Una semana con los Loud
Capítulo 8 Pelea por un comic
Era poco probable que su hermana fuese una espía, y más aun, si lo fuese, que esta hubiera tenido la poca decencia de realizar una llamada de espionaje dentro de su propia casa. Todo debía tener una explicación perfectamente lógica, Leni era incapaz de hablar sobre investigar sospechosos y perfiles psicológicos.
Esas dudas se encontraban en la mente de Lori mientras esta suspiraba fuertemente y trataba de mirar al frente para prestar un mínimo de atención a la clase, pero su clase actual era sobre ciencias, tampoco se estaba perdiendo de algo importante. Su expresión de aturdimiento, junto a su suspiro, por el contrario, causaron en la clase la impresión que ella se estaba quedando dormida a medias, cosa que rápidamente llamo la atención del maestro.
—Señorita Loud, ¿Le parece poco digna la diferencia entre presión manométrica y absoluta?—le preguntó el maestro a Lori viéndola con enfado.
El maestro Albert Stimbelton era, en palabras de las Loud mayores, un amargado que prefería mil veces insultar a sus alumnos antes de tomarse la molestia de dirigir una clase de ciencias. Y cuando la dirigía, nada bueno podía suponerse para sus alumnos. Tomaba en múltiples ocasiones a los que notara más distraídos para hacerles pruebas sorpresas (las cuales generalmente no tenían nada que ver con el tema que estaba tratando) y humillaba a estos alumnos cuando le respondían erróneamente, cosa que era preferible a acertar, puesto que de acertar comenzaría su ronda de preguntas en múltiples y muy variadas áreas de conocimiento científico; desde biología, física, discretas, química entre otras tantas ramas. La forma de humillarlos no se limitaba en hacerles preguntas difíciles para exponerlos, sino en tratar de destruir la integridad de cada estudiante y maestro con el que se topase, sino que también cargaba de insultos las burlas que le hacía a los que no tuviesen los mismos conocimientos que él.
—No, en lo absoluto señor Stimbelton.—dijo Lori tratando de mirar a su maestro, pero le era imposible prestar atención, seguía demasiado ocupada pensando en Leni.
—Perfecto, entonces será capaz de decirme el elemento químico de la tabla periódica más pesado atómicamente encontrado naturalmente.—dijo el maestro desafiándola con una prueba de conocimiento.
Lori creía saber la respuesta, después de tantas cenas con Lisa parloteando sobre cosas científicas se sintió con un impulso de valor para responder a la pregunta:
—Uranio.—estuviese bien o mal, debía estar segura pues de nada valía dudar con el maestro.
—Vaya, parece que tenemos una chica genio, ¿No es así señorita ex Santiago?—preguntó el profesor deteniéndose maliciosamente al final, el profesor sabía que Roberto Santiago, el novio de Lori, se había mudado de ciudad y muchos en la escuela la culpaban a ella por aquella mudanza a pesar de que Lori estaba consiente que era decisión de su madre—¿Será que esa inteligencia aleja a los pretendientes señorita?
—Eso explicaría porque usted sigue soltero, supongo que sí.—regresó Lori la jugada, sabiendo que si bien eso hacía enojar al maestro, no le acarrearía problemas, además, no había dormido bien por vigilar a Leni, y no estaba precisamente de ánimos para lidiar con el maestro Albert.
—Excelente.—el maestro sonrío por tal muestra de picardía—La raíz cuadrada de ocho.—dio un nuevo asalto.
—Mhhhh…—Lori se detuvo a pensarlo un momento—¿Pi?—dijo esta vez insegura y ganándose una sonrisa sarcástica por parte del maestro.
—Parece que la señorita cerebro no tardó en decepcionarnos.—dijo para después dar media vuelta y continuar con su clase.
A Lori le extrañó la falta de comentarios subidos de tono del maestro, o en general, alguna otra reacción en general, pero no le presto atención a este detalle y decidió que lo mejor era seguir como si nada de aquello hubiese pasado, aun si el maestro la miraba con enojo en múltiples ocasiones. Cosa que no dejo de incomodar a Lori sino hasta que terminó la clase, sonando la campana y pudiendo marcharse ella libremente del aula.
Ella se acercó con sus amigas para tratar de hablar con ellas sobre cualquier tema, así estuvieron durante diez o quince minutos cuando repentinamente una de sus amigas dijo que había olvidado su pluma en el aula de clases del maestro Stimbelton.
—¿Me acompañas a recuperarlo Lori?—preguntó la chica.
—Por supuesto Dana.—dijo ella caminando de vuelta hacia el salón—Nos vemos después chicas.
El resto de sus amigas se alejó del lugar decidiendo que ya era hora de volver a sus respectivos hogares. Lori y Dana se encontraron rápidamente de vuelta en el segundo piso, y dieron vuelta en la primera esquina de la derecha para entrar al salón referido. Tenían la puerta al final del pasillo cuando repentinamente esta fue abierta de golpe acompañado de una risa femenina.
Lori no le hubiera dado importancia de no ser porque conocía aquella voz, incluso a la distancia, así que tomó a Dana y la obligó a esconderse detrás de unos casilleros, no sin quejas de su amiga.
—¿Qué te pasa?—dijo Dana, afortunadamente en voz baja.
Lori solo susurró "shhh" mientras movía frenéticamente su dedo, e inmediatamente espió con media cabeza de fuera hacia el final del pasillo, en este se encontraba Leni teniendo una amigable conversación con el profesor Stimbelton. Eso no solo parecía raro, era sumamente extraño, ¿Por qué Leni necesitaría hablarle a un maestro fuera de clases? Mejor aun, ¿Qué maestro querría hablar con Leni aun conociendo su condición? O incluso más importante, ¿Por qué específicamente Albert Stimbelton de entre todos los maestros?
Algo no cuadraba en lo absoluto, y Lori se dedicaba a ver cada vez con los ojos más abiertos y más atenta a cualquier movimiento. La puerta continuaba abierta y a la distancia se escuchaba una tercera voz de un muchacho, probablemente el muchacho se estuviese recargando en la puerta, lo seguro es que de vez en cuando Leni o el maestro hablaban también con la puerta y parecían reír a veces.
Era imposible escuchar lo que ocurría a tal distancia, o moverse sin ser descubierta, además de que su amiga Tina se encontraba sumamente molesta, pero al ver como aquello era importante para Lori la dejo ser.
Finalmente, Leni se despidió del maestro, y del muchacho que estaba detrás de la puerta, el maestro ingreso al aula y Leni se dirigió directamente hacia el otro extremo del pasillo, el extremo donde se encontraban Lori y Tina escondidas. Fue como si un balde de agua fría cayera encima de la cabeza de Lori, y este se encontrase repentinamente en shock, sin saber realmente lo que debía de hacer.
Miró de un lado a otro, pero no tenía otra forma de esconderse, o de moverse sin ser descubierta, y con el solo hecho que Leni volteara ligeramente a su dirección cuando pasase de frente. Sintió como gotas de sudor se acumulaban en su frente mientras trataba de descifrar qué hacer, o qué decir.
Finalmente, cuando Leni estuvo a medio pasillo se pego totalmente a los casilleros y aconsejo por medio de señas a Tina que también se pegara a ella para que no fueran vistas por Leni, la chica en cuestión no entendió muy bien por medio de las señas así que Lori la tomo de la cintura y la pego a su cuerpo, para que ambas estuvieran lo más pegadas posibles cerca de la pared del casillero.
Los pasos lentos comenzaron a resonar más fuertemente en los pasillos solitarios, formando un eco que le impedía a Lori saber a ciencia cierta donde se encontraba Leni en la posición del pasillo, lo cierto es que lo único que podía adivinar era que la misma se encontraba cada vez más cerca, hasta que finalmente Leni apareció en su rango de visión.
Leni se encontraba mirando hacia el frente, despreocupada, tarareando ligeramente una tonada pegajosa mientras andaba. Su paso era lento, pero decidido, casi firme, cosa extraña en ella. Cuando iba a finalmente dar vuelta hacia la derecha se detuvo a mitad del pasillo y tomó su mochila colgada en la espalda, al descolgarla, para fortuna de las dos chicas unidas, volteó del otro lado del pasillo donde no se encontraba el casillero de Lori. Permaneciendo ella y Tina fuera del rango de visión de Leni. Por su parte Leni buscaba algo dentro de su mochila con fervor.
—Ay no pensé que las libretas fueran a molestar tanto.—dijo Leni mientras sacaba un par de libretas y luego tomaba con su mano derecha algo dentro de la mochila—Soy una tonta debí habérsela devuelto antes de irme.—dijo mientras sacaba lentamente su mano, en esta cargaba una especie de pistola que solo se alcanzaron a ver Lori y Dana hasta la mitad, ambas abrieron los ojos ampliamente, pero Leni se detuvo a pensar—Naaah, mejor mañana se la devuelvo, hoy podre usarla para practicar.—dijo ella lanzando una risa leve al final y guardando nuevamente su arma de fuego junto a sus libretas y colgándose la mochila mientras daba vuelta por el pasillo y los sonidos de pasos se alejaban de Lori y Dana.
Ambas se miraron la una a la otra, aun pegadas sus caras a tan solo centímetros de chocar, notando de cerca el reflejo de la preocupación encarnada. Ambas se separaron y sentaron, esperando a que Leni se alejara mientras permanecían en silencio. Cuando finalmente el segundo piso se sintió vacío ambas se levantaron.
—Buena suerte hablando con ella en tu casa.—dijo finalmente Dana y se fue sin siquiera dignarse a voltear al salón del profesor Stimbelton por su pluma.
Lori estaba comenzando a alterarse cada vez más por lo que estaba descubriendo de Leni, pero algo era seguro, aquello que debiese descubrir sería imposible si lo realizase por su cuenta, necesitaba ayuda profesional.
Mientras tanto, Rita en el cuerpo de Lincoln se encontraba esposado y retenido contra su voluntad, mientras era estampado contra el piso por una chica lunática de la cual no conocía absolutamente nada.
—¡Suéltame!—gritó Lincoln molesto por aquel trato que le estaban dando.
—¡Dame lo que necesito Lincoln Loud!—le exigió Renee mientras volvía a azotar la cabeza del chico contra el piso.
—¡Dime lo que quieres!—gritó desesperadamente Lincoln, Rita apenas y tenía experiencia en cuanto a lucha callejera, y se sentía ella misma incapaz de golpear a una chica tan pequeña con miedo a que incluso todo eso fuera solo un juego entre su hijo y la chica referida que ella no estuviese enterada.
—Última advertencia Lincoln Loud, no me hagas sacar la artillería pesada…—dijo Renee buscando en su mochila para encontrar algo que en definitiva Rita no quería saber lo que era.
—¡Te daré lo que quieras solo suéltame!—dijo Lincoln apunto del llanto.
—Tu llanto solo alimenta mi indiferencia.—dijo ella mordiéndole un brazo fuertemente y causando que Lincoln gritara de dolor—¡¿Dónde lo escondiste?!—gritó finalmente sujetándole la cabeza mientras trataba de torcerle el cuello.
Rita seguía sin haber de qué hablaba la chica, pero sabía que si no decía nada no iba a lograr quitársela de encima, así que entró en pánico:
—En mi garaje.—inventó un sitio al azar donde se encontrase aquel objeto misterioso.
Apenas Renee escuchó esa combinación de palabras se sintió satisfecha, soltó la cabeza de Lincoln y dejo que el peso de la misma se estampara contra el suelo. Le permitió a Lincoln respirar a costa de que ella sonrío con malicia.
—Sabía que cooperarías, los villanos nunca triunfan Lincoln.—dijo la chica mientras tomaba un mazo de cartas y trataba de hacer aparecer una formación de ases en su mano, fallando estrepitosamente—Diablos…—dijo ella al ver como el truco no le salía natamente.
Rita aprovechó el momento desde el silencio, logró de esta manera que Renee saliera corriendo en dirección a su casa, seguramente cuando llegara la encontraría buscando encarecidamente el objeto que ella quería de su hijo. Y algo le dijo a Rita que debía de darse prisa para evitar que le robaran a Lincoln o a su casa en general.
Renee corría a toda la velocidad que le era posible, mientras que Rita corría en el poco saludable y nada atlético cuerpo de Lincoln, sintiendo cada tres segundos que estaba a punto de morirse por falta de aire, teniendo que detenerse para tomar con la boca una bocanada grande de aire y volver a salir disparado hacia adelante.
La persecución no fue duradera, debido a que cuando Renee detuvo a Lincoln, a este solo le faltaban un par de calles para llegar a su casa, pero sí que era notorio para los vecinos como el joven chico Loud iba en persecución detrás de una niña, provocando malas miradas hacia Lincoln.
Ya estaban a la vuelta de la esquina de la casa Loud, cuando Renee dio un último sprint y redobló su velocidad para que le fuera imposible a Lincoln detenerla. Rita por su parte se arrastraba por el suelo, maldiciendo la condición física de Lincoln cada vez que sentía que su brazo estaba a punto de sucumbir.
Dentro de la casa se encontraban solamente Lola, Lana y Lisa, las cuales habían llegado temprano a su hogar debido a las prisas de Lola para llegar a tiempo a su casa.
—Hoy será un gran día.—repetía en múltiples ocasiones mientras preparaba algunos aperitivos, precisamente los favoritos de Leni—Hoy obtendré la clave para derrotar mañana a Heidi Chandler.—dijo lanzando una risotada irónica—Deberá renombrarse Heidi loser cuando termine con ella.
—Le das demasiado importancia a ganar.—dijo Lana simplemente mientras se acercaba a la televisión—¡Caricaturas!—festejó ella.
—No tan rápido.—dijo Lisa tomando posesión del control—Es hora de enriquecer mi cerebro con un verdadero entretenimiento educativo, el Maravilloso Show del Profesor Fantástico.—dijo ella lanzando un grito de emoción—Me pregunto si esta vez el profesor Thalemus hablara sobre teoría de cuerdas o viajes en el tiempo.—decía con mucha ansiedad a la vez que arrebataba el control a Lana.
—Eso no es justo Lis, yo tome el control primero.—dijo Lana molesta por tales acciones.
—Creare un perfume que te haga oler a basura para cuando salgas directamente del baño si me dejas ver el programa.—dijo Lisa negociando.
—Trato hecho dijo Lana escupiendo en su mano y ofreciéndole la mano a Lisa.
—Trato…—dijo Lisa tomando con cierto asco un dedo donde no había suficiente saliva como para hacerla vomitar y moviendo la mano de Lana lentamente.
Lana se alejó y Lola por el contrario se acercó al sofá y se quedó viendo el show de Lisa, a pesar de ser aburrido mientras miraba la puerta para que entrase Leni.
Aunque ellas eran incapaces de saber que una chica llamada Renee se encontraba en aquel momento intentando entrar por la fuerza al garaje de la casa Loud con desesperación. Mientras ella sacaba un soplete para derretir el candado del garaje Lincoln llegó finalmente a la acera frente a su casa lleno de sudor y afectado por correr a tales velocidades.
—¡Alto ahí!—ordenó a Renee autoritariamente—O llamare a la policía.
—Suerte con eso idiota.—dijo Renee desde debajo de la mascara para soldador—Medio vecindario te vio persiguiéndome, si llamas a la policía solo diré que eres un acosador y ya.—dijo con simpleza a la vez que accionaba el soplete y lo aplicaba contra el candado.
—¡Ahh!—desesperada por esa jugarreta tan sucia Lincoln saltó encima de Renee y ambos volvieron a entrar en una nueva pelea muchos menos intensa que la pasada, debido a que rodaron un par de veces en el suelo, Lincoln alcanzó apenas a darle dos o tres golpes a Renee cuando esta le había dado varias cachetadas y un par de puntapiés. Lincoln le trato de quitar la mascara de soldador, pero ella solo le dio un cabezazo.
Finalmente, Renee se levantó triunfante, con su mascara bien puesta y tomó su soplete para quitar la soldadura del candado. Al hacerlo levantó rápidamente la puerta de la cajuela, la chica vio con ansias el interior, buscando su objetivo final.
—¡¿Dónde está?!—gritó una vez terminó de registrar de arriba abajo el lugar, le había tomado menos de cinco minutos en los cuales Lincoln se arrastraba a su casa agotado y golpeado, había llegado a la entrada de su casa.
—No sé lo que quieres…—dijo entre llantos Lincoln.
—¡Lo sabes perfectamente Lincoln Loud!—gritó ella mientras se acercaba con la mascara y el soplete preparada para posiblemente incinerar a Lincoln—El comic de edición especial navideño con la variante en la portada Decora los Pasillos.—dijo ella enloquecida y entre risas siniestras—Es limitado y no dudes que hare lo que sea necesario para obtenerlo…
—¡¿QUÉ?!—le tocó el turno de la ira Rita en todo su esplendor, de sus ojos salieron chispas implacables y voraces que hicieron que Renee se intimidara al momento a la vez que la adrenalina hacía que Lincoln se levantase con rapidez—¡TODO ESTO POR UN COMIC!—lanzó un grito que fue escuchado dentro de la casa, pero ignorado por sus hermanas menores.
—No cualquier comic, uno edición limitada y…—trató de decir Renee a la defensiva.
—¡AHHHH!—gritó Rita furiosa abriendo la puerta de golpe y subiendo las escaleras, Renee le seguía de cerca con el soplete apunto de encender llama.
—Lincoln, ¿Traes otra chica a casa?—preguntó rápidamente Lola—Te tardaste en olvidar a Ronnie Anne, ¿No es así?—dijo para ver si tenía efecto sobre Renee, pero esta ni le inmutaba.
Llegando a la habitación de Lincoln este abrió la puerta y comenzó a pensar en donde podría su hijo esconder sus comics, rápidamente recordó y comenzó a buscar debajo de su cama.
—¡Ahí está!—gritó Renee viendo la mesita de noche de Lincoln, pasando por encima suya y tomando el comic—Es mío, mío, mío.—dijo mientras lo abrazaba.
—Perfecto, si lo quieres tómalo y déjame en paz.—dijo Lincoln molesto y señalando hacia la puerta.
—Yo… No sé como agradecerte, no sabes cuanto significa esto para mi.—dijo Renee conmovida—Oh, ya sé.
Se acercó rápidamente a Lincoln, este ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando ella lo envolvió con sus brazos e hizo que ambas bocas chocaran rápidamente y con un sonoro estruendo a la vez que Lincoln abría los ojos como platos y se quedaba quieto. Renee rápidamente quiso volver a tomar aire y despegó los labios de Lincoln.
—Esto va enorgullecer a mi abuelito.—dijo ella feliz y dándole un nuevo abrazo—Gracias, gracias, gracias…—no cabía dentro de su emoción, y aplastaba los huesos del chico estrechado—Nos vemos Lincoln.—finalmente decidió salir de la habitación y salir corriendo llena de emoción por el comic, dejando a Lincoln confundido.
Ella se alejó corriendo, cerró la puerta de la casa detrás de ella y Lincoln pudo ver escuchar como daba saltos en la calle a la vez que canturreaba una tonada de festejo y alegría.
—Wow, me beso una chica…—dijo sorprendida—Eso no pasaba desde la universidad.
Continuara….
Frase.— Nada se va para siempre.
Na.-Lamento, este capítulo salió sin guiones largos y notas de autor (¿?) Espero que no se hayan incomodado con la lectura así, sobre todo las notas de autor, son increíblemente importantes. Bueno, como sea, esperen pronto nuevo cap, y muchas gracias por leer.
