Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi
Capítulo 2:
Mientras la pareja viajaba en el auto del pelinegro, iban charlando de trivialidades, sobre la reunión del muchacho y la visita de la muchacha a su pequeña sobrina
—Es hermosa, mira —la ojicafé extiende el celular hacia su novio, que había frenado en un semáforo en rojo, mostrándole la fotografía que Kasumi le había sacado a ella junto a Humi
—Es preciosa —contesta el pelinegro— se parece a Kasumi
—¡Lo mismo le dije yo!
—¿Cuándo le darán el alta?
—Dice Kasumi que estará allí unas semanas más, hasta completar lo que sería el embarazo
—¿Qué?
—No sé, Kasumi lo explico bien, es como si la niña aún no hubiese nacido, estará internada hasta la que era su posible fecha de parto —su novio la mira aún sin entender— no importa, luego le digo que te explique
—De acuerdo —asiente el chico riendo
—¿Han tenido la reunión con el director?
—Si, nos ha dado una idea de lo que quiere hacer en el video
—¿Y?
—Ah, típico. Todo el video en blanco y negro, lluvia, una actriz corriendo toda empapada y nosotros, parte bajo la lluvia, parte secos.. nada de otro mundo, bastante cliché, diría yo —comenta con un poco de desgano en la voz
—Y esta.. "actriz" ...¿Estará sola? Es decir, ¿será solo ella o tendrá algún acompañante?
—No lo sé.. supongo que se representará el video como nosotros cantándole a ella.. ¿porqué? ¿estás celosa? —pica con su dedo índice en el costado de la muchacha
—¿Yo? ¿Celosa? Pff, ya quisieras Saotome
—No conocía esa parte de ti, cielo —comenta divertido— me gusta verte en esa fase —dice en voz baja, estacionándose en el garaje del edificio, apagando el motor
—¡Que no estoy celosa! —explota ella saliendo del auto, dando un portazo
—¿Estás segura? —la alcanza antes de entrar por una de las puertas laterales tomándola de la cintura
Akane sólo lo mira berrinchuda, arruga la nariz y se deshace del agarre del pelinegro acelerando el paso llegando primero a los ascensores
—No te pongas así, bonita —le dice Ranma al llegar a ella— hay muchas chicas que piensan en mí de esa manera —intenta apaciguar las aguas, pero lo único que logra es empeorar las cosas al ver la mirada asesina de su pequeña novia— pe-pero ya sabes que a mi no me interesan.. —continúa
—Lo sé —dice ella escuetamente entrando al ascensor— es que.. —hace una pausa para intentar tranquilizarse y tomar aire— jamás me había pasado algo así
—¿Así en qué sentido?
—Estar celosa —dice por lo bajo enfurruñada
—¿Nunca? —pregunta él sin creérselo
—Nunca —afirma la de ojos marrones
Las puertas del ascensor se abren y la pareja sale silenciosa. Ninguno emite sonido alguno
—¿Lo dices en serio? —vuelve a preguntar el azabache aún con dudas
—No, Ranma, jamás los había sentido
—¿Ni-ni siquiera con él?
—Era el único con el que había estado y no. Nunca había sentido celos con él
—Tal vez no lo querías
—Tal vez.. —replica ella deteniéndose en la puerta del departamento del muchacho esperando que abriera.
Una vez adentro, Akane lleva su pequeño bolso a la habitación del pelinegro mientras él busca algo para tomar en la cocina. Minutos después, escucha a la chica llamarlo desde el corredor
—Ranma, iré a darme un baño, necesito sacarme la transpiración y la suciedad del dojo —anuncia con una toalla en mano
—De acuerdo —contesta el pelinegro, mirando como la muchacha entra al sanitario. Espera pacientemente hasta escuchar el ruido de la ducha correr y se avienta a quitarse la ropa, dejándola desperdigada por el suelo
Despacio, sin hacer el menor ruido posible, entra en el baño. Akane está con los ojos cerrados frente a las perillas que regulan la temperatura del agua, ajena a las intenciones de su novio, que ya estaba más que dispuesto, desnudo y con el miembro erecto a la espera del momento justo para atacar.
La muchacha, distraída como estaba, no sintió el tenue click que hizo la puerta cuando el ojiazul entró y no se percató cuando se paró detrás de ella. Un gran susto se llevó cuando sintió las fuertes manos de Ranma abrazarla por sobre el estómago, aprisionándola entre sus brazos, hundiendo su rostro en el delicado y femenino cuello, sintiendo de paso la dura intimidad rozar sus glúteos.
—¡Ranma! ¿Qué..? —no llega a terminar de hablar cuando aquel hombre la voltea y se adueña salvajemente de sus labios mientras sus manos pasean por su espalda desnuda y mojada
—¿Qué se supone que haces? —logra decir entre jadeos cuando el pelinegro desvía su boca al blanco cuello al tiempo que la arrincona sintiendo el agua correr por la varonil espalda
—Necesitaba un baño —dice repitiendo a medias las palabras dichas por la morena— ya sabes.. por la.. transpiración.. y suciedad del dojo —continúa con voz ronca bajando por el pecho de la mujer, pero sin detenerse. Sigue su recorrido hasta la entrepierna de la muchacha y se detiene allí admirando el paisaje relamiéndose.
—Ra-Ranma —logra decir en un jadeo cuando él eleva una de sus piernas posándola en su propio hombro y sin miramientos arremete contra la cálida cavidad con su lengua, paseando por todos y cada uno de los pliegues vaginales logrando que la mujer emitiera un sonoro jadeo
Akane atina a sostenerse de la jabonera que está a su derecha, debido a que el inesperado asalto provocó un leve temblor en la única pierna con que se sostenía. Una vez recuperada y estabilizada, abre un poco más la que está sobre el hombro del ojiazul para darle más acceso a su mojado centro. Inconscientemente comienza a mover sus caderas al compás de la lengua del joven, que gustoso, la penetra con dos dedos haciendo que la muchacha chille de placer.
Demasiado pronto para ella, el azabache abandona su puesto levantándose pero dejando sus dedos dentro, moviéndolos en círculos siguiendo con la faena. La mira a los ojos con pasión y se tira sobre ella besándola desesperado sin aminorar los movimientos de su mano en la intimidad femenina.
La joven, presa de una ola de lujuria, estira su mano hasta cerrarla en el erecto falo del espécimen frente a ella. Cegada como está, deshace con parsimonia el toque de su fornido novio y con su mano aún aferrada al miembro de él, se agacha hasta tenerlo frente a ella. Lo suelta admirando el órgano en toda su extensión, como antes no lo había hecho. Sintió la potente mirada azul sobre ella y levantando la vista, fijó sus ojos color chocolate en los suyos y sonriendo sacó su lengua pasándola por la punta del excitado pene sin desviar sus ojos de los masculinos, que parpadearon velozmente intentando no perderse nada de ese espectáculo sensual del que estaba siendo espectador.
Otra sonrisa se formó en el rostro de la ojimarrón que no despegó su mirada de la del de ojos azulinos y de un solo movimiento, introdujo el duro sexo en su boca casi atragantándose. Escuchó un fuerte gemido proveniente de los labios de su novio. Lo vio cerrar los ojos con fuerza y abrir la boca haciendo un gesto que le dejó en claro cuánto estaba disfrutando del toque.
Continuó succionando, lamiendo y acariciando con su lengua el extenso miembro cuando se vio bruscamente levantada encontrándose con la fiera mirada de Ranma que no le dio tiempo a quejarse o replicar. Inmediatamente la alzó apoyándola en una de las paredes, ella enroscó sus piernas en las caderas masculinas y de un golpe, se vio penetrada, con tanta fuerza que no pudo evitar gritar de sorpresa y placer a la vez.
El pelinegro marcaba el ritmo, rápido, salvaje, desesperado
—No sabes cuánto te necesitaba, Akane —dice mordiendo su labio inferior
—Cállate y si-aah, sigue, Ranma —contesta ella sacudiéndose entre la pared y el muchacho.
La posición le estaba siendo bastante incómoda al pelinegro, por lo que cierra la llave de agua y despegándose de la jovencita, la toma de la mano saliendo de la bañera tirando de ella hacia la habitación
La morena atina a tomar la toalla e intenta secarse un poco el cuerpo y el del ojiazul a la vez
—No lo necesitas, luego nos daremos otro baño —dijo él deteniéndose al sentir la tela secando su espalda. Se da vuelta y levantándola como si fuesen un par de recién casados, ingresan en la habitación.
Cuando la deposita en el suelo, ella se prende de su cuello con las manos y lo asalta con su boca, dejándolo momentáneamente descolocado. Cuando vuelve en sí, la voltea dejándola de espaldas a él, sosteniéndose de la pared y de una nueva estocada, vuelve a entrar en ella. Una mano masajea su seno derecho mientras la otra la aferra fuerte a su cintura entrando y saliendo provocando diferentes sensaciones en la chica. Deja su pecho para dirigir la mano a la entrepierna abriendo los labios vaginales y rozando su clítoris con los dedos. Acción que provoca gemidos más altos por parte de la pelinegra. El moreno vuelve a interrumpir el momento y la guía hacia la cama, donde la recuesta posicionándose sobre ella mirándola con infinita ternura
—Te amo, Akane
—Te amo, Ranma
Vuelve a entrar en ella, esta vez con delicadeza, despacio, con ternura. Ella lo nota y se sorprende por el cambio. Entre besos y risitas, continúan haciendo el amor, aumentando el ritmo de los embistes. A cada segundo, una nueva estocada profunda, un nuevo gemido, un nuevo compromiso entre ambos. La ojicafé gira sobre el muchacho quedando ahora abajo admirando a su novia moviéndose sobre él. Estira sus manos estancándolas en su estrecha cintura y las mueve marcando el ritmo hasta que se mueven a la misma velocidad. Luego las desvía hacia los senos que lo llamaban con desesperación saltando frente a él. Sin aguantarse las ganas se endereza quedando sentado frente a los dulces y blancos pechos del amor de su vida. No pudo evitar meter uno de los pezones en su boca provocando un jadeo de la joven que aceleró los movimientos sobre el miembro erecto, haciendo que las sensaciones lo exciten más y por ende, apretando con más fuerza el pecho que sostenía con una de sus manos. Volvió a marcar un ritmo aún más rápido con sus manos en las femeninas caderas mientras abandonaba su tarea desviando sus labios a los de Akane introduciendo su lengua. Acto seguido volvió a posicionarse sobre la menuda chica quedando de nuevo sobre ella. Una vez más la invadió con desesperación arrancando gemidos de su garganta. La atacó por el cuello con su boca y con una de sus manos en el busto, la restante la posó en su cadera aumentando las embestidas llevándolos a ambos directo al clímax. Una última penetración y la sintió desfallecer, él mismo experimentó esa sensación cuando culminó derramándose en su interior.
Cuando las respiraciones se tranquilizaron, salió de ella recostándose a su lado.
—Dios, necesitaba eso —piensa Akane en voz alta
—Pervertida —bromea Ranma
—Acaso ¿me vas a decir que no te ha gustado?
—¿Que no me ha gustado dices? Espera a que regrese a la realidad y te diré como me ha gustado —contesta, acariciando una pierna de la joven
—Pervertido —repite ella
—Contigo, siempre —la mira medio enderezado y la besa despacio— ven —dice levantándose y ofreciéndole la mano
—¿Dónde?
—Te dije que nos daríamos un baño
—Cierto —toma la mano del muchacho— yo estaba bañándome muy tranquilamente cuando apareciste y me hiciste esas cosas
—¡Jajaja! No te quejabas hace rato —ríe
—Idiota —le da un coscorrón que apenas sintió
—Ya, entra ahí —señala la bañera cuando entran al baño
Ambos ingresan en el pequeño espacio y el ojiazul abre la llave de agua caliente y la regula hasta obtener la temperatura justa. Luego procede a poner a su novia bajo el agua y buscando el champú, pone un poco en su mano para después masajear el cuero cabelludo de la joven, que de espaldas a él, enjabonaba una esponja para luego voltearse y pasarla por los brazos del pelinegro. Cuando terminó con el torso, lo obligó a voltear para seguir con la espalda. Ya limpio, el joven de cabello oscuro enjuagó la cabeza de su novia con sumo cuidado. Para cuando finalizó la tarea, la morocha repitió sus acciones poniendo champú en su mano y luego masajeó el masculino cabello.
Aquella acción lo trasladó directamente a su infancia, cuando su madre le lavaba la cabeza, pero apenas tenía recuerdos de ese tiempo, ya que su madre le había contado en muchas ocasiones que él se bañaba solo desde los cinco años, por lo que sus memorias eran bastante limitadas en ese aspecto.
Las manos de su novia masajeando y lavándolo, lo llenó de una sensación de paz. Estaba seguro de que nadie lo había hecho sentir así. Quizá porque jamás tuvo la oportunidad de experimentar algo de esa magnitud. Ni siquiera con Azusa, aquella mujer jamás le demostró cariño de esa forma. Y de ninguna otra, si lo pensaba. Ante las cámaras era todo amor y cariño, cuando las luces se apagaban, el trato entre ambos era el mínimo e indispensable. Lo quería, por supuesto que lo quería. ¿Quién podría no querer al joven de ojos azules? Pero no de esa forma. Tal vez él tampoco sintiera amor, pero era su primera experiencia, estaba convencido de que el amor funcionaba de esa forma. Y lo creyó hasta que la conoció a ella. O más bien, hasta que la reencontró.
Su Akane era un millón de veces más cariñosa, tierna, graciosa, inteligente y, sobre todo, fogosa. Eso era algo que lo tenía completamente loco. Ante la más mínima mirada o ligero roce, ella, al igual que él, ya se encendía cual antorcha embebida en alcohol. Juntos eran fuego puro, de eso no había dudas. No entendía cómo el idiota de Shinnosuke no supo aprovecharla.
En algún punto le llegaba a parecer irónico y hasta estúpido, ya que él, siendo una persona pública con miles de chicas detrás suyo, jamás hubiera recibido cariño real. Si bien esas niñas y mujeres estaban dispuestas a amarlo incondicionalmente, no sería lo mismo, nunca se aprovechó de esa ventaja.
Sí era cierto que alguna que otra vez se había llevado a más de una a su cama durante las giras ¡era un hombre por Dios santo! Tenía necesidades que a veces no podía satisfacer por sí mismo, pero jamás pudo sentirse conectado con ninguna. Eran, para él, como hacer algún trámite.
Por supuesto siempre había tenido cuidado, más que por algún embarazo, le daba pánico pegarse alguna enfermedad. Él lo llamaba "el efecto Mercury" debido a la forma en la que el artista se había contagiado tan terrible enfermedad. Razón por la que siempre iba con paquetitos plateados a todos lados.
Ese pensamiento le cayó como balde de hielo. Ahora que lo recordaba, con Akane jamás se había cuidado. No es que no confiara en ella, sabía por demás que el único con el que había mantenido relaciones fue Shinnosuke, así que el tema de enfermedades quedaba descartado, pero.. sin haber usado protección.. ni la primera vez, cuando estaban medio ebrios, ni las siguientes, había una posibilidad de embarazo. ¡Qué había hecho! Akane apenas estaba saliendo del trauma de su primer embarazo y va él y la embaraza de nuevo ¿Y si volvía a perderlo? Y lo más preocupante ¿Y si nacía?
No dudaba que Akane era la mujer de su vida, la amaba con locura y en su interior, anhelaba tener hijos con ella algún día, pero no ahora. Apenas estaban conociéndose, era un pensamiento un poco egoísta, pero no estaba preparado para compartirla con alguien más, ni siquiera alguien que fuese sangre de su sangre.
Siguió divagando por esos pensamientos. Se enojó consigo mismo ¿Cómo pudo ser tan idiota? Aunque la idea de ser padre tampoco le desagradaba del todo. ¡Decídete Ranma! ¿Quieres o no ser padre? Se auto regañaba.
Por un segundo se permitió pensar en la posibilidad que él ya daba por hecho. Le agradaría ver a Akane con un enorme vientre de embarazo. Estaría en todo momento con ella. Hablaría con Soun, le compraría la casa del dojo para que su hijo creciera allí, igual que su madre. Ella le enseñaría katas y él a tocar la guitarra, ya estaba pensando en componer una canción para su retoño, imaginó una pequeña niña igual a su madre, corriendo por toda la estancia. ¡Su madre estaría feliz! Pero le entró el miedo otra vez. ¿Y si volvía a perderlo?
Akane notó como se tensaba de un segundo a otro, su rostro se llenó de culpa y preocupación pasando a la felicidad y al ¿enojo?
—Ranma, ¿qué ocurre? —preguntó al terminar de enjuagar su negra cabellera
—Akane —la mira a los ojos y ella siente un escalofrío pasar por su espalda. Nada bueno saldría de esa mirada— ¿estás embarazada? —suelta de pronto, sin anestesia
—¿Qué? —pregunta aturdida la ojicafé después de varios segundos de mirarlo en total desconcierto. Se había quedado muda, de piedra, con las manos a medio camino en la cabeza del muchacho que la miraba entre entusiasmado y preocupado
—Eso.. que si-si estás embarazada —de repente se sintió avergonzado
—¿Por qué lo preguntas? —cuestionó retomando su labor en el cabello del muchacho, más que nada por pura necesidad de mantenerse en movimiento
—Por que, bueno, desde la primera vez que lo hicimos —se sonroja furiosamente— no he usado protección —confiesa cabizbajo
—¿Y no te has puesto a pensar que quizá yo estaba cuidándome? —rebate logrando que el azabache levante rápidamente la cabeza escrutándola
—¿Tú te estás cuidando?
—Por supuesto, Ranma. No quiero volver a pasar lo de hace un año —responde frunciendo el ceño mirándolo a los ojos notando como su semblante se relajaba pero al segundo su rostro decayó con una mueca entre aliviada y frustrada a la vez
El muchacho se estiró cerrando la llave de agua sin mirarla y salió de la bañera alcanzando una toalla para tapar sus partes dejando a la pelinegra pasmada dentro del pequeño espacio desconcertada
—¿Qué demonios pasó? —se preguntó a si misma
Salió ella también del baño envuelta en un toalla directo a la habitación del ojiazul que estaba poniéndose unos bóxers azules y lo increpó sin miramientos
—¿Estás enojado conmigo? —preguntó pero él solo la miró y volteó a buscar unos pantalones— ¡Ranma! —le grita— ¡Se puede saber qué demonios te pasa!
—Pudiste haberme dicho que estabas cuidándote. Me hubiera ahorrado el mal trago —contesta cortante aún sin mirarla rebuscando en sus cajones
—¿Qué mal trago? —vuelve a preguntar exasperada
—¡Creí que estabas embarazada! —explota enojado, girando y mirándola a los ojos sintiendo como de repente el silencio los atacó a ambos de sorpresa
Akane se lo quedó mirando. Comprendió al instante, él, al igual que Shinnosuke, no quería ser padre. Si bien ella tampoco lo quería, se desilusionó. Si así reaccionaba sin estar ella embarazada, el día que de verdad lo estuviera, la reacción sería la misma. No quería tener hijos. Algo en ella se apagó en ese instante.
—¿Sabes lo que he sufrido en esos dos malditos minutos? Por mi cabeza pasaron mil imágenes, tuyas, mías, de.. de esa niña que pudo haber sido —dice en voz baja llamando la atención de la muchacha que atónita lo volvió a mirar— me había creado una vida paralela. Ya te veía enseñándole katas y… y sólo fue mi imaginación.. —dice abatido
—Ranma… —susurra acercándose a él despacio— no.. no sé qué decirte
—Me hubieses dicho que estabas cuidándote
—Creí que lo habías sospechado —dice ella llegando hasta donde él estaba y animándose, acaricia su mejilla con amor— lamento no habértelo dicho
—Lamento haberte tratado así —se disculpa enredando sus manos en la cintura de la chica
Luego, Akane lo besó despacio, solo un roce de labios, mientras internamente se preguntaba si su novio estaba aliviado de que ella no estuviese embarazada o si por el contrario, se había decepcionado
—¿Qué hubieses hecho si estaba embarazada? —pregunta separándose de él
—Hubiera corrido a llamar a mamá —responde sonriente
—¿Hubieras estado contento? —pregunta atónita
—Te voy a ser sincero —dice de repente serio— al principio me enojé. Apenas estás saliendo del trauma del anterior y bueno.. pensé que sería malo para ti estar embarazada de nuevo —se encoge de hombros— temí que pudieras perderlo, pero luego, me dio miedo pensar que podría nacer sano y salvo. Tuve pánico. No te niego que me encantaría ser padre junto a ti, pero aún estamos conociéndonos ¿Sabes? No quisiera compartirte aún —acerca su nariz al cuello de la pelinegra— después me asaltó una imagen que me llenó de alegría —ella se separa para mirarlo— te vi a ti, a mí y a ella
—¿Ella?
—Era una niña —responde con simpleza— y fue hermoso
—Una fantasía —contradice
—Un deseo —afirma él
—¿Deseas ser padre?
—Por supuesto, pero no ahora. Primero termina la carrera —dice con semblante serio— luego veremos —Akane se quedó callada mirándolo, ¿ese hombre era real? Una calidez llenó su corazón. Ese hombre era el indicado, cada día estaba más segura.
El tema quedó zanjado ahí y ya no volvieron a tocarlo. Cada uno siguió en lo suyo, Ranma terminó de cambiarse y fue a preparar unos bocadillos mientras la morena se vestía tranquilamente. Escuchó el timbre y un murmullo de voces en el living.
Saliendo de la habitación, encontró a Ranko sentada en uno de los sillones hablando con el azabache
—¡Vaya! Veo que te dieron el alta, Akanita —dice con una sonrisa socarrona y ojos lascivos al notar que tanto su hermano como su amiga tenían el cabello recién lavado— ¿se lo pasaron bien? ¿vieron las estrellas? ¿llegaron al Nir-va-na? —continuó incomodando a su amiga
—¡Ranko! —la regaña— ...ya sabes que sí —dice por lo bajo, y terriblemente avergonzada baja la cabeza para después encontrarse envuelta en un abrazo de su amiga-cuñada
—¡Ah! Ya ha pasado un mes y aún no me lo creo —casi grita en el oído de la pelinegra— ¿Lista para salir? —se dirige a Akane
—¿No que primero cenaríamos? —dice el ojiazul que hasta ese momento se había mantenido al margen, disfrutando del pudor en el rostro de su novia
—¿No has comido suficiente? —le pregunta su hermana con dobles intenciones
—Digamos que estoy satisfecho por el momento, pero me rugen las tripas —responde mirando a su amada que se sonroja furiosamente, otra vez
—Bien, pidamos algo —propone la pelirroja
Ya era entrada la noche y las dos chicas salían del departamento del mayor de los Saotome. Si bien era día de semana, hacía un tiempo que las mujeres no salían juntas, se veían seguido pero no compartían salidas en la noche. Más que nada porque la pequeña de cabello color carmín estaba estudiando con mucho empeño para sus finales y porque la otra, estaba todavía tomando medicamentos y no podía beber alcohol.
—Y bien, cuéntame Akanita, ¿algo que contar?
—No lo sé, ¿qué quieres saber?
—¿Cómo va el caso con Shinnosuke?
—Oh, bien, la próxima semana comienza el juicio. Según la abogada, será más rápido debido a que tenemos todas las de ganar
—¿Ha dicho algo acerca de la pena que pueden llegar a darle?
—Eso dependerá del juez. Hasta el momento son cuatro causas. Agresión agravada por el vínculo por mi parte, de parte de mi padre daños y prejuicios, irrupción de morada y posesión ilegal de armas. La doctora Daigo dijo que son entre dos y tres años por cada una así que tiene más o menos de ocho a diez años de prisión.. aunque habrá que esperar
—Todo saldrá bien —alienta la de cabellos rubíes apretando la mano de su amiga
—Eso espero —sonríe triste la pelinegra — bien, dime, ¿comenzaste el gimnasio al fin?
—¡Si! ¿qué te digo? Los primeros días me costó horrores acostumbrarme, llegaba a casa agotadísima. Pero por suerte me encontré con Taro, me ha dado varios tips y ejercicios que me ayudan bastante a mantener la resistencia.
—¿Resistencia? ¿Tu? Por favor, eres bastante resistente, no digas pavadas
—Ah, ¿si? Intenta tú hacer una hora seguida sin descansar de abdominales, sentadillas, lagartijas y demás.. a ver si puedes resistir —contesta la chica de cabello rojo un poco enojada
—¿Aguantaste una hora haciendo eso? ¡Estás loca! Yo no aguantaría ni medio minuto
—El secreto está en estirar antes de comenzar con los ejercicios
—¿Taro te lo dijo?
—Entre otras cosas… —desvía la mirada
—Ranko —la llama su amiga al notar como se sonroja— dime que no te enamoraste de Taro —pide su amiga meneando la cabeza con los ojos cerrados y gesto cansino— ¿Qué pasó con Ryu?
—¿El del bar de siempre? Oh, no.. no tenía oportunidad con él —frunce el ceño lamentándose— además, me llegó el comentario de que está en pareja..
—¿Consiguió novia?
—No exactamente… —dice mirando a su amiga y ésta comprende de inmediato
—Oh… ¿Enserio? Me dejas helada.. no lo hubiese sospechado nunca. No parece ser.. así..
—Ay, Akanita, los gays ya no solo son afeminados, los hay muy masculinos, hasta son más hombres que varios heterosexuales..
—Si, en eso tienes razón, pero no me lo esperaba.. espero que le vaya bien
—¡Qué más da! Ya no importa
—Pues claro, ahora tienes a Taro —dice picándole un costado con el dedo, manía que había aprendido de Ranma
—Ya, para. Pasas demasiado tiempo con mi hermano —sonríe con malicia
—No intentes desviar la conversación. ¡Quiero saberlo TODO!
—¿Sobre qué?
—No te hagas —la pelirroja se hace la desentendida
—Es distinto a como pensaba que era .. siempre lo vi como un casanova, ya sabes, de esos que está siempre rodeados de mujeres, pero en realidad, es una fachada
—¿Una fachada?
—Si, de todas las chicas con las que intenta ligar, con ninguna llega a nada
—¿Y eso porqué?
—Dice que no se siente cómodo
—Si, claro, y yo sigo siendo virgen
—Lo se, yo tampoco estoy muy convencida, pero no sé que creer
—¿Crees que puedes tener una oportunidad con él?
—No lo sé.. siempre está con Ranma, pero jamás pensé en él o siquiera lo miré.. siempre fue simplemente Taro..
—Y ¿qué harás?
—Nada. Si se da, perfecto y si no, pues, también, no voy a ilusionarme
—¿Cuándo lo verás de nuevo?
—Él va todos los días luego de salir de la oficina. Además de Polaroid, representa a otras bandas
—Pensé que solo se dedicaba a ellos
—Sí, también yo, luego me explicó que representa tres bandas y dos solistas aunque prefiere a mi hermano, por más molestos y perfeccionistas que sean, sabe que su trabajo es el mejor.
—Me alegra oír eso.. y tú ¿cuándo irás al gimnasio?
—Estaba pensando ir cada dos días.. para no perder la costumbre
—Ay, amiga, eres de lo peor
Un rato después, Ranko nota que su cuñada está taciturna, aún no logra quitarse de la cabeza la conversación con Ranma
—¡Creí que estabas embarazada!
—¿Sabes lo que he sufrido esos dos malditos minutos? Pasaron mil imágenes por mi cabeza (…) de esa niña (…) y sólo fue mi imaginación…
¿De verdad estaba considerando la posibilidad de ser padres? No negaba que quería tener niños, pero después de su última experiencia, decidió dejarlo para más delante y definitivamente, la próxima lo planearía, no quería que fuera un embarazo "no deseado" ya había sufrido la experiencia, ahora quería hacer las cosas bien.
—Akane ¿qué te ocurre? —preguntó su cuñada al verla revolver su bebida sin haber sido tocada
—Nada..
—Vamos, dime
—De acuerdo, hoy pasó algo que me dejó pensando
—¿Qué cosa?
—Ranma.. —suspiró— él creyó que yo estaba embarazada
—¿Cómo?
—Eso —dice sonrojada— me preguntó si no lo estaba porque desde la primera vez él no se había cuidado —baja el volumen de la voz avergonzada— obviamente él no sabía que yo me cuido, no quiero volver a sufrir lo de la última vez..
—¿Y cómo reaccionó cuando le dijiste que no había posibilidad?
—No lo sé .. parecía aliviado.. pero a la vez, decepcionado. Pero lo que me tiene pensando es lo que me dijo después
—¿Qué dijo el muy maldito? —bufó la pelirroja pensando que su queridísimo hermano la había cagado
—Dijo.. —pensaba como decir las siguientes palabras. Si bien se habían grabado a fuego en su memoria, le era difícil decirlas en voz alta— dijo que.. que por su cabeza pasaron mil imágenes nuestras. Mías, suyas y de la niña —fija sus ojos en los de su mejor amiga, era como estar mirándolo a él. El color, la tonalidad e incluso la intensidad, era la misma en ambos— porque en su mente, imaginó una niña, conmigo enseñándole artes marciales y él a tocar la guitarra —Ranko se quedó boquiabierta ante lo que la pelinegra le contaba
—Entonces.. él.. él está pensando en un futuro juntos —susurró más para sí misma— ¡Akane! ¿Sabes lo que significa? —la mencionada sólo se sonroja y niega— esto va en serio
El corazón de la muchacha de cabellos oscuros saltó de alegría. Ella también esperaba que su relación fuera a futuro, pero uno de verdad, no uno falso y lleno de miedos y rencores como lo había sido la anterior. Aunque estaba mil quinientos por ciento segura de que ésta vez, las cosas sucederían de manera diferente. Ella amaba a Ranma. Él la amaba ¿Qué podía salir mal?
Sintió su teléfono vibrar, la chica de cabello rojizo aprovecho para dejar a su amiga sola unos instantes mientras hablaba con Ranma, mientras ella iba por otro trago a la barra.
Contenta, Akane sacó su aparato y abriendo la aplicación, volvió a encontrarse con un mensaje de un número desconocido.
Sabía qué era.
Pero no lo abriría.
Simplemente presionó el número y en cuanto le saltó en la pantalla la opción "bloquear", lo hizo de inmediato para luego eliminar el mensaje sin siquiera haber sido leído. Ya era el quinto número que bloqueaba. Estaba comenzando a molestarse de veras. Pensó en alguna persona que estuviera detrás de todo aquel embrollo, alguien que quisiera lastimarla..
Como si fuera una obviedad, su mente viajó a la comisaría de Nerima. Quizá, Shinnosuke era el culpable, aunque no tuviera la certeza. Le pareció un poco rebuscado que la amenacen continuamente. Por otro lado, su ex pareja no podía ser, ni siquiera había querido pagar un abogado y según lo que se enteró, estaba muy arrepentido de lo que había hecho. De todas formas no le constaba que fuera tanto inocente como culpable.
La cabeza le daba vueltas.
Tal vez fueran las fans de Ranma, la mayoría eran adolescentes con las hormonas a tope. Pero tampoco. Aquellas amenazas no tenían el típico toque de celos y posesión que las caracterizaba.
Estaba perdida. Se debatía internamente si debía o no decirle a Ranma sobre aquello. Sabía que sólo lo pondría paranoico. Pero él debía saberlo.
—¿Qué ocurre? —pregunta la pelirroja al regresar
—Nada, sólo estaba pensando en el tema anterior
—Oh, eso, no te preocupes, si Ranma está pensando en un futuro, es una buena señal. Jamás lo había hecho con Azusa
—¿La quería?
—Él dice que no, pero estoy segura de que sí la quería, quizá no la amaba como te ama a ti, pero sí sentía algo fuerte. Fue su primer novia, lo veía feliz, aunque ella era una maldita
—¿Por qué lo dices?
—Era cleptómana. Solía robarse cosas que ella no necesitaba, solamente por que creía que le pertenecían. Durante su relación parecía haber mejorado, pero en realidad, cuando terminaron, su trastorno volvió con más fuerza. Terminó en un instituto mental bastante caro. Su familia casi lo pierde todo por ella. Por suerte contaba con una pequeña fortuna que hizo modelando y en las competiciones de patinaje Artístico.
Ranma quedó destrozado cuando se enteró. Aunque ella en realidad nunca lo quiso de verdad y él.. él era inexperto y creyó sentir amor, además de ser recién salido de la adolescencia y sumado a que jamás había tenido contacto con alguien del sexo opuesto, digamos que sucumbió a sus hormonas..
—¡Qué historia!
—Si.. aunque, la verdad, me alegro mucho de que hayan terminado. Azusa nunca me ha caído bien
—Y ahora ¿dónde está ella?
—No lo sé, supongo que sigue internada. Nunca quise saber qué le pasó y Ranma tampoco hizo nada para ubicarla así que digamos que ya no importa.
Unas horas después, alrededor de las dos de la mañana, Akane vuelve a sentir su teléfono, esta vez, era una llamada. Sonrió al ver la pantalla. Era Ranma. De inmediato tuvo un pensamiento relámpago, con su anterior pareja no le había pasado aquello, cuando él la llamaba, se ponía tensa, solía arrugar el entrecejo y sentir una puntada de nervios. Con el pelinegro eso jamás pasó, se ponía ansiosa, feliz. Y eso era algo que cualquiera, desde lejos, podía ver
—¡Amor! —casi grita con alegría y al segundo nota como su amiga aprovechó para deslizarse a una mesa vecina ocupada por tres muchachos— Ay, mierda
—¿Tan malo es que te llame? —preguntó divertido el ojiazul
—¿Qué? ¡No! No, no, mi cielo, no, me encanta que me llames, es que Ranko aprovechó la llamada para escaparse.
—¿Chicos?
—Ahá
—¿Quieres que vaya por ustedes? —pregunta sin ningún ápice de celos o enojo como lo hubiera hecho.. no, ya no compararía a Ranma con Shinnosuke. Él era un caso cerrado. No más
—Si, ¿podrías? —pide algo cohibida
—¡Por supuesto mi amor! Ya voy a recogerlas
—¡Genial! Iré a buscarla y te esperaremos en la entrada
—Bien, dame quince minutos
—De acuerdo, nos vemos en unos minutos
—Bien, adiós —se corta la llamada
Akane bebió lo que le quedaba de cerveza de un sorbo y se levantó en busca de su amiga.
Ese día no habían ido al "bar de siempre", se habían quedado cerca del departamento de Ranma, ya que él insistió en ir por ellas más tarde.
—¡Ranko! ¡Vámonos! —gritó Akane estando a una distancia prudencial de la muchacha de cabello rojo, guardando el celular en su cartera
—¿Ya nos vamos? ¿Por qué? La estaba pasando bien —responde a medida que se acerca a su amiga, que cargaba con los abrigos y bolso de ambas, el otoño estaba haciéndose sentir, aunque no fuera mucho, el frío se sentía bastante intenso a esa hora de la madrugada
—Ha llamado Ranma, además ya es un poco tarde —regaña a su cuñada que ya a su lado, se tambaleaba por el alcohol en los altos tacos que llevaba
—¡Ah! Qué aguafiestas. Creo que ya no me agrada tanto tu nuevo novio —comenta caminando hacia la entrada con los brazos cruzados, con Akane empujándola desde la espalda para que no se desvíe y en un fallido intento de que la voluptuosa muchacha no se caiga, cosa que por poco pasa dos veces
—Te comento que mi nuevo novio es tu hermano
—Por eso, es un idiota —refunfuña llegando a la entrada tomando su abrigo de las manos de la pelinegra que se lo tendía
—De acuerdo, ven, vamos a esperar allí —dice la de ojos marrones con cansancio
—Espero que al menos me dejen dormir, no como la última vez —comenta con malicia
—¿La-la última..? —la de cabellos oscuros siente como toda su sangre se agolpa en sus mejillas al recordar que aquella "última vez" ella y Ranma terminaron teniendo sexo, bastante ruidoso según la pelirroja, en la habitación del azabache
—Ay, Akanita, ¿ahora me dirás que no lo recuerdas? —pregunta inocentemente sabiendo que su amiga recuerda el hecho perfectamente
—Cállate Ranko —le contesta la otra entre avergonzada y molesta
Minutos después, el Hyundai del chico Saotome se estaciona cerca de ellas, el muchacho sale del vehículo mientras las chicas se acercan, la de cabello fuego tambaleando, y él solo llega a abrirles la puerta para que su pequeña e irresponsable hermana suba a la parte trasera.
—Hola, extraño —dice la muchacha desde atrás cuando su hermano y su cuñada-amiga suben a la parte de adelante
—Hey, hobbit, esta vez no te has pasado tanto ¡hasta puedes caminar por ti misma! —bromea el ojiazul
—Cállate idiota, procura llegar rápido. Tu novia no ha dejado de decir que quiere que se lo hagas en la cocina.. en el baño.. el sofá..
—¡Ranko! —grita la pelinegra girándose hacia atrás
—Oh, pero.. en el baño ya lo hemos hecho —contesta él pensativo
—¡Ranma! —regaña su novia roja como una señal de alto
—¡Ay, Akane, no lo niegues! —acusa falsamente la chica sentada en el asiento trasero
—Mentirosa —murmura ahora sí enojada la pelinegra
—Llévale la corriente —pide el muchacho a su lado— es más fácil hacer eso que discutirle—
—De acuerdo. Si tú lo dices..
—Oye, Ranko, me he enterado que tienes novio nuevo
—¿¡Que!? —grita la muchacha inclinándose hacia adelante entre la pareja para mirar directamente a la pelinegra— metiche —acusa
—¿Yo? No he dicho nada —se hunde en su lugar arrugando el entrecejo cruzándose de brazos
—Tranquila Million Dollar Baby, no fue Akane —mira de reojo a la chica a su derecha— luego me cuentas sobre eso —dice por lo bajo con un fuerte tinte de celos— Fue Pantimedias
—¡No le digas así! —se queja la chica de atrás golpeándolo en la cabeza— se llama Tadashi —dice molesta
—¿Ese es su nombre? —pregunta Akane— creí que su nombre era Taro
—Es su apellido —cuenta Ranko— pero este imbécil —señala a su hermano— le puso de apodo "Pantimedias" por eso, todo el mundo le dice Taro
—Y ¿porqué "Pantimedias"?
—Fue en nuestra primera gira —comenta Ranma— hacía frío y ya estábamos por ir a dormir cuando Taro se quitó los pantalones y lo descubrimos usando pantimedias negras, según él, las usaba solo en invierno —sigue hablando con una enorme sonrisa en el rostro intentando no comenzar a reír al recordarlo con la prenda— así que comenzamos a llamarlo Pantimedias. Al principio se sentía enojado y avergonzado. Nosotros tampoco ayudamos mucho, éramos unos idiotas. El tiempo pasó, ya no lo molestamos con eso, pero el apodo se quedó —finaliza frenando en el estacionamiento
—¿Y lo dejaron de molestar así y ya? —pregunta la ojimarrón
—No, Tadashi amenazó con renunciar si ellos no lo dejaban —dijo Ranko con molestia disfrazada de orgullo
—Si, pero tampoco iba a renunciar, desde el principio fuimos el grupo que más le rindió. De hecho, somos los únicos con los que va de gira. Para el resto, solo manda un asistente
—Eso sí no lo esperaba —vuelve a escuchar a su novia
—Somos los mejores —comenta lleno de orgullo el pelinegro hinchándosele el pecho
—Egocéntrico —murmura la de cabello colorado
—Te oí. Vamos, pequeña, debes estar cansada de tanto ajetreo —bromea saliendo del auto y esperando que las dos mujeres salgan para cerrarlo y activar la alarma
—Pequeña tu.. —mira a su amiga con un extraño brillo— Akane, ¿cómo dices que es de pequeño el miembro de mi hermano? —dice con un dedo en su barbilla posando sus azules ojos en los de su hermano
—¡Ranko! —dijo la pareja al mismo tiempo
—¡Jajajajajaja! ¡Te lo mereces Saotome! —sale disparada corriendo hacia adentro del edificio dejando atrás a la pareja
—¿De-de verdad hablaron de mi… ya sabes —pregunta el chico rojo hasta la punta de los dedos de los pies abriendo la puerta de servicio para que la chica entre a la planta baja del edificio
—¡Ranma! —regaña la chica— no hemos hablado de eso —dice igual de colorada— no solemos hablar de.. bueno.. tamaños y esas cosas.. —comenta caminando de la mano de su novio
—¿Y de qué hablan?
—De.. de.. ¡no te importa!
—No hablarán de mi desempeño en la cama ¿cierto? —redobla la apuesta sabiendo lo incómoda que estaba la chica Tendo, llegando a los ascensores
—¿Te importa acaso? —presiona el botón para llamarlo, casualmente había parado en el cuarto piso. Ranko pensó la muchacha
—Bueno, pues, si están criticando mi manera de hacerlo ¡si! Quiero saber qué dicen —en ascensor llega y los dos entran
—Ranma, no voy a hablar de eso contigo
—Oh, pero si lo hablas con mi hermana —dice molesto mientras van subiendo
—Ya, déjalo
—Ahora quiero saber —se acerca peligrosamente a la chica rozando con sus dedos la estrecha cintura
—Oye.. ¿Cómo es que entró Ranko al departamento?
—No me cambies de tema Tendo
—Cállate Saotome
La pareja entró al departamento encontrando el abrigo y bolso de la colorada colgados en el perchero y las llaves sobre una mesita situada a un costado de la entrada
—¿Ya te has escondido? —dice Ranma en voz alta para que su hermana lo escuche
—¡No estoy escondida! ¡Estoy intentando dormir antes de que ustedes, par de conejos, no me dejen pegar ojo con sus gemidos! —remata saliendo del baño con un pequeño camisón de encaje dirigiéndose a la habitación que su hermano había dispuesto para su primo en un principio y ahora ocupaba a ella cada vez que se quedaba allí
—Si, mejor —alienta el mayor aumentando el volumen de la voz para que su pequeña hermana lo escuchara— ¡Mira que hoy lo haremos en el corredor, pegados a la puerta de tu habitación! —escucha la risa tenue de su novia detrás de él
—¡Ah! ¡Cállate! —escuchan ambos desde el living como se queja la pelirroja
—Eres terrible —señala la pelinegra
—¿Yo?
—Si, no te hagas el desentendido. Mira que hacer esas bromas..
—¿Cuál broma? —dice aferrándola a él por la cintura insinuándose hablando cerca de sus labios
—¡Basta! —regaña en voz baja y el ojiazul atina a reírse de ella alejándose divertido
—Tranquila amor, sólo estaba bromeando
—Te convenía —sonríe hacia él abrazándolo— ¿vamos a la cama?
—¿Tendremos sexo salvaje? —pregunta gracioso— ¡mentira! Jajaja, ay, Akane, sí que te crees todo jajaja ven —le toma la mano— vayamos a dormir, estoy agotado
—Si, también yo —contesta bostezando.
¡Hola de nuevo! Espero que les haya gustado este segundo capítulo, fue bastante divertido escribirlo jejeje
Mil gracias a todos por su apoyo y por seguir la historia.
También quiero agradecer a mi BetaReader DanisitaM , ¡gracias por estar ahí!
Me despido de todos, nos vemos la próxima :
