Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi

Capítulo 11:

Y el día llegó.

La tan esperada entrega de autógrafos de Polaroid sería en unas pocas horas, y en unas más, las entradas para el Kabuki-Za también estarían en circulación; según Taro, esa misma tarde se agotarían, pero no contaron con que la mayoría las reservó para tenerlas aseguradas y pagarlas en uno o dos días, o semanas. Los más afortunados, pagarían con efectivo en el momento o con tarjeta de crédito en el mismo teatro o vía internet.

La mesa donde se haría la entrega de autógrafos ya estaba puesta, la conocida disquería ya estaba funcionando para el resto del público, pero en la calle, la larga fila de fans se había auto-congregado desde la noche anterior. Montones de chicos y chicas, algunos con sus padres, otros con sus abuelos, esperaban en la fría calle a que llegara el momento de encontrarse con sus artistas. La noche anterior, Taro había comentado en el grupo de Whatsapp que tenía con la banda, que muchos estaban acampando para ser los primeros en recibir los autógrafos. Los jóvenes artistas se sintieron alagados y asombrados, pues estaban acostumbrados a que esas cosas pasaran en las "previas" a los recitales, más era la primera vez que lo hacían para una entrega de autógrafos. Decidieron darle una sorpresa a sus fans, calcularon la cantidad de gente que había y compraron varias cajas de pizzas que luego llevaron personalmente a sus seguidores*.

Los presentes no podían creer que aquello fuese verdad. ¡Sus ídolos estaban llevándoles comida! ¡A ellos! ¡Fans!

En cuanto los integrantes del grupo musical bajaron de la camioneta, el escándalo no se hizo esperar. Gritos, empujones y tironeos de todos lados, intentando tener un mínimo contacto con sus artistas favoritos. Gracias al cielo, estaban en fila detrás de una valla y varios gorilas que los tenían -como podían- alejados de la multitud.

Aunque fue una escena un poco salvaje, todos quedaron felices. Los seguidores, porque no se esperaban un gesto así de parte de la banda, y los mismos integrantes se sintieron un poco contentos. Para ellos era lo mínimo que podían hacer, dado que no serían quienes son si esas personas no hubieran estado allí. Algunos desde los inicios, otros que se fueron sumando poco a poco, pero todos importantes. Todos hacían posible que esos tres chicos venidos de Sapporo llegaran a donde llegaron, gracias a su constante apoyo.

Obviamente la noticia corrió como agua entre los dedos, en menos de una hora toda internet estuvo plagada de videos y fotografías del icónico acontecimiento.

Para ese entonces Akane seguía dormida, ajena a la locura de los fans. El día para ella comenzó de manera diferente. Casa nueva, vida nueva -se dijo nada más abrir los ojos y encontrarse con las tranquilas y conocidas paredes color durazno.

Salió de su habitación directo a asearse y prepararse para ir a su trabajo y luego a la facultad. Esa sería la última semana que cursaría, la siguiente comenzaría con la parte más difícil y esperada por todas las estudiantes ya que la carrera era casi exclusiva de las mujeres, los hombres no estaban prohibidos, pero no era una carrera especialmente elegida por el sexo masculino. Las residencias. Literalmente se internaría en un jardín de niños a dar clases. ¡Estaba tan ansiosa! En el transcurso de esa semana conocería a la maestra que la supervisaría. Necesitaba tener toda la información posible. La docente le explicaría qué era lo que estaban viendo. Le haría un pantallazo del proyecto institucional* que estaban trabajando y algunas de las metas a cumplir en ese tiempo.

En cuanto tenga la oportunidad, entraré a internet a reservar mi entrada para el recital, pensaba la joven alegre. Ésta vez no se quedaría con las ganas de saltar y gritar estando en el reservado para las familias. No. Había decidido hacía mucho, que quería estar allí donde estaba la verdadera diversión.

Pasadas unas horas, Polaroid llegó a la disquería. Los fans reconocían la camioneta que los llevaba así que al divisarla, comenzaron a gritar. Algunos, los más osados, salieron corriendo con rapidez hacia el vehículo a ver si podían siquiera tocarlos.

Los tres bajaron escoltados por dos guardaespaldas que intentaban -en vano- abrir el camino y que nadie se acercase a los artistas.

Si bien era algo que a los muchachos les parecía un poco excesivo, estaban de acuerdo en que de haberlo hecho sin seguridad, sus respectivos cuerpos sufrirían las consecuencias.

De una u otra forma, los fanáticos llegaban a ellos, empujando, gritando, queriendo quitar del camino a quien estaba adelante por el simple hecho de querer estar más cerca de su artista.

Mousse se sentía ahogado, pues, en el tironeo, alguien sin querer -o eso quería creer- lo había tomado de su bufanda llevándolo hacia atrás.

Ryoga había sido despojado del gorro de lana que llevaba cubriendo su cabeza, en el camino, sintió un tirón y el elemento desapareció entre la multitud llevándose también algunos cabellos en el camino.

Aunque el que lo pasó "menos mal" fue Ranma. Y lo digo entre comillas porque, si bien no lo empujaron, tironearon ni ahorcaron, sintió una cálida mano posarse sobre su estómago. Lo adjudicó al tumulto de gente, incluso llegó a pensar que el o la dueño/a de la extremidad, ni siquiera sabía que estaba "tocándolo". Pero todo se fue al caño cuando aquella traviesa mano hizo un camino descendente hacia aquella parte. Con un sobresalto tomó a la intrusa con la suya y la alejó. No sabía a quién pertenecía, pero aquellos dedos se anclaron en su palma y lo acompañaron hasta que, inevitablemente, se perdieron dentro de la disquería.

-Vaya.. las salvajes están más salvajes que nunca —comentó el ojiazul aún sin poder salir del estupor

—Ni que lo digas —secundó su primo— ¡Me han sacado mi gorro favorito! —se quejó

—¿Te quejas de tu gorro? A mí me han tirado de la bufanda y creí que moriría allí mismo, ahorcado y rodeado de gente que aún no sé si me quieren a mí o quieren ver como escapa la luz de mis ojos —decía el de ojos verdes

—Ya, ya.. no se quejen, al menos nadie quiso abusar de ustedes —comentó el pelinegro

—¿Abusar? —quiso saber el de mirada esmeralda

—Así como lo oyes. Alguna loca o loco ha querido.. ya saben.. llegar a la gloria —dice haciendo alusión a su entrepierna con una inclinación de su cabeza

—Demonios, estas chicas no tienen vergüenza —se queja Mousse

—Lo sé, pero es parte del paquete —afirma Ryoga

—Si, pero eso no les da derecho a comportarse de esa manera —completa el ojiazul

—Tienes razón pero ¿cómo haces para que no se alboroten? ¿Viste sus rostros? La mayoría no llegaba a los veinti-tantos —sigue diciendo el joven Hibiki

—No presté atención a sus rostros primo, estaba más preocupado por mi integridad —dice el azabache con sarcasmo enarcando una ceja

—Bien, muchachos ¿ya están listos? —pregunta Taro llegando a la mesa donde el grupo había sido acomodado para dar los autógrafos— ¿todavía no han puesto los afiches? —volvió a preguntar el representante buscando con la mirada a un asistente que llegaba a las corridas con un soporte y una gigantografía de la banda con la portada del nuevo álbum — niño, ¿por qué te tardaste tanto? —reprocha ayudando al muchacho con el soporte para después colocar entre los dos la enorme imagen en su lugar, detrás del grupo musical.

Minutos después, varios empleados de la disquería salieron a organizar a los fans que esperaban en la calle, los hicieron colocar en fila, de dos en dos. Los gritos no tardaron en escucharse cuando comenzaron a entrar, de manera ordenada, en el recinto. Llantos, lágrimas, gritos, saltos y desesperación. Más de una intentó salir corriendo directo a la banda, pero eran detenidas en el acto. Los trabajadores del lugar las hacían entender que tenían orden de cancelar la entrega de autógrafos si no se "comportaban". Lo cierto era que ya les había pasado algo así con un solista extranjero que estaba de visita y pasó a promocionarse de la misma manera.

—Bien.. empieza el show —comentó Ryoga esbozando una sonrisa dejando ver su característico colmillo

—¡A trabajar! —sonrió Mousse

—Ya quiero que termine —murmuró Ranma desganado para después sonreír a los seguidores que iban llegando

Uno tras otro iban pasando los fans, un saludo, un autógrafo y unas cuantas fotos, además de la grupal que tomaba el fotógrafo oficial que Taro había contratado por idea de la banda. Pensaban que era buena idea tomarse una grupal con cada fan.

Al principio creían que sería algo complicado y aún más cansador, pero después pensaron que algunos quizá irían solos y no tendrían quién les tomara una fotografía y ellos sabían cuánto valoraban los fans este tipo de actuar.

Debido a eso, Taro contrató a alguien que capturara con su lente una bonita imagen de los fans en medio de la banda, luego las subirían a internet, en un álbum exclusivo que destacarían en la página del grupo en Facebook y la web oficial de la banda.

Los minutos pasaban lentos. La gente no paraba de llegar, entrada tras entrada, Akane no veía la hora de que llegase su hora de salir. Sabía que a las doce en punto del mediodía se liberarían al mercado los tickets del recital de Polaroid y moría de ganas por comprar la suya.

Ranma le había advertido que el espacio era pequeño y que las entradas se irían como agua entre las manos. Por ese motivo, a las 12:03 del mediodía se excusó de su puesto y se dirigió al baño de empleados. Allí, a través de su celular, ingresó a la página de ventas que le había pasado Ranko y de ahí al link que redirigía a la sección de los tickets de Polaroid. Paseó por la página hasta la parte de abajo, donde detallaban la ubicación y los precios. Se sorprendió de que no fueran tan elevados, siendo que trabaja en el Tokyo Dome, sabía más o menos el importe en que, en teoría, oscilaban las entradas. Aunque luego pensó que el Kabuki-Za no era tan grande como su lugar de trabajo, quizá por eso son tan accesibles, reflexionó.

La pantalla del celular le mostraba dos opciones, butaca y campo. Definitivamente campo se dijo a sí misma, no pagaría las butacas, ella quería estar en el medio del descontrol.

Así que tocó la opción "Campo" y reservó su lugar. La entrada estaría en reserva hasta dos semanas después de ese momento, por lo que decidió retirarla en la ventanilla ese mismo fin de semana.

Cinco minutos después, estaba nuevamente en su puesto, de regreso a la venta de otros tickets, de otros artistas, en otro lugar diferente al Kabuki-Za.

Una hora más y ya estaba libre del trabajo. Casi a las corridas, se dirigió a la facultad, esperaba que llegara el bus que la dejaría en su lugar de estudio, mientras revisaba Facebook, le apareció una nueva actualización del ojiazul.

*NoSoy Ranma Saotome se siente abrumadoPfff, esto es cansador

No pudo evitar hacerle un comentario, sabía perfectamente que el muchacho solo tenía a su familia y amigos más cercanos en la cuenta, por lo que no se preocupó demasiado

*Akane TendoDeja de quejarte, al menos no debes correr de un lado a otro

Minutos después le llegó una notificación, Ranma había contestado a su comentario

*NoSoy Ranma SaotomeNo, pero me duele la mano .. me ayudas a repararla? 7u7

*Akane TendoNo, gracias. Paso :P

Riendo bajó del bus y se topó con el puesto de diarios y revistas de siempre, le llamó la atención una hermosa Harley en una de las portadas y notó, con alegría, que ya había salido a la venta el número de Kawaii donde los entrevistaban a ambos. Compró la revista y se encaminó a la facultad mientras ojeaba las páginas. Se sintió decepcionada cuando notó que de las miles de fotografías que les habían tomado, solamente usaron cuatro. Pensé que serían más, se dijo a sí misma.

Mientras caminaba, tenía la sensación de que alguien la observaba. Miró con disimulo hacia los lados y no vio a nadie conocido ni nadie que la estuviera siguiendo. Cerró la revista Teen y sacando su celular, se tomó una fotografía junto a la misma para después enviársela al pelinegro. Sabía que estaba "trabajando" pero si tenía tiempo para postear en Facebook, supuso que no estaba tan ocupado.

Mira lo que me encontré -envió al pie de la imagen donde salía ella guiñándole el ojo y mordiendo su lengua en una sonrisa

Demonios Akane, estoy trabajando, no puedes enviarme ESA imagen y pretender que no quiera ir a buscarte para darle un buen uso a esa lenguaCuando quieras, cariñito -emoji tirando un beso

¡Irala nomás, que pervertida me has salido!Contigo siempre, baby ;)Ya, déjame hacer mi trabajo que los chicos me están mirando feo xDVaya, vaya, luego te veo *

Había llegado temprano, se sentó en su lugar a esperar a Ranko, que apareció un rato después

—¡No sabes lo que tengo para contarte! —exclama exaltada

—¿¡Estás embarazada!? —bromea la pelinegra

—¿Qué? ¡No! —contesta la pelirroja ofendida

—Jajaja, sólo bromeaba Ranko, dime ¿qué pasó?

—Se agotaron las entradas de Polaroid —cuenta con los ojos brillantes

—¿Ya? Pero no hace ni dos horas salieron a la venta

—Sip, de hecho, se agotaron a las doce y media. ¡Doce y media! No duraron ni treinta minutos.. dime ¿has reservado la tuya? —preguntó sabiendo que su cuñada deseaba ir al campo

—Si, la he reservado, el sábado iré a buscarla

—Hola chicas —saludó Haru, una compañera de ellas que se sentaba delante y con la que solían hacer algún que otro trabajo

—¡Hola Haru! ¿cómo has estado?

—Ah, qué les digo, me he quedado fuera de un show al que quería ir —dice triste

—¿A quién querías ir a ver? —preguntó Ranko

—A Polaroid —hace un mohín— ¿Esa es la revista nueva de Kawaii? —pregunta Haru, cuando notó la edición en el banco de la pelinegra e inevitablemente vio la tapa— ¡AKANE! ¿ERES LA NOVIA DE RANMA?

—¡Sh! —dicen las dos chicas en sus asientos

—No lo vayas gritando, niña, nos van a acosar —comenta Ranko

—¿Y a ti porqué?

—Es su hermana —señala la ojicafé con la cabeza

—¿¡Qué!? Ups, perdón —dice tapando su boca cuando las dos la miran reprochando— ¿por qué no sabía de esto? Es decir, ¿por qué mantenerlo en secreto?

—No es mantener en secreto, eventualmente la gente a nuestro alrededor se va a enterar, pero preferimos mantener un perfil bajo —dice Akane

—Ya sabes, no queremos ir por la vida gritando que somos la hermana y la novia de Ranma —explica Ranko

—Así que te agradeceríamos que no lo divulgues o que las demás fans se enteren.. —dijo la pelinegra con sentida preocupación

—Por supuesto, soy una tumba —dijo la chica de cabellos color oro llamada Haru

—Bien, aclarado eso —dicen la pelirroja cuando su compañera se sentó— no te preocupes por las entradas, veré si puedo conseguirte una con mi novio

—¿Quién es tu novio? —dijo la rubia creyendo que Mousse le era infiel a Shampoo, debido a que no podía mantener una relación con Ryoga que era su primo

—Tadashi Taro, su representante

—¿En serio? Chicas, se mueven en un mundo desconocido para mí —ríe

—Jajajaja, no es tan así, pero sip, veré si puedo conseguirte una o por lo menos te avisaré cuando se liberen más entradas

—¿Van a liberar más? —preguntó Akane

—Si, suelen hacerlo cuando las entradas se agotan rápido, por eso las sacan por tandas, aunque solamente son unas doscientas o un poco más —cuenta Haru

Las tres chicas siguieron charlando mientras la blonda leía la revista de a ratos y acotaba alguna que otra cosa.

Tenían planificaciones que hacer y se pusieron a ello, ayudándose entre las tres. Lamentaron que no pudieran dar las clases entre todas, pues cada una fue destinada a una sala diferente, aunque sí coincidían en la escuela. Lo que fue un alivio para Ranko, que muchas veces se perdía en sus propias actividades.

Mientras tanto, del otro lado de la ciudad, Ranma y compañía seguían en el arduo trabajo de firmar foto tras foto, álbum tras álbum, llegó un momento en que debieron parar diez minutos para reponer energías, se retiraron a tomar algo rápido, pues no podían almorzar como se debía, así que ingresando al almacén de la disquería comieron a las apuradas para regresar a la mesa. En ese rato, el pelinegro tonteó con Akane, ella le había comentado que la edición de Kawaii ya estaba en circulación mientras Taro les contaba que las entradas ya estaban agotadas

—¿Tan rápido? —se asombró Mousse

—De hecho, no duraron ni una hora. A las doce y media ya estaban agotadas

—¡Es enserio! Taro, eso fue muy rápido

—¿Qué les digo? Las salvajes están que arden

—Lo sé, ya me duelen las mejillas de tanto sonreír —se queja Ryoga masajeando sus mofletes

—Ay, la Barbie se está quejando —se burla Ranma— cuando terminemos se despedirá diciendo besos, mil besitos, besos, y porfa, compren nuestro disco, mil besos, mil besitos —se mofa imitando a la muñeca del final de Toy Story 2

—Cállate Saotome

—¡Uuy! Me ha dicho "Saotome" está enojado enserio jajajaja

—¿Ya terminaron? —dice Taro en la puerta del almacén

—Si, vayamos, aún queda mucho por hacer —comenta Mousse estirando sus brazos y cuerpo quitándose el estrés de estar sentado tanto tiempo

Las horas pasaban y ya llevaban al menos dos bolígrafos gastados cada uno, sus manos les hormigueaban, la mesa estaba llena de vasos descartables de café y varias botellas de agua, para rematar, parecía que los seguidores se multiplicaban, no paraban de llegar, uno tras otro. No veían la hora de terminar.

La disquería cerraba a las ocho de la noche, así que seguramente ellos terminarían a esa hora o minutos antes. Faltaba poco, ya eran las seis de la tarde.

Minuto a minuto se desesperaba más, salió un momento al baño, necesitaba descansar la mano uno o dos minutos así que aprovechó estar en el sanitario para hablarle a su musa, ella estaba a punto de llegar a su casa, le preguntó si quería pasar la noche con él, necesitaba descargar la tensión del día, despejarse y qué mejor que dormir con su Akane, podrían ir a cenar a casa de sus padres o simplemente comer algo rápido en su departamento, pero necesitaba descansar, y si era al lado de la pelinegra, mejor.

La morena contestó que no tenía problema alguno y que le avisara a qué hora terminaría para así ella ir al departamento del muchacho a esperarlo

Nada de eso 'ñora, iré a buscarte a tu casa. En cuanto terminemos, voy por ti -le dijo en un último mensaje antes de volver a su labor. Por suerte ya solo quedaban dos horas, o menos, y se irían.

A las siete y cuarenta y dos minutos, se fue la última fan, para ese momento ya llevaban más de veinte minutos con las persianas bajas y la disquería había cerrado sus puertas, dejando dentro a la banda y los pocos fans que quedaban.

Como ya se lo esperaban, los que llegaban después de esa hora se enojaron, pero nada pudieron hacer, pues el horario les exigía tener el establecimiento libre de gente para las ocho y media como mucho.

Gracias al cielo, no pasó más de un simple enojo, pero eso no evitó que los que se quedaron afuera esperaran a la banda para verlos a su salida. Cosa que no pasó mucho después, pues a las siete y cincuenta y cuatro la banda dejó el lugar. Antes de hacerlo, se fotografiaron con algunos de los trabajadores que se aguantaron todo, estoicamente calmos y pacientes, sobre todo. Después de ayudarlos a desarmar el enorme afiche de la banda, Taro los dirigió a la salida, no sin antes enviar a los guarda espaldas a que vallaran la salida para que los muchachos pudieran salir con relativa tranquilidad.

Una vez en la camioneta, cada uno fue dejado en su respectivo hogar. Ranma fue el primero, ya que su departamento no se encontraba tan lejos. Luego de bajar, no supo quién siguió, puesto que no prestó atención a lo que su recién estrenado cuñado decía. Sólo tenía en mente bajar y montarse en la motocicleta para ir en busca de su bella novia. Ansiaba demasiado descansar entre sus brazos.

Hizo una pasada rápida en su piso, solamente tomó las llaves y el casco y salió nuevamente en busca de su novia. Por supuesto le había avisado con antelación que estaba en camino, pues no quería llegar de improvisto.

Cuando llegó al dojo Tendo, su tormento iba de salida, llevaba consigo una bolsa de basura que dejó caer en el contenedor.

—Dime quién soy —sorprendió a la joven tapándole los ojos susurrando en su oído

—Ahm.. no lo sé.. pero debes saber que mi novio viene en camino y es muy celoso —responde sonriendo

—Oh, bien, pues, en ese caso, no me queda otra que secuestrarte y llevarte conmigo para que "tu novio" no me encuentre —finaliza soltando a la chica dándola vuelta estampando ardientemente sus labios en los carnosos de la pelinegra— te he extrañado —comenta pegado a la femenina boca

—También te extrañé —abraza al ojiazul por los hombros— ¿Entramos un rato así traigo mis cosas? —ofreció frotando los brazos del muchacho

—Bien, pero no te tardes, ya quiero que cenemos y vayamos a dormir —la suelta y le toma la mano para encaminarse a la casona

—¿Demasiado cansado? —pregunta la pelinegra

—No te das una idea

—Pero estuviste sentado casi todo el día

—¡Oh, lo sé! Tengo el trasero cuadrado de tanto estar sentado —se mofa de si mismo

—¡Jajajajaja! Ay, Ranma, basta —ríe la morena entrando a su casa

Pasados unos minutos, en los que la ojicafé preparaba las cosas que llevaría y su novio charlaba amenamente con su suegro, la pareja partió en la motocicleta del joven directo al departamento del cuarto piso, en un edificio situado en Tokyo.

Al llegar, a pesar de haber dicho que estaba demasiado cansado, el joven Saotome asaltó a su novia besándola con fervor. Necesitaba con urgencia quitarse de encima el estrés del día, descargar tensiones. O quizá sólo quería sentirse amado de verdad.

—Ranma, ¿qué ocurre? —logró decir la muchacha cuando el joven abandonó sus labios para recorrer su blanco y níveo cuello

—Te necesito —respondió con desesperación en la voz. La muchacha no necesitó nada más, entendió perfectamente lo que él quiso decirle así que se dejó amar.

Abrazados, así como estaban, caminaron pegados el uno al otro hacia la habitación, comiéndose la boca, mezclando sus sabores, hasta que chocaron con una mesilla que estaba contra una de las paredes del corredor.

El pelinegro levantó a la pequeña mujer y la sentó abriendo las piernas de ella en el camino, acomodándose entre las mismas haciendo presión contra su delirante cuerpo. Un gemido escapó de la garganta de Akane, suave, casi silencioso.

Cuando quiso quitar del camino la parte de arriba de su pareja, Ranma la bajó bruscamente de la mesilla y la apoyó de espaldas a él contra el mueble y bajando un poco su pantalón y las bragas, sintió como él mismo bajaba su ropa para penetrarla sin demasiadas ceremonias.

Una y otra vez lo sintió entrar en ella, con necesidad, brusco, salvaje. La abrazó por detrás mientras que con una mano se adentraba entre sus ropas hasta llegar a uno de sus senos, el cual apretó con fuerza haciendo que la chica gimiera fuerte y empujara sus caderas más hacia atrás logrando así una penetración más profunda. La otra mano la dirigió hacia el sur de su cuerpo, metió dos dedos entre los labios vaginales llegando así al precioso botón de placer

—Aah, Ra-Ranmaa —jadeaba la pelinegra.

El departamento se llenó rápidamente de jadeos ahogados, gemidos, algún que otro grito ronco y el bullicioso golpeteo de la mesilla contra la pared. Golpe tras golpe, las embestidas fueron acelerando el ritmo hasta que en una última estocada, el muchacho sintió su miembro endurecerse y por consiguiente, explotó dentro de la menuda mujer que estaba sometiendo.

—Mierda —susurró al caer en la cuenta— Akane —continuó hablando entre jadeos intentando normalizar su respiración— por favor dime que te has corrido —pidió apoyando su frente en la espalda de la joven

—Aahm..

—Demonios —volvió a maldecir cuando entendió que sólo él había llegado al orgasmo

—Espera, amor —comenzó a hablar la chica girándose hacia el moreno— no te preocu.. aah —jadeó cuando sin previo aviso, el ojiazul la invadió con los dedos— no-no tienes porqué hacer esto —logró decir entre gemido y gemido

—Necesito oírte —habla suave sobre sus labios— quiero que te vengas gritando mi nombre —vuelve a decirle haciendo que se vuelva a sentar sobre la mesilla sin despegar sus dedos de la chorreante intimidad. Con la mano restante bajó los pantalones y las bragas hasta los tobillos de la chica y agachándose, atacó con su lengua el rosado y sobresaliente clítoris.

Sus jadeos eran cada vez más altos y excitantes. El muchacho seguía metiendo y sacando sus dedos a la par que lamía, chupaba y mordía el centro de placer. Sentía el sabor de ambos en su boca, la salinidad de la abertura mezclado con su propio néctar. Unas cuantas penetraciones más y la mujer se dejó ir en su boca, con sus dedos dentro de ella y su bendita lengua hacedora de milagros.

Al erguirse, acomodó sus pantalones y la ayudó a bajarse para que ella misma pudiese subirse la ropa.

—¿Qué ha sido eso? —preguntó un poco confundida

—Nada, sólo necesitaba sacar afuera la frustración del día

—Vaya.. —continúa hablando la muchacha— no quiero imaginarme como será cuando no estés frustrado —comenta con sarcasmo

—Oh, quédate tranquila cariño, luego te demostraré cómo me comporto cuando no estoy así —le guiña un ojo y le da una nalgada

—Bien, ve a darte un baño, yo prepararé la cena —dijo decidida

—¿Tú no te bañarás? —quiso saber el azabache— podríamos bañarnos juntos —propuso

—No, vete a bañar tú, luego, cuando salgas lo haré yo ¿te parece?

—De acuerdo —la besa— vuelvo en unos minutos

Yendo hacia la cocina, la pelinegra rebuscó entre los cajones, alacenas y la heladera algo con lo que poder hacer una comida, aunque fuera rápida. Preparó una salteado de pollo con verduras mientras su novio terminaba de bañarse.

—Mhm.. huele delicioso —dice el ojiazul llegando a la cocina sólo con unos pantalones y una playera a medio poner

—Gracias —contesta la chica dejándose abrazar por la cintura mientras el muchacho deposita un beso en su sien— aún falta un poco así que me daré un baño y luego cenamos ¿te parece?

—Por supuesto

La chica salió de la cocina directo al baño, al cabo de unos minutos, encontró al morocho intentando comer directo del sartén

—¿Puedo probar eso? —preguntó en cuanto la chica lo regañó

—No señor, ve a la mesa que ya llevo esto —dijo pareciendo enojada

—Bieeeen.. ¿Necesitas que te ayude con algo? —ofreció

—Si quieres puedes poner la mesa ¡ah! ¡no olvides la bebida!

—¿Pepsi o cerveza? —cuestionó el azabache

—Ahm.. ¿cerveza?

—No lo sé, por eso te estoy preguntando

—Bien, cerveza —contesta firme

—De acuerdo

La cena transcurrió tranquila, entre risas y algunas lágrimas por parte de la chica que no podía para de reír.

—¡De verdad! Esas chicas están locas.. —dice el joven luego de contarle el incidente de Mousse y Ryoga con las fans

—¿Y tú? —preguntó Akane, a lo que el de ojos azulinos sólo se limitó a mirarla y pestañear

—¿Yo qué? —se hizo el desentendido

—¿A ti te han hecho algo? —aclaró curiosa levantando los platos sucios de la mesa y poniéndolos en el fregadero para comenzar a lavarlos

—Bueno.. ha pasado algo pero.. no sé si quieras saberlo.. —se defiende sentándose de costado para mirar mejor a la muchacha lavando los trastes

—¿Por qué? Vamos Ranma, quiero saber

—Bien, tu lo preguntaste —suspira cansadoramente— una chica ha.. —traga en seco no sabiendo cómo va a reaccionar la muchacha frente a él. Bien, se lo digo y que pasé lo que tenga que pasar, pensó— una chica ha intentado tocar mis partes nobles —dice avergonzado por tener que decírselo a la mujer que amaba. Si bien era una situación que de una u otra forma había padecido, era muy diferente a tener que contarlo justamente a ella.

—¿Sólo eso? —pregunta la joven levantando las cejas asombrada

—¿Te parece poco? —rebate el ojiazul cuando su chica comenzó a carcajearse— ¿Qué te parece tan gracioso? —regañó

—Que eres un sensiblón —bromea— cariño, yo no soy experta en el tema, pero creo que ya has pasado por algo similar en todo este tiempo que llevan con la banda ¿Cierto?

—Cierto

—¿Entonces por qué tan preocupado?

—Es que no sabía como reaccionarías tú

—¿Yo? Pff, no es mi cuerpo el que quisieron profanar —se sigue burlando

—Ah ¿Si? A ver, déjame entender.. te estoy diciendo que prácticamente intentaron violarme y tú ¿te ríes en mi rostro?

—¡Amor! No es así, me ha causado gracia tu preocupación. Oye, por supuesto que me enoja que alguna cualquiera haya osado tocar lo que es mío, pero, ¿qué puedo hacer? A fin de cuentas, soy yo con quién vas a la cama —dice la muchacha segura de sí misma mientras va guardando los platos ya limpios— además ¿qué gano con enojarme? Ella ya no está y tú estás a mi merced —dice seductora

—¿Tendremos sexo esta noche? —preguntó el ojiazul sintiendo que su miembro comenzaba a despertar de anticipación

—No lo sé.. tal vez si.. tal vez no.. debo pensarlo, después de todo, debería estar enojada —comenta al pasar junto al joven directo al living

—Ah, Akane Tendo, eres un demonio —se carcajeó para después seguirla al living, donde la encontró mirando tranquilamente el televisor.

*Aclaro, es un caso real el que se describe, en mi país una banda (mi favorita xD) sí compró varias cajas de pizzas y las llevó a los fans que también hacían fila desde la noche anterior a una entrega de autógrafos

*Proyecto institucional: es el proyecto en el que trabaja toda la institución durante todo un año, se suele planear antes del inicio de clases e incluye todas las salas, con distintas temáticas, acordes a cada edad.

Aahh al fin termino, se que me tarde, pero bueno... a veces es dificil sentarse a escribir teniendo una casa que mantener y dos hijos a los que cuidar...

En fin, este viernes no voy a publicar, todavía no se si pasar las publicaciones a los lunes o dejarlas en los viernes, como hasta ahora (bueno, no hoy exactamente xD)

Gracias a los que se van sumando, a los que comentan, los que agregan el fic a favoritos, los que recomiendan..

Especiales gracias a mi súper beta DanisitaM, por cierto, si no leyeron su fic "Capturando tu corazón" VAYAN A HACERLO! Es una orden (?) En serio, se esta prendiendo y no se lo pueden perder!

Hasta aca por hoy, nuevamente gracias a todos y nos vemos la próxima!