Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi.
Capítulo 8:
Esa mañana, la de la última audiencia, la joven Tendo se moría de nervios. Su novio había ido a buscarla en su motocicleta y partieron al juzgado. Minutos después, llegó la doctora Daigo, saludó a sus clientes y les comentó que había hablado con la jueza por el incidente ocurrido en la sesión anterior. La letrada que precedía el juicio, le había dicho que si algo así volvía a ocurrir, Ranma quedaría detenido una semana y al otro joven le agregarían uno o dos años más de prisión.
Dentro de la sala, Ranma se sentó junto a Akane nuevamente. La familia completa de la pelinegra se había presentado, incluso Tofú había acudido en pos de su cuñada menor.
Ranko no había asistido debido a que esa semana, como había dicho Akane, comenzaban las clases en la facultad y una de las dos tenía que presentarse. Aunque la audiencia era a las diez de la mañana, no sabían cuántas horas se iban a demorar, incluso podían dar el veredicto ese mismo día, por lo que la pelinegra insistió en que su amiga fuera a clases y luego le pasara sus apuntes. De mala gana la pelirroja aceptó pidiendo que por favor le avisara cómo terminaban las cosas.
El lugar estaba lleno. Fotógrafos y periodistas que querían tener la primicia fueron sacados por el alboroto que armaron al ver a Shinnosuke salir escoltado y esposado por dos oficiales que en ningún momento le quitaron las esposas. Akane vio de reojo que sus manos y pies estaban atados. No recordaba que las sesiones anteriores haya sido así, incluso creía que lo habían liberado de las ataduras durante las sesiones.
Su mirada se cruzó con la de él pero la chica se enderezó rápidamente y miró al frente. Ranma, a su lado, tomó su mano y le dio un beso para luego apretarla gentilmente. Ella lo miró y le sonrió agradecida.
La jueza entró a la sala y todos se levantaron.
El primero en declarar fue Shinnosuke quien miraba a Ranma con furia en los ojos. Se notaba que aún seguía resentido y en sus gestos dejaba ver que no se daría por vencido tan fácilmente. Su relato inició con un breve resumen de lo que fue su relación con Akane. Todos los detalles que él tenía para con ella, se mostró como alguien comprensivo y tranquilo. La cara que mostraba al mundo, y de la que todos se enamoraban. La estaba dejando como la mala de la película.
Entre bufidos, Akane miraba a otro lado cada vez que el de ojos verdes decía algo en su contra. Hasta que cometió la imprudencia de decir que él había sido la víctima al estar tan comprometido en una relación donde lo engañaron.
—¡Mentiroso! —dijo Akane por lo bajo con toda la furia y la rabia que sintió en ese momento
—Tranquila amor —decía el pelinegro acariciando su mano, cosa que no pasó desapercibida por el ex, que los miró pareciendo aún más triste, aunque Akane sabía perfectamente que estaba actuando.
Al terminar, su abogado presentó a la corte algunas fotografías de la chica besándose con el pelinegro.
En ese momento la letrada de la chica Tendo alegó que las fotografías fueron sacadas sin el consentimiento de la pareja y que fue después de que ella dejase al acusado.
Luego fue el turno de Akane de subir al estrado, estaba nerviosa, tenía miedo, sabía que el abogado de su atacante intentaría hacerla pisar el palito, la doctora Daigo ya se lo había advertido. Así que con un nudo en el estómago y en su garganta, subió a declarar. Sacó todo el dolor, el sufrimiento y la frustración que había sentido durante todo ese tiempo .
Mientras decía en voz alta lo que no le dijo nunca a nadie, iba sintiendo alivio en su interior y a la vez se lamentaba de sí misma. Escucharse diciendo todas esas cosas, la hicieron sentir lastima y enojo de ella.
En un arrebato de furia, dijo que había sido víctima de sus malos tratos y que la única engañada fue ella.
Seguido a eso, la abogada iba pasando a la jueza las pruebas que tenían contra Ryugen. Mensajes que la ojimarrón había guardado en su teléfono y que la doctora Daigo imprimió. Fotografías que le tomaron a la chica después de ataque en la residencia Tendo, audios de las llamadas donde el chico la amenazaba diciendo que sólo la muerte los separaría. Estaba jodidamente hasta las bolas.
El abogado de Shinnosuke comenzó a cuestionar a la chica Tendo. La joven no se dejó amedrentar por el tono inculpador que utilizaba el letrado, al contrario, cuando él le recriminaba alguna cosa, ella le rebatía con algún otro hecho de Ryugen. Explicó y contó todas y cada una de las experiencias vividas a su lado, su resistencia a que tuviera amigos varones, las prohibiciones, los malos tratos, las veces que la obligaba a tener relaciones..
Ranma tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no saltar sobre Shinnosuke y darle unos cuantos golpes, en su lugar, sólo cerró sus puños con fuerza en su regazo e intentó poner una máscara de tranquilidad. Pero no le sirvió de mucho, puesto que Akane, percibió su furia.
Cuando el abogado finalizó su interrogatorio, la joven bajó del estrado con las mejillas rojas de enojo y vergüenza. Por primera vez decía en voz alta lo que había sufrido dejando a su familia pasmada, pues ellos no tenían idea de todo lo que la muchacha había padecido.
Soun se sentía entre orgulloso y triste, sabía que Ryugen no era bueno para su hija, lo supo desde el principio, pero lo embargaba la pena.
Kasumi se sentía culpable, ella había apostado a aquella relación. Estaba segura que su hermana era feliz, creía que se casarían, había creído ciegamente en una relación de la que no sabía, en realidad, nada.
Nabiki, por otro lado, a pesar de sentir pena por su hermana y un terrible odio hacia Shinnosuke, disfrutaba a sobremanera ver a su ex-cuñado cambiar de colores y de expresiones mientras Akane lo hundía más y más.
Finalmente, después de unos minutos, la jueza anunció que la sentencia sería dictada ese mismo día, les dio dos horas a los jueces para debatir el resultado y los citó en el mismo lugar una vez decidido.
Los presentes se retiraron de la sala, Shinnosuke fue escoltado a una celda aledaña a la espera del resultado. Akane y su familia salieron al corredor, donde su padre la abrazó con cariño mientras acariciaba su cabello, en un desesperado intento de redención. Kasumi le rogó perdón por haber defendido a Ryugen durante tanto tiempo y haberlo apañado tantas veces como alguien que en realidad no era. Nabiki solo le apretó el hombro dándole ánimos, te prometo que hoy se termina el calvario, hermanita.
Cuando fue liberada de los brazos de su familia, Akane buscó a Ranma con la mirada, él se encontraba hablando con la doctora Daigo
—¿Cómo estás cariño? —preguntó el ojiazul
—Nerviosa —fue su única respuesta
—Tranquila, Akane, tenemos las de ganar —agrega la letrada— le estaba diciendo a Ranma que con toda la evidencia que presentamos, sumado a los testigos y que el abogado de Ryugen no ha hecho mucho por salvarlo, lo más seguro es que lo condenen
—Eso espero —dijo la joven
Dos horas después y con al menos cuatro cafés en su organismo, la ojimarrón volvió a ingresar a la sala, donde su ex-pareja ya estaba esperando, serio, con la vista al frente.
Tomando fuerte la mano de su novio, se encaminó a su lugar junto a la doctora Daigo.
Al pasar junto al abogado de Shinnosuke creyó haberlo visto mirarla de reojo con decepción y miedo. Más ella continuó su camino.
La jueza tomó su lugar y llamó a silencio, los jueces ingresaron callados tomando asiento. Uno de ellos le entregó a la mujer una papel con el veredicto final.
Su semblante serio no daba ninguna pista sobre lo que sus ojos leían. Levantó la vista hacia el demandado y la intercaló mirando también a la demandante.
—Bien, Shinnosuke Ryugen, póngase de pie para recibir la sentencia —el hombre mira a su abogado que asiente y ambos se levantan mirando fijo a la mujer en el alto estrado— ¿Está consciente de los cargos que se le imputan? —preguntó
—Sí, su señoría
—Y cómo se declara
—Inocente, su señoría. Fui engañado —un murmullo se levantó en la sala, la mayoría reclamando incrédulos, después de todo, el muchacho aún se consideraba una víctima
—¡Orden! —vocifera la jueza—
—¡Silencio! —ordena el oficial que estaba al lado del estrado
—Shinnosuke Ryugen, el jurado lo ha encontrado, en unanimidad, culpable de los siguientes delitos: Posesión de armas, allanamiento de morada, daños y prejuicios contra el señor Tendo y daños y prejuicios agravado por el vínculo contra la señorita Tendo —un murmullo aún mayor se oyó y esa vez la jueza debió esperar a que todos se volvieran a callar— por lo tanto, se lo condena a una pena máxima de ocho años de prisión sin salidas transitorias, sin derecho a alegar y se le brindará un tratamiento contra la ira —Akane se abrazó a Ranma, que la estrujó entre sus brazos. Nabiki gritó de emoción y su padre junto a Kasumi se abrazaron llorando y elevando una plegaria de agradecimiento al cielo— Lo veré la próxima semana para hacer válida la sentencia. ¡Se levanta la sesión! —dictaminó y bajó del estrado
—¡Ganamos! —decía el pelinegro aún abrazando a una llorosa Akane que no podía dejar de hipar— ya está, cariño. Ya terminó
—Lo sé —logró decir sin tartamudear
—Bien, señorita Tendo, hasta aquí llegamos, todo ha salido perfecto. Espero no tener que volverla a ver por algún episodio de estos —dice sonriendo
—Esperemos que no. ¡Gracias por toda la molestia Doctora!
—No te preocupes. No saldrá, te lo aseguro
—Oiga, el día que se haga firme la condena ¿tenemos que venir?
—Oh, no, no es necesario. Con que esté presente solo yo, basta. Vayan tranquilos, aquí terminó todo
—De nuevo gracias Doctora. Por todo —agradece el ojiazul extendiéndole la mano
—El placer ha sido todo mío, señor Saotome
La abogada se despide y se encamina fuera de la sala, la familia Tendo se acerca nuevamente a abrazar a la pelinegra. Todos se encuentran entre consternados, aliviados y contentos.
Un forcejeo llamó la atención de la ojicafé que se movió solo un poco hacia el lugar de donde provenía el ruido y se encontró con un Shinnosuke siendo prácticamente arrastrado por los oficiales. Quizá estaba sorprendido, tal vez aún no podía procesar los hechos. La cosa es que el muchacho no hablaba. No emitía sonido alguno. Sólo forcejeaba con los policías que, entre tres, lograron sacarlo de la sala. La puerta se cerró y la familia se encaminó a la salida cuando una voz quebrada a punto de romper en llanto detuvo a la azabache
—Ya estarás contenta —dijo Kodachi Kuno con enojo y tristeza en la voz— Has ganado ¡Viva! —aplaudía con los ojos llenos de lágrimas— espero que puedas dormir en paz sabiendo que por tu culpa un hombre bueno fue encarcelado
—Cállate Kodachi, no sabes de que hablas. Tú misma escuchaste los testimonios y viste las pruebas
—¡Mentira! Tranquilamente pudiste manipular las cosas
—Cierra la boca Kuno —sale Nabiki a defender a su hermana— ¿No tienes algo más que hacer? No sé, tal vez.. ¿Pintarte las uñas?
—No me conoces Tendo —se acerca a la mediana— no sabes con quién te metes
—Te conozco demasiado bien, Kuno. ¿Acaso crees que no sé que eres la desgracia de tu padre? ¿La vergüenza de tu hermano? Por favor, date la vuelta y retírate
—¡No lo haré!
—¡Señoritas! —escuchan una potente voz femenina de una oficial que había sido llamada por un compañero— O se calman y se retiran, o serán las dos demoradas
—Esto no se ha acabado Tendo—señala la chica de cabello oscuro a la otra mediana retándola— te lo advierto —sale a paso ligero haciendo sonar sus tacones en el suelo de cerámica
—¿Qué le ocurre a esa loca? —pregunta Ranma
—Justamente eso cuñadito. Está loca
—Y la tiene contra ti —dice Akane
—Está celosa, antes ella era la adoración de Tatewaki, pero ahora que está conmigo, ha quedado en segundo lugar. Se podría decir que le robé el cariño de su querido hermano
—¿Crees que por eso se ha puesto de lado de Shinnosuke? —pregunta el ojiazul
—Definitivamente
Al salir del juzgado, eran alrededor de las tres de la tarde. La ojimarrón agradeció en silencio haber mandado a Ranko a la facultad. Recordando que debía avisarle cómo había salido todo, le envió un mensaje contándole lo que había ocurrido.
¡Me alegro muchísimo amiga! Por fin ha terminado. ¡Ah! Tengo muchas cosas que contarte, aún no termina el día y ya debemos elegir una escuela donde hacer nuestras residencias ¿Las haremos juntas cierto? Me lo debes. Estás acostándote con mi hermano ¡Puaj! Jajajaja en la tarde pasaré por tu casa ¿Estarás? Así festejamos emoticón de haciendo fiesta
¿No es muy "Lunes" para festejar? -emoticón pensativo
¡Buuuuu! Eres una aburrida
Soy responsable
Pues más te vale, no quiero sobrinos tan joven :p
Cállate falsa pelirroja
¡Auch! Luego me las pagas. Acaba de entrar la profesora del ateneo de Matemáticas
Bien señorita, nos vemos luego
Ya en la calle, la familia Tendo se dirigió a su casa pero Akane decidió ir con Ranma al dojo, allí estaría Genma supervisando a los trabajadores que estaban trabajando tanto en el espacio del que era medio dueño como de la casona. La pelinegra tenía la intención de ver cómo iban las obras en el lugar. Ese tal Gosunkugi le había prometido al señor Tendo que esa semana la casa estaría lista.
—¿Y ese paliducho estará allí? —preguntó Ranma mientras ponía la moto en marcha y esperaba que la joven subiera
—No lo sé —responde ella con el visor del casco levantado
—¿No querrás ir para verlo cierto? —vuelve a preguntar entrecerrando los ojos
—¿Para qué querría verlo? Oye.. no estarás.. ¿celoso?
—Pff ¿yo? ¿Celoso? No me hagas reír.. agárrate fuerte —indica cuando la chica se monta a la motocicleta detrás de él y se aferra a su cintura
En el Dojo Tendo, el pelinegro distingue la van de su padre, los jóvenes se encaminan a la residencia una vez que dejaron el vehículo aparcado en la vereda y entran al lugar. Enseguida son inundados con un aroma a pintura fresca. Las paredes lucen blancas, impolutas, los muebles fueron corridos de su sitio para facilitar el trabajo y el suelo tenía una capa de diarios, donde se veía el exceso de pintura.
—¡Señorita Akane! —escuchan al flaco y pálido hombre de la última vez
—Señor Gosunkugi —dice la chica asintiendo
—Señor…
—Saotome —completa el pelinegro con desagrado en la voz
—Si, Sáotome —dice medio en burla disfrazado de ignorancia
—Sa-O-tome —recalca el ojiazul— que no se te olvide, flacucho
—¡Ranma! ¡Akane! —exclama Genma entrando a la casa— ¿Cómo les ha ido en el juzgado?
—¿Juzgado? —pregunta Gosunkugi
—Oh, si. Es que un vivo quiso pasarse de listo con mi novia —la abrazó por sobre los hombros adoptando una pose despreocupada— y lo mandé al hospital. Ya sabes.. por poco y no la cuenta —comenta en una sutil amenaza que dejó al hombre frente a él con un leve temblor en el cuerpo
—¡Ranma! —regaña la pelinegra— es mentira, sólo un percance con un ex-novio que era bastante.. insistente
—Y que puse en su lugar —remató el azabache
—Bueno, espero que todo les salga bien.. he.. si me disculpan, debo ir a supervisar el dojo —salió casi disparado de la residencia
—Ranma, eso ha sido descortés —reprocha la muchacha
—Lo sé. Pero nadie mira lo que es mío.
—Dios.. —se lamenta negando
—No te quejes —la abraza y le roba un beso
—Eres un idiota ¿lo sabías?
—Si, y todo tuyo baby
La chica se deshizo del abrazo y caminó por la casa. Encontró que casi todo estaba listo, las puertas que estaban mal habían sido reparadas. Al igual que los vidrios que estaban flojos y las habitaciones fueron pintadas en su totalidad. Luego, hablando más calmadamente y sin arrebatos de celos por parte de Ranma, el arquitecto comentó que reemplazaron toda la red eléctrica ya que estaba defectuosa, hicieron ajustes en la instalación de gas y la calefacción, por último, las cañerías que proveían de agua a la casa estaban en perfectas condiciones.
La menor de las Tendo subió a su antigua habitación y se encontró con una nueva capa de pintura color durazno en el lugar. Suspirando cansada sintió cómo el azabache la abrazaba
—¿Qué sucede?
—Es que.. hemos limpiado la casa entera en vano.. —dice con un mohín— papá no me dijo nada de las reparaciones, de haberlo sabido no hubiera puesto tanto empeño en dejarla reluciente
—Bueno, pero de haberlo sabido igual tendrían que haberla limpiado.. no pretenderás que pinten y arreglen con telas de araña y polvo por todos lados
—Tienes razón.. no lo había pensado..
—Es que estás demasiado enamorada de tu hombre para darte cuenta —dice narcisista como solo él sabe hacerlo
—Cállate Narciso
—"Narciso"?
—¿No conoces la leyenda de Narciso Bello?
—¿El que se enamoró de su propio reflejo?
—Ese mismo ..
—Picarona.. tranquila, te quiero más a ti que a mí mismo
La chica bufó en brazos de su compañero que se mecía con ternura.
—¿Vamos? —habló bajito
—¿Dónde quieres ir?
—Primero a ver el dojo, luego supongo que a casa, Ranko iba a venir a visitarme, tiene noticias sobre las clases
—Bien, entonces vamos
Veinte minutos después, la pareja entraba a la casa de la ojicafé, se sentaron en la sala a tomar té con Soun que veía con interés el diario matutino, aunque ya fueran las cinco de la tarde.
Pasado un rato, la hermana del pelinegro llegó buscando a su amiga/cuñada. Hablaron del primer día de clases, pues la pelirroja venía justamente de la facultad. Akane aprovechó que su amiga había llegado para copiar sus apuntes, a decir verdad no era mucho. Eso o la menor de los Saotome no anotó todo.
Después de que la muchacha terminó de copiar las cosas, la colorada se despidió llevándose también a su hermano, que ese día había tomado un descanso, al día siguiente tenían que presentarse en una radio y necesitaba dormir temprano
—Te estás volviendo viejo —se burló su hermana
Mientras el azabache cambiaba unas últimas palabras con su suegro, Akane insistía en que Ranko se llevara el casco que Ranma había comprado para ella
—¿Estás loca? No usaré un casco de niña
—Ay, Ranko, es por seguridad —la joven Tendo hace un gesto de cansancio
—Bieeen —refunfuña tomando finalmente el casco
La menor de las Tendo acompañó a su novio y la hermana de éste a la puerta, allí se despidieron hasta el día siguiente con la pelirroja y hasta el jueves con el azabache. Akane estaba ansiosa de que llegara la mañana para volver a la facultad.
La noche cayó sobre la ciudad rauda y fría, la familia había cenado y la mayoría ya se encontraba en su habitación a excepción de Akane, que había decidido tomar un baño relajante de media hora para quitarse el cansancio del día. No sabía cuán adolorida estaba hasta que el agua caliente tocó sus músculos. Su dolor era tanto físico como mental. En su cuerpo sentía las dolencias propias de la tensión. El cuello, la espalda y la cabeza eran los dolores más relevantes. Mentalmente, sentía que en cualquier momento iba a sucumbir a un coma. No podía cerrar los ojos, pues al hacerlo, su mente se inundaba de imágenes de la mañana. Las palabras de su ex echándole la culpa de lo sucedido la atormentaban, pero logró alejar los fantasmas hasta relajarse completamente. Es hora de seguir adelante se decía a sí misma.
Salió del baño más tranquila y con felicidad. Por fin había dejado atrás toda la pesadilla. Literalmente había terminado. Mañana empezaré a estudiar -recordó y contenta, preparó sus cosas. Iría a trabajar medio turno y luego se aventuraría nuevamente a su sueño.
Su primer día de clases -segundo para el resto- fue agotador. Se había desacostumbrado a tomar nota, escribir rápido e intentar poner atención sin que se le escapara nada. Se sentía algo frustrada, pero su mejor amiga, como siempre, la animó diciéndole que sólo era cuestión de tiempo a que se volviera a acostumbrar.
Finalmente, después de las clases, Ranko la invitó a brindar en el bar de siempre con unos batidos su regreso al juego, como lo había catalogado.
—¿Qué harás el jueves? —preguntó su cuñada
—Ranma me invitó a cenar
—¿Pasarás la noche de tu cumpleaños con él? ¿Qué hay de tu familia?
—Por ellos está bien. No les molesta en realidad. Kasumi dijo que el fin de semana haría una rica cena para celebrar y espero verte ahí —reprocha
—Por supuesto, no me lo perdería amiga!
A unos minutos de distancia, un pelinegro daba vueltas alrededor del mostrador de una importante joyería. Quería hacerle un regalo a su novia, algo lindo que pudiera lucir. Sabía como era la chica, no le gustaba llamar la atención. Era más bien de perfil bajo, sencilla. Por tal motivo, buscaba algo que no fuese tan llamativo. Algo que le dijera que la amaba pero que no fuera tan ostentoso.
El vendedor mostraba joya tras joya, anillos de zafiro, diamantes, rubíes, cadenas de oro puro con dijes de corazones, flores, piedras preciosas. Gargantillas demasiado llamativas, relojes de alta calidad, etc.
—¿No tiene algo menos.. llamativo? Algo lindo y delicado. Verá, mi novia es una chica sencilla, no disfruta de la atención ni esas cosas. Pero es su cumpleaños y quiero algo hermoso para ella
—A ver.. déjeme ver qué puedo hacer por usted —camina unos metros y saca del mostrador de cristal una colección de pulseras— Aquí tenemos unas preciosas pulseras de plata y oro —cuenta
El azabache pasa la mirada por las pulseras, examinándolas una a una. De fondo escucha como el hombre sigue parloteando pero simplemente hace de cuenta que le está poniendo atención.
Los modelos son variados, hay algunas con cuentas de oro, otras que tenían perlas entre los eslabones. Habían varias con chapitas para grabar y otras lisas. El pelinegro se decidió por una de cadena fina que en el centro tenía un símbolo de infinito.
El vendedor, contento por la compra que iba a efectuarse, casi saltaba de alegría. Mientras él envolvía el paquete, Ranma se dirigió a la caja a pagar la pulsera cuando su mirada se cruzó con otra que no había visto, pues no estaba con las demás.
—Oiga ¿podría mostrarme esa? —señala una pulsera de oro de eslabones alargados. Cada dos de ellos, tres flores le seguían, dos rosadas y una plateada en el centro, para repetir el patrón. Era tan delicada y perfecta que no dudó en cambiar el modelo que había elegido por aquella
—¡Excelente elección señor! —dijo el hombre que lo había atendido— ésta, es un pulsera de oro, oro rosado y oro blanco. Exquisita y delicada. Perfecto para una novia enamorada
—¡Me la llevo!
—¿Entonces la del dije con el infinito no?
—No, llevaré solo ésta
—Perfecto, perfecto
El ojiazul miraba cómo el hombre acomodaba la pulsera en un estuche negro de interior azul de terciopelo alargado y lo introducía en una elegante bolsa de seda roja y la anudaba con un cordón dorado. El resultado fue colocado en una cajita un poco más grande plateada con el nombre de la tienda estampada en la tapa con letras negras.
Pagó y salió contento de aquella joyería. En el camino llamó a Ukyo, quería que su amiga le diese una recomendación sobre algún restaurante donde pudiera llevar a Akane. Él no era de salir a ese tipo de lugares, pero por su chica, sería capaz de hacer cualquier cosa.
Cuando cortó con su amiga llamó haciendo la correspondiente reservación, acto seguido, se dirigió al lugar para tener una idea de la ropa que deberían usar para es noche.
No era un lugar ostentoso, el ambiente era sereno y sencillo. Por suerte su amiga le recomendó un lugar para nada elegante. Según ella, la cocina del lugar era espectacular. Uno de sus profesores trabajaba allí y podía asegurar con su vida que el lugar le encantaría a la chica de ojos café.
La chica, por su parte, no podía estar más impaciente. Era la primera salida de novios que hacían. No contaban las veces que habían salido a la sala de ensayo o a la casa de alguno de ellos dos. Esa vez era distinto. Saldrían como una pareja de verdad.
¿Qué ropa me pongo? Había preguntado ella la mañana de su cumpleaños
Lo que tú quieras amor, lo que sea que te pongas, te quedará hermoso. Por cierto, feliz cumpleaños, princesa
Gracias mi cielo
El día se les hizo interminable a los dos. La chica se sintió querida, pues había recibido varios mensajes y llamadas de sus conocidos.
Su hermana mayor le había preparado un desayuno especial, su padre le obsequió un sobre con varios yenes para que los gastase en lo que quisiera y Nabiki dijo que su regalo se lo entregaría en la tarde.
Dicho y hecho, cuando la chica regresó a su casa, sobre su cama había una cajita con una tarjeta sobre ésta. Tomándola, leyó para sí Feliz cumpleaños hermanita, espero que te guste mi regalo ;) Pd: no se tú, pero a Ranma le encantará
Abriendo la caja que no era más grande que una almohada de sofá, encontró un conjunto bastante provocativo color salmón.
Algo sonrojada pero de alguna manera entusiasmada, puso cerrojo en la puerta y se desnudó para probarse el atrevido regalo de su hermana. Eran dos partes, la de arriba, una especie de camisolín que apenas le llegaba por la mitad de las nalgas. En el busto, el sostén era de encaje transparente y la faldita caía desde debajo de su pecho abriéndose en el frente dejando a la vista su ombligo.
Las bragas eran de esas que suelen llamar "hilo dental" la parte delantera era de encaje transparente igual que el sostén y la parte de atrás, si es que se podía llamar a eso "parte" era simplemente un trozo de tela salmón.
Dio un respingo cuando Kasumi llamó a su puerta
—Akane, ya se desocupó el baño. Puedes bañarte tranquila
—¡Gracias Kasumi! Enseguida voy
Se quitó las prendas y envolviéndose en una bata salió al corredor con dirección al baño. Después de bañarse regresó a su habitación encontrándose con la incógnita. ¿Usaría esa noche el regalo de Nabiki? Estaba segura que luego de la cena, Ranma la llevaría a su departamento, ya se lo había adelantado la vez anterior pero de todas formas no sabía si usar o no el provocativo atuendo.
Dándose ánimos se volvió a colocar el conjunto. Ahora tenía otro problema. ¿Con qué lo cubriría?
Revolvió su placard buscando algo decente que no dejara al chico sospechar sobre su ropa interior.
Se decidió por un vestido tipo kimono de mangas tres cuartos, se ajustaba como si fuese una bata con un delgado hilo color negro igual que la prenda. Tenía algunas flores delicadas de pétalos rosas claro y era corto hasta por encima de las rodillas. Se colocó un cinto color crema para acentuar la cintura y unas botas cortas del mismo color.
Sentándose en su escritorio, se maquilló solo un poco y se colocó una hebilla invisible que recogía parte de su cabello a uno de los lados. Se levantó y se observó en el espejo de cuerpo entero que tenía en la puerta de su habitación y quedó satisfecha. Se veía sencilla y a la vez espléndida. Lo mejor es que no habían rastros de la ropa que llevaba bajo el vestido.
Cerca de las ocho de la noche, Ranma pasó a buscarla, como habían acordado. Mirándola de arriba abajo, el ojiazul no podía esperar a llevarla a su departamento y quitarle ese precioso vestido con los dientes.
—Estás preciosa, Akane
—Gracias —contesta cohibida— tú también te ves bien —dice repasando el atuendo del ojiazul que consistía en unos pantalones de mezclilla azules y una camisa color vino con botones blancos. Llevaba un cinto marrón claro y zapatos a tono.
—Hacemos linda pareja —bromea abrazándola por la cintura
—Bien, Romeo, déjame ir por mi bolso y vayamos
—Aquí te espero —respondió tomando asiento junto a Soun que los miraba divertido
—Hace mucho tiempo no la veía así de feliz —susurra el señor Tendo hacia el pelinegro— gracias muchacho. Me has devuelto a mi pequeña
—No, Soun, yo debería agradecerte a ti por haber creado tan bella criatura —comenta ganándose al suegro con todo
En una de las habitaciones de la casa, la chica de cabellos cortos guardaba un cambio de ropa interior y algunas prendas para el día siguiente. Debía ir a trabajar y no quedaría bien aparecerse con ese vestido a su lugar de trabajo. Ni que decir llegar a la facultad con aquellas pintas.
En una cartera algo grande guardó la ropa, su cuaderno de notas, la cartuchera y el Diseño Curricular, su billetera, el celular y una cartera más pequeña donde sólo cabían dos o tres cosas nada más, esa la usaría esa misma noche.
Al bajar, se despidió de su padre, de su hermana mayor y se encaminó a la puerta. Un pensamiento la asaltó de golpe. No podía ir en la motocicleta de Ranma. ¡Tonta Akane! No puedes subirte con ese corto vestido.
Ni siquiera llegó a reprocharse a sí misma cuando sonó la alarma del Hyundai negro del ojiazul. Sintió alivio
—¿Y la motocicleta?
—No me pareció correcto sacarla hoy. Es una noche especial
Antes de partir al restaurant pasaron por el departamento a dejar las cosas de la pelinegra, mientras tanto el muchacho escondía el estuche del regalo de la chica en un saco que tenía pensado llevar esa noche.
La muchacha estaba nerviosa, no sabía dónde la llevaría el ojiazul y eso la ponía más ansiosa.
Subieron nuevamente al auto y se dirigieron al restaurant que Ukyo le había recomendado al pelinegro.
Tras hacer unos pasos fuera del automóvil, el azabache comenzó a ser abordado por la gente que pasaba. La mayoría le pedían fotos, pues no todo el mundo sale a la calle con bolígrafos y cuadernos para que les firmen.
Al principio, Akane se había mantenido a un lado de su novio, pero al ver que cada vez se juntaban más jovencitas, se fue haciendo a un lado. Intentaba no enojarse ni ponerse celosa, una tarea que se le hizo algo difícil al notar que algunas se colgaban muy cariñosamente del cuello del ojiazul. Y a él parece no importarle -pensaba frunciendo un poco el ceño.
Pasados diez minutos, el pelinegro logró deshacerse de los fans que se habían congregado a su alrededor. Lo lamento, debo irme, en serio. Buscó a su pareja y la encontró alejada mirando una vidriera de una tienda de carteras que en realidad no le llamaban la atención, pero cualquier cosa era mejor que ver a su novio rodeado de mujeres que literalmente se le tiraban encima.
—¿Estás bien amor? —preguntó el joven
—Si, solo miraba la vidriera —sonríe intentando ocultar su enojo hacia las fans
—Lamento eso de allí atrás, a veces es difícil controlarlo —la abraza sobre los hombros y caminan hacia el restaurant
—Lo sé, cariño. Pero.. ah —suspira frustrada— ¿es necesario que sean tan.. ofrecidas?
—Es su naturaleza. Piénsalo así, la mayoría aún están pasando por la adolescencia
—Ellas no eran adolescentes —recrimina
—Lo sé —suspira cansado— mira, dejemos eso atrás ¿si? Esta noche es para ti —detiene su andar acercando a la molesta chica a su pecho y envolviéndola en un férreo abrazo— ¡Estás helada Akane! —dice de pronto
—Pues claro. No tenía pensado hacer mucho camino desde el auto hasta el restaurant —responde con sarcasmo
—Bien, ya es suficiente señorita —regaña el ojiazul arrugando el entrecejo pero sin estar enojado realmente— pasemos la noche en paz ¿quieres? Vamos, es tu cumpleaños y te tengo una linda sorpresa —termina dulcificando el tono a la vez que relaja sus facciones
—Está bien, solo porque me lo pides así —le contesta enrollando sus brazos en el cuello masculino atrayéndolo a sus labios
—De acuerdo, vamos, sino me veré obligado a llevarte al departamento mucho antes de lo que esperaba
La chica sonríe y se deja guiar por el moreno dentro del local de comidas.
El restaurant era una maravilla. Sus enormes ventanales le daban una sensación de amplitud que no tenía, era más bien un lugar pequeño. Las mesas, en su mayoría individuales, para dos personas, estaban cubiertas por manteles verde oscuro y en el centro, un adorno de flores silvestres coronadas por una vela aromática. La iluminación era cálida, no había luces tenues, por lo que la pelinegra se sintió algo aliviada, sentimiento que se incrementó al sentarse en una mesa completamente expuesta. No sabía bien que esperar, tenía la certeza de que el ojiazul la llevaría a alguna mesa apartada para hacerla subir de temperatura hormonal, pero aquel lugar no parecía ser de esos.
Un camarero se acercó a su mesa acercándole los menús. La variedad de platos era increíble.
Ranma pidió una botella de vino blanco mientras elegían qué cenar. A decir verdad, la pelinegra se conformaba con unas hamburguesas de la casa de comida rápida, pero entendía que su novio quisiera que la velada fuese memorable.
Cuando el mesero regresó ya tenían su elección. Como entrada pidieron una variedad de quesos Brie, Camembert y Gouda acompañados de uvas. Como primer plato, salmón en salsa de coco picante y de postre higos pochados en zumo de fresa especiada y helado de galleta.
Durante la cena el muchacho se preguntaba cuándo sería propicio darle el regalo a su novia. Decidió entregarle su obsequio antes de que llegara el postre.
—¿La estás pasando bien? ¿Te ha gustado la comida, el lugar? —preguntó curioso
—Si, Ranma, estuvo todo de maravilla. Me fascinó el lugar, la comida es excelente, de hecho no sé si podré con el postre —ríe por lo bajo— es el mejor regalo cariño
—Oh, no señorita, esto es sólo la cena. Tengo otra cosa para ti. Espero que te guste —dice metiendo su mano en uno de los bolsillos internos del saco que tenía en el respaldo de su silla sacando el estuche negro y extendiéndoselo sobre la mesa
—Ranma.. no debiste —dice tomando temblorosa el estuche alargado
—Por supuesto que debía
—Gracias —lo mira aún sin abrir la tapa— estoy segura que me encantará —baja la mirada y abriendo el estuche, se encuentra con la pulsera dentro dispuesta a lo largo. Su mandíbula cayó de sorpresa al ver el regalo— ¡Dios mío! Es.. ¡es hermosa!
—¿Te gusta?
—¡Me encanta! Gracias cariño —se abalanza sobre el ojiazul a través de la pequeña mesa para estampar sus labios con los del joven— ¿Me ayudas a colocármela? —pregunta de repente sonrojada
—Por supuesto Lady
Después de terminar y pedir la cuenta la pareja se disponía a ir al departamento del ojiazul cuando en la calle, a varios metros del Hyundai negro del chico, una chillona y molesta voz llamó su atención
—¿Ranmi? —escucharon detrás de ellos. Akane notó cómo antes de voltear el rostro y el semblante del joven se tensó
—Azusa —respondió volteando serio.
¡Odienme! Muahahahahahahaaaaa *risa malévola*
Cada vez se está poniendo más interesante y ¡me encanta!
Muchas gracias a todos por seguir el fic, por darle una oportunidad a la historia y por hacer esto posible. Sin ustedes no podría haber seguido adelante.
Y por supuesto, mil gracias a mi súper mega beta DanisitaM, la mejor beta del mundo mundial en el universo universal (?)
Espero que el capítulo haya sido de su agrado. Nos vemos pronto pronto, Gracias ;)
