Capítulo 13:
Nabiki Tendo es una de esas mujeres que usualmente son catalogadas como frías, calculadoras, desprovista de sentimientos y es esa la forma en que la joven reprimió su dolor cuando, siendo aún una niña, su madre las abandonó. Porque en su mente, aunque jamás lo dijera, su madre las había abandonado. No había cumplido aquella lejana promesa que le hizo cuando su hermana más pequeña tenía poco más de doce meses.
—¿Verdad que no me vas a abandonar? —había preguntado una Nabiki de casi tres años.—Jamás te dejaría, preciosa.—Pero la bebé me ha quitado el lugar —decía con un tierno mohín.—Escucha, Nabiki, la bebé no te quitó nada ¿Entiendes? Ella aún es pequeña y necesita que la cuide. Sé que ha sido difícil cariño, si quieres, podemos cuidar a tu hermanita las dos juntas, como lo hacíamos al principio y de esa manera estaremos más tiempo nosotras dos. Sé que no he podido compartir mucho contigo y Kasumi, pero te prometo que jamás te dejaré.—¿Lo juras?—Por supuesto, pequeña.
Aquel recuerdo le sabía amargo, y a su vez lo veía lejano. Tanto que a veces creía que aquello fue sólo un sueño.
Más cuando la señora Tendo partió hacia un lugar mejor, la niña de ese entonces, se encerró detrás de una dura e impenetrable coraza que nadie podía traspasar. A menos, claro, que fuesen sentimientos ajenos.
No dudaba en ayudar ni consolar a sus hermanas o amigas cuando la situación lo requería, pero cuando se trataba de ella misma, impedía a toda costa hablar del tema e insistía en que la dejasen en paz.
Al principio Soun se preocupó, pues Kasumi y Akane no paraban de llorar mientras Nabiki siguió como si nada hubiese pasado.
Motivo por el cual hizo terapia durante unos meses pero luego su padre desistió, el tratamiento no estaba dando resultados y la psicóloga que la atendía sólo le dijo que le diera tiempo.
Con el paso de los años, la joven Nabiki comenzó a abrirse un poco más hasta casi volver a ser como era antes, reía, jugaba, hablaba todo el tiempo. Hasta que llegó a la pubertad.
Sin una madre a la cual preguntarle sus dudas y un padre pudoroso en esos temas, la hermana del medio no tuvo otra opción que recurrir a Kasumi, que era dos años mayor. Ella le explicó lo poco que sabía sobre el tema, pues su madre tampoco le había dicho nada sobre temas de mujeres y peor aún, cuando ella misma pasó por la experiencia, decidió hablarlo con una maestra de la escuela, ya que le daba vergüenza preguntarle a su padre.
Y así, de esa manera, se crió Nabiki Tendo. Siendo fría y cálida, calculadora y tierna.
Hasta ese día.
Jamás se lo diría a nadie, pero su novio -o ex novio- le había pedido un tiempo en lo que decidía si seguir trabajando para su padre o abrir su propio bufete de abogados. Él la amaba, estaba segura, pero la presión de ser "el hijo de…" lo tenía con los nervios de punta, sumado a que estaban a punto de recibirse, su hermana le hacía la vida imposible y para rematar, su padre lo sobre-exigía, el muchacho dijo basta.
De verdad que no quería salir esa noche, mucho menos con su hermana. No es que no la quisiera, pero ella estaría con Ranma y no soportaría verla toda empalagosa haciéndole transfusiones de saliva a su novio. Sentiría asco y envidia. Pero también sabía del buen corazón de su hermana. Seguramente se pasaría la noche buscándole un candidato. No sería mala idea, aunque sea, pasaré el rato. Y ahora se encontraba ahí. En una conocida discoteca en las afueras de Nerima junto a su hermana y su cuñado, a la espera de su segundo mojito y del resto del grupo que se juntaría, porque claro, donde va Ranma, casi siempre están Ryoga y Mousse. Aunque minutos después, Ranma comentó al pasar que ninguno de los dos acudiría.
—¿Cómo te encuentras? —preguntó la pelinegra a su hermana por quinta vez en la corta noche.
—Estoy bien Akane, ya deja de preguntarme, no llevamos ni una hora aquí y ya me estás atosigando —se quejó con una sonrisa de lado entornando los ojos.
—Lo sé, es sólo que estoy preocupada por ti —agregó acercándose un poco más elevando el volumen de su voz para ser escuchada a pesar de la música alta.
—No lo hagas —advirtió la castaña— no intentes sentir compasión de mi, Akane. Sabes que no tolero que me tengan lástima —regañó cruzándose de brazos, mirando a la chica que se les acercaba con su bebida— además tampoco es como si se terminara el mundo —alcanzó su trago y bebió hasta la mitad de un sorbo estampando el sobrante en la mesa al tiempo que se levantaba— ven hermanita, vayamos a sacudir el polvo a la pista —empujó a la menor haciendo que ésta se levante y la siguiera hacia el centro dejando a un Ranma en la mesa a la espera de las bebidas que había pedido para él y su acompañante.
Mientras las hermanas Tendo comenzaban a moverse al compás de la música -o al menos es lo que Akane intentaba- la del medio le daba pequeños "tips" para que su reciente relación no se fuese al caño como lo había hecho la suya.
—Jamás, ¡Jamás! Hagas lo que él te diga, si hay algo que a ti no te convence, simplemente di NO ¿entiendes? —decía la joven tambaleándose sobre sus tacones plateados.
—Lo sé Nabiki, aunque ese consejo me hubiese servido más cuando estaba con Shinno —casi gritó al oído de su hermana.
—¡Ah! No me hables de ese… ese… gilipollas —exclamó con enojo sin poder recordar ningún calificativo para el ex-novio de la morena— ezpero que ze pudra en la cárzel —continuó hablando imitando de muy mala manera el acento español— se lo merece por mano larga.
—Jamás me había pegado —se defendió la ojicafé.
—Pero te decía cosas Akane, también es violencia —contradijo mientras disminuía sus movimientos hasta quedarse quieta con los brazos puestos en sus caderas.
—Yo no he dicho eso —habló la pelinegra por encima del ruido.
—¡Da igual! Oh, mira —cambió el tema abruptamente apuntando detrás de su hermana — ¡Ranko! —llamó a la mejor amiga y cuñada de su hermana.
Mientras Ranko se despedía de Taro, que se sentó junto a Ranma, Nabiki daba pequeños saltos de un lado a otro. Diablos, ya está alegre — pensó Akane haciendo una mueca mirando a su amiga.
—¡Hola Ranko! —saludó la pelinegra.
—¡Ranko! —exclamó la otra hermana Tendo dándole un fuerte abrazo a la pelirroja.
¿Qué le sucede? — moduló la chica Saotome con sus labios directo a su amiga, que simplemente levantó su dedo pulgar y lo sacudió varias veces a sus labios haciéndole entender que su hermana estaba algo ebria.
Aunque la escena se le apetecía algo bizarra, al cabo de unos minutos el trío de chicas bailaba, cada una con un trago o cerveza en una de sus manos, en el centro de la pista.
Nabiki danzaba casi pegada a un muchacho de ancha espalda, cabello corto y negro, según Akane, bastante parecido a Tatewaki aunque un poco menos robusto. Ranko y ella, por el contrario, intentaban que la morena hiciera dos pasos coordinados o simplemente no tan robóticos y más naturales. Definitivamente, el fuerte de Akane no era el baile.
Cuando la cerveza ofició como diurético, la ojimarrón necesitó con urgencia una baño. Ranko se acercó a la mesa donde se encontraban Ranma y Taro y prácticamente se desplomó sobre el representante robándole un húmedo y bizarro (según su hermano) beso.
—¿Dónde está Akane? —preguntó el ojiazul.
—Fue al baño —respondió la menor de los Saotome casi sin despegarse de su pareja.
—¡Puaj! Búsquense una habitación —exclamó asqueado el pelinegro.
Unos metros más allá, en el pequeño baño, Akane secaba sus manos luego de haberlas lavado y se disponía a volver a la mesa junto a sus acompañantes, pero una figura desconocida para ella, la aguardaba fuera del servicio de damas.
—Hola, preciosa —saludó aquel hombre que no pasaba, quizá, los treinta y pocos, tenía el cabello corto de un color algo indefinido, por momentos parecían ser violáceos y otras negro. Akane no logró distinguir si sus ojos afilados eran de un color borgoña o simplemente marrones.
—Disculpa, necesito pasar —empujó levemente para hacerse camino pero aquel joven no se movió un milímetro.
—¿Por qué tan apurada? ¿No quieres que charlemos? —decía al tiempo que se acomodaba sobre la pared impidiendo que la pelinegra pasara y continuó— te he visto en la pista, te mueves tan bien —exclamó el muchacho con dobles intenciones.
—Te repito; déjame pasar —rebatió Akane comenzando a perder los estribos.
—Me llamo Masato. ¿Te invito un trago…? —hizo una pausa esperando que la morena se presentara a sí misma.
—Déjame pasar —volvió a insistir la chica con voz lúgubre y mirada encendida, empujando por última vez al hombre que le impedía el paso logrando que éste le diera el margen para salir de allí, aunque al pasar, el joven atinó a querer darle una nalgada pero la muchacha lo frenó a tiempo logrando torcer a medias la mano sin hacer mucha fuerza pero claramente advirtiendo que si ella lo quisiera, podría quebrarlo de un solo golpe— No te atrevas —amenazó para después soltarlo. Se marchó haciendo resonar sus pasos hasta que se perdieron entre la música y el tumulto de la gente.
—Una chica ruda… como las que a mí me gustan —se dijo a sí mismo Masato y retomó su camino hacia su grupo de amigos que lo aguardaban del otro lado del lugar.
Al llegar junto a Ranko, la joven notó el malestar de su amiga, aunque era imposible pasar por alto su expresión furiosa.
—¿Qué ocurre? —preguntó cuando la pelinegra se sentó a su lado.
—Un idiota intentó flirtear conmigo en el baño —se quejó la ojimarrón cruzando sus brazos ofuscada.
—¿Pasa algo amor? —cuestionó Ranma llegando con dos bebidas, una sin alcohol para él.
—Nada cariño, un incidente con un imbécil, pero ya lo solucioné —contestó tomando la mano del ojiazul.
—¿Qué te hizo? —inquirió el moreno visiblemente molesto.
—Sólo quería invitarme un trago pero yo, muy amablemente le indiqué que no me interesaba —respondió sonriendo de manera maliciosa.
—¿Estás segura? Si quieres puedo ir a darle una lección —comentó apretando su mano libre en un puño.
—En serio, cariño, ya me encargué —calmó la morena palmeando el brazo de su pareja.
Inmediatamente después, apareció Nabiki tirando del brazo de un muchacho desconocido, pero al cual Akane reconoció como un antiguo compañero de la secundaria que solía frecuentar el dojo algunas veces. Hasta se atrevería a creer que fue él con quien había perdido la virtud aquella vez que llegó pasada de copas en la madrugada y su padre armó un escándalo tremendo hasta llegar a privarla de dejarla ir a los recitales de Polaroid -cosa que la menor agradeció con creces- y ahora los veía ahí, riendo y tonteando como antaño, ambos con bebidas en sus manos, zarandeándolas de un lado a otro sin dejar caer una sola gota.
—¡Akane! ¿recuerdas a Lojoo? —preguntó la mediana.
—Hojo —corrigió el chico riendo bastante colorado debido al alcohol.
—¡Lo siento! Jajajajajajaja, Hojo —rectificó la chica otra vez.
—¿Soy yo o ese muchacho es parecido a Kuno? —susurró Ranko en dirección a Akane, quién se preguntaba en qué momento su amiga había conocido a su ex-cuñado, hasta que recordó el juicio a Shinnosuke y las veces que habían compartido la sala los dos.
—Si, pero sólo en apariencia —susurró de regreso.
La menor de la familia Tendo recordó entonces el repertorio de su hermana en cuanto a parejas se refería. Siempre eran todos bastantes similares. Cabellos de color castaño, bastante desordenados, ojos pequeños y mandíbula marcada. Todos eran de espalda ancha, atléticos, pero no al extremo de ser fisicoculturistas.
Mientras la pareja se retiró a la pista así como apareció, Ranma se acercó aún más a su novia y la abrazó pasando un brazo sobre los hombros de la muchacha, aprovechando la cercanía para hablarle al oído.
—Parece que Nabiki no es la única a la que el alcohol le ha hecho efecto —dice para luego señalar al otro lado de la morena, donde se encontraba su hermana menor sentada a horcajadas de su representante, quien sólo se atrevía a acariciar la espalda baja de la pelirroja mientras ésta besaba su cuello varonil hasta llegar a sus labios— ¡Hey! ¡Búsquense una habitación! —bromea el ojiazul ganándose una reprobadora mirada de Taro y un gesto obsceno de su pequeña hermana que ni siquiera apartó su boca del hombre.
—¡Ranma! —regañó cariñosamente Akane— ¿acaso no te gustaría a ti tenerme así a mi? —comentó en su oído con seductora voz.
—Por supuesto —respondió acercándose hasta casi besarla— pero no querría montar ese espectáculo frente a nadie —la besa lento acariciando sus labios con su lengua. Ella pasa una de sus manos por el estómago y la lleva hasta el pecho, dejando un camino ardiente al parecer del chico.
—¡Eso es amigo! ¡Llévala a un apartado! —escucharon decir a una desconocida voz. Al girar sus cabezas la morena se encontró nuevamente con aquel ser despreciable que la acorraló a la salida del baño, ahora iba acompañado, aunque más bien parecía ser arrastrado por otro joven de cabellos rizos. Más ahora, vitoreaba a su amiga, que avergonzada, se sentó a un lado de Taro mientras él les hacía señas de que continuaran su camino. El llamado Masato se alejó entre reclamos y empujones al otro lado del lugar. La joven Tendo deseó no volverlo a cruzar.
—Cosita, iré a buscar algo de beber ¿te traigo algo? —preguntó Taro a la pelirroja
—No, bebé, así estoy bien —obtuvo como respuesta
—¡Ag! ¿Qué es eso de cosita y bebé? Existen otros diminutivos menos empalagosos y bizarros —se burló Ranma cuando Tadashi desapareció entre la multitud.
—¿Ah, si? ¿Pues a ti que te importa? ¡Oh! Espera, recuerdo algo… ¡Aah, Akane, eres deliciosa! —simuló la voz de su hermano.
—¡Ranko! —gritó la mencionada abochornada.
—¡Ooh, me encanta, sigue así! —seguía imitándolo.
—¡Bien, bien! Lo siento ¿Si? Ya fue suficiente —dijo de repente el ojiazul tapando la boca de la pelirroja, quien le dedicó una mueca algo pervertida moviendo sus cejas arriba y abajo.
—¿Ocurre algo? —preguntó Taro cuando regresó.
—Nada, bebé, nada —rió Ranko mirando socarronamente a la pareja a su lado.
Minutos después, Nabiki hizo acto de presencia llevándose a su hermana y a la chica Saotome a la pista. Ranma, al ser mal bailarín, declinó la oferta y se limitó a admirar a su bella novia, que no se movía como su hermana o como la misma Nabiki, sus movimientos eran algo toscos y robóticos, pero el muchacho no podía dejar de verla mover sus caderas e intentar seguir el ritmo de la música con sus pasos algo raros. Le divertía y a la vez admiraba el valor de la muchacha, pues ella era consciente de su nulo sentido a la hora de bailar, sin embargo ahí estaba, dando lo mejor de sí, disfrutando de las notas que se colaban por sus oídos.
—¡Ranma! —llamó su representante por cuarta vez.
—Lo siento, ¿qué decías? —preguntó volviendo a la realidad.
—Vaya, sí que estás hasta la madre con esa chica —comentó con un deje de sarcasmo.
—He de recordarte que estás igual de metido con mi hermana ¿o debo recordarte que le hiciste una endoscopía con tu lengua hace unos momentos? —respondió divertido.
—Mejor dejemos el tema ahí —finalizó Taro un poco abochornado.
—Si, claro —murmuró Ranma por lo bajo— ¿qué era lo que me estabas diciendo?
—Que porqué no vinieron Ryoga y Mousse.
—Oh… Ryoga ya no quiere salir, desde que está con Akari, se ha calmado un poco y Mousse estaba algo enfermo. Su voz sonaba mal, y lo noté que no podía hablar del todo bien, su nariz estaba fatal.
—Espero que sea pasajero —meditó en voz alta.
—Seguramente, ya sabes cómo lo afecta el cambio de temperatura —el pelinegro restó importancia al hecho meneando una mano.
—Si, lo sé, pero está cerca el show del Kabuki-Za y tenemos la gira casi sobre nosotros —recordó Taro.
—Es cierto —suspiró el ojiazul con cansancio— ¿ya está todo arreglado para eso? Hospedaje, entrevistas y todas esas cosas…
—Si, ya está casi todo, al menos lo de la primera parte de la gira.
—¿Qué quieres decir?
—Aún tengo que hablar con los organizadores de los MTV Awards, no se si todos los artistas fuera de USA se hospedarán en el mismo hotel o si podemos elegir nosotros.
—Es la primera vez que nos nominan a algo —razonó el joven azabache.
—Correcto, tuvimos suerte de que el K-pop se abriera camino en América. Aunque sus bailecitos cronometrados me marean.
—¿Te imaginas a Ryoga intentando hacer una de esas coreografías? —rió al imaginar a su despistado compañero meneando sus caderas.
—¡Ahj! Gracias por la imagen mental, Ranma —sacudió la cabeza para eliminar la grotesca escena de sus retinas— Mousse me ha pedido llevar a Shampoo —comenta después de unos minutos.
—¿Y…?
—Le dije que no —se encogió de hombros—no me parece correcto. Si dejo que él lleve a su novia, todos deberían llevarlas y ya sabes cómo se llevan las mujeres y las giras —dijo recordando cuando Mei-Ling fue de acompañante con el joven chino y la situación se salió de control.
—Lo recuerdo, ella se volvió desde Okinawa sola —meditó el pelinegro mientras observaba a su pareja moverse entre la gente.
—¿Te preocupa? —soltó Taro de golpe.
—¿Qué cosa? —se hizo el desentendido.
—La gira.
—N-no. Me preocupa más saber cómo lo llevará ella. Ya sabes… Estaremos separados mucho tiempo y ya sabes cómo fue la cosa con Azusa —recordó las escenas de celos que su ex-novia solía plantearle en cuanto él ponía un pie fuera de la ciudad.
—Sabes que Akane no es Azusa ¿verdad?
—Lo sé. Pero eso no calma mi miedo.
—Ella no te abandonará. Puedo asegurártelo.
—¿Tu crees?
—Dalo por hecho
—¿Acaso Ranko te ha dicho algo? —quiso saber un poco impaciente.
—No, pero es bastante obvio.
—¿Qué cosa?
—Que te ama —dijo simplemente provocando que el moreno se volviera colorado de vergüenza.
—N-no sé que decir.
—No digas nada, no te preocupes, ella estará bien.
—¿Y yo? Es poco el tiempo que pasamos juntos y ahora debo irme. Además, con todo lo que ha pasado, no me siento seguro de dejarla aquí sola.
—No puedes llevarla. Lo sabes.
—¡Lo sé! Eso es lo que más me impacienta. El no poder estar con ella.
—Tiene cosas que hacer, estudia, trabaja… no querrás que pierda tiempo por que tu estás preocupado —Taro siempre tenía las palabras correctas— déjala ser, estarán bien. Además tienen videollamadas y toda esa tecnología que no comprendo del todo.
—De acuerdo. Ya dejaré de preocuparme —se rindió.
—¡Esa es la actitud! —vitoreó el representante mientras el ojiazul se perdía nuevamente en los movimientos de su pareja en la pista..
Pudo notar que ella estaba feliz con sus ojos cerrados y aquella expresión de paz. Hasta que luego, de un segundo a otro, todo se fue al caño.
Ranko meneaba sus caderas de un lado a otro, Nabiki las movía en forma circular bajando hasta casi quedar de cuclillas y luego hacia arriba mientras Akane hacía un burdo y bizarro intento de twerking.
La menor de las Tendo, no prestaba atención a su alrededor, sólo cerró los ojos y se dejó ir, moviéndose al compás de la música, dejando que su cuerpo tome vida propia.
Unas manos grandes se posaron en sus cintura, sin abrir sus ojos, se pegó al cuerpo detrás de ella, sabiendo -o al menos, eso creía- que era Ranma quién se le había unido. Comenzó a menearse contra él, sintiendo de inmediato su erección
—Sabía que te rendirías ante mí, preciosa —escuchó junto a su oído y abrió los ojos con su cuerpo vibrando de miedo. El hombre detrás de ella la volteó con brusquedad tomando sus muñecas e intentando besarla, comenzaron a forcejear.
—¡Suéltame degenerado! —gritó Akane cuando salió del estupor inicial.
—¡Vamos muñeca! Dame solo un besito —siseó él en un deplorable estado de ebriedad.
—¡Ni lo sueñes! —exclamó la ojicafé dejando ir un escupitajo hacia el rostro del tal Masato, cuando hizo el amague de besarla.
—¡Ag! ¡Niña estúpida! —le gritó empujándola, luego alargó el brazo con la clara intención de darle un golpe, cuando Akane quedó detrás de la espalda de Ranma, quien la hizo hacia atrás y evitó así cualquier golpe a la chica.
—¡Hey! ¿que te pasa idiota? ¿Quién te crees que eres? —recriminó Ranma enojado
—No te metas, amigo, esto es entre ella y yo —el hombre intentó rodear al ojiazul para llegar a la pelinegra.
—¡No hay nada entre ella y tú! Ni siquiera la conoces, hazte un favor y vete por donde viniste ¿quieres? —vociferó de nueva cuenta dejando otra vez a Akane detrás suyo.
—¡Ah! ¿Así que quieres pelear? Ella no lo vale, amigo. Es una calienta-vergas. Seguramente es de esas que te seducen y luego se echan atrás —descargó su furia contenida.
—¿Qué acabas de decir? —murmuró Ranma con los dientes apretados y voz trémula.
—¿Acaso la conoces? ¡Ja! Seguramente si, es más, me jugaría la vida si digo que has intentado ligarla y ella se ha dejado, pero déjame decirte, amigo, a mi también me la ha puesto dura cuando salía del baño.
—Retira lo que has dicho —tomó a Masato de las solapas de su horrible camisa color marrón y lo zarandeó— Te PROHÍBO que hables así de MI novia —amenazó al hombre para luego empujarlo haciéndolo caer de bruces. Más no contento, el acosador se levantó e intentó darle un derechazo a su rival, pero éste jamás llegó a destino.
El puño de Masato, quedó a medio camino cuando fue empujado hacia atrás por uno de sus amigos, que llegó para evitar que la situación pasara a mayores.
—¡Ya cálmate viejo! Es la quinta vez que te le tiras a una chica, ten un poco de dignidad amigo.
—No te metas Toma, ve a la mesa, esta chiquilla verá..
—¡Nada! —interrumpió el chico de cabello claro rizado, Akane lo reconoció como el mismo que había arrastrado a Masato cuando éste se detuvo a gritarle cosas a su amiga que estaba junto a Taro— Ya te lo he dicho, no debes tomar alcohol, eres insufrible cuando bebes —continuó regañando a su amigo mientras lo tironeaba — Además ¿no ves que la chica está con su novio? —estalló señalando a la joven escondida detrás del pelinegro, que los miraba con ganas de golpearlos hasta que no quedase rastro alguno de ellos.
—¡Oh! ¡Lo siento! —se disculpó el agresor, parecía que por fin había caído en la cuenta— ¡De verdad, lo lamento mucho! No sabía que estabas con alguien —seguía diciendo mientras movía el cuello de un lado a otro intentando ver a la chica Tendo para disculparse.
—Está bien —respondió Ranma con voz amenazante— vete con tu amigo —agregó con enojo contenido, Akane agradeció no haberle visto el rostro, pues algo le decía que no sería algo lindo de ver.
—¡Vaya cuñadito! —agregó Nabiki apareciendo de la nada— yo en tu lugar le hubiera partido la cara sin siquiera darle explicaciones.
—No des ideas Nabiki —susurró Akane.
—Da igual, sólo venía a avisarte que me iré con Shojo.
—Hojo —volvió a corregir el muchacho detrás de ella.
—Hojo —se corrigió.
—¿Cómo te irás? —quiso saber la menor.
—He pedido un Uber, no te preocupes, regresaré mañana al mediodía o en la tarde.. ah… yo te aviso, ¿si?
—¿Estás segura? Sabes que podemos llevarte a donde sea —miró a Ranma buscando apoyo, puesto que no le agradaba saber que su hermana se iría con alguien a quien apenas conocía —bueno, casi- pensó.
—Ah, Akane, quédate tranquila. No me pasará nada, mira, apenas lleguemos, te mando mensaje
—Está bien —dijo resignada la ojicafé, quién no podría evitar que su hermana mayor se fuera, pero tampoco era nadie para prohibirle nada. A fin de cuentas, la notaba alegre y no ebria como una cuba. Tranquilamente se acordaría lo acontecido durante el resto de la noche— pero ve con cuidado —advirtió.
—Bye hermanita, si tienes sexo, no olvides el condón —canturreó alejándose haciendo que varios voltearan a ver a la morena.
—Dios… —se lamentó la menor viendo como su hermana se alejaba con pequeños pero apurados pasos hacia la salida acompañada de su ex-compañero de secundaria.
—¿Estás bien amor? —preguntó Ranma preocupado tomando el rostro de la chica para revisar que no tuviera rasguño alguno.
—Estoy bien, lo prometo —respondió cariñosa colocando sus manos sobre las del ojiazul.
—¿Segura? —reiteró la pregunta a lo que ella asintió— sabes que puedo ir a darle una paliza si quieres —la chica sonrió negando y besándolo en la punta de la nariz le pidió volver a su lugar.
Mientras regresaban, notaron que las cosas de Ranko tampoco estaban, Akane revisó su teléfono y allí tenía un mensaje de su amiga.
Akanita, me voy pero te dejo en buena compañía ¡iré a tener sexo salvaje duro contra el muro!
Ay amiga —pensó la morena. Respondió un escueto "ok" y le comunicó la resolución a su pareja.
—Entonces, ¿qué quieres hacer? Si quieres podemos ir a mi casa o te llevo a la tuya.
—La tuya está más cerca, me da flojera llegar a esta hora, tal vez despierte a papá.
—Bien, vámonos entonces —dijo ayudando a su novia a ponerse el abrigo que traía, el cual era un largo tapado de invierno, pues el frío de afuera congelaría a cualquiera.
En la calle, como no podía ser de otra manera, un grupo de fans que se había enterado que el pelinegro estaba en la discoteca, se autoconvocó afuera del lugar a la espera que él saliera y así tener una fotografía o autógrafo.
Es que estas chicas salen de debajo de las baldosas —pensó la joven Tendo algo molesta
Mientras el pareja intentaba esquivar a las fans de Polaroid, nuevamente apareció un acosador, esta vez no fue el tal Masato quién intentaba acercarse a Akane, sino otro joven que pertenecía a su mismo grupo de amigos.
—Hola hermosa. ¿Quieres que te lleve a algún lugar más cálido? —intentó flirtear.
—No, gracias —le contestó la morena molesta— ya tengo quién lo haga.
—¿Segura? Te veo demasiado sola.
—¿Ranma…? —preguntó Akane girándose para verlo escapar entre varios flashes de cámaras.
—Él no te merece, preciosura —se acercó tomando la mano de la chica.
—Suéltala —vociferó el muchacho Saotome al ver que aquel aprovechado intentaba ligar con su chica.
—Oye, no te metas en problemas de pareja, ¿quieres? —retó el otro tratando de abrazar a Akane, que forcejeaba.
—¡No te conozco! ¡Ranma!
—Que la dejes —amenazó el muchacho ya cansado, arremetiendo contra ese otro del que no sabía ni el nombre— ¿Problemas de pareja? ¡No eres nadie pedazo de basura! Ella es mi novia —gritó a la cara del desconocido que había caído al suelo mientras lo zarandeaba del cuello de su camisa.
—Basta Ranma. Déjalo en paz —pidió Akane.
—No, ya estoy harto de que quieran flirtear contigo, Akane.
—Tranquilo viejo, no sabía que era tu novia —intentó tranquilizar el que estaba tirado en el suelo.
—¡Ay no! ¿Tú también? —llegó corriendo el mismo muchacho de cabello rizado reclamándole al joven — ya se los he advertido, no vuelvan a invitarme a salir con ustedes porque no lo haré. ¡Se pasaron la noche acosando chicas! De verdad, amigo —dijo ahora mirando a Ranma y dedicándose a ver por primera vez a Akane, quedando así prendado de ella— lo lamento —meneó la cabeza y tironeó de su amigo
—Pierde cuidado —respondió Ranma escueto, abrazando a Akane en un claro mensaje de que ella ya estaba ocupada y que el muchacho siguiera su camino.
El muchacho se retiró llevándose a su compañero de juerga dejando a la pareja por fin sola.
—¿Soy yo, o eso ha sido una escena de celos? —quiso saber la chica.
—¿Qué cosa?
—Ya sabes, solo faltó que me levantaras y le mostraras el chupetón que me dejaste en el estómago la última vez —reprochó.
—¿Aún lo tienes? Puedo hacerte otro más visible, si quieres…
—Cállate —ignoró el comentario para subir al asiento del copiloto fingiendo molestia.
El viaje de vuelta al departamento fue tranquilo, Akane aprovechó a quitarse los tacones y quedar descalza apoyando los pies en el tablero.
—¿La has pasado bien?
—Si no fuera por los acosadores ...
—Es que eres irresistible —alardeó él acariciando el muslo de la chica.
—Lo sé —canturreó sonriendo acomodándose mejor en su asiento.
Cuando bajaron del automóvil, dentro del estacionamiento, la chica tuvo la sensación de ser observada. Girando su cabeza hacia todos lados, lo único que pudo distinguir fue el silencio y la oscuridad de la madrugada.
Ambos entraron al edificio y con ello, la sensación se quedó afuera, como la silueta que rápidamente se escabulló hasta salir del garaje.
Los días posteriores no fueron demasiado diferentes, ese presentimiento de estar siendo observada, la perseguía a diario. Es pura sugestión, Akane. Nadie está siguiéndote -se decía.
—¿Has retirado ya tu entrada para el show? —había preguntado Ranko el tercer día que acudieron al jardín de niños.
—¡Oh! Si, el fin de semana fui a buscarla, me he encontrado a Ukyo en el camino —comentó haciendo que su amiga se congelara en el acto.
—¿Y cómo ha ido? —preguntó cautelosa sabiendo que Ukyo siempre esperó a que su hermano la notase.
—Bien, de hecho, pasamos la tarde juntas, hemos congeniado bastante bien —le respondió la morena con una sonrisa.
—¿De verdad? —la pelirroja no creía del todo lo que su cuñada le estaba diciendo.
—Si, es más, hemos quedado en hablarnos para ir juntas al recital.
—Espero que por fin esté superando a mi hermano.
—Yo creo que sí, me dijo que había conocido a alguien, esa noche tenían una cita.
—¡Eso no me lo esperaba! —exclamó Ranko realmente sorprendida.
—Ni yo —replicó Akane.
Las dos chicas ingresaron al establecimiento escolar solas. Su compañera faltante, Haru, aún no llegaba y ellas debían preparar algunas cosas para sus clases del día y no querían retrasarse demasiado.
Aquel día, el jardín recibiría al nuevo profesor de educación física. La chica de cabellos negros sonreía al recordar las palabras de su amiga y cuñada- espero que sea un cincuentón calvo y poca movilidad… así no tendría que fantasear con él en lugar de Tadashi-
Esa chica es todo un caso -se dijo a sí misma negando con la cabeza.
Minutos después golpearon la puerta de la sala en la que se encontraba Akane. Era hora de dar la bienvenida al nuevo integrante.
La docente titular, Maru, llevó a los niños a la presentación mientras la ojicafé preparaba el salón para la siguiente actividad que incluía pinturas, pinceles y rodillos. Al terminar, admiró su obra. Todas las paredes estaban empapeladas con cartulinas blancas, por debajo de éstas, había papel de diario con el fin de evitar que los niños ensuciaran más allá del papel blanco. Lo mismo había hecho con el suelo, el cual cubrió con el mismo papel descartable para evitar ensuciar el lugar. Con un sonoro suspiro de cansancio por estar tanto tiempo agachada, se enderezó y salió del saloncito, directo al SUM, donde ya se terminaba la bienvenida al nuevo maestro. Llegó a escuchar a uno de los niños, Achiro, más precisamente, decir -espero que no se vaya como la maestra Akane… -se quejaba con uno de sus compañeros- ella es linda, serían una bonita pareja ¿no crees?
Su mente se nubló, sacudió la cabeza y ayudó a Maru en la vuelta al aula.
—¿Así que el nuevo profesor haría bonita pareja conmigo? —preguntó burlona, al llegar cerca del niño .
—¿Lo has escuchado? ¡Sí que lo serían! Ambos son de la misma edad y eres muy bonita —confesó sonrojándose inmediatamente.
—Bien, enano, para que te quede claro, no conozco al nuevo profesor —dijo en un tono seriamente divertido— además, yo ya tengo un novio —completó la frase logrando que el pequeño eleve la cabeza casi sin entender.
—Y si tienes novio, ¿por qué no ha venido contigo? —reprochó.
—Por que él trabaja y a veces no puede venir, de todas formas, no es algo que debas saber, peque.
—Eso quiere decir que ya no estás disponible… —susurró más para él que para ella.
—¿Qué cosa? —quiso saber al haberlo escuchado perfectamente.
—Nada, nada —terminó y salió corriendo hacia el salón.
Cuando la actividad terminó, las cartulinas que Akane había pegado en las paredes, ahora estaban llenas de dibujos, casitas, árboles, princesas, autos de carreras, flores, dragones, hasta creyó ver alguno que otro dinosaurio. La puerta volvió a ser tocada, esta vez, el grupo tenía clase de gimnasia así que mientras Maru recogía las pinturas y levantaba los diarios, la practicante acomodaba a los niños para llevarlos a su clase. Una vez que todos estuvieron acomodados, la joven abrió la puerta encontrándose de lleno con un par de ojos color miel, tan grandes que tranquilamente podía perderse dentro de ellos. La piel tostada del muchacho que no superaba los treinta y algo, contrastaba a la perfección con su cabellos claros. Un dejàvú llegó a ella. Ya lo había visto antes ¿pero dónde?
—Di-disculpa, vengo por los niños —dijo con voz algo tímida pero fuerte— soy Toma, el profesor de educación física.
—Claro, por supuesto —contestó Akane haciéndose a un lado para dejar pasar a los niños— justo iba a llevarlos —voltea y habla hacia los pequeños que esperaban ansiosos— bien, vayan todos tranquilos, sin pelear y en orden ¿si?
Los niños asintieron felices y salieron del salón con su nuevo docente que cada rato volteaba a ver que los pequeños no se dispersen y en parte, a ver a la bella maestra con la que tuvo la suerte de cruzarse poco antes. Lástima que ya esté con alguien -se lamentó.
—¡Dime que has visto al nuevo profesor! —dijo una Ranko agitada sacudiendo el brazo de su amiga apenas la vio salir de la escuela.
—Si, lo vi. ¿Porqué? —preguntó desconcertada.
—¿No tienes la sensación de haberlo visto? —decía mientras lo buscaba con la vista.
—¿Tu también? Me pasó lo mismo —le contestó asombrada.
—¡Adiós Akane! —saludó Achiro, quién llegó corriendo junto al par de amigas.
—Adiós, peque ¡no corras! Podrías caerte —regañó cuando el niño frenó frente a ella.
—Lo lamento ¡No pasará de nuevo! —gritó el infante que nuevamente salió disparado a las carreras.
—Este niño va a matarme —escucharon una masculina voz detrás de ellas.
—Es un niño todavía, está lleno de energía —comentó la morena con una sonrisa al padre del pequeño, quien aguardaba en la esquina, saltando con otro compañero.
—Lo sé, pero lamentablemente yo ya no tengo tanta… me cuesta a veces seguirle el ritmo —sonrió de vuelta a la pelinegra— bien, debo recuperar fuerzas, aún me quedan tres carreras más hasta que lleguemos a casa —se quejó el hombre comenzando a trotar al tiempo que alentaba a su pequeño hijo— ¡Me has ganado! Pero estoy seguro de que hiciste trampa.
La pelirroja, que no le quitó el ojo al hombre que se alejaba, comenzó a lamentarse mientras le echaba una última mirada lasciva al tiempo que se mordisqueaba el labio inferior.
—En serio, Akane. Si no fuera porque he establecido mi relación con Tadashi, no me molestaría ser la nueva mamá de ese niño.
—¡Nena! ¿Qué diría Taro si te oyera? —regañó la ojocafé.
—Bueno… me encerraría en la habitación hasta que se me quite la idea de la cabeza —sonríe de manera pretenciosa.
—¿No tuviste suficiente el fin de semana? —quiso molestar a su amiga.
—Oh, por supuesto que sí, pero ya no es fin de semana.
Y el dúo de amigas continuó caminando hacia la parada del transporte que las dejaría a cada una relativamente cerca de sus casas.
No estaba muerta, estaba de parranda (?)No tengo mucho para decir, solamente gracias por la espera, detesto tardar tanto en actualizar pero de verdad se me complicaron las cosas, ademas de que no me sentia de animos para escribir... pero espero estar actualizando más seguido, tengo taantas ganas de llegar a lo bueno de la historia, pero por suerte no falta mucho para eso.Mil gracias a todos los que leen, agregan la historia a favoritos y le dan follow, me hacen taaan feliz (LTambién um millón y medio de gracoas a mi beta DanisitaM, corran a leer su fic "Capturando tu corazón" y el fic ESTAFA DE AMOR, lo van a AMAAAAR!Obviamente, colo no podía ser de otra manera, mis saludos especiales a toooodo el #TeamRanmaconda , son realmente un apoyo esencial para mi (L)Ahora sí, me despido hasta la proxima!
