Una semana con los Loud
Capítulo 10 De vuelta a casa
Aun no terminaba Lola de preparar sus bocadillos cuando escuchó que la puerta volvía a ser abierta, sus hermanas mayores tenían una conversación animada sobre un tema del cual ella desconocía pero que parecía involucrar una película sobre laberintos y virus. Decidió asomar su cabeza por la puerta de la cocina, incrédula que Luna dijera "Espero que Minho lo salven en la nueva".
Vio que la única que no participaba en esa conversación extraña era Lori, la cual se limitaba a estar pegada. Por otro lado, Lola logró notar que Lynn se encontraba demasiado feliz para lo que había demostrado desde ayer, cosa que le parecía extraña pero irrelevante. Lo verdaderamente importante era dirigir su mirada hacia Leni.
—Bingo bongo.—festejó ella cuando el horno timbró, lo que había preparado estaba listo, unas galletitas con chispas de chocolate, Lola tomó una galleta y la probó—Presto delicia.—dijo tratando de imitar un acento francés, sin darse cuenta que era en realidad italiano.
Las galletas que había horneado habían salido exitosas en definitiva si todas sabían la mitad de bien de el manjar que fue la primera, tomó unos guantes de cocina para cargar la bandeja y las vació en un tazón, el olor era tan delicioso que cerró los ojos mientras aspiraba con fuerza. Al abrir los ojos se encontró con una mirada de cachorrito proveniente de una chica de su misma estatura y mismo color de cabello, además de faltarle los dos dientes delanteros, a la cual no pudo evitar sentir lastima.
—Me atrapaste por sorpresa, chica lista.—dijo molesta abrazando el tazón de galletas—Una sola.—dijo Lola sacando del tazón una galleta con elegancia y agitándola en el aire alzando su mano, Lana agitaba todo su cuerpo mientras andaba en cuatro patas, lista para atrapar la galleta—¿Quieres la galleta? ¿Quieres la galleta?—preguntó burlonamente mientras su hermana le seguía el juego—¡Ve por ella!
Sin saberlo inició un pandemónium pues tanto Lana como una salvaje Lynn (Que apareció sorpresivamente) saltaron a por la galleta y comenzaron una pelea directamente injusta, la cual terminó con mordidas, cachetadas y patadas.
Lola asustada levantó el tazón para que aquellas bestias no arruinaran su bocadillo y salió de la cocina sin bajar nunca el tazón, fue directo hacia las escaleras, pudo desviar la mirada y ver que Lisa continuaba con su programa "nerd" como le gustaba llamarlo a todas menos a la susodicha. Llegó al segundo piso sin mayor problema y giró hacia la habitación más cercana al baño. Tocó un par de veces la puerta antes de escuchar el grito de Lori "Entren".
Lola abrió la puerta y se encontró ligeramente sorprendida, se encontraba Leni checando su zona de trabajo para tejer, tal vez dispuesta a hacer una nueva prenda; probablemente olvidando el trato que tenían ambas para las uñas de la menor. Aunque aquello no era lo sorprendente, después de todo Leni no era para Lola precisamente un ejemplo de memoria fotográfica, lo que la extrañaba era que Lori en lugar de estar revisando su teléfono se encontraba lanzando miradas nada prudentes hacia Leni, no quitándole el ojo ni un solo momento. Miradas que eran invisibles para la contraria.
—Lola, ¿Ocurre algo?—preguntó Leni finalmente viéndola cuando estaba dispuesta a tomar unas tijeras para cortar hilo.
—Sí, dijiste que me ayudarías con la manicura.—dijo Lola mostrándole una mano para que la viera, estas se encontraban despintadas y limpias—¿Ves? No son tan lindas como las que hiciste con Lori.
—¿Enserio?—preguntó Leni viendo la manicura de Lori—Sí, es enserio.—dijo emocionándose por ver su propio arreglo—Sí, creo que puedo ayudarte Lola.—dijo sonriendo, conteniéndose apenas para no dar saltitos de alegría porque al fin la consideraran útil en algo.
—Graaaacias hermanita.—dijo Lola acercándose para abrazarla y darle el tazón de galletas, Leni las tomó y ofreció a Lori.
En aquel momento Lori fingió voltear a las galletas para tomar una, aunque era evidente que quería continuar con su vista fija en Leni. Sin embargo y para desgracia de Lori: Leni solo intentó ofrecer a Lola una galleta como agradecimiento de ese regalo. Lola no pudo negarse y tomó una de sus propias galletas, finalmente iba a obtener lo que tanto quería.
Mientras aquello ocurría se encontraba Rita volviendo de su trabajo como dentista, sintiéndose cansada y con los pies moviéndose como si fueran plomo en sus zapatos que ni siquiera podían llamarse tacones, pero que estaban ligeramente elevados. Suspiró fastidiada mirando hacia donde debía estar su vieja habitación pensando en que si aún tuviera once años no se encontraría agotada pensando en qué demonios significaba ser dentista, fue interrumpida cuando el taxista lanzó un pitido para que le pagará. Rita pagó los cinco dólares y apresuró su andar hasta la puerta de su casa. Al abrir la puerta se encontró con Lincoln Loud, su madre de once años que le lanzaba una mirada de reproche mientras se encontraba con los brazos cruzados.
—¿Dónde habías estado?—preguntó Lincoln sin dar demora, volteando de uno a otro lado y tomándola de la mano, llevándola a la habitación de los padres en el primer piso encerrándose ambos..
A Rita le pareció sorprender verse en un espejo a miniatura molesto y además sucio y con algunos moretones que parecían ser totalmente nuevos, eso le hizo levantar una ceja.
—Mama, ¿Te encuentras bien pareces herida?—intentó desviar la conversación, pero solo recibió amenazas en forma de mirada—¿Por qué no dijiste que hoy ibas a iniciar con tus pruebas para el acenso?
—¡Lincoln!—gritó Lincoln molesto llevándose una mano a la cintura y la otra a sus ojos, si bien no tenía una migraña en ese momento, normalmente la hubiera tenido si aún fuera una mujer—¿Qué fue lo que te dije esta mañana?
Hubo un silencio en el cual la mujer miró hacia el piso para evitar la mirada penetrante que le mandaba el pequeño. Rita dijo algo en voz baja y muy débilmente, apenas un murmuro que ni siquiera llegó a los oídos de Lincoln.
—¿Qué? Más fuerte jovencito.
—Que me quedara en la casa…—se detuvo para tomar aire—¡Pero tu tenías…!—
—No puedo creerlo.—se tapó los ojos mientras lanzaba un suspiro fuerte de frustración—No quiero creerlo, por favor dime que no fuiste a trabajar.—dijo tirándose en la cama—Te dije que marcaras a Víctor y dijeras que estaba enferma.
Hubo un silencio en el cual Rita buscaba palabras que decir, pero su boca se encontraba seca; había tenido en el camino de vuelta miles de ideas sobre aquella situación; porque sabía que a su madre no le iba alegrar que él supliera su puesto. Había pensado en argumentos tales como "me fue bien" "pude entender para que servían los taladros" "nadie se dio cuenta". Pero sabía de alguna forma que no importase lo que digiera, ninguna respuesta iba darle aprobación. Su silencio fue notado por Lincoln quien se sentó en la cama y le dio una palmadita para que se sentase a su lado. Rita lo hizo mientras no apartaba la mirada al piso.
—Lincoln, yo sé que lo que hiciste fue con la mejor de las intenciones.—dijo Lincoln abrazando por la espalda a su madre, acariciándole en la parte del brazo donde le hubiera gustado que le acariciaran—Pero dejando de lado el hecho de perder el trabajo, esta la seguridad de los pacientes, yo sé que tal vez seguiste las instrucciones de Victor al pie de la letra…—notó que Rita se movía incomoda mientras trataba de desviar la vista—Seguiste las instrucciones, ¿Verdad?
—Sobre eso…
Rita le contó rápidamente como el doctor Feinstein la dejo a cargo mientras este iba vivir la vida buena durante la mañana en la ciudad. Eso hizo enfadar ligeramente a Lincoln:
—Maldita seas Víctor…Lo peor es que no estoy sorprendida.—dijo golpeándose la cabeza en repetidas ocasiones—Este día no podría ponerse mejor…
—Bueno…Hice lo que pude.—confesó Rita para enseguida contar lo que hizo con sus pocos pacientes y como estos no notaron en absoluto su inexperiencia.
Para sorpresa de Rita eso no hizo ninguna gracia a Lincoln, al contrario, hizo que la mirada que le dedicaba se volviera más fuerte.
—Necesitamos recuperar nuestros cuerpos.—dijo finalmente Lincoln levantándose y fingiendo una sonrisa—Veré como me las arreglo lo que has hecho hoy, pero ni se te ocurra volver al trabajo mañana.—dio la sentencia finalmente—No importa lo que tengamos que hacer, hoy recuperaremos nuestros cuerpos.—dijo él decididamente.
—¿No estas molesta?—preguntó Rita tímidamente y sin dejar de mirar al piso.
—¿Molesta? Estoy que ardo como en los más profundos círculos de los avernos.—dijo Lincoln mientras cerraba los ojos y aspiraba aire—Lo importante no es arruinar más lo que ocurrió, ¿Qué dices hijo?—abrió sus manos para ofrecerle un abrazo.
Rita sonrió de medio lado, al menos no se había ganado una reprimiendo terrible, aunque estaba plenamente segura que iba a ganarla cuando recuperara su cuerpo. Pero por el momento, se dejo llevar y se acercó para darle un abrazo a su madre.
—Entonces, ¿Cómo te fue tu día siendo yo "Lincoln" ?—preguntó Rita tratando de subir los ánimos de la conversación e iniciando la costumbre de llamarla Lincoln mientras durara aquella locura.
—Oh sí, no hiciste tu tarea, tuve que hacerla yo.—dijo Lincoln dando media vuelta y negando con la cabeza decepcionado.
—Claro que sí, la deje en…—se detuvo Rita mientras parecía recordar algo con mucho esfuerzo—La mesita de noche justo debajo de mi comic especial de Ace Savvy.
—¿Mesita de noche?—preguntó Lincoln abriendo de par en par los ojos—¿Comic de Ace Savvy?
—Sí… ohhh.—dijo Rita entendiendo finalmente—Como Lola te llevó rápidamente de mi habitación no pudiste llevarte mi cuaderno de tareas.—dijo Rita lanzando una pequeña risa—Bueno, gracias de todas formas por cubrirme.—dijo sonriente.
—Sí…—en cambió Lincoln evitaba la mirada con Rita.
—¿Paso algo más?
—Bueno…—estaba Lincoln a punto de decir todo acerca sobre la chica Renee, pero algo en su interior le decía que aquel no era el momento para discutir sobre comics, que debían centrarse en sus cuerpos y luego podría resolver esa situación—Nada realmente, mejor es si comenzamos con el regreso a nuestros cuerpos antes de que sea demasiado tarde.
—Pero ¿Dónde iniciar?
—Donde todo inicio.—contestó finalmente Lincoln.
—¿Crees que fue en…?
—No lo creo, estoy segura.—dijo Lincoln abriendo la puerta y viendo las llaves de Banzilla en la mesa de la sala—Iremos al restaurante chino de Pei-Pei.
—Pero, ¿Y las chicas? ¿Qué haremos con ellas?
—Pueden estar sola sin destruir la casa…—intentó calmarla Lincoln, pero este solo negó con la cabeza—Bien, solo dile a Lori que te voy a llevar a la tienda de comics, que cuide la casa mientras tanto.—dijo Lincoln con simpleza.
—Hora de que la operación distraer a mis hermanas y cambiar de cuerpos entre en acción.—dijo Rita sonriendo.
Rita rápidamente subió las escaleras, normalmente se hubiera sentido incapaz de hablarle a Lori para directamente mentirle en su cara, pero sabía que era necesario para dejar la casa en un buen cuidado y no abandonarla súbitamente. Llegó a la habitación de las mayores, abrió la puerta de golpe y encontró que Leni pintaba las uñas de Lola mientras Lori las vigilaba por una razón que escapaba de su entendimiento.
—Lori, ¿Podrías hacerme un favor?—le pidió su atención Rita, causando que la mirada de Lori se desviara de la de sus hermanas, Lori y Rita salieron al pasillo—Voy a llevar a Lincoln al centro comercial, estas a cargo de la casa.—dijo mientras lo más firme que pudo, pero le temblaba la voz, comenzó a sudar y parecía estar nerviosa a más no poder.
—Por supuesta mama.—dijo Lori sonriendo, pero su sonrisa era fingida, aunque Rita no pensaba reclamárselo en aquel momento.
—Confió en ti.—dijo finalmente Rita pensando que aquello debía ser lo correcto por decir—Volvere pronto…
Bajó Rita las escaleras, dejando en el pasillo a Lori, y contándole a Lincoln que había seguido su plan:
—Entonces, ¡Andando!—dijo Lincoln animado por poder recuperar su antiguo cuerpo.
Lincoln tomó las llaves que estaban en la mesa de la sala y salió corriendo para subirse en el asiento del conductor, Rita le siguió, pero permaneció en la puerta de la casa sin moverse y pude ver como Lincoln arrancaba el automóvil y acomodaba los espejos, cuando Lincoln volteó a verla fue como si apenas hubieras reaccionado a su estado.
—Oh rayos…—dijo finalmente al darse cuenta de que no tenía edad para conducir y su hijo inexperiencia—Pidamos un taxi.
Rita entró a la casa por su bolso de mano y Lincoln la esperó fuera, juntos caminaron hasta la esquina de la calle, donde esperaron hasta que apareciera un taxi.
A su vez, en el pasillo, Lori comenzaba a reflexionar y cuestionar fuertemente si volver a su habitación a vigilar a Leni, o arriesgarse a tomar una nueva dirección. Sabía que su comportamiento no había sido discreto al momento de vigilar a su hermana, pero tampoco es como si tuviera un abanico de oportunidades presente. O continuaba averiguando los oscuros secretos de su hermana por accidente, o pedía ayuda de alguien. Pero, ¿Era posible que alguna de sus hermanas le creyeran? Probablemente no, al menos no sin evidencias directas. Por lo que, solamente si les mostraba a Leni teniendo comportamientos raros le creerían.
Las dos candidatas para aquello eran Luan y Lisa, siendo las que tenían videocámaras escondidas en todas, o casi todas, las habitaciones de la casa. Si alguna de ellas había captado una actividad inusual en Leni, aquello le aseguraba averiguar más del caso, así como una nueva aliada.
Decidió intentar suerte primero con Luan, debido a que era mayor, ambas se podían considerar relativamente cercanas y dudaba que Lisa pudiera tomar cartas verdaderas en el asunto sin una prueba que ella consiguiera antes. Lori avanzó unos pasos hasta que finalmente abrió la puerta. Luan se encontraba sentada escribiendo en su libreta mientras se contenía en reír, pero al oír la puerta abrirse dio media vuelta, dejó el bolígrafo a un lado y levantó sus cejas.
—¿Lori? ¿Qué ocurre?—preguntó Luan sorprendida por la interrupción—¿Qué estoy diciendo? Es obvio lo que ocurre.—dijo ella antes de que Lori pudiera siquiera hablar.
—Yo…Luan…—se detenía tímidamente, ella había planteado hablar con Luan, pero una cosa era pensar en la idea, y otra muy distinta era efectuar su plan sin sonar ridícula.
—Oh, no te molestes en intentarlo, es evidente que vienes por unos chistes recién horneados.—dijo Luan orgullosa—Veamos, ¿Qué es lo único que se necesita para que un bombillo de luz pueda encender?
—¿Qué?—negó Lori con la cabeza confundida—¿Electricidad? Pero eso no es lo que vine a…
—No.—interrumpió Luan haciendo sonar una trompeta de payaso—Es obvio que necesitas una bombilla, tontuela.
Lori solo permaneció con la cara seria, en lugar de darle la satisfacción de suspirar decepcionada.
—Sí, debería pensar mejor en el gancho de esa línea, ¿O sería mejor cambiar la respuesta?—dijo frotándose el mentón—Digo, es antihumor pero…
—Luan necesito hablar.—dijo Lori siendo su turno de interrumpir—De verdad.
—Oh, así que vienes con esos propósitos.—dijo ella sacando una galletita que uso para atraer al gato negro de la familia Cliff y que este se acomodara cómodamente en su regazo mientras ella lo acariciaba—Listo.—dijo antes de mostrar una sonrisa diabólica—Has venido al lugar correcto, si lo que buscas es hacerle la vida imposible a alguien o una broma que ridiculice a tus rivales, claro por un modico precio.—dijo confidencialmente mientras tomaba un archivo de la mesa que tenía a su lado—Veo que has tenido problemas recientemente con Becky…—dijo ella maliciosamente.
—Luan…—le dijo Lori comenzando a enfurecerse.
—¿Fue porqué Cliff no llego al instante?—preguntó Luan viendo su pose sin entender por qué no funcionaba el efecto de estar en esa posición para intimidar a Lori.
—Luan, necesito tu ayuda en un asunto serio.—dijo Lori suspirando finalmente.
—¿Un asunto Serbio?—preguntó Luan—Lo lamento, pero no soy europea.—dijo para luego reírse con su propio chiste.
—Leni tiene un arma de fuego en su mochila.—escupió finalmente Lori de una sentada lo suficientemente rápido como para no darle tiempo a Luan para interrumpirla.
—Jaja, buena esa.—le dio unas palmaditas—¿Es esto una broma? Porque serviría para mi repertorio, tal vez en una cena familiar, imagina, "Leni tiene un arma de fuego" el título vende solo, todos escupirían sus comidas al instante.
—Luan por favor… Al menos déjame usar tus videocámaras.—dijo Lori suplicante—Haré lo que quieras, te ayudare en algún plan para tu día de las bromas, te llevare al centro comercial para lo que necesites, haré tu tarea, pero necesito tu ayuda…Por favor…
—Debe ser serio si estas tan desesperada…—se lo planteó Luan—De acuerdo, te ayudare, pero si me entero que es una broma…—guardó silencio mientras continuaba acariciando a Cliff—Puede que te arrepientas.—finalmente giró con la silla y se impulsó hacia su laptop—¿De qué fecha quieres los videos?
Lori sonrió.
Continuara…
Frase: —Uno debería preferir siempre lo imposible probable que lo improbable posible.
Na.— ¿No se confunden con las escenas donde digo Rita/Lincoln? ¿Debería hacer algo con eso? A veces yo me trabo y me releo mucho esas partes para que no quede mal.
"Y entonces Leni murió", solo algunos entenderán este código secreto escondido y nada predecible. :u
