Hola chicas, de nueva cuenta yo.

Estoy un poco desanimada porque no comentan, me da la impresión de que no les gustan las historias que subo, o tal vez eso pasa y yo aquí publicando algo que a la mayoría no le agrada.

Con esto no quiero desestimar a las chicas que de verdad les interesan mis historias. Las aprecio mucho y estoy muy agradecida con ellas. Son la luz en mis fics.


Capítulo V

Segundo mes

Draco había pensado que Potter tendría pésimos hábitos. Siempre creyó que era de las personas que dejaba todo por todos lados y que tenia cero en aseo personal. Pero era todo lo contrario, la habitación de Potter estaba impecable, la ropa estaba donde debía estar, tenía una pequeña colección de libros y sus artilugios mágicos estaban resguardados. No había ropa tirada, bueno salvo la que habían dejado en el suelo y bueno la cama revuelta. Cerro los ojos y se concentró en saber cómo es que habían terminado así, se suponía que no iban a tener sexo hasta que se entendieran, hasta que por lo menos hubiera un trato llevadero.

Giro a su derecha para mirar a Potter recargado en el dintel de la puerta que conducía a su baño con una sonrisa de suficiencia que Draco quería borrar de una patada si pudiera.

Harry debía admitir que le encantaba sacar de sus casillas a Malfoy. En esos dos meses, había aprendido que el rubio era ordenado en sus cosas, nunca levantaba su plato de la mesa cuando comían, pero por lo menos se dignaba a hechizar el fregadero. Tenia el habito del té a las seis de la tarde y dormir una siesta de media hora después de eso. Harry volvió a sonreír, debía admitir que engañar al rubio para una ronda de sexo bien había valido la pena, y aun estaba a la espera del hechizo urticante que sabía en cualquier momento le lanzaría.

Harry debía ser sincero, llevaba mucho tiempo en abstinencia y hacerse pajas ya no estaba funcionando y mas cuando tienes un sexy compañero de casa, porque hay que estar ciegos para no admirar que Draco era guapo y masculino a su manera. Delgado, es cierto, pero tenia lo principal en la ecuación, un par de bonitas y redonditas nalgas. Así que cuando se acercaba la hora del té y es que Draco había estado metido en una de las habitaciones limpiándola, se le había metido en la cabeza que esa sería la habitación perfecta para el bebé. Llevaba una tercera parte cuando detrás de unas tablas encontró a unos doxis que no tardaron en hacer destrozos. Malfoy había perdido todo el trabajo que llevaba a causa de ellos, Harry decidió que Draco merecía un masaje por su trabajo.

Malfoy estaba sentado en el sillón de la sala, su espalda estaba recargada completamente sobre el respaldo y su cabeza estaba echada hacia atrás.

—¿estás bien? — Harry había entrado en el reciento con una tetera y dos tazas de porcelana y como quien no quiere la cosa, la había colocado en la mesita.

Draco solo suspiro.

—ten, te prepare este té. Lamento que tu trabajo se haya arruinado.

Draco lo miró desde su posición analizando si el moreno era sincero, encontró que, realmente no tenia ganadas de discutir con él. y solo respondió con un déjala en la mesita. Harry así lo hizo.

Harry debía arriesgarse y hacer el movimiento, se sentía como una indefensa mantis que en cualquier momento la hembra puede cortarle la cabeza. Se posicionó detrás del respaldo y con delicadeza colocó sus manos en los hombros del rubio y comenzó un lento masaje. Supo que había acertado porque el suspiro de goce que soltó el Slytherin mando señales directamente a su amiguito que estaba muy tranquilo colgando entre sus piernas.

—¡estás muy tenso! —carraspeó cuando Malfoy gimió despacio, y su amiguito de abajo comenzaba a mostrar mucho, pero mucho interés.

—¡más abajo! — susurro el rubio haciéndose hacia delante para darle espacio al otro de maniobrar y pues a quien le dan pan que llore, ¿cierto? Y bueno Harry cumplió, fue más al sur tocando por aquí y por allá y pronto se dio cuanta que el rubio también comenzaba a excitarse, pues al, discretamente, si claro, rozar uno de sus pezones este no pudo evitar soltar un gemido.

Metió las manos por entre la playera (polera) de Malfoy fue tranzando pequeños círculos por la piel que comenzaba a tornarse caliente.

—¡Draco! — dijo cerca del oído del otro al tiempo en que besaba la mandíbula y presionaba con otra mano uno de los botones rosas. Draco gimió con más fuerza, intentó alejarse, pero Harry prácticamente se recostó sobre su espalda aplastándolo, beso de nuevo el cuello y mandíbula e ingreso una mano por entre el pantalón, justo donde la espalda pierde el nombre, trazo con su dedo la línea que divide las nalgas y siguiendo mas al sur, aun con los espasmos de Draco, toco la sensible piel. Para ese momento Draco se deshacía en gemidos necesitados. Es obvio que, en esa posición, con los pantalones de Draco sujetados por el cinturón, el moreno no podía maniobrar bien, fue bien recibido por él, cuando el rubio abrió mas las piernas y levanto el culo.

Esa fue toda la señal que Harry necesito para lanzarse sobre un muy excitado Malfoy.

Prácticamente se lanzó desde detrás del sillón sobre el Slytherin, lo jalo de una pierna para tenerlo debajo, le abrió las mismas elevando una más que la otra y con desesperación comenzó un vaivén simulando que ya tenia al rubio desnudo y de cuatro patas. Merlín, gimió solo de anticipación. Desvaneció la ropa estorbosa con magia no verbal y con otro, hechizó los pezones del Rubio para que los sintiera constantemente pellizcados.

Draco se deshacía en gemidos y Harry se bebía cada uno de ellos.

17/03/2019


Bueno, pondré orden en los días de publicación.

Los lunes publicare "EL ARBOL DE LA MUERTE"

Los miércoles "IF YOU"

Y los sábados "SIEMPRE HAY UN RUBIO PARA UN MORENO"

Eduyir: hola, estoy bien, aunque como puedes leer un poco desanimada. Peo ya veremos que pasa. Gracias por comentar.

Gracias a Miramcahvez, por su comentario.