Capítulo 5: ¿Quieres jugar? Juguemos, muñeco.

Nuestras tres protagonistas caminaban por los pasillos de la escuela con una actitud de divas hacia la sala de clases con sus uniformes. Estaba conformado por una blusa manga corta de color blanco, una corbata azul marino con puntos blancos y una mini chaqueta del mismo color al igual que las calcetas. Por otro lado, la falda era tableada y de color gris que llegaba hasta dos dedos arriba de las rodillas y unos zapatos negros. Daban la impresión de estar modelando, y varias miradas embobadas cayeron sobre las muchachas, provocando celos evidentes en las novias de aquellos que quedaban prendados con solo verlas pasar.

Ingresaron a la sala y tomaron asientos en sus respectivos asientos, provocando un leve sonrojo en sus compañeros de pupitre, excepto en uno, el cual aún estaba algo traumado con la paliza que le habían dado.

Lo que ellas tenían de divas, un pelinegro lo tenía de canchero. No dejaría pasar ni la más mínima oportunidad de crear un vínculo un poco más íntimo con su objetivo. No podía arriesgarse a perder terreno, ya que si Yamcha había osado en acercarse, otro tampoco dudaría en atacar. Bueno, si alguien lo intentaba terminaría tal o peor que esa sabandija.

-Vaya, debo decir que te ves mucho mejor con uniforme que con el equipo deportivo. -Le susurró en el oído a la chica que compartía pupitre junto a él-

-Gracias por el cumplido. -Se alejó de él momentáneamente sacando sus útiles escolares, causando el extrañamiento en el pelinegro- Lástima que no pueda decir lo mismo de ti.

-¿Así? Lástima, ya que no me dejan asistir a clases si no me cambio de ropa. –Sonrió de medio lado al ver la actitud de Bulma. Había dado por hecho que su piropo le había afectado a su favor, pero al parecer era una fierecilla difícil de domar. Lástima por ella, ya que los hombres, desde sus orígenes no se dejaron vencer por bestias más peligrosas y salvajes que sesenta kilos de pura vanidad. Ella no sabía con quién se estaba metiendo. Él era un gladiador destacado en la arena amorosa-

-¡Ojalá te dejaran afuera! –Lo enfrentó dejando sus útiles de lado-

-No tengo problema si me haces compañía en los camerinos. –Le dio un guiño que hizo colorear las mejillas pálidas a la muchacha- Tal vez quieras restregarme la espalda cuando nadie nos vea.

-¡Menudo fresco resultaste ser! –Le ignoró al igual que su reacción acalorada- Quédate allí solo, así no tendría que sentarme contigo cada clase de Dramática.

La profesora Emma hizo ingreso al aula cerrando la puerta tras de ella. Vestía un traje de dos piezas de tono negro con una blusa amarilla, prenda que resaltaba aún más su juventud. Si no hubiese hecho ese cambio de pupitres de seguro los alumnos varones la amarían. Pero, hasta ahora no era el caso. Tras dejar sus cosas en la mesa de docentes, se dirigió al alumnado:

-¡Buenos días, estimados alumnos! -Todos le respondieron el saludo sin ánimos- Espero que estén bien y daremos por iniciada la clase de hoy. –Se acercó a su asiento y abrió el libro para alumnos- Bien. Como explicamos la clase anterior, hoy verán junto a su pareja un poema para dramatizarlo dentro de dos meses ¿no es así?

-Sí. -respondieron todos aburridos, mientras uno que otro comenzaba a quedarse dormido-

-Pues lamento informarles que las planificaciones de contenido se han modificado. –Muchos comenzaron a ver con esperanzas sus palabras- Así que por este motivo, las parejas se presentarán dentro de tres semanas. El itinerario para profesores ha cambiado drásticamente y me vi forzada a acomodar las fechas de evaluación. -Un bullicio de protesta se dejó sentir en el ambiente y antes de que la situación se saliera de control, agregó- Pero, como recompensa… -Todos se silenciaron- Les daré un punto base de regalo. ¿Qué opinan? –No parecían muy conformes con la oferta planteada, así que decidió recurrir a un último recurso- Un punto y medio y es mi última oferta. –Todos comenzaron a cuchichear y terminaron aceptando la propuesta de la profesora- ¿Todos de acuerdo? ¡Excelente! Abran sus textos en la página sesenta y nueve y comiencen a elegir su "obra".

-¿Por qué tan arisca, mujer? –Vegeta seguía atacando poco a poco- ¿Acaso no te gustaron mis palabras de hace rato? –Se acercó a ella para quedar a poca distancia de su oído- Yo juraría a que si.

-Sí, me gustaron y ¿sabes por qué? –Giró abruptamente su cabeza, dejando como resultado una mínima distancia con aquel rostro canela, provocando un estremecimiento casi imperceptible en el pelinegro al tenerla a solo centímetros. Goku observaba de reojo lo que pasaba. ¡Su amigo era un crack!- Porque eso me demuestra lo básico que puedes llegar a ser.

-¿Básico? –Sacó chispas por los ojos alejándose de golpe. Su orgullo de macho estaba siendo tocado. No. Tocado era poco. Totalmente manoseado y pisoteado.- No pienso decirte nada desde ahora en adelante.

-Sí, apuesto a que a todas les dices lo mismo. –Bulma posó su dedo índice sobre el pecho de Vegeta, sintiéndolo duro y trabajado, a tal punto que la tela de la camisa estorbaba a su tacto- Lástima que no caigo con un par de palabritas que se las lleva el viento. Y si no te importa, quiero comenzar la actividad para salir pronto de todo esto, y no me interesa si me diriges la palabra o no. –Abrió el texto para comenzar a leer tranquilamente mientras su compañero de pupitre solamente planeaba una forma de doblegar a aquella muchacha-.

-"Nadie cuestiona mi técnicas. Veremos cuanto resistirás". –Pensaba aplicando un poco de presión al lápiz grafito que sostenía en sus dedos, para finalmente partirlo en dos-"¿Quieres jugar? Juguemos".

.

.

Mientras tanto Krilin y 18:

-¿Has encontrado algún poema que te llame la atención, Akane? –Pronunció el muchacho calvo, jugando de manera infantil con sus dedos a la vez que buscaba iniciar una conversación con la rubia de ojos azules. En su vida había visto a una chica más seria y poco sociable. Realmente era un desafío romper esa fría barrera que ella imponía con él y sus compañeros varones-

-Te agradecería que no te refieras a mí con ese nombre, Kame. -Respondió la muchacha dejando la lectura de lado, para nada conforme por la manera en que la había llamado- Dime A-18 y ya. –Puntualizó al igual que la semana anterior cuando se presentó ante la clase-

La mirada de aquella rubia transmitía una profunda tristeza. Era extraño para él observar que esos iris de color azul tan profundo fuesen capaces de contener tal sentimiento. Algo se movió en su pecho al verla de ese modo.

-De acuerdo. –Sonrió intentando parecer casual, ignorando aquella extraña sensación cálida experimentada- Con la condición que me digas Krilin y no por mi apellido, si no te seguiré llamando de la misma forma.

-Me parece bien. –Aquella chica también le correspondió la sonrisa y se veía mucho mejor que con el semblante anterior- ¿Qué poema escogeremos, Krilin?

-El que tú quieras. -Se cruzó de brazos algo frustrado, viendo con inercia las poesías reunidas en ese texto escolar- La verdad no sé mucho de esas cosas.

-¿No será que quieres que yo me lleve todo el trabajo? –Rió divertida, dejando notar cierto reproche camuflado- Porque te digo de antemano que no será así.

Una sola cosa vino a su mente: MANDAMIENTO 9: DEJA QUE ELLA SEA LA ATENCIÓN. Eso haría que ella se sintiese halagada y sumara puntos en su favor. ¿Qué mejor que recurrir a la alabanza de intelecto? No era que la chica no resaltara en ese punto, pero era lo más accesible para él, ya que recientemente ella cedía a entablar a una conversación no tan monótona.

-No, nada de eso. –Aclaró con tranquilidad- Se nota que eres una chica muy inteligente, pero tampoco quiero aprovecharme. –Sonrió mentalmente al ver como 18 lo miraba tras sus palabras-

-Gracias por tus lindas palabras. -Volvió a su lectura mientras pensaba "¿Qué onda que todos andan con ganas de halagar? Veremos si te quedarán ganas de seguir ese jueguito"- Encontré uno que me parece óptimo. Espero que te guste. –Apuntó al texto del muchacho para que lo leyese-

Krilin se acercó a ver el pequeño texto que apuntaba la rubia con su dedo índice y abrió los ojos sorprendido al ver lo que decía:

-¡Ni loco actúo esa cosa! –Manifestó en voz alta haciendo que todos lo quedaran mirando con extrañeza-

-A mi me parece perfecto. -Respondió sonriendo triunfal ante su jugada- Tú dijiste que te daba igual, pues bien; este actuaremos.

-"En qué lio me he metido". –Pensó tragando saliva ante las palabras de la ojiazul. Esto definitivamente no estaba en sus planes. Por primera vez en mucho tiempo, sudó frío.-

.

.

A un costado de la pareja anterior, Milk y Goku estaban envueltos en un sepulcral silencio. El pelinegro buscaba la forma de comenzar a hablarle, pero de solo pensar en joderla de nuevo se le quitaban las ganas de intentarlo. La muchacha podía ser dinamita y él no quería morir. O sea, no es que le tuviese miedo a esa chica. No, para nada. Solo que del tiempo a la fecha había desarrollado el instinto de supervivencia.

-"Recuerda las palabras de Vegeta, Goku, y verás cómo todo resultará." –Se daba ánimos mentalmente el chico de cabellos alborotados. Liberando un suspiro ahogado que antes no había notado, empezó por tantear terreno- Oye, Milk. -Comenzó a hablar, siendo ignorado por ella- Q-Quería pedirte una disculpa… p-por lo de la semana p-pasada. –El pobre tartamudeaba del miedo- "Malditos nervios" –pensaba apretando sus puños sudorosos-

-¡Ni me recuerdes eso, porque te aseguro que te golpearé con este libro! –Lo amenazó tomando el texto con sus manos y alzándolo en el aire con intención de estrellarlo de una buena vez en ese rostro-

-Vale, no te pongas así… yo solo quería… -Alzó sus manos desesperado, olvidando que él podía esquivar el golpe o impedirlo con enorme facilidad- Fui un tonto y lo lamento. –Finalizó con pesar-

-¿Hablas en serio? –Cuestionó la muchacha mirándolo con desconfianza-

-S-si…sí. -Pronunció con dificultad, y pensando calculadoramente- "Recuerda el mandamiento 5: mírala a los ojos. Eso dará credibilidad a tus palabras y transmitirá tu seguridad. ¡La que ni siquiera tengo en este momento!"

-Bien, si lo dices de esa forma. -Comenzó a hablar mucho más calmada, bajando lentamente lo que podía ser una nueva arma homicida- Te disculpo.

-¿Hablas en serio, Milk? –El rostro del joven Goku se iluminó como un lucero tras las palabras de la chica que no dejaba de analizar sus expresiones faciales que demostraban el estado anímico del muchacho-

-Sí, pero pobre de ti si me vuelves a decir así. -Sonrió amablemente para volver a centrarse en la lectura. No parecía estar fingiendo, hasta en cierto punto le parecía tierno verlo tan vulnerable- "No sé por qué pero me encanta verlo de esa forma" –Pensaba la pelinegra intentando concentrarse en la tarea que debía hacer en la clase-

-"¡Bien, Goku!" –Celebraba mentalmente, donde su yo interno bailaba el Gangnam Style de la victoria. ¡Al fin lo había disculpado!- "¿Pero ahora qué le digo? Vegeta me dijo que no improvisara, pero no puedo dejar las cosas así nada más. Atrévete, cobarde". –Tomó una bocanada de aire y siguió conversando- Sabes, Milk… -Llamó la atención de la chica nuevamente- Quiero que sepas que si te dije fea el otro día, era porque realmente te encontraba linda y no hallaba el modo de hablarte. Realmente fui un bobo.

-Ay, Gokú…-Sonrió conmovida por sus palabras tan dulces y estaba aceptando abiertamente que no la consideraba de ese modo- Que tierno eres. –Sus mejillas no tardaron en tomar color-

-Sí, porque nadie llama FEA a una fea de verdad, ¿Es lógico no? –Sonrió inocentemente- Aunque cuando te enojas…

No tardó en distinguirse un sonoro "PAF!" en el salón. Motivo: Milk golpeó en la cabeza nuevamente a Goku por sus palabras, a tal punto que partió en dos el libro que antes poseía:

-¡ERES UN COMPLETO IDIOTA! –Le gritaba emanando un aura rojiza de batalla, donde su delicado rostro se desfiguraba poco a poco por la cólera- ¡Puedes meterte tus disculpas en… (CENSURADO)!

Nadie se perdía detalle de aquella escena. No podían estar más atónitos por lo que veían y escuchaban salir de aquella fina y tentadora boca. Faltaba que de esa pequeña cavidad salieran sapos y culebras. La profesora se cubrió los oídos para no seguir escuchando a la vulgar muchachita. No pasó un minuto cuando decidió coger a los dos implicaos por las orejas y castigarlos en el pasillo, cargando dos baldes de agua fría cada uno por mal comportamiento. Al ingresar la profesora al salón, no tardó en advertir que no toleraría esa clase de conductas y/o vocabulario en sus clases.

-¡Debería darles vergüenza tener esas bajas reacciones! –Exponía indignada al coger el libro docente para buscar la hoja de vida de cada uno y dejar una anotación negativa- ¡Creo que ninguno sus padres o apoderados les han criado y enseñado para que se desenvuelvan de ese modo!

Mientras todos concordaban incómodos con la maestra, una sola cosa venía a la mente de Vegeta y Krilin: "¿Qué habrá dicho esta vez este imbécil?". Por enésima vez en lo que llevaban de año escolar, ambos se golpeaban la cara producto de la frustración.

-¿Qué habrá hecho tu amigo esta vez? –Preguntaba abiertamente Bulma aun impactada por las "finas" palabras de su amiga-

-Ni idea, mujer. –Respondió Vegeta- "Es lo mismo que me pregunto yo" –Pensaba, a la vez que fijaba la vista en su texto para disipar sus dudas- Mira, aquí hay varios poemas interesantes. -Retomó la conversación el pelinegro con su compañera- Y este me convenció.

-¿Así? -se acercó interesada la chica de cabellos exóticos- ¿Cuál es?

-Es de un tal Pablo Neruda. –Informó a la vez que carraspeaba para aclarar su tono de voz- Pues bien, este te lo dedico. "Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca". -Respiró hondo y luego prosiguió- Eso para mí significa que te ves mejor con la boca cerrada y estoy de acuerdo con ello. –Comenzó a reírse haciendo enojar evidentemente a Bulma- Puedes ser aún más vulgar que tu amiguita.

-¿Así? –Contestó desafiante. ¿Cómo osaba insultarla a ella? Era un mujer hermosa y llena de virtudes.- ¿Pues qué crees? Tengo unos versos mejores para ti, gnomo.

-¿Me estás queriendo decir enano?

Vaya que eres rápido! ¡Subestimé tu habilidad cognitiva! –Lo aplaudió haciéndolo enojar- Prepárate que ahí te va mi poema: "Me gusta cuando callas, porque eres hombre y así debe ser, me quieres hacer la ley del hielo, pero soy yo la que te ignora. Parece que se te caen los ojos cuando paso por tu lado y si sigues haciéndolo un golpe llegará a tu boca". ¿Cómo te quedó el ojo? –Arqueó una ceja esperando la respuesta del pelinegro-

-¿Ese es tu plan? –Chasqueó la lengua mientras apretaba sus manos, dejando blancos sus nudillos- No juegues con fuego, chiquita. -La prepotencia y el orgullo emanaba nuevamente por cada poro del chico-

-¿Y tú? –Se puso de pie al sentir el timbre de salida- ¿Quieres jugar? Juguemos, muñeco. Pero, tú serás el perdedor de esta historia.

-Eso está por verse, lindura. -Tocó el mentón de Bulma mientras la imitaba, casi escupiendo la última palabra- Nadie puede conmigo y te lo demostraré.

El aura de batalla de ambos era increíble dejando a más de alguno con la boca abierta con tal escena, así que por su propia seguridad decidieron hacer abandono de la sala dejando a ambos individuos mirándose de manera desafiante.

Ninguno daría su brazo a torcer.

Esa guerra de egos recién comenzaba.

.

.

Notas autora: ¡Muchas gracias por sus lecturas y comentarios! Próximo capítulo: "No todo resulta como uno quiere". 07-04-19.

¡Saludos!