Capitulo IX
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Culpas
En una tipo mazmorra por así decirle se encuentra un apuesto pelirrojo inconsciente sobre el único catre que se encontraba en la celda. El pelirrojo comenzó hacer muecas donde comenzaba a despertar, al ver todo oscuro estrecho los ojos para poder acostumbrarse a la oscuridad. Tratando de observar un poco mejor solo alcanzo a distinguir la puerta doble de madera, y la poca luz que se filtraba por debajo de esta.
Sentándose en el catre y doblando sus rodillas para recargar sus codos llevo una mano a donde recordaba lo hirió el peliblanco, aun le dolía pero no sangraba, supuso entonces que tal vez alguien lo había curado para que no muriera, pero cuando intento utilizar chakra y nada sucedió le fue más que obvio que lo habían sellado.
- Muy ingenioso – pensó con ironía – ¿cuánto tiempo pasara hasta que decidas venir? – se cuestionó.
Era más que obvio que ella aparecería en cualquier momento para "charlar" con él, no tenía ni la más mínima intención de revelarle algo, las cartas ya estaban echadas y el ya no podía hacer nada, esta vez no tenía ni siquiera la opción de intervenir. Las cosas debían suceder como estaban planeadas. Por más que quisiera prevenirla no podría hacerlo, él ya no tenía voluntad propia sobre sus acciones y eso era lo que más le llenaba de impotencia y lo hacía sentir como aquella noche…
- Aquella maldita noche… – frunció el entrecejo – si tan solo me lo hubieses dicho… – pensó con tristeza recargando su frente en sus brazos.
** Flash Back**
Es de noche y el cielo se encuentra nublado a causa de una posible tormenta, en un bosque demasiado alejado de algún tipo de vida más que animal se logra ver un palacio de gran tamaño para ser más exactos, corriendo por uno de los tantos jardines se encuentra una hermosa chica de cabellos rosados vistiendo un sencillo vestido color blanco y largo llegándole a los tobillos con mangas largas de encaje y zapatos de piso negros.
Sujetándola de la mano apurándole a correr se ve a un apuesto chico de cabellos castaños, el joven es atractivo y bien parecido, su piel de un tono claro y unos hermosos ojos color chocolate. Vestía una playera blanca de mangas cortas que se le ceñía dejando ver su bien trabajado torso y esos brazos musculosos sin exagerar, un pantalón tipo mezclilla y tenis converse negros.
Ambos corrían sin detenerse ni darse cuenta que un par de ojos café ceniza los observaba desde que habían salido del palacio.
- Vamos Sakura te sacaré de aquí – hablo el chico con voz sensual.
- ¿No lo entiendes? – cuestiono sonando agitada – no podemos huir, él nos encontrará antes – debatió sonando frustrada.
- ¡No me interesa si ya te has rendido! – apretando el agarre aumento el ritmo – no dejaré que pases otro año más aquí y mucho menos ahora – la miro de reojo con firmeza.
Antes de que pudiera decir algo más el chico de cabellos castaños paro abruptamente por lo que Sakura chocó con su espalda.
- ¿A dónde se supone que van? – cuestionó una voz varonil delante de ellos sonando amenazante.
Al reconocer la voz Sakura se tensó y el castaño al sentirla temblar la cubrió con su cuerpo protectoramente.
- Sa-sasori… – susurro Sakura abrazándose a sí misma como protegiéndose.
- Es mejor que te quites de mi camino – ordenó igual de amenazante el castaño.
- Y si no, ¿qué? – cuestionó con altanería el hombre frente a ellos – pero los más importante aún ¿a dónde se supone llevas a mi mujercita? – miro con amenaza detrás del castaño y al decir "mi" lo hizo con posesividad.
- Ella no es tu propiedad y no voy a permitir que le sigas haciendo daño Sasori – el nombre lo dijo con odio por lo que el pelirrojo sonrío de lado.
De un rápido movimiento el pelirrojo ya se encontraba frente al castaño quien al prever el ataque empujo un poco a la chica lejos de ellos por lo que sin esperárselo Sakura callo de centón al suelo. Sasori con espada en mano ataco al castaño por lo que este saco un kunai con el que detuvo la espada del pelirrojo.
- Nunca entendiste que ella jamás te amara – dijo mirándolo burlón.
- Eso tu no lo sabes y en todo caso no pienso dejarla contigo imbécil – respondió mirándolo altanero.
Sakura temblando en el piso miraba a los hombres delante de ella, por más que quería no podía dejar de temblar, estaba asustada por lo que podría pasarles y no era exactamente ella quien le preocupaba. Si le hubiesen dado la oportunidad de escapar un par de meses atrás la hubiese tomado sin dudar, pero ahora no sólo era su vida la que estaba en riesgo.
El ruido de un árbol caer la hizo levantar la vista para ver cuando Sasori mandó a volar al castaño de un golpe. El pelirrojo dirigió su mirada a la chica y comenzó a caminar a ella por lo que inconscientemente la pelirrosa llevo una mano a su vientre. De forma brusca la tomo del brazo y la levanto sacándole un quejido de dolor para después acercarla a él de forma peligrosa.
- Con que tenías pensado irte con ese perro ¿no es así?... – preguntó mirándola molesto.
Sasori al mirar a los ojos de la chica levanto una ceja extrañado, esa mujer siempre había sido una fiera y jamás la había visto mostrar miedo, en cambio, en ese momento podía ver el miedo que tenía por lo que pudiera pasar, sabía mejor que nadie que si tenía miedo no era por ella... Entonces si no era por ella, era por esa basura con quien pensaba irse. Sintiendo su furia crecer la tomo del cabello con fuerza y la arrodillo ante él, más la pelirrosa a pesar de no dejar de temblar no derramó ni una sola lágrima.
- Mírame muy bien a los ojos porque no olvidaras lo que voy a decirte Sa-ku-ra – ordenó jalándola del cabello con más fuerza y acercándola a su rostro viéndose sombrío – jamás podrás alejarte de mí. Nadie. Óyelo bien, nadie te alejará de mi lado porque eres mía – amenazo mirándola con frialdad.
Soltándola de manera brusca se enderezó al sentir que el castaño se acercaba y sintiéndose aún más furioso por saber que ella pensaba irse con él, abofeteó a la chica con tal fuerza que le volteó el rostro y rompió el labio.
- ¡Eres un maldito perro! – exclamó el castaño echándosele encima para golpearlo al verlo golpearla – ¡jamás te mereciste el que ella te amara! – reclamo entre el forcejeo.
- Ese no es asunto tuyo basura – respondió el pelirrojo forcejeando contra él.
Sasori lo alejó de él dándole un puñetazo en el estómago y comenzando a realizar sellos, desde la tierra salieron hilos que sujetaron al castaño inmovilizándolo, el pelirrojo de manera amenazante comenzó a caminar hacia el con su espada en mano.
- Acabaré contigo de una vez por todas basura – dijo mirándolo con desprecio.
Sakura aún en el piso ensanchó los ojos al oírlo decir aquello y levanto la mirada al ver a Sasori levantar su espada para enterrársela al castaño, sin nada más que pensar y por impulso corrió hacia ellos. No iba a permitir que por ella mataran al único chico que de entre todos esos bastardos fue el único que se preocupó por ella en todo el tiempo que llevaba ahí.
Sasori ensanchó los ojos sorprendido; no sólo enterró su espada en el castaño, sino también en Sakura quien sin previo aviso apareció delante suyo para impedir que matara al desgraciado y aunque intento parar su ataque fue demasiado tarde.
El chico de cabellos castaños miro con terror como delante de él una mata de cabellos rosas se interponía entre él y la espada por lo que aterrado bajo su mirada para toparse con la tela del vestido blanco de la chica pintándose de rojo a causa de la sangre. Sasori sacando su espada de ambos y deshaciendo su jutsu observó cómo tanto Sakura y el castaño caían de rodillas con una herida letal hecha por su propia espada que no dejaba de sangrar.
Sakura asustada llevo una mano a su vientre y bajo la vista al sentir algo húmedo, sin fuerzas se dejó caer por completo, ya nada importaba y estaba más que segura que morir era la mejor opción. Por estúpida e impulsiva lo perdía todo.
- ¡Maldito seas Akasuna! – gritó el castaño con lágrimas en los ojos, arrastrándose para llegar a ella – lo siento... – le susurró tomándola del rostro mirándola con infinita culpa y dolor.
- Luca... – susurro Sakura antes de cerrar los ojos dejándose ir.
Sin importarle su propia herida la tomo entre sus brazos apretándola contra su pecho, perdía a la única mujer que en verdad le era importante, esa chica era lo más maravilloso que alguna vez conoció.
- Te arrepentirás toda tu vida de lo que has hecho maldito, ella estaba embarazada... – reveló el castaño con dolor tocando su vientre que no paraba de sangrar.
Sasori quien hasta ese momento se encontraba en shock mirando sus manos por lo que acaba de suceder ensancho los ojos por la revelación, entonces comprendió porque ella se mostraba asustada. No era por el bastardo, era por él bebé.
- ¿Te atreviste a tocarla? – cuestionó sonando furioso tomándolo de la solapas y alejándolo de la chica.
- Me encantaría decirte que sí y que ese bebé que esperaba era mío – respondió mirándolo con infinito odio o al menos eso intento ya que la pérdida de sangre estaba provocando que lo viera todo borroso.
Entonces Sasori lo soltó sin nada de cuidado cuando el chico quedó inconsciente y se dejó caer sentado a lado del cuerpo inconsciente de la chica, el cual acerco a él y apretó contra su pecho. ¡Joder! Si tan solo ella se lo hubiese dicho…
**End Flash Back**
- Te he herido tantas veces que no se si alguna vez podrás perdonarme… – susurro perdido entre sus recuerdos.
Esa noche la hirió de la peor forma posible. Lo sabía. Lo supo desde el momento en que la vio interponerse entre su presa y el, lo supo desde que ese idiota le dijo que ella esperaba un bebé. Su bebé. Ese bebé que no pudo nacer.
Aún inconsciente, esa noche la tomo entre sus brazos y desesperado por qué ella no muriera entregó por completo su vida al mismísimo demonio, pero sin embargo, no se arrepentía porque ella siempre había sido y siempre sería lo más valioso para él. A pesar de todo, a pesar de los años y las heridas ella siempre sería lo más maravilloso de su vida.
- Y por ello siempre te mantuve a mi lado... – susurro con un deje de melancolía y tristeza.
Tal vez no siempre fue sincero con ella. Tal vez al inicio todo fue un plan demasiado elaborado para atraparla, pero con el paso de los meses, esa chica tan peculiar de cabellos rosas se volvió su luz, se volvió su todo y cuando quiso protegerla de verdad, dar marcha atrás a todo ya era demasiado tarde. Tal vez si no se hubiese dejado envolver por la oscuridad que existía en su corazón podría haberse quedado a su lado para ser el hombre que ella merecía, pero sin embargo lastimosamente no fue así, a pesar de saber que no era lo que ella merecía, pesaba más su egoísmo por tenerla a su lado, porque no podía concebir la idea de que otro la tuviera, pero más aún, su ambición y deseo de poder siempre estuvo antes que todo.
El ruido de unos pasos fuera de su puerta le hizo abrir los ojos para dirigirla a esta con tranquilidad. Entonces vio las puertas abrirse de par en par y por ellas entró la única mujer por la cual siempre sintió todo. Tan hermosa y sensual aún con esa ropa tan sencilla, desde que la conoció siempre lo cautivaron esos ojos suyos tan preciosos como todo en ella.
Y solo por ella continuaría hasta el final con toda esa mierda. Únicamente por ella, aun si eso significase que los dos terminaran muertos.
- Creí que no vendrías... – hablo tranquilo y sonando más ronco de lo normal a causa de que no había hablado.
- No estoy aquí por gusto, te lo aseguro – respondió indiferente.
- Lo sé – se encogió de hombros mostrándose aburrido.
- Charlemos un poco ¿te parece? – cuestionó cruzándose de brazos.
- ¿Charlar? – levanto una ceja mirándola con burla – vamos Sakura, ya no somos unos críos, no obtendrás nada de mí solo con charlar – al decir "charlar" lo hizo con ironía.
Ignorando su comentario la pelirrosa tomó asiento en una silla que se encontraba frente al catre donde estaba sentado Sasori, cruzando sus piernas y recargando su espalda en el respaldo de la silla lo miro directo a los ojos. El pelirrojo tan solo le sostuvo la mirada.
- Tienes razón... – hablo despacio y sonando demasiado tranquila – ya no somos unos críos y por ello te doy la oportunidad de hablar por las buenas – le dirigió una sonrisa amigable que le cerró los ojos.
A su lado derecho Eve sonrió de medio lado, una de las mejores cosas de estar con Sakura era que jamás sabía que iba a suceder y antes de decidir hacer algo lo meditaba de forma fría, claro que si le veía posibilidades lo llevaba a cabo y eso sinceramente era demasiado interesante porque ella siempre encontraba el modo de obtener lo que quería y si ella quería respuesta e información de él, ella las obtendría.
- Puedes saltarte todo el preámbulo amistoso si así lo prefieres, no diré nada – dijo Sasori con simpleza.
- ¿Tanta es tu lealtad hacia él? – cuestionó recibiendo solo silencio por parte del pelirrojo.
¿Qué si tanta era su lealtad hacia él? Por favor, lo odiaba como a nadie, su lealtad no estaba con aquel bastardo, claro que no, pero le debía la lealtad que no sentía por aquel maldito pacto que hizo con el aquella maldita noche.
- Es gracioso ¿sabes? – hablo Sakura llamando la atención del pelirrojo – siempre creí que tú lealtad estaba conmigo... – en su rostro se dibujó una sonrisa sarcástica.
¿Tan estúpida fue? ¿Tanto lo amo como para no darse cuenta de lo que en verdad era? Por supuesto que sí, y ella lo sabía, ella siempre lo supo, pero jamás quiso creerlo y en lugar de afrontarlo ¿qué hizo? Corrió a sus brazos sin pensar en nada más que en el amor que le tenía.
- Eso es aún más gracioso ¿no lo crees? tu, hablando de lealtad – soltó una risita divertida.
- Yo sé lo que es la lealtad Sasori sin embargo por muchos años el amor que sentí por ti fue más grande que la lealtad por mi familia – ese "sentía" no pasó desapercibido para Sasori y ver esa sinceridad en sus ojos le dolió.
- Si eso hubiese sido cierto no me hubieses herido...
- ¿Eres tú quien habla de herir? – cuestionó sarcástica – siempre has sido cínico cariño, no creo que quieras hablar de quién ha herido más a quien...
- Y si lo quisiera hacer ¿qué? Has sido tú quien más daño ha provocado entre los dos y ni qué decir de las mentiras, esas se te dan a la perfección.
Sakura río entre dientes ante su comentario, en verdad que era cínico.
- ¿Lo dice el maestro del engaño? – lo miro con desprecio – en todos estos años lo único que has hecho ha sido mentir, no quieras decir que fui yo quien traicionó porque los dos sabemos que siempre te elegí.
- ¿Siempre me elegiste? y por eso te largaste en la primera oportunidad que tuviste – la miro rencoroso.
- La primera oportunidad que tuve... – repitió sin dejar de mirarlo – sabes mejor que nadie que oportunidades siempre tuve, después de todo en ningún momento dejaste de vigilarme.
¿Qué nunca dejó de vigilarla? Ojalá eso fuera cierto, si hubiera sido más cuidadoso, ella no hubiera tenido ninguna oportunidad de conocer a ese perro.
- Realmente no debí de haberte perdido de vista ni un solo momento, entonces no te habrías querido ir con esa basura...
- Esa basura fue más sincero que tú…
- Esa basura lo único que quería era meterse entre tus piernas aprovechando cada oportunidad que tenía cuando yo no estaba cerca – interrumpió a la chica.
Sakura lo miró molesta por lo que dijo de Luca, él no era ningún aprovechado como Sasori lo pintaba.
- En todo caso... – hizo una pausa dedicándole una sonrisa jocosa – esa basura fue más hombre de lo que fuiste tú, esa basura me dio los mejores orgasmos que he tenido en mi vida – finalizó mirándolo con altanería.
- ¿En verdad esperas que me crea eso? – se burló – esperabas un hijo mío Sakura – informó – ooh no trates de negarlo, la basura me lo dijo aquella noche – agregó al verla querer negar que él bebe era suyo.
- ¿Muy seguro estás de eso? – cuestionó con falsa inocencia.
- Créeme cariño, si ese perro se hubiera atrevido a tocarte una herida de espada no hubiese sido lo que lo matara – le dedico una sonrisa angelical.
- ¡Claro que no! – respondió irónica rodando los ojos.
Ambos guardaron silencio fulminándose con la mirada, lo único que hacían era atacarse con palabras y con eso no llegarían a ningún lado, ella necesitaba respuesta y saber dónde se encontraba ese desgraciado para matarlo, Sasori tendría que decírselo de alguna manera.
- Eve – llamo Sakura sin dejar de fulminar con la mirada al pelirrojo – ¿ya está aquí? – preguntó.
- Si.
- Hazlo pasar – ordenó.
Eve caminó tranquila hacia las puertas que se encontraban abiertas ante la mirada de todos, claro que Sasori y Sakura la miraron de reojo ya que se mantenían la mirada y ninguno iba a ceder.
- ¡Esto es estúpido! – se quejó Itachi – ¿para qué hacernos venir si solo entraría esa loca? – cuestionó desesperado señalando las puertas por donde entro la pelirrosa, llamando la atención de todos.
- Puedes largarte cuando quieras – hablo Erza con rudeza y sin mirarlo.
Ante lo dicho por la pelirroja Naruto le envió una mirada despectiva al pelinegro, razón por la que Itachi frunció el entrecejo al recibir respuesta de ella en ese tono, la miradita del rubio la verdad le vale madre, pero por alguna razón que no negará lo que ella haga o diga, eso sí que le importa.
- Si, bueno no es como que haya venido por gusto – bufo molesto por sus pensamientos y por los cambios de humor de la pelirroja.
Tsunade levantó ambas cejas al notar a la chica de mal humor, miro de reojo al rubio y peliplata notándolos tensos y en guardia como si estuvieran en una batalla esperando tan solo que el enemigo dé un movimiento en falso para ellos atacar a muerte.
El sonido de unos pasos rompió el silencio que se instaló, por lo que todos voltearon a ver quién era quién caminaba a ellos. A pesar de que el pasillo solo era iluminado por muy poca luz no impidió ver un Haniel tranquilo dirigirse a ellos con la duda pintando en sus ojos al ver a todos lo que se encontraban ahí.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó brusco Sasuke.
- ¿Dónde está Sakura? – ignorando la pregunta del azabache miró directamente a Erza.
- ¿Para qué la buscas? – preguntó Erza levantó ambas cejas con curiosidad.
- Ella me llamo – respondió con simpleza.
Ambos Uchiha fulminaron con la mirada a Haniel, detestaban el que él las conociera y más que nada lo odiaban a él.
- Esta dentro – informó Naruto regresando su vista a la entrada.
- ¿Ahí? – señaló con la mirada la entrada recibiendo como respuesta un movimiento afirmativo por parte del rubio – pobre del que esté ahí dentro con ella… – un escalofrío le recorrió la espalda.
Naruto sonrió divertido mientras que Kakashi y Erza lo hicieron más discretamente aligerando un poco el ambiente incomodo que se había instalado.
- No mientas, te gustaría repetirlo – dijo Erza sonriéndole jocosa.
- ¡Ni loco! – contesto provocando que la chica sonriera con diversión.
Sasuke quien al sentir un aura siniestra miro de reojo a su hermano apretar los puños con fuerza mientras veía a esos dos sombrío, rodo los ojos, comenzaba a desesperarse, no estaba para nada contento con el hecho que ella hubiese entrado ahí solo con esos dos para hablar de quien sabe que cosas con el imbécil del pelirrojo y eso tan solo incrementaba su mal humor ¿Por qué no entrar con ella? Se supone que por algo los había llamado Tsunade, además de que estaba más que seguro de que aún estaba débil puesto que perdió demasiada sangre.
- ¿Sabes para que te llamo Sakura? – cuestiono Kakashi llamando la atención de todos.
- No, solo dijo que era algo que me interesaba saber, ya sabes que no da explicaciones – se encogió de hombros restándole importancia y los demás solo asintieron con entendimiento – ¿por qué no están también ahí? Todos ustedes son unos maldito sádicos – los miro como si fuesen unos demonios.
- ¿No te mordiste la lengua? – Erza lo miro altanera porque la contradijera.
- Cariño, lo que yo hago es un juego de niños comparado con lo que ustedes hacen – la miro como si fuese lo más obvio del mundo por lo que Erza no pudo negarlo.
- ¡No todos somos unos malditos sádicos dattebayo! – hablo Naruto con expresión de pacifista que no le gusta la violencia.
- Eres el primero en querer irte a los golpes Naruto – Haniel lo miro con ojos entrecerrados por lo que el rubio lo miro sonriendo nervioso – si acaso el único que se salva es Kakashi-sensei.
- ¡Claro! pero porque prefieres estar pegado a ese libro – respondió Erza con sarcasmo.
- ¿Para qué desperdiciar valioso tiempo cuando hay quienes pueden hacer las cosas por ti? – Kakashi los miro como si fueran unos pobres ignorantes que no saben nada de la vida
Tsunade miraba a ese par con varias gotas de sudor en su nuca, hablaban del tema como si fuera lo más normal del mundo, mientras que a Itachi cada vez le incrementaba más su aura asesina y Sasuke por su salud mental optó por ignorarlos. El ruido de unos pasos acercándose al par de puertas llamó la atención de todos, viendo salir a una tranquila Eve quien ignorando a todos se dirigió a Haniel.
- Entra – ordenó mirando al pelinegro – únicamente Usui – aclaró al ver a Naruto y Erza con intención de entrar también.
Naruto se cruzó de brazos como mocoso berrinchudo y Erza hizo un mohín en señal de descontento. Sasuke frunció el ceño ¿Porque solo el imbécil podía entrar?
- Tks como si me importara – pensó molesto.
Haniel encogiéndose de hombros comenzó a seguir a la peli blanca ante la mirada de todos que no lo perdieron de vista hasta que se adentró a la habitación cerrando la puerta tras de sí ganándose una mirada matadora por parte de Sasuke, Kakashi, Erza y Naruto esa puerta debía permanecer siempre abierta, ese fue el trato.
Por la poca luz que había en la habitación Haniel tuvo que entrecerrar los ojos, cuando al fin pudo ver algo, observó a Sakura sentada muy tranquila, frente a ella estaba Sasori sentado en un catre y en una de las esquinas Zed cruzado de brazos.
- ¿Sakura? – llamó a la pelirrosa.
Sakura quitó su mirada de Sasori para mirar a Haniel quien tenía ambas cejas levantadas y la miraba con la duda pintando en su rostro.
- Haniel, acércate cariño – le sonrió amigable descolocándolo un poco – ¿no te da gusto verlo Sasori? – cuestionó con inocencia mirando al pelirrojo.
- Me da lo mismo – respondió sin interés.
- Oh ya veo, aunque no debería sabes... – hizo una pausa para mirarlo a los ojos con un brillo sádico que el pelirrojo conocía perfectamente – yo creo que tendrías que disculparte – continuó hablando mirando con pena fingida a Haniel.
Y entonces Sasori lo supo, supo porque tenía ese brillo sádico, supo cuál era su estrategia, supo lo que ella pretendía y sabía que aunque no fuese del todo cierto lo que diría él no lo desmentiría porque al fin de cuentas ese era su objetivo, por otro lado si ella quería jugar un poco ¿quién era el para negárselo? Después de todo se lo debía aunque fuese un poco.
- Déjame lo pienso... – respondió poniendo una mueca pensativa – mmm no, yo creo que no tengo nada de que disculparme – respondió con simpleza encogiéndose de hombros a lo que Sakura tan solo río entre dientes.
- ¿De qué hablan? – preguntó molesto Haniel, llevaba unos minutos ahí y ya había algo que no le gustaba.
- Verás... – Sakura lo miró con disculpa que no fue fingida aumentando más el mal presentimiento del pelinegro – si te he llamado ha sido porque es tu derecho saber dónde está Luca – lo miro sería.
Ante la mención de ese nombre Haniel ensanchó los ojos sorprendido para después fruncir el ceño, no se necesitaba pensar tanto, si Sakura lo había llamado justo donde se encontraba con Sasori era porque el pelirrojo tenía más información de la que debería.
- ¿Qué sabes de mi hermano? – cuestionó brusco mirando al pelirrojo amenazante.
- ¿Yo? – el pelirrojo se señaló a sí mismo levantando ambas cejas – ¿no te lo dijo tu cuñadita? – preguntó con fingida pena pero al decir "cuñadita" miro a Sakura con burla.
Haniel a paso marcado se acercó al pelirrojo y lo tomo de las solapas levantándolo bruscamente del catre.
- No juegues conmigo imbécil, dime que es lo que sabes de él – ordenó más este lo miro con poco interés.
Sakura por otra parte los observaba sin intención de intervenir.
- De acuerdo, te diré porque murió la basura de tu hermano – Haniel apretó más el agarre mirándolo con incredulidad, por supuesto que no lo creería – ese perro intento tocar lo que es mío, tu hermanito intento escapar con mi mujer y yo solo me deshice de un desecho de la humanidad que nadie necesitaba – informó mirándolo altanero.
Haniel miro a Sakura esperando que negara lo que Sasori había dicho, más ella al sentirse observada no puedo más que endurecer la mandíbula y apretar sus puños, cuando despertó de esa noche siempre espero verlo llegar pero no fue así...
Al verla no desmentir sintió que el aire comenzaba a faltarle y soltando a Sasori retrocedió un par de pasos, no podía ser cierto, su hermano no estaba muerto. No podía estarlo. Sintiéndose furioso por tener al asesino de su hermano delante suyo no lo pensó y se le fue encima dándole un puñetazo que lo tiro al suelo y sin contemplación alguna comenzó a golpearlo sin piedad y con intención de matarlo, golpe tras golpe trataba de transmitirle el odio que sentía por él y la furia que aumentaba en su ser al verlo sin intenciones de defenderse.
- No lo mates – escucho que le dijo la pelirrosa por lo que molestó la volteo a ver fulminándola con la mirada.
¿Cómo le pedía eso? El maldito había matado a su hermano y ella pensaba en él. Encabronado era poco a como se sentía y su furia aumento al escuchar que ella le pedía no matarlo, de forma brusca soltó el cuerpo del pelirrojo y se dirigió amenazante hacia la pelirrosa.
- Mi hermano murió por ti y me pides que no lo maté... – escupió cuando llegó a donde estaba Sakura tomándola de las solapas.
Zed y Eve fruncieron el entrecejo al ver la acción del chico más no hicieron nada porque sabían perfectamente que aunque estuviese furioso no sería tan estúpido como para decidir atacarla estando ellos presentes.
- ¿Cuánto más tendremos que perder por ti? – cuestionó mirándola con odio para después soltarla con brusquedad y salir por la puerta ante la mirada de los demás
Sakura observo en silencio el cuerpo casi inconsciente de Sasori a causa de la paliza que recibió, admitía que verlo así en esas condiciones no le hacía sentir nada y por un momento eso le asustaba porque significaba que ya había cruzado esa línea y no sabía si podría controlarse.
- Zed – llamo al peliblanco – cúrale las heridas más graves, lo necesito despierto para lo que sigue – ordeno mirándolo de reojo.
La pelirrosa volteo a ver a Eve con una orden implícita, la chica quien entendió muy bien que era lo que le pedía se dirigió al lado derecho de ambas puertas de forma tranquila y comenzó a realizar sellos, cuando término, con la base de su báculo dio un golpe en el suelo y al instante un campo envolvió la habitación.
- Está listo – informó a la pelirrosa.
- Bien, pues empecemos con esto de una vez – resopló fastidiada.
Zed sonrío de lado y ayudo al pelirrojo a ponerse de pie, no se necesitaba ser un genio para saber lo que seguía.
- Sabes que tú tampoco lograrás nada ¿no es así? – preguntó mirando a la pelirrosa.
- Lo sé, pero será divertido – respondió con simpleza, regalándole una sonrisa jocosa.
Sasori rio entre dientes, a pesar de las circunstancias ella siempre tenía ese lado infantil, aunque lo que haría no fuese para nada infantil. Con tranquilidad se puso de pie, ignorando el dolo en sus costillas, Zed le tomo ambas manos y tomando las esposas que colgaban del techo lo esposo, el pelirrojo al sentir el frío metal en sus muñecas levanto la vista tratando de ver algo pero era imposible, no sabía que eso estaba ahí, aunque quién sabe qué más hubiera, por la poca luz que había no se veía nada.
Fuera de la habitación todos ya se encontraban desesperados por la espera, Tsunade se encontraba observando a través de la ventada con los brazos cruzados y con Kakashi a su lado leyendo su librito naranja. Recargados en la pared se encontraban ambos hermanos Uchiha con expresión de malas pulgas, no entendían porque Tsunade los había llamado si no estaban haciendo nada. Casi pegados en la puerta estaban Erza y Naruto intentando escuchar algo.
- ¡Ya no lo resisto! – exclamó Naruto jalándose el cabello como desquiciado – ¡quiero saber qué está pasando dattebayo! – dijo haciendo un puchero.
Erza con tranquilidad se hizo hacia atrás para evitar ser golpeada con la puerta al ser abierta de golpe, claro que Naruto no corrió con la misma suerte ya que al estar quejándose no sintió que alguien se acercaba a la puerta y esta lo golpeó.
- ¡Me rompiste mi cabecita dattebayo! – acusó Naruto llevando sus manos a su cabeza.
Todos pusieron atención en Haniel cuando salió y levantaron ambas cejas al verlo hecho una furia y con sangre en las manos.
- ¿Qué pasó? – cuestionó Erza rápidamente.
Pero Haniel la tomo de las solapas mirándola con odio, odio que sorprendió a la mayoría de los presentes excepto a Itachi quien frunció su entrecejo molesto por la forma en que la miraba.
- ¡Tú lo sabías! – acuso.
- ¿Saber qué? – lo miro como el loco que parecía.
- Luca está muerto – dijo apretando más el agarre en ella.
Erza ensanchó los ojos impresionada al igual que Naruto y Kakashi, los demás realmente no sabían de quién hablaban.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Kakashi mirándolo serio.
- No finjan que no lo sabían ¿porque no me lo dijeron? – los miro rencoroso.
- Haniel – llamo Erza – nosotros no lo sabíamos... – explico tranquila mirándolo sería a los ojos.
- Debe ser una mentira – hablo Naruto.
- ¿Una mentira? – cuestiono sarcástico – ¡Sakura lo confirmo! ¡Todo esto fue planeado por ella, ella envió a esa arpía a buscarme para que yo viniera y entonces decírmelo frente a ese bastardo para entonces yo matarlo! – grito molesto.
- Sakura-chan… – susurro Naruto confundido – ¿pero ella como lo supo? – pregunto.
-¡Porque si Sasori lo mato fue por ella! ¡Si Luca está muerto es por ella!
- Eso es mentira…
- No lo es Erza y lo sabes perfectamente – le dijo mirándola dolido – sabes que ella mata todo lo que la rodea, ¡¿Cuánto tiempo más tendremos que ver morir a las personas por sus estúpidas decisiones?! – escupió con veneno.
- Cállate Haniel – advirtió erza.
Hasta cierto grado comprendía su dolor pero no iba a permitir que hablara de más cuando no eran los únicos que se encontraban en ese lugar, Kakashi y Naruto se encontraban en las mismas condiciones. Por otro lado Sasuke e Itachi ponía más atención de la debida, sentían demasiada curiosidad por saber que era exactamente lo que escondían.
- ¡No pienso callar más maldita sea! – continuo gritando – yo no le debo lealtad a una mujer que llevo a la muerte a la única familia que me quedada, es mi hermano quien está muerto y todo por su maldita culpa, Luca jamás hubiese aceptado la propuesta que le hizo ese hijo de puta si Sakura no…
Ambos Uchiha y Tsunade levantaron ambas cejas al ver como Erza se soltaba bruscamente del agarre del pelinegro y de un golpe tumbo a Haniel quien la miraba desde el suelo furioso con el labio inferior roto. Kakashi y Naruto observan al pelinegro molestos por lo que estaba diciendo.
- Ya basta imbécil, deja de lamentarte y no hables estupideces – Erza lo miro con frialdad – si es verdad que Luca está muerto deja que sea Sakura quien explique qué fue lo que paso.
- ¿Y qué dirá? Sasori ya me lo dijo todo.
- Y tu estúpido que le creíste ¿en verdad crees que te lo dijo todo? – se burló.
- ¿Y porque no hacerlo? después de todo Luca siempre estuvo enamorado de ella o ¿es que ya se te olvido? – la miro con ojos entrecerrados.
Sasuke frunció el entrecejo ¿otro enamorado de la pelirrosa? ¡Joder! ¿Qué tenía esa mujer para volver locos a los hombres?
- Por supuesto que no, pero…
Erza corto su frase al sentir el chakra de Eve extenderse alrededor de la habitación y sin pensarlo dos veces comenzó a correr en dirección a las puerta, pero fue tarde cuando llego a ella porque en cuanto quiso tocar la perilla una corriente eléctrica le hizo retirar la mano de inmediato.
- ¡Joder Sakura! – exclamo molesta.
- ¿Estás bien? – pregunto Naruto ya estando a su lado mirándola preocupado.
- ¿Qué es eso? – pregunto Tsunade al ver el campo alrededor de la habitación.
- Es el campo de Eve – informo serio Naruto.
- ¿Campo de qué? – pregunto Itachi levantando ambas cejas.
- Quiere decir que de ahora en adelante nadie puede entrar ni salir a menos que Sakura así lo quiera – dijo Kakashi mirando serio a Tsunade.
- Pueden estar seguros que ella no lo matara, ese amor enfermizo que los une solo nos terminara por matar a todos – Haniel miro con desprecio las puertas.
- Cállate de una puta vez – siseo Erza sin despegar su mirada del campo extendido frente a ellos.
- Eres una tonta – pensó molesto Sasuke fulminando con la mirada el campo de chakra ¿es que no podía simplemente entender que no estaba en condiciones para estar ahí sola?
A Sasuke le importaba un carajo lo poco que habían escuchado, al menos en esos momentos lo único que quería era saberla a salvo y lejos de esa basura.
- ¿A dónde vas Usui? – pregunto Itachi como quien no quiere la cosa.
- No es de tu interés Uchiha – respondió tajante siguiendo su camino a la salida, necesitaba salir de ahí antes de que dijera algo de lo que pudiera arrepentirse después.
El rostro de Sasori se vio volteado bruscamente al recibir un puñetazo por parte de Zed quien lo miraba con altanería.
- No creí que serias tu a quien mandarían hacer el trabajo sucio – dijo el pelirrojo mirándolo con burla.
- En esta vida hay que saber hacer de todo – respondió con simpleza dándole otro puñetazo.
Sakura observaba como golpeaban sin contemplación alguna al pelirrojo, en sus facciones se notaba tranquilidad ante cada golpe y gemido de dolor que salía de los labios del pelirrojo. Siendo honesta consigo misma, le era un poco relajante el escucharlo dolerse, después de tantos años, era un placer que tenía el gusto de darse.
"Un golpe, dos golpes, otro, y otro más…"
Siempre los contabilizaba para disuadir el dolor que sentía cuando los papeles eran diferentes, jamás rogo por que se apiadara de ella, lo pido, sí, pero jamás le dio la satisfacción de escucharla implorar. Nuca supo que fue, que era o que es lo que realmente lo orillo a realizar aquellas bestialidades con ella, Sasori siempre había sido dulce y comprensivo, jamás comprendió en que momento todo, a pesar de las circunstancias en las que se encontraban, había cambiado.
Todo el amor que sentían eventualmente se convirtió en veneno.
Un veneno que necesitaban para poder llegar al final y salir airosos, muertos tal vez, pero victoriosos al fin de cuentas.
- Eve, sana sus heridas delicadas, es mi turno de jugar con el – ordeno sin mirarla.
"Un golpe, dos golpes, otro y otro más…"
Así tuviera que morir en el intento, ella obtendría lo que quería, ya no tenía más nada que perder pero si mucho que proteger.
- Sujétalo bien Zed, no quiero que resbale en ningún momento – pidió una vez que Eve termino de curarlo.
Poniéndose de pie tranquilamente se acercó al pelirrojo cuando Zed se hizo a un lado. Verlo ahí en esas condiciones tan mediocres, con su rostro y cuerpo magullado, casi colgando del techo le hizo sentir confortada, era su turno de jugar.
"Un golpe, dos golpes, otro y otro más…"
- Tendrás tu revancha linda – hablo ronco por el dolor el pelirrojo.
"Un golpe, dos golpes, otro y otro más…"
- No es una revancha cariño – lo miro con inocencia fingida y paso un dedo por su labio quitando un poco de sangre que salía de el para después lamerlo con sensualidad – esto solo será un agradecimiento – finalizo mirándolo con una sonrisa que le cerró los ojos.
¿Un agradecimiento? ¡Claro! esa mujer lo único que quería era venganza por todas veces que la hirió y no la culpaba, pero por más que quisiera pedirle perdón la verdad era que no podía hacerlo, por la sencilla razón que no podía darle un motivo para que lo perdonara, se encargó de darle demasiados motivos para que lo dejara de amar y eso le dolía más que nada en la vida, porque aunque ella dejara de amarlo el no la dejaría libre. Ella era suya y nadie la alejaría de su lado.
Un puñetazo por parte de la pelirrosa le giro el rostro, sintiendo el sabor metálico de la sangre.
- ¿No te pondrás los guantes? – pregunto regresando su vista a la chica – te harás daño…
- Es lo de menos quiero sentir tu sangre en mis propias manos – interrumpió sonriéndole sádicamente.
Sin más la chica le dio un golpe en el estómago sacándole el aire y sin darle tiempo a recuperarse comenzó a repartirle golpes sin descanso por todas partes, haciéndolo sangrar y manchándose de sangre en el proceso.
Ambos peliblancos se mantenían al margen del asunto, era cierto que la conocían molesta y hasta cierto punto conocían ese lado sádico suyo, pero jamás la habían visto así, golpeaba al pelirrojo si contemplación alguna, sin importarle estar casi bañada de la sangre del chico y con el único objetivo de matarlo, de deformar cada parte de él a golpes, estaba siendo demasiado cruel y sádica, más de lo que alguna vez la hubiesen visto ser con alguien.
"Un golpe, dos golpes, otro y otro más…"
Mirándolo fijamente comenzó a concentrar chakra en su mano derecha, para después sin miramiento alguno darle un puñetazo en el rostro que no solo le giro el rostro escupiendo sangre sino que le abrió la mejilla donde lo golpeo.
- Esto considéralo un regalo, un regalo por todos los golpes que me diste sin motivo alguno, por todas esas noches en las que por tus malditos celos infundados me golpeaste sin reparo, jamás te importo que al día siguiente no pudiera ni sostenerme por mi misma – hablo la chica sin emoción en su voz – esto es por todas las veces que me tomaste por la fuerza aun a pesar de que te pedí de incontables maneras que te detuvieras – mirándolo con desprecio le dio otro puñetazo abriéndole la otra mejilla, ambos peliblancos fruncieron el ceño ante lo dicho por la chica.
Sin dejar de concentrar chakra en su mano le dio un golpe en el estómago que si no fuese porque está colgando de sus muñecas lo habría doblado de dolor y está seguro que por la fuerza con que lo golpeo le quebró un par de costillas por lo que escupió sangre manchando aún más el rostro de la chica.
- Eso fue por Luca.
Sasori comenzó a verla borroso, había soportado demasiado y aunque quisiera dejar que ella lo golpeara más y mirarla a los ojos para recibir su odio sentía los parpados pesados, un dolor profundo cerca del corazón lo hizo abrir los ojos impresionado, sabía que sus acciones lograrían que ella lo dejase de amar, pero ¿quererlo muerto? ¿Tanto la había herido?
- Esto es por mi bebé, ese bebé que tu mataste, ese bebé que me arrebataste – dijo mirándolo con infinito odio y en su voz no denotaba emoción alguna – agradece que te necesite vivo, agradece que no pueda matarte – agradece que aun te quiera… – al menos por el momento.
Sin ningún cuidado saco su mano del pecho del chico y lo miro perder el conocimiento frente a sus ojos, estaba más que seguro que no sentía remordimientos ni nada por casi matarlo, sin más dio medio vuelta para salir de ahí, ni quiera le interesaba el estar manchada de sangre, si se quedaba más tiempo ahí estaba segura que no podría contenerse y terminaría matándolo.
- No lo dejen morir.
Fue lo último que dijo la pelirrosa antes de salir de la habitación sin mirar atrás ni una sola vez.
Molestos era poco a como se encontraban, se suponía esas puertas no debían cerrarse y mucho menos estando Sakura dentro, es que ¿tan difícil era que ella entendiera que se preocupaban? Erza que se encontraba sentada en el suelo con los brazos cruzados se puso de pie de inmediato al ver el campo de chakra desvanecerse pero paro en seco al ver las puertas ser abiertas, todos los demás quedaron congelados en sus lugares al ver salir de la habitación a una Sakura bañada en sangre caminando tranquilamente hacia ellos.
- ¿Estás bien? – preguntó Sasuke ya estando frente a la chica quien levantó ambas cejas al ver preocupación en sus ojos.
- La sangre no es mía – respondió, cosa que le hizo fruncir el ceño ¿porque le daba explicaciones?
El que ella dijera que la sangre no era suya impresionó a todos. Los que conocían a la chica jamás pensaron que ella podría lastimar a Sasori, mientras que los demás la miraron aún más impresionados por qué dijera eso tan tranquila como si nada.
- ¿Lo… lo mataste? – pregunto Naruto aun un poco sorprendido.
- No – respondió sin interés alguno comenzando a caminar a la salida.
- ¿A dónde vas? – pregunto Erza más frunció el entrecejo al no recibir respuesta por parte de la chica.
Sasuke observaba la espalda de la chica que se alejaba de ellos, lo único que quería era ir tras suyo y comprobar por sí mismo que se de verdad se encontraba bien, y eso era lo que más le frustraba, esa chica despertaba en él su lado protector siempre que la veía.
Erza volteo a ver las puertas cerradas con el entrecejo fruncido para después mirar la espalda de la chica, sus intenciones de ir tras ella se vieron interrumpidas cuando sintió que alguien la sujeto del brazo, girando su rostro para ver quién había sido se topó con un Naruto demasiado serio.
- Déjala estar – pidió Naruto negando con la cabeza – la conoces, necesita estar sola por el momento – agrego al querer verla replicar.
Erza busco con la mirada a Kakashi esperando apoyo por su parte, mas este también negó con la cabeza por lo que no le quedo de otras más que suspirar resignada.
Caminando por los pasillos de un castillo que se encontraban iluminados únicamente por la luz de las velas que se encontraban en las paredes, caminaba Obito tranquilamente, al llegar a una puerta de madera se detuvo y toco un par de veces.
- Pasa – se escuchó una voz carente de emociones desde adentro.
Sin demora se adentró a la habitación y se detuvo delante de un hombre de cabello negro y largo sentado en una silla en la parte del fondo que lo miraba fríamente.
- ¿Qué quieres Obito? – pregunto el hombre.
- Han capturado a Sasori – informo.
Al no recibir respuesta o alguna reacción Obito levanto una ceja con curiosidad.
- Las cosas están resultando de acuerdo a lo planeado – dijo el hombre frente a él mientras en su rostro aparecía una sonrisa siniestra.
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CONTINUARA…
!Hola! aquí les dejo el nuevo capítulo, de ante mano pido una disculpa por la demora.
Espero este capítulo sea de su agrado. No olviden que cualquier sugerencia u opinión es bien recibida.
!Saludos!
