Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi

Capítulo 16:

Los días se volvieron grises después de la última visita a la casa de los Saotome. Akane se daba cuenta. Ranma estaba algo distante, por momentos se perdía en sus propios pensamientos, pero, en esencia, al menos cuando lograba despejarse, volvía a ser el mismo chico alegre que ella conocía.

Y no era la única. Durante sus breves charlas entre clases y a la salida de las prácticas, Akane notaba la mirada de su amiga/cuñada ensombrecida por momentos. Algunos días se aparecía con unas tremendas ojeras y otros parecía volver a ser la misma.

Varias veces su primo Ryoga iba a buscarla a la salida, el chico del colmillo también se veía algo apagado, pero no tanto como los Saotome.

El tema con la abuela afectaba a todos en menor o mayor medida, y eso la ponía nerviosa. Quería alegrar a Ranma pero no se le ocurría algo bueno para hacer, además claro, del sexo.

Salir no era una opción, él estaba bastante ocupado con los preparativos del recital que estaba casi en la puerta, la gira a la vuelta de la esquina y lo último que quería era perder el tiempo. Quizá no fuera tan así, pero la ojicafé entendía que su reclusión era en parte para alejar los pensamientos, manteniéndose ocupado.

A menudo se encontraba ella misma distraída. En su casa, en el trabajo, en la misma sala de prácticas, se olvidaba algunas cosas, se le caían los objetos de las manos, no oía cuando la llamaban.

Uno de esos días, olvidó que la clase tenía que esperar al profesor de gimnasia y al entrar él a la sala le dio un terrible susto, pues ella no lo escuchó tocar y mucho menos sintió cuando el muchacho entró.

—¡Ah! —gritó cuando Toma le tocó el hombro.

—¡Perdón! —se excusó levantando las manos— toqué la puerta y nadie contestó, creí que estaba bien si entraba —dijo mientras saludaba "de puño" a los niños que se le acercaban.

—Si, está bien, disculpa, no estoy muy concentrada últimamente —comentó la joven un tanto avergonzada.

—No te preocupes, puedes seguir desconcentrada en lo que me llevo a estos pequeñines ¿Qué dicen niños? ¿Dejamos a la señorita Akane un momento a solas? —preguntó a los infantes que por su propia cuenta ya estaban posicionados en fila esperando en la puerta.

—¡Si! —respondieron todos juntos a coro.

—Vaya, ¡que niños más independientes, ¡se colocaron en fila antes de que les dijeran! —felicitó a la clase mientras aplaudía— los tienes bien enseñados Kane — le habló en voz baja mientras apoyaba una mano en su hombro en señal de aprecio.

—G-gracias —contestó la muchacha sonrojada.

—¡Bien pequeñines! Vayamos a mover las piernas que hoy les tengo preparados unos juegos que estoy seguro, les encantarán.

Akane sonrió mientras Toma salía de la sala cantando a coro con los niños una canción sobre un tiburón que estaba a la vista, el sonrojo perduró unos pocos segundos más mientras acomodaba el lugar para la actividad que seguía.

Con el paso de los días la sensación fue mermando, su amiga seguía taciturna por momentos y Ranma, si bien seguía perdiéndose en sus pensamientos, aquello ocurría con menos frecuencia.

Una tarde, una de esas pocas tardes en las que estaba libre, había quedado en salir con Yuka y Sayuri, sus compañeras de trabajo. Si bien se veían a diario, no era lo mismo, puesto que recientemente la morena dejó de trabajar un turno para dedicarse a terminar su carrera.

Se reunieron a mitad de camino del Tokyo Dome y Nerima, ya que las dos chicas vivían relativamente cerca de su lugar de trabajo y Akane no quería que se desviaran mucho del sitio.

Mientras esperaba a sus amigas, se encontró con una joven de unos diecitantos o quizá veintipocos. La muchacha de ojos grandes y cabello rubio-naranja se le acercó preguntando si ella era Akane Tendo. La mencionada, aunque un poco desconfiada, contestó que en efecto, lo era y la pelinaranja pegó un pequeño pero entusiasta saltito de alegría.

—¿Puedo pedirte una foto? —pregunto sin el menor ápice de vergüenza.

—Por supuesto —respondió la ojicafé algo aturdida.

Luego la joven se marchó, no sin antes decirle que estaba muy contenta por ella y por Ranma y que esperaba verla en el show del Kabuki-za.

—Oww, nuestra Akane ya es famosa —escuchó detrás de sí la voz ácida de Sayuri.

—¡Eres toda una celebridad Akane! —saludó Yuka.

—¡Chicas! Por favor, no soy una celebridad —respondió sonrojada e intentando esconder su vergüenza.

—¡Vamos Akane! Sólo estamos bromeando —comenta la segunda mirando de manera inquisidora a la primera.

Las tres chicas continuaron charlando de trivialidades, pues a pesar de convivir en el Tokyo Dome, no era lo mismo.

Decidieron entrar en una cafetería de aquella zona y pedir algo caliente, puesto que el frío era cada vez más notorio, sobretodo en las tardes.

Mientras esperaban su pedido en una mesa cerca de la entrada, la pelinegra pudo ver como su compañero "de trabajo", Toma, entraba por la puerta sobándose las manos en un intento de hacer que éstas entrasen en calor.

Sin darle demasiada importancia volvió su atención a sus compañeras de trabajo quienes parloteaban sin cesar.

—Es que después que te fuiste comenzó a llegar gente por montones ¡Salían de todos lados! —se quejaba una Sayuri con semblante cansado.

—Parecía un desfile, no paraban de llegar —siguió quejándose Yuka.

—Seguramente la mayoría eligió salir en la tarde que no hace demasiado frío —justificó la Tendo.

—Puede que sea cierto pero nos agotaron, hasta Hinako nos ayudó con las ventas.

—No entiendo igual el porqué. No hay ningún show demasiado grande como para que se llene de esa manera.

—No, pero muchos han venido a comprar de último momento… ya sabes cómo son, el espectáculo es el sábado y el viernes a última hora vienen en busca de lo que encuentren.

—Muy cierto mi amiga —dijo la primer chica.

—¡Hola Kane! —saludó el muchacho llegando con una sonrisa.

—¡Toma! Que alegría verte ¿Qué haces por aquí?

—Vivo a un par de manzanas, voy llegando de mis labores —dice un tanto cansado.

—¿Recién? Pobre, debes estar cansado —acota una de sus amigas.

—¡Oh! Lo siento, no los he presentado. Yuka, Sayuri, él es Toma, es profesor de Educación Física donde estoy haciendo mis prácticas. Toma, ellas son Yuka y Sayuri, mis amigas y compañeras de trabajo.

—Damas mías, un placer conocerlas —dijo con una inclinación caballerosa que derritió a una de las jóvenes.

—¿Te sientas con nosotras? —invitó, cómo no, Sayuri— pareces cansado.

—Ehh… si a ustedes no les molesta, a mi tampoco me importaría —sonrió haciendo que se notara el hoyuelo que tenía en la mejilla izquierda del rostro— pero primero, debería hacer mi pedido —se retira hacia el mostrador.

Mientras el muchacho se alejaba, la pobre Akane no podía evitar sentir esa antigua angustia que la envolvía, recordando con nervios como tiempo atrás sentía el mismo nudo en la boca del estómago cada vez que alguna persona del sexo opuesto se le acercaba.

Se dio cuenta de que aún con el tiempo que había pasado, seguía albergando dentro de sí algún que otro pequeño miedo de que su pareja la descubriera con alguien que no fuese él.

Ranma no es así, él no me haría daño, ¿cierto?. No, él no me lastimaría jamás…

La muchacha intentaba calmarse, aún sabiendo que su actual pareja no le haría ningún desplante, no podía deshacerse de aquella sensación de estar haciendo algo malo, como lo hubiese catalogado su ex pareja.

De pronto su teléfono sonó, fingiendo estar perfectamente abrió la aplicación de mensajería instantánea y encontró un audio de Ranma donde se disculpaba con ella, ya que aquella noche habían quedado para cenar juntos pero les surgió una presentación de improvisto en un programa de televisión.

No te preocupes, cariño —le había contestado— estoy con Yuka y Sayuri —se preguntó cómo reaccionaría Ranma de saber que Toma estaría con ella, así que decidió "probarlo"— nos hemos encontrado con un profesor que da clases en el mismo lugar donde hago mis prácticas, tal vez se quede unos momentos y luego iré a casa. No te preocupes, te avisaré en cuanto llegue.

—De acuerdo, cariño ¿Debería preocuparme por ese profesor?

—¿Preocuparte? ¿Porqué?

—Jajaja de acuerdo, entonces ve con cuidado.

¿Se había reído para no discutir? ¿O simplemente no le tomó demasiada importancia?

Dejándolo pasar y sintiéndose en cierta forma un poco más "tranquila" siguió con la charla, a los pocos minutos, Toma se retiró y tiempo después también lo hicieron las tres chicas.

Akane continuó su camino al despedirse de sus amigas y mientras volvía a su hogar recordó que Ranma mencionó que estarían en un programa, así le envió un mensaje preguntándole en qué canal y qué horario.

—Comienza a las diez de la noche, por el canal de deportes ¿Estás volviendo a tu casa?

—Si, ya me despedí de las chicas… Oye… quería preguntarte algo…

—Por supuesto, dime... ¿Vas a proponerme matrimonio? Diablos, quería hacerlo yo primero.

—Jajajaja no seas idiota… espera… ¿Ibas a proponerme matrimonio?

—No… aún…

—Eres… ¡Bah!

—Jajajajaja, olvídalo ¿Qué ibas a preguntarme?

—Oh, cierto… eso… ¿Te ha molestado que me encontrara con Toma?

—¿Quién es Toma?

—¿El profesor del te comenté hoy?

—¡Ah! Eso…. No ¿Porque me enojaría? ¿Debería tener motivos para hacerlo?

—No, pero… no importa, no me hagas caso.

—Hey… no tienes que sentirte mal, no has hecho nada malo. No es como si me fueras a engañar cada vez que te encuentras a alguien. A menos que sea así… y si lo es, prefiero no saberlo.

—No, no, no, jamás te engañaría.

—Entonces no veo dónde está lo malo… mientras tú no te sientas incomoda, por mi esta bien cariño.

—Gracias, amor. ¡Te amo!

—También yo cariño. Debo dejarte. ¿Porque? No puedes saberlo… mentira, me llaman los chicos, debemos ultimar detalles, luego hablamos.

—Jajaja idiota, de acuerdo, te amo.

—También te amo.

Ranma no está enojado, pensó la chica Tendo.

Sonrió tranquila y dejó que su mirada se perdiera en el camino.

Horas más tarde, estando en su habitación, la muchacha buscó en su teléfono la transmisión en vivo del programa donde sería entrevistado el pelinegro.

Minutos después, se oyó la característica cortina del mismo y el presentador hizo acto de presencia.

Si bien era un programa de deportes, Ranma le había comentado a la chica que se habían hecho amigos con el conductor y que cada tanto hablaban.

Eso le hizo reflexionar sobre toda la gente famosa e importante que su novio conocía.

Incluso recordó que varias veces lo llamaron artistas de otros géneros con los que la banda habían hecho buenas migas.

Por un segundo se dejó envolver por una sensación de orgullo, pues, Ranma no había cambiado su esencia. A pesar de codearse con gente tan importante, no era aquel tipo de persona a la que la fama lo hacía cambiar. Le gustaba la simpleza con la que vivía, sin demasiados lujos ni presumiendo cosas.

Sus redes sociales eran pura y exclusivamente para contenido de la banda y en su página personal de Facebook no había más que contenido random.

La próxima vez que vea a la tía Nodoka, le agradeceré por haberlos llevado por el camino humilde, pensó para sí.

Volvió a la realidad, no prestó mucha atención al programa a excepción de cuando Polaroid fue presentado.

Tocaron dos canciones y fueron al corte, como era de esperarse.

Apenas fueron a comerciales, su teléfono sonó en su mano. Bajó la barra de notificaciones sin querer salirse de la transmisión, pues temía perderse algo.

Rió por lo bajo recordando que aquella era la misma acción de su hermana Nabiki, quien se rehusaba a ir siquiera al baño con tal de no perderse nada.

La pantalla le mostraba un mensaje de Ranko que decía: "¿Lo estás viendo? ¿Notaste…" y el mensaje se cortaba. Pues si quería leerlo completo, debía abrir la conversación.

Haciendo un gesto entre cansado y rendido, tocó el mensaje y su pantalla cambió a la aplicación.

-¿Lo estás viendo? ¿Notaste que el estudio está lleno de fans? ¡Cómo lo hacen! Si ellos mismos no sabían que estarían allí sino hasta último momento.

-No lo sé… pero sus gritos casi no me dejaban oír nada.

-Menos mal que no sufriste sus acosos a toda hora cuando estábamos en Sapporo.

-Te compadezco amiga.

-¡Oh! Ya empieza otra vez.

Akane cerró la conversación y volvió a abrir la transmisión, la pequeña pantalla volvía a estar ocupada por el conductor que hablaba sobre un analgésico o algo por el estilo.

Ranma y compañía nuevamente aparecieron en pantalla. Ésta vez, estaban sentados en un sillón. El ojiazul se situaba en el extremo más cercano al conductor, Ryoga estaba en medio y Mousse en la otra punta.

Los tres se veían increíbles. Ranma llevaba el cabello recogido en un moño bajo, Ryoga lo traía un poco más corto que de costumbre y Mousse se había hecho una cola alta.

Comenzaron con la entrevista, aunque pareciera más una charla entre amigos.

Akane sonreía escuchando distintas anécdotas y frases graciosas que decían mientras eran entrevistados.

Su teléfono vibró con un nuevo mensaje. Debe ser Ranko otra vez… luego le respondo.

—Entonces muchachos, están preparando un show en el Kabuki-za. ¿Cierto? —preguntó el conductor.

—Así es, tenemos fecha para dentro de muy poco —responde Ryoga— estamos preparando todo, ensayando, viendo la puesta en escena.

—¿Es cierto que ustedes supervisan la iluminación?

—Somos bastante quisquillosos en ese sentido —cuenta Ranma— al principio no nos importaba demasiado, pero una vez, viendo la presentación que transmitió otro canal, nos dimos cuenta de que era demasiado simple.

—Necesitábamos "más" —secundó el del colmillo— entonces Mousse se metió de lleno en ese tema, luego lo hicimos nosotros, y así terminamos haciéndonos cargo, casi, de la puesta en escena en general. Desde la iluminación, los juegos de pirotecnia, absolutamente todo.

—Entonces en este show que se viene harán algo espectacular seguramente.

—Esperamos que les guste, nada más —respondió Mousse.

La entrevista siguió unos minutos más y luego la banda fue despedida de cámara pero invitados a cerrar el programa en unos cuantos minutos.

Aprovechando eso, la morena bajó a buscar algún snack, cambiarse la ropa por su pijama para finalmente, cuando el programa terminase, lavarse los dientes y acostarse a dormir.

Pero antes siquiera de bajar, recordó que le había llegado otro mensaje así que lo abrió.

Un número desconocido le había enviado una imagen de un detrás de escena. La fotografía estaba tomada desde lejos, era el estudio de grabación donde se encontraba Ranma. Lo podía ver sentado en su lugar hablando con el conductor. La habían sacado durante el programa… eso quiere decir … ¡Lo están siguiendo!

Un escalofrío recorrió su espalda.

Otra imagen llegó. Pero ésta era aún más aterradora.

En esta, se los podía ver a ambos, ella misma y Ranma, durmiendo abrazados. Fue la noche que tuvo el ataque de alergia recordó viendo su vestimenta.

¿Qué debía hacer? Quería salir corriendo a buscar a su novio, advertirle. Pero tampoco quería asustarlo. ¿Quién demonios estaba detrás de todo esto?

Muerta de miedo pero tomando valor, respondió a las imágenes.

¿Quién eres? ¿Qué es lo que buscas acosándonos?

Pero el mensaje jamás llegó a su destino. Habían apagado el aparato o directamente la bloquearon.

Presa de un miedo profundo, se levantó de su cama, se acercó a la ventana y con miedo de ser vista -pues ahora creía que la vigilaban día y noche- cerró las cortinas y luego bajó la persiana haciendo un ruido sordo que rebotó en todas las paredes de la habitación.

Ranma debe saberlo, pensó abriendo la conversación del chico para reenviarle las imágenes seguidos de unas pocas palabras explicándole el contexto de aquella rara y escalofriante situación. Ninguno de los mensajes le habían llegado, quizá el pelinegro no contaba con una buena conección o simplemente su teléfono estaba apagado.

Se recostó con el corazón latiendo a toda velocidad y minutos después cayó rendida en un turbio y extraño sueño.

Al día siguiente, despertó cansada y muy temprano. Aún no amanecía, había tenido una mala noche. Despertaba cada poco y varias veces con un sudor frío, hasta creyó tener el rostro empapado de lágrimas, pero no recordaba el sueño. A decir verdad, no recordaba ninguno de ellos. Sólo sabía que sentía miedo.

Dio un par de vueltas esperando volver a dormirse, pero se rindió en cuanto descubrió que le era imposible volver a un estado de relajación.

Decidió descargar sus frustraciones en el dojo. Había vuelto de a poco y con ejercicios básicos, pero estaba feliz de poder retomar -en cierta forma- las artes marciales. Comenzó con movimientos lentos, tomándose su tiempo para ir elevando la dificultad y el nivel. Pero no se sentía a gusto.

Recordó las imágenes de la noche anterior. Alguien estaba siguiéndola, siguiéndolos. Y estaba decidida a terminar con el problema de acoso.

Sus movimientos se hicieron más rápidos y difíciles. Recordó las viejas Katas y su cuerpo reaccionó por sí solo.

Mientras las gotas de sudor caían por su sien, su mente se iba nublando y sus ejercicios eran a cada segundo más y más bruscos hasta que un fuerte tirón le hizo darse cuenta, sus piernas ya no resistían.

Un pensamiento llegó de improvisto, sin ser llamado, sin pedir permiso. Ranma tiene muchas ocupaciones. Están por hacer un show, están por irse de gira. No puedo preocuparlo también por esto.

Lanzó un suspiro largo y fuerte. No. Él no lo sabría, se encargaría ella misma.

Salió de dojo a paso lento pero decidido. Llegó a su habitación y preparó la ropa que usaría ese día. Checó su celular y vio que sus mensajes aún no le habían llegado al pelinegro. Decidió eliminarlos.

Se metió al baño, llenó el ofuro con agua caliente y se dejó caer dentro. Sus músculos se contrajeron y relajaron de manera lenta, podía sentir como el hormigueo se iba extendiendo hasta cubrirla por completo llegando a un estado de relajación absoluta.

Cerrando los ojos comenzó a divagar en los posibles y distintos escenarios, donde, en algunos, Ranma se enojaba por no contarle sobre el acosador. En otros, se veía temeroso y preocupado.

Poco a poco fue entrando en un estado de semi-inconsciencia. Despertó minutos después, cuando una brisa pasó frente a ella enfriando parte de su cuello al descubierto, sus manos y pies estaban blancos y arrugados.

Salió del agua y se preparó para su día. Era el último de la semana, estaban a pocos días del show en el Kabuki-za, lo que suponía una despedida de su pareja por tiempo indeterminado.

Echando un suspiro salió de su casa directo al trabajo, luego a sus prácticas y finalmente iría a descansar.

Minutos antes de terminar su turno, recibió un mensaje de Ranma, preguntándole si tenía ganas de acompañarlo en los ensayos.

Si, porqué no, será lindo despejarse un rato.

De acuerdo, pasaré por ti al final del día, preciosa.

Con el paso de las horas y las distracciones, la joven Tendo le fue quitando importancia al tema del acosador y sus respectivos nervios.

Casi al final del día se sentía sin ninguna presión ni preocupación. Había empujado los sentimientos a lo profundo de su ser. No se dejaría inundar por los nervios.

Mientras los niños se formaban en dos hileras frente a la maestra en el pequeño SUM, Akane estaba parada cerca de una ventana que daba a la calle. Le llegaban los murmullos de los padres esperando afuera, los autos al pasar, y creyó escuchar voces emocionadas y chillonas de algunas jóvenes. Por un momento se preguntó el motivo por el que estarían tan alteradas.

¿Será quizás porque tu novio está afuera esperándote? Dijo una vocecilla en su cabeza.

Sin dejar de prestar atención a Ranko que parloteaba sobre lo ebria que se pondría cuando terminase la carrera, se puso de puntas de pie y echó un ojo a la calle.

Ahí estaba él. Con el cabello suelto, unos anteojos negros de sol levantados sobre su cabeza, una chaqueta marrón sobre una playera blanca y unos pantalones de jean azules.

El casco de Iron Man reposaba en el asiento y el rosa chicle colgaba del manubrio mientras él se apoyaba sobre la motocicleta amarilla al tiempo que toqueteaba la pantalla del celular.

Sintió su teléfono vibrar en su bolsillo y una sonrisa surcó su rostro.

Volvió a espiar con disimulo hacia afuera y logró verlo acomodar sus anteojos de nuevo sobre su nariz adoptando una pose despreocupada cruzando las piernas, reposado sobre la motocicleta amarilla.

Por eso están alteradas -pensó

Mientras los pequeños se despedían con su típica canción, las practicantes salieron del establecimiento cuchicheando entre sí.

Haru fue la primera en despedirse en la entrada, girando en sentido contrario al camino que usualmente tomaban.

Al verla salir, el pelinegro sonrió enderezándose en su lugar, se quedó embobado admirando a la mujer que venía ataviada con una mochila y su delantal a cuadros. En ese momento cayó en la cuenta de que nunca la había visto con aquel pintorcito puesto.

A su mente llegó una imagen sumamente erótica de la chica vistiendo solamente aquella tela a cuadros. Sacudió la cabeza rápidamente. No era el momento ni el lugar de fantasear aquellas cosas.

Acercándose al muchacho con pasos lentos mientras seguía charlando con Ranko, la joven Tendo respondió con otra sonrisa iluminando su rostro.

Kane —escuchó detrás de si. Volteó y se encontró con Toma, quién salía algo agitado cargando un pequeño bolso. Dándole alcance, se atrevió a pasar un brazo por los hombros de la pelinegra y su amiga, más por compromiso con la segunda. Acción que le ganó una reprobatoria y mortal mirada del molesto ojiazul que comenzaba a desear tener los poderes de Superman y derretir al individuo con los ojos— ¿Quedamos esta tarde para ir por un café?

—Lo siento, campeón —contesta Ranma, que rápida y misteriosamente se había materializado junto a la pelinegra— pero la dama ya tiene cita conmigo. ¿Qué tal? Soy su prometido —se presenta levantando una ceja mirando amenazadoramente al tiempo que toma la mano de la chica y la empuja a su pecho pasando su propio brazo por la cintura femenina.

—¡Oh, lo siento! No sabía que estabas comprometida —responde Toma algo avergonzado y con un ligero temblor en la voz.

—Yo tampoco lo sabía hermanito… ¿Desde cuándo están prometidos ustedes dos? —pregunta Ranko con un claro deje bromista.

—Eso no te incumbre enana.

¿Prometido? —pregunta Akane susurrando por lo bajo y fue el turno de Ranma de ponerse nervioso.

—Yo también te amo —dijo en tono meloso finalizando con un fugaz beso en los labios de la mujer.

—E-entonces será en otra ocasión —rió el profesor intentando despedirse rápido.

—Oye, yo te conozco —habló el ojiazul de repente señalándolo con el índice— Tu amigo quiso propasarse con Akane en aquel lugar, ¿recuerdas amor?

—Por supuesto que lo recuerdo, cariño, es difícil olvidar una competencia de celos —comentó socarronamente la muchacha.

—Jejejejeje ¿celos? ¿yo? ¡De dónde sacas esas cosas cariño! Jejejejejeje.

—Bien… te ¡te veo luego Kan-Akane —corrigió el castaño para retirarse rápidamente.

—¿Qué es eso de prometidos Ranma? —preguntó nuevamente la chica Tendo en cuanto Toma se perdió de su vista.

—Es que la palabra novio no es suficiente para él ¿verdad Casper?

—Cierra el pico hobbit.

—¡Jajajaja! No seas tan celoso hermanito. Nos vemos mañana Kane —se despidió la pelirroja burlándose de su querido hermano.

—¡Ya verás…! —susurró por lo bajo el pelinegro.

—No me has respondido Ranma —sentenció Akane mirándolo fijamente al llegar a la motocicleta.

—E-estaba bromeando cariño —desvía la mirada tomando el casco rosado y entregándoselo.

—Esta vez te salvas… —rió por lo bajo subiéndose en el vehículo.

—Lo que usted diga, señorita —sonrió el ojiazul acomodándose delante de la chica.

—¡Adiós Akane! —sintieron una vocecilla.

—¡Adiós pequeño! —saludó en respuesta agitando su mano. Acto seguido, varios otros niños se despedían de lejos de la joven que tuvo que quitarse el casco para que la escuchasen.

—Eres muy solicitada por esos niños —comentó Ranma con un pequeño tono de reproche en su voz.

—¿Celoso?

—¿Yo? Pff, ni hablar Tendo.

—Oh, así que vuelvo a ser Tendo, de acuerdo Saotome, dos podemos jugar este juego.

—No se de qué hablas —finalizó el muchacho terminando de acomodar su casco para arrancar la Harley mientras la mujer detrás de él se volvía a colocar el casco— ¿Lista?

—Por supuesto —dijo en voz alta sujetándose fuerte de la cintura del guitarrista.

Minutos después llegaron al conocido departamento de Mousse.

La pareja iba llegando a la puerta cuando los interceptó Ukyo que iba de salida.

—¡Oh ya llegaron! —saludó alegre— los chicos están arriba, iré a buscar algunas cosas que faltan. Entren directamente, Mousse dejó la puerta sin llave —decía mientras abrazaba a los recién llegados— ¡nos vemos en un rato! —se alejó.

—No nos dejó decir ni hola —se quejó la chica.

—Ha de estar apurada —defendió el moreno.

Se miraron, levantaron los hombros y entraron en el edificio al que Ukyo convenientemente les había dejado la puerta abierta. Nada más entrar, la mujer se quitó el delantal celeste y blanco a cuadros para doblarlo y guardarlo.

—¿Sabes? Jamás te había visto con tu delantal —comentó el joven Saotome atrapando a la mujer por la cintura pegándola a su cuerpo.

—¿De verdad? ¿Nunca? —miró al joven, quien negó con una pícara mueca en sus labios.

—Tal vez esta noche podrías modelarlo para mí… ¿No te parece?

—¡Saotome! ¿Te me estás insinuando? —respondió seductora mirándolo por sobre su hombro al entrar en el ascensor.

—No lo sé, tu dime.

—Jajaja, eres terrible Ranma —remató picando el botón del piso de Mousse.

Entre risas, las chicas charlaban de trivialidades hasta que inevitablemente surgió el tema "Kabuki-Za"

—Airen ya decirme que tener VIP apartado para nosotras —dijo Shampoo mirando a Akane y Ukyo, ambas se miraron con complicidad y rieron.

—No iremos a los apartados —comentó la cocinera.

—¿Porqué? ¿Akane también?

—Sip, de hecho ya compramos las entradas.

—¿Ranma saber al respecto?

—Si, ya lo sabe.

—Entonces ¿yo estar sola en apartado? —dijo la china con un ligero toque de tristeza.

—Oh, no. Ranko y Akari estarán allí —comentó Ukyo.

—Entonces solo ustedes estar en campo ¿Cierto? —las dos chicas asintieron— ¿Porqué?

—No lo sé, siempre me gustó estar entre el gentío —respondió la cocinera.

—Yo me sentí atraída por el ambiente en el primer show al que fui —explicó la pelinegra— quiero saber cómo es estar de ese lado…

Para el momento de despedirse, Akane y Ukyo intercambiaron números y prometieron estar en contacto para ponerse de acuerdo en cómo y cuándo ir a hacer la fila el día del recital.

—Si queremos estar cerca, lo mejor es ir temprano —razonó la chica Tendo— a media mañana o mediodía estará bien.

—Akane, ¿si sabes que hay gente que va a hacer la fila unos días antes verdad? —la mencionada abrió los ojos en demasía no creyendo que aquel dato fuese real— no me mires así. ¡Ranma! —gritó a su amigo que de inmediato la miró— Dime, ¿cuándo comienzan a hacer la fila los fans para sus shows?

—Pues… depende de dónde sea… si son asientos numerados, una o dos horas antes, pero si es campo, suelen ir con varios días de antelación. ¿Porqué?

—Por nada —sonrió al ver la mueca de la pelinegra.

—¿Días antes?... Es… demasiado… no puedo ir dos o tres días antes, ¿qué haré con las prácticas? ¿Y dónde dormiremos? ¿Viviremos tres días en la calle? ¿Qué vamos a comer…?

—Tranquila, tranquila. No te espantes. No iremos antes, ni hablar. Llegaremos unas horas antes. El espectáculo comienza a las diez, seguramente abrirán las puertas a las ocho… si no me equivoco, las filas se hacen desde la esquina del Kabuki-Za, es decir, que si vamos más o menos a las cuatro y media o cinco, podemos hacer tiempo hasta que comiencen las avalanchas.

—¿Avalanchas? —preguntó la ojicafé confundida.

—Si. Como dije, las filas comienzan en la esquina. En determinado momento, harán que avancen hasta la entrada, ahí es cuando aprovecharemos. Entre toda la corrida, nos meteremos en medio y voilá, estaremos cerca del escenario —terminó de explicar.

—Pero no sería justo para los que estuvieron esperando durante horas y días…

—Ay, Akane, en el amor y la guerra todo vale. Y créeme, eso será una guerra.

—Porqué será que ya me estoy arrepintiendo… —dijo por lo bajo con pesar.

Entre tanta charla y evento programado, Akane se olvidó de su miedo al acosador y su respectiva existencia. Ni siquiera lo recordó cuando quedó a solas con Ranma en la calle, ambos preparándose para emprender el camino de vuelta.

—¿Vamos a cenar? Te invito a un lugar nuevo —propuso de repente el ojiazul.

—De acuerdo. ¿Dónde es?

—No demasiado lejos, dicen que sirven muy buena comida.

—Bien, vamos.

Aparcaron fuera de un restaurant sencillo, no era nada elegante como había imaginado Akane, era más bien familiar y daba ese aire de comida casera como la que preparaba su tía Nodoka.

Nada más entrar, les pegó de lleno la calidez y el aroma a hogar.

La pareja eligió una mesa y se sentaron a esperar que los atendieran.

Luego de una deliciosa cena y un postre que la chica comió muy a su pesar, Ranma consultó su reloj, eran más de las diez de la noche.

—Ay, mierda.

—¿Qué ocurre?

—Es tardísimo, debo llevarte a casa, sino mañana no estarás descansada.

—¿Mañana?

—¿Mañana no trabajas?

—No, amor. Estará cerrado por fumigación. Esta semana comienzan con las obras que estaban programadas ¿recuerdas que te conté?

—¡Cierto! —se lamentó el chico golpeando su frente contra la palma de su mano— pensé que aún faltaba… entonces… ¿vienes a mi departamento?

—¿Porqué no vienes mejor tú a mi casa? Digo, no tengo ropa allí y no quiero cargar mañana con todas las cosas del trabajo y las prácticas de hoy.

—De acuerdo pero, ¿tu padre no se molestará?

—Mi padre te adora, si no se quejaba cuando Shinnosuke se quedaba en casa, sabiendo que estás tú, dormirá más tranquilo jajaja.

—Tontita —respondió para luego besarle la punta de la nariz— bien, vayamos a tu casa entonces. Ya quiero que me modeles tu delantal. No creas que me he olvidado.

La mujer sonrió y se encaminaron a la motocicleta luego de pagar la comida.

¡YA SE! NO TENGO VERGÜENZA

Pero tengo algo mejor... una excusa :v se que va a sonar muuuy cliche y repetitivo pero estaba bloqueada. Entré en un bloqueo completo, no se me ocurría nada de nada, no quería hacer otro capitulo de relleno y tampoco quería saltar la trama a más adelante... Digamos que no estaba nada feliz con nada.

Pero logre salir de la laguna y he aquí el resultado. Para alegría de muchos, tengo escrito al menos la mitad del próximo capitulo (si, soy la peor, me pongo a escribir capitulos de más adelante y no los que tengo que escribir) así que no creo que tengan que esperar mucho para el próximo...

Pasando un poco a los temas de actualidad.. Ya que estamos en cuarentena (la mayor parte del globo) en teoría debería tener más tiempo para escribir pero no, se me hizo mucho más complicado con los hijos y el marido todo el día en cada tironeándome para todos lados.. por otro lado, soy de las pocas personas que disfrutan el no salir, no soy de las que necesitan salir continuamente así que cuarentena, yo te quiero :)

Pasemos a otros temas xD espero qe les haya gustado este capítulo. Quiero agradecerle enorme, enooormemente a mi beta DanisitaM que hace un trabajo fenomenal corrigiendo y haciéndome ver cosas que no veo. Muchiiisimas gracias

También gracias a todos los que siguen apoyando el fic, a pesar de tardar en las actualizaciones, sepan que no voy a abandonar la historia.

Por último y no menos importante, un saludote especial y cariñoso para tooodo el Team, me sacan una sonrisa a diario

Y ahora si, me despido, hasta pronto ;)