Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi
Capítulo 3:
La fecha que fue estipulada para que comience el juicio de Akane Tendo contra Shinnosuke Ryugen estaba cada vez más cerca.
A medida que los días iban pasando, la chica denunciante sentía su interior arder de puro nerviosismo. No temía por ella o por su familia, sino por encontrarse de nuevo frente a ese hombre que alguna vez amó.
El pelinegro notaba la tensión en la muchacha, por eso, intentaba distraerla, más aún aquellos días donde no podían verse. Enviaba mensajes, la llamaba y hasta le hacía videollamadas comentándole bobadas, incluso mandaba a su hermana en su lugar para que la chica no sintiera ese retorcijón.
Unos días antes le propuso unirse a él en los ensayos de la banda en un intento desesperado porque la joven saliera de su nerviosismo. Ella no estaba tan segura, no se sentiría bien, al contrario pensaba que lo distraería de su trabajo
—¡Vamos, amor! —insistía— ¿Sabes lo frustrante que es ver a Ryoga y Mousse con sus noviecitas haciéndose transfusiones de saliva y que yo esté ahí, mirando sin poder restregarles en la cara lo hermosa que eres tú? —decía abrazándola por la cintura, muy cerca de su oído, sabía que de esa forma la convencería
—¿Ryoga tiene novia? —pregunta más por desviarlo de su sensible cuello que otra cosa
—Si, Akari —le responde el ojiazul
—¿Akari está saliendo con Ryoga? —pregunta ahora pasmada
—Si, hace unas semanas
—¡Qué pilla! La vi hace unos días y no me ha dicho nada
—Es que aún no lo sabe nadie.. quieren mantenerlo en secreto un tiempo más
—¿Por qué?
—Digamos que fue raro que los tres, en un lapso de tres o cuatro meses encontráramos pareja. Pareciera ser obra de una mente perversa o simplemente casualidad. La cosa es que Ryoga, a diferencia de Mousse, quiere esperar a ver si su relación funciona realmente antes de sacarlo a la luz
—¿Y qué hay de ti?
—¿Cómo de mi?
—Acabas de decir que Ryoga a diferencia de Mousse, esperaría
—Si
—¿Y tú? ¿Por qué Mousse y Shampoo y no tú y yo?
—Porque Mousse blanqueó su relación a la primera oportunidad porque quiso, yo lo hice porque no tuve opción
—Oh.. ¿tú hubieses mantenido lo nuestro en secreto?
—No
—¿Entonces?
—No tengo que darle explicaciones a nadie de con quién salgo o con quién no. No lo iba a esconder, pero si alguien lo descubría, tampoco iba a negarlo.
La pelinegra se quedó mirándolo con una sonrisa. Amaba que fuera así, como si no le pesara su fama. No era de esos que se escondía o disfrazaba para salir a la calle. Él lo hacía como si fuese nadie, el hijo del almacenero. No le molestaba que lo parasen veinte personas, todas pidiendo lo mismo, él accedía con una enorme sonrisa y siempre con buen humor. A veces hasta bromeaba con los que se le acercaban.
Nabiki solía mostrarle a su hermana menor las diversas páginas donde no sólo salía él, sino también ella, sonriendo, seria, besándolo, ambos abrazados, dentro del auto, en la puerta del hospital.. no creía que alguien estuviese de verdad siguiéndolos. Mientras no se involucraran en su vida privada, no tenía problema que le siguieran sacando fotos infraganti.
Incluso una vez, mientras volvía del trabajo, se le acercó una jovencita que apenas llegaba a la mayoría de edad, preguntando si podía sacarse una foto con ella, ya que era la novia de Ranma y le caía bien.
Akane pensó que era alguna broma hasta que luego el ojiazul le enseñó la fotografía que la misma fan había subido a su Instagram.
—Vaya, ¿Debo ponerme celoso? —había bromeado el joven cuando fue a visitarla
—Yo que tú, sí —le contestó su hermana que estaba también de visita en el hogar de la pelinegra— No vaya a ser cosa que Akane termine teniendo más fans que tú, querido Casper
—Ranko, no digas esas cosas —habló su amiga algo avergonzada sirviendo té a sus invitados— jamás podría llegar a la fama de él
—Claro que sí, cariño —alienta el azabache abrazándola por la cintura— eres tan hermosa, que seguramente te ganas mas seguidores que nosotros tres juntos —alentó refiriéndose a él y sus compañeros
—Al final ¿irás a sus ensayos? —preguntó la de cabello rojizo
—Si, mañana iré luego del trabajo —responde la chica de ojos ámbar
—¡Genial! Pasaré a buscarte por el Tokyo Dome
—¿No se reúnen más temprano? —cuestiona la menor de los Saotome
—No, primero debemos ir al estudio a checar que por fin no haya problemas con las canciones
—¿Ya lo terminaron? —pregunta de nuevo
—Sólo falta una canción, el resto está listo, mañana comenzaremos con las fotografías que irán en la portada y dentro del disco
—¿Han decidido cómo va a llamarse?
—"Torbellino" —contesta de manera simple
—¿"Torbellino"? —habla la pelinegra interviniendo— ¿Por qué?
—Porque desde que comenzamos a grabar han pasado muchas cosas que apenas pudimos procesar —explica encogiéndose de hombros— Mousse rompió con Mei Ling y conoció a Shampoo, Ryoga ya no se pierde y yo te conocí a ti —termina como si fuese algo obvio
—¿Conocerme a mi fue difícil de procesar? —sonríe con el cariño impregnado en su rostro
—Por supuesto, pusiste mi mundo de cabeza —abraza con más ímpetu a su novia provocando que su hermana desvíe la mirada entre asqueada de tanto empalagamiento y vergüenza
—Oigan, no coman delante de los pobres —comenta la pelirroja
—Lo lamento —se disculpa su amiga
—No debes disculparte. ¿Cómo van las cosas con Pantimedias? —quiso saber su hermano con sorna
—Qué te importa
—No te enojes, pequeña
—¡Ya te he dicho que pequeña tu.. ah, ¿para qué me molesto? —se autopregunta hipotéticamente— de todas formas, es Akane quien debe conformarse con tan poca cosa
—¡HEY! —se queja el pelinegro
—Tú empezaste querido
—Ya basta los dos —la de ojos café intenta poner un freno a tiempo ya que sabe que la única que terminará avergonzada será ella— Ranko, ¿cómo vas con los repasos?
—¡Oh! Genial, el viernes debo ir a rendir el primer final
—Entonces ¡mucha suerte amiga!
—¡Gracias!
Al día siguiente, el ojiazul pasó a buscar a su chica por el famoso Tokyo Dome, donde ella hacía el trabajo de boletería.
Se lo veía bastante molesto, por no decir frustrado. Cosa que la chica no tardó en notar.
—¿Qué ocurre cariño? —pregunta con verdadero interés cuando él la saluda de manera hosca y algo seco
—Nada amor, no te preocupes —intenta sonar un poco más cordial, pero es imposible, su enojo traspasa cualquier tipo de engaño
—Ranma, te conozco, algo sucedió. Dime que —el muchacho la mira fugazmente, luego al frente y nuevamente a ella soltando un sonoro suspiro
—Ha habido un problema con el director del video, ha caído internado por una sobredosis y tuvimos que cambiarlo
—¿¡Qué!?
—Así como lo oyes
—Ay, mi vida, lo lamento mucho —consuela la muchacha tomando la mano del pelinegro que reposaba en la palanca de cambio para después acariciarla
—Lo sé cielo —aprieta el agarre dándole a entender que agradece el gesto
—Y ahora ¿qué harán?
—Taro se ha contactado con alguien más, pero no sé qué pasará. Quiere que nos reunamos cuanto antes con él
—¿Tu que piensas?
—Que quiero terminar con esto pronto
—¿Te estás cansando de la música?
—No, es lo que me gusta, pero todo esto, de filmar videos, los contratiempos.. es frustrante
—Es lo que elegiste —acaricia su rostro con la mano libre
—Lo sé.. ¿vamos al ensayo? —cambia de tema sonriendo
—Vamos —responde a su sonrisa con una más grande
La chica se extrañó cuando el azabache se detuvo en un lugar donde no parecía haber nada además de una avenida y varios edificios. Pensó que, quizá, el muchacho se estacionó a unas cuadras, pero al acercarse a un edificio de pocos pisos lo miró confundida
—¿Es aquí? —preguntó indecisa
—Si, la sala de ensayo está en el departamento de Mousse —explicó bajando del auto junto con su novia
—Oh.. no lo habría imaginado ni en un millón de años
—Antes ensayábamos en el garaje de la casa, pero luego nos mudamos, Ryoga nos siguió al poco tiempo y Mousse.. digamos que a Mousse no le quedó opción más que de venirse aquí cuando su familia regresó a China —caminan de la mano en dirección a la puerta del edificio
—¿Lo dejaron solo?
—No es tan así. Él proviene de una pequeña tribu, su familia era campesina y habían venido sólo por una temporada para remontar su crisis económica, pero les iba tan bien que no querían arriesgarse a volver allí y que todo se desplomara de nuevo. Años después, su familia recibió a otra en su casa, al parecer eran buenos amigos, lo que Mousse no sabía era que en esa familia, venía su prometida
—Mei Ling —dice Akane por lo bajo a lo que su novio asiente y continúa el relato casi llegando a su destino
—Exacto. Aunque al principio no quería saber nada, luego fue cambiando de idea hasta que, de un momento a otro, estaba haciendo oficial su compromiso. Cuando esto pasó, la familia de Mei Ling decidió volver a su país. Y unos años después, lo hizo la de Mousse. Ambas familias creían que la relación era sólida, pero no contaban con que él se volvería famoso. Las cosas iban bien hasta que ella comenzó a cansarse de estar sola
—¿Ellos vivían juntos?
—No, cada uno vivía en su lugar. Mousse se vino aquí por un tema de comodidad, Mei Ling se quedó en Sapporo. No había problemas entre ellos, él viajaba los fines de semana para quedarse allí con ella, todo iba de maravillas hasta que salió nuestro último álbum
—¿El anterior a este que van a sacar?
—Si. Tardamos mucho tiempo en sacarlo, por lo tanto, las visitas de Mousse fueron haciéndose cada vez más espaciadas, ella solía decir que no le molestaba, pero Ukyo sabía que no era así
—¿Ukyo?
—Ellas eran amigas —explicó— cuando por fin pudimos sacar el disco al mercado, Mei Ling creyó que Mousse se tomaría un descanso para estar con ella, pero, incluso antes de poder decir algo, Taro nos comunicó que ya estaba programada la gira. Inmediatamente después de estrenar el álbum, hicimos un gran show y al finalizar, literalmente nos subimos a los micros y nos embarcamos en una gira de más de tres meses. Las fechas no paraban de acumularse, no podíamos descansar y eso, fue lo último que ella pudo soportar. Cuando finalizamos la gira, ya se había transformado en la despedida del disco y debíamos entrar a grabar lo nuevo cuanto antes.
En ese momento, Mei Ling decidió viajar a China para hablar con su familia y la de Mousse para romper el compromiso. En cuanto él se enteró, viajó de inmediato. Su familia estaba bastante enojada con él y no era para menos. Él intentó que volvieran por todos los medios y ella le dio un ultimátum. Era la banda o ella.
—¿De verdad lo obligó a elegir?
—Si, lo peor es que casi le dice que si a ella —recordó el azabache tocando el timbre del departamento del chinito
—¿Por qué haría algo así?
—¿Sí? —se oyó la voz de Mousse en el portero eléctrico
—¡Mousse! —dijo simplemente el ojiazul
—¡Ranma! Era hora, entren —se corta el interlocutor y suena el chirrido que indica que la puerta principal está abierta. La pareja entra y el pelinegro sigue su relato
—Porque creyó que la amaba —respondió a la pregunta previa de su novia cuando entraron al edificio y se encaminaron a las escaleras— pero luego se dio cuenta que ella no era para él. Así que rompió el compromiso, pagó la deuda de la familia de ella para con la suya y volvió aquí. Poco tiempo después conoció a Shampoo
—¿Qué deuda? —preguntó la chica subiendo los últimos peldaños detrás del alto pelilargo
—Cuando se hacen ese tipo de compromisos, la familia del novio entrega una suma de dinero o bienes a la familia de la novia como pago por ella
—¡Qué atrocidad!
—¡Lo sé! Es horrible. Así que cuando el compromiso se deshizo, la familia de Mei Ling no podía pagar la suma, así que él, como último acto, saldó la deuda pero pidiéndole a sus ex-suegros que jamás le dirían a sus padres sobre la procedencia del pago. Aunque ambas familias se llevan bien y siguen siendo amigos
—Vaya.. que triste historia
—Ajá. Por eso es que su amor con Shampoo surgió tan así, de la nada
—No comprendo
—Mei Ling le fue impuesta, tuvo que aceptarla y amarla, digamos, a la fuerza. En cambio con Shampoo fue diferente. De ella se enamoró de verdad, nadie se la puso frente a sus narices.. bueno.. no se esa forma.. —comenta sonriendo porque había sido él, casualmente, el que lo había dejado a merced de la pelilila en aquella fiesta
—¡Chicos! —dice el de anteojos saliendo al corredor— iba a buscar algo para beber. Entren, pónganse cómodos, ya regreso
—¿Por qué no nos dijiste? Pudimos haber ido nosotros —reprocha sin malicia la joven de ojos café
—No es problema, en serio, pasen, Ryoga está adentro con Akari
La pareja entró al departamento de la mano, Ranma guió a su novia hacia la sala de ensayo, donde Ryoga asaltaba a una chica de cabellos verduzcos en un beso un tanto desvergonzado y bastante apasionado, arrinconados a una mesilla en medio de la estancia contra la pared.
—Vaya P-chan, tu si que no desperdicias el tiempo —entra bromeando Ranma luego de salir del estupor inicial
—Cállate Ranma —le contesta el aludido separándose bruscamente de su reciente novia, quien roja como un pimiento, intentaba mirar a todos lados excepto al pelinegro— hola Akane —saluda cordial
—¡Akane! —chilla la peliverde cuando sus ojos se cruzan con los de la chica Tendo
—¡Hola Ryoga! ¡Hola Akari! ¿Cómo han estado?
—Ay, amor, ¿acaso no los ves? —bromea el ojiazul
—Cállate Saotome —amenaza el del colmillo
—Cállame Hibiki —reta el de cabello oscuro
—Bueno, bueno, ya basta. Ranma, deja de ser tan pesado —regaña la de ojos café
—¡Ja! Te tienen bien domado nenita —se burla el chico perdido, que tenía una pañoleta roja en su cabeza
—¡Ryoga! —se oye la voz de Akari unas décimas más arriba— deja de ser tan… tan… ¡ah! No seas insolente, fue una simple broma, ya déjalo
—No te preocupes Akari —interfiere Ranma con aires de grandeza acercándose a su primo a paso lento— siempre bromeamos así —se detiene frente a él mirándolo de forma retadora para después fundirse ambos en un fraternal abrazo mientras balbuceaban vaya uno a saber qué.
Los muchachos estaban enfrascados en una conversación que nadie comprendía mientras las dos novias se miraban sin comprender. Después se acercaron a saludarse mutuamente y entablar una charla hasta que sus hombres dejaran de balbucear
—¡Ranma! —se escucha un típico acento chino— al fin llegar, Mousse y Shampoo pensar que pasarte algo
—Oh, no, solo pasé a buscar a Akane —contesta el muchacho mirando a su novia que detuvo su conversación con la amiga de su hermana
—¡Akane! ¡No haberte visto! ¿Cómo estar de costillas? —pregunta realmente interesada
—Hola Shampoo, bien, gracias por preguntar. El doctor ya me ha dado de alta y dice que la herida sanó bastante bien y rápido
—Vaya, sí que tener suerte. Ser de huesos duros. Me alegro que salir de esa relación tóxica —agrega tomándole la mano y con gesto solemne— Shampoo pasar por algo así una vez. No desearle a nadie —niega con la mirada perdida en el pasado— pero todo ser pasado y ahora estar bien ¿cierto? ¿Ranma ser buen novio? Si no, avisar a Shampoo y yo darle personalmente una paliza —truena sus dedos
—Si, quédate tranquila, Ranma es bastante bueno. Y con respecto a lo tuyo, me alegro que también pudieras salir de esa relación. A veces lo naturalizamos tanto que solo logramos hacernos daño
—Mucho muy cierto —continúa en su quebrado y distorsionado acento— pero bien, mejor charlar de otras cosas —cambia de tema— ¿querer tomar algo?
—Yo estoy bien —dice Akari
—También yo —secunda la pelinegra
—No, no, no, estar en casa de Airen y yo ofrecerles bebida y comida ¡Ya volver! —finaliza perdiéndose de nuevo por la puerta en dirección a lo que Akane cree, es la cocina.
—Qué chica más intensa —comenta la de cabellos verdes
—Si que lo es. Aunque está más tranquila ahora
—¿A qué te refieres?
—Antes era insoportable
—¿La conocías?
—Si, la hermana de Ranma, Ranko, es amiga suya. Se conocieron en el gimnasio, luego Ranko lo abandonó pero continuaron en contacto
—Oh .. ya veo..
—Así que.. ¿Ryoga eh? —pregunta la ojimarrón después de unos segundos en silencio
—Si.. —se ruboriza— ¿Qué puedo decir? Se dio la oportunidad y bueno.. no la desaproveché
—¿Tú lo quieres?
—Por supuesto. Aunque al principio solo era atracción física, luego la cosa cambió.. creo que me ha enamorado.. —confiesa temerosa
—Y él.. ¿Sabes lo que siente por ti?
—Él dice me ama, pero no lo sé.. es demasiado pronto para eso
—No lo creo.. mira, por lo que sé, ha estado mucho tiempo enamorado de alguien más.. —dice la pelinegra no muy segura de si el muchacho le contó sobre su amor imposible
—Ukyo —corta la peliverde
—Si, Ukyo —asiente la otra— él te comentó sobre ella?
—Por supuesto. Fue lo primero que hizo. Me dijo quién es y me contó que estuvo mucho tiempo enamorado de ella.
—¿Sabías que ella está enamorada de Ranma y que por eso jamás tomó a Ryoga en consideración?
—No.. eso no me lo contó
—Probablemente no se ha dado cuenta aún
—Es posible, es muy despistado. Varias veces se perdió en el edificio. Casi siempre lo encuentro tratando de entrar a mi departamento creyendo que es el suyo
—Jajaja, ese Ryoga es todo un caso
—¡Sí que lo es! Hasta tuve que señalizarle el camino para que no se pierda
—¿Cómo lo hiciste?
—Marqué el botón del piso donde él vive con pintura ultravioleta y a él le he dado una pequeña linterna "especial" para que al iluminar los botones vea el de su piso en color violáceo y en el corredor he pintado la unión del techo con la pared con una línea que termina en la puerta de su departamento
—¿Y funcionó?
—¡Por supuesto! Ya no se pierde
—Me alegro por él entonces
Después de que el dueño de casa hizo acto de presencia con bebidas y algunos snacks, se dedicaron a ensayar las nuevas canciones y algunas de las "viejas" para matar el tiempo.
Si bien la prioridad eran las del nuevo álbum, no podían contra sus deseos.
Akane miraba todo con ojos de colegiala. No por estar en el ensayo de una de las bandas más grandes de todo Japón, tampoco le importaba el hecho de que cualquier adolescente o mujer hubiese dado su vida con tal de estar tan cerca de sus ídolos.
No, lo que a la joven la mantenía perdida y risueña eran las melodías. Más específicamente, la combinación de todos los instrumentos formando un complemento uniforme de sonidos.
Cerró los ojos y se dejó llevar.
Los acordes entremezclados al ritmo de la batería, la transportaron a algún lugar que no reconoció, pero que le hizo sentir tranquilidad absoluta.
No escuchaba nada a su alrededor, solo la melodía. Ni siquiera se inmutó ni salió de su lugar recién descubierto cuando la voz de su novio inundó el espacio. Para ella, que estaba tan lejos de este mundo, era nada más un complemento.
Los últimos acordes la hicieron volver nuevamente a la realidad abriendo los ojos despacio. Allí, delante de ella estaban los responsables de que fuese transportada a otra dimensión. Sonrió para sus adentros.
—¿Suelen ensayar muchas horas? —le preguntó a Shampoo
—¿Akane estar aburrida? —respondió con otra pregunta
—¡Oh! No, solo era curiosidad. Al contrario, no quisiera que pararan
—Pfff, si ser por ellos, tampoco parar nunca —comenta rodando los ojos— pero siempre practicar más o menos dos horas, minutos más, minutos menos
La conversación terminó cuando una nueva melodía irrumpió en el lugar dejando a las dos chicas momentáneamente en silencio.
Después de un rato, las chicas salieron al pequeño living que Mousse tenía en su departamento, aún se podían distinguir los instrumentos sonando en la sala de ensayo de manera amortiguada gracias a las paredes que estaban revestidas con espuma acústica, aunque no estaban seguras de qué había debajo de ésta.
Las risas estridentes no se hicieron esperar, las tres hablaban como si fuesen amigas de toda la vida, cosa que extrañó e hizo sentir bien a la vez a la pelinegra, pues en el pasado, no había mantenido siquiera un intercambio de palabras con la pelilila a menos que no fuera estrictamente necesario.
—¿Y cómo conocerse Akane y Akari? —preguntó Shampoo con su característico japonés quebrado
—Bueno, yo trabajaba con el doctor Tofú, el ahora esposo de Kasumi. Ella es la hermana mayor de las Tendo
—Qué interesante, así que conocerse hace mucho —agrega la china
—Sí, aunque nuestra relación era más como la nuestra —recalca Akane— coincidíamos muy poco y sólo la conocí por alguien de mi entorno, como contigo y Ranko
—¡Ranko! Ella ser buena chica. De no ser por ella, ahora Shampoo seguramente estar en China trabajando en aldea de familia sin posibilidad de estudiar ni ser alguien. Seguramente ser miserable
—¿Porqué dices eso? —quiso saber la de cabellos verdes
—Shampoo venir de una pequeña aldea al oeste de China. Allí ser muy conservadores, anticuados y tener una mentalidad machista y misógina, incluso mujeres. Todos en aldea decir que si nacer con útero, el deber llamar a ser simple ama de casa.
La mujer amazona no ser tomada en cuenta. Los hombres ser venerados como dioses mientras nosotras estar relegadas a la cocina y los hijos. Solo servir para procrear y limpiar.
Pero Shampoo no querer ser simple aldeana. No equivocarse, Shampoo amar a su familia, pero ellos quedarse en edad de piedra.
Por eso yo huir de aldea en la noche. Cuando cumplir exactamente dieciocho años. En toda China ser mayor de edad y poder decidir, excepto en aldea, por eso yo dejar todo. Familia, amigos, incluso repulsivo prometido
—¿También estabas prometida? —pregunta boquiabierta la pelinegra al recordar que a Mousse también le arreglaron un matrimonio
—Más o menos. Shampoo estar prometida porque familia cambiarla por ovejas y granos de trigo que después plantar.
—¡Eso es terrible! —dice Akari estupefacta
—Si, ser terrible, pero hermanas menores sufrir peor. Ambas fueron vendidas por chancho, semillas varias y tres vacas. ¡Eso ser toda una dote! La única condición era que ellas irse de inmediato con único prometido
—¿Único prometido? —preguntaron al unísono las otras dos
—Si, aunque él solo quererlas para que ellas mantener enorme casa.
—Y tú ¿Conociste a tu prometido? —dijo casi en un susurro la de ojos café
—¡Por supuesto! Por eso yo escapar. Shampoo luchar mucho cuando comprometerse a los 14 años. Por suerte, abuela convencer a familia y prometido de dejarme con ellos hasta los 18 años, para luego venir a desposarme. Dos semanas antes de cumplirlos, llegar carta de él diciendo que al otro día de cumplir la mayoría de edad, venir a buscarme. Por eso huir
—¿Y como entra Ranko en esto?
—Oh, bueno, cuando salir de casa, no tener donde ir. Así que simplemente meterme de polizona en barco de mercadería y llegar aquí. Conseguir trabajo rápido en restaurante y después, en gimnasio, conocer a Ranko. Ella ayudarme mucho a aprender el idioma. Aunque no creerlo, yo hablar peor que ahora. Además, ella y familia darme alojamiento cuando restaurante cerrar y yo quedarme sin sustento. Por suerte después encontrar Café "El Gato" y ahora estar mucho mejor. ¡Hasta estar estudiando!
—¿Qué estudias? —quiso saber la peliverde
—Quiero ser chef, pero de los buenos, así que pagarme becas y materiales. Después, yo querer abrir propia cadena de restaurantes. Tal vez poder comprar el café Gato. Señora Cologne ser muy paciente y buena conmigo también.
—Vaya, veo que están socializando —dice Mousse desde el umbral del living
—¡Airen! —saltó la joven de cabello fantasía directo a los brazos de su pareja— Estar charlando un rato ¿ustedes terminar?
—Si tai-ho, por hoy ya basta
—¡Genial! Yo decirles a Akane y Akari que quedarse a probar platillos de Shampoo
—¿Estás segura Baobao*? Ellas deben hacer cosas mañana. Akane debe ir a trabajar y Akari a la universidad
—¡Vamos! Ellas decir que sí, además necesitar que alguien más probar mis platos. No solo tú —reprocha con un tierno mohín
—Espera, Akane, ¿no es mañana la primer sesión del juicio contra tu ex? —pregunta el de anteojos
—¡Cierto! ¡Olvidarlo completamente! Perdón Akane, está bien, por esta vez dejárselos pasar, pero prométeme que fin de semana venir con Ranma y Ranko a cenar rica comida hindú
—¿Hindú? —pregunta extrañada
—¡Oh si! Estar estudiando comidas del mundo. Así que ahora probar ingredientes de la India ¿Vendrán?
—Me encantaría Shampoo —aceptó la pelinegra con una enorme sonrisa
—¿Qué sucede? —pregunta Ranma seguido de cerca por Ryoga
—Yo cocinar para ustedes comida hindú —avisa la pelimorada
—Shampoo nos ha invitado el fin de semana a cenar para que probemos su comida —explica la chica Tendo
—¡Oh genial! Adoro los nuevos sabores —se relamía el azabache
—Akari, Ryoga, ustedes también venir ¿cierto?
—Por supuesto —responden ambos de la mano
—Akane, avísale a Ranko, sino ella irse a bar y perderse lo bueno
—De acuerdo —afirma la ojicafé entre risas.
Cuando las tres parejas salieron a la fría calle, se separaron cada uno por su lado. Akari y Ryoga debían ir a su respectivo edificio, Mousse llevaría a Shampoo a su departamento y Ranma escoltaría a Akane hasta el dojo, donde esa tarde los visitaría un hombre especializado en restauraciones que les diría si su dojo tenía o no salvación.
Aquella vez que el menor de los Saotome acompañó a su novia en su empresa de limpiar el lugar, no pudieron evitar ver algunos desperfectos, como maderas sueltas, huecos hechos por las termitas y la misma humedad, por supuesto, haciendo que parte de la duela y una de sus paredes fueran víctimas del tiempo, la lluvia, el frío, el calor y sobre todo, el sol, perjudicando la estancia hasta casi pudrirla.
Llegados al dojo, se sorprendieron al ver la vieja van de Genma Saotome estacionada en la entrada del antiguo hogar Tendo.
Se bajaron del automóvil y caminaron hacia la entrada a paso lento y de la mano.
Dentro del lugar, se encontraron a los padres de ambos junto a un hombre de mediana edad, un poco más bajo que Ranma, parecía enfermo, con el semblante algo caído y una extrema palidez que resaltaba más con su cabello castaño corto y grandes ojos color entre verdes y grises.
—¡Akane! ¡Ranma! —llama el señor Tendo
—Hola papá, tío Genma —saluda la chica sonriente
—Hola Soun, viejo —el azabache hace el saludo correspondiente
—Miren, les presento al señor Hikaru Gosunkugi, él es arquitecto y ha venido a ver nuestro dojo. Dice que tiene arreglo y que no tomará mucho tiempo
—Eso es genial —comenta la chica
—No puedo creerlo —se oye la potente y grave voz del señor Gosunkugi— ¿Realmente eres tú? —pregunta embelesado
—Parece que nos topamos con otro fan —bromea Akane por lo bajo a su novio cuando el arquitecto se acerca a ella de dos zancadas y le toma las manos
—Jamás había visto una belleza tan extravagante, perfecta e increíble —continúa hablando a la jovencita que miraba al pálido hombre y luego al público restante— déjame, por favor, invitarte a cenar como muestra de mi infinito cariño
—¿¡Qué!? —gritó Ranma
—Y tú ¿quién eres? —pregunta por primera vez despegando sus enormes ojos de la chica Tendo para posarlos en su acompañante que hasta el momento no había notado
—Soy Ranma Saotome, el NOVIO de Akane —contesta cortante, algo amenazador y remarcando la palabra "novio"
—¿Novio? —pregunta mirando a ambos con reproche
—Bueno, sí, él es mi novio —suelta disimuladamente sus manos de las del arquitecto y se aferra en un abrazo a Ranma, agradecida de poder librarse del blanco chico frente a ella
—¿Y desde cuándo están juntos? —vuelve a cuestionar pero esta vez con sus brazos cruzados y un tono condescendiente
—¿Y eso a ti qué te importa? —protesta el ojiazul terriblemente celoso— ven, amor, nos vamos
—¡No! Espera Ranma, quiero saber que ha dicho sobre el dojo —se queja la pelinegra
—Tranquilos, tranquilos —se oye la voz del señor Tendo— creo que podrían quedarse si el señor Gosunkugi promete comportarse —mira directo al paliducho a su lado que se encogió de hombros al oír la voz del que, por un momento deseó, fuera su nuevo suegro.
—¿Qué dices mi vida? —pregunta Akane mirando al ojiazul
—De acuerdo —se rinde— pero quédate cerca de mí —comenta por lo bajo
Cuando el delgado arquitecto terminó su escrutinio profundo en el dojo Tendo, les dio, a grandes rasgos, un precio aproximado de cuánto deberían gastar para dejar el lugar en condiciones. Los socios Tendo-Saotome prometieron llamarlo durante esa semana después de discutir si lo harían o no. Luego, Gosunkugi se retiró para alegría de Ranma, pero antes de hacerlo, le dedicó un tierno saludo a su bella novia a quien no había soltado un segundo.
Minutos después, la pareja seguida de sus padres salió de la residencia a la calle y despidiéndose, cada quien se fue por un camino diferente.
—Y bien, ¿estás nerviosa por lo de mañana? —preguntó el ojiazul para distender un poco los ánimos
—No, o bueno, tal vez si —cuenta la chica— aunque no son nervios por el juicio
—No sabes si quieres volver a verlo —sentencia el joven a lo que la chica asiente— tranquila, amor. Todo saldrá bien, lo prometo —besa su mano al llegar al automóvil—
Al día siguiente, ninguno de los dos fue a trabajar. Akane y su padre eran testigos presenciales al igual que Ranma.
La chica y Soun estuvieron a las nueve de la mañana en la puerta del juzgado esperando a la doctora Daigo, que los representaría. Minutos después llegó el pelinegro y los cuatro entraron al lugar.
Akane, siendo la víctima y demandante, ocupaba el enorme escritorio frente al estrado junto a su abogada. Detrás de ellas, estaban Ranma, Soun y el resto de la audiencia.
Del otro lado, había un hombre alto, con anteojos de mucho aumento a la espera de su defendido. En las últimas bancas, se encontraba el abuelo de Shinnosuke, que cruzó su mirada con la de Akane y le sonrió dándole ánimos. Ella respondió de la misma manera cuando se escuchó una puerta lateral siendo abierta.
Allí, escoltado por dos policías, venía Shinnosuke, esposado y bastante demacrado. Hasta creía verlo más delgado.
Un escalofrío recorrió su espina cuando sus ojos verdes se toparon con los suyos. Sintió una mano en su espalda, era Ranma intentando ¿qué?, ¿darle ánimo?, ¿consolarla? Solo se miraron y él asintió débilmente, ella le devolvió la mirada llena de temor y a la vez agradecimiento.
La joven volvió a mirar fugazmente a su ex y lo encontró serio, mirando al azabache que no hizo por mirarlo siquiera. Lo ignoró completamente.
Segundos después, otra puerta se abrió e ingresó una mujer con semblante serio, no superaba los cincuenta años, pero todo de ella inspiraba un profundo respeto.
—De pie —dijo un oficial parado a un costado
Después de eso, Akane entró en un estado automatizado, no oía absolutamente nada hasta que la estridente voz de la jueza se hizo eco en su mente
—Akane Tendo contra Shinnosuke Ryugen; abogados, ¿listos?
La chica solo dio una rápida mirada a su derecha, donde aquel hombre que creyó amar la admiraba con ojos anhelantes y tristeza.
El caso fue presentado, los letrados expusieron sus coartadas y la primera en ser llamada fue Kasumi, quien dio su testimonio en calidad de testigo. Relató su versión contando como creía que el acusado era un buen chico pero sin saber lo que sufría su hermana.
Luego pasó el abuelo de Shinnosuke a declarar y no hizo más que hundirlo, alegando que últimamente lo encontraba más distante y algo trémulo.
La siguiente fue la chica de largos cabellos negros, Akane la recordaba, trabajaba en la farmacia junto a su ex, ¿Komachi? ¡Kodachi! La chica dejó a la Tendo por los suelos diciendo que solía entrar sin permiso a su lugar de trabajo y acusándola de infiel, debido a las confidencias que Ryugen le había hecho en privado.
La pelinegra se sentía arder por dentro. Parecía que aquella chica solo quería hundirla pero era un solo testimonio a su favor.
Nabiki fue la última en pasar a declarar, al terminar con los respectivos interrogatorios por parte de los abogados, bajó y la jueza dio por terminada la sesión. Habían pasado tres horas. El tiempo voló de manera rápida.
La siguiente audiencia se daría en dos semanas a partir de ese día. Después de eso, todos se levantaron y comenzaron a retirarse poco a poco.
Akane se quedó hablando de lo que seguiría con su abogada cuando Ranma se le acercó por detrás y la abrazó.
—Todo va viento en popa ¿no? —preguntó
—Exactamente señor Saotome. Justo estaba diciéndole a la señorita que el juicio será corto. La próxima sesión declararán su hermana —comenta haciéndo referencia a Ranko— el señor Soun y si queda tiempo, usted. En la última, si la suerte nos acompaña, la señorita Tendo cerrará los testimonios y pasaremos a las pruebas. Luego solo queda la sentencia.
La pareja se despidió de la letrada y emprendieron su retirada. En la puerta estaba Kasumi charlando con el señor Ryugen, Nabiki hablaba por celular y Soun charlaba con Genma, que a pesar de no ser testigo, había ido a dar apoyo moral a su nuera.
Mientras ellos salían, escucharon claro pero débil, la voz de Shinnosuke.
—Akane —llamó. La muchacha paró en seco obligando a su novio a detenerse también. Se giró sobre su hombro y dedicó una mirada un poco herida aún y desprovista de sentimientos. El joven ojiverde susurró un apenas perceptible "lo siento" y se retiró del lugar, nuevamente escoltado por los oficiales que lo habían traído.
Palabras en chino:
Tai-ho: reina
Baobao: nena, bebé
Bueno, aca otra entrega :) les agradezco de corazón seguir ahí, apostando por la historia.
Sin ustedes no seria lo mismo, lo digo en serio
Y, por supuesto, un millón de gracias a mi beta DanisitaM que me corrije y además, hace que mi cerebro se enmarañe de ideas para enriquecer la historia ¡No se cómo sobreviví sin ella!
Cariños para todos! Los que se van sumando, los que están desde el principio, los que comentan y también a aquellos que solo pasan a leer sin dejar review ¡Se que están ahi! Jajaja
Me despido, los veo la próxima semana
