Una semana con los Loud

Capítulo 7 Decisiones

Lincoln había visto salir a sus hermanas a la escuela y tuvo el vago sentimiento de culpabilidad por no ir, sentimiento que desapareció cuando se dio cuenta que no tendría que preocuparse por la escuela sino por lo verdaderamente importante, él era su propia madre.

Se encontraba en su antigua habitación, mirando nostálgicamente los posters y juguetes, se concentró sobre todo en Bon-Bon, un conejo de peluche que siempre había tenido desde prácticamente su nacimiento. No quiso tocar nada, pensando que era demasiado extraño tratar de sentirse como él mismo. Intentó pensar en lo que debería de hacer, y primero que nada debía buscar pistas de lo que pudo haberles hecho cambiar de cuerpos.

Bajó las escaleras esperando llegar a su nueva habitación, encontrándose en su lugar con Lily gateando hacia ella y su esposo desayunando a toda prisa en la cocina, tenía un plato de huevo frito reservado para ella, con una aspirina al lado.

—Buenos días… cariño, ¿Ya te sientes mejor?—hablaba entre bocado y bocado el señor Loud procurando decir las palabras con tacto, tal vez temeroso a causa enfado en su mujer.

—Algo así…—dijo Rita incomoda mientras tomaba su lugar en la mesa y comía el huevo frito, Lincoln se dio cuenta que el sabor de este era distinto ahora que estaba en el cuerpo de su madre, como si la percepción del mismo no fuera la que él acostumbraba—No está nada mal…

—Gracias, no pude contener mis dotes culinarios.—dijo tomando otro bocado y mirando preocupadamente a ella—Rita, ¿Qué fue lo que paso en la mañana?—preguntó sin apartar la vista un solo momento.

—Nada.—contestó Rita nerviosa pero sonriendo y respondiendo la mirada fija, el señor Loud se arrepintió al momento y retiro sus ojos de aquella batalla que era imposible ganar contra una mujer.

—Perfecto entonces.—dijo Lynn Loud tomando el último trago de café—Entonces apresúrate, nos queda poco tiempo y quiero acompañarte hoy al trabajo, ¿Qué emoción no?—dijo tomando sus manos, las cuales Rita no separó solo por cortesía.

—¿Emoción?—preguntó vacilando y sin entender.

—Oh vamos …—dijo el señor Loud riendo y lanzando un gruñido—Esa actitud estoy seguro de que es la que no quiere el doctor Feinstein, vamos, dame una sonrisa.-le ordeno mientras él daba la sonrisa.

Pero Rita solo lo miraba confundida hacia adelante, sin asomo de sonrisa en su rostro.

—¿El doctor Feinstein?—se puso nerviosa Rita, y luego recordó que ese era el trabajo que ella debía ejercer—Oh sí, el doctor, claro.—dijo cada vez más roja de la vergüenza por estar fingiendo tan mal ser otra persona.

—Rita, ¿Te encuentras bien?—eso preocupó al señor Loud.

—Sí, sí, sí…—se llevó una mano al cuello de la camisa para estirarla debido a que estaba muy nerviosa—Bueno, en realidad no…No me siento muy bien.—mintió descaradamente moviendo su mano derecha frenéticamente para darse aire en la cara y con la otra tocarse la frente como si tuviera fiebre.

El señor Loud se levantó rápidamente y se acercó a ella preocupado, le toco la frente y notó que esta se encontraba a una temperatura estable. Confundido miró a los ojos a Rita, esta los movía de uno a otro lado, pero sobre todo evitaba la mirada que le mandaba su esposo.

—Ohh jajaja.—reía con ganas Lynn senior—Alguien está nerviosa…—dijo abrazándola—Cariño, si no te conociera seguramente diría que estas actuando muy infantil, casi parece cuando Lincoln no quiere ir a la escuela.—dijo dándole un par de palmadas amistosas.

—No estoy nervioso…nerviosa.—se corrigió de último momento negando con la cabeza.

—Rita, tranquila, solo será otro día más.—dijo el señor Loud con simpleza y levantando su índice—Repite conmigo, solo será otro día, y no importa que si lo arruinas probablemente no vuelvas a tener otra oportunidad de...—se detuvo un momento—Pensándolo bien, no repitas esa parte, con lo de "solo será otro día" basta.

—No creo que lo entiendas p…—estuvo a punto de decir "papa" pero se contuvo rápidamente, aun le faltaba mentalizarse quien era.

—Sí que lo entiendo, ¿Crees que no te presto atención mujer?—dijo riendo—Sé que hoy te podrían ascender de asistente a dentista junior.—se expresaba con soltura—Pero vamos, vamos, date un baño que se nos hará tarde, y no queremos que eso pase.—dijo tomándola de los hombros para darle un masaje rápido y tratar de robarle un beso.

—¡Woah woah woah!—se alejó Rita de un salto.

—¿Qué te sucede hoy?—le preguntó el señor Loud claramente molesto por la falta de cariño.

—Ehh…Yo…Los nervios.—dijo escapando directamente al baño, prendiendo el foco colgante y cerrando la puerta rápidamente, induciendo más sospechas.

Una vez dentro tuvo un momento para pensar. Por un lado debería de hacer todo lo posible para volver a su estado anterior lo más rápido, pero por el otro su padre había dicho que aquel iba a ser un día importante para su mama. Suspiró decepcionada, incapaz de decidirse sobre si tomar una u otra acción, irse a un trabajo que no conocía o quedarse en casa arruinando a su mama. Por un lado estaba metido en algo bastante serio y que solo él y su madre podían saber, de lo contrario todos creerían que habían enloquecido, pero su padre tenía razón, si él no asistía aquel día a suplir a su mama y hacia una demostración excelente sobre conocimientos en la materia, entonces su mama iba a salir tremendamente afectada, por el otro lado se encontraba ante la situación que él no conocía absolutamente nada sobre asistencia dental, por lo que podría afectar a su madre en el trabajo e incluso no solo perder el puesto, sino también lograr que la despidieran. Pero también recordó que su madre siempre le enseñaba cosas sobre su trabajo de asistente médica, otra cosa es que Lincoln no prestara tanta atención, creyendo que para él jamás usaría aquellos conocimientos. Y situaciones como esa eran la perfecta ironía de la vida.

Él debía de pensar, ¿Era verdaderamente el trabajo de su madre tan pesado como podía sonar? Si tan solo debía de hacer lo que el doctor Feinston le dijera, entonces estaría bien… Además, sabía que lo que sea que los hubiera cambiado no tenía sentido buscarlo en su casa, no había sido ahí.

Tomó firmemente la decisión de ir a trabajar aun con once años, no había otro camino que seguir convincente tanto para su actuar como moral, y lo mejor era continuar con la mentira de que él era Rita.

Sin más distracciones Lincoln comenzó a desnudarse para darse un baño. Apenas se había quitado el camisón cuando pudo ver en el espejo a su madre semidesnuda…Fue entonces cuando se dio cuenta que si iba a bañarse tendría que…

—Asqueroso…—susurro Rita suspirando nerviosa y sacándose el sostén ligero y la tanga, quedando completamente desnuda, pero con los ojos cerrados—No pasara nada si no lo miro…—pero la filosofía de Lincoln se vino abajo cuando casi tropieza y tuvo que sujetarse del tubo para toallas con dificultad, si no buscaba otro apoyo entonces iba a caer—Por favor mama, perdóname…

Lincoln abrió los ojos, enfocando su vista hacia los lados, a pesar de que sus ojos lo llevaban instintivamente a mirar hacia abajo para ver la distancia al suelo. Rápidamente se recuperó, cumpliendo su prometido de no mirar absolutamente nada.

Llegó a la regadera entre jadeos y miedo a dejar de ver al frente, y abrió con fuerza el grifo para el agua fría. El agua comenzó a fluir cubriendo a Rita en su totalidad, empapando cada centímetro de su piel, cabello y rostro, provocando que Lincoln se sintiera extraño. Él sintió como cada uno de sus cabellos era renovado desde la raíz hasta las puntas… Después de una vida entera de solo acostumbrarse a que el agua resbalara en su cabeza, sintió extraño el hecho de que de pronto el agua se quedaba en pequeñas gotas que recorrían lentamente su cabello, lo ablandaban y hacían que este cayera sobre su espalda, provocando que esta recibiera agua tibia, que se había calentado en el proceso de bajar por su cabeza y llegar hasta esa parte.

Los ojos no los tenía cerrados por fuerza, sino por inercia del relajante momento, sintió un placer que normalmente no sentía en sus duchas con su cuerpo de chico. Y la noción del tiempo dejo de tener sentido, había tomado el shampoo y rociado en su cabeza mientras agitaba sus manos cuando finalmente se dignó a abrir los ojos. Apenas y era capaz de ver nada, puesto que su cabello rubio caía por su cara y se pegaba a su cabeza, eso le hizo reír y comenzó a agitar la parte superior de su torso, sintiendo como el cabello se movía en sus hombros y las fibras arrojaban aguas por todas partes.

Durante un momento entendió por qué las mujeres disfrutaban tanto el bañarse y durar largo tiempo en la regadera, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escucho aporreos en la puerta, junto a la voz de Lynn senior diciéndole que se iban en cinco minutos. Ella volteó a la puerta con tranquilidad y lanzó un grito que ya estaba a punto de terminar cuando finalmente cerró la llave para buscar la toalla de su madre para secarse. Al hacerlo no pudo evitar recordar su situación, recordar que se encontraba en el baño no siendo él mismo, sino su madre. Deseó no haber estado en esa situación, o el haberla evitado, pero debía darse prisa si quería seguir su plan…

Sabía que no había vuelta atrás. Así que tomó la toalla, la enredo en su cuerpo y salió de la regadera. Al salir pudo ver su reflejo en el espejo, y suspiró un poco a manera de decepción, pues finalmente se rindió y veía con todo detalle su nuevo cuerpo. Se sujetaba la toalla especialmente del pecho, que era algo que en definitiva no quería voltear y sabía que le estaba prohibido si quería respetar la intimidad de su madre.

Paso media hora en la que Rita tuvo que apresurarse para vestirse, con cuidado de no voltear a ningún sitio indebido, y vestirse con su uniforme de trabajo; no sabía cómo su mama se peinaba así que tomo una liga de cabello y se hizo una cola de caballo, de las cuales sí sabía lograrlas gracias a Luan y Lynn que parecían estar obsesionadas con las mismas. Una vez terminado salió a la sala y se encontró con el señor Loud apresurándola para salir a su trabajo mientras él cargaba a Lily.

Rita sonrió sin tener idea de lo que iba a pasar.

—Hey, sí recordaste sonreír. —dijo el señor Lynn abrazándola, y causando que Lincoln intentara apartarse de su padre incómodamente.

Por su lado, en la clase de Lincoln se encontraban los niños terminando de leer sus cuentos, estos habían sido en su mayoría malos o flojos, pero eso no le sorprendía a la maestra Agnes, debido a que los niños no solían estar preparados para ese tipo de actividades, o interesados, los únicos buenos en verdad habían sido tres:

—Muy bien, quiero que feliciten a sus compañeros Clyde, Lincoln y Cookie por sus cuentos.—dijo la maestra cuando el último alumno fue a su asiento—Creo que este concurso no será una competencia muy reñida.—dijo feliz de que al menos aquel año hubiera competencia—Y espero que mañana haya mejores cuentos, que creo que la temática de mañana todos la amaran, tendrán qué hacer un cuento que trate sobre el segundo valor de la semana de los valores, y ese es…—se detuvo a leer la lista de valores pegada en la pared—Por supuesto ¡Libertad!—dijo ella emocionada.

Hubo un aplauso leve y bastante flojo que hizo enojar a la maestra, ella quería que los alumnos sintieran la pasión que ella sentía, pero los niños estaban desinteresados en su mayoría por aquello. La maestra Agnes gimió desesperada y chocó su cabeza contra el escritorio por no poder hallar la forma que sus alumnos tuvieran vocación.

—Vaya Lincoln, parece que seremos rivales de aquí al viernes.—dijo Clyde a su amigo mientras le trataba de dar la mano.

—No creo que eso pase Clyde…—dijo Lincoln bastante seguro mientras aun volteaba al frente, por lo que no pudo ver la ofrenda de Clyde.

Y aunque Rita se refería principalmente a que no estaba tan segura de permanecer en el cuerpo de su hijo durante tantos días, Clyde no entendía el contexto y para sus oídos fue un equivalente a "No duraras mucho contra mi" cosa que provoco en Clyde una mirada de enojo y que volteara al frente, para él era importante ser de los mejores en la clase, y estaba indignado por como Lincoln había logrado tan altos resultados sin haberse tomado la molestia de hacer su cuento en su casa.

Rita no logró ver ese comportamiento por parte del mejor amigo de su hijo, ella fingía concentrarse en la clases porque su mente en realidad estaba nublada en tratar de recordar cómo resolver fracciones, se sentía ridiculizada al tener que hacer la tarea de Lincoln, pero obligada si no quería afectarle…Lo cual le hizo reflexionar que en realidad Lincoln era el que había fallado con sus deberes, no ella, aun si no hubiera pasado todo lo del cambio de cuerpos, él seguiría sin su tarea.

Dejó aquellos pensamientos de largo porque sentía poco importante enojarse con Lincoln cuando ella era Lincoln, finalmente entre sus divagaciones le toco repasar la noche pasada, y cuál había sido el detonante para su condición…Solo podía pensar en el restaurante de comida china, y el terremoto que sintieron ella y Lincoln.

Pero los terremotos no intercambiaban mentes, y la comida china en definitiva no era lo suficientemente extraña como para hacer alucinar a dos personas que son otra persona.

Entre aquellos pensamientos paso, con la mirada perdida, el resto de las clases hasta que la campana dio por finalizado el segundo día de clases en la escuela primaria, causando que todos los alumnos, exceptuando a Lincoln, gritaran de la emoción.

Rita solo estaba emocionada por el fin de clases, debido a que esto le permitiría acercarse con mayor velocidad a su casa y ahí encontrarse con su hijo, juntos iban a hacer cualquier cosa para intentar resolver el problema del cambio de cuerpos.

Iba en soledad, pues Clyde le dio una excusa de que iba a irse caminando con su nuevo mejor amigo Liam, el chico pequeño y de cabello anaranjado:

—Pero ni siquiera vivimos cerca.—le dijo Liam.

—Será un placer acompañarte, mejor amigo.—miraba en cada momento a Lincoln para ver su reacción, pero Rita ni siquiera le había prestado atención, pues salió corriendo en dirección a su hogar.

—Se ve que Lincoln tiene prisa.—dijo Liam.

—Me ignoró…—dijo Clyde mirando embobado en la dirección de Lincoln—Así que tenemos esas cartas en juego, ¿No Ace?—hizo referencia a cuando Lincoln siempre interpretaba el papel de su héroe favorito—Parece que llego el momento a que el primer Jack un ojo se emancipe de su protector.

—¿No fue asesinado y cuando resucito se volvió una especie de anti héroe con macara roja para representar…?—preguntaba Liam que también conocía del héroe.

Clyde solo lanzó un suspiró y aceptó escuchar a Liam mientras se dirigían a la casa del referido, siempre mirando hacia donde se había perdido Lincoln a la distancia.

Y Lincoln seguía andando calle tras calle, en dirección a su casa, corriendo a la mayor velocidad que le era posible, sin voltear a ningún lado, pues estaba concentrándose en todo lo que le preparaba el destino por deleante. Apenas faltaban un par de calles para llegar a su casa cuando tropezó vilmenete y comenzó a rodar por el juego con gran velocidad.

Desde el suelo, Rita sintió que un problema se le había venido encima, puesto que ella sabía perfectamente porque había tropezado.

—Hola mi amigo.—dijo una chica acercándose a Lincoln, era castaña y con una coleta de cabello muy parecida a la de Lynn, con vestimenta deportiva, pero no parecía ser especialmente deportiva, la cual Lincoln (más no Rita) conocía por su nombre de pila: Renee y que mostraba sus manos en posición de combate.

—¿Tu quién eres?—preguntó Lincoln desde el suelo—¿Sabes qué?—se levantó y empujó a la niña—No necesito saber quién eres…Solo que estas loca, yo me tengo que...

—Tú sabes cómo detenerme Lincoln, y hasta que no me concedas lo que vengo a buscar, no dejare de molestarte.—dijo ella sonriendo fuertemente, aparentemente los golpes que había intercambiado con Lincoln el día pasado no habían sido efectivos para calmar su espíritu de lucha, pero Rita seguía sin entender nada… La chica levantó un puño amenazante que hizo retroceder al chico.

—Me darás lo que quiero Loud, lo obtenga por la buena, o las malas…—dijo esto último tomando unas cadenas desde sus bolsillos traseros

Lincoln tragó en seco, aquello no iba a ser una tarde rápida.

Continuara…

Frase: La manera más rápida de encontrar algo es empezar a buscar otra cosa.

Na.—Quiero disculparme por esta baja actividad, tiempo de trabajos finales y un maestro literalmente encargó una tesis, fueron 154 páginas de investigación xd So…Fue mucho trabajo.

Lamento las excusas, pero es la verdad, no quería dejar este fic en hisatus eterno, y aunque siento que el cap se sale un poco del sistema que estableci antes, tampo quiero avanzar mucho la trama (¡?) Así que ya saben, prepárense para ver lo que tiene el martes preparado para la familia Loud, pues quédense y ya verán x3