdido en esos hermosos ojos jade que a pesar de verse empañados por las lágrimas lo miraban con una fiereza incomparable.

**End Flash Back**

Levantó la mirada al cielo y cerró los ojos soltando un profundo suspiro, en ocasiones como esa, necesitaba más silencio de lo normal para poder concentrarse en esa noche, pero por más que forzará a su mente, simplemente los recuerdos no volvían a él.

- Es como si sufriera de amnesia con una extraña sensación de surrealismo – pensó frustrado ante el dolor de cabeza que venía después de sus inútiles intentos – lo más jodido de esto, es que todo fue real… ella es real, lo sé – se dijo a sí mismo mientras se dejaba caer acostado sobre el pasto.

Era estúpido, lo sabía, todo sería más sencillo si aceptara que todo fue un sueño, pero había algo dentro de él que le decía que no era así, que todo había sucedido, que esa chica de hermosos ojos color jade y cabellos rosáceos era real, sin embargo por más que intentara no podía recordarlo.


Todo se encontraba en silencio en la sala de juntas donde se encontraban Sakura y los líderes, en el ambiente podían sentir la tensión de la situación.

- Entonces… – comentó Shibi quien fue el primero en hablar.

- Entonces, seré breve – corto Sakura – este es MI reino, por lo que nos quedaremos aquí y ninguno de ustedes dirá quiénes somos – ordenó mirándolos penetrantemente.

La mayoría de los presentes mostraron su desacuerdo ante la orden que les dio la pelirrosa.

- ¿Porque tendríamos que acatar las órdenes de una niñata como tú? – preguntó un molesto Hiashi.

- Sencillo… – contestó encogiéndose de hombros – este es MI palacio y ustedes aquí no son más que unos arrimados que invadieron MI reino aprovechando mi ausencia – hablo con veneno haciendo énfasis cada vez que decía "Mi".

- ¡No estamos invadiendo nada! – exclamó una molesta Tsume – Cordelia siempre nos recibió…

- Cordelia ya no está gracias a ustedes – dijo en su lugar Erza.

- ¡No podrán sacarnos de aquí si es lo que pretenden! – amenazó Tsume mirándolos fijamente.

- Lo más asombroso de todo esto es que ustedes aun tengan el descaro de atreverse a usar el nombre de mi madre después de lo que hicieron – Sakura les dirigió una mirada envenenada.

- Y en todo caso ¿de verdad creen que tienen oportunidad contra alguno de nosotros? – Erza los miro con superioridad.

El ambiente dentro de la habitación cada vez se sentía más tenso. Realmente no sabían que tanto poder tendrían esos tres, pero algunos al menos se lo imaginaban con tal solo conocer sus clanes.

- Por favor… – intervino Inoichi – no nos precipitemos – pidió.

- ¡Di algo Tsunade! – exclamó Hiashi molesto.

Ante la mención del nombre de la rubia todos voltearon a verla, por lo que Tsunade solo suspiro con resignación.

- Sakura-hime… – llamo Shibi antes de que Tsunade pudiera decir algo – le pido que reconsidere su decisión de echarnos…

- Nadie los ha echado... – contestó interrumpiendo al hombre.

- Todavía – agregó Erza sonriendo burlona.

- Todavía – apoyó la pelirrosa.

- No me creo que dejes que nos quedemos así sin más – comentó Itachi quien los miraba serio y con desconfianza.

Sakura volteo a ver a Itachi mientras sonreía de medio lado, pero los demás al escuchar al pelinegro borraron cualquier tipo de alivio que hubieran sentido antes.

- Chico listo – comentó Erza sonriéndole al pelinegro por lo que este solo entrecerró los ojos en dirección a ella.

- Claro que no será así sin más… – hablo Sakura mirando a todos los líderes – ahora que saben quiénes somos, cómo llegar al palacio y que algunas personas del pueblo nos han visto no puedo correr el riesgo de que nos traicionen y por obvias razones no nos iremos del palacio – finalizó mirándolos con frialdad.

- Nosotros jamás los traicionaríamos – hablo Choza mirándola con sinceridad.

- Mejor no hablemos de traiciones… – intervino Naruto mirándolos con frialdad.

- ¡¿Que estas insinuado?! – exclamó un molesto Hiashi.

- ¿Y qué harás para evitarlo? – intervino Itachi mirando a la ojijade – si lo que quieren es que nadie los encuentre, ¿cómo harán para que ninguno de nosotros hablemos? Amigos, no es como que seamos ¿cierto? – pregunto con un deje de burla en su mirada.

- Y claro que los primeros en pensar en traición y venganza serían los Uchiha – opino Kakashi como quien no quiere la cosa.

Ante el comentario Itachi lo miró con detenimiento ocultando de su rostro cualquier rastro de algún sentimiento que estuviera sintiendo hacia el peliplata, más a Kakashi le valió como todo.

- Por eso jamás se debe de confiar en uno – dijo Naruto asintiendo con la cabeza dándose la razón así mismo, ganándose una mirada fulminante por parte del pelinegro.

- Está más que claro que ninguno de los aquí presentes está contento con nuestro regreso, ¿no lo crees Sakura? – pregunto Erza mirándolos dolida llevándose una mano al pecho de manera teatral.

Sakura en su lugar sonrió con gracia y miro a cada uno de los presentes.

- No me esperaba otra cosa y ciertamente no me han defraudado, esta es justamente la basura que siempre han sido – la pelirrosa los miro con desdén.

- Tan hipócritas y traicioneros como siempre – aportó el rubio mirándolos de igual manera.

Todos en la mesa se sorprendieron y molestaron a partes iguales por las palabras de esos dos.

- Más vale que cuiden sus palabras…

- Más vale que las cuiden ustedes – interrumpo entonces Kakashi quien cerró su libro por primera vez para mirarlos a todos con seriedad.

Para todos fue una sorpresa ver a Kakashi portarse tan serio como muy pocas veces lo vieron.

- ¡No comprendo cómo es que estás de lado de esos mocosos Hatake! – grito molesta Tsume.

- Esos mocosos como los llaman son mis hijos – Kakashi los miro tan fríamente que congelo a algunos.

- No son tuyos – ratificó Hiashi.

- Tal parece que sí lo son – intervino Shikaku un poco sorprendido.

- Nos conocemos de hace años Kakashi, y jamás pensé verte actuar así por unos niños – dijo amigable choza.

- Unos niños que sufrieron las consecuencias por cada una de sus decisiones mal tomadas – expresó Kakashi con tranquilidad – cada uno de ellos tiene todo el derecho de pensar lo que quiera de ustedes porque eso es lo que ustedes han ocasionado.

Ante ese argumento nadie pudo objetar nada, todos sabían a qué se refería el peli plata, y aunque fuera duro debían aceptar que era cierto.

- Tampoco son los únicos que han sufridos por esas consecuencias – expresó Itachi demasiado serio desde su lugar.

- Puede ser, pero ninguno de ellos o sus clanes intentó algo contra Konoha como venganza – debatió el peliplata.

- Nada que pueda demostrarse – afirmó el pelinegro con gracia.

- No descartó esa posibilidad – aceptó sonriendo divertido bajo su máscara.

Ante su respuesta tanto Itachi como Erza, Sakura y Naruto sonrieron de lado, haciendo fruncir el ceño al resto de las personas en la sala.

- Aún no sabemos cómo pretenden hacernos callar – dijo Hiashi mirándolos amenazante.

- ¿Por qué no se los explicas Erza? – pregunto Sakura mirando a la pelirroja con inocencia.

- Por supuesto – contestó regalándole una hermosa sonrisa – pues verán, ninguno dentro de este reino podrá hablar acerca de nosotros, así sea lo que más deseen hacer, nadie, ni el mejor ninja, brujo, hechicero, o lo que sea podrá abrir sus mentes para saberlo, en dado caso de que logren hacerlo, cosa que dudo muchísimo, simplemente no encontrarán nada… – agregó mirándolos con superioridad, ante la duda pintada en el rostro de cada uno de los presentes – el agua que todos bebieron contenía un elixir elaborado únicamente por Sakura, reforzado por Naruto y protegido por mí… – explicó tranquilamente – como todos sabrán la triqueta de sacerdotisas estaba conformada por Uzumaki Kushina, Haruno Cordelia y Sukaretto Irene – dijo mientras disfrutaba del rostro lleno de sorpresa de los presentes.

- O tal vez no lo sabían… – comentó aburrido Kakashi.

- Bueno pues ahora ya lo saben – continuó hablando Erza – ninguno de ustedes tiene el poder para acabar con nosotros, independientemente de nuestra magia tenemos más habilidades y técnicas que ustedes y su gente podría siquiera imaginar, ahora que si quieren intentarlo, pueden hacerlo – finalizó con una sonrisa de lado.

Todos los presentes se encontraban demasiados sorprendidos para decir algo, si las cosas eran así, no tendrían otra opción, en estos momentos los estaban cazando y lo que necesitaban era protección, y ¿qué mejor ayuda que ellos?, más aún si lo único que pedían era silencio por parte de todos.

- Entonces nos han impuesto sus presencias aquí – comentó Itachi mirándolos tranquilo, obteniendo como respuesta una sonrisa ladina.

- ¿Seguirá negando que sabía todo esto Tsunade-sama? – preguntó un tranquilo Shikaku.

Tsunade ente el último comentario simplemente se encogió de hombros restándole importancia.

- Ella lleva en sus venas la sangre de Cordelia, y por ende este reino y todo en el obedecen a lo que ella decida, además nosotros no tenemos a dónde ir – respondió tranquila la rubia.

- ¿A qué se refiere con "todo este reino y todo en el obedecen a lo que ella decida"? – pregunto confundido Inoichi.

- Este reino tiene vida propia, así fue como lo quiso Cordelia tras la primera vez que la atacaron, por ello, la triqueta le dio esencia, para proteger a su sangre de aquellos quienes quisieran herirla – explico Tsunade.

- Como verán este reino no solo me protege a mí, sino también a los míos – recalcó Sakura engreída.

- Bueno, pues ya que hemos terminado esta interesante explicación y todo está dicho y entendido iré a cenar – informó un aflojerado Kakashi mientras se ponía de pie.

- ¡Yo quiero ramen dattebayo! – exclamó feliz Naruto mientras se ponía de pie.

- Esperen – intervino Inoichi por lo que estos dos voltearon a verlo – aún no hemos dado por finalizada la reunión.

- Es cierto – concordó Sakura con él por lo que este volteo a verla impresionado – deben saber que por nada del mundo deberán acercarse al ala este del palacio – informó seria, mientras Inoichi casi cae estilo anime.

- Un momento, no hay ala este – dijo Tsume confundida.

- Por supuesto que la hay – contestó Kakashi, todos voltearon a verlo curiosos esperando una explicación que no llego – nos vemos – se despidió mientras desaparecía en una nube de humo.

- ¡Espere Kakashi-sensei! – exclamó Naruto extendiendo las manos, pero ya no había nadie por lo que bajó la cabeza con tristeza.

- Andando Naruto yo también quiero ramen – dijo Erza animada por lo que el rubio al escuchar ramen se recuperó de su depresión.

Sakura que estaba por levantarse no pudo llevar a cabo su acción ya que un golpe seco se escuchó en la mesa por lo que todos voltearon, ahí estaba Tsume parada con una mano extendida en la mesa, señal de que fue ella quien hizo ese sonido.

- Aún quedan cosas por solucionar – habló lenta y amenazantemente.

- ¿Y qué es? – pregunto fastidiada Sakura.

- Debemos hacer un equipo de rescate para buscar a Temari y Kankuro – contesto Tsunade.

- Pues háganlo – dijo Naruto con obviedad.

- Si se quedaran en el reino, es obligación suya…

- Mi única obligación es con los míos – interrumpió Sakura a Tsume poniéndose de pie – que no se les olvide que este reino es nuestro, no suyo y si alguien ordena, esos somos nosotros, así que no esperen que hagamos algo por ustedes simplemente porque no se me da la gana – aclaro con molestia mientras caminaba hacia la puerta de salida con los otros dos.

- Sakura – llamo Tsunade, por lo que la ojijade volteo a verla en señal de que la escuchaba – es lo menos que le debe…

- Yo no le debo nada a nadie… – interrumpió a la rubia con rudeza – si estoy viva no ha sido gracias a ninguno de ustedes y mucho menos a los Sabaku No – continuo hablando pero al mencionar el apellido lo hizo con odio, odio que algunos de los presentes identificaron en su voz por lo que la duda pintó sus ojos con más intensidad – así que como veras, me importa un carajo lo que les pase – finalizó dando media vuelta para salir de ahí no sin antes dirigirle una mirada desdeñosa al pelirrojo.

Cómo era posible que siquiera pudieran pedirle algo así, ella detestaba a los Sabaku No y eso no cambiaría, alguna vez confió en ellos pero ese fue el principio que dio origen a todas sus desgracias.

Sakura y los demás salieron de la sala de juntas ante la mirada de todos, algunos confundidos y otros molestos.

- Ya han pasado muchos años Sakura, ¿Cuándo vas a perdonarme? – se preguntó un triste y dolido Gaara quien sabía de sobra la razón por la cual Sakura los detestaba.


En una modesta cama de hospital se encontraba sentada una rubia, la misma rubia que se había enfrentado a Erza. La chica estaba cubierta con una sábana blanca, tenía las rodillas flexionadas en su pecho y las abrazaba con sus brazos, mirando hacia afuera por la ventana que se encontraba a lado de la cama.

- ¿Quién demonios era ella? – se preguntaba– en ningún momento baje mi guardia y esa pudo derrotarme en cuestión de minutos – pensó molesta apretando el abrazo en sus rodillas.

Nadie había podido derrotarla tan rápido, era cierto, no era la más fuerte pero daba pelea.

- Todo este tiempo entrenando para nada… – pensó con odio mientras apretaba sus puños…

- ¡Rania! – exclamó la voz de una chica oyéndose asustada – ¿estás bien? – pregunto la chica preocupada, sus ojos eran de color marrón, cabello largo y castaño recogido en dos moños, vestía una blusa rosa sin mangas marcando su silueta y sus pechos pequeños, un pantalón azul oscuro tipo pescador y unos zapatos de piso color negros.

El abrazo tomó desprevenida a la rubia pues estaba tan metida en sus pensamientos que no escucho el momento cuando entraron a la habitación, Rania tan solo sonrió con calidez para tranquilizarla pero la chica seguía mirándola con preocupación.

- Estoy bien Tenten – respondió soltando un profundo suspiro – no es nada – insistió al ver que no cambiaba su mirada.

- ¿Qué fue lo que te paso? – pregunto la castaña sentándose en la orilla de la cama.

Ante esta pregunta Rania frunció el entrecejo y miró seria a Tenten.

- Me derrotaron y lo peor de todo es que en ningún momento me descuide e Itachi tuvo que intervenir – dijo molesta e indignada.

Tenten al escucharla solo levanto ambas cejas en señal de confusión, ella conocía mejor que nadie a Rania y sabía lo competitiva que era y lo que le molestaba si alguien intervenía para defenderla.

- Rania… – comenzó hablar Tenten soltando un suspiro – está bien perder a veces…

- No, no lo está – debatió con firmeza interrumpiendo a Tenten.

- Se lo que significa para ti, pero no te desanimes, eres muy fuerte – le dijo tiernamente mientras le tomaba ambas manos – ahora vayamos a casa, sé que mueres de hambre – finalizó mientras le sonreía de oreja a oreja.

Rania tan solo hizo un infantil puchero en señal de descontento, ya que Tenten sabía que la comida era una de sus cosas favoritas a las cuales nunca les podía decir que no, la rubia a regañadientes se levantó de la cama en busca de sus zapatos, mientras Tenten sonreía triunfante


En un balcón del ala este, dentro del palacio de Cordelia, se encontraba cierta pelirrosa recargada en el barandal de piedra blanca observando tranquilamente la luna que se encontraba en su plenitud, se le notaba distraída y en esos ojos verde jade podía verse la tristeza que sentía.

Podía sentir el peso de los años en su espalda y recordar el pasado como algo tan lejano, como algo que tal vez no pasó, sin embargo todo estaba ahí, todas las heridas, las desilusiones, las palabras...

…Ahora ya somos amigos Gaara...

Que tan ingenua podía ser aquella niña que alguna vez dijo eso, en aquellos días sin duda demasiado estúpida para no ver en lo que se convertirían las cosas. Esa fue sin duda una de las primeras heridas que sufrió de alguien en quien confió.

Lo recordaba todo con tanta claridad que el recordar haber sido engañada y saberse traicionada por él aun dolía como la primera vez.

**Flash Back**

Entre los árboles de un bosque se notan dos siluetas pequeñas de pie mirándose fijamente, separados el uno del otro por un par de pasos.

- Ya no podemos ser amigos Sakura, tu madre fue quien mato a mi padre...

- ¿Y por eso me has traído hasta aquí Gaara? ¿Para decirme esto? – preguntó dolida – por la cobardía de tu padre...

- Mi padre no fue ningún cobarde – defendió molesto.

- ¡Tu mismo fuiste víctima de sus actos! – gritó – ¿o tengo que recordarte que fue mi madre quien te acogió y sano tus heridas en cada ocasión que el monstruo de tu padre te golpeaba sin razón alguna? – continuo mirándolo con esos ojitos verdes de la misma manera que la primera vez – aún puedes tomar mi mano y regresar conmigo de nuevo al reino – dijo estirando su manita hacia él para que la tomara.

- Ya no tengo más elección... – avergonzado bajó su cabeza mirando el suelo.

- Siempre se tiene elección – le dirigió una mirada tranquilizadora.

- ¡No lo entiendes, no es tan fácil! – exclamo dolido y desesperado.

- Nunca lo es, pero debes tener claro qué es lo correcto y créeme, nada de lo que estás haciendo tú o tu clan lo está siendo – con tranquilidad comenzó acercarse hacia él.

El pelirrojo apretó los puños a sus costados sintiéndose impotente.

- Ya es tarde Sakura – susurro con culpa sin atreverse a mirarla, provocando que detuviera sus pasos.

Antes sus palabras la pelirrosa lo miró sin comprender ¿Ya era tarde para qué?

- Gaara… – intento hablarle una vez más.

- ¡Sakura! / ¡Sakura-chan!

Interrumpieron dos pequeños llegando a su lado. Sakura los miró con curiosidad al escucharlos llamarla de aquella manera, más al ver sus caritas el miedo la abordó de inmediato.

- ¿Qué sucede Erza, Naruto? – pregunto reteniendo el aire en sus pulmones.

- Están atacando el reino – explico una pequeña pelirroja viéndose agitada.

La pelirrosa entonces comprendió.

- Todo esto tan solo fue una trampa… ¿No es así? – pregunto sin mirar al pelirrojo – nos has traicionado entonces… – afirmó sonriendo con tristeza.

Naruto al escuchar las palabras de la pelirrosa sin pensarlo se acercó al pelirrojo y lo tomó de las solapas.

- ¡¿Cómo has podido hacer algo así dattebayo?! – reclamo mirándolo enfurecido.

- ¿Porque? – cuestionó Erza con tristeza.

Gaara no pudo hacer más que bajar la cabeza con derrota, no podía con la mirada herida de ninguno de los que una vez fueron sus amigos, sus primeros amigos.

- Ya no importa el por qué – hablo entonces Sakura – de hoy en adelante te desconozco Sabaku No – declaró la chica girándose para marcharse de ahí.

Al escuchar el sonido de una explosión Sakura emprendió carrera de regreso al reino sin mirar atrás de nuevo. Lo último que alcanzó a escuchar fue un golpe seco y la voz de Erza llamando al rubio para regresar también.

**End Flash Back**

Jamás supo porque lo había hecho, ¿que por la muerte de su padre? ¡Por favor! Ellos mejor que nadie sabían que eso fue una mentira. Sin embargo a esas alturas ya nada de eso interesaba, el porqué de su traición era algo que estaba en el pasado y ella jamás lo perdonaría. A ninguno de ellos.

Ese fue el comienzo de todo…

Después de aquella traición vinieron otras, los único que siempre se mantuvieron a su lado fueron Erza y Naruto, a pesar de todos sus errores, y por culpa de ella y lo estúpida que siempre fue es que ellos también sufrieron, lo sabe. Siempre lo supo, y ni por eso dejo de creer en que todo mejoraría. Estúpida.

Las cosas ya no mejorarán jamás para ella, ya era demasiado tarde, y sin embargo, para ellos claro que mejorarán, no importa lo que tenga que hacer, ella les dará la felicidad que se merecen. Así tenga que matarse para lograrlo, aunque realmente muerta ya estaba desde hace bastante tiempo.

- ¿Cómo poder sanar un corazón que ya no se tiene? – se preguntaba la ojijade sin dejar de observar a la luna – dijiste que siempre estarías a mi lado, pero no fue así… – hizo un breve silencio mientras cerraba sus manos en un puño – a veces las cosas no son como queremos ¿cierto? – pensó con amargura.

Y vaya que nunca eran como se quiere, si por ella hubiese sido las cosas serían demasiado distintas, pero él se empeñó en quitarle lo que tenía, en ese tiempo era tan solo una niña que tuvo que aprender a defenderse y cuando creyó que todo mejoraría todo empeoro, siempre que la vida le intenta dar algo, llega quien se lo arrebata.

- Los odio tanto… – pensó mientras cerraba los ojos con fuerza – ¿qué haces ahí? – preguntó con dureza sin quererlo aun con los ojos cerrados.


Por los pasillo del palacio caminando tranquilamente en dirección al ala este se encontraban Kakashi, Erza y Naruto. En sus rostros se les notaba la satisfacción que sentían ya que venían de cenar.

- ¡Ese ramen estuvo delicioso dattebayo! – exclamó sonriente Naruto teniendo sus manos entrelazadas detrás de su cabeza.

- Ayame-chan siempre ha cocinado muy sabroso – asintió Kakashi sobándose su pancita en forma circular mientras su ojito visible se cerraba.

Erza quien se mantenía callada paró en seco por lo que los otros dos al verla detenerse tan abruptamente se pararon y voltearon a verla con curiosidad.

- ¿Er-chan? – pregunto Naruto bajando sus manos a sus costados.

- Iré a ver a Sakura – anuncio Erza.

- Es bueno darle su espacio – comentó Kakashi serio – necesita tiempo para encontrarse de nuevo – explico con calma.

- Pero también me preocupa Kakashi-sensei... – dijo Naruto oyéndose triste.

- Además no ceno – apoyo Erza mirándolos con preocupación.

Kakashi tan solo suspiro derrotado, era cierto que quería darle su espacio para que pudiera sanar un poco pero tampoco era sano que estuviera sola.

- De acuerdo vayamos a verla – accedió el peliplata – pero… – hizo una pausa antes de continuar – saben que si está sola trazando algún plan en ese cabecita macabra y no ha comido es una misión suicida ir a buscarla ¿cierto? – preguntó con misterio.

Los tres sabían del mal humor de la pelirrosa cuando no comía nada o cuando la interrumpían tramando algo, por lo que un escalofrío les recorrió.

- E-e-eso es muy cierto Er-chan… – dijo un temeroso Naruto.

- Pero no creo que se enoje si le llevamos comida – contestó sonriendo orgullosa de su idea mientras les mostraba una charola con comida a los asombrados Kakashi y Naruto pues ninguno se dio cuenta de la charola hasta ahora.

- ¿Cuándo tomó la charola? – se preguntaba un asombrado Naruto.

- Mmm… - pensó Kakashi sobándose su barbilla – creo que ya se quien deja boronas de pan en los sillones… – pensó mirándola con sospecha.

- Bueno, ¡andando!– apuro la pelirroja a los otros dos.

Los varones solo veían como comenzaba alejarse por lo que comenzaron a caminar nuevamente tras ella.


Frente a una puerta blanca de madera fina se encontraban Erza, Kakashi y Naruto, en sus rostros se les veía indecisión por lo que se voltean a ver mutuamente, como esperando algo.

- Toca ya Er-chan – susurro Naruto volteando a ver a la pelirroja.

- Mejor que toque Kakashi-sensei – sugirió Erza.

- Pero si Narutin es el que quiere hacerlo – contestó el peliplata de inmediato.

- ¡Yo no dattebayo! – exclamó asustado el rubio moviendo sus manos frente a ellos.

- ¡Shhhhh! – susurraron Erza y Kakashi.

- Si sigues gritando harás que nos eche a golpes a todos Naru-baka – regaño Erza.

Naruto se tapó la boca con ambas manos, mientras todos miraban la puerta asustados, esperando sentir dolor, mas este no llegó por lo que suspiraron aliviados, Kakashi miró de reojo a Erza quien entendió a la perfección lo que quería ya que asintió con entendimiento.

- Naruto… – susurro Erza volteando a verlo – acércate un poco más a mí – pidió.

Cuando Naruto se acercó a ella, Kakashi abrió la puerta de la pelirrosa de golpe y Erza al tenerlo más cerca lo aventó hacia adentro, Naruto quien no se esperaba el empujón cayó de cara al suelo de adentro de la habitación mientras Kakashi cerraba la puerta.

- Bien hecho pequeña… – felicito Kakashi dándole palmaditas en la cabeza a una Erza que sonreía como niña buena a la que felicitan por haber hecho su tarea sola – no cabe duda que los crie muy bien – elogió Kakashi asintiendo una y otra vez con la cabeza.

- ¿Y lo dudabas? – preguntó con falsa sorpresa Erza.

- ¡Que malditos dattebayo! – se escuchó la voz adolorida de Naruto desde el otro lado de la puerta por lo que rápidamente ambos se pegaron a esta para escuchar cualquier cosa.


- ¡Que malditos dattebayo! – se quejó adolorido aun con la cara en el piso el rubio dentro de la habitación.

Naruto aun en el piso pero ya sentado volteo a todos lados temeroso mientras se sobaba su carita que estaba toda roja.

- ¿Porque en mi linda carita dattebayo?… – se quejaba mentalmente – ¿Dónde estará Sakura-chan?... – se preguntó al no verla por ningún lado.

Tranquilo se levantó y se sacudido la ropa sintiendo un gran alivio ya que no recibiría ninguna golpiza, estaba a punto de gritar que no había nadie cuando vio la puerta del balcón abierta, por lo que sigilosamente se levantó y caminó a esta.

Y allí afuera en medio del frío se encontraba la pelirrosa teniendo su rostro hacia arriba, diría que mirando la luna pero sus ojos se encontraban cerrados, tal vez pensando.

- ¿Qué haces ahí? – preguntó con dureza sin abrir los ojos.

- ¡Demonios! – pensó Naruto asustado, se había olvidado de los excelentes sentidos de la pelirrosa.

Sakura al no recibir respuesta abrió los ojos y volteo a verlo con una ceja levantada esperando una respuesta.

- ¿Y bien? – volvió a preguntar la ojijade.

- Pues… etto... veras... – comenzó hablar nervioso el rubio – ¡te traemos algo de comer dattebayo! – exclamo rápidamente.

- Bien… – hablo mientras asentía despacio con la cabeza y caminaba hacia el interior de la habitación – entren de una vez por todas, tengo que hablar con ustedes – ordenó.

No pasó ni medio segundo cuando por la puerta entraron Kakashi y Erza.

- Tú dirás Sakura-chan – volvió hablar el rubio.

- Ahora que sé que estamos seguros es momento de contarles todo lo que descubrí estando en aquel lugar – comenzó hablar mirándolos sería – una de las cosas más importantes que descubrí es quien es el asesino de tus padres Naruto – dijo mirando con cautela al rubio.

Tanto Kakashi como Erza mostraron sorpresa mientras que el rubio agachó la cabeza y apretó los puños con rabia.

- ¿Quién lo hizo? – pregunto en un susurro.

- Shimura Danzo – reveló y noto la sorpresa en los ojos de Kakashi.

- Shimura es hombre muerto – declaró Erza.

- Eso es más que seguro – apoyó la pelirrosa – sin embargo antes de acabar con su patética existencia debemos sacarle el nombre del hombre que lo ayudó.

- ¿Quieres decir que hay más de un implicado? – cuestionó Kakashi, recibiendo un asentimiento de cabeza.

Sakura tomo la mano del rubio que se mantenía cabizbajo por lo que al sentir la delicada mano de su amiga la miró con agradecimiento.

- Cuando estuve cautiva nos movíamos cada cierto tiempo a diferentes bases, siempre me mantuvieron vendada y sedada por lo que no sé cómo dar con ellas, sin embargo, a pesar de ser una prisionera pude arreglármelas para averiguar todo lo que pude – dijo mirándolos victoriosa – así fue como me enteré dónde encontrar las reliquias sagradas – sonriéndoles de lado vio como los tres se abrirán los ojos con sorpresa.

- ¿Quieres decir que no se perdieron como dijeron? – preguntó Erza un tanto emocionada.

- Eso fue lo que nos hicieron creer a todos, sin embargo, al ser los únicos que podemos reclamarlas por derecho, todos perdieron las esperanzas de poder usarlas a su beneficio – explicó tranquila.

- ¡Eso es fantástico dattebayo!

Los tres se miraron sonrientes y emocionados a partes iguales ante la atenta mirada del peliplata que también sonrió al verlos de nuevo como los mocosos inocentes que compartían sonrisitas cómplices.

- ¿Descubriste algo más? – pregunto Erza con la duda pintada en sus ojos.

- Descubrí otras más pero antes de cualquier otra cosa quisiera confirmar mis sospechas – respondió Sakura con tranquilidad a lo que los demás se mostraron de acuerdo – Naruto… – llamó al rubio por lo que este la miro dándole a entender que tenía su atención – ¿a qué distancia se encuentra la guarida más cerca de aquí? – pregunto seria, por lo que los tres mostraron curiosidad.

- A unos 500 metros al sur, dentro del área de Konoha – respondió serio y la ojijade solo asintió.

- ¿Para qué quieres saber eso pequeña? – pregunto Kakashi.

Sakura tan solo se mantuvo en silencio mirándolos con seriedad, tal vez no sería la mejor idea, pero no podía estar escondida por siempre y ya era momento de que aquellos quienes la buscaban supieran que esta vez no sería ella la presa.

- Espero que no sea lo que estoy pensando… – pensó Erza quien la miraba con sospecha esperando su respuesta.

- Saldré mañana temprano hacia ese lugar – respondió tranquila sin inmutarse.

- ¡¿Es que acaso está loca?! – se cuestión con sarcasmo Erza – !pero!...

- Bien… – hablo Kakashi tranquilo, interrumpiendo a Erza por lo que Naruto y esta voltearon a verlo como si se hubiera vuelto loco, mientras Sakura con aburrimiento – nos veremos en la puerta al amanecer – finalizó.

Erza al comprender el plan de Kakashi tan solo sonrió complacida y Naruto suspiró aliviado al saber que Sakura no saldría sola del reino.

- Un momento... – protestó Sakura – yo en ningún momento dije que ustedes vendrían – dijo mirándolos con el entrecejo fruncido.

- No necesitamos tu permiso – agrego Erza encogiéndose de hombros.

- Ustedes, no vendrán – tajo la ojijade señalándolos mientras hacía énfasis en "ustedes".

- Nosotros iremos, o no iras – impuso Kakashi con firmeza.

- ¡Así es Sakura-chan, nosotros iremos contigo dattebayo! – apoyo Naruto asintiendo una y otra vez con la cabeza.

La ojijade molesta por llevarle la contraria los fulmino con la mirada, esperando que eso los intimidara y desistieran pero después de unos segundos lo dejó, sabiendo que no ganaría nada, ellos ya lo habían decidido.

- Bien – accedió Sakura a regañadientes – pero si no están cuando yo baje, los dejo – advirtió.

- Claro, claro – comentó Kakashi sonriéndole amigable – andando mis pequeños saltamontes, dejemos descansar a la bebé de la familia – dijo meloso.

Naruto y Erza tuvieron que morderse la lengua para no reírse de una Sakura molesta a la cual se le había hinchado una vena en la frente, pero al ver a Kakashi con intenciones de abrazarlos a los tres, asustados salieron corriendo de ahí.

- ¡Descansa Sakura-chan! – exclamó el rubio corriendo por el pasillo.

- ¡Nos vemos mañana Saku! – grito Erza quien no corría pero si caminaba muy rápido fuera de la habitación.

- ¡Que hijos tan ingratos me diste dios! – exclamó mártir Kakashi mirando con dolor el techo.

- Ya lárgate – ordenó Sakura mirándolo con fastidio parada a un lado de la puerta.

Kakashi quien lloraba dramáticamente dejó su drama para ver a Sakura ofendido.

- Que grosera… – dijo mientras caminaba hacia la puerta – descansa bebé... – se despidió meloso desde la puerta, pero la ojijade simplemente le cerró la puerta en la cara sin piedad – ¡ingrata! – grito el peli plata desde afuera.

La ojijade soltando un suspiro comenzó a caminar en dirección al cuarto de baño.


Por las calles del pueblo caminando tranquilamente se encontraban Naruto, Erza, Sakura y Kakashi, con capas que les cubría su vestimenta, todo se veía tranquilo, el sol apenas comenzaba a salir y todos dormían tranquilamente en sus hogares, al llegar a las puertas del palacio estas se abrieron para ellos y salieron, una vez fuera los cuatro subieron la capucha de sus capas.

- Bien Naruto guíanos – pidió Kakashi.

- Hai – contesto el rubio – síganme – ordenó mientras comenzaba a caminar dirección sur.

- Estén atentos – hablo Sakura seria.

- Lo sabemos… – respondió una adormilada Erza.

Por el bosque todo aún se encontraba oscuro puesto que era muy temprano, táctica perfecta para tomar al enemigo por sorpresa, y más útil cuando no sabían cuál era el número de enemigos que encontrarían al llegar.

Todos caminaban en silencio, no era un silencio incómodo, tan solo un silencio tranquilo en los cuales los cuatro podían entenderse muy bien, Kakashi miraba de reojo a los demás con una pequeña pero cálida sonrisa hacía bastante tiempo que no los tenía a los tres juntos.

- Mis pequeñines… – pensó con melancolía.

Naruto iba concentrado en el camino, cuidando que no cayeran en ninguna trampa y pudieran llegar sin ser descubiertos, las personas que se encontraban con él eran las más importantes de su vida por lo que por ningún motivo permitiría que algo les pasara.

Erza tan solo procuraba caminar sin caer ya que era la que venía adormilada y por momentos cerraba los ojos y bueno no la culpen ella ama dormir.

- Jodida Sakura, solo a ella se le ocurre salir de madrugada – pensó malhumorada y con sueño mientras se tallaba los ojos.

Después de un rato corriendo Naruto se detuvo y les hizo una seña para que se detuvieran y guardaran silencio.

- Llegamos – dijo serio.

- Bien – contestó Sakura sonriendo sádicamente.

- ¿Cuál es el plan? – pregunto Kakashi.

- Obtener toda la información que nos sea de utilidad a como dé lugar – respondió sonriendo angelicalmente la ojijade.

- ¿Y si hay prisioneros? – pregunto Erza.

- Sáquenlos – respondió con simpleza.

- ¿Y dejarlos dónde? – cuestiono Naruto confundido.

La ojijade lo medito un momento, no quería cargar con ellos pero tampoco podía dejarlos ahí a que los atraparan de nuevo, le molestaba que esas personas estuvieran en el palacio pero ya todo estaba en marcha y no había cupo para equivocaciones.

- Los llevaremos al palacio – contesto Sakura después de un momento – ya está infestado de todos modos ¿no? – agregó con un toque de molestia.

- ¿Cómo haremos para entrar? – pregunto Naruto.

- ¿Formación 2? – sugirió Erza.

- ¿Aun la recuerdas Sakura? – preguntó Kakashi.

- Por supuesto – contestó sonriendo arrogante.

Ante esa sonrisa los demás solo sonrieron

- Pues vayamos entonces – ánimo Kakashi – recuerden, no revelen su identidad hasta que sea el momento adecuado – comentó con seriedad.

- ¡Hai! – respondieron Naruto y Erza mientras Sakura solo asentía.

Los tres se quedaron en silencio esperando la señal de Kakashi, la cual era un asentimiento de cabeza, por lo que cuando Kakashi volteo a verlos asintiendo todos saltaron a diferentes puntos del bosque.

Naruto quien se encontraba más cerca de dos hombres armados salto siendo cuidadoso hacia uno de los guardias y cuando lo tuvo cerca lo noqueó de un golpe certero, cuando el hombre cayó al suelo el otro hombre se dispuso a atacar por la espalda pero Erza quien lo vio venir salto desenfundado su espada en el aire la cual enterró en el estómago del hombre.

Al haber despejado la entrada Erza hizo una señal para que los otros dos entraran, Naruto quien iba delante de todos alcanzo a esquivar un kunai que iba dirigido hacia Kakashi, en algún momento de la confrontación uno de los guardias hizo sonar la alarma informando a los demás que los estaban atacando. Varios hombres salieron disparados para pelear contra Kakashi, Naruto y Erza quienes los recibieron de frente, Sakura por otro lado se abría paso mientras esperaba el momento justo para entrar al lugar.

Un hombre corpulento arremetió contra Erza la cual salió volando por los aires hasta estrellarse contra un árbol. Naruto y Kakashi quienes se encontraban cerca peleando con más hombres la voltearon a ver preocupados esperando que no le hubiera pasado nada.

- Esto te saldrá caro – sentenció una enfurecida Erza mirando con sadismo al hombre que se atrevió a lanzarla lejos, mientras Naruto y Kakashi suspiraban aliviados.

La pelirroja se levantó y limpió la sangre de su labio para después desaparecer de donde se encontraba minutos antes y reaparecer frente al hombre, tal fue la sorpresa del tipo que ni siquiera se dio cuenta de en qué momento Erza había enterrado su espada en él hasta que ella misma la hizo girar para que se desangrara poco a poco, el hombre anonadado bajo la mirada a su pecho para después regresarla a Erza quien le sonreía con sadismo.

- Esa hija mía es un poco extravagante – comento Kakashi sonriendo nervioso.

- ¡No te distraigas! – le gritó el hombre con el que peleaba.

- No interrumpas mis diálogos – le reprochó al hombre noqueándolo de un solo golpe.

De lado izquierdo de Kakashi salió volando un tipo delgado por lo que dirigió su mirada a quien lo había aventado topándose con Naruto quien peleaba con tres hombre a la vez por lo que negó resignado, cuando se trataba de pelear todos se convertían en unos sádicos compulsivos.

- ¡Fuera de mi camino basuras! – exclamó Sakura quien corría en dirección a la guarida moviendo su espada a diestra y siniestra cortando a quien fuera quien se le atravesara.

Al llegar al inicio de las escaleras para el último piso se detuvo, no era muy común que en ese tipo de lugares existiera un tercer nivel, la ojijade continuó subiendo las escaleras sin bajar su guardia y sin soltar el mango de sus espada dentro de su capa, al llegar arriba se encontró con dos puertas, una frente a la otra. La indecisión se hizo presente puesto que no sabía cuál debía abrir primero.

- Pues qué más da… – se dijo encogiéndose de hombros y tomo la perilla de la puerta de la izquierda – demonios – chasqueo la lengua cuando esta no cedió – pues entonces que sea a la mala – dijo sonriendo de lado y caminando unos pasos hacia atrás.

La ojijade sacó su espada de entre su capa y de una cortó la cerradura, levantó su pie derecho y empujó con brusquedad la puerta, al estar la puerta en el suelo está comenzó a caminar hacia adentro.

La habitación no era tan grande como se veía, estaba a oscuras por lo que caminaba con más cuidado, comenzó a inspeccionar la habitación, literal solo había una cama y una cómoda, todo lo demás se encontraba vacío.

Un movimiento a su derecha llamó su atención por lo que volteo amenazante sin mostrar su espada.

- Si no quieres morir más vale que te muestres – ordenó con voz fría – no lo repetiré – advirtió con amenaza después de unos segundos.

La persona que se encontraba escondida y asustada, sin armas ni cómo defenderse no le quedó de otra más que hacer lo que la ojijade ordenaba así que con cuidado se mostró delante de ella siendo iluminada un poco por la luz que se filtraba de afuera.

Sakura al reconocer a la persona quien se encontraba detrás de la cómoda escondida levantó una ceja un poco sorprendida, mas no lo mostró.

- ¿Tu? – pregunto despectiva.

- ¿Sa-sakura…? – preguntó una voz aterciopelada y un poco ronca, en su tono de voz se mostraba sorpresa y confusión.

La pelirrosa al escuchar que mencionaba su nombre frunció el entrecejo y chasqueo la lengua en señal de molestia.

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CONTINUARÁ

!Aquí les dejo el nuevo capitulo!

Aquí hay más detalles acerca de los sucesos entre los personajes y del porqué de algunas otras cosas.

Espero sea de su agrado, pido una disculpa de antemano si la pelea no es buena, no soy muy buena en escenas de peleas, es la primera que escribo.

Gracias por leer y dejarme sus comentarios, espero disfruten el capítulo, eh hecho todo lo que puedo para publicar rápido y no dejar pasar tanto tiempo, espero nos los decepcione.

Otra cosa es que combine a los ninjas con magia jaja espero no salga un conflicto, espero les agrade =)

!Saludos!