Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.

Capítulo 5:

Ese domingo, particularmente, hacía un frío bastante parecido al de los días de pleno invierno. Aún estaban transitando el otoño, faltaba al menos un mes y unos cuantos días para que la estación favorita de Akane llegara.

Si bien era una persona que sufría las bajas temperaturas, no podía evitar sentir esa emoción de dormir hasta tarde los domingos o acurrucarse en el sofá con una humeante taza de leche con chocolate o café, porque así era ella. Podía ser tanto una adulta bebedora de cafeína como una pequeña niña berrinchuda que adora la chocolatada.

Pero ese día no era uno de invierno, no podía echarse en ningún lado en aquella casa vacía y polvorienta, mucho menos tenía la posibilidad de hacer un buen café cargado, como esos que le gustan. En su lugar, estaba pasando trapos húmedos por los muebles de la planta baja de la enorme casa mientras su pareja, con una escoba, quitaba las telas de araña que con los años habían hecho nido en las esquinas de las paredes y las uniones con el techo.

—¿Ya te cansaste Tendo? —se burló cuando la oyó suspirar con cansancio por quinta vez

—Ya quisieras Saotome —rebate desde lo alto de una pequeña escalera donde estaba parada para poder llegar así a las zonas más arriba de los muebles

—¿Estás segura? Es la quinta vez que te escucho suspirar.. ¿Quieres descansar un rato?

—No, no. Quiero terminar cuanto antes —habla bajando de la escalerita tomando la botella de agua que su novio le tendía— gracias. Además solo falta la cocina, el comedor, los corredores y la habitación de papá

—Y la parte de arriba

—Oh, no, eso lo hicimos con Kasumi. La planta alta ya está lista

—Vaya.. a eso le llamo rapidez

—Si, queremos irnos cuanto antes, ya que si le dan el alta a Humi, seguramente papá querrá quedarse allí por más tiempo. Por eso quiero apurarlo. Una vez que se acostumbre a la niña le será difícil despegarse

—¿Tú crees?

—Lo sé

—Bien, como digas. Después de la sala ¿Dónde vamos?

—Ahm.. podríamos seguir con el comedor, luego la cocina y por último la habitación de mi padre

—De acuerdo. Las paredes ya están ¿Quieres que siga con las demás paredes del resto de la casa o te ayudo con los muebles? —pregunta servicial

—Como tú quieras, amor

—Entonces dame uno de esos trapos —pasa de ella metiendo su mano en un balde con agua, lavandina y jabón, saca una franela y la escurre dejándola húmeda. Se sube a la escalerita que ocupaba antes su novia y continúa con la labor de ella— tú sigue con los estantes de abajo, yo limpio los de arriba

Así fueron removiendo las telas de araña, el polvo de los muebles y barriendo cada habitación. Al llegar a la del señor Tendo, la chica se llevó una gran sorpresa al encontrar sus gi de entrenamiento guardados en una caja a un costado de la puerta.

—¿Qué sucede? —preguntó Ranma al notar que ella se quedó quieta mirando el interior de aquel pequeño espacio de cartón

—Son.. son mis cosas.. —susurra tan bajo que el ojiazul apenas llegó a oírla— Ranma, son mis cosas —lo mira visiblemente confundida— las que había tirado —vuelve sus ojos a la amarillenta tela del gi que años atrás había sido blanca como la nieve

—No creo que las hayas tirado si están ahí —dijo acercándose a ella ojeando por encima del pequeño hombro— tal vez tu padre las recuperó

—O tal vez nunca llegaron afuera —respondió recordando que ella solo las había puesto en bolsas de residuos y le pidió a Kasumi que las tirara por ella

—¿Estás bien? —abrazó a su novia por sobre los hombros y hundió su rostro en el blanco y perfumado cuello. El corto cabello le hizo cosquillas en la nariz haciendo que sacuda la cabeza para quitarlos del camino y se reacomodó en el mismo sitio

—Si —le contesta con voz entre sorprendida y ansiosa— sólo .. espérame aquí —dijo saliendo corriendo de la habitación llevándose consigo el amarillento traje

Minutos después volvió a aparecer admirándose desde su lugar hacia abajo. Sus manos intentaban, en vano, quitar las arrugas de la tela que llevaba años doblada, tantos habían pasado que en lugar de perder el blanco, se oscureció por las partes que quedaban a la vista. Un estornudo salió de la chica de manera improvista haciendo que el ojiazul sonriera

—Salud

—Gracias, cariño. —estornuda de nuevo— está lleno de polvo, y eso que lo sacudí a más no poder

—Si, pero lleva mucho tiempo guardado, amor

—Cierto —dice mirando su reflejo en el vidrio de la ventana de su padre— ¿Y? ¿Qué te parece? —pregunta esperando que el joven le dijera algo

—¿No es muy pequeño? —habla rodeando a su novia examinando los pantalones que le llegan al menos dos manos por encima de los tobillos, llevando la escrutadora mirada a sus redondas posaderas atrapadas en tan diminuta tela. Mirando un poco más arriba, casi se desmaya al ver el pronunciado escote que sobresale de la pequeña prenda

—Bueno.. sí.. cuando lo usé, la última vez, tenía 17 años. Aunque no lo creas, era más pequeña que ahora —dice convincente

—¿Más? —ríe y la muchacha alcanza a darle un ligero golpe en el hombro— solo bromeaba, solo bromeaba. Te queda .. bien.. demasiado.. bien —dice en tono ronco y con la mirada cada vez más oscura

—Ranma.. —lo llama adivinando sus intenciones mientras él se va acercando peligrosamente— te he dicho..

—Ya sé que estoy castigado y aún no me liberas de éste martirio. Pero no esperes que me quede aquí, de brazos cruzados viendo como te paseas frente a mí con ese gi tan ajustado y tu corto cabello que sabes, me tiene perdido..

Llega hasta ella y estirando una mano agarra el final de la parte de arriba del traje de entrenamiento masajeando la arrugada tela que en sus dedos parecía estar a punto de romperse

—Me tienes hechizado —se acerca más acorralándola contra el placard y su cuerpo, poniendo sus codos a la altura de la cabeza de la muchacha agachando la suya hasta el cuello femenino rozando sus labios en la blanca piel apenas perceptiblemente, recibiendo a cambio un jadeante suspiro de la pelinegra que a su vez pellizcó los lados de la playera que traía puesta el ojiazul. Siguió provocándola hasta el momento que supo, ella había cedido a sus varoniles encantos. En ese instante, cuando ella desvió su rostro buscando sus labios, él se alejó dejándola agitada, excitada, deseosa y momentáneamente desorientada

—¿Qué ocurre? —preguntó con gesto interrogatorio

—Nada, sólo recordaba que estoy castigado —se burla aunque en su interior deseaba no haber interrumpido el momento, se obligó a hacerlo. Ahora era su turno de provocarla y dejarla con las hormonas alborotadas.

—Pervertido —susurró cuando él estuvo lo suficientemente lejos.

Después del episodio en la que era la habitación de Soun, Ranma pensó que sería divertido jugar un poco, hacer que Akane llegue al límite, así como él. Obviamente en algún momento sucumbirían al deseo, pero primero se divertiría un buen rato.

Poniendo en práctica su malévolo plan, se dispuso a provocar a la joven de cabellos cortos rozando su espalda cuando pasaba detrás de ella, acercándose demasiado al recoger los trapos de limpieza, tocando casi sin hacer contacto su brazo o haciéndole creer que iba a besarla, cuando en realidad, sólo tomaba algo que estaba detrás de ella.

Una vez terminada su misión en el dojo, el pelinegro condujo a la casa donde actualmente vivía la ojicafé, ella insistió en que se quedara un rato, pero el muchacho desistió. Se sentía bastante cansado y alterado hormonalmente.

La chica Tendo no tuvo opción más que despedirse, no sin antes besar a su apuesto novio con fervor. Mientras ella revolvía, salvaje, el cabello atado, él paseaba sus manos por de espalda desviando una de ellas hacia las posaderas. Para ese momento, Akane ya se había deshecho del cinturón de seguridad y se arrodilló en el asiento haciendo más profundo el beso y a la vez, posibilitándole al azabache que llegue a su parte posterior sin problemas. Ranma, al encontrarla tan a su merced, la sedujo invadiéndola con su lengua y a la vez, acercándola más con un férreo abrazo. Cuando sintió que Akane sucumbía e intentaba sentarse a horcajadas de él, la frenó

—No, Akane, debes entrar —jadeó

—A la mierda, vayamos a tu departamento —pidió inundada en sensaciones

—No, señorita. Estoy castigado ¿Lo recuerdas? —dice serio

—Bien, pues te retiro el castigo —dice acercándose más a él intentando besarlo, pero él se rehúsa

—Akane, en serio. Estoy agotado. Necesito descansar —le contesta no muy seguro ahora que le retiraron el "castigo"

—Vamos, amor, yo quiero hacerlo, tú también. ¿Qué te lo impide? —susurra la joven en sus labios antes de tentarlo con la lengua pasándola con parsimonia y sensualidad por su labio inferior

—Mghp —emite sin palabras con las manos aferradas a las caderas de la joven

—Por favor —pide desesperada, jugando con su cabello corto haciéndo que su semblante se viera más tentador. Ranma sabe que su novia está usando todas sus armas a su favor

—Tú lo pediste —reclama y la muchacha de ojos miel vuelve a su asiento, nuevamente se hace con el cinturón y el auto vuelve a rugir con furia acelerando con rapidez dejando una feroz marca en el suelo.

Casi en tiempo récord, el Hyundai de Ranma estuvo en su lugar, durante el trayecto, la tensión sexual entre los viajantes no disminuyó ni un ápice, por lo que al bajar del vehículo volvieron a enredarse en una maraña de brazos y caricias. Cuando ingresaron al interior del edificio, se tomaron de la mano y llamaron al ascensor, sabían que el ojiazul tenía vecinos y no querían dar un espectáculo.

El sonido del aparatejo llegando los puso aún más nerviosos. Dentro del pequeño espacio la cosa no se puso mejor. La tensión aumentaba a cada segundo. Tanto que al abrirse las puertas en el cuarto piso, una pareja, o al menos eso parecía, bajaba del mismo hecha un desastre de cabello desalineado, brazos paseándose por lugares indebidos para el ojo ajeno, algún que otro suave y bajo jadeo seguido de un ronco gemido.

El estruendo en el corredor se escuchó en todo el piso, pero nadie salió a ver qué era. No fue necesario al escuchar una femenina voz decir shh, nos oirán los vecinos luego una risita divertida y más besos al compás de unas llaves intentando encastrarse en la cerradura inútilmente.

Se oyó la puerta abrirse y cerrarse con fuerza, como si fuese empujada con un cuerpo. El corredor quedó en silencio, los vecinos volvieron a su labor olvidando a la fogosa pareja que comenzaba a desvestirse en el 4B.

Justamente, del otro lado de la puerta, una chica de cabellos cortos era asaltada por un pelinegro ansioso y terriblemente excitado, que sin esperar demasiado la arrinconó en la entrada mordiendo y succionando sin llegar a marcar el largo y blanco cuello con desesperación. La muchacha contestó con un sonoro jadeo tironeando la ropa de él hacia arriba ansiando sacársela lo más pronto posible. Cuando el perfecto torso tonificado por el entrenamiento quedó a la vista, la chica paseó sus manos desenfrenadamente empujándolo hacia el interior del departamento. El ojiazul aprovechó para desnudarla de arriba quedando los dos casi iguales.

Entre paso y paso, sin fijarse bien por donde pisaban, cayeron sobre el sofá enredados el uno en el otro. Akane quedó sobre Ranma, quien a duras penas logró voltear la situación y quedar él sobre la muchacha de cabellos cortos. Deshaciéndose del sostén con más facilidad de la que esperaba, atacó los pechos descubiertos de la mujer que debajo de su propio cuerpo, se revolvía de puro placer. Una solitaria y traviesa mano hizo su camino a la cintura del pantalón abriéndolo e introduciéndose hasta llegar al centro húmedo de la señorita, quien gustosa, abrió sus piernas, lista para recibirlo. Dos dedos entraron sin permiso dentro de ella, presionando aquella zona lisa que estaba justo debajo del clítoris, por dentro de la cavidad, provocando un sonoro gemido que el ojiazul catalogó como bíblico.

Abandonando los pechos, y la entrepierna empapada, le quitó el resto de la ropa dejándola completamente expuesta y a su merced. Él mismo se deshizo de sus molestas prendas y posicionándose nuevamente sobre la intimidad de la jadeante chica y sin darle siquiera tiempo a reaccionar o pensar una sola palabra, volvió a escucharla chillar al introducir su lengua en el orificio vaginal. La pelinegra, sorprendida pero deseosa se levantó unos centímetros de pura inercia y continuó sacudiéndose sobre el sofá y enterrando sus dedos en la espesa cabellera de su asaltante.

Cuando éste estuvo satisfecho de beber sus jugos, se sentó y ayudándola, la hizo sentar a horcajadas de él enterrándose, de paso, en aquel cuerpo que veneraba.

Impulsándola con sus manos en las caderas, comenzaron a moverse al mismo tiempo, los senos, coronados por unos pequeños botones rosados, saltaban frente al rostro del extasiado joven. Sin pedir permiso, introdujo un pezón en su boca, succionando, mordiendo y besando con su boca mientras que una de sus manos masajeaba el restante con salvajismo limitado.

Minutos después, hizo que la chica le diera la espalda aún sobre él y comenzó a moverla con su hinchado miembro dentro de la cálida vagina provocando una penetración más placentera. Aquella posición le facilitaba acariciar el frente de su amada, cosa que hizo sin tapujos ni vergüenzas. Paseó sus varoniles manos por el pecho, pellizcando los pezones y abandonando uno para seguir su camino hasta la zona de mayor placer rozando su clítoris suavemente sin aminorar los embistes.

La pelinegra, estira una de sus manos hacia atrás agarrándose del cuello de su amante y girando la cabeza hacia él, buscando sus labios jadeantes, que la reciben con alegría.

Sin separarse de ella, la levanta e intentando que no se rompa el contacto, la deposita sobre los almohadones del sofá haciendo que quede apoyada sobre el respaldo. Retomando el ritmo, vuelve a embestirla, ahora con más ímpetu.

Acelerando los movimientos, sintió el interior de su perfecta mujer estrecharse alrededor de su virilidad, haciendo que ésta también se endurezca. Ambos explotaron al llegar al clímax al mismo tiempo, sincronizados como dos relojes.

La chica se dejó caer completamente sobre el respaldo con el pelinegro aún dentro de ella a su espalda intentando, al igual que ella, calmar las respiraciones.

Cuando mermó la agitación, el ojiazul se enderezó tan solo un poco y enredó sus manos en el corto cabello de la chica y tirando de ellos no tan fuerte, chocó sus labios con los de la muchacha entrando y saliendo unas últimas veces de su interior. Aunque ya habían terminado el acto y el orgasmo haya sido magistral, el joven se introdujo como acto reflejo.

—Jamás me cansaré de esto —le exclamó cuando salió de ella y se sentó a su lado.

—Eres un pervertido

—¿Yo? Te recuerdo que quisiste venir —dice con mirada pícara

—Si, pero me provocaste

—¿Me vas a decir que no te ha gustado?

—Yo no he dicho eso, fue.. —acaricia el torso de su amante acomodándose en su pecho— increíble

—¿Y ahora qué? —pregunta el Ranma acariciando la espalda de Akane

—Debería llamar a casa..

—¿Te quedas a dormir? —pregunta ilusionado

—¿Tendremos más sexo? —dice al tiempo que desvía su mano hacia el bajo vientre del pelinegro

—Como tu quieras, mi amor —la besa

—De acuerdo, deja que avise —se levanta del sofá y recogiendo la playera que su novio había dejado tirada casi en la entrada del departamento, se la coloca y rebusca su celular para dar aviso a su padre que aquella noche se quedaría en con el azabache.

Al día siguiente, al ser domingo, la menor de las Tendo abrió sus ojos encontrándose momentáneamente desubicada, hasta que el fuerte brazo de Ranma sobre su estómago la trajo a la realidad. Sentía cada centímetro de su piel en contacto con la propia. La noche anterior habían vuelto a hacer el amor revolcándose en la cama hasta dejarla hecha un completo desastre. De hecho, estaban tapados con la sábana que cubre el colchón, porque les dio pereza salir del lecho a buscar las que correspondían.

Un suspiro ronco la hizo voltear encontrando al hombre de su vida descansando. Su acompasada respiración le indicaba que estaba profundamente dormido. Observó con detenimiento cada milímetro de su perfecto rostro. Sus ojos se movían casi imperceptiblemente de arriba abajo, su boca entreabierta le dejaba ver ese diente incisivo inferior torcido que lo hacía tan mortal y no perfecto como se muestra en las revistas.

Descubrió que tenía un lunar casi invisible en el límite de las patillas, y una cicatriz pequeña sobre la ceja izquierda.

Era perfecto.

Se revolvió despertando despacio, encontrándose con la mirada de su ángel, que lo observaba sonriente

—Buenos días dormilón —dice suavemente

—¿Estoy soñando? —bromea— O quizá morí durante la noche y ahora estoy en el paraíso —la abraza fuerte haciendo que la chica quede pegada a él y girando sobre sí mismo, deja a la chica acostada sobre su pecho riendo como una tonta— buenos días hermosa —la besa— ¿Cómo has dormido?

—Ah, que te digo.. mi novio no tiene sábanas, he tenido que taparme con esto —muestra la tela que oficia de sábana cobertora

—¿Ah, si? Pues, me pareció oírte anoche diciendo no tengo ganas de levantarme, tapémonos con esto —imita su voz

—Pues tu tampoco hiciste demasiado..

El chico la calla con un beso que ella responde de inmediato.

Varias horas después, estando en su propia cama, revisaba los documentos y formularios que debería presentar para inscribirse en la facultad. Tomaría las clases de la tarde y trabajaría medio turno. Ranko estaba mucho más feliz que la misma Akane, sentía orgullo de que su amiga finalmente terminara la carrera dejando atrás la deprimente experiencia que la obligó a dejar todo a medio camino.

Estoy muy feliz por ti, amiga alentó la pelirroja adjuntando un emoticón con los pulgares arriba

Pues claro, ahora tendrás quién te ayude en los parciales

Akane, no hay parciales en el último año ¿lo sabes cierto?

Lo sé, asumí que tú no lo sabías. Pero eso no te detendrá a la hora de pedirme ayuda con las planificaciones* ¿verdad?

Jajajajajajaja sí que me conoces xD

Ya, dime, ¿cómo van las cosas con Pantimedias?

Bueno, pues parece que todo va sobre ruedas. Por cierto, se llama TADASHI

Hey, tampoco te enojes jajajaja agrega un emoticón con lágrimas de risa

Pasas demasiado tiempo con el idiota de mi hermano

Lo sé emoticón de monito tapando sus ojos

Dime, anoche estuviste con él ¿cierto? ¿hicieron rechinar el catre? ¿mojaron la brocha? ¿echaron azúcar al churro? ¿glasearon la dona? ¿despeinaron la cotorra?

¡Ah! ¡Ranko!

Jajajaja tu empezaste Akanita emoticón guiñando el ojo y enviando un beso

Me declaro culpable

Así me gusta

Pero ya cuéntame! ¿cómo van las cosas?

Ah, ¿que te digo? La otra vez salimos y dimos un paso más

¿Lo llevaste a la cama? Emoticón de horror

No, aunque era lo que más quería emoticón llorando pero hemos decidido tomar las cosas con calma..

¿Y?

¡Nos besamos!

¡¡Aah!!

¡¡Aahh!!

¡No lo puedo creer!

¡Ja! Imagínate yo. Todavía sigo en la nube

Me imagino, amiga. Entonces .. ¿qué pasará ahora?

Pues.. no lo sé.. quedamos en vernos durante la semana, como ya dije, iremos de a poco.. aunque me ha dicho una cosa que me dejó pensando

¿Qué cosa?

Dice que Ranma le advirtió que no jugara conmigo.. él nunca había sido celoso

Eres su hermana, es obvio que quiere lo mejor para ti

Si, pero ¿porqué ahora?

Quizá porque a Taro lo conoce y a los anteriores no llegó a advertirles porque tu solita los espantabas

Gracias, amiga. Por cierto, eso fue sarcasmo

Oye, es cierto. La mayoría de las veces él ni siquiera estaba en la ciudad

¿Y tú cómo lo sabes?

Pues porque Ranma me contó

Fantasma metiche

Ya, Ranko, sabes que él te quiere, haría cualquier cosa para que no salieras lastimada. Además, si no se ha opuesto, es porque conoce a Taro

Si, lo mismo pensé yo. Lo conoce mejor. Han compartido giras y tiempo juntos, si no fuese alguien de fiar seguramente me lo hubiese advertido o se hubiese opuesto

Definitivamente

Bien, señorita Tendo, iré a descansar

De acuerdo. También iré a dormir. Mañana tengo un largo día

Adiós Akanita

Adiós Ranko

Los días fueron pasando y nuevamente llegó la segunda audiencia con Shinnosuke. Para ese momento, Akane ya estaba más tranquila. Había hablado con Ranma y él aceptó sentarse junto a ella frente al juez. Aunque la doctora Daigo no estaba de acuerdo, pero sabía cuan nerviosa estaba su clienta. Ese día prestarían declaración Ranko, Soun y el mismo Ranma.

La chica de cortos cabellos azabaches estaba sentada en medio de su novio y la abogada, casi escondida. No quería tener ningún tipo de contacto, ni siquiera visual, con su ex pareja. Oyó la puerta abrirse y varios pasos dirigiéndose al escritorio del otro lado. Junto a ella, el pelinegro entrelazó sus dedos con los suyos, fue su muda muestra de que él estaría allí. La joven cerró los ojos y presionó la mano de su amante expulsando lentamente el aire que no sabía que estaba conteniendo.

La sesión comenzó y Ranko fue llamada a declarar, la pelirroja se tomó el atrevimiento de enterrar más al ex novio de su actual cuñada. Más se sintió deslumbrante al contar cosas que estaba segura, su familia no sabía. Como el hecho de que Ryugen tenía dominados todos los aspectos de su vida. Se deleitó con la mirada de odio que le dedicó el ojiverde, aunque no sabía si se debía a lo que ella estaba diciendo o a que su hermano estaba sentado junto a Akane, aumentando los celos y el estado de bronca de Shinnosuke.

Después, un Soun turbado por las recientes revelaciones, subió a dar su versión que no difería demasiado de la de la chica pelirroja ni de sus otras hijas.

Luego fue el turno de Ranma. A él sí que lo atosigaron con preguntas algo incómodas, como si la chica Tendo había engañado al acusado con él, si era cierto que habían tenido relaciones mientras la víctima y victimario aún estaban juntos o si él la había extorsionado con un supuesto video de ellos teniendo sexo a cambio de que abandone a Ryugen para iniciar una relación con él.

Un minuto más y el pelinegro se abalanza contra el abogado que representaba a la otra parte directo a golpearle su gigantesca y horrenda nariz. Una mirada de advertencia de su fiera noviecilla le bastó para bajar dos niveles a su enojo. Suspiró profundo y respondió a todo que no. Bueno, eso al menos era cierto en parte. Cuando se besaron, ellos estaban distanciados, pero cuando se acostaron por primera vez, Akane estaba, de hecho, con Ryugen, así que mintió. No tenía pensado hacerlo pero la doctora Daigo dijo que aunque tuvieran todas las de ganar, ese detalle lo omitieran al jurado, puesto que podría revertir la situación.

Cuando el enojado pelinegro bajó del estrado, habían pasado cerca de dos horas, la pareja pensaba que pronto se marcharían hasta la siguiente sesión cuando la jueza llamó la atención diciendo que la próxima vez, Akane y Shinnosuke prestarían declaración, presentarían las pruebas y se dictaría sentencia. Todo en ese orden.

El tribunal saludó a la mujer que presidía el juicio y la pareja intercambió unas pocas palabras con la abogada antes de retirarse. El joven Saotome tomó la mano de su chica y la guio hacia la entrada del lugar cuando escucharon un forcejeo detrás suyo. Volteando, la muchacha cruzó su mirada con la verde esmeralda de su esposado ex novio, que la miraba con una mezcla de rabia y decepción en los ojos. No le pasó desapercibido que los oficiales lo empujaban en un intento de hacer que retrocediera

—Así que era cierto —comenta en voz alta cargado de enojo— te fuiste con él —acusa y la mujer atina a bajar la mirada avergonzada

—Eso a ti no te incumbe —oyó la potente voz de Ranma— entérate, Ryugen, no eres nada en la vida de Akane, nada más que una piedra en el camino

—¿Ah, si? ¡Ven aquí maldito! —lo reta

—No, Ranma, no lo hagas —la chica en cuestión lo detiene— no caigas en su juego, amor —el ojiazul la mira y tranquiliza sus respiraciones— por favor —pide nuevamente

—De acuerdo —besa su cabeza— está bien

—¿Cómo te atreves? ¡Desgraciado! ¡Déjala en paz! ¡¡Ella es mía!!

—¡Entiende que no es un objeto maldita sea! Es una persona —le responde Ranma un poco más calmado— si no aceptaste que lo que había entre ustedes terminó, no es mi culpa. Ella ya eligió, y no fue precisamente a ti —sentencia— estás desquiciado. Por eso estás tras las rejas y yo con ella. Nunca supiste valorarla como lo que es. Una mujer fuerte, decidida y hermosamente apasionada

—¡Cállate! No te has atrevido a ponerle una mano encima

—¿Sólo una mano? ¡Vamos! Le he puesto más que eso —se burla

—¡Ranma! —lo reta la chica sonrojada empujándolo hacia afuera

—Me las pagarás en cuanto salga, maldito

—Cuando quieras, aquí te espero —enfrentó el pelinegro

—Señor Saotome, si no se retira, quedará usted detenido por desacato —escucha a un oficial dirigirse a él

—¡Él empezó! —se queja enojado el azabache

—Oficiales, escolten a Ryugen a su celda y al señor Saotome a la salida

—No hace falta, oficial, iré por mi propio pie —toma de nuevo la mano de Akane y salen ambos del tribunal

—¡Idiota! ¡Ella será mía! —escuchan gritar dentro de la sala y seguido de lo que creían, algunos golpes.

La chica Tendo estaba por demás alterada, Ranko se acercó a ella abrazándola y diciéndole que el peor momento ya había pasado, que él se quedaría encerrado y no debía temer por nada, mucho menos si Ranma estaba a su lado, ella misma y su familia estaban a su lado y la familia Saotome también.

Ranma estaba que rebalsaba de enojo. Quería volver adentro y darle un buen golpe a ese estúpido.

—Tranquilo muchacho. Desde ahí dentro no puede hacer nada —había dicho Soun intentando mermar el enojo de su yerno

—Lo sé, pero eso no quita que diga las estupideces que dijo

—Escucha, Ranma, no hagas caso a lo que él diga

—Usted lo oyó Soun, dijo que la buscaría. No con esas palabras pero.. ya sabe

—Si, lo oí, todos oímos, y esto no pasará desapercibido, la doctora Daigo dijo que ella, personalmente le informará a la jueza lo que acaba de pasar. No caigas en su juego. Mi hija está feliz contigo, no opaquen esa felicidad con un mal recuerdo —termina diciendo con un ligero temblor en la voz

—Lo intentaré —promete no muy convencido.

Esa misma tarde, el pelinegro fue contactado por un agente de una importante revista teen que le proponía hacer una entrevista a él y su nueva novia, debido a todo el altercado judicial con la ex-pareja de la chica Tendo. Al no saber si Akane estaría o no de acuerdo, decidió primero conversarlo con ella, también sería una buena ocasión para aclarar todo el revuelo y las dudas que surgían de tal problema. El ojiazul aún recordaba con pesar cuando creyeron que él había estado involucrado en algo tan bajo como golpear a una mujer. Déjeme hablar con ella primero, tiene que estar de acuerdo, había dicho. La agente prometió volver a llamarlo para saber la respuesta y ultimar detalles de lo que sería, si aceptaban, la entrevista.

Esa misma noche, mientras mantenían una video-llamada, el azabache le comentó a la chica sobre aquella llamada

—¿Qué piensas? —preguntó cuando terminó de contarle la noticia

—No.. —se aclara la garganta— no sé que decirte —niega con la cabeza

—Piénsalo, no hay presión. Es una oportunidad de aclarar todo de una vez

—Si, lo sé.. ¿cuándo sería la entrevista?

—No lo sé, la agente que llamó dijo que volvería a llamar para coordinar en caso de que aceptáramos

—Bien, si, está bien. ¿Por qué no?

—¿De verdad? ¿Aceptas?

—Si, será divertido —comenta— solo serán unas cuantas preguntas nada más —afirma

—En realidad, seguramente después nos querrán sacar algunas fotografías

—¿Fo-fotografías?

—Pues .. si.. ya sabes, para promocionar la entrevista y hacerla más vistosa

—De-de acuerdo

—¿Estás segura, cielo?

—Por supuesto, hagámoslo

—Bien, entonces nos hablamos luego, cariño

—Está bien, nos vemos, amor

La llamada se corta y la chica sonríe ¿Estaba nerviosa? Si ¿Se arrepentía? Obviamente ¿Se echaría para atrás? Eso nunca. Ya había aceptado. Ya que estoy en el baile, bailemos se dijo a sí misma.

Cuando ya estuvo inscrita en el semestre que comenzaría en una semana, la pelinegra preparó sus cuadernos, plumas, borradores y su siempre mejor amigo, el diseño curricular*. Lo sabía casi de memoria, cada vez que le daba una breve repasada, sus neuronas ideaban nuevas estrategias y actividades lúdicas para darle a los niños la mejor de las educaciones.

Tan sumida estaba en su tarea que no escuchó cómo su padre llamaba desde el umbral de la habitación

—¡Akane! —dijo con voz unas décimas más arriba

—¡Papá! Lo siento, no te había escuchado

—Me lo imaginé —contesta el patriarca que aún conservaba su larga y negra cabellera con algún que otro mechón blanquecino

—¿Pasa algo? —inquiere al darse cuenta que su padre no suele ir a su habitación

—Ha llamado Kasumi desde el hospital —oh, no pensó la chica intuyendo que su hermana tenía grandes noticias— dijo que vendrá acompañada —la pelinegra nota un brillo de orgullo e impaciencia en los ojos de su padre

—¿Vendrá con Humi? —preguntó olvidando inmediatamente el hecho que ahora le costaría aún más hacer que su padre dejara la casa para volver al dojo

—¡Si! —dijo el hombre lleno de gozo entrando por completo a la habitación de su hija sorprendiéndola con un paternal abrazo

—Bueno, entonces preparemos todo —dijo la chica apresurada soltándose de su padre y encaminándose a su placard. Abriéndolo de par en par, rebuscó dentro hasta que encontró un cartel con un enorme babero rosado decorado con una mamadera y un chupete del mismo color. Debajo de la imagen, en las letras impresas se podía leer ¡Bienvenida! Y en un espacio en blanco, Akane escribió con un plumón ancho completando lo que seguía a la frase Me llamo su perfecta letra dejó ver el singular nombre de la niña Humiya y debajo, el nombre de sus padres Kasumi y Tofú. Luego infló unos globos rosados y blancos que pegaron junto con el cartel en la entrada de la casa. Estaba tan feliz que lo primero que hizo fue textear a Ranma

¡Amor! Le han dado el alta a Humi, Kasumi está viniendo hacia aquí con la niña ¡Estoy feliz!

¡No me digas! No se vale, yo también quiero conocerla emoticón llorando

Pues entonces ¡Ven!

¿Estás segura? Seguramente Kasumi querrá descansar, no quiero importunar

No, amor, en serio, ven aquí te esperamos

Minutos después, por la puerta entró Tofú cargando dos bolsos, el peluche que Akane y Ranma le habían regalado a la niña y unas cuantas cosas más

Soun ayudó a su yerno a llevar las cosas cuando una radiante Kasumi entró con aquel pequeño bulto envuelto en mantas rosas

—¡Llegaron! —exclamó Tendo llorando mares, como de costumbre— mi pequeña Kasumi ya es mamá —decía a moco suelto acercándose a su pequeña nieta— Eres bellisima, mi hermosa nieta —vuelve a sollozar

—Ya, papá, tranquilo, asustarás a la niña —pide la menor

—¿Quieres cargarla papá? —ofrece la castaña

—¡Por favor! —dice el padre de las chicas con ilusión— ¡Oh! Es muy chiquita, No pesa casi nada ¡Debemos llevarla a un doctor! No tendría que pesar tan poco —comienza a decir el hombre pasando su peso de un pie a otro constantemente

—No, papá, está bien, es una niña muy sana, tiene el peso justo, no te preocupes

—La niña está en perfecto estado, Soun —dice su yerno entrando en la sala después de dejar los bolsos y todo lo demás en la habitación matrimonial.

—¿Estás seguro? Mira —mueve a la niña de arriba a abajo— es peso pluma

—Y si, papá, es apenas recién nacida, debe pesar a lo mucho dos kilos y medio—regaña Akane

—En realidad pesa tres —corrige Kasumi

—¡Tres kilos! —se sorprende el patriarca— ¿eso es bueno? —le pregunta al esposo de su hija mayor

—Si, Soun, es un peso perfecto, incluso mejor del que creímos —responde el aludido con una orgullosa sonrisa

—¡Ah! Mi pequeñita, ella es una belleza —le habla a la bebé

—Kasumi, espero que no te moleste, le he contado a Ranma que ya estaban aquí y bueno.. dijo que quería conocerla

—Por supuesto, Akane, dile que venga cuando quiera —responde amable la mayor

—Estem… está en camino —dice algo cohibida— yo sé que quieres descansar, si quieres, le digo que venga más tarde o mañana

—Está bien, hermanita, deja que venga, sé que quiere conocerla ¿te encargas de ella?

—¿Yo?

—Por supuesto, debes ir practicando, algún día serás madre, y esto te servirá de experiencia

—E-está bien

—De acuerdo, iré a preparar té. Ranma no tarda en llegar —sale de la sala a paso ligero directo a la cocina

Minutos después, mientras la mayor de las Tendo servía el té recién preparado, el pelinegro se anuncia en la entrada de la casa. Estamos en la sala, Ranma, grita su novia y el muchacho se dirige al lugar. Allí, encontró a su suegro, a Kasumi sirviendo el té y Tofú ayudándole. Por último, sus ojos se posaron en la corta cabellera de la menor de las hermanas, que en sus brazos sostenía lo que parecía un montón de mantas. Lo primero, es lo primero se dijo a sí mismo. Saludó y felicitó a la pareja que estrenaba su título de padres y se acercó impaciente a conocer a su pequeña sobrina. La primera que tenía. Su interior era un mar de sentimientos. Por un lado, estaba aquella pequeña criatura que bostezaba removiéndose en los brazos de su chica, y por otro, estaba ese deseo que no sabía que tenía. Sería lindo tener uno de estos con Akane pensó. Luego se acercó a la joven y besando su cabeza le dijo un susurrante hola y después se dejó llevar por la niña.

—¡Es tan pequeña! —comentó embelesado y admirado

—Lo sé, es preciosa

—Sin dudas, es el retrato de Kasumi —comentó

—Todo el mundo ha dicho lo mismo, pero yo la veo igual a Tofú —dijo la aludida

—Bienvenida, pequeña pulga —dice bajito— ¿puedo decirle "pulga" cierto? —pregunta a los padres

—Dile como quieras, Ranma, Tofú le dice espárrago

—¿Por qué? —pregunta el chico

—Pues, porque cuando nació era flaquita y larga, parecía un espárrago —responde el galeno

—Así que sí, puedes decirle pulga

—¿Oíste? Ahora serás una pulga, pulga —la niña sonríe en el momento justo— ¡Ah! ¡Akane! ¡Me sonrió! —casi grita emocionado

—Lo sé Ranma. La estoy viendo —pone los ojos en blanco

—Cariño, ¿no es hora de su comida? —pregunta el esposo de Kasumi

—¡Es cierto! En un momento regreso, iré a buscar su leche —la castaña sale en busca de la comida de su hija

La tarde pasó entre risas hasta que llegó la noche.

Nabiki llegó minutos después de que Ranma se fuera, justo antes de que el sol se ponga. Antes de retirarse, el pelinegro y la muchacha de cabellos cortos, intercambiaron unos cuantos besos fogosos en la entrada de la residencia Tendo.

—Me ha llamado la agente de la revista ¿recuerdas? —la ojicafé asiente— dijo que podíamos reunirnos pasado mañana para ultimar detalles para la entrevista

—Bien, ¿a qué hora?

—Le he dicho que después de las cuatro de la tarde

—Genial ¿nos vemos en dos días entonces?

—Nos vemos, preciosa

Se enredan nuevamente en un beso carente de recato y se separan. Con pesar, el muchacho entra en su automóvil y ella no entra hasta que él no arranca alejándose.

Akane, sonriendo, vuelve a la sala sin saber las cosas que le esperan después de esa bendita entrevista.

Planificaciones: es el "itinerario" de actividades que planea una maestra para su clase del día

Diseño curricular: es el libro de los maestros, donde (dependiendo del nivel) explica y da una idea de qué enseñar en cada área.

Bueno, bueno, bueno. He aquí otro capítulo. Espero que les guste tanto como a mí me gusta escribir.

Quiero agradecerles por seguir la historia, darle follow, comentar y agregarla a favoritos. ¡Me llena el corazón!

Como siempre, un millón de gracias a mi Betareader DanisitaM, que me guía en cada capítulo.

Y una especial mención al grupo Trastornad@sPorLosFics que me hacen reír y me presionan (si, Miladis, fue un comentario hacia tu persona :P) a continuar.

Sin más, los dejo hasta el próximo capítulo :)