Capítulo 2: Un nuevo mundo.
Cuando decidimos que era hora de salir del bosque y ver donde estábamos, nos dimos cuenta que mi varita yacía donde había aterrizado y estaba partida en dos, y la de Sirius ni siquiera está a la vista. Él cree que la dejó en el departamento de misterios, mientras yo me aferré a la mía cuando lo perseguí, estamos completamente indefensos.
Sirius dice que se convertirá en Canuto para ver si puede encontrar una ruta segura, pero cuando lo va hacer, en lugar de ver a su contraparte peluda habitual se convierte en una especie de hombre bestia, con orejas grandes, ojos rojos y una apariencia de hombre lobo salido de una película muggle, me sobresalto sorprendido y quizás un poco de miedo, no puedo evitar pensar en un Remus transformado que quiere matarme. Entonces, siento que algo quiere salir de mi pecho y que me asfixia hasta que me muevo por instinto y esa sensación se convierte en algo parecido a ser invencible, más que eso, me siento como un gigante y todo lo demás es pequeño e insignificante. En ese instante noto la magia que fluye por mí, es lo que sentía cuando entraba a Hogwarts o Gringotts, pero en vez de barrerme por un instante, esta nunca desaparece.
Cuando Sirius me ve, gruñe y se transforma a su forma habitual, me dice que me calme y piense en cómo debería verme normalmente. Y así como así, la sensación anterior desaparece, aunque todavía puedo sentir un poco la magia. Nos quedamos viendo un buen rato y cuando voy a decir algo, él se me adelanta.
- Parecías un cadáver, te convertiste en un cadáver – Afirma con una expresión que no puedo precisar, pero solo me toma un instante entender que estoy viendo, es miedo y tal vez un poco de asco. Un sollozo involuntario escapa de mí, no puedo soportar esa expresión en su cara dirigida a mí, trato de controlarme pero no puedo, en unos segundos Sirius me está abrazando repitiendo lo siento una y otra vez.
Cuando logro tranquilizarme noto que he llorado más en la última hora que en todos mis años en Hogwarts juntos, quizás excepto después del torneo de los tres magos. Tal vez viajar por el velo me cambió más que físicamente. Sirius me sostiene firmemente por los hombros y se inclina para estar a mi altura.
- Lo siento Harry, no quise actuar así, fue casi por instinto como si fuera canuto, no sé lo que está pasando, pero sea lo que sea lo afrontaremos juntos. Después de todo se lo prometí a tus padres, veré por ti sin importar qué.
Sé que eso debió ser reconfortante, pero a veces tengo la sensación de que Sirius se pone al día con todo mi equipaje solo por la memoria de mis padres, entonces recuerdo que me llamó James hace pocas horas y mi ánimo baja aún más. Pero, como siempre quiero aferrarme a alguien que dice amarme, le sonrío y le digo que no se preocupe, que yo entiendo. Pero algo pesado se asienta en mi estómago, parece que no podemos tener una conversación sin que uno de mis padres sea nombrado, y otra vez la duda, con la que ya estoy muy familiarizado. Sirius me aprecia por ser yo o lo que puedo representar para él: redención y la oportunidad de aferrarse a los recuerdos del pasado.
- ¿Será que esta es la magia de este mundo? porque no te parecías en nada a canuto, parecía un híbrido de hombre y lobo. De todos modos creo que deberíamos seguir tratando de salir de aquí. - Él está de acuerdo. Caminamos por horas, estamos hambrientos, sucios y cansados, pero al menos encontramos una carretera, seguimos caminando por la orilla pero no ha pasado ningún vehículo aún, por eso decidimos acampar a unos metros del camino.
Cuando amanece Sirius me dice que va a ver si consigue algo de comer, se transforma en esa forma de hombre lobo y sale, me quedo acostado por un rato, creo que pasó solo una hora cuando él regresó con un conejo en la mano, me dijo que ya había comido uno crudo él mismo, no sé qué decir a eso. Recogimos unas ramas como leña y cuando estaba pensando en cómo íbamos hacer fuego, sentí un raro tirón en el estómago, es como cuando voy a lanzar un hechizo, levanto mi mano y tiene aspecto de un cadáver, la muevo y al instante hay fuego. Sirius me mira y me encojo de hombros, el cambia nuevamente y con sus… garras y dientes quita la piel del conejo y lo pone al fuego.
Luego de comer nos dirigimos a un lago que Sirius encontró cerca, bebemos hasta la saciedad y nos quedamos solo en ropa interior y nos damos un baño, cuando nos estamos cambiando Sirius se endereza de inmediato y parece que huele algo, de pronto un grupo de seres que parecen una mezcla de hombres y buitres se lanzan de los árboles y nos rodean, tal vez hay ocho o más de ellos. Sirius se transforma y me dice que corra, hago lo que me dice y me escabullo entre dos de esos seres pero cuando oigo un disparo me volteo, Sirius está en el suelo y al momento algo me da en el hombro, me fijo y es un dardo, siento que pierdo el conocimiento.
Cuando despierto estoy en una cama acostado, hay cables conectados a mí y atado por los brazos y piernas, se me acerca una de esas criaturas de antes y sin advertencia se convierte en un ser humano, se me acerca y dice.
- Que niño tan lindo, estoy seguro de que serías delicioso, pero órganos nuevos para niños tienen un gran mercado. – Estoy muy asustado, miro para todos los lados buscando a Sirius pero no lo veo, ella debe saber qué trato de hacer porque me pasa los dedos por el cabello y me dice que el hombre que estaba conmigo era muy delgado y con mal estado físico y que no servía para trasplante, pero que los órganos de un blutbad son muy apetecibles en la comunidad.
Y en ese instante siento que mi mundo explota, sé que me transformo porque puedo ver otra vez esa energía y la ira que siento dentro de mí es inmensa, la mujer que está frente a mí está gritando, se está quemando de dentro hacia afuera, de alguna manera esto es peor que Quirrel. Me desato bruscamente y me paro, puedo ver a varias personas durmiendo en otras camillas, pero mi mente está enfocada en Sirius. Busco por todo el lugar pero no lo veo, cuando vienen tres personas más esa misma rabia ciega me consume y sus cuerpos también se queman. Corro por donde llegaron y me encuentro en un claro con un fuego encendido, y ahí está Sirius, con su pecho abierto y sin ojos.
Lo arrastro de las llamas y con una fuerza que no creía que este cuerpo poseía, lo llevo al comienzo del bosque y unos cuantos metros después me detengo y nos escondo, solo puedo aferrarme al cuerpo de Sirius llorando. Hasta ahora odio a este nuevo mundo.
