Capítulo 7: ¿Quieres salir conmigo?
18:30 pm. Etapa 2: Tantea terreno y ataca con todo.
Al terminar la jornada de clases, los seis adolescentes, partieron rumbo a la casa de Bulma Briefs (ya que Milk y 18 vivían en su casa desde hace algún tiempo. Los motivos de aquella situación, aquel trío de muchachos, lo desconocía por completo). Goku y Krilin quedaron boquiabiertos al descubrir que no se trataba de una casa común y corriente, sino una gran mansión, lujosa y demasiado espaciosa.
Vegeta, por el contrario, no pareció sorprendido.
Al entrar, una mucama del doble de su edad, solicitó sus pertenencias y chaquetas, con el fin de dejarlas en el armario principal y regresárselos en el momento de que se marchasen. Los chicos accedieron ante tal amabilidad y luego se dividieron en las parejas correspondientes, así podrían ensayar tranquilamente. Mientras la mucama veía como subían las escaleras que daban al segundo y tercer nivel, caminó deprisa a la cocina, para advertir a los cocineros de la presencia de tres inesperados invitados y que preparasen una deliciosa cena, la cual servirían en cuanto los señores Briefs llegasen.
-No se te olvide lo que hablamos en la tarde, Kakaroto. -Vegeta palmoteó la espalda de su amigo antes de irse con Bulma a su cuarto, susurrando con cautela-
-Sí, tienes todas las armas para que todo resulte. –Krilin puso su granito de arena, dándole apoyo psicológico, levantando su dedo pulgar con aprobación- Como dicen los actores para la buena suerte: ¡mierda, mierda, mierda!
-Trataré de no meter la pata nuevamente. –Afirmó con determinación el muchacho de cabellos alborotados- ¡Nos vemos!
Agitó su mano para luego darle alcance a Milk. Ella entró a una clase de despacho lleno de libros. Corrección. Era una biblioteca. La imagen de ella recorriendo el lugar con tanta familiaridad le agitó el corazón. Su musa explosiva debía pasar mucho tiempo allí dentro, pues recordaba que el día en que la conoció leía concentradamente un libro. Segundos después, tocaron la puerta de aquel sitio. Tuvo que mirar a otro punto que no fuera Milk, solo para que no notase su naciente sonrojo. Milk abrió la puerta, recibió algo y la cerró sin pestillo. Entre sus manos sostenía una bandeja de plata, donde se dejaba ver una gran cantidad de bocadillos, una jarra con jugo de naranja, y dos botellas medianas de agua mineral.
-Era Annie, la mucama. –Habló con una cautivadora sonrisa en su rostro- Dice que comas lo que quieras. Lo ha traído ya que te encontró cara de tener hambre. -Soltó una risita haciendo que Goku se sonrojara más de lo que ya estaba-
-Bueno, parece que la señorita Annie tiene buen ojo. -Se rascó levemente el cuero cabelludo, incómodo de demostrar lo evidente- Pues, la verdad siempre tengo hambre.
Milk, con una femineidad pocas veces vista, dejó la bandeja sobre el escritorio, sacando las cosas de la bolsa que Goku había comprado de camino, posicionándolas a un lado. Algo le decía que terminarían por consumirlas de igual modo. Tras acomodar todo, preguntó de manera casual:
-¿Qué te parece si escogemos la canción? –Se sentó en el enorme sofá que había en el lugar- Ven, no seas tímido. -Se puso de pie para hacerlo sentarse a su lado, cogiéndole la mano, sintiendo una pequeña descarga eléctrica de paso- No muerdo, Goku
-No, solo sacas pedazo cada vez que me golpeas. -Respondió sin pensar, haciendo que ella se molestara, eliminando la sensación que ella había experimentado y que ignoraba que él también había sentido aquel cosquilleo- Es decir…yo…
-Ya vale, déjalo así o terminaremos peleando.-Interrumpió sacando su teléfono para ver las canciones que este tenía-
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Mientras tanto en el mundo interno de aquel pelinegro:
-¡No, no, no! –Se golpeaba la cabeza contra la pared oscura de su subconsciente, tras haber corrido en círculos producto de la desesperación- ¿Ahora qué haré? ¡Ya la jodí de nuevo! –Hablaba algo apenado, cerrando sus ojos por un momento, quedando en completa oscuridad-
Fue ahí, en ese preciso instante, en donde algo se activó y escuchó una voz no muy lejos de donde se encontraba. Parecía ser un fantasma por el modo en que lo llamaba por su nombre. Abrió sus ojos de golpe, viendo una luz cegadora. Ahora sí que debía estar muerto. Era San Pedro de seguro. Había enojado a Milk y ella de seguro lo mató sin que se diera cuenta. Pero, ¿desde cuándo San Pedro tenía la voz tan fina y ciertamente femenina? También parecía llevar el pelo largo, pues se movía de un lado a otro, aunque no corriese ni una pizca de viento. Reuniendo valor, se atrevió a preguntar por fin:
-¿Quién eres tú?
-Soy tu conciencia.
Tras decir esto, la luz cegadora amenguó, dejando ver a una chica de pelo negro, largo y liso, con un vestido blanco que cubría su menudo cuerpo y que parecía ser de material transparente. Pero, era solo una ilusión, pues no podía ver nada más allá. Caminó hacia él, a paso lento, como si fuera un efecto típico de cámara. Realmente debía estar muerto, pues la paz que sintió en ese momento fue infinita. Casi se sintió siendo protagonista de un capítulo de la Rosa de Guadalupe con la brisa fresca acariciando su rostro.
-¡Bah! Yo no tengo conciencia. -Replicó escéptico, moviendo la cabeza de forma negativa- Espera, ¿dónde te he visto antes?
-Todos tenemos una, cariño. -Sonrió angelicalmente- Dudo que me conozcas, pues nunca habíamos hablado. –Contestó de manera sencilla, observándose la manicure, bajándole el perfil al asunto-
-¿Por qué se te mueve tanto el cabello y el vestido? –Apuntó con su dedo-
-¡Por tanto aire que tienes en la cabeza, tarado! -Respondió molesta, marcándose una vena en su frente producto de la serie de preguntas a la que había sido sometida. Ya de angelical poco quedaba. Al verse descubierta en su error, carraspeó ligeramente y añadió sacando una caja de tomates vacía de un lugar desconocido- Ahora, calla, siéntate y escucha, Goku.
Con recelo, el pelinegro se acercó y de manera incómoda se sentó en el lugar que le había indicado su conciencia. Iba a reclamar por lo incómodo que era, pero ella con un solo gesto facial le hizo saber que lo mejor era guardar silencio.
-Lamento no tener sillas o algo, pero el presupuesto está bajo. –Se rascó la mejilla haciendo un leve puchero, para luego enseñar una roñosa billetera. Su interior hubiera estado vacío excepto por las polillas que salieron volando en dirección al muchacho en cuanto la abrió- Además, las pocas neuronas que siguen haciendo sinapsis en tu cerebro no son tan sociables como me gustaría.
-¡Oye, no te pases! –Reclamó ofendido correteando aquellas polillas- ¿Me vas a decir de una buena vez por qué estás aquí o qué rayos quieres de mi?
-Estoy aquí para recordarte las palabras que te dijo Vegeta antes que viniesen a la mansión. –Acomodó un proyector a una de las paredes craneales y reprodujo aquella memoria-
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**Aquella tarde**
El trío de muchachos estaba haciendo la fila cotidiana para recibir los alimentos en la hora de almuerzo. Tras obtener sus platillos, buscaron un lugar apartado en el comedor para comer y charlar de lo que Goku tendría que hacer en esta ÚNICA y GRAN oportunidad de estar solo con Milk. El pelinegro, con la boca llena, pidió consejo sin esperar un segundo más:
-¿Y bien? ¿Cofo le hafo fara fedirle una fita a Milf?
-¡Argh, idiota! –Se quejó Krilin, restregándose el ojo izquierdo- ¡Me lanzaste arroz en el ojo!
-¡Traga y luego habla, simio sin modales! –Reprendió Vegeta haciendo una exagerada mueca de asco-
Goku tragó en seco, golpeándose el pecho para que la comida bajara de una vez. Luego repitió la pregunta:
-¿Cómo le hago para pedirle una cita a Milk?
-No creas que no he pensado en ello. –Vegeta dejó de lado sus palillos y sonrió confiadamente- Y me he dado cuenta que tienes un pequeño punto a tu favor. –Su tono cada vez se volvió un poco más picarón- Los ensayos, a solas… ya tu sabes… -Movió sus cejas dejando ver una segunda intención que sonrojó hasta las orejas a sus interlocutores-
-¡Oye, bájale dos rayitas a la calentura! –Habló Krilin espantado, casi atragantado con la pieza de pollo que momentos antes ingería- ¡Apenas le pedirá que salgan juntos y ya se arriesga a una paliza! ¡Imagínate la masacre si este menso quiere pasar a tercera base en un simple ensayo!
-¡No me refería a que hicieran 'eso', idiota! -Hizo una mueca de desprecio, molesto porque malinterpretaran sus palabras. Él era una persona seria- Me refiero a que se lo pida en ese momento, ya que la balanza está de su lado. No habrá nada que los distraiga.
-Pero, ¿qué le digo? –Goku puso cara de cachorro una vez que ya recuperó el color natural de su piel y no era la mala imitación del tono de un cangrejo-
-Esa cara se la pones para que salga contigo, no ahora, insecto. -Una gota de sudor recorrió su frente, incómodo- Pero, como tu doctor corazón, te recetaré lo siguiente. -Un aire de misterio lo cubrió, envolviendo a los otros dos- Acércate a ella de una forma segura y atrayente, y discúlpate por tu actuar. Dile que querías llamar su atención y ¡bla bla bla! –Movió sus manos graciosamente- Y cuando esté confundida le dices esto… -Habló en un susurro y luego se alejó de él- Nunca falla, my friend.
-¿Así cómo así? –Vegeta afirmó con la cabeza- ¿Qué opinas tú, Krilin? –Miró a su amigo que también había escuchado la receta del "doctor"-
-Que tiene razón. No tienes de qué preocuparte si sigues al pie de la letra su "receta". -Respondió irónicamente en la última frase-
-¡Por supuesto que tiene el éxito asegurado! –Sonrió de medio lado, retomando su almuerzo- Yo nunca me equivoco, bola de billar.
-¡A quién le dices así! –Krilin se puso de pie molesto- ¡Doctor Corazón, ja! ¡Doctor Chapatín querrás decir!
-¡Ahora sí que te mato! –Vegeta saltó por sobre la mesa para golpear a Krilin y empezó su pelea, mientras tanto a Gokú le saltó un poco de mostaza en su pantalón-
-¡Ay, no! Ya me ensucié el pantalón y esto deja mancha. -Comentaba mientras los otros gallitos de pelea se molían a golpes y la multitud comenzaba a hacer sus apuestas-
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-¿De dónde sacaste ese proyector tan cool?
-Pues es uno de los privilegios de ser amiga de la encargada de Memoria. –Guiñó uno de sus ojos con suficiencia- ¿A poco no está genial? –Sonrió satisfecha- Transmite tus recuerdos hasta en alta definición. ¡En fin! Si sigues el concejo de tus amigos, nada malo te puede pasar.
-Gracias, Conciencia -Se levantó de su "cómodo" asiento, sintiendo una enorme molestia en el culo por estar tanto rato sentado en ese cajón- Si todo sale bien, prometo darte un nombre digno para ti.
-Lo tendré en cuenta. –Aplaudió dos veces y luego sacó una escoba y comenzó a correrlo con ella- ¡Ahora, largo de aquí! Y no la jodas de nuevo o si no ¡te golpearé yo misma!
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-No, con la escoba no… -Murmuraba con los ojos cerrados el pelinegro, con un delgado hilo de saliva corriendo por el costado de su boca- Duele…chin….
-Goku. –Milk remeció el hombro del dormilón de su compañero repetidas veces. Al no ver respuesta de su parte, tomó una buena bocanada de aire y gritó- ¡DESPIERTA!
-¿¡Q-Qué!? –Volvió en sí, observando todo a su alrededor tras dar un respingo en el sillón- ¿Qué pasó?
-¿Qué pasó? –Repitió sintiendo con una vena comenzaba a latir en su sien- ¡Pasa que te dormiste mientras yo me partía la cabeza tratando de encontrar una maldita canción!
-Yo... No estaba durmiendo. –Mintió algo apenado, viéndose acorralado-
-¿Así? -no le creía ni lo que rezaba- ¿Entonces qué hacías?
-Estaba… meditando, ¡sí!-Chasqueó sus dedos- Estaba meditando.
-Sí, claro. -Movía su cabeza en señal de que no se la tragaba, pues ella misma notó los leves ronquidos que emitía y sin contar la saliva que corría y que pudo formar una laguna en aquella biblioteca- Y yo nací ayer. –Añadió irónica-
-Pues estás algo crecidita como para tener un día de vida, ¿no?
Inocencia y poco filtro verbal, esas serían la causas de que fuese solterón de por vida o que muriese a temprana edad. Tras unos intercambios de palabras más, pudieron coordinarse y escoger una canción que estaba sonando en todas las emisoras del mundo. Era un ritmo pegajoso y que no podía pasar desapercibido. Aunque, el único dilema es que no estaba traducida al español. Después de ver un video por internet, comenzaron a imitar los pasos por lo menos una hora.
- Vamos, ese paso no está saliendo como debe, Goku. –Milk indicaba como debía hacerse, imitándolo de manera perfecta- ¡Esfuérzate un poco más!
-¿Podríamos descansar, por favor? –El pelinegro ya estaba exhausto y solo quería dejar de moverse como un títere defectuoso-
-Creo que será lo mejor o te desmayarás.
Ambos se dirigieron al sofá y se sentaron, quizás, algo más juntos de lo que querían. Milk se alejó un poco, pero Gokú, al contrario de muchas veces, se atrevió a hablar con suma decisión:
-Milk, yo quería disculparme. -La aludida centró su atención en él al no esperarse esas palabras- Sé que me comporto como un idiota en ocasiones, pero, es por ti. –Ella no pudo evitar dibujar una confusión en su rostro, y antes que malinterpretase la situación, Goku decidió seguir explicando- Porque no sé cómo hablarte, tratarte y la mayoría de las veces quedo en blanco con solo verte de lejos. –Respiró profundo viendo la expresión facial de Milk, era de impresión total- Me…gustas…y mucho. –Confesó y sintió como un peso se liberaba de sus hombros-
-Yo…no sé…que decir.
-Que aceptas salir conmigo. -Atacó rápidamente al verla tan vulnerable de pensamiento-
-¿Una cita? –Sonrió levemente por la iniciativa del pelinegro-
-Sí. –Tomó con sus temblorosas manos las de ella- No te pido que salgamos como algo más que amigos. Solo quiero que dejes enmendar mis errores y los malos ratos que te he hecho pasar desde que me conociste. Sin compromisos de por medio si lo quieres así. –Mantuvo el contacto visual en todo momento, dejando en claro que no bromeaba- ¿Qué dices?
Milk estaba flipando pepinos. De milagro no se le caía la quijada por lo impresionada que estaba. Realmente estaba en estado de shock. ¿En qué momento Goku había desarrollado esa personalidad? ¿Qué hacer? Estaba nerviosa, confundida y en su mente había un mono con dos platillos golpeándolos contra si. No podía pensar con claridad. Observó su alrededor buscando una señal divina que le ayudase en tan difícil situación. Fue ahí cuando vio en el escritorio una fotografía en donde aparecían sus amigas, todas estaban unidas en un gran abrazo y deleitando a la cámara con su radiante sonrisa.
Y tal como lo vaticinó el sabio profeta en la biblia de la conquista, Vegeta 13, 67-69: "Cuando quiera saber qué hacer, pedirá concejo a sus amigas. Ruega porque ellas te den el favor o muere en el intento, insecto".
-Entonces, ¿qué dices, Milk? –Insistió Gokú con un dejo de galanura, aunque por dentro sus fuerzas temblaban como una gelatina-
-Yo…voy al baño y vuelvo. -Se puso de pie para escapar dejando a un confundido pelinegro en la sala- "Por qué no se me ocurrió una mejor excusa. Estúpida."-Pensó una vez que cerró la puerta tras ella-
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En otro lugar de la mansión Briefs:
-Oye, 18.
-¿Sí? –Respondió ella mientras estaba sentada en el piso alfombrado-
Esa parejita estaba en la sala común de la casa, ensayando una canción algo conocida, y que a opinión de Krilin, esa canción era perfecta para ella. ¿Motivo? Era algo difícil de creer que ella, una persona que se veía tan seria e indiferente a primera vista, fuese tan amable en la intimidad una vez que creaba un vínculo de confianza. Tal vez seguía siendo caprichosa en el sentido de que debían hacerse las cosas a su modo, pero, ¿qué chica adolescente no lo era? Ese punto le encantaba. Le gustaba el desafío y no ser él quien llevara la batuta de las situaciones. A veces era chocante, pero por ser ella no era desagradable. Era diferente a cualquier muchacha que conoció en su vida. Él estaba siendo diferente también. Por pensamientos así, se dio cuenta que 18 empezaba a gustarle de verdad y que no la quería como una aventura más a su lista. No, no esta vez.
-Bueno, quería saber si tú… -carraspeó la garganta, buscando aclarar su voz y darle fuerza-
-¿Si yo qué? –Respondió anudándose la zapatilla sin apartarle la vista, la cual se había soltado durante el ensayo-
-Si tú quisieras salir conmigo. –Dijo atropelladamente y por primera vez estaba nervioso por recibir una respuesta negativa. Aquellos ojos azules lo miraron por largos segundos, a tal punto que tuvo que sentarse para no caer producto del nerviosismo-
-¿Hablas en serio? –Se puso de pie para sentarse a su lado en el sofá- ¿Y por qué quieres que salga contigo?
-¡Claro que hablo en serio! -Contestó totalmente sonrojado por la cercanía de la rubia- Quiero salir contigo porque te encuentro una chica excepcional. Tienes un "algo especial" que me gusta… Tú me gustas. –Aclaró-
-Creí que te caía mal. –Habló con cierta amargura. Apartó su vista del muchacho y sintió como algo en su estómago revoloteaba con fuerza. Eso no se lo esperaba en absoluto. No podía dejar de repetir una y otra vez en su emocionada cabecita- "¡Le gusto a Krilin!".
-Espera. No es que me cayeras mal. -Cogió la mano de 18 haciendo que ambos se sonrojaran como dos faroles de navidad- Solo que te mostrabas tan seria con todo el mundo, que me daba miedo hablarte o acercarme a ti. Siempre te encontré muy linda, desde que te vi y quise que saliéramos juntos algún día.
-Es que yo… -Trataba de decir con dificultad la ojiazul- Nunca he salido con ningún chico antes.
-Mira, no quiero que sientas presión con mi petición. -Krilin sonrió confiadamente contagiando a 18 con la misma sensación- Podemos salir como amigos si lo deseas. No en plan romántico si te incomoda.
¿Qué hacer? Si, le asustaba la idea, pero también le gustaba cada vez más el imaginar salir con él sin motivos escolares. Era amable y algo guapo. En gustos no había nada escrito, pero nunca le había faltado el respeto a pesar de ser tan borde con él en repetidas ocasiones. ¿Qué hacer? Volvió a preguntarse una vez más. Ella no tenía experiencia en ese ámbito. Necesitaba una segunda y tercera opinión. URGENTE.
-Y… ¿Qué me dices? –Krilin la vio esperanzado, pero al verla que no reaccionaba, comenzó a preocuparse- ¿Te sucede algo? –Su silencio fue prolongado, y pareció reaccionar cuando él le soltó la mano-
-No, no es nada. –Sonrió intentando parecer tranquila- ¿Me disculpas un momento? -Se puso de pie y comenzó a caminar con torpeza hasta el final de la sala, para voltearse levemente- Voy al tocador y regreso, así que no te muevas de ahí. -Tras decir eso se echó a correr en busca de sus amigas-
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En la habitación de Bulma, a diferencia de las otras situaciones que experimentaban las otras parejas, ambos jóvenes casi echaban chispas, rayos y lava por los ojos. No lograban ponerse de acuerdo en nada. Vegeta quería cantar rock y Bulma, románticas de Arjona. No faltó el intercambio de palabras que casi hacen que todo el plan de Vegeta se fuera al tacho de la basura. Él se daba ánimos para mantener la poca paciencia que le quedaba a esa hora del día, pensando:
"Si no logro llevarme bien con ella en un puto ensayo, ¿cómo la soportaré en una cita? Me lleva la que me trajo".
Tras ver salir a la peliturquesa de la habitación, decidió dar una ojeada a las chucherías que la joven mantenía ahí. Así con suerte lograría encontrar algún punto débil a su favor. Al principio no pareció encontrar algo interesante, hasta que en la repisa un objeto captó su atención. Una fotografía enmarcada. Decidió acercarse y averiguar de qué se trataba. Si no se equivocaba, era Bulma de niña:
-Pero que fea estaba. –Se reía internamente- Le faltaba un diente delantero. –Estuvo tentado a sacar su teléfono móvil e inmortalizar ese hermoso trofeo, pero un pensamiento que le cruzó por la mente lo abrumó- "Aunque se ve tierna de todos modos".
¿Ella? ¿Tierna? ¡Ni de broma! Era una chica que ya no era fea ni mucho menos, pero odiosa como solo ella podía llegar a ser.
-¿Hurgueteando en mis cosas? –Bulma lo observaba desde el marco de la puerta, aunque no alcanzó a escuchar la apreciación verbal de su invitado- ¿No sabes que la curiosidad mató al gato?
Vegeta maulló de manera sensual, causando la risa complacida de su anfitriona. Luego contestó sin variar su intención de jugueteo.
-Pero murió sabiendo. -Sonrió torcidamente- ¿Eres tú? –Apuntó la fotografía-
-Sí, tenía seis años por lo mucho. -Comenzó a acercarse a él quedando a un metro de distancia-
-Pues ya sabía que ese no era tu cabello natural. –Comenzó a reírse, haciendo que ella frunciera el ceño- Aquí tienes el cabello naranjo y ahora lo tienes azul. –Sonrió de medio lado, sintiéndose triunfante- Aunque, debo aceptar que te ves… bien con ese peinado afro que solías llevar antes. -Miró la fotografía nuevamente y agradecía no ser pinocho o si no la nariz le hubiese crecido como si le hubiesen echado abono- Si, definitivamente se te veía bien, resaltaba tu cara, tus mejillas…
-Vegeta. -Tapó su boca con su dedo índice, cosa que al pelinegro le pareció más que sensual- Era una peluca y estaba disfrazada de payasita, idiota. No necesitas mentir.
-¡Ejem! Son cosas que pasan. –Sonrió sintiéndose pillado en la mentira-
-No era necesario que te esforzaras tanto para no hacerme sentir mal.
-Era lo contrario lo que quería, nena. –Vegeta era la arrogancia en persona-
-Sí, si, como digas.
Y cuando la vio alejarse de su cuerpo, comenzó a maquinar calculadoramente en su mente lo que debería hacer ahora. Bulma estaba concentrada viendo la pantalla de su notebook, buscando una canción que se amoldara a los gustos de ambos. Era el momento. Debía lanzarse al ataque. Él sabía que tenía cinco tipos de actores que podrían servirle en esta ocasión y eran los siguientes:
A) Actor Cómico.
B) Actor Freek.
C) Actor Galán.
D) Actor Porno.
E) Actor Romántico.
Había que barajar opciones y no cometer errores a estas alturas del partido. Cada jugada podía llevar al fracaso o al dulce néctar de la victoria. Así que el pelinegro comenzó a analizar y desechar lo que no convenía:
Actor cómico: No, Bulma no quería a un payaso, así que esa opción quedaba tachada.
Actor freek: Ni de chiste lo volvía a repetir. Ya había pasado vergüenzas por esa mala táctica, así que también quedaba descartada.
Actor galán: No era mala opción, aunque ya había usado ciertos truquitos de esa táctica con Bulma. Tampoco era buena idea repetir y parecer falto de ideas.
Actor porno: ¡NO! Esa no. Intentó despejar su mente, apartando los pensamientos turbios que se agolparon en su alborotada cabeza. Aunque, quizás algún día, lo tendría presente si la situación lo ameritaba. Así que ese punto lo dejaba pendiente.
Actor romántico: Algo que jamás de los jamases pasa de moda. Sirve mucho para que las mujeres muerdan el anzuelo del amor.
La decisión era difícil. Puso el dedo índice sobre su labio inferior y decidió elegir al Capenane. Un juego que aplicaba hasta en las pruebas del instituto cuando ya se le acababan las opciones. Cape…nane…eres tú…saliste…tú… ¡tú!
Si, una opción muy madura.
La opción ganadora fue la de actor romántico. Acomodándose los cabellos, se acercó a ella, quedando atrás de su asiento. Cerca de su oreja, decidió hablar, no sin antes pensar: "en marcha muchachón, tú puedes".
-Bulma.
-¿Qué pasa? -Se sonrojó por el atrevimiento de Vegeta, experimentando una extraña sensación al sentir su aliento chocando contra su oreja- ¡Vegeta! –Alzó la voz cuando en un rápido movimiento, él la cogió de los hombros y la volteó hacia él, quedando frente a frente-
-Quiero confesarte algo, Bulma. –Tomó una de sus manos- Algo que me carcome la cabeza y el corazón desde la primera vez que te vi. –Observaba a la peliazul que estaba asombrada o asustada, qué más daba. Tenía su total atención-
-¿Qué? –Ni se imaginaba lo que venía-
-Bulma, yo… no sé cómo decirte lo que siento. –Parecía realmente afligido- Para mí no es fácil. Ya sabes como soy.
-¿Quieres algo? –Trató de separarse de él, pero lo impidió- ¿Agua?
-No quiero agua, no quiero copas... -Se puso más cerca de ella haciéndola temblar levemente- Solo quiero un beso de tu boca.
-¡VEGETA! –Se zafó del agarre del pelinegro, alejándose lo posible de él- ¿Qué te sucede?
"Mierda, ese era el galán, seductor" –Se percató- "Calma las pasiones o si no la perderás"
-Disculpa… -Se hizo el apenado- Es solo que tú me haces sentir tantas cosas que…
-¿Que yo qué?
-¿Acaso no es obvio, mujer? –Su rostro demostraba afligimiento total, mientras internamente se reía porque estaba mordiendo el anzuelo- Me gustas y lucho día a día contra este sentimiento que crece en mi corazón…
-¿Tienes corazón? –Comentó impresionada-
-¿Escuchaste todo lo que dije o solo esa parte? –Definitivamente había algo raro en esa mujer-
-Ah, si… -recobró la compostura aclarando su garganta en un par de ocasiones- Es algo difícil de creer porque pasas hablándome mal, eres grosero, bruto…
-Omite que no estamos hablando de eso. –Se molestó por el comentario de Bulma, aunque no lo demostró por mucho que quisiera externalizar su mal sentir- La cosa es… que quiero saber si sientes lo mismo.
-Este…yo…-Trataba de articular palabra pero más no podía-
-Sal conmigo. -Soltó de pronto- Solo cómo amigos si quieres. Aunque te comprendería si no quisieras hacerlo. -Comenzó a hacerse la víctima para inspirar lástima y ablandarla-
-Este…voy al baño y después te respondo. -Salió corriendo de la habitación para chocar en uno de los pasillos con sus amigas-
-¡NECESITO SU AYUDA! –Dijeron las tres al mismo tiempo-
-¡KRILIN ME PIDIÓ UNA CITA! –Decía una asustada pero animada 18-
-¡GOKÚ SE ATREVIÓ A PEDIRME UNA CITA! –Milk aún no lo podía creer, muy tentada a darse el séptimo pellizco en lo que duró el trayecto-
-¡PUES, A MI VEGETA TAMBIÉN ME INVITÓ A SALIR! -Comentó Bulma haciendo que ambas chicas les prestaran atención. Después de un rato de charla, cada una volvió a donde se encontraban anteriormente, viendo a cada chico donde los habían dejado antes de salir y como por obra del destino dijeron al mismo tiempo:
-¡ACEPTO SALIR CONTIGO! –Sonrieron de medio lado los seis satisfechos y confiados por la respuesta que daban y escuchaban-
