Una Semana con los Loud

Capítulo 16 La protegida

Inmediatamente la vista de Lucy se fijó en el monstruo, este lanzó un gruñido de molestia y advertencia. Lucy era incapaz de entender sus palabras, pero estaba segura que aquello era una clara de señal de molestia por la aparición de ellas dos. Lana sonreía en todo momento e intentó acercar su mano a la del monstruo con las mejores intenciones de mundo. Este tenía su boca, aunque parecida a la de un humano a primera vista a pesar de que los labios parecían más carnosos que los de los humanos y cuando se abrían era evidente que dentro tenía una lengua especialmente babosa con unos dientes afilados y más dignos de un pez tigre Goliat, pero a diferencia de esa noble criatura esta no tenía unos pocos dientes dispersos, sino que varias hileras de estos dientes clavados en unas blancas encías que despedían un hedor a putrefacto y donde una saliva espesa caía como lubricante. De su espalda salían unas aletas que recorrían gran parte de su espalda, y su torso era de un color blanco que desentonaba con el verde marino que adquiría en el resto del contorno con algunas manchas excepcionales cafés. Sus manos seguían ese mismo tono hasta que llegaban a sus uñas de casi diez centímetros, negras como la brea. En los pies tenía unas garras similares, pero a mucha menor escala, a propósito de estos, parecían pies humanos, pero estaban cubiertos de membranas donde deberían estar los huecos. Al estar desnudo pudieron ellas ver que era un hombre, y que estaba despojado de todo pelo. Su piel brillaba casi como si pareciera que absorbía la luz para oscurecer el ambiente. Donde debería estar su cuello tenía unas agallas que se movían al compás de su pecho, aunque también tenía una nariz que eran más bien dos orificios craneales entre sus saltones ojos negros.

Al principio parecía que iba andar a cuatro patas como gorila, pero rápidamente se irguió hasta caminar en dos patas de una manera que parecía imitar a la de un anciano sin bastón, además de que no estaba con una postura correcta, pues caminaba encorvado, como si la atmósfera fuera demasiado pesada para su cuerpo.

La criatura fijó su vista en Lana y su mano ofreciéndole ayuda antes de que una furia lo invadiera y levantará sus oscuras garras para darles el golpe fatal a las chicas. Lucy, sin embargo, seguía abrazando a Lana, demasiado impactada de la situación como para poder moverse. Cerró los ojos mientras Lana los abría ampliamente sin parar nunca de sonreír, Lana en verdad estaba esperanzada de que esa criatura pudiera ser su amigo.

Se escuchó como hasta el aire era partido cuando la criatura dio un zarpazo en su dirección con una velocidad descomunal, el golpe fue escuchado por Lucy, pero nunca fue capaz de sentir dolor alguno. Puesto que el dolor se lo llevó la criatura al sufrir una descarga eléctrica sin siquiera rozarlas y ser lanzado hacia atrás con una fuerza aturdidora, cayendo sobre varias cajas con viejas pertenencias de los Loud. Lucy abrió los ojos entonces, pues Lana estaba insistiendo en moverse a dirección de la criatura. Para ese momento no pudo ver como una cúpula azul que rodeaba a Lana se atenuaba en la oscuridad.

—Pobrecito, puede estar lastimado.—dijo Lana mientras luchaba con Lucy para que la dejara acercarse—¿Qué pasa Luz?—dijo Lana molesta a su hermana por contenerla.

Lucy pudo ver directamente los ojos de Lana y como estos parecieron tornar una forma oscura como cuando estuvo enfrente recitando el ritual, oscuros y llenos de un odio irremediable que podía cavar temor profundo incluso en el alma más terrible humana. Ella no fue capaz de soportar tal susto y dio un salto hacia atrás, cayendo de espaldas y dándose un golpe en la cabeza que la hizo sentirse lo suficientemente mareada como para no levantarse.

—¡Lucy!

Así fue como Lana en tan solo un segundo recuperó el color de sus ojos y olvidó completamente el hombre lagarto que había sido arrojado hacia las cajas. No, aquello no tenía importancia comparado a que su hermana se lastimara, así que se arrodilló encima de ella y verifico primero si su corazón latía, poniendo su mano en el pecho derecho de Lucy. Apenas pudo sentir el palpitar del acelerado corazón, cosa que la aterrorizó.

—¡Está muriendo!

—Lana…—intentó hablar en un suspiró Lucy, sin ser escuchada.

—¡Habla!—gritó ella feliz para lanzarse encima suyo en un abrazo que sus túnicas hizo más confortante.

—Lana… me…—esta vez habló con más fuerza.

—¡Oh cielos!—dijo Lana preocupada y tomándola de sus mejillas—Habla Lucy, habla.—dijo agitando su cabeza—Soy toda oídos.—y apartó sus coletas de sus orejas.

—Me estas aplastando.—dijo Lucy mientras se sentía incapaz de soltar el aire.

Apenas lo mencionó, Lana volteó de uno a otro lado para percatarse de aquello y arrepentida hacerse a un lado. Mientras Lucy se levantaba, también lo hizo la criatura de las pesadillas, reptante desde el mar e invocada sin su consentimiento desde las fragas de los avernos. Su mirada ya no era de molestia, sino de ira en su estado más puro. Apenas se puso de pie, cual jorobado caminó torpemente para después saltar hacia las chicas sentadas en el suelo con una rapidez que no parecía ser la del monstruo visto hasta entonces, mostrando sus dientes afilados en todo momento y abriendo ampliamente sus fauces blanquecinas.

Lucy apenas se había recompuesto de su caída cuando el monstruo lanzó ese ataque, nuevamente se aferró a Lana, esta vez no cerró los ojos y se dio cuenta que el monstruo se dio de bruces contra alguna especie de cúpula eléctrica azulada que las rodeaba a ambas. Y que una vez él la golpeó hubo una sobrecarga de energía en esa misma zona, que lo volvió a mandar a volar hacia las cajas. Lucy intentó aprovechar y tocar el campo de fuerza que las rodeaba, pero notó que ella lo atravesaba sin el menor de los problemas.

Pero apenas Lana se levantó para acercarse la criatura el campo desapareció y Lucy siguió a Lana de cerca, siempre aferrada a su espalda, aterrada y sin entender nada de lo que ocurría.

—Señor lagarto…—intentó de nuevo saludar Lana, esta vez desconfiando—¿Se encuentra bien?

Ante toda respuesta el monstruo arremetió con nuevas fuerzas para volver a chocar contra el mismo domo, el cual esta vez sí fue percibido por Lana, la chica no comprendió nada, pero al intentar tocar el campo de fuerza solo logró hacer que este se alejará de su mano, si daba un paso el campo se movía con ella, así como si se alejaba. El mismo desapareció de nuevo, y la atmósfera quedó en silencio hasta que desde la espalda intentó atacar el monstruo directamente a Lucy, pero como esta seguía dentro del campo de fuerza que rodeaba a Lana el fracaso del monstruo fue inminente y fue lanzado nuevamente hacia atrás junto a un estallido eléctrico.

—¿Esto es algo normal Lucy?—preguntó Lana a su hermana con miedo a tocar el domo que la rodeaba.

Pero Lucy ya no estaba consiente de si misma, su cabeza se encontraba en un proceso de asimilación y confusión que solo podía conducir a la locura a aquellos que no hubiesen estado preparados durante toda una vida para las reflexiones que ella tuvo. Y aunque estaba ella preparada, no cambió las tornas, ni mejoró su situación, seguían atrapadas en ese ático con una criatura milenaria que quería matarlas. Esta volvió a levantarse, claramente sin cansancio, ni la menor intención de parar que se pudiese reflejar en sus facciones.

—Rmorxb os hvqzkqus, ¡Frufmnp!

Lanzó un grito a la vez que miraba con extremo rencor a ambas, les lanzaba un dedo acusador y salió corriendo en cuatro patas como chimpancé sin bello hacia la ventana abierta antes de que ellas pudiesen siquiera parpadear, solo para volver a salir lanzado por la misma fuerza eléctrica.

—No te separes de mi.—dijo Lucy acercando a Lana a su cuerpo para poder estar todo lo posible dentro del campo de fuerza que había vuelto a ser invisible.

—¿Tienes miedo Lucy?—dijo Lana negando decepcionada—Si todo esto lo hicimos por ti, ¿Y justo ahora te arrepientes? Es un poco tarde, ¡Y no descansaré hasta saber dónde está mi martillo! —gritó pensando que la criatura hablaría con Charles para que este revelara la ubicación del objeto.

Lucy lanzó un suspiro, no quería decirle que era más bien para mantenerse segura dentro del campo de fuerza que parecía envolverla, así que solo la tomó de los hombros y dejo que caminará en frente de ella.

Ambas, ahora a sabiendas que estaban seguras de los frenéticos ataques de aquella criatura se acercaron hasta estar a unos pocos metros y Lucy tomó unos palos de hockey de Lynn de una caja cercana y le dio varios roces en la punta del palo a la criatura desde una distancia segura.

La criatura abrió los ojos, volteó de uno a otro lado con sus pupilas tornando a un color escarlata y su mirada de lagarto agudizándose incluso más, provocando un brillo demoníaco por la opacidad de los mismo al estar normalmente bajo el agua. El monstruo tomó el palo, arrebatándolo violentamente de la mano de Lucy y tratando de lanzarselas a ambas como si de una lanza se tratase, resultando en que el palo también fuera rebotado y este se hiciera añicos contra una pared de la casa.

Las tres figuras, a plena oscuridad vieron aquello y luego se miraron fijamente, Lana siempre tratando de sonreír, Lucy disimulando no estar asustada, pero sin despegarse de Lana, y el monstruo con su mirada vacía viéndolas a ambas analíticamente.

Finalmente, el monstruo vio el pozo de agua negra de donde había salido y los alrededores, rozó con sus garras casi chamuscadas la madera de la casa intrigado y casi nostálgico, aspiró un poco de aire, y aunque parecía que el aire no era de su agrado, el monstruo no pudo evitar abrir la boca para intentar recibir más oxígeno. Su respiración era casi asmática, como si algo se interpusiera entre su laringe, aunque claramente él no tenía nada atorado.

—Hola señor Profundo…—ofreció su mano Lana ahora con más recelo.

El Profundo en cuestión analizó la mano de Lana con temor, algunas ampollas se asomaban de sus manos y las garras tenían tintes de negro al haber chamuscado en sus intentos de asesinato. Con mucho cuidado acercó una de sus manos a la de Lana, solo con la intención de tocarla y con un constante temor a volver a salir volando. Sus dedos estaban a punto de encontrarse, unos pocos centímetros los separaban cuando Lana movió su mano rápidamente y tocó con la yaga de su dedo la viscosa y escamosa piel del monstruo.

—Vaya…—dijo mientras comenzaba a acariciar la mano—Es extraño…—decía fascinada, con los ojos bien abiertos y riendo.

—¿Qué es extraño?—preguntaba Lucy siempre sujetándola de los hombros.

—Su piel, es tan suave.—dijo Lana apunto de poner su lengua sobre el brazo de la criatura, no sin que esta retrocediera con orgullo.

El Profundo miró sus garras y mano recién tocadas por Lana para luego mirar al suelo y lanzar un suspiro a la vez que movía su boca y expresaba unas palabras con voz gutural y molesta:

—¿Quieehes son usyeds?

Lucy casi quedo petrificada por escuchar al Profundo hablar, si bien sabía que estos tenían la facultad, sus facultades no estaban al cien por ciento.

—Yo soy Lana, y ella es mi hermana Lucy.—contestó Lana quitándose su gorra y haciendo una reverencia—¿Y usted tiene nombre señor Profundo?

—Noh…—su voz seguía siendo gutural y molesta mientras hablaba, pero parecía curioso—Yio tuvve…—intentó hacer el sonido caractecteristico de la "b", pero por sus labios carnosos le fue imposible—En otra eda…Estanley…

—¿Stanley?—preguntó Lana y la criatura asintió sin apartar un segundo la mirada de ella—¿Stanley qué?

—Noh decuerdo.—dijo la criatura deteniéndose casi en cada silaba, parecía que las cargaba con odio—Mi antepasdo eda el gran Ovved Marsh…

—Obed Marsh.—dijo Lucy con una epifanía a su cabeza, en el libro que había leído tan solo la noche pasada ese nombre se repetía en la narrativa, era el nombre del temible capitán que se atrevió a combinar a los Profundos con la especie humana—¿Stanley Marsh?—dijo finalmente ella.

La criatura asintió, tal vez más extraño que su rudimentario vocabulario era que nunca parecía parpadear, y al estar tan cerca Lucy pudo apreciarlo, no tenía parpados y se humedecían con agua, además de ser saltones.

—Stanley Marsh, suena demasiado complicado y de abuelo.—dijo Lana negando—Tú te ves cómo alguien joven y bien cuidado… Supongo… ¿Tal vez?—ella volteó a ver a Lucy para confirmar, pero Lucy solo se mantenía mirando la criatura—Ya sé.—dijo Lana efusiva mientras daba saltitos—¿Qué tal si te llamamos solo Stan?

—¿Estan?

—¡Sí! Stan el Profundo.—dijo Lana emocionada—Esto es tan genial, mira Lucy, ¡Funcionó! ¡Es un Profundo de verdad!

Lucy simplemente respiraba volteando de Lana al Profundo, incapaz de asimilar todo, tratando desesperadamente de hallar algo a que aferrarse dentro de su mente que aun tuviera sentido, durante toda el tiempo que llevaba usando ese diario los hechizos de su bisabuela habían sido solo falsos, cuando lo encontró ella recordaba que creyó que eran ciertos, pero todo eso resultó ser falso, su familia se lo probó cuando ella dijo que había usado hechizos en su contra. Entonces, ¿Por qué tenía enfrente a una criatura literaria? ¿Qué clase de secretos guardaba realmente el diario?

—Él no es real…—apuntó Lucy a su hermana—Lana, él es un monstruo de un libro… Debe creer que es real…

—¿Livvro?—preguntó el monstruo.

Lucy trago en seco al comenzar a hablarle a Stan el Profundo, sentía en parte emoción y por otro lado temor, pues aunque se sabía protegida por cualquier magia que rodease a Lana, temía al ver a esa criatura, desde su composición anatómica, con esos brazos largos y delgados, hasta su terrible olor penetrante a pescado pútrido.

Lucy no tardó en explicarle sobre la novela publicada por Lovecraft, un hombre en los años treinta. La criatura tuvo que detenerla ahí para preguntar, a su manera, ¿Qué se refería con los años treinta? A Lucy le tomó más tiempo hacerle entender en que año se encontraban hablando, pues la criatura creía estar en plenos años cincuentas, el monstruo calló y dejó que Lucy prosiguiera, ella comenzó a explicar que un hombre joven viajó a una ciudad llamada Insmouth, donde conoció a un señor llamado Zadok Allen, que le contó sobre los Profundos, en ese momento Stan levantó la ceja ligeramente complacido por el uso de aquella terminología y aunque el extranjero escapó durante la noche de una persecución crítica que le hicieron los Profundos cuando descubrieron que él sabía demasiado del tema, este se convirtió en un Profundo tiempo después de haber escapado debido a su linaje familiar.

—Era descendiente casi directo de Obed Marsh...—terminó Lucy volteando a ver la criatura—¿Es usted no es así?

La criatura parecía asentir a partes, y en otras negar decepcionado, para al final lanzar un rugido que era más bien un suspiro, pero que para ambas era difícil de interpretar. Por su lado, Lana escuchaba la historia de Lucy con paciencia y alegría.

—Yia veoh.—dijo el monstruo llevándose una garra a uno de los orificios en su nariz y sacando de esta un trozo de carne blanca que tiró al suelo mientras de su nariz salía sangre—Ese idiohta…

—¿Qué dice?—se extrañó Lucy por el último comentario.

—Noh pu…puede conttar vvien mi histtoria.—dijo la criatura enojada—Savvía que noh era un ttipo muh listto, pe…ro, ni siquera plagiar vvien, malditto Hogüi…

De ahí en adelante Lucy pudo entender lo siguiente, puesto que la criatura dio un monologo sentándose en una caja y mirando a las dos chicas que tomaron asiento en el suelo, nunca separándose:

Howie era mi primo más cercano durante mi más tierna infancia y un tiempo en la adolescencia, mantuvimos contacto debido a repetidas cartas que sus tías , con quien vivía, ellas me obligaban a mandar cartas porque él no tenía amigos en Providence. El tonto Howie escribía siempre cuentos de fantasía de joven, cosa que espantó a todos los niños cercanos a él, todo parecía relativamente normal, un niño retraído y ya... Hasta que la tragedia comenzó y nos enteramos ambos del confinamiento de nuestra tía Sarah y su hijo no nato en el pueblito de Dunwich, con nuestro legado familiar de la familia Watheley. Mi primo se interesó, y me mandaba carta cada que hablaba con alguien que pudiese explicarle qué pasaba a la tía Sarah en aquellas remotas tierras donde cuando eramos niños pasábamos parte de los veranos, antes odiaba esos veranos, ahora los veo como una oportunidad desaprovechada para invocar a Yog Sothoth, soberano de... No importa eso ahora. Yo crecí y me volví periodista, él se resguardó en su hogar, mandaba cartas cada vez más confusas para mi antiguo yo humano y ciego, diciendo siempre que hacía descubrimientos cada vez más oscuros no solo en nuestro árbol familiar, sino también en todo el mundo. Comenzó a publicar algunos de sus cuentos, y yo los leí, eran terriblemente malos en ese entonces…¿Dices que ahora son populares? La cultura humana tan decadente...

Nadie sabía que tan ciertos podían ser, al final me rogó ir a Insmouth juntos a continuar la investigación que tenía activa sobre los grandes y poderosos Profundos, de los mares. Yo acepté como favor de familia, pero debido a una enfermedad suya tuve que ir yo solo, y lo que encontré no fue lo que el relato que contaste dice, no exactamente por lo menos. Yo entreviste a muchas personas, y todo lo que ese tal Zadok dijo acerca de los Profundos, parece más un resumen pues es en realidad una tarde preguntarles a muchas personas sobre su opinión de pueblo y conocer sobre los detalles oscuros del mismo, yo me lo busque mi castigo. Esa noche me persiguieron mis hermanos de las profundidades por intentar saber más de lo que merecía, si tan solo no hubiera sido tan idiota, los hubiera seguido, ellos me hubieran llevado a la gran Y'ha-nthlei antes de tiempo. Pero no, yo logré escapar escondiéndome entre las hierbas como cucaracha evitando la vista de mis hermanos queridos… Volví y le conté todo a ese idiota. Howie insistió en que el mundo debía conocer la verdad y yo le pedí que no volviera a hablarme, que no me interesaba nada de eso, estaba aterrado.

Finalmente, a pesar de lo que le dije sobre mantenerme alejado, me mando una foto donde mostró nuestra descendencia, y fue entonces cuando mi mente fue finalmente liberada al hacer la relación, yo no era un estúpido humano, no, ¡Era más que un humano! ¡Era un digno orador al padre Dagon, a la madre Hidra, al omnipotente sacerdote Cthulhu y mucho más oculto en los mares! Fui al mar a unirme con mi verdadera familia y nunca supe más de nadie que no fuera mis hermanos. ¡Yo era descendiente de Obed Marsh! ¡Mi abuela muerta nunca había muerto, ella era un Profundo como yo!

Lucy escuchaba, pero negaba a creerlo, durante toda su vida había aceptado que aquella recolección de cuentos habían sido inventados, no podían haber sucedido todas esas cosas sin que nadie lo supiera, simplemente era imposible. La narración del monstruo era aterradora a la par que atrapante, Lucy solo quería saber la verdad de todo eso, pero estaba comenzando a descubrir que mientras más se enteraba, menos quería conocer.

—Pero en el relato te escapas con tu primo que esta en un manicomia para ir a con…—dijo Lucy recordando el detalle y mirando de uno a otro lado, esperando que no apareciera de la nada otra criatura de la piscina inflable.

La criatura solo negó con la cabeza.

—¿Lovecraft se puso a si mismo para acompañarte?—intentó adivinar Lucy llevándose una mano al mentón.

—¡Eseh menttioso!—gritó la criatura.

Lucy se llevó una mano a su frente, a pesar de que la cubría el cabello era claro que había comenzado a tener síntomas de fiebre. Vio a Lana a su lado, que seguía despierta, pero que comenzaba a ladear la cabeza rendida del cansancio.

—Señor Stan…—dijo Lucy tomando a Lana para ayudarla a levantarla.

El monstruo lanzó nuevamente un gruñido, probablemente molesto por como lo habían llamado, pero Lucy se sintió tranquila, sabía que mientras estuviera cerca de Lana, ella no podía salir lastimada.

—Mi bisabuela por algún motivo quería invocarlos.—dijo Lucy mirando fijamente a los ojos de Stan y moviéndose junto a Lana para obtener de vuelta el diario que había quedado donde antes ambas habían cantado para invocar a la criatura—Pero por lo que veo, ella no es tonta… No, ella selló esta casa con magia, ¿No es así?—dijo sonriendo con malicia.

El Profundo gravemente ofendido dio un golpe a la ventana, provocando que su puño rebotase y se chamuscara incluso más. El monstruo lanzó un gruñido a las chicas, pero se quedó quieto, luego vio la salida del ático y abrió la compuerta con rapidez y furia incontenibles para nuevamente decepcionarse y que sus pies con formas membranosos rebotasen también.

Lucy sonrió ahora con confianza, tenían un Profundo en el ático, y era imposible que este escapase, tomó el diario de su bisabuela para leer ávidamente, mientras Lana le insistía que debían bajar a dormir, pero ya casi eran las cuatro de la mañan y Lucy logró leer una página de un ritual que nada tenía que ver con los dos que se había encontrado la noche pasada, sino con uno protector que incluía pelo de unicornio para crear una barrera de un hogar, u habitación, tomando en cuenta que el diario estaba originalmente escondido en la azotea, tenía sentido que fuese también la habitación protegida de la magia negra. Terminó la lectura descubriendo que la única forma de romper ese hechizo era que un miembro de familia de sangre dejara entrar (en este caso salir) de la barrera a la amenaza.

Aunque eso no explicaba el domo eléctrico, que solo se volvía visible cuando la atacaban, que rodeaba a Lana, era un buen comienzo en sus descubrimientos. Y Lucy supuso que debía leer más a fondo. Finalmente, ella vio como Lana estaba a punto de caer rendida así que bajó las escaleras, no sin antes mirar a la criatura que se sumergió en la piscina de vuelta con una sonrisa triunfante, estaba claro que se no iba a ir mañana.

El Profundo permaneció con su cabeza sumergida viendo como ambas chicas salían mientras pensaba en la rubia y sonreía bastante bajo el agua, el monstruo sabía algo mucho mayor que esas dos niñas no, que él debía ser el menor de sus problemas. Y comenzó a lanzar carcajadas demoniacas bajo el agua que eran imposibles de escuchar para el oído humano pero que hicieron retomar las pesadillas en la casa Loud y que todos se revolcaran en sus camas, menos Lana y Lucy, las cuales al volver a su habitación no podían quedar dormidas, sino que miraban el techo.

Por su parte Lucy tenía miedo, veía en cada esquina oscura una posibilidad de que ese monstruo saltase y de un zarpazo terminase con su existencia, o con las de sus hermanas, sudaba del miedo y aunque parecía estar descansando con los ojos abiertos, aun cubiertos por el pelo, no podía hacer nada más que darle vueltas y vueltas en la cabeza al tema.

Por su parte, Lana estaba bastante impactada de algo que no se había dado cuenta mientras estaba en el piso superior, y era que podía ver a la perfección durante la noche, ella quería también hablar con la criatura que tenían oculta arriba, averiguar sobre todo lo que le había pasado. Ella se durmió al cabo de un rato divagando entre varios pensamientos, al comenzar a dormir un mechón de su cabello comenzó a teñirse de negro.

Continuara…

Na.—Hoy no habrá frase, que tengo solo 30 y creo que esto va a pasar de 30 capítulos…No se sorprendan, siempre hago un estimado y suelo tardar más de lo que creí originalmente. Solo deje la nota de autor para agradecer a quien sea que deje la reviews 50, puede que le caiga un premio gordo (¿?) Okno, pero tendrá mis alga-abrazos.