Cuarto y quinto mes

Draco estaba en el séptimo mes de embarazo, su pancita era muy notable y adorable a los ojos de Harry, quien no perdía segundo en adorarla. Le encantaba sentir las pataditas que su futuro hijo, porque si, ya sabían que sería un niño, le propinaba cada vez que se acercaba en las noches a abrazar a… aun no sabía cómo definirlo, que eran; novios, amantes, esposos amigos. Era difícil definir su relación, si bien habían logrado congeniar durante el sexo, aun había actitudes y temas que no se atrevían a tratar, la guerra era un claro ejemplo de eso, pero por lo demás las cosas no iban tan mal.

En esos días se habían dedicado a la decoración del cuarto del bebé, iban lento puesto que Draco no podía utilizar mucha magia y él quería hacer todo a como quería. Pero el estado de Draco decayó también, el medimago había dicho que era normal, él bebe demandaba más magia para poder desarrollarse por completo y el cuerpo y magia de Draco lo resistían.

Así que el día en que Draco colapso Harry se sintió morir, no podía decirle a nadie lo sucedido, solo el medimago que llego de inmediato a estabilizarlo era el único autorizado a estar ahí por el contrato mágico que habían realizado, donde especificaba que no se le podría decir a nadie del lugar donde Vivian, solo después de los diez meses de convivencia.

Fue difícil llegar al octavo mes, Draco cada vez dormía más, le era difícil levantarse de la cama sin que el cansancio lo reclamara de inmediato, su magia escapaba sin que él pudiera controlarlo y Harry se veía inmerso en la desesperación de abandonar a Draco por ir a buscar el medimago.

Harry estaba desesperado, sentía que en cualquier momento caería fulminado, no comía bien, no dormía bien. Las pocas horas en las que Draco le daba tregua se tiraba a intentar dormir, pero solo dormitaba, pues el pendiente de que algo pudiera pasarles a ambos lo mantenía alerta.

Así que aquel día en que sentía que ya no daba para más, que tendría que ver como rompía el contrato y pedir ayuda, fue que ella llego, si bien Harry la vio como una salvación, como agua fresca en medio de aquella sequía, sabía que Draco sería otro cantar.

Fue sorpresa para Harry encontrarla parada frente a su casa con la más hermosa sonrisa que él hubiera visto, la abrazo con cariño.

—¿Cómo nos encontraste? — Ginny sonrió y negó con la cabeza.

—fue de casualidad , vine con unas amigas, andamos de viaje, y te vi en el mercado, quise hablarte, pero recordé lo del estúpido contrato que hicieron tú y Malfoy y decidí seguirte para ver donde vivías y no tuvieras problemas con romper alguna clausula.

—Me alegra ver una cara conocida después de estos meses— sonrió con cansancio — ¿quieres pasar

—no caerás fulminado ¿verdad?

Harry sonrió en respuesta

—adelante preparare un poco de te—

Habían platicado un buen rato, se habían puesto al día de todo lo que había pasado en esos cinco meses de ausencia. Ginny se mostraba contenta y animada.

—¿Cómo te estas llevando con él?— Harry suspiró y se encogió de hombros

—es una persona difícil, el primer mes nos la pasamos peleando, tiene pensamientos completamente diferentes a los míos y tendemos a chocar por cualquier comentario. Es bastante elitista y nunca pide perdón por sus errores.

—Eso no suena nada bien—

—Lo sé, pero aun asi…— Harry dio un bostezo largo y pestañeo varias veces— no es tan malo como pareciera— lo volvió a hacer y esta vez sus ojos se cerraron momentáneamente— estoy muriendo de sueño, no he podido descansar desde que Draco entro al octavo mes, tengo miedo de que si cierro los ojos pueda perderlos a ambos.

—descansa, Harry. Lo necesitas, no podrás cuidar a tu bebé si estas mal. Te despertare si Malfoy necesita algo.

El cansancio venció por fin al niño dorado y se sumió en un sueño profundo. Ginny lo miro dormir, acerco su mano al rostro del moreno y delineo sus facciones con su mano. Suspiró con tristeza y se levantó para explorar la casa.

Paso por la cocina, el comedor, volvió a mirar en la sala para ver si Harry ya había despertado, al observar que no, siguió su recorrido. Entro a la recamara de huéspedes y después abrió la puerta donde Draco descansaba. Se acercó lentamente hasta el lecho. Draco dormia un poco de lado, detrás y debajo de su enorme vientre tenia colocadas almohadas, miro con envidia la pancita que sobre salía de entre la ropa y con delicadeza la tocó.

—ese niño debía ser mío, Malfoy. Susurro con tristeza— yo debía ser la espo…

El quejido que soltó Draco le hizo detener su monologo, miro como el rubio comenzaba a menearse en la cama con dolor y salto hacia atrás poniendo distancia.

—Harry— había susurrado el rubio llevándose las manos de inmediato al vientre. En ese momento Ginny había salido de su desconcierto y sin pensarlo había corrido en su auxilio.

—¡No! ¡No te muevas!— reprendió la pelirroja cuando vio que Malfoy intentaba incorporarse. Draco abrió los ojos ante aquella voz extraña, pero a la vez conocida. La miró como si Voldemort hubiera regresado.

—¿Qué haces aquí?— chilló volviendo a llevarse una mano a su vientre —¿dónde está Harry?—

—deja de moverte, Harry esta descansado que buena falta le hace.

—¡Quiero que venga!— gruñó más fuerte

— no seas egoísta, él también tiene derecho a descansar, así que estate quieto y déjame ayudarte.

—No…— un nuevo calambre le hizo apretar los dientes y de inmediato Ginny le retiro las almohadas de la espalda y le hizo recostarse, coloco las mismas debajo de las piernas de Malfoy elevándolas un poco y comenzó a frotar con delicadeza el abultado vientre. Draco poco a poco comenzó a cerrar los ojos en contra de su voluntad. Para cuando un Harry Potter entro como bólido a la habitación aun medio dormido, Draco solo pudo susurrar un "Harry" antes de sumirse en un sueño profundo.

—¿Qué fue lo que sucedió?—

—tranquilo, solo fue un calambre.

—¿Que le hiciste?— Harry se acercó al lado de la cabecera y escaneo con la mirada el estado de Malfoy.

—mi madre me contó muchas veces como es que calmaba sus dolores cuando estuvo embarazada de nosotros.

—gracias, ¿crees que sea necesario llamar al medimago?— la pelirroja negó con la cabeza.

—no lo creo, pero si eso te hace estar más tranquilo, llámalo.

—No, está bien. Gracias Ginny, creo que de haber sido yo, ya habría corrido por el medimago.

—es normal, Harry. Deja de preocuparte tanto.

—lo intento, Gin, pero no puedo.

—descansa, mañana será otro día.

30/05/2019


hola chicas.

no ha sido un buen mes, que puedo decir. perdí la memoria donde tenia el capitulo terminado de siempre hay un rubio para un moreno, tenia adelantado este fic, estaba escribiendo un oneshot e iba por la mitad. perdí los avances de "el árbol de la muerte". En fin, me entro algo así como la depre por los avances y cuando decidí escribir de nuevo "siempre hay un rubio" no se como metí la chingada memoria que dañe el puerto usb y por lo tanto mi memoria quedo obsoleta y de nuevo me quede sin nada y para acabarla de amolar, la compu que utilizo no es mía, es de mi hermana y pues se enojo horrores y no me dejó utilizarla hasta esta semana. lo siento, tenia que desahogarme.

espero que les haya gustado el cap, parece ser que el otro no les gusto, es una lastima ami me encanto escribirlo.

por cierto, si leyeron bien el cap anterior ahí menciona aun chico con el que Malfoy salia en Howgarts, ¿de quien creen que se trate? es importante para el futuro. hagan apuestas.

les gusta que Ginny aparezca en el fic, ya saben que debe haber el tercero en discordia.