Capítulo 9: La cita (I parte)
¿De qué grado fue aquel desastroso huracán que pasó por las habitaciones de nuestras protagonistas? Nadie lo sabía, pero a las pobres mucamas de la mansión casi les dio un infarto al ver el paisaje; ropa, zapatos, maquillaje, accesorios, todos tuvieron el mismo final: el piso alfombrado.
Al ver el aura negra que emanaba en ellas, las chicas decidieron reunirse en un mismo punto y huir de un posible homicidio múltiple. Sin duda, tendrían que compensar tanto trabajo sometido al pobre personal.
Lugar de reunión: biblioteca. Acarrearon por si mismas unos espejos, artículos de maquillaje, ropa para combinar y uno que otro accesorio, que si bien no podía combinarle a una de ellas, le podía servir para el outfitt de la otra.
-¿A dónde crees que Goku te llevará, Milk? -Preguntaba la chica rubia mirándose en el espejo por milésima vez en menos de diez minutos, intentando hallar un posible fallo en la elección de su conjunto-
-Pues no lo sé, ni me lo quiero imaginar. Con él nunca se sabe qué esperar. -Respondió la pelinegra colocando un poco de brillo líquido en sus delgados labios, haciéndolo lucir apetecibles a la vista de cualquier chico- ¡Ya estoy lista! -Se dio una vuelta completa en frente del gran espejo que había dado lugar A18. Milk portaba zapatos de tacón color blanco, jeans de mezclilla con desgaste en las rodillas y una camiseta a juego con sus zapatos, con unos delicados volados en los hombros. Su cabello estaba sujeto por un moño dejando dos mechones sueltos a ambos lados de su rostro- ¿Qué tal me veo? –Sonrió a su amiga rubia-
-¡Te ves de lo mejor!-Comentó 18 levantando el dedo pulgar en señal de completa aprobación, aunque luego se demostró algo incómoda- Yo al contrario siento que me veo pésimo con este conjunto.
A-18 estaba vestida con unas zapatillas negras sin plataforma, pantalones negros con una rosa bordada de tono rojo, una camiseta blanca con tiras y encima de ella, una blusa a cuadros de tres tonos: negro, blanco y rojo. Quizás no era el conjunto que muchas considerarían 'femenino' para una primera cita, más a ella le venía de maravilla al tener ese aire serio y ciertamente rockero. Ni Bulma o Milk la imaginarían con un vestido rosa, tacones y un bolso de unicornio a decir verdad. Sin embargo, todo podía mejorar con una ayudita extra. Si no ¿cómo podría considerarse una de las mejores amigas de A-18?
-Te ves preciosa, amiga. -Milk la abrazó emocionada, pero al separarse de ella, sus ojos brillaron con picardía- No obstante, tengo algo que te hará lucir mejor. -Salió a toda prisa de la biblioteca, regresando con algo en las manos- Esta chaqueta de cuero te vendrá muy bien. -Se la entregó en las manos, para luego jalarla de un brazo hacia una silla, poniéndole encima una improvisada capa (una sábana) para no estropear su atuendo- Ahora, quieta, porque te haré un 'fashion emergency' -Cogió un par de tijeras, haciéndolas girar habilidosamente entre sus dedos y comenzó a cortar el cabello de A18 sin más-
Ella era un diamante en bruto, y la puliría como tal.
-¡¿Pero qué haces?! –Trató de detenerla pero ya era tarde-
-Tú déjamelo a mí. -Sonrió confiada- Verás cómo luego me lo agradecerás. Este cabello largo te hace ver infantil, pero con lo que tengo planeado hacerte, Krilin terminará baboso por ti.
-Pues, ya no hay más que hacer. -Observó con melancolía aquellos mechones de pelo que caían a su costado. Luego de unos minutos, vio cómo su cabello quedo a la altura de sus hombros. En verdad se veía un tanto mayor, pero era demasiado favorable. Milk prosiguió su labor, delineando levemente sus ojos y aplicando máscara de pestañas con el fin de resaltar aún más su profunda mirada-
-¿Y bien? -Milk la observaba complacida a través del espejo- ¿Qué te parece?
-¡Me veo genial! –Carcajeó feliz, sonriendo ampliamente y jugando con sus recortados mechones de cabello- ¡Gracias, Milk! -Se abrazó a ella después de quitarse la sabana de encima en un rápido movimiento- Ahora me pondré unos pendientes que me regaló mi primo y estaré lista.
Un sugerente silbido tras las muchachas hizo voltear a 18, quien se relajó notablemente al ver que se trataba de Bulma, quien había desaparecido hacía un largo rato.
-¿Pero quién es esa linda rubia? –Comentó divertida desde el umbral de la puerta, vestida con una polera verde con diseños artísticos, una minifalda de color negro, pantis semitransparentes y unas botas de cuero del mismo tono que su falda, con un leve tacón- Se ven muy bien, a su lado parezco un mamarracho.
Las muchachas sonrojadas hasta las puntas de las orejas iban a replicar el cumplido, más las interrumpió el insistente sonido del timbre. Bulma se acercó a la ventana del segundo piso y pudo observar a tres chicos que estaban de pie en la entrada principal. Fueron recibidos por Annie, la ama de llaves de la casa Briefs.
-¡Ya llegaron! –Se dijeron emocionadas entre sí Milk y 18, sujetándose las manos-
-Pues bien, niñas. -Bulma antes de salir de la habitación se detuvo, mirándolas con un gesto que les pareció indescifrable en ella- Les deseo la mayor de las suertes. –Les besó en ambas mejillas y sonrió- Ah, y recuerden el lema del código femenino: NUNCA BESAR EN LA PRIMERA CITA.
Después de ese recordatorio y anotarlo en sus apuntes mentales, el trío de chicas bajó por las escaleras acaparando la atención de los jóvenes de inmediato. Eran deslumbrantes con cada una de sus verdaderas esencias, y por qué no decirlo, admiraban lo que se podía ocultar bajo esa formalidad que brindaba el uniforme escolar.
No hubo mucha necesidad de intercambiar muchas palabras en ese minuto. Cogieron lo necesario para sus citas y emprendieron su rumbo, pero antes de salir, Annie muy apenada, llamó a Bulma un segundo. Vegeta tenía un mal presentimiento sobre esa situación…y no se equivocó.
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CITA DE KRILIN Y 18.
Caminaban tranquilamente uno al lado del otro, en completo mutismo. Era un momento tenso e incómodo a decir verdad. Krilin tenía un tremendo conflicto interno, que al menos podía disimular exteriormente. Sabía que debían hablar de algo pronto. No tendría que ser algo tan elaborado, sino tener la valentía de romper el hielo.
¿Y si le preguntaba qué tal había estado su día? ¿Debía mencionarle que se veía espectacularmente bella y que comenzaba a sentir enojo por aquellos que fijaban su mirada en ella por más de medio segundo? No, eso definitivamente no era bueno. No quería parecer un troglodita machista, celoso y posesivo. Pero, si no se lo decía ella podría sentirse ofendida por no recibir cumplidos, pero, es que era tan bella y perfecta, que ese nuevo estilo resaltaba mucho más su madurez y belleza. Y eso en verdad lo intimidaba.
¿Qué hacía una chica como ella al lado de un enano, pelón y miedoso? Ni él se lo explicaba.
Mientras que por otro lado, 18 pensaba en algo totalmente opuesto al conflicto interno de su acompañante. Una ligera mueca aparecía en su rostro mientras pensaba: "Creí que por lo menos pagaría un taxi. Resultó bien tacaño, el calvito. ¡Auch! Ya me duelen los pies, menos mal que vine con zapatillas, porque al contrario de ello, ya se me hubiesen formado ampollas".
-¿Sucede algo? –Comentó Krilin viendo la expresión de la rubia, secando el sudor de sus palmas contra el pantalón de mezclilla-
-¡No, nada! –Respondió tratando de que no se diera cuenta de su incomodidad y naciente cabreo- Es solo que…estoy pensando. Sí, eso, pensando.
-¿En qué si se puede saber? –Se rascó la nuca sin entender-
-Cosas de chicas. –Mintió intentando sonar lo más convincente posible-
-Vale, si no me lo quieres decir no hay problema. -Sonrió amablemente, pero al cabo de unos segundos casi gritó al lado de la chica- ¡Pero, qué desconsiderado!
-¿Qué te sucede? –Dio un leve brinco ante su repentino comentario, no esperando esa extraña reacción por su parte-
-Estaba tan nervioso que no me había fijado en que habíamos caminado tanto. Menos mal que traes zapatillas. -Las apuntó con aflicción- Te deben de doler los pies, ¿no es así?
-N-no, para n-nada. –Sonrió intentando convencerse a sí misma, pero él pareció notar su verdadero sentir-
-No es necesario que mientas. –Cogió una de sus manos con timidez, rojo hasta las mismas orejas- Por favor, 18.
-Sí, la verdad me duelen un poco. -Respondió con la misma vergüenza. Sin embargo, una nueva molestia nacía. Si recién había notado que traía zapatillas, entonces tampoco había notado su conjunto completo: "Ni si quiera se fijó en cómo me he vestido para él. No sé si pensar que soy idiota al preocuparme tanto para impresionarlo, o él lo es por omitirlo. ¡Definitivamente es la segunda opción!", se decía mentalmente, rompiendo el contacto con Krilin.
-Ven, aquí viene un taxi. –Alzó su brazo, haciendo que el vehículo se detuviese frente a ellos. Como un caballero que era, abrió la puerta para que ella ingresara primero al asiento trasero, y luego se sentó a su lado para cerrar la puerta y darle una tarjeta al conductor con la dirección anotada en ella. A18 preguntó sobre su misterioso viaje con sus amigos, y bueno, Krilin respondió a algunas de sus interrogantes, aunque omitiendo demasiados detalles para no delatar las verdaderas intenciones de esa alocada travesía.
Tras unos cuantos minutos de trayecto, el chofer se detuvo frente a un edificio en pleno centro de ciudad Satán. A18 reconoció el lugar que poseía un letrero gigante con luces de neón que nadie podría pasar por alto.
-¿El cine? –Comentó 18 bajándose del taxi, alzando una de sus cejas ante tal panorama. No había pensado en esa posibilidad. Realmente ninguna de sus expectativas se estaba cumpliendo ese día-
-Sí. –Pagó al chofer y se posicionó a su lado, sonriendo ampliamente- Te propongo ver una película al azar. –Esa sonrisa amable se fue transformando en una perversa al dejarse llevar por sus verdaderas intenciones- "Sé que el maestro Mike nos dijo, recalcadamente, que no viniésemos a un cine con nuestra cita, pero no pienso ver ni una película de acción, ni de amor como había mencionado, sino una de TERROR. Luego, cuando ella se asuste, se abrazará contra mi pecho para que la proteja….y me mirará con sus ojitos de cachorrito y… ahí le daré un…"
- ¿Oye te sucede algo? -18 preguntó extrañada ante el repentino sonrojo de Krilin. Más bien, la cara de pervertido que tenía. Por poco le sangraba la nariz- "Creo que tendré que utilizar el gas pimienta si sigue actuando de ese modo tan raro"-Pensaba seriamente en esa opción la rubia-
-¡OH, NADA! –Recuperó su semblante normal, aunque se le veía algo nervioso- Vamos a la boletería para comprar los tickets.
-Vale. –Concordó la joven- ¿Qué veremos? –Preguntó una vez caminando en dirección a la boletería del lugar, donde un muchacho no mucho mayor que ellos, vendía las entradas mientras masticaba grotescamente goma de mascar-
-Veamos qué está en cartelera y lo que esté más próximo a iniciar para no perder tiempo. -La tomó de la mano y llegaron juntos a una cabina roja, para luego hablarle al joven pelilila que atendía- Buenas tardes, ¿qué película nos recomienda?
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CITA DE MILK Y GOKÚ.
Al contrario de lo que la pelinegra pensaba, Goku se comportaba de una manera normal. O sea, ¿qué rayos le había pasado? Era capaz de completar una frase sin estropear el momento. Habían ido a comer helado y unos pastelillos, y él fue capaz de comer civilizadamente, casi como un pajarito. No como lo había hecho incesablemente en la cafetería de la escuela en el pasado. Él no comía, tragaba todo a su paso, tal como lo evidenció al verlo tragar unos diez platillos por minuto en una competencia contra Vegeta. Y solo fue un cálculo estimativo que la hizo palidecer y sudar frío en aquella ocasión.
Prosiguiendo con su cita, no solo había sido increíble en lo que se refería a comida, sino que también la llevó al acuario de la ciudad. Estaba fascinada. Ella amaba las criaturas marinas desde muy pequeña, y él parecía saberlo. ¿Acaso podía leer la mente?
Pues, la verdad es que él estaba lejos de ser un mentalista, solo que solicitó ayuda a su hermana, con quien poco hablaba, pero al ser una chica, podía orientarle mejor que nadie. Era eso o hablarle a su madre, o a una de sus ex. Definitivamente, eso no era opción.
FLASHBACK
-¡Aiko! –Irrumpió en su dormitorio, abriendo de golpe la puerta de la habitación, importándole poco el hecho que ella estaba en plena videoconferencia con su grupo de amigas de la universidad- ¡Necesito tu ayuda, urgente!
Ella alzó en silencio su dedo índice, en señal de que esperasen un momento. Le miró con indiferencia y luego habló con voz grave:
-¿Le pasó algo a mamá? –Goku negó con la cabeza- ¿Papá está en la cárcel?
-¿Qué? -¿Por qué preguntaría eso?- ¡No!
-¿El gato embarazó a una gata del barrio de nuevo? –Preguntó nuevamente sin terminar la video llamada-
-¡Que no, es solo que…!
-Entonces, largo de mi habitación, animal. –Le arrojó un libro que casi le dio en plena cara, aunque lo esquivó con bastante agilidad. Era algo bueno que le había dejado los constantes ataques de Milk-
-Aiko, no te molestaría sino fuese importante. –Se cruzó de brazos, haciéndole saber que no se movería del lugar-
Aiko, quien no tenía nada en común con su hermano menor, se despidió de sus amigas y sacó un puro de chocolate de una cajita de madera. Se acomodó en su asiento y con cara de mafiosa, cedió la palabra:
-Escupe. –Cruzó una de sus piernas sobre la otra- ¿Qué quieres? ¿Clases de cálculo? ¿Ciencias?
-No, no es nada relacionado con eso. –Aclaró tragando en seco- ¡Tú que todo lo sabes, y lo que no lo inventas! Yo tengo un dilema con una chica y no sé qué hacer…
El puro de chocolate que Aiko sostenía en su boca, cayó al piso, al quedar boquiabierta.
-¡Embarazaste a una chica, pedazo de animal! –Apuntó acusadoramente- ¿Que acaso nunca escuchaste el término: 'Sin gorrito no hay fiesta'? –Se cubrió la cara con ambas manos, ignorando por completo a Goku que trataba de explicarse- Mi mamá te la va a cortar y pegártela en la frente, mientras que papá te extirpa los huevos al rojo vivo y te hace unas orejeras de invierno con ellos.
-¡Que no he embarazado a nadie, joder! –gritó preso de la desesperación, callando de golpe a su hermana- Lo que sí ocurre es que tengo una cita con una chica que me gusta mucho, como no tienes jodida idea, y pues… deseo llevar a Milk a un lugar que le resulte agradable, y que a la vez me haga sumar puntos a mi favor. –Terminó de hablar agitadamente, con un sonrojo enternecedor que Aiko nunca había visto en su vida. –Es por eso que… –Juntó sus manos en forma de súplica- Por favor…ayúdame a no joderla esta vez como lo he hecho toda mi vida. Recomiéndame algo desde tu punto de vista, al ser tú una chica, aunque a veces no lo parezcas.
-Gracias por notarlo. –Contestó con sarcasmo, aunque se sentía ciertamente aliviada por escuchar el verdadero motivo de todo ello- "Que Dios se apiade del mundo si llegan hijos como mi hermano" –Pensaba recomponiendo su postura de indiferencia que solía caracterizarle- ¿Qué gano yo al ayudarte?
-Mi gratificación eterna.
-Necesitas algo mejor que eso, mocoso. –Sonrió torcidamente. Ser la mayor tenía sus puntos a favor en ocasiones-
- Con el dolor de mi alma, te cedo por completo mis postres durante una semana.
-Seis meses. –Contraatacó la oferta sin dudar-
-Dos semanas.
-Cinco meses y lavas mi ropa a mano.
-Un mes y limpio tus zapatos.
-Cuatro meses y medio y limpias mi habitación.
-Un mes y medio y ordeno tus libros.
-Cuatro meses y una semana, además de lavar los platos cuando me corresponda, hermano.
-Dos meses y ...
Daban las ofertas tan rápido, que Goku no fue consciente en qué momento su hermana lo engañó de tal forma, en que terminó cediéndole los postres durante ocho meses, lavaría su ropa y limpiaría el baño cuando a ella le correspondiese en los labores del hogar.
-¡Hiciste trampa! –Acusó inflando las mejillas tal como un crío, indignado al caer en tan baja estrategia-
-No es mi culpa que no sepas negociar, idiota. –Carcajeó victoriosa. No por nada estaba estudiando administración de empresas, en donde algún día ella dirigiría masas de personas bajo su mando. Goku compadecía a esa gente desde ya, porque sabía que ella doblaría hasta el más firme de los aceros si se lo proponía- Pero, al ver tu cara de cachorro chamuscado, accedo a que me des tus postres durante seis meses, y que te encargues del baño en mi lugar durante el mismo lapsus de tiempo. Olvida lo de la ropa. –Se puso de pie y caminó hacia su cama, donde lo invitó a sentarse a su lado- Ahora, volviendo al meollo principal que nos convoca, pues, lo que puedo recomendarte es recordar algo que le guste. No sé, por ejemplo, ¿alguna vez la has visto leer sobre algún tema y ver que le emociona?
-Pues, ahora que lo mencionas, sí. Lee bastante sobre literatura romántica y biología marina. –Recordó, para luego añadir- Aunque lo último siempre lo hace en biblioteca, a escondida de ojos indiscretos.
-Pues si su pasión oculta es ese tema, te recomiendo que la lleves al acuario de la ciudad o la playa como último recurso. –Explicó, aunque enfatizó un detalle- Sé que podría ser una cita perfecta para ella si la llevas al acuario, pero también soy consciente que podrías arruinarla al quedarte dormido. No, no me repliques, sabes que es cierto, porque lo consideras muy aburrido y educativo para tu gusto.
-No seas tan dura conmigo, canija.
-Eres un asno, pero eres mi hermano y te conozco. –Prosiguió Aiko- Así que bebe tarros de café de ser necesario.
-Nunca pensé decir esto, pero…gracias.
-Ni lo menciones. –Retiró la pantufla de su pie derecho y la apuntó hacia él- Esto nunca pasó, ¿entiendes?
FIN FLASHBACK
Pues, sí. El concejo de su odiosa hermana había dado resultado después de todo. Milk estaba radiante y la sintió aferrarse contra su brazo izquierdo.
-¡Goku, mira allí! –Apuntó más que emocionada- ¡Un delfín! ¿No te parece lindo? –Sus ojos brillaban de una manera muy especial- ¡Oh, y ahí una tortuga!
-¿Te gustó el lugar, no es así? –Se atrevió a abrazarla, haciendo que ambos se sonrojaran por aquella acción- No obstante, aún tengo una segunda sorpresa en este acuario.
-¿Qué? –Lo miró intrigada, pero a la vez con una sonrisa muy dulce. Parecía una niña emocionada por descubrir lo que Santa le había traído en navidad- ¿Qué es? No me dejes con la intriga.
-Acompáñame y lo sabrás. -La tomó de la mano, entrelazando sus dedos con suavidad, para guiarla a una puerta que decía "Prohibido el paso"- Ven. Entremos. Sé que te gustará.
-Oye, oye, oye. -Se detuvo en seco al ver aquel letrero- ¿Para qué quieres que entre ahí? ¡No pensarás en violarme, verdad! –Lo apuntó temblorosa-
-No seas boba. -Comenzó a carcajear por la expresión desencajada de la pelinegra- ¿De dónde sacas esas ideas?
-¿Entonces? Aclárame la situación porque no encuentro lógica a lo que me pides.
-Es una sorpresa. Pero, no es nada de lo que tu mente loca está maquinando. -Volvió a tomarla de la mano- No hay segundas intenciones, Milk.
-Ok, pero ya verás lo que te ocurre si te pasas de listo. -Pasó a aquella habitación cuando Goku abrió la puerta con un código secreto- Santa virgen de la papaya. –Dijo boquiabierta al encontrarse con una hermosa imagen-
-¿Ves el por qué te dije que no te arrepentirías de seguirme? -Comentó divertido, mientras Milk tocaba el agua de las piscinas gigantes que contenían a aquellas criaturas tan bellas.- Ahora, quiero que te cambies, y que te pongas el equipo de buceo, porque entraremos.
-¡Espera! –Volvió a mirarlo, sin poder creer lo que había escuchado- Dices ¿entrar?, ¿ahí?, ¿con ellos?
-Sí, y vuelo a decirlo: no te arrepentirás. -Le tocó levemente su mejilla con la punta de sus dedos- Tienes cinco minutos.
-¿Y si nos descubren? -Se puso de pie algo preocupada- Es un área restringida.
-No te preocupes, mi padre habló con el administrador de este lugar y estamos con permiso. -Sonrió tranquilamente, dejando en claro que sabía muy bien de lo que estaba hablando y no eran imaginaciones de ella- Ah, eso siempre y cuando no molestemos a los "dueños de casa". –Carcajeó refiriéndose a los animales- Cuando estés lista me avisas. -Se separó de ella dejándola sola-
-Esto es increíble. -Susurró tomando el equipo de buceo, secando una lagrimilla que amenazaba en abandonar uno de sus ojos- Sin duda esta será la mejor cita de mi vida.
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CITA DE 18 Y KRILIN.
-No sabía que te gustaran las películas de terror, 18. -Comentaba Krilin verificando el número de asiento que les correspondía en la última fila del primer piso de la sala del cine en que se encontraban-
-Sí, aunque la verdad este tipo de películas no me asustan. A veces hasta risa me dan. -Respondió 18 imitando a su acompañante cuando lo vio sentarse-
-"Eso lo dice solamente para hacerse la fuerte. Pero, sé que con esta película gritará como condenada a muerte". –Pensaba el calvito mientras veía el folleto que decía "El regreso de la bruma sospechosa"- "Aunque en realidad el titulo no me dice mucho, pero me basta con que 18 busque refugio en mis brazos".
-"Ahí está de nuevo con esa cara" –Pensaba 18 alzando una ceja, desviando su mirada hacia las propagandas que comenzaban a aparecer en la pantalla gigante- "Me pregunto qué rayos estará pensando" –Un gruñido de su estómago la sacó de sus pensamientos, agradeciendo que el chico estuviera en ese especie de trance y que no se hubiese dado cuenta- "Lo mejor será que vaya a comprar algo o sería embarazoso el que él escuchase los rugidos de león que me dan a veces".
-Oye, Krilin. –Lo zamarreó un poco para que volviera en sí- Iré a comprar y vuelvo ¿sí?
-¡Cómo crees! Yo iré por ti y dime lo que deseas. –Trató de incorporarse pero 18 no lo dejó. Había estado tan emocionado con su plan que olvidó por completo el comprar palomitas o lo que ella quisiera para pasar la película-
-No, tú quédate aquí y espérame. –Decidió la rubia, acomodando su cabello- Además, te ves más emocionado que yo por ver de qué trata.
-¿Segura que es lo que quieres? –Ella afirmó en silencio- Pues bien, no demores, 18. -Dijo amablemente ya que la película empezaba- O si no te perderás la película.
-Claro, en seguida regreso. –Se puso de pie y caminó rápidamente por la alfombra roja del pasillo acaparando las miradas de alguno que otro chico- "Creo que primero iré al baño a retocarme el maquillaje".
A18 estuvo alrededor de cinco minutos en el baño, luego unos quince minutos esperando a que la atendiesen y que preparasen su pedido. Después de eso regresó a la sala donde estaban proyectando la película. Pero, algo le llamó la atención, todos tenían cara de traumados.
-"¿Qué les sucede?" –Pensaba mientras se sentaba al lado de Krilin y susurraba- Ya regresé. ¿De qué me perdí? –Le habló mientras comía palomitas de maíz y veía la pantalla gigante-
-Mu…mu…mucho…. –Respondió tiritando-
-Pero, si solo está comenzando. -Comentó viendo la cara traumada del calvito- ¿Te sientes bien? ¿Tienes frío?
-No, estoy bien. -Tapó sus ojos tras ver una escena- "Ay, Mamacita linda, nunca más, nunca más veo una de estas" –Se decía a sí mismo-
-Ah, si ya me acordé. -Comentó entre risas la rubia- Está película me la recomendó Yamcha el otro día. Dijo que empezaba con suspenso y sangre desde el minuto tres.
-Imagínate que estamos cerca del minuto veinte, 18. -Respondió tratando de controlarse- Pero, tranquila, s-si te da miedo, y-yo estoy aquí para contenerte.
-"Ajá, cómo no" –Pensaba la joven con ganas casi incontrolables de reírse- "Con suerte no has salido corriendo de la sala y vas a confortarme, tarado". –Controlando el impulso de reírse en su cara, le susurró a la altura de su oído- Ok, cómo tú digas.
La muchacha más interesada que nunca, siguió viendo la película como si en la pantalla gigane la sangre salpicara como papel picado en una fiesta de cumpleaños.
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CITA DE BULMA Y VEGETA.
-Lamento que esto sucediera, Vegeta. -Explicaba Bulma caminando a su lado, totalmente apenada- No contaba con esto en mis planes.
-Déjalo así, mujer. -Respondió con más de una vena adornando su amplia frente-
Todo había salido al revés de lo que había imaginado. Supo que algo no iba bien al momento en que retuvieron a Bulma antes de salir. Esperó pacientemente a que la chica con minifalda regresara y diera luz verde para iniciar su cita, más pudo escuchar parte de la conversación que mantenía Annie con Bulma, aunque muy lejana.
FLASHBACK
-¿No puedes hacer una excepción solo por hoy, Annie?
-No, señorita. Me temo que es imposible en esta oportunidad. -Respondió la joven ama de llaves con pesar- Tengo que ir al hospital por mi padre, así que deberá de hacerse cargo solo por esta tarde. Las otras muchachas tienen la tarde libre al terminar el desastre que dejaron usted y sus amigas en las habitaciones. Así que no hay más opciones.
Una sonrisa pícara se dibujó en el rostro de Vegeta, ante la posible misión de que Bulma quedase a cargo de la casa. Eso sí sería favorable. Tendría que barajar unas cuantas opciones, pero con algo de suerte, se concretarían algunas que serían más placenteras que las anteriores. Definitivamente, si eso se concretaba, se sentiría como un navegante que vino buscando cobre y encontró una mina de oro. ¡Qué ofertón!
-Por favor, Annie -Suplicaba Bulma- Es muy difícil contralarla.
-Ya hablé con sus padres y ellos están de acuerdo en que se haga cargo. –Replicó con tono triunfante- Fin del juego, señorita.
-No sé cómo lo tomará Vegeta. –Se escuchó como chocaba su pie contra la madera del piso, de seguro en señal de pataleta de niña pequeña que no consiguió lo que deseaba- Se suponía que saldríamos juntos hoy y me sales con esto a última hora. –Reprochó, pero se le escuchaba afligida-
Luego de que Annie se despidiera de Bulma y Vegeta, estos se quedaron solos en aquella sala de estar. Ante el mutismo de Bulma, Vegeta decidió romper el silencio, como quien no tiene idea de lo que ocurre. Un poquito de demencia no hacía daño, ¿o sí?
- ¿Y bien? ¿Qué sucede? –Preguntó el pelinegro- ¿No podremos salir? ¿Te dejaron como dueña de casa?
-No, como domadora de fieras. –Respondió sentándose en el sofá junto él, suspirando pesadamente-
-¡Vamos, no me trates de fiera! ¡Si yo no muerdo! –La miró malvadamente- ¡Prometo portarme bien, a menos que tú no quieras! –Jugó con uno de sus mechones de cabello con galanura-
-¿Qué? –Lo observó atónita, casi como si se tratara de un bicho raro en exhibición- Tú eres un cachorrito al lado de esa pesadilla.
-¿Pesadilla? –Repitió sin entender qué rayos hablaba la muchacha- ¿De qué hablas?
-De mi… –Se escuchó una voz infantil en la entrada de la casa. Vegeta vio tragar en seco a la joven y murmurar un "Oh, no. Ya está aquí". No pasaron ni diez segundos cuando hizo acto de presencia una niña algo pecosa, de unos nueve años aproximadamente, de cabello verde limón sujeto por dos colitas que la hacían ver adorable. Estaba vestida con un traje rosado de dos piezas, con unos zapatos negros de charol y unos calcetines blancos con vuelitos- Sobrina.
-"¿Una niña?" –se dijo a sí mismo mientras la observaba de pies a cabeza- "Pero, no la veo como una mayor amenaza en nuestra cita".
-¿Saldrás a alguna parte, tía Bulma? –Habló la niña mientras se sentaba de un brinco en medio de ambos-
-Íbamos. –Respondió controlando su mala leche la peliazul- Teníamos una cita.
-¿Por qué ya no? –Preguntó con aire angelical- Puedes tenerla, tía. Prometo no molestar si es lo que te preocupa.
-¿Lo prometes? –Alzó una ceja sin creerse lo que escuchaba y Vegeta no podía entender aquello. Los niños eran manejables con muy poco- No quiero que Vegeta se lleve una mala impresión de ti, Haruka.
-Sí, ya no soy una niña. -Sonrió sosteniendo un oso de peluche contra su pecho, el cual había sostenido en todo momento a un lado de su pequeño cuerpo- Me comportaré como una señorita, ¿o tienes algún problema con eso, Vegeta? –Lo miró con ojos llorosos-
-¡No, ninguno! –Respondió el pelinegro rascándose la cabeza- Por mí no hay dilema.
-¡Ay, qué lindo eres! –Lo abrazó efusivamente. Ni él mismo imaginó que había sellado el pacto con el mismísimo diablo- ¡Di que sí, tía!, ¿siii?
-¡Pues, bien! –Golpeó sus rodillas animada al ponerse de pie- Iré a buscar las cosas que dejó tu mamá hace unos minutos y saldremos.
Lo que Vegeta jamás contempló en su amplia gama de cosas no fortuitas que podrían jugarle en contra en una conquista, era esa niña. Aquella ternura hecha ser humano, cambió su cara angelical a una completamente malvada y conspiradora. Eso no lo esperó, y no pudo evitar quedar impactado ante tal cambio radical en sus expresiones faciales y luego verbales:
-Ahora, escúchame, perdedor. -Lo apuntó en el pecho con un nivel de convencimiento que casi era verse reflejado a si mismo, pero en el sexo opuesto y con unos cuantos años menos encima- Tienes dos opciones: la primera, es hacer lo que yo quiera en lo que resta de día. O por el contrario, tienes la segunda opción, que es obligarme a estropear y que se vaya al carajo tu cita. ¿Entendido?
-¿Crees que me intimidas? –Apretó los dientes controlando su naciente cabreo- ¿En serio?
-Veamos, intentaré explicarlo sencillamente para que tu pequeño cerebro de simio comprenda: es mi tía, y si lloro por tu culpa, te va a odiar. –Hizo una pequeña pausa para asegurar que el pelinegro captara el mensaje. Al comprobar que tenía su total atención, prosiguió- Si te odia, te manda al carajo, y si te odia no te dirige la palabra en lo que resta de tu miserable vida. ¿Entiendes o te hago un croquis? –Sonrió sardónicamente-
¡Pero qué se creía esa mocosa chantajista! Él podría asfixiarla con el relleno de su oso de peluche si se lo proponía. Su ceño estaba completamente fruncido, ya no habiendo claridad si se trataba de una uniceja o no.
-No me vengas con jueguitos de mafiosa, niñita, que si es por eso yo inicié ese juego cuando estabas en las bolas de tu padre. –Chocó el dedo índice contra la cabeza del oso de peluche- Si estás acostumbrada a eso, no te daré en el gusto. –Susurró muy cerca de su rostro, solo para ser escuchado por Haruka-
-¡BUULMAAAA!! –Gritó la mocosa a todo pulmón, para ser callada por la mano de Vegeta, recibiendo un mordiscón de gran magnitud por la niña para ser liberada-
-¡¿Qué crees que haces?! –Reclamó sacudiendo su mano producto del dolor, verificando la marca de sus dientes, excepto por uno de los frontales que no tenía-
-Tú qué crees, enanito. -Lo miró desafiante, recalcando su estatura- Date cuenta que no estoy jugando. ¿Harás lo que yo quiera?
-Mierda, me las pagarás. -Respondió acatando su chantaje de mala gana- Pero, ya qué.
-¿Ves que no era tan difícil aceptar mis condiciones? En cuanto a lo otro, lo veremos. –Sonrió torcidamente. Cuando sintió que Bulma bajaba las escaleras, rápidamente volvió a abrazarlo y a sonreír como si nada hubiese sucedido entre ellos- Sonríe, tarado, o sospechará. –Ordenó sin quitar esa sonrisita de su rostro-
-¿Todo bien, Haruka? Oí que gritabas mi nombre. –Dijo Bulma trayendo consigo una mochila de Bananas en Pijamas y se sorprendió notablemente cuando los vio abrazados- Vaya, veo que se llevan bien.
-Era para que te dieras prisa, tía. Respecto a lo segundo, Vegeta es muy agradable. -Lo miró de reojo- Nos llevaremos bien.
Después de eso salieron de la casa, fingiendo que ambos se toleraban y consintiendo a la niña más que a su propia cita, pero Bulma se veía complacida al ver lo bien que se llevaban. Pasaron por el parque y luego llegaron al centro de la ciudad.
Vegeta prometía bañar con veneno para ratas la próxima cajita feliz de McDonald que esa mocosa solicitara en esa cita. Aun así, sospechaba que ella desayunaba diariamente ese veneno y que era inmune después de todo.
FIN FLASHBACK
Hola a todos, ¡Gracias por sus lecturas y comentarios! También a quienes siguen esta historia y que se dan el tiempo de leer toda esta locura. Como ven, han aparecido nuevos personajes, que han aportado o complicado las citas de nuestros queridísimos personajes. Nada está completamente escrito. Pueden mejorar o terminar en el peor de los fracasos, ustedes... ¿qué opinan? Como siempre, leo sus reacciones y comentarios que me sacan más de alguna sonrisa.
Un abrazo fraterno, y muy felices fiestas patrias a mis compatriotas de Chile. (Mis disculpas si se me ha pasado algún error de ortografía. )
Chau, chau.
