Capítulo 8: Los sabios concejos del gurú.
"Las cosas que uno hace por amor", fue la frase que resonaba en la cabeza de Son Goku mientras trataba de beber las escasas gotas que quedaban en su cantimplora. Habían caminado por horas sin parar. Lo que había comenzado como una interesante aventura, terminó siendo una locura de la que se arrepentían. El camino era desolado y algo desértico, a tal punto en que los cuervos perecían en su vuelo y caían al piso totalmente asados y con vapor humeante.
-Si no encontramos lo que buscamos, te aseguro que mis huevos terminarán fritos al lado de ese cuervo.
-Krilin, no necesitas usar ese vocabulario. –Se quejó Goku algo asqueado por la imagen mental que se cruzaba frente a sus ojos-
-Pues serán los tuyos si no nos dices dónde carajos está lo que buscamos, idiota. –Vegeta golpeó al otro pelinegro con un zape en la cabeza-
Pues, la verdad es que estaban muy lejos de casa y se cuestionaban mentalmente el por qué habían sido tan incautos de seguir los pasos de su despistado amigo. Tan influenciable era, que al recibir un folleto en la calle por parte de un desconocido, decidió acudir a un especialista en romances.
Vegeta era el que más se quejaba de los tres, pues Krilin, lo amenazó con echarle encima un frasco con gusanos cuando menos lo esperaba, debido a que ese guía espiritual era lo que su amigo necesitaba para sobrevivir a su cita. "Malditos traumas", pensabamientras pateaba una piedra del camino, lanzándola a varios metros de distancia. Esa piedra fue a parar contra un letrero y que dio rebote hasta chocar contra la amplia frente del calvito-
-¡Hijo de…! –Se quejó con lagrimillas en los ojos, comprobando que tenía un gran chichón donde dio a parar la roca-
-¡Vamos a ver qué dice! –Se animó el pelinegro con renovadas energías, interrumpiendo a Krilin- ¡Date prisa, Vegeta! –Comenzó a correr a toda velocidadmientras agitaba su brazo derecho- ¿Qué esperan? ¡Corran!
-¡A mí no das ordenes, insecto! –Vegeta le seguía el paso- Qué fiasco de viaje.
Al estar a unos cuantos metros del letrero, pudieron ver una mujer en bikini, en una pose sensual y apuntando una esquina que decía "NO ESPERES MÁS Y ALIVIA TU CARGA. EL MAESTRO TE ESPERA A UN KILÓMETRO". Tras ver la propaganda con luces de neón, milagrosamente, se disipó el mal humor y el dolor. ¡Esa gente sí que sabía cómo captar la atención del cliente adolescente!Continuaron su andar, y entre más se acercaban a su destino, más podían divisar lo que les esperaba. Al llegar a la pequeña localidad, el trío de amigos pudieron observar un aire místico que envolvía a los habitantes. ¿Cómo decirlo? Era una mezcla entre hippies y budistas, proyectando amor y paz entre ellos.
-¿Estoy en el cielo? –Preguntaba a sus amigos el calvito que tenía una bandita en su frente- De seguro estoy muerto y por eso veo a tanto angelito cerca de mí. –Cubría su boca para limpiar el rastro de baba que caía ante tal espectáculo-
Pues sí, parecía ser el cielo masculino y no era para pasar por alto lo que veían: los habitantes en su gran mayoría eran mujeres y uno que otro hombre. Estadísticamente hablando: diez a uno. Las mujeres eran jóvenes y extravagantes en belleza, superando por mucho a las mujeres que conocían y con las que estuvieron alguna vez. Vegeta ya pensaba en radicarse definitivamente ahí.
-¡Soy papa casada, soy papa casada! –Murmuraba entre dientes el pelinegro que intentaba pensar en Milk y no caer en la tentación de fijarse en otra mujer que no fuese ella-
-Serás papa castrada si no te callas, gusano.
Ante esa persuasión por parte de Vegeta, lo mejor era cuidar las joyas de familia. Les tenía estima y apego desde su nacimiento.
-¿Qué hacen muchachitos como ustedes en este lejano lugar, eh? –De la nada apareció frente a ellos una mujer de unos treinta años, que desbordaba belleza y que parecía estar moldeada con las mismísimas manos de Leonardo Da Vinci. Tocaba el hombro de Goku ante la mirada atónita de sus amigos. Sus ojos parecían dos zafiros y su cabello parecía ser fuego-
-¿Llamamos a la ONU, perro? –Krilin murmuró entre dientes al ver que el pelinegro no respondía-
-Pues si le invita a dar una vuelta yo me sacrifico por él. –Respondió Vegeta en el mismo tono de voz- Yo casi soy legal.
-Pues... buscamos al gran gurú… ¿sa-sabría dónde poder ubicarlo? –Articuló con dificultad ante la interrogante de la mujer-
-¿Al maestro Michel? –Se asombró notablemente, pero luego sonrió amable, dejando de lado la lujuria de su mirar anterior- Deben seguir el camino amarillo, ese los llevará a su destino.
-¿No me diga que encontraremos un león cobarde, un hombre de hojalata y un espantapájaros? –Comentó sarcásticamente Vegeta, alzando una de sus cejas para imponer su presencia-
-No, muchachito. –Se acercó a él y le murmuró al oído, dejándolo estático- Verán unas pantaletas como bandera y un templo en el fondo. Buen viaje, pequeños aprendices. –Se despidió agitando delicadamente su mano y se retiró de su presencia contoneando las caderas-
-Creo que necesitaré una ducha al llegar. –habló mordiéndose el puño luego de salir de la impresión. Pues, para dejar sin palabras al casanova más grande de su generación, había que ser muy buena-¡Pero qué belleza de mujer! –Agregó sin perderla de vista-
-Sigamos caminando. -Sugirió Goku sudando frío- Aun queda viaje-
-¡Neh, avancen! ¡En seguida los alcanzo! –Vegeta corrió en busca de la pelirroja a toda velocidad-
-Es un puto picaflor. -Comentó Krilin avanzando junto a Goku-
-Ya lo conoces. -Respondió el pelinegro más animado, llenando su cantimplora en una fuente- Siempre anda con la hormona disparada
-Creo que es más que una hormona alborotada, amigo mío.
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La mujer no bromeaba. Como banderín se hallaba una pantaleta roja. Rojo brillante, el color del amor y la pasión. Esperaron por lo menos media hora en la entrada de ese gigante y misterioso templo hasta que Vegeta se dignara a aparecer. Lo hizo, pero con lo que no contaban, era verlo totalmente desalineado y con una que otra marca de labial en su rostro. Sus amigos quedaron boquiabiertos. El pelinegro de peinado extravagante, llegó con aire de triunfador, casi caminando con una musiquita de campeones de fondo.
Krilin pensaba que su amigo era un jodido suertudo, pero Goku solo podía rogar para que Bulma ignorase esa situación y que no se la cortara si es que algún día se enteraba.
Cuando se reunieron y omitieron indecorosos detalles, los tres se atrevieron a adentrarse en el santuario del Gurú. Fueron atendidos por una secretaria de cabellos verdes que los hizo esperar por diez minutos, sentados en una banca justo en frente de una puerta roja con grandes esferas de tono naranjo fijadas en ella.
Luego de ese tiempo, la secretaria atendió el comunicador que sonaba y les permitió entrar en aquella sala tras la puerta. Era gigante. Un largo camino de piedrecillas llevaba a un hombre que estaba al final de este. Podían ver a un musculoso sujeto con un turbante rojo en su cabeza, vestido con unas telas livianas que cubrían su cuerpo perfectamente. Transmitía presencia y daba miedo. Vegeta tragó en seco, rogando para que ese gurú no fuera esposo o pareja de aquella mujer con la que había estado besuqueándose. De verdad estaban frente a un sabio, al menos eso era lo que pensaban. Esperaban no errar. Casi a dos metros de distancia, el hombre levantó su mano haciendo que se detuvieran. Ellos no pusieron resistencia.
-¡Ni un paso más! -Se escuchó su voz varonil, la cual retumbó en el lugar, haciendo que Krilin se escondiera disimuladamente tras Goku- ¿A qué han venido?
-Hemos venido a verte y pedir concejo- -Respondió el calvito algo intimidado por la presencia de este, apenas asomando la cabeza por encima del hombro de su amigo-
-No sé si es un Gurú o un matón. – Goku murmuró entre dientes siendo escuchado solo por Vegeta-
-¿Concejo? –Alzó una ceja el imponente hombre- Han venido al lugar indicado. –Los chicos dibujaron su mejor sonrisa, ansiosos por ver que comenzaba a haber una luz de esperanza para ellos- Ante ustedes se encuentra el 'Gran Gurú'. -Se hizo a un lado dejando ver a un muchacho recostado en un montón de cojines. Él joven tenía cabello rubio peinado en un copete y portaba unas gafas negras de sol. Estaba vestido con una playera hawaiana, unos shorts blancos y unas sandalias veraniegas. Su contextura era delgada y se podía observar un pequeño musculo en cada brazo, que más que un músculo parecía una espinilla. Una sonrisa confiada apareció en sus labios mientras comía un racimo de uva.
-Hola, los estábamos esperando. -Habló el chico para luego escupir una semilla de uva a su derecha y hacer sonar un gong- Soy el 'Gran Gurú, Michel', pero los cuates me dicen Mike.
¿Se mencionó una sonrisa de emoción hace muy poco, no? Pues no tardó más de diez segundos en desaparecer sin rastro. ¡Debía ser una jodida broma!
-Me largo. –Decidió Vegeta dando vuelta a atrás, tomando las correas de su mochila con fuerza-
-¡Espera, no hemos llegado tan lejos para nada! –Intentó convencerlo su amigo pelinegro- ¡No te vayas! No es para que te enojes, hasta causa cierta gracia si lo ves de cierto punt…
-¡Qué diablos tiene de gracioso, grandísimo idiota! –Se detuvo de golpe, haciendo que Goku y Krilin chocaran contra su espalda. Giró su cabeza, con una vena resaltante en su frente y añadió- ¡Es un insecto! –Apuntó en dirección al joven con total insolencia- ¡Además, soporté vientos despiadados, infernales desiertos…!
-Espera, yo le explico, hermano. –Krilin hizo un gesto para que aguardara, carraspeando su garganta con el fin de aclarar su voz- ¡Soportó vientos despiadados, infernales desiertos, siguió el maldito camino amarillo ignorando a Dorothy y los tres chiflados que le acompañaban! ¿Y qué encontró? Un mocoso jugando a ser un gurú cabrón. –Terminó de recriminar casi faltándole el aire- ¡Besar las muñecas de las hermanas no cuenta!
-Dejen de ver la saga de Shrek, mensos. –Se escuchó tras ellos. Era el joven que analizaba la situación desde su acomodada posición- El copyright los hará su perra si no se dejan de tonterías. –Continuó ingiriendo uvas y luego de tragar, repitió- Sabía que vendrían algún día.
-¿En serio nos esperaba? –Picó el anzuelo el inocente de Goku-
-Pues claro. –Contestó el gurú, sentándose con pereza tras haber estado en una cómoda posición por tiempo prolongado- El viajero siempre es esperado y bienvenido cuando busca concejo.
-No le creas a este Johnny Bravo versión pirata. –Krilin le picó las costillas a su amigo para que no fuese tan influenciable-
-¡Oye, oye! ¡Este peinado es lo que se lleva a la moda!
-Sí, cómo no. –Agregó divertido al ver como estaba a punto de hacer una pataleta tal como un niño chiquito por el cuestionamiento de su peinado-.
Mike, ofendido, lanzó un grano de uva en dirección a Krilin, el que dio a parar justo donde había sido golpeado por la piedra que había dado rebote unas dos horas antes.
-No es mi culpa que no puedas jugar así con tu pelo. –Sacó una peineta de bolsillo y peinó su cabello tal como lo hacía el personaje de caricatura- Bola de billar envidiosa.
-Bueno, ¿qué edad tienes tú, renacuajo? –Dijo Vegeta interrumpiendo la pataleta de Krilin producto del dolor resurgente-
-Dieciséis.
-¿Qué? –Dijeron en coro el trío, asombrados por lo que escuchaban-.
-Imposible. –Vegeta extendió la mano mientras caminaba hacia el rubio, omitiendo el hecho que iba a chocar contra el musculoso cuerpo del guardaespaldas del joven- ¡Exijo ver tu carnet de identidad!
El guardaespaldas sacó de algún lado, una pequeña tarjeta de identificación, junto con los estudios que cursaba y que se había graduado con honores.
Nombre: Michel Williams.
Edad: 16 años.
Ocupación-Profesión: Gurú/Concejero espiritual, matrimonial y sexual. Stripper Night Club.
-¿Qué clase de brujería es esta?-Mencionó Vegeta tras leer en voz alta. Estaba tan atónito como sus amigos que no perdieron detalles de lo que escucharon-
-¿A poco no te pica el orgullo, compadre? –El pequeño gurú en un gesto de suficiencia lanzó un poco de aliento cálido sobre sus dedos, dejando una vena latente en la frente del casanova del grupo- Ahora, pasando a temas más interesantes. –Cambió drásticamente el tema al ver la negra energía emergiendo del cuerpo de Vegeta. Mike observaba a Goku, quien había captado su total atención tras verlo entrar en primera instancia. Intuía que él era el verdadero acomplejado y que debía tener una orientación pronta para resolver su dilema- ¿A qué han venido?
-Pues, hemos venido por concejo. Tenemos una cita…. –Goku detuvo su relato, ya que Mike abrió desmesuradamente sus ojos y pudo distinguir un "jotos" en medio de una tos surgente- Es decir…
-Hijo mío. –Mike alzó su mano en un gesto de seriedad- Estamos en pleno siglo veintiuno. Son tiempos modernos en donde uno le puede dar a cualquier cosa que se mueva… ¡en gustos no hay nada escrito y no soy quien para juzgar!
-¡No una cita entre nosotros, tarado! –Estalló Vegeta con las mejillas ardiendo en vergüenza- ¡Con chicas!
-¡Solo calla y escucha! –Ordenó Krilin al mocoso, no en un mejor estado de nervios que su amigo de peinado exótico- Este que ves aquí es Goku… -Le apuntó- Es un jodido masoquista que tiene una cita con una tipa que es de temer. Siempre que está con ella mete la pata hasta el fondo, y como consecuencia siempre termina en enfermería porque lo muele a golpes por sus boberías.
-Mijo, quiérete y respeta el templo de tu cuerpo. –Murmuró el gurú sin poder asimilar de golpe toda la información que el calvito le proporcionaba a una velocidad extraordinaria-
-Así que en síntesis, necesitamos que le aconsejes y enseñes a cómo comportarse en una cita ideal y qué no debe hacer.
-Entiendo. –Le hizo un gesto a su musculoso matón para que se retirara del lugar y les dejara a solas. Una vez que este desapareció tras la puerta que daba al pasillo, continuó- Es un paraje no muy alentador para este chico. Sin embargo, ¿no creerán que me trago la versión de que solo él viene por orientación? –Krilin y Vegeta no pudieron evitar alzar una ceja ante su comentario- Ustedes también vienen por lo mismo, ya que las mujeres que han elegido les sacan de su zona de confort, ¿o me equivoco?
-No sé de qué estás hablando. –El pelinegro de ceño fruncido se hizo el desentendido, sin embargo, pensaba que ese mocoso era más perceptivo de lo que saltaba a la vista. Aunque eso no lo admitiría en voz alta. Su orgullo lo impedía-
-¿Así? ¿No sé de lo que hablo, compadre? –Repitió el rubio, quitándose las gafas, dejando relucir unos ojos verde jade que parecían buscar respuesta en los de Vegeta- Apuesto a que el calvito es un intento de casanova, el que intenta ocultar a un gran romanticón amante de las telenovelas de media tarde, temeroso de que jueguen con sus sentimientos y que los demás se rían de ellos. La mujer que le trae loco debe ser todo lo opuesto a su persona. Es un payaso, ella una muchacha seria que sabe qué es lo que quiere y cuándo lo quiere. Eso le hace dudar, ya que ella no dudaría en darle un boleto sin retorno. –Krilin estaba pálido, ni siquiera intentaba ocultar su asombro-
-¿A poco te da miedo 18? –Vegeta se burlaba abiertamente de su amigo- Qué patético.
-Y tú… no te burles que también tienes tejado de vidrio, cabroncillo. -Siguió hablando el rubio, ahora con más seriedad que momentos antes- Eres un granuja de lo peor. Ves a las mujeres como un objeto de vida corta, utilizar y botar sería tu lema de vida. –Se puso de pie, lentamente, y luego caminó hasta quedar frente a él- Un enano orgulloso, con poca contención emocional proveniente de la infancia. –Goku tragó en seco al ver como su amigo comenzaba a apretar su puño sin despegar la mirada de sus ojos negros a verdes- Te pica el orgullo que llegue una mujer que no te de las cosas fáciles, tal como acostumbrabas. El muchacho que nunca tuvo un flechazo a primera vista, le tocó esta vez.
-Te ventiló la vida, antorchita. –Krilin se dio el placer de devolverle el mordaz comentario de hacía un rato- ¿Quién es el patético ahora?
-Cierra el pico. –Amenazó entre dientes el pelinegro más que mosqueado. ¿Cómo rayos ese mal teñido supo tantas cosas sin siquiera hacer preguntas capciosas que suelen sonsacar información? Tal vez, el tipejo no era un estafador después de todo-
-Si que hay trabajo con ustedes. –Hizo crujir su cuello delgado e invitó a sus nuevos discípulos a dejar sus cosas en el piso y acercarse a comer unas cuantas frutas depositadas en una fuente de vidrio con piedras de colores-
-¡Genial! –Goku tomó grotescamente una manzana roja de la fuente y estaba dispuesto a darle una gran mordida- ¡Moría de hambre! –Antes de realizar su cometido, fue interrumpido por una sandalia veraniega que le dio en plena boca, siendo lo único que mordió y no la fruta-
-¡No, no, no! –Corrigió Mike, aun en la posición que delataba que había sido él quien lanzó la sandalia. Incorporándose de manera correcta, le quitó la manzana de la mano y fue él quien le dio una suave mascada ante la mirada atónita de los demás. Luego de tragar, explicó- Un hombre debe ser sexy hasta para morder una manzana. Un hombre educado y que sabe mantener la comida en su lugar, suma puntos. Sencillos trucos como esos son los causantes de mi éxito con las mujeres.
-A mí no me provocarías nada. -Dijo Vegeta hastiado de todo eso-
-Pues, me alegro porque no eres mi tipo. -Respondió Mike en tono divertido, no dejándose llevar por la energía negativa que emanaba del ceñudo- Para iniciar la sesión, les daré diez sencillos concejos de lo que no deben hacer en su cita.
Mike aplaudió, cuyo sonido retumbó en todo el lugar y que provocó que las puertas se abrieran nuevamente. El guardia hizo aparición en el lugar, trayendo consigo una gran pizarra cubierta con un velo negro. Cuando los chicos estuvieron sentados sobre unos cómodos cojines de la India, el sujeto reveló su contenido. Mike indicó que lo leyeran en voz alta, debido a que le daba flojera hacerlo él.
COSAS PROHIBIDAS EN LA CITA CON UNA CHICA:
1: HABLAR DE TU EX:Ni para criticarla, ni para elogiarla, ni para hacer un simple comentario. No hay nada peor que eso. Eso la ofenderá porque a NADIE le gusta que la comparen con otra. Por algo terminaste con aquella persona. Eso significa una calavera que indica: PELIGRO.
2: NUNCA COMAS ALGO CON CEBOLLA O AJO: Eso parece que afecta más rápido a los enamorados. Ya saben, eso de la fermentación y toda la cosa. Y no es agradable para ninguno de los dos oler el aliento apestoso del otro. Si se atreven de todos modos, lleven mínimo, una pastillita de menta.
3: HABLAR DE TU MAMÁ: No la mencionen, ni la comparen con ella. Eso es de ñoños y la espantarás porque creerá que buscas a una segunda madre que te cuide.
4: CONTESTAR LLAMADAS: Eso solo sirve para dar malos entendidos y rompen el momento. Y además, descuidas la conversación que tenías con ella y date por muerto si se aburre.
5: ENVIAR MENSAJES DE TEXTO: Es lo mismo que lo anterior, pero se ve más feo, ya que ella no sabe lo que estás escribiendo. Podría llegar a pensar que estás hablando con otra chica cuando estás con ella. Así que evítenlo.
6: NO TE ILUSIONES CON PLANES A FUTURO: Vive el momento, no te sientas confiado aún, porque no sabes lo que puede suceder en los minutos que vienen.
-Esa siempre te ha jugado en contra, Goku. –Le picó las costillas el calvito, tentado de romper en risa-
7: LLEVAR REGALOS: No, eso es pésimo. Hazlo en la segunda o tercera cita, pero en la primera nunca. Pueden pensar que las quieres comprar con regalitos baratos aunque te cuesten una fortuna.
8: COMER O BEBER EN EXCESO: Eso sí que evítenlo. Se ve muy feo. Come como pajarito, no como si te hubiesen amarrado tres meses enteros sin comer.
Goku agachó la cabeza totalmente desilusionado. Dos de esos puntos ya le jugaban en contra. La comida siempre era su gran debilidad.
9: IR AL CINE: De dónde sacan que las mujeres les gusta mucho ir al cine si no eligen ellas la película. Sean realistas. Uno elige la que más acción y sangre tiene y ella se termina aburriendo, ya que evitamos las pelis románticas porque nos parecen cursis. Ahora, si ella gusta de ese tipo de pelis, adorala y piensa que es la elegida.
10: NO LA INVITES A UN MOTEL: Sihaces eso te llegará un golpe de su cartera inevitablemente en tu cabeza. Personalmente no lo recomiendo. Por lo menos espérense a la segunda o a la tercera, porque en la primera cita la mujer solo está tanteando el tejado de vidrio.
-Bueno, eso ya lo sabía. -Comentó Vegeta con un aire de superioridad- No es nada que no se sepa con anterioridad. Es más, podría darte clases a ti, "Gurú" de macetero.
-A ver, llama olímpica. -Contestó Mike con orgullo herido, haciendo que Vegeta se tensara de inmediato por el apodo utilizado hacia su persona- Tú que conoces tantas cosas y que podrías darme lecciones, dime: ¿qué libro sexual usarías con una dama para brindarle el máximo de placer?
-El kamasutra. –No dudó en responder-
-¿Cuántas poses tiene dicho libro?
-Como unas setenta, creo. –Respondió desinteresado-
-Puff, típico error de novato, elegir lo más común y popular. –Resopló chasqueando sus dedos, haciendo que el guardia se dirigiera a una caja fuerte y sacara de su interior un grueso libro- Yo el maestro Mike te diré que tengo… -El guardia posicionó a sus pies el pesado libro, agradeció con un gesto de cabeza y prosiguió con cierto aire de misterio- Este gran y prodigioso manual: "Las mil y una noches".
-¿Y para qué quiero leer cuentos árabes? –Comentó irónicamente-
-¡¿Eres idiota o te haces?! –Krilin lo remeció para hacerle ver el gran error que cometía al verbalizar dicha blasfemia- Ese libro fue escrito por manos del mejor maestro que ha pisado este mundo. –Un aire de misterio lo envolvió- Su nombre fue Muten Roshi.
-¡Maestro Roshi para ti, niño! -Corrigió Mike acariciando aquel libro como si fuera el lomo de un delicado felino- Yo tuve el gran honor de ser su discípulo.
Hasta Vegeta, el escéptico, no pudo evitar quedar boquiabierto y hacer una leve reverencia junto a sus amigos, verbalizando en voz alta un "Maestro" que dejaba ver el respeto que había nacido en ellos, solo por saber quién había sido su formador. Eso explicaba muchas cosas y tanto conocimiento a tan temprana edad.
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A la mañana siguiente, los chicos salieron de aquel templo con un aura renovada y pura. La actitud arrogante, temerosa o tímida había pasado al olvido, gracias a la guía proporcionada por el maestro Mike. Goku recordaba con una sonrisa en el rostro el proceso de cómo ese rubio había limpiado sus chacras y les había golpeado con ramas de romero y agua bendita (por él mismo). También los ridículos coros que les había obligado a cantar para completar el ritual, y como de mala forma habían descubierto que solo era una joda y que el tipo los estaba grabando para ser material de su canal de Youtube.
A Goku le temblaba el ojo izquierdo de solo recordar la paliza que le dio Vegeta a Mike al descubrirlo. Fue una mala idea por parte del rubio enviar minutos antes a buscar helados a la tiendita del pueblo y dejarlo a merced de quien le tenía sangre en el ojo desde que pisaron el lugar.
-¡Buena suerte y no regresen! –Les gritó el gurú desde el templo, sosteniéndose con un par de muletas. También tenía un brazo vendado, un ojo morado y le faltaba un diente que se evidenciaba en la sonrisa que les dedicaba al trío de muchachos- ¡Recuerda Vegeta, que cuando dejes de ver a las mujeres como objetos serás irresistible!
-¡Jódete! –Respondió este siguiendo su camino-
-¡Chupa el perro! –Le gritó devuelta-
-Ahora, estamos listos para nuestras citas muchachos. –Vegeta miró a sus amigos, sonriendo torcidamente. Había disfrutado ese viaje, y sobretodo, golpear al mocoso que al final terminó de caerle bien cuando ya acababa su travesía-
-Ahora nada nos detendrá. –Concordó Krilin correspondiendo la sonrisa que dedicaba su amigo-
-Pues, más vale que Bulma, A-18 y Milk se preparen. -Dijo Goku de forma canchera- Ahí les vamos con todo.
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Hola a todos, ¡Gracias por sus mensajes y comentarios! También a quienes siguen esta historia y que se dan el tiempo de leer toda esta locura. Agradecimientos a Michel Molina, alias "Mike", quien participó como personaje en esta historia en el año 2013. Cariños en donde te encuentres querido amigo. Próximo capitulo las citas de este trío de locos... no se lo pierdan.
Mis disculpas si se me ha pasado algún error de ortografía. ¡Saludos!
