Una semana con los Loud
Capítulo 3 La cena
Después de que Lynn senior hubiera logrado estacionar la camioneta, todas las Loud dejaron sus asientos con prisa para ser los primeros en la mesa del restaurante, empujándose unas a otras, incluso jalándose de los vestidos o camisetas para impedir que les ganaran, todas menos tres. Lincoln, que ahora se le veía con una sonrisa normal en él; permaneció fuera del alcance de sus hermanas belicosas,vigilando a Lynn, la cual parecía ser la única que seguía con sus bajos ánimos. Por otro lado, Lori permaneció con tranquilidad esperando a que las demás salieran, dejó a Lincoln y Lynn solos en la ban mientras el resto se agrupaban en el estacionamiento.
—Vamos Lynn, tenemos que bajar.—intentó animarla Lincoln, no quería realmente ser él quien la animara después de lo que pasó en la tarde, pero sabía que no tenía opción alguna si quería evitar verla así, sus padres estaban más ocupados viendo que el resto de sus hermanas no se matasen entre peleas.
—¿Qué más da festejar hoy si no habrá nada que festejar dentro de mucho?—dijo esta desanimada y recargando su cabeza sobre la ventana.
—Lynn, por favor, acabas de ganar una competencia de final de temporada y…—intentó animarla Lincoln.
—Pero esta vez es distinto, Lincoln, no tengo ningún solo partido en un mes entero, ningún solo entrenamiento en los siguientes días, no tengo nada.—se detuvo mirando hacia adelante con horror—¡NADA!
—Podrías entrenar con otros equipos.—sugirió Lincoln—O Karate en otras escuelas de karate, o…
—Lincoln, eso sería traicionar lo que represento, estoy además en todos los equipos de Royal Wood de la liga femenina...Por lo menos de los que no me han echado por "Jugar demasiado rudo", es fútbol americano, los golpes existen mujer.—dijo molesta por la falta de entendimiento de Lincoln, y luego a la entrenadora imaginaria.
—Entra a los equipos masculinos.—dijo este estirando sus brazos, pensando que había resuelto el problema y preparándose para darle un abrazo.
—¿Crees que no lo he intentado?—le respondió molesta Lynn y empujandolo.
Lincoln bajó los brazos.
—Lynn, por favor, ya tendrás tiempo para pensar en qué hacer, además tienen estofado de pa…—intentó animarla Lincoln con comida, pero eso solo hizo enojar aún más a Lynn, porque este no solo no entendía su situación, sino que tampoco le daba soluciones—Ay mama…—se dio cuenta el chico que la había hecho enfurecer.
Lynn gritó molesta antes de lanzarse sobre Lincoln, no sin que este devolviera los golpes también molesto por el repentino cambio de actitud de ella, ambos se fueron en una nube de polvo que montaban mientras peleaban, sin darse cuenta se dirigían al restaurante. Una vez en la entrada, el resto de los Loud vieron a ambos peleando, y las niñas terminaron separándolos, aunque se resistían a terminar la pelea, así como así.
—Niños, ¿Me pueden explicar qué está pasando?—se acercó su madre bastante molesta—Se supone que es una cena familiar, compórtense, hasta Lily está haciéndolo mejor que…¡Lily ponte el vestido!—gritó Rita corriendo para volver a vestir a la niña con un mono morado (y una falda de un tono más suave) que la cubriera totalmente, una vez terminada esta acción y dejar la bebe a manos de Leni, volvió con sus dos hijos—Solo compórtense como dos chicos de su edad y pidan disculpas.—les dijo Rita poniendo sus manos en su cintura, aquello iba enserio.
—Pero ella inicio...
—¡Fuiste tú!—le contradijo Lynn levantando un puño, siendo detenida por Luna.
—Tranquila hermana, ¿Qué hizo Lincoln para molestarte así?
—¡¿Qué hice yo?!—gritó Lincoln molesto y provocando que Luan se viera sorprendida por tener que soportar tal bestia.
Mientras ambos niños trataban de pelear con garras y uñas, Rita Loud lanzó un suspiro pesado, su esposo intentó intervenir, pero ella le hizo una señal con la palma de la mano para mostrar que ella era la que debía encargarse de aquella situación. El resto de los presentes que estaban en la entrada se quedaban viendo con miradas poco o nada discretas en dirección a donde los Loud.
—Niños…—intentó hablar Rita, pero entonces Lynn se lanzó con más fuerza y Luna cedió un poco su agarre, causando que le lanzara un escupitón a Lincoln que dio en la cara de Luan.
—¡Luna!—gritó molesta Luan y dejando también que Lincoln se soltara un poco.
—¡Ella fue!—respondió molesta Luna y quitando el agarre de Lynn un segundo para retomarlo con fuerza, aquello era una competencia.
—Chicas, chicas, chicas, ¡Chicas!—gritó Rita para finalmente frenar a todas, porque sabía que si lo dejaba continuar todo esto se extendería hasta una pelea con todos los miembros de su familia involucrados, así habían sido sacados de más de la mitad de los restaurantes del pueblo—Podrían explicar qué paso a ustedes dos.—señaló a los que peleaban.
—¡Ella inicio! / ¡Él inicio!—gritaron ambos al unísono—¡Yo no inicie! ¡Fuiste tú!— y se mostraron puños hechos de pura rabia.
—No sé qué los alteró de esa manera, pero Lynn Loud, compórtate antes de que seamos echados de otro restaurante de Royal Woods, no podemos permitirnos esto, además todo esto es por ti, Lynn, la cena es para compensar que acabaron tus partidos…
—¡¿Eso se supone que es una celebración?! ¡Mi vida entera deja de tener sentido frente a mis ojos!
—Bienvenida al club.—alcanzó a decir Lucy, aún con su sonrisa presente.
—Lynn, encontraras algo qué hacer, por el momento compórtate como si estuvieras feliz.—dijo Rita rodando los ojos y mostrando una mirada que logró "calmar" a la fiera—Y Lincoln, tú también, nada de peleas con tus hermanas.—dijo eso último amenazante.
—¡Pero ella inició!—dijo Lincoln furioso.
—Lincoln Loud, tienes casi doce años, debes aprender a madurar y…—se detuvo—No es el momento, ni el lugar, ya hablaremos en la casa, por ahora solo entren y vayan a sentarse, ¡Separados!—añadió ese último detalle molestisima y calmándolos a ambos.
Ambos asintieron, después de lanzarse una mirada molestos. Y quedarse de brazos cruzados cuando Luna y Luan los liberaron. Rita suspiró aliviada por todo, vio que el resto de sus hijas se encontraban tranquilas, le pidió la bebe a Lori, sintiendo extraño, pues ella no recordaba…Dejó de lado ese pensamiento, lo importante era que todas estaban listas para entrar al restaurante, mientras la fila avanzaba, y el resto de familias normales trataba de evitar contacto con la suya, aunque a eso ya estaba acostumbrada.
Mientras Lincoln esperaba a la entrada del lugar, no pudo evitar notar que el establecimiento, de color rojo y dorado principalmente, no estaba nada mal, casi daba la sensación como estar en una película, en el barrio chino con jarrones antiguos, gones con símbolos inentendibles, luces con formas de papeles y puertas cuadradas que se deslizaban pareciendo de tela. Al frente de un taburete se encontraba una mujer con vestido negro, que parecía ser el uniforme del lugar, esa mujer rompía la estética china y directamente era rubia blanca, americana y bastante joven. Cosa que molesto ligeramente al chico, pues la decoración era increíblemente exacta a lo que él pensaba siempre del país. El restaurante tenía símbolos de la misma cultura, desde gatos de oro, hasta dragones dorados, con una alfombra roja y ventanas blancas con cuadros rojos de decoración. Él verdaderamente no sabía el nombre de todas esas cosas, aunque dedujo que Lisa o sus hermanas mayores podrían saberlo.
Excepto Lynn, ella solamente pensaba en sí misma, y lo había atacado cuando él claramente no hizo nada más que intentar animarla… Pero eso no era importante, después de todo, estaba cada vez más cerca de probar el estofado de pato anaranjado que prometía mucho para la boca del chico... Sí, Lynn no debía de ser su principal preocupación en aquel momento. Y no quería que lo fuera.
—¿Familia Loud?—preguntó la chica rubia cuando fue su turno, sin necesidad de voltear abajo.
—¿Cómo lo supo?—preguntó el señor Loud sonriendo—¿Sus galletas de la fortuna son tan buenas prediciendo?
La muchacha se quedó mirando al señor Loud con la ceja levantada:
—Son la única reservación de trece personas que había en la lista de hoy, recordaría donde fuera el apellido de una familia tan grande.—dijo la muchacha—Eso y que su esposa dijo su apellido cuando los regañaba.—dijo sonriendo, pero al ver que Rita no levantaba ninguna sonrisa desistió.
Como el señor Loud no quería iniciar de nuevo la discusión, sabiendo que su esposa se iba a molestar si le reclamaban por la reprimienda, intento acelerar las cosas con la recepcionista.
—Eje…Sí, somos los Loud.—dijo el señor Loud nervioso y comenzando a sudar—¿Podríamos ir a nuestra mesa cuanto antes? Las niñas están impacientes.
—Por supuesto.—dijo la muchacha comenzando a andar—Disfruten su cena en Los Chinos de la Suerte...Digo, suelte.—se autocorrigió de último segundo.
—Pff, la suerte no existe.—dijo Lisa despectivamente mientras todos andaban—Las probabilidades son lo que reinan este universo lleno de opciones infinitas donde todo lo que es existe y no existe a la vez.—dijo ella llevándose una mano al mentón—¿No habrán pensado en renombrar su franquicia de restaurantes a Imitaciones Asiáticas como yo lo llamaría, y sí, hablo del gato dorado japones de la repisa, o las lamparas de seda koreanas, o mejor aun, intentar con algo más concreto y menos fantasioso como lo es el concepto de suerte?
—Que niña tan inteligente…—dijo la empleada cada vez más incómoda por atender a tan pintoresca familia, pero dejando su sonrisa presente—Y aquí están sus mesas.—dijo la mujer joven mostrando cuatro mesas de metro por metro de largo, apiladas en conjunto y con un mantel blanco
Las chicas se tomaron sus lugares, en el caso de Lincoln le tocó estar entre Luna y Lucy, agradeciendo que al menos no estaría al lado de Lana, la cual solía traer siempre una o dos mascotas suyas a los restaurantes, y si estas no terminaban en los platos de alguien más, esa no podía ser una cena familiar. Y esperaron mientras miraban el menú. Había suspiros por parte de las hermanas por aquí, y por ahí, incluso Lincoln se permitió degustar de sabores que claramente no iba a tocar entrando a la sección de exclusividades.
—Buenas noches familia Cloud.—se acercó una mesera con el cabello recogido, de origen verdaderamente asiático, los ojos bastante estirados, una sonrisa siempre cargada y bastante amable, con un acento chino muy marcado, pero que era fácil de acostumbrarse a este.
—Somos los Loud.—indicó el señor Loud el error.
—Oh, sí, lo lamento, que torpe de mi.—dijo la mujer riendo un poco incomoda.
—Cualquiera comete un error.—aseguró el señor Loud contagiado por la buena actitud, leyendo el menú nuevamente y luego levantando la mano—Quisiéramos ordenar pato cantonez, estofado de…—comenzó a citar distintos nombres del menú mientras la mujer que se había acercado parecía no entender—¿Sucede algo?—preguntó deteniéndose.
—No, no, nada, solo que yo no soy la mesera…—dijo la mujer mirando mal al señor Loud por confundirla, aunque no parecía realmente molesta—Soy la dueña del restaurante, Pei-Pei, un honor.
Todos se quedaron viendo unos a otros sin entender.
—¿La dueña del restaurante? ¿Y qué hace usted aquí?—dijo Lola rascándose la cabeza y diciendo libremente lo que el resto quería decir, pero no lo hacía.
—Me temo que he sido informada de una pelea que hubo en la entrada.—dijo la mujer juntando sus manos de frente y volteando a ver al niño Lincoln, era facil de reconocerlo a diferencia de la otra niña.
—¿Nos están echando?—dijo Luan con un tono falso de preocupación—Bien familia, parece que esta racha nunca será echada abajo.—dijo el chiste, pero nadie se molestó en escucharla.
—¿Qué? No, no, no, no.—dijo la mujer negando muy efusivamente—Solo quería asegurarme de que todo estuviera bien, por el bienestar de los otros clientes, ¿No más peleas?—preguntó a Lincoln y este asintió—Perfecto, mientras no haya más problemas, entonces disfruten de nuestra comida.—dijo la mujer abriendo los brazos dando señales de que podían sentarse y relajarse, y dando media vuelta, pero antes de irse levanto el dedo índice—Y yo pediría los Fideos Pika Pika para los mayores, son la especialidad de la casa por este mes…—dijo antes de retirarse.
—¿Fideos Pika Pika? Eso suena delicioso…—dijo Lynn Loud sonriendo a su esposa, pero esta se encontraba molesta—Oh, cariño, ¿Qué sucede?
Pero Rita solo intercambió una mirada de molestia antes de girar los ojos al menú y leer con atención, su marido intentó continuar hablando, pero al ver que Rita no despegaba la mirada del menú desistió. Al poco tiempo un camarero se acercó y les tomó las ordenes, Lincoln pidiendo el plato de patos, mientras que su padre y Leni pidieron los fideos Pika Pika. El resto se contentaba con estofados o cosas de bajo coste del menú, en el caso de Lola pidió, corrección, exigió que le quitaran todas las zanahorias a sus tallarines, ella no soportaba el sabor de las zanahorias, cosa que hizo que Lincoln se sintiera extraño, a él le encantaban. La comida no tardó demasiado en llegar, y no pasó mucho tiempo antes de que todos comenzaran a devorar sus platos con rapidez.
—…Entonces, deje que Cliff rodara sobre las lombrices…—contaba Lana el resto de su historia a Luan, provocando que esta dejara de lado los fideos que estaba comiendo.
—Cuestiono que el origen de esta carne sea de un espécimen Anatinaes…—dijo Lisa momentos después, la cual probaba el mismo platillo que Lincoln.
—¿En cristiano?—le pidió Lola—No entiendo.
—Lo que localmente llaman pato.—dijo ella rodando los ojos por un lenguaje tan básico—Es demasiado tierna como para ser de esta especie, o la cocieron mal o estamos contando con algún elemento contaminado de Uranio, bastante común en restaurantes de mala...
—¿Cómo sabes que es Uranio?—preguntó extrañada Lori viendo a su hermana con una ceja muy levantada.
—Su peso atómico es el mayor encontrado naturalmente de toda la tabla periódica, por lo que es relavitvamente fácil saber cuando una comida esta contaminada con gramos de...
—Lisa, no arruines con tus palabras ciencio científicas la comida a los demás.—le dijo Lola parándola en el acto.
—Sí Lisa, tienes una patología de amargada crónica.—dijo Luan bromeando, y distrayéndose de la imagen de los gusanos, pero esta vez solo Lisa entendió y lanzó un suspiro demasiado hondo por la estupidez de lo dicho.
—¿Es contagioso?—preguntó Leni causando que todos, menos Lori, se permitieran reír.
Lori solo podía pensar en una cosa: ¿Cómo sabe lo que es "patología"? mientras miraba desconfiada a su hermana menor más cercana.
Todos parecían disfrutar la comida, menos Lynn, la cual metía el tenedor en su sopa, y veía como todo el líquido de la sopa se escapaba entre el instrumento que no estaba diseñado para ese alimento específico de sopa Pao, ella solo podía mirar a todos lados viendo como los demás se encontraban felices, comiendo, incluido Lincoln…Eso la hizo enojar, ¿Cómo podía él seguir sonriendo después de lo que le contó? ¿No podía él entender por lo que pasaba a ella? ¿No se apoyaban entre hermanos?
Entre todos estos pensamientos jugueteaba con su tenedor, hasta que, en uno de estos, terminó usando accidentalmente el utensilio como una catapulta en miniatura, y la comida de su tenedor cayó directamente en la cara de Lincoln. Este miró de uno a otro lado para ver de dónde había provenido tal amenaza, y al encontrarse con Lynn, esta se encontraba tratando de no reír por la comida que tenía este en la cara, cosa que hizo enfurecer a Lincoln, sobre todo porque nadie más notó aquello.
—¡Esto no se queda así!—dijo tomando un pedazo de carne y lanzándoselo directamente a Lynn, provocando que todas las miradas de las mesas vecinas del restaurante voltearan.
—¡LINCOLN!—gritó escandalizada Rita, provocando que aún más gente voltea a verlos.
—¡Ella me lanzó comida!—dijo el chico molesto a la defensiva.
—Lincoln, Lynn, ¿Creen que está bien que…?—se detuvo al darse cuenta que había iniciado una discusión y que todo el restaurante los estaba viendo, así que se levantó de su asiento—Discutamos esto en privado.—dijo finalmente yéndose en la dirección de los baños.
Lincoln se levantó y la siguió, no sin antes mirar hacia Lynn para mostrarle que seguía molesto, esta lo siguió por detrás, devolviendo siempre la mirada molesta. Una empleada notó ese comportamiento y comenzó a buscar cosas entre la cocina en secreto.
Los tres estaban en una zona donde nadie los podría escuchar, a menos que estuvieran dentro de los baños, o eso creían.
—Deberían estar orgullosos, muy orgullosos.—dijo Rita molesta cuando ambos llegaron.
—Mama, pero Lynn fue la que me lanzó su crema.—dijo Lincoln molesto por estar llevándose la peor parte.
—No fue intencionalmente.—dijo ella tomando una postura defensiva.
—¡Te reíste de eso!—dijo Lincoln mostrando un dedo acusador.
—Lincoln, Lynn…—lo detuvo Rita para respirar—Sé que en la casa acostumbran mucho a pelear, y su padre y yo nos preocupamos, y mucho…
—Pero eso no quita que Lynn iniciara.—dijo Lincoln rojo como un tomate—Es injusto, yo solo trate de animarla…
—¡¿Animarme?!—gritó ella molesta y tomándolo del cuello de su camiseta para levantarlo en el aire.
—¡Lynn!—la detuvo Rita empujándola atrás para que no tocara a su hermano.
—¿No ves que ella es la del problema?—le dijo Lincoln feliz de que al fin no lo incluyeran en el grito histerico.
—Pero tú llamaste la atención de todos muchachito, ¿No pudiste solo decírmelo a mí?—dijo ella mostrando que no estaba ni de uno u otro lado—Lincoln, entiendelo, llamaste la atención, cuando no debíamos de llamar la atención, vino la señorita, y ahora nos van a correr porque no pueden contro…
—¡¿Me estas culpando a mí?!—dijo el chico molestándose
—A que no se siente muy bien que siempre te culpen.—ironizó Lynn sacando su lengua mientras cerraba sus puños y se cruzaba de brazos.
—Pero ella inicio, tú la viste…
—Todo pudiste evitarlo si no fueras tan insensible…
—No importa quien iniciara, ambos…
Parecía que ninguno de los tres tomaba en cuenta a los otros al momento de lanzar sus gritos, provocando que estos se escucharan fuera de los baños.
Mientras tanto desde la distancia, una mujer asiática, mayor que Pei-Pei, lo demostraba su cabellera llena de canas. Miraba aquella escena mientras negaba, y terminaba de hornear una bandeja. La dueña del local la miró y luego volteó a ver a los Loud y dijo:
—Maaamá, no te metas, no es nuestro problema.—dijo ella negándole repetidas ocasiones de todas las formas posibles, tanto en chino como en inglés.
Pero la señora mayor la miro asintiendo con su cabeza y sacando un tazón de galletas chinas morado, demostrando que ella ya había visto la pelea, y había llenado ese tazón de la cocina, a Pei-Pei casi le da un infarto después de ver ese pequeño tazón.
—No, no y no, ya sabes lo qué pasó con la doctora Coleman y su hija, ese tazón es de…
—是的,他们变得更加团结.—contestó la mujer mayor en chino.
—Mama, sí todo terminó bien, pero tuvimos muchos problemas por eso mismo con…
—女孩和男孩必须学会生活.—dijo la mujer anciana.
—No debes meterte con los problemas de los demás todo el tiempo.—dijo definitivamente Pei-Pei molesta, pero era inútil, su madre ya había decidido ignorarla e ir directamente hacia donde Rita y Lincoln discutían—Por favor, que no se repita otra vez todo.—rogó sabiendo que no podía detenerla sin usar la fuerza, y tomando en cuenta la edad de la anciana, lo mejor fue cruzarse de brazos y esperar lo mejor.
La madre de Pei-Pei tomó una bandeja plateada fría de un camarero cercano y puso en estas dos galletas de la fortuna, ambas con la misma inscripción en su interior, cuidadosamente escogida de la masa y puesta en el tazón morado que terminaba de cumplir el efecto, acercándose a la acalorada discusión que comenzaba a entrar a gritos que provocaban que nadie se acercase a los baños. Los tres continuaban hablando a la vez que se interrumpían, siendo Rita incapaz de parar los constantes comentarios cargados de sus hijos al contrario.
—Galletas.—dijo la anciana mostrando cierto dominio en la lengua y ofreciéndosela a los niños.
Rita miró la bandeja y luego a los niños.
—Muchas gracias, pero no …—intentó explicar Rita calmando su voz y permitiendose respirar un poco después de tan acalorados gritos.
—Ser gratis.—dijo la mujer volviendo a acercar la bandeja a los dos niños.
Lincoln miró la bandeja y tomó la galleta solo para que la señora se fuera y pudiera terminar de decir lo que él intentaba expresar. Por su parte Lynn la rechazo airadamente.
—Gratis, gratis, gratis…—decía la mujer mientras golpeaba suavemente a Lynn con la bandeja, estaba desesperada porque ella la tomara.
—La tomare yo.—dijo Rita tomando la galleta, sabiendo que a Lynn no le gustaban mucho los dulces.
—No, no, no…—la mujer se negó, pero era demasiado tarde, la mano de Rita había alcanzado la galleta—他犯了一个严重 的错误, 这笔交易是密封的.—dijo la mujer rindiéndose y de mala gana, largándose cabizbaja, había fracasado y no le quedaba más que volver a la cocina antes de que todo iniciara.
—Esa mujer es rara…—afirmó Lynn molesta por esa interrupción.
—Pudiste aceptar su galleta.—le dijo Rita calmada y viendo el dulce—Se veía que las había preparado para ustedes dos, tal vez porque no paraban de pelearse, igual aquí dentro hay un mensaje de hermandad.—dijo Rita abriendo la galleta, lo mismo hizo Lincoln, pero este para comérsela.
El papel era de plástico, y la galleta de un sabor nulo, ambos comenzaron a leer el siguiente mensaje, Rita en voz alta:
Hoy se inicia este viaje, la sabiduría refleja lo que el otro siente, cuando entiendas lo que tienes, el amor sincero te cambiara.
—Vaya, ahora lo entiendo todo.—dijo Lynn sarcásticamente—Lincoln, ¿Cómo no lo pude ver? Todo este tiempo solo ocupabas amor sincero para ver más allá de tus narices y entender que dañas a los demás.—dijo mientras agitaba al susodicho, y sabiendo que aquello le iba a ganar un castigo buscó refugio abriendo la puerta del baño de mujeres y encerrándose en el lugar girando el pestillo.
—¿Ves?—le recalcó Lincoln por la reacción y guardando el papelito en su pantalón.
Rita en cambió soltó un largo suspiro, sabiendo que sus hijos se encontraban peleados por alguna tontería, porque realmente no hallaba sentido al comportamiento de ambos, pero que ella debía encontrar la forma de solucionar el problema antes de que los corrieran de otro restaurante más. Lincoln por su parte, quería justicia, quería que lo dejaran sentarse y que solo Lynn fuera reprendida por atacarlo a él. Ambos se miraron mutuamente, frustrados de ese momento, y decepcionados el uno de la otra, y viceversa.
Antes de que cualquiera de los dos pudiera decir nada el suelo bajo de sus pies comenzó a temblar con fuerza, varios marcos comenzaron a desacomodarse y las lamparas emperazaran a parpadear. Las paredes se movían violentamente, y los candelabros del techo en el pasillo del baño parecían estar a punto de caer. Era un terremoto. Lincoln y su madre se miraron a los ojos y luego se abrazaron, pero casi instantáneamente lo hicieron el temblor se detuvo, provocando que todo volviera a la normalidad.
—¡Lincoln!, ¿Estas bien amor?—preguntó su madre tocando al chico por el rostro y asegurándose que estuviera intacto—¡Lynn! ¡Lynn!—dijo volteando a la puerta del baño de mujeres.
—¿Qué?—contestó esta de malas ganas en el baño.
—¿Estás bien cariño?—preguntó preocupada la mujer.
—¿Cómo de qué si estoy bien?—decía ella antes de comenzar a balbucear—¡Por supuesto que no! ¡Parece que a nadie de esta familia le importa lo que…!
—Lynn, no importa eso ya, necesito ver si el temblor no te hizo daño.—le suplico su madre abrazando a Lincoln, y este se dejó ser abrazado.
La puerta del baño fue abierta lentamente, junto a una Lynn bastante confundida, que fue recibida por abrazos asustados de Lincoln y su madre.
—¿A ustedes que mosca les pico?—dijo ella sin entender.
Y corrieron a ver si el resto de la familia se encontraba bien, arrastrando a una confundida Lynn, para su sorpresa, parecía que todos y cada uno de los presentes en el restaurante habían ignorado el terremoto que había ocurrido. Cosa que hizo que ambos se dirigieran con fuerza a su mesa.
—¿No lo sintieron?—preguntó instantáneamente Lincoln cuando tomó asiento.
—Lincoln, solo se fueron cinco minutos, además, llenamos el vacío que dejaron en nuestros corazones con comida.—dijo Luan dando los últimos bocados a su plato.
—El temblor, Luan.—dijo Rita molesta y abrazando a su esposo, que sonrió de que al fin la mujer se dejara abrazar.
—¿Temblor?—preguntaron todos en la mesa sin entender.
—De repente se pusieron cucu…—dijo Lynn ya no molesta, sino confundida por esa repentina acción.
—Puede ser efecto de estas carnes de dudosa procedencia…—dijo Lisa volviendo a analizar la comida, e inmediatamente la conversación se reanudo como si esa interferencia no hubiera pasado, por lo menos, para quienes no sintieron el terremoto.
Lincoln y Rita no tuvieron más opción que sentarse y actuar como si nada hubiera ocurrido. Pero, desde la cocina, maldecía en chino la mujer anciana que les había dado la galleta.
—Maaaama, cuida ese vocabulario, no estamos en casa, trabajo.—se acercó Pei-Pei volteando de un lado a otro, para asegurarse que nadie la viera.
—女人拿着饼干.—dijo ella enfandada y mirando de mala gana a la familia Loud.
—¡¿Qué?!—dijo la dueña del local—Maaamaaaaaaá…—se quejó antes de darse varios golpes en la frente con la palma de su mano—Ahí vamos de nuevo…
Continuara…
Frase: Dos monólogos no hacen un diálogo.
Na.—Quienes hayan visto "Un viernes de locos" ya sabrán por donde va la trama principal (¿?)
Gracias a todos por su apoyo, y (ya que no le puedo mandar mensaje) le agradezco desde aquí a Pirata por apoyar la historia, suelo agradecer por PM, pero en este caso es una cuenta guest, oh, y el retraso se debe a que termine un fic, el capíutlo final fueron 22,000 palabras, lo que me llevo una semana de escribir, so, por eso el retraso.
