Una semana con los Loud

Capítulo 4 Cambio

La cena terminó sin ningún otro accidente digno de mención, excepto cuando el señor Loud intentó despedirse de la dueña del restaurante en "chino".

—Arigato.—dijo Lynn senior agachando la cabeza y encorvando la espalda.

—Eso es japonés.—le dijo Pei-Pei sonriendo falsamente, pero eso no importaba tenía que apresurarse, sabía que debía darle una señal al niño o la madre para que entendieran que lo que les iba a pasar durante la noche había sido culpa de su restaurante—Señorita Cloud…—dijo reteniendo a quien estaba más cerca, y dejando que fuera la última en salir.

—Es Loud.

—Sí, por supuesto, Baud, solo quería detenerla porque nuestra relación ha sido muy ruda.—dijo ella con total profesionalismo—Ustedes tan amables vinieron por sus alimentos con nosotros, y yo dándoles una advertencia por algo tan normal como una pelea de niños y aun más viendo cuantas niñas tiene su familia, tome, estos dulces para el niño.—le dijo ofreciéndole un par de galletas de la suerte.

Rita levantó la ceja, normalmente ella tenía que pedir constantes disculpas por el comportamiento de sus hijos, y nadie lograba a veces entender lo difícil que era manejar once hijos, y diez siendo niñas. Estaba halagada simplemente.

—Muchas gracias Pei-Pei, ¿Puedo llamarla así?—preguntó Rita con lágrimas de alegría en los ojos.

—Por supuesto, ¿Para qué están las amigas?—dijo ella riendo nerviosamente—Oh, solo asegúrese de guardar los dulces para mañana, necesitan…Tiempo de cocción.—se inventó una mentira tan grande que sus ojos se abrieron de par en par.

—¿Tiempo de cocción?—dijo Rita sin entender y ver las galletas en perfecto estado.

—Sí, muy importante tiempo de cocción en cocina.—repitió Pei-Pei—Hasta pronto.—dijo ella, sabiendo que ese pronto iba a ser más corto de lo que hubiera deseado si su plan de las galletas daba resultado.

La familia Loud regresó a su hogar, transportándose en Vanzilla, al menos la cena había sido de utilidad para animar a Lynn, puesto que esta prefería pasarse riendo sobre Lincoln, susurrándole "Terremoto, sálvense quien pueda". Tanto como medio de venganza, así como derecho y obligación de hermana mayor para seguir el protocolo de burlarse de los menores. El señor y la señora Loud sonrieron el uno al otro, ambos sabían que Lynn se iba a poner terriblemente triste cuando se terminaran sus temporadas deportivas, así que la cena había sido algo para que se sintiera mejor, y aunque no sabían que se sentía mejor por molestar a Lincoln, ambos parecían felices de verla sonriendo.

Lincoln, por su parte, prefirió ignorarla, realmente se había aterrado por todo lo que sucedió en el restaurante, pero iba a dejar eso pasar, a cambio de ir a su habitación y dormir directamente. No tenía ánimos para nada más, de hecho, comenzaba a sentirse bastante cansado, era como si le hubieran caído treinta años de golpe y el cansancio lo estuviera haciendo tirar la toalla. Caso contrario a Rita, que pasó de estar agotada a llena de energías y comenzar a mover sus piernas para distraerse.

Ya en la casa todos se lavaron los dientes, agradecieron a sus padres por la cena y fueron a sus respectivas habitaciones, Lincoln aprovechó para leer su comic especial de Ace Savvy que esa chica Renee tanto quería, para dejarlo en su mesita de noche cuando el cansancio pudo con él, por no querer buscar un separador uso el papelito que tenía en el bolsillo y lo dejó encima de su libreta de tareas. Como era noche escolar, todos fueron directos a dormir sin distracciones mayores a unas cuantas conversaciones:

—Lori, querida hermana mayor. —entró Lola a la habitación de las mayores con una sonrisa de oreja a oreja y las dos manos juntas para dar un toque de inocencia.

Lori se encontraba chateando con Bobby a esa hora, aunque también estaba disfrutando un poco de paz antes de que Leni volviera a la habitación, durante todo el día había estado paranoica por todo lo que le había escuchado decir a su hermana. Y aunque normalmente le hubiera molestado la invasión de Lola en su habitación, aquella vez fue algo que ella misma disfruto.

—¿Qué ocurre? —dijo dejando su celular a un lado y sonriendo a Lola.

—Quiero saber si ya le dijiste a Leni sobre los adornos en las uñas…—dijo Lola con un tono bastante infantil e inocente, y dejo al final una sonrisa risueña, unos ojos grandes y brillantes, así como unos parpadeos rápidos combinados con sus manos juntas.

—Oh…Yo…

—No lo habrás olvidado…¿Verdad? —su sonrisa comenzó a distorsionarse lentamente, seguía siendo una sonrisa, pero sus ojos ya no eran grandes y brillosos, sino pequeños y astutos, así como su cabeza que pareció darle un tic violento con la última palabra, seguido de que un pelo se le desacomodo de su ordenada melena.

—Yo…Estaba…Bueno…Es que Leni…

—Lo olvidaste. —dijo ella con una sonrisa que evidentemente no era una sonrisa, afuera cayó un relámpago y comenzó a llover—Ohhh, no te preocupes hermanita…—dijo llevándose una mano a su bolso, Lori juró que sacaría un cuchillo.

Pero antes de que cualquiera de ellas hiciera algún movimiento, la puerta de la habitación fue abierta, revelando a la fuente de preocupación de ambas, Leni.

—¡Leni! —gritó Lori a la desesperada.

—Esa como que soy yo. —se señaló con el pulgar la referida, sonriendo a su hermana—Sí soy yo, ¿O no lo soy?

—¿Recuerdas los arreglos de las uñas que me hiciste hace un par de días? —preguntó Lori, provocando que la sonrisa de Lola volviera a la dulce e inocente que tuvo en un inicio.

—Ahhhh s…Nopip. —dijo Leni sonriendo y con los ojos viscos.

—¡Ahhh!-gritó Lori dando un salto al suelo y evadiendo por poco una tiara para princesas que, al estar tan filosa, rompió la madera de su cama con facilidad.

—Oh, no espera, sí ya recuerdo. —dijo Leni riendo—¿Necesitas otra pintada? —preguntó feliz, aunque su tono parecía ligeramente decepcionado.

—Yo no, Lola. —dijo Lori desde el suelo y cubriéndose sus brazos para evitar el nuevo ataque de la tiara, que nunca llego.

—Por supuesto, mañana llegando de la escuela lo haré—dijo Leni feliz.

—¿Llegando de la escuela? —dijo Lola—¿No puede ser más tarde? El concurso lo tengo el miércoles, y no creo que en esta casa dure tan buen arreglo intacto. —dijo ella nerviosa.

—Es que en la noche…—parecía que Leni no quería decir algo—En la noche esta muy oscuro, necesito al señor Sol para hacer las cosas bien, si quieres te la hago el miércoles llegando de…

—No, no, saliendo directamente me voy al certamen princesita de papi…—la detuvo Lola llevándose una mano al mentón, meditando entre sus dos opciones—Mañana estará bien, siempre y cuando evite el contacto con el resto de la servidumbre. —dijo ella "modestamente" y abriendo la puerta de la habitación entre pensamientos de tácticas evasivas—Las quiero mucho hermanitas. —dijo con malicia y cerró de un portón fuerte la puerta.

Lori se levantó, y se cruzó de brazos mientras Leni se ponía su pijama y su antifaz lima claro que siempre usaba al momento de dormir, sobretodo recientemente.

—¿Por qué no podías en la noche? —le preguntó Lori tratando de sonar desinteresada, fallando estrepitosamente.

Leni volteó a verla con su antifaz puesto y con una sonrisa que aún no parecía sincera, pero que al menos no había sido tan fingida como la que lanzó en un inicio.

—Es que necesito al señor Sol. —contestó Leni como si fuera lo más normal del mundo, que una adolescente de dieciséis años hablé en el mismo día sobre perfiles psicológicos para luego decir "Señor Sol" —Que emoción. —dijo mientras aplaudía—Podre ayudar a Lola... ¿No?

Lori sabía que no podía Leni ver su mirada de desconfianza, pero no pudo evitar saber que ella sintió esa desconfianza, porque poco después de haber dicho esa última frase se dio media vuelta y comenzó a respirar lentamente, pero de una manera poco convincente, Lori se quedó viéndola. Las luces se apagaron poco después por órdenes del señor Loud en el pasillo central.

—Dulces sueños "hermanita". —dijo ella aumentando la mirada desconfiada, y no estando dispuesta a soltar la mirada de su hermana un solo segundo.

Por otro lado, en la habitación de Lucy ella se encontraba leyendo un libro de antologías de cuentos de terror con su linterna dentro de su ataúd. Que contenía varios cuentos de Stephen King, una deshonra para la cultura del horror según la propia Lucy, pero que no podía evitar leer porque su estilo era realmente bueno. Lo interesante de la antología es que también contenía pequeños relatos como "El gato negro" de Edgar Alan Poe (uno de sus autores favoritos de todos los tiempos) , "La casa Tellier" de Guy Maupassant, otros tantos cuentos anónimos y para finalizar el relato "La sombra sobre Insmouth" por H.P. Lovecraft.

Ella estaba terminando de leer el relato sobre Insmouth y las desventuras que ocurrían en la ciudad desde la perspectiva de Stanley Marsh, un sujeto que fue a investigar la extraña ciudad de Insmouth, la cual la gente evitaba a toda costa por su terrible aroma, pero el hombre estaba tan enfocado en descubrir lo que ocurría en sus extrañas redes pesqueriles, entrevistando a un viejo del pueblo conocido como Zadok Allen, entendiendo eventualmente lo que eran unos seres conocidos como Profundos, salidos desde las más profundas y asquerosas aguas. El hombre estaba tan pasmado en su investigación que terminó metiéndose con la fuerza de los hombres lagartos que adoraban a Cthulhu. A medida que el libro avanzaba, nuevas revelaciones entraban a ojos de Lucy, la cual no podía despegarlos de la pesada, pero entretenida lectura. El libro terminó con un Stanley enloquecido y buscando regresar a Insmouth después de haber escapado, porque todo el tiempo había sido en verdad un descendiente de Profundos, y quería unirse a con sus hermanos…Ella había espiado secretamente el "documental" que habían visto esa tarde Lori y Leni, una deshonra a la obra ficticia. Ella seguía sin entender cómo había gente que seguía tomándose las obras de ficción como si de algo real se tratase.

—Increíble. —dijo Lucy terminando el libro—Lovecraft y Poe nunca fallan. —dijo ella sonriendo de medio lado y abrazando su libro, mientras en su cabeza se formaban innumerables teorías sobre lo que acababa de leer, las más locas de estas decían que los gatos negros eran los que espantaban a los Antiguos, y se imaginaba a ella misma junto a estos haciendo rituales a un ente como Cthulhu—Ese sería el día más feliz de mi vida. —dijo Lucy abrazando el libro y viendo su contraportada—Antología de King, mejores cuentos y relatos de horror. —leyó en voz relativamente alta antes de abrir el libro en la última página y encontrarse con las fotos o retratos de los autores conocidos de las obras—Estos sí son verdaderos héroes Lincoln. —sonrió, su hermano nunca la escucharía, a su lado tenía el libro (falso) de hechizos de su bisabuela Harriet Elizabeth Esthela Almar—Tal vez no sea demasiado tarde para continuar leyendo…—miró su reloj revelando que faltaba media hora para que la medianoche llegara—Solo un par de páginas…

A medida que iba leyendo el libro de su abuela, tenía que girar los ojos, aunque realmente nadie pudiera ser capaz de verla hacerlo, los hechizos eran ridículos, algunos vengativos, otros para sanar enfermedades mortales como la gripe y el sarampión, tomando en cuenta la época de su bisabuela, a Lucy no le sorprendieron que esas recetas incluyeran té combinado con ojos de rana. Otros tantos hechizos eran para obtener buena o mala suerte sobre personas, invocar fantasmas, invocar gatos neg…¿Gatos negros?

Lucy volvió a leer y releer esa página repetidas veces, aparentemente su bisabuela era fan de Edgar Alan Poe. Eso la alegró a ella, dándole una sonrisa, y pasando a la siguiente página titulada "Del Profundis Necronomicon" y vio un dibujo fidedigno a la descripción del relato que acababa de terminar un par de minutos atrás, además de otras criaturas imposibles de describir, pero agradables a sus ojos.

—Extraño, juraría que esta página no estaba aquí ayer. —dijo mirando con detenimiento la página que contenía ambos hechizos del gato y del Profundo—Oh bueno, mañana los intentaremos en el honor de la abuela, ¿No es así Fangs? —le preguntó a su murciélago, el cuál fue molestado por ser alumbrado con la luz de la lampara—Lo mismo opino, mañana será un gran día, simular dos hechizos falsos. —dijo sonriendo y dejando abrazado el libro de la bisabuela Harriet, dejando que las gotas de lluvia de la tormenta de fuera la relajaran y dejaran dormir entre sueños de sangre y terror.

Faltaba un minuto para medianoche, y Lori era la única que se encontraba despierta, estaba volteada de medio lado y quedándose viendo a su hermana Leni con una grave mirada. Quería descubrir su secreto, pero no sabía ni por donde iniciar. Ya desde hace una hora que su Bobby había parado de mandarle mensajes y le había deseado las buenas noches. Ella seguía preocupada sobre lo que podía o no ocurrir si se quedaba dormida junto a su hermana, hasta que finalmente sintió que sus parpados eran demasiado pesados y los cerró a diez segundos de medianoche, cayendo agotada en el proceso.

Fue una suerte que lo hiciera, pues de lo contrario, hubiera visto como cuando sonó la primera campanada, que inicia el nuevo día, repentinamente un gran relámpago ilumino el cielo de toda Royal Woods, especialmente la casa Loud. En aquel momento, Lincoln dormía tranquilamente, cobijado y relajado, cuando después del rayo comenzó a roncar y se veía que, aunque dormía estaba totalmente cansado. Por otro lado, Rita había pasado de haber estado dormida en su totalidad agotada con ronquidos, a tener un sueño tranquilo y relajante, casi parecía que su cara había perdido unos cuantos años mientras ella buscaba las sabanas para taparse correctamente.

Amaneció, iniciando el segundo día de la semana escolar, y como era habitual, seis despertadores sonaron al unísono en la casa Loud.

—¡AHHHHH!—se escuchó el grito desde la parte superior mientras comenzaba una batalla legionaria y sin fin, eran ocho niñas tratando de ganar la ducha antes que cualquiera de sus hermanas, pero algo inusual paso con el último despertador que sonó en la parte baja.

Fue presionado por la mano femenina de Rita, que parecía no salir de un trance somnoliento, apenas fue capaz de sentarse en la cama y sin lanzar un suspiro pensó "Voy tarde para la ducha", e involuntariamente se levantó de su cama y se acercó a la puerta con prisa, ni siquiera se había dignado en abrir los ojos.

—¡AHHHH!—gritaba Rita Loud como chacal, lista para la lucha pero con los ojos cerrados y tropezando contra el respaldo del sofá, cayendo en el proceso de cabeza—Auuuuuuch…—se quejó la mujer sosteniéndose la mandíbula por el dolor.

—¿Cariño?—se acercó el señor Loud totalmente despierto por las acciones de su esposa, incapaz de entender qué había ocurrido y con el sonido de gritos de fondo en el segundo piso.

—¿Papá?—dijo confundida Rita abriendo los ojos desde el suelo y viendo al señor Loud, ¿Qué acababa de ocurrir? ¿Cómo llego el sofá al segundo piso? Eran preguntas que se hacía en su cabeza.

—Eh eh eh.—la detuvo Lynn con una sonrisa pícara y mejillas encendidas—Es papi, y tú sabes que a estas horas no.—le dijo guiñándole el ojo y horrorizando a Rita, que se alejó de él aterrada—¿Qué? ¿Tengo algo en los dientes?—preguntó llevándose un dedo a estos, viendo como Rita negaba—Cariño, ¿Qué sucede?

—¿Cariño?—repitió Rita asustada—Un momento, esta no es mi voz.—dijo ella mirando sus manos con sus uñas pintadas de rosado, más grande lo normal y luego sus ropas que eran idénticas a las de su madre—No, no, no, no…—decía Rita repetidas veces llevándose ambas manos a la cabeza—¡Ya lo sé!—dijo rápidamente con una sonrisa más digna de una niña—Es solo un sueño.—dijo sonriendo a su esposo.

—¿Debería preocuparme por esto?—preguntó el señor Loud levantando un dedo.

—No, porque todo esto pasara en un momento.—dijo Rita emocionada y pellizcándose fuertemente de una manera que solo Lynn junior hubiera podido imitar.

El grito que lanzó fue tan fuerte que en el segundo piso se desvaneció la nube de polvo que había levantado la pelea matutina de las hermanas Loud. Todas voltearon a las escaleras abajo corriendo preocupadas.

—¿Mama?—se acercó de primeras Luna—¿Ocurre algo? Ese grito fue muy alto.—dijo con cierta envidia.

—Esto es real…—dijo Rita pareciendo quebrarse en ese mismo instante—No, no, no…No…

—Creo que debió tener un mal ciclo de sueño y debió de tener una secuela, creyendo que sigue en su sueño.—simplificó Lisa sonriendo con suficiencia y causando que todas suspiraran tranquilas.

Por otra parte, y a la vez del grito, Lincoln se levantó pensando en que le tocaba a él preparar el desayuno, además de que tenía que ir a su encuentro con el dentista porque aquel día iban a tener varias citas y sería pesado atenderlas. Por no mencionar que las peleas en el segundo piso debían de parar, cada vez se escuchaban más. Todo eso pensó hasta que al abrir los ojos se encontró repentinamente con el techo de Lincoln. Y al moverse un poco resultó que tenía al lado el peluche de Lincoln "Bon-Bon".

—¿Qué hago aquí?—dijo antes de darse cuenta que había dicho lo mismo que Lincoln al unísono—¿Lincoln?—preguntó a la vez que Lincoln—¿Eh?—repentinamente miró su mano, pequeña y delgada, nada como la suya—¡¿Qué?!—se levantó para mirarse al espejo, encontrándose a Lincoln en su reflejo—No…—se detuvo mientras procesaba y trataba de tocarse los mechones de su ahora cabello blanco—¡AAAAAAAHHHHHH!—lanzó un grito tan profundo como el primero, grito que también escucharon abajo.

—¡Lincoln!—se acercaron casi al instante diez hermanas preocupadas por él con kits médicos de distintas indoles, Lincoln volteó a verlas sin entender.

—¿Niñas? —preguntó confundido.

—¡No digas nada, te lastimaras la garganta!—le dijo Lola dándole una cachetada tan fuerte que le hizo girar la cabeza—¡¿Es que no aprecias tu garganta?!

Sin tiempo de poder decirle a Lola que no debía golpear a su madre, lo tomó Lisa escaneándolo con rayos X, provocando que este se viera a si mismo en el espejo como un esqueleto, asustándolo aún más.

—Lincoln, ¿Eso cuenta como adelgazar?—dijo Luan un chiste matutino.

—¿Tuviste un mal sueño?—se acercó Leni—Ven aquí, te daré un abrazo hermanito.

—Popo…—fue el turno de Lily de intentar animarlo con un pañal cargado, que en idioma bebe debía significar algo.

Todas hablaban al mismo tiempo, le ponían vendas, o daban consejos a una velocidad exorbitantes que seguirle el ritmo a una de ellas hubiera sido mismamente imposible.

—¡Niñas!—gritó Lincoln temblando aún y alejándolas a todas a duras penas.

Las miró, y a la vez ellas a él, estaba asustado, realmente aterrado. Hubo un momento en el que Lincoln pareció iba a decir algo hasta que cayó desmayado por algo que ninguna parecía lograr entender.

Desde la sala Rita hiperventilaba mientras su esposo seguía sin entender qué le ocurría.

—No es real, no puede serlo, no puede…No puede…—decía ella dirigiéndose al baño personal de los adultos, quedando sola, y mirándose al espejo—No puede…No…Estoy en el cuerpo de mamá.—dijo a un inicio sonriendo como si todo fuera una broma, antes de recordar la realidad—¡Ahhhh!—gritó estirando su cabello, dándose cuenta que el de las mujeres era más delicado y fácil de arrancar—¿Qué sucedió?—dijo mirando su reflejo y desplomándose contra el retrete, sucumbiendo a la realidad y soltando los mechones rubios de sus manos.

Continuara…

Frase: Para que algo se limpie otra cosa debe ensuciarse; pero se puede ensuciar todo sin limpiar nada.

Na.-Habrá más de donde vino esto, aún nos queda la trama de Lucy antes de llevarlas todas con tranquilidad. Espero les vaya gustando y gracias por todo el apoyo.