Una semana con los Loud
Capítulo 14 Cena familiar
Una vez Lisa y Lynn terminaron de ver el programa de Lisa, y la programación del canal transmitió que en continuación pasarían algo llamado "El peleador más mortal" cosa que hizo enardecer a Lisa inmediatamente.
—Y… Hasta aquí llego el bloque de buena programación.—dijo tomando el control y apagando la televisión.
—¿Por qué? Apenas iba a iniciar mi show favorito.—le reclamó Lynn.
—Por favor Lynn, dime que no crees en…
—¡Como el enfrenamiento del caballero contra el monje shaolín!—dijo Lynn moviendo sus manos como karateka.
—¿Si sabes que…?—iba a preguntarle Lisa, pero fue interrumpida.
—La piel invencible de los shaolín me vendría bien, pero la espada de hierro es tan asombrosa que quisiera manejarla.—dijo antes de acercarse confidencialmente a Lisa—En mi escuela la única espada que hay es de plástico barato.
Susurró para después continuar hablando de batallas imposibles de siquiera pasar por la cabeza de Lisa por lo estúpidas y redundantes que resultaba, además de insultantes para los que conocían de la fina y rebuscada realidad histórica. Pero dudo que Lynn en verdad quisiera saber las ventajas y desventajas reales de ambos bandos y era más guiada por su instinto de ver espadas chocando, así como también prefería pensar que un deporte no podía ser prioritariamente mental, de tal modo, no tenía sentido discutir con ella sobre aquel tema.
Una vez Lynn terminó su monologo, Lisa le ofreció subir al segundo piso para iniciar con las lecciones del antiguo, aparentemente simple, juego, pero que escondía en su tablero de sesenta y cuatro casillas unas posibilidades estratégicas y ofensivas que aún a día presente, a pesar de ser un arte antiquísimo, la humanidad demuestra su creatividad para que este continúe emocionando ya sea a un puñado de amigos con pocos conocimientos en el arte del tablero de guerra, o en un auditorio gigante lleno de eruditos de la estrategia.
No fue tardado para Lisa encender su computadora y poner en pantalla un tablero de ajedrez virtual, después de todo ella misma usaba aquel programa para mera diversión ocasional entre sus múltiples investigaciones.
—Este es…—iba a comenzar, pero fue interrumpida.
—Lis, ¿Es enserio?—le dijo Lynn cruzándose de brazos y negando decepcionada—Ya de por sí estamos hablando de un juego de mesa que se hace pasar por deporte, y además, ¿Quieres que lo practique en una computadora?—dijo chasqueando la lengua contra el paladar—¿Dónde está la emoción en ver lucecitas moviéndose en una pantalla?—dijo finalmente desconectando la computadora.
—¡MIS DOCUMENTOS SIN GUARDAR!—gritó Lisa tomando el conector y encendiendo rápidamente la computadora—Monstruo…—dijo volteando a ver a su hermana con enojo claro.
Durante esos momentos Lynn solo miraba de una a otro lado la habitación, viendo los químicos de Lisa y una montaña de pañales sucios de Lily que increíblemente olían a maripositas.
—Lo siento, ¿Esta bien?—dijo Lynn llevándose una mano a la nuca.
—¡¿Lo siento?!—gritó Lisa casi arrancándose unos cabellos—¡Ahí podría estar la cura contra el polio y no sé si lo guarde!
—Oye, dije que lo siento.—dijo Lynn volteando incomoda de uno a otro lado—Oye, solo busquemos el tablero y entréname, seguramente lo aprenda en poco tiempo.—dijo Lynn segura de sí misma—Y lograre que conozcas al profesor Lambicus.
—¡Es Thalemus!—dijo Lisa tecleando en su computadora rápidamente—Para fortuna tuya no creo haber perdido nada.—dijo Lisa llevándose una mano al corazón, solo para que instantáneamente sintiera que este aceleraba.
—Si quieres yo lo bus…—dijo Lynn abriendo el armario de Lisa.
Aparentemente no pasó nada, pero una máquina bajo del techo y escaneó la retina de Lynn, dijo algo con una voz mecánica como "Usuario: Lynn Loud, prohibido el acceso, exterminar intruso" causando que comenzará a sonar una alarma y la habitación se iluminara por una luz roja parpadeante. Varias armas comenzaron a salir de las esquinas más recónditas de la habitación y apuntaron a Lynn, esta se quedó quieta mientras veía varios punteros laser sobre sus ropas.
—¡Ese no es un armario!—gritó Lisa acercándose a un panel de botones, donde introdujo una combinación para desactivar el sistema de seguridad.
"Código aceptado, Lisa Loud permite el acceso al acelerador de protones a Lynn Loud hija, acceso concedido". Dijo la voz mecánica guardando todas las armas en sus posiciones. Lynn lanzó un silbido e hizo ademan de entrar antes de que Lisa la tomara de su camiseta deportiva y la llevara hasta un banquillo en el centro de la habitación donde la dejo sentada. Lisa se volvió al armario para cerrar la puerta e introducir un nuevo código a el panel de control.
—Nueva regla, tu no tocas nada en esta habitación.—dijo Lisa escupiendo más saliva de lo normal a la vez que señalaba a Lynn con un dedo acusador.
Inmediatamente chasqueó los dedos y una silla flotante salió de una pared que tenía un hueco (el cual era ocultado por una rendija móvil) y utilizó su asiento flotante. Arrancó una de las orillas de la silla, y la arrojó en el espacio que había entre ambas, instantes después frente a sus ojos Lynn tenía una mesa con un tablero de ajedrez con las cuadriculas marcadas, los colores característicos, las figuras de apariencia cristalina, pero tacto de mármol y dos portavasos para cada una, además de una bandeja de galletitas recién horneadas junto a un reloj doble con un botón rojo que parecía más un botón de switch.
—¿No puedo tocar ni siquiera las galletitas?—dijo Lynn sintiendo que aquello era lo que más pena le daba y estirando la mano.
—Sí, sí puedes.—dijo Lisa rodando los ojos antes de que Lynn devorara tres galletas de un solo bocado—Pero eso no es lo importante, lo que verdaderamente me preocupa es que tenemos lo que resta de hoy, mañana y tal vez algo de tiempo el jueves antes del concurso para convertirte en una estratagema del ajedrez.—dijo Lisa llevándose una mano a la melena para tratar de acomodársela, fracasando miserablemente, pero calmándose un poco en el proceso.
—Tranquila hermana… Te dije que te haría llegar con el profesor mágico…
—Thalemus.—repuso Lisa rápidamente.
—Sí, eso, así que… Ahí vamos.—dijo finalmente Lynn tomando una pieza blanca y moviéndola.—¡Aja!—dijo como si tuviera contra las cuerdas a Lisa.
—Lynn acabas de mover al rey, saltando a los peones y exponiéndolo para que lo acorrale con facilidad.—dijo Lisa negando repetidas veces.
—¡Un buen líder se sacrifica por el equipo!
Lisa se llevó ambas manos a sus lentes, y dejo caer su cabeza sobre la mesa, aquella iba a ser una noche larga y comenzó a dudar si patentar una reacción química para envejecer siete años en un día fuera más sencillo que la empresa a la que acaba de prácticamente condenar al menos tres días de su vida.
En el piso de abajo, un par de horas después tanto que ya era de noche, entraron entre sudor y jadeos Lincoln y Rita Loud, extenuados por haber salido corriendo del dichoso restaurante "Los chinos de la suerte" y vigilando que nadie los siguiera. Tanto fue el temor de Lincoln por aquello que ordenó a Rita que no debían tomar taxis y procurar ver en todas direcciones a todo momento.
—¿Qué fue eso?—preguntó Rita asustada una vez estaban en la sala—¿Crees que nos habrán seguido?
—Lo dudo, pero nunca se sabe.—dijo Lincoln volteando por las ventanas a cada carro que pasaba—Bien, ya sabes lo que tenemos que hacer Lin…—iba a comenzar a buscar el papelito junto a su hijo.
—¡La cena está servida niñas!—gritó entonces el señor Loud de la nada, asustando a ambos y haciendo sonar una campanilla lechera y asomándose fuera de la cocina, encontrándose directamente con ambos—Lincoln, cariño, ¿Cómo han estado?—dijo volteando a ver a Rita, probablemente refiriéndose al trabajo.
Hubo un momento de silencio en toda la casa Loud, tanto Lincoln como Rita se miraron mutuamente y luego al señor Loud que les sonreía de par en par. Intentaron responder algo, pero terminaron hablando a la vez interrumpiéndose mutuamente en sus vagas excusas.
Mientras tanto en el piso superior tanto Luan como Lori detuvieron su charla, justo cuando Lori estaba contándole sobre la descripción del mango del arma que Leni cargaba en su mochila y la comediante dibujaba un boceto en una libretita, y abrieron la puerta de la habitación para hacerle señas a su padre de que lo habían escuchado y que irían en seguida.
—¿Qué haremos?—preguntó entonces Lori.
—No estoy segura, pero creo que tendré que recurrir a un plan.—dijo Luan—Mientras tanto comamos un poco.—intentó relajar a su hermana a la vez que daba una risa—Recuerda fingir bien.
—Luan, no creo que pueda…—admitió Lori que tenía el cabello desacomodado, su maquillaje descorrido por todas las pupilas y de vez en cuando su parpado ganaba un tic nervioso.
—Mhhh…
Meditó Luan con una mano en el mentón antes de buscar en su armario unos dientes falsos y meter su puño a la boca de su hermana, hubo un momento donde Lori se quejó, pero una vez Luan removió la mano Lori tenía una sonrisa de par en par, a pesar de que el resto de sus facciones seguían inamovibles.
—¿Qué…—comenzó Lori haciendo gran esfuerzo para mover la boca y cerrando los dientes con fuerza—…es…—intentó continuar, no sin grandes cantidades de esfuerzo—…esto?
—Oh, no es nada, es solo para fingir.—le dijo con toda tranquilidad Luan—Los uso cuando algo me pasa y quiero poner una cara triste, pero debo mostrarme feliz ya sea por una fiesta o por ustedes.—dijo ella haciendo una seña de que aquel último dato no le importaba—Mantén la boca cerrada y sonríe.—le dijo chasqueando un dedo y guiñando un ojo—Hey, lo lograste, ya estas aprendiendo.
Después de que Lori suspirara con claro hastío en su mirada, a pesar de su sonrisa artificiosa por los dientes falsos, y que Luan riera con su propio chiste, ambas bajaron para la cena.
A su vez, Lola desde su habitación miraba sus uñas como si de una obra de arte se tratase, para momentos después escuchar la campana de su padre y darse cuenta de que debía desayunar.
—Uhhh, no, no, no, no, no.—dijo ella repetidas veces mientras daba vueltas en la alfombra central de su habitación—No puedo dejar que nada le pase a estas preciosidades, y el comedor… ¡Es el comedor!—dijo Lola sabiendo que un desastre podía ocurrir—¡Te maldigo comida sana y nutritiva de colores asquerosos!—dijo Lola moviendo su mano (Cerrándola lo más posible para hacerla parecer un puño) en el aire—Mhh podría intentar ir y sentarme en algún lugar donde todas esas inútiles no estropeen estas bellezas.
Después de meditarlo mucho decidió el sitio ideal, el cual era, cualquiera que estuviera alejado de Lana, Lily o ambas.
En la habitación frente a la suya se encontraba Lisa agotada después de haber intentado darle una lección a Lynn sobre ajedrez, fracasando estrepitosamente y con el cabello más desacomodado que de costumbre.
—¡Te he explicado las reglas al menos cinco veces!—gritó Lisa desesperada—¿Qué es lo que no entiendes?
—¿Cómo un caballo puede matar enemigos sin una espada?
—¡AAAAAHHHH!—gritó la niña genio dándose varios golpes en la mesa—Esto no nos llevará a ningún lado.
Fue entonces cuando escucharon el grito del señor Loud y la campana lechera.
—Oh genial, hoy toca pavo.—dijo Lynn sobando su estómago—Estoy contenta que papa lo mantuviera a pesar de los otros cambios en su antiguo menú.
—¿Por qué?—preguntó Lisa, que para ese punto ya se había dado casi en su totalidad rendida.
—Porque son proteínas, dulces y carnosas proteínas, me dan energía y fuerzas para mantenerme en forma.—dijo Lynn levantándose de la mesa—Vamos Lisa, y volviendo seguiremos con esto.
—¿Debemos?—preguntó Lisa preguntándose si no era mejor esperar encontrar al profesor en algún consejo científico y no por una esperanza sin futuro.
—¡Te dije que no descansaríamos hasta que me vuelvas una maestra en el ajedrez!—dijo Lynn—Y recuerda la parte de tu trato.—dijo mostrándole un dedo acusador—¿Qué le dirás a la asociación deportiva olímpica?
—No tengo la menor idea como se desvalida algo ya aprobado.—dijo Lisa—A menos claro que pueda encontrar una falla en…
—¡De esos tecnicientificos te encargas tú!—le dijo Lynn tomándola del brazo—¡A cenar!
Y se llevó a Lisa prácticamente arrastrándola mientras ella corría escaleras abajo. Ambas se olvidaron de sacar a Lily de su cuna mientras la bebe hacia señas para que la vieran, antes de darse cuenta que nadie la iba a sacar y recostarse.
En el ático, finalmente, Lana y Lucy estaba plácidamente dormidas la una junto a la otra, pegadas a una pared y con sus cabezas recargadas la una sobre la otra. Lucy despertó cuando escuchó a duras penas la campanilla de la cena y lanzó un bostezo para luego verificar que la pequeña piscina no se hubiera llenado de más. Felizmente comprobó con una simple mirada que aún faltaban un cuarto más de terreno antes de que el agua se derramara, así que despertó a Lana con cuidado.
—¿Ya es medianoche? ¿El hombre lagartija que habla con los animales dejó sus regalos?—dijo Lana atontada y tallándose los ojos.
—No, pero tenemos que cenar y mi instinto vampiro me dice que con esa agua es suficiente.—dijo Lucy señalando aquel punto.
—Entendido, nos vemos en la cena.—dijo Lana haciendo una señal militar y bajando las escaleras movibles para dirigirse al baño y desinstalar todo lo más rápido posible.
Lucy, en cambio, bajo al comedor directamente después de cerrar las escaleras para que nadie sospechara de la unión entre ambas. Ya todos los ingredientes (incluso los que tuvo que conseguir sin que Lana los viera) estaban preparados en la parte superior, y estaba segura que se iba a divertir primero con ese ritual, y luego aprovecharía o bien para invocar gatos negros o bien para exorcizar a Lincoln, pero para eso último necesitaba corroborar que Lincoln siguiera poseído por aquel terrible ente.
Por su parte, en el garaje Luna seguía tocando su guitarra eléctrica al máximo volumen, y nadie, ni siquiera los vecinos, parecía querer quejarse, debido a que las paredes estaban cubiertas de un material aislante que Lisa había inventado para que Luna pudiera practicar sin que se escuchará apenas en la casa.
Como el señor Loud sabía perfectamente que su hija no le escucharía su campanilla le mandó un mensaje de texto a Luna. Y esta cuando sintió su celular vibrar se detuvo y checó un mensaje.
—¿La cena esta lista?—se dijo para si misma—Vaya, el tiempo se pasa volando cuando solo somos tu y yo Chloe.—dijo ella abrazando su guitarra favorita y dejarla entre una pila de escombros desacomodados—Creo que debería limpiar el garaje…
Ella recordaba como esa misma tarde había entrado para tocar un par de canciones y el garaje estaba en un desorden casi unánime, todas las cajas estaban vacías y expurgadas, además de que los cajones abiertos y el contenido de los mismos regados en el suelo. Eso le hacía sentir como en habitación rockera, pero tenía serias dudas de por qué aquel desorden.
Abrió la puerta del garaje después de acomodar su equipo para volver después de la cena, pero al tratar de cerrar por fuera la puerta corrediza, se dio cuenta que el candado estaba derretido.
—Lisa…—dijo ella casi sin ninguna duda—¿Qué gana quemando candados?
Y se dirigió hacia la mesa para reclamarle a la menor.
Lynn senior tomó de los hombros a Rita la cual estaba en el recibidor y miraba a Lincoln esperando que este dijera algo para salvarle de aquella incómoda situación, cuando Lynn y Lisa bajaron a la vez por las escaleras, siendo la menor arrastrada de un brazo por Lynn.
—¡Pavo! ¡Pavo! ¡Pavo!—gritaba emocionada Lynn entrando al comedor.
—Bien, hora de atender a mis primeras clientas nocturnas.—dijo Lynn senior corriendo a la cocina y apretando con prisa los hombros de Rita, causando una molestia en ella—Después discutimos sobre cómo te fue hoy amor.—dijo eso último corriendo hacia la cocina.
Lincoln y Rita voltearon a verse, ambos levantando mucho la ceja.
—¿Deberíamos decirle?—preguntó Rita.
—No.—contestó a secas Lincoln.
—Pero en una de estas él va a…
—Pero nada.—dijo este en tono de cero reproches—Conozco a tu padre de…—iba a continuar, pero justo fue interrumpido.
—Yo también conozco a tu padre, madre.—dijo desde la espalda Lucy asustando a ambos, sobre todo a Rita que dio un salto para tratar de que Lincoln la cachara cargara, pero terminando en ambos en el suelo—¿Eh?
—Lucy…Siempre me olvido de Lucy…—dijo Rita llevándose una mano a la frente.
—¡¿Cómo lo sabes?!—se recuperó rápidamente Lincoln y le exigió saber cómo se había enterado de aquello.
—Tu padre es PopPop.—dijo Lucy confundida hacia Rita, pero llevándose una mano al mentón para ver de cerca a Lincoln escrupulosamente—Luces raro Lincoln.—se detuvo un instante—Probablemente no sea nada.—dijo finalmente sabiendo que no podía provocar al demonio frente a su madre y se retiró con discreción al comedor.
—¿Qué?—en cambio Lincoln pareció no entender nada, luego volteó a ver a Rita.
—A mi no me mires, siempre dice cosas raras.—le recordó Rita desligándose de la responsabilidad.
Lincoln volteó primero a Lucy, luego a Rita, para al final decidir que no tenía importancia, lanzar un suspiro de cansancio e ir a tomar asiento. Rita iba a unírsele cuando fue detenida porque Lori y Luan bajaron.
—Hola mama, tu coleta de caballo me gusta.—dijo Luan haciendo notar ese detalle—Parece que seremos gemelas, pido ser Lola.—y rió con su propio chiste a la vez que le daba codazos a Lori.
Lori por su parte se despegó del brazo de Luan, se sacó los dientes falsos con fuerza y luego con su cabeza le dio una señal a Luan para que ella se le adelantará, Luan sabía lo que Lori iba a hacer, así que asintió y Lori se lo agradeció regresando el gesto.
—Lori, te ves terri…—iba a decir antes de darse cuenta que probablemente no debería meterse con cómo era la imagen de Lori, después de todo, parecía haber pasado una tarde con Luan y todos sabían que pasar tiempo con Luan era arriesgarse a bromas que podían sacar de quicio a más de uno, así que cambio de tema—Muchas gracias por cuidar a las chicas mientras no estaba.—dijo Rita pensando que a Lori había ido a verla por aquel motivo.
—¿Qué? No, todo estuvo tranquilo.—le dijo Lori hasta que Lana desde el segundo piso salió lanzada hacia la puerta de Lincoln junto a un chorro de agua potente.
—¡Yo lo arreglo!—dijo Lana corriendo de vueltas escaleras arriba en contra del torrente de agua y con una llave inglesa en la mano.
—Ehh…
—Mama, hay algo de lo que necesito hablar contigo, y es sobre Leni.—le dijo Lori sin pelos en la boca y directa al grano.
—¿Leni?—preguntó Rita sin entender.
—Sí, verás…—se detuvo Lori pues estuvo a punto de saltar a decir todo lo que sabía, pero pensando en el daño que podía hacerle a su madre se detuvo e inició más levemente—Hace rato Leni salió y no ha vuelto, ¿Crees que este bien?—fingió su mejor sonrisa.
—Ehhh, ¿Leni salió?—preguntó Rita mirando nerviosa y mirando de uno a otro lado—Sí… Tengo que hablar de eso con ma… ¡Lincoln!
—¿Lincoln?—preguntó entonces Lori tocándole a ella estar confundida.
—Sí, él…¿Sabes?—se detuvo para tomarla del hombro—Es un buen chico, deberías de llevarlo a comprar comics más seguido.
—¿Qué?
—Yo… eh…—se puso de espaldas y trató de imitar la voz de Lynn senior con su nueva voz—"Cariño la cena se enfría".—dio de nuevo la vuelta e hizo una mímica exagerada para continuar—¡Lori papa hizo pavo!—y la empujó para que ambas ocuparan sus puestos, pero ambas fueron sorprendidas cuando la puerta delantera de la casa fue abierta de golpe.
—Que hay ma.—dijo Luna llevándose el dedo índice a la frente y luego señalando a su madre—Loricienta.—repitió el saludo con su hermana mayor—Escuche que la cena esta lista.
—¿Puedes escuchar con todo ese ruido proveniente de la parte trasera?—se escuchó el grito de Lisa, que para ese momento estaba molestísima.
—Sí, sí puedo.—dijo Luna cruzándose de brazos y entrecerrando los ojos para ver el asiento de Lisa—Oh es pavo.—dijo distrayéndose de aquello y corriendo a tomar su lugar.
—Mama…—intentó volver a convencerla Lori, ahora lista para contar la verdad.
—¿Oyes eso Lori?—dijo Rita intentando volver a hacer la misma farsa, pero fue interrumpida a medio proceso.
—Cariño, ¿Ocurre algo?—preguntó el señor Loud desde el comedor, se escuchaba que aun tenía restos de comida en el delantal.
—¡No, ya voy pa…Cariño!—gritó interrumpiéndose justo a tiempo y saludando a Lori para desaparecer al instante en una nube de polvo.
Lori volteó a ver a su mama, y se sintió extrañamente ofendida, ella había estado todo el día contando y recapitulando lo que ocurría con Leni, y su madre parecía no haberla notado, peor aún, parecía estar encubriendo algo… O a alguien, o lo peor de todo, a Leni. Ambas podían ser amigas y en aquellos instantes su propia madre podría haber pasado el chisme a su hermanita a la que tantos años había amado, podía Leni haber incluso ya leído el mensaje y decidir qué hacer para encargarse de ella y se preguntó: ¿En quién podía confiar? ¿Su mama realmente estaba con Leni y acababa de hacer una declaración con la cual Leni…? ¿Sería Leni capaz de hacerle algo malo a ella?
Durante el proceso de aquellos dos días había estado barajeando la probabilidad que su hermana Leni fuera una especie de agente secreto o policía encubierta con una fachada de rubia tonta, y ahora suponer que su madre también podía estar involucrada le parecía algo completamente probable, después de todo, si su hermanita era ya una farsa, ¿Por qué no incluso varios miembros de la familia? ¿Luan misma era de fiar? ¡Claro que no! Ella le había contado todo acerca de lo que había visto sobre Leni, y Luan se tragó muy rápido que Leni era una asesina…Casi como si ya lo esperara. ¡¿Estaba también Luan con Leni?! ¡¿Había perdido ya la razón o era simplemente que todo comenzaba a esclarecerse frente a sus ojos antes ciegos? ¡No podía ser coincidencia que tuviera montado todo un sistema de videocámaras y justo la única donde estaba Leni no funcionara! ¡Todo ese tiempo solo era un complot entre Leni, su mama, Luan y sabe qué otra u otro miembro de su familia!
—Lori, ¿Te sientes bien?—fue entonces cuando se acercó Lola, que fue la última en bajar las escaleras y con sus manos siempre delante para evitar que estas rozaran con las paredes.
—¿Lola?—se detuvo de sus pensamiento Lori—¡¿Te mando ella?!—gritó asustada y aferrándose a la puerta detrás suya.
—¿Qué?—pregunto Lola sin entender—No, rarita… Digo, hermanita.—se autocorrigió rápidamente—¿Te sientes bien Lori? No te he visto usar tu celular en todo el día.—dijo llevándose la palma de una mano al mentón, pareciendo más que se iba a dormir que lanzando una mirada perspicaz.
—¿Mi celular? Eh…¡Se lo comió el perro!
—¿Chales?—volteó a ver al pequeño cachorro que, como si entendiera que se le acusaba de un acto no cometido, negó y se recostó de barriga—¿Te sientes bien?—dijo Lola con malicia para ver si podía averiguar algo después de hacer ojitos al perro.
—Sí, sí, solo no dormí bien, nada grave.—dijo Lori fingiendo durante un par de segundos tranquilidad, hasta que el tic en el ojo volvió a atacar.
—Seguro…—exclamó Lola no del todo convencida—Oye, gracias por decirle a Leni lo de las uñas.—dijo finalmente entrando al comedor.
Lori se quedó mirando el comedor, y luego hacia el segundo piso para voltear finalmente hacia la puerta de salida. No sabía en quién podía confiar y en quien no, pero algo estaba segura, tenía que averiguar lo que estaba pasando detrás de todo ese misterio, y si quería hacerlo debía fingir que volvía a la normalidad, aunque no iba a permitir que Luan sospechara de sus sospechas, así que sabía que debía mantenerse paranoica cerca de Luan.
Fácil y sencillo.
Lola por su parte esperó a que Lori tomará lugar, y buscar el lugar más pertinente para su situación de uñas. Logró encontrar uno junto a Lincoln y con Luna del otro lado.
—Lola, llegas tarde, tu plato esta frío.—dijo el señor Loud molesto.
—La venganza es un plato que se sirve mejor frío.—dijo Lola con una falsa sabiduría y levantando el meñique al hacer la afirmación.
—Pensé que era el gazpacho era lo que se servía mejor frío.—dijo Luan riendo ligeramente—Jaja, ¿Lo entienden?
Hubo un suspiro general en la mesa donde todos, menos Luan reprimieron el impulso de llevarse una mano a la frente. Después de que ella terminase de reir de su propio chiste.
—También el helado se come frío.—dijo entonces Lynn causando que todos voltearan a verla y rieran un poco por ese comentario.
—O la ensalada.—añadió Lisa riendo.
—Todo el mundo sabe que la goma de mascar fría y mohosa es mejor.—dijo Lana orgullosa y mostrando sus dientes amarillos.
—Por favor Lana, estamos comiendo, eso es asqueroso.—le dijo Lola molesta por la imagen mental del chicle en la boca de su hermana, que ya varias veces lo había visto.
—¿Y qué no te provoca asco a ti?—dijo Lana a la defensiva—Las gomas de mascar usadas, el sudor, el lodo, la comida de papa.—dijo señalando sus manos—¿Por qué agarras de manera tan rara el tenedor?
—Se llama modales.—dijo Lola mirando con firmeza a su hermana.
—Modales…—imitó su voz Lana, lográndolo casi a la perfección, aunque el acento burlón no lo perdió.
—Jojo, Lana, tienes talento para ser imitadora.—dijo Luan dándole un par de codazos y luego una tarjeta de presentación—Llámame cuando estés lista.—dijo entre risas.
Lori que estaba al lado de Luan levantó mucho la ceja por el comportamiento de la chica antes de que Luan se acercará y dijera a su oído:
—Actúa natural…
Lori la miró con malos ojos, los cuales Luan no alcanzó a ver, antes de que una sonrisa saliera de su demacrado rostro, una sonrisa falsa a la legua.
—No es asco a la comida de papi.—dijo finalmente Lola, llamando la atención de todas, sobre todo aliviando al señor Loud—Es simplemente que debo evitar tener contacto con la comida, por si no lo has notado, tengo una manicura perfecta para el concurso señorita de la escuela de mañana.—dijo Lola a su hermana con aire de dignidad.
—¿Otro concurso? ¿No te cansas de siempre estar en esos concursos aburridos?—le preguntó Lana.
—No son aburridos sis.—respondió, sorpresivamente, Luna causando que todos voltearan a verla—¿Qué?
—¿Eres fanática de los concursos de belleza?—señaló Luan—No lo esperaba de ti Luna Lunática.—dijo para luego darle otra mordida al pedazo de pavo que colgaba de su tenedor.
—No exactamente.—admitió Luna—Pero si a Lola le divierten, yo creo que no deben ser aburridos.—dijo Luna dando su punto de vista al pequeño debate que se había armado durante la cena.
—¿Estas segura que no lo dices porque mañana tocaras las notas musicales en el concurso de mañana?—preguntó Lucy provocando que todos se dieran cuenta que ella estaba ahí.
—¿Cómo lo supis…?—iba a preguntar Luna sorprendida.
—Gajes del oficio.—dijo Lucy con una sonrisa que no tranquilizó a Luna.
—A veces siento que eres un poquito rara Luz…—dijo entonces a la defensiva Luna, para luego volver su atención al resto—Pero tiene razón, la señorita Vaporciyan me recomendó comenzar mi portafolio musical en lugares de etiqueta para que me contraten en eventos.—dijo Luna fingiendo levantar el dedo elegantemente, pero en lugar de levantar el índice al momento de tomar un poco de jugo de su vaso, levantó el dedo anular.
—Luna, no nos dijiste nada de eso a mi y a tu madre.—dijo el señor Loud tomando la mano de una incómoda, y tiesa como estatura, Rita.
—Lo siento pa, pero fue algo del momento, y Lunática Loud esta lista para comenzar su carrera musical.
—No estoy seguro si deberíamos darte permiso para que inicies con esto de la música profesionalmente antes de la universidad cariño.—dijo el señor Loud preocupado y dándole roces discretos a Rita, causando que ella le mirará con miedo—¿Rita?—fingió toser—¿Tu apoyo?—preguntó en susurro.
—Oh sí, Luna ve y toca la mejor música que puedas.—dijo Rita nerviosa y confundiendo la situación.
—¡Gracias ma, eres la mejor!—dijo Luna sonriendo y haciéndole una señal de Rock and Roll.
—Cariño…—le dijo el señor Loud un poco molesto y provocando que Lincoln levantará la mirada.
—Estoy seguro que mama lo decía porque cree que Luna tiene talento, y que al igual que otro joven amante de la música que ella conoció en la universidad, no debería guardar su potencial hasta que sea demasiado tarde.—dijo guiñándole un ojo al final.
A pesar de que la referencia sólo la hubiesen sido capaces de notarla Rita y el señor Loud, este sonrió, aunque rápidamente se dio cuenta de lo que Lincoln estaba hablando y se puso rojo de la vergüenza.
—Tienes razón hijo…Aunque procura ser menos incomodo cuando trates de convencerme.—dijo sonrojado.
—Ohhhh…—suspiró Lincoln abriendo de par en par los ojos dándose cuenta de lo que había dicho—Es culpa de mama.
—¿Qué es culpa de mama?—fue la pregunta que rondó en el comedor.
—¿Te das cuenta que yo soy…—iba terminar Rita esa frase con "yo soy tu", pero se detuvo y cerró los ojos y buscó las palabras adecuadas para salir de ese aprieto que ella ni siquiera entendía—… que tu fuiste el que pregunto?—se detuvo y suspiró—Lincoln.—estaba sudando de los nervios.
—Sí…Yo…Lincoln te pregunte eso a ti… Mama.—dijo Lincoln sonriendo aunque varias gotas de sudor se derramaban desde su frente, provocando que Lucy lo mirará aun más perspicaz.
Las miradas pasaron de uno a otro lado de la mesa.
—Entonces…—dijo incomoda Luan—¿Mañana tocaras en el concurso de Lola?—preguntó con sorna.
—Así es.—dijo Luna con orgullo.
—¿Podrás aguantar con las canciones de princesitas que hay en esos concursos?—dijo Lana incrédula.
—No todas las canciones son de prince…—iba a gritar Lola, pero se detuvo a medias—¿A quién engaño? Sí que lo son.
—No estoy segura, pero al menos lo intentaré, sé que varios de los padres de las niñas son dueños de… Otros sitios públicos.
—¡No te referirás al pu…—iba a gritar Lola pero volteó de uno a otro lado antes de soltar una palabra malsonante—…al pútrido padre de Verónica McNamara! ¿Verdad?
Todos en la familia, probablemente en toda la ciudad, conocían el apellido del millonario McNamara, que hacia un par de décadas se instaló en Royal Woods, codeándose con los de la clase alta como podía ser el señor Tetherby, el cual la familia aun recordaba por su limusina, residiendo en la zona privada de Huntington Manor. Lola estaba enojada con ese apellido porque era una de las dos amigas que tenía la pequeña Chandler y que ,si bien, no era tan arrogante como la otra, tenía sus méritos propios una en contra de la otra.
—¿El café casino?—se sorprendió el señor Lynn porque conocía el lugar—Luna, una cosa es ir a tocar a un concurso de belleza sin avisarnos y otra muy distinta es pretender tocar en un casino.—dijo el señor Loud llevándose su porción de puré de papa a la boca—Creo que ni siquiera es legal.
—En eso nuestra unidad paterna tiene razón.—dijo Lisa—Si quieres te puedo conseguir una identidad falsa para la…
—¡Lisa!—gritaron a la vez Lynn senior y Lincoln.
—¿Qué? Todo el mundo sabe que el profesor Thalemus ama las apuestas.—dijo Lisa fingiendo inocencia—Y si el plan a falla, siempre tienes que tener un plan b.
Eso hizo que Lynn se sonrojara, ahora sabía que era indispensable, por lo que su promesa estaba en juego.
—¿Tu qué dices amor?—le preguntó el señor Loud a su esposa.
—Yo… ehh…—miraba de uno a otro lado Rita sin saber qué decir—Digo que lo intente.—dijo provocando que Lisa y Luna festejaran—Y si acaso te llegan a contratar alguno de los que estén ahí, que papa te vigile si eso lo hace feliz.—dijo guiñándole un ojo a Lincoln, pero este solo se llevó sus dos manos a la frente mientras negaba y parecía aguantarse las ganas de lanzar un grito.
—¿Yo? ¿Vigilarla? En…En el café casino…—se emocionó el señor Loud.
—Lynn, tú sabes que siempre pierdes mucho dinero en esas apuestas no te emociones.—dijo Lincoln casi monótonamente antes de darse cuenta de quién era y que lo había arruinado todo otra vez, el señor Loud volteó a verle asustado por como su hijo le estaba hablando e iba a decir algo hasta que Lynn junior los interrumpió.
—¿Cómo lo sabes? ¿Acaso me espías?—dijo sorprendida para luego voltear a Lisa—Te lo dije, tengo mucha suerte, pero esas maquinas tragamonedas no son suerte, son del diablo…—se llevó una mano a su corazón.
Hubo un par de risas, algunos momentos más de tensión, pero al final de la cena, se declaró que Luna podía asistir y si de casualidad la contrataban iría, siempre acompañada ya sea por el señor, la señora Loud o Lori. Nadie notó la ausencia de Leni, o de Lily (la cual dormía con hambre en su cuna), sino hasta el final de la cena, pero Lola explicó que Leni había ido a casa de una amiga a cenar, se la debía después de la manicura. El señor Loud se quedó intrigado, al igual que Lori, quedando solo ellos dos, Lincoln y Rita una vez terminada la cena, el resto había vuelto a sus actividades.
—Cariño, ¿Tu dejaste que Leni fuera a cenar a casa una amiga?—preguntó el señor Loud.
Rita volteó a ver a Lincoln y este asintió en silencio.
—Sí…—dijo finalmente.
—Oh, deberías de decirme más los permisos que das.—dijo el señor Loud—Has estado actuando rara hoy, más libre, más animada, ¿No será que ocurrió lo que creo que ocurrió?—dijo intentando hacerle cosquillas, pero Rita se alejó de sus manos.
—No exactamente, pero tal vez pueda conseguir el aumento.—dijo Rita segura—Siempre y cuando hable muy seriamente con Lincoln.
El señor Loud se sonrojo.
—¿Por qué le contaste lo de la universidad…?
—¡Suficientes detalles!—dijo Rita parando en el acto a su esposo y dándole una palmada en el pecho—Yo lo resolveré, solo tengo que ir a su habitación.
—Oh, de acuerdo.—dijo el señor Loud sonriendo y estirándose—Yo enserio necesito dormir, esas ordenes en el restaurante fueron agotadoras.
Lori quedó sola en el comedor, se levantó y dirigió escaleras arriba a la habitación de Luan, debía seguir fingiendo creer en esa traidora mentirosa hipócrita y elitista. Tenía que terminar la descripción del arma del mango del arma de fuego que había visto en manos de su otra hermana asesina doble cara.
Y mientras ella sufría aquello, Lola estaba más feliz que una lombriz, no solo sus uñas estaban en perfecto estado, sino que también había logrado comer suficiente ración y cubierto a Leni. Después de todo, podía confiar en su hermana mayor.
Mientras tanto en la habitación de Lincoln, él y Rita se encontraban buscando como enfermos entre los pantalones del chico, en el piso, o en cualquier lugar posible, un papelito que ambos creían recordar a la perfección su apariencia física. El papelito podía definir entre si ambos volvían a su estado anterior o se quedaban en ese cuerpo otro día.
Lynn y Lisa, por otro lado, después de darle un biberón de cenar a Lily, continuaron con las lecciones de ajedrez, en la cual Lisa se vio sorprendida porque Lynn de hecho hizo una partida con movimientos correctos en cuestión de un par de horas, la perdió miserablemente contra Lisa, pero había aprendido todos los patrones de movimiento y algunas técnicas relativamente avanzadas en menos de un día… Probablemente no necesitaría mejorar la guitarra de Luna para hacerla hipnótica y que el señor McNamara la dejase entrar a Luna (Y a Lisa como parte de su staff) al casino donde podría aparecer el Profesor… Se dijo a si misma que nunca viene mal tener un plan de repuesto.
Por otra parte, el señor Loud meditaba en su habitación, pensando en qué tanto había aprendido solo ese día de Rita, era como si no fuera ella misma. Probablemente por el estrés del ascenso, o probablemente no la ascendieron. Sabía que, si ella no se lo había dicho, un truco o algo había pasado. Se distrajo pensando en casinos, en sus viejos tiempos cuando iba y dejaba la casa de sus padres prácticamente en hipoteca… Sin el prácticamente, aun tenía que pagarla con el 10% de su sueldo actual.
Más importante aún, Lana y Lucy hablaban animadamente sobre hombres lagartos, aunque Lucy sentía extraña a Lana, como si a veces tuviera más conocimientos de lo que creía que ella originalmente sabía. Lucy de todas maneras estaba emocionada, aquella noche iba a llevar acabo el ritual y eso la emocionaba, tal vez sin saber que la brujería no era algo con lo que debía meterse.
Leni por otro lado, estaba contra las cuerdas, sabía que si se exponía un poco más el tipo que estaba del otro lado de la esquina iba a llenar toda su ropa sucia. A sabiendas que el profesor Albert y su compañero que tenía al lado habían confiado en ella, decidió hacer lo más inteligente. Sacrificarse. Pero antes de hacerlo logró ver como una granada era tirada en su dirección y los dos salieron corriendo antes de que esta explotase y los hiriera. El conflicto se hubiera puesto peor, pero una alarma roja sonó en varios lugares de la instalación. Había llegado la hora de volver a casa con su compañero, y ambos salieron corriendo porque los otros intentaron darle un último tiro.
Continuara…
Frase: Lo bueno esperado no es tan bueno como lo bueno inesperado, pero el mal esperado e inesperado siempre tiene el mismo peso.
Na.-Probablemente este capítulo les parezca un caos, pero les dije, a partir del miércoles las tramas comenzaran a enrevesarse entre ellas mismas y los acontecimientos de una, afectaran a las de otras tramas ya sea por casualidad, o porque estaban planeadas de la mano desde un inicio.
Pd.-Este capítulo esta tan plagado de referencias, que creo que superó la pelea por el baño del primer capítulo, son tantas y de tantas áreas (no solo a series, caricaturas o el canon, sino también a libros, musicales, y hasta política) que reto a quien sea a intentar encontrarlas todas (¿)
Pd de la Pd.-La única que la mayoría no van a entender es la referencia al café, el cual si recuerdan les invite al Latin House, pues el tópico de conversación casual desde su origen en el fandom de South Park lo llamamos "El café (inserte nombre de serie)". Y ese nombre es una referencia también (¿?)
Pd de la Pd de la Pd.-A los que esperaban la trama de Lucy y que les dije que este capítulo iba a tratarla, sinceramente lo siento, pero el capítulo hubiera llegado a los 9k.
