Medianoche (Parte I - Allen)

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Desperté asustado… un trueno fue el causante de tal reacción.

Sentí la tibieza de una mano sujetando la mía. Con increíble dificultad logré girar mi rostro aunque un tubo conectado a mi nariz me impedía hacerlo por completo.

Él estaba dormido en una postura bastante incómoda al estar sentado. Sus ojos estaban marcados por profundas ojeras, su largo cabello estaba un tanto desordenado y su rostro lucía muy pálido. Su mano apretaba de forma involuntaria mi mano, haciéndome sentir dolorosas punzadas en el corazón y una sensación de tristeza.

Mis ojos pasaron de largo su presencia unos instantes para darme cuenta que no me encontraba en mi habitación, esa que me acogió por mucho tiempo… quizás más de lo que pueda recordar.

Paredes, cortinas y sábanas blancas… ese molesto olor a medicina, la incomodidad causada por enormes agujas incrustadas en mis brazos y aparatos pegados a mi cuerpo que median mi fluctuante fuerza vital.

No cabía duda… estaba en un hospital. Quizás en algún punto debido a la gravedad de mi situación debió traerme aquí.

Pero no estábamos los dos solos en este lugar…

En la esquina más oscura había dos siluetas, una de ellas era Nea… y la otra hizo que un escalofrío recorriera toda mi espina dorsal, comenzando a respirar agitado y adolorido al sentir como mis pulmones se expandían. Ese horrible monstruo blanco estaba a la par; su sonrisa mostraba docenas de colmillos y su mirada estaba fija en mí, como si sólo esperara a la señal para lanzarse al ataque.

"Allen, por favor perdóname" me dijo cabizbajo.

¿Perdonarte?… no has hecho nada malo, Nea.

"Por mi egoísmo provoqué esto en ambos, me gané el odio de todos y solo empeoré las cosas. Traté de ayudarte, de protegerte… no, solo lo hacía para protegerme pero todo se salió de control ese día" replicó escondiendo los ojos tras el flequillo de su cabello purpura.

—Nea… —Yuu murmuró entre sueños frunciendo el ceño, llamando mi atención… ¿cómo sabe su nombre?

Los ojos ambarinos brillaron al ser mencionado "Je~… creo que después de todo nunca nos llevaremos bien, Kanda Yuu" sonrió con ironía.

No pasó mucho tiempo antes de que un quejido saliera de mis labios; el sonido rítmico de cierta maquina empezó a sonar con más lentitud, es probable que el efecto del anestésico ya no fuera suficiente.

Nea chasqueó su lengua y luego se enfocó en mí, llevando las manos dentro de los bolsillos de su traje marrón "Supongo que este es el final" relajó su semblante y caminó hasta quedar frente a la camilla.

¿El final?

"El final de todo" añadió "Desde un inicio fue increíble que sobrevivieras al accidente, pero como te has dado cuenta… las secuelas se sumaron a tu ya inestable mente y cuerpo frágil"

Ahora entiendo esas pesadillas que me han atormentado desde hace mucho… la razón por la cual mi brazo está quemado junto a gran parte de mi cuerpo. El incendio… fue durante ese accidente. Me pregunto si Yuu también resultó afectado.

¿Puedes contarme que sucedió, Nea?... Te lo suplico.

Vi que ladeó su rostro para evitar verme a los ojos "Yo te dije que dejaras de indagar o recordar el pasado y mírame ahora, a punto de contarte todo lo que cambió nuestro mundo" espetó soltando una risa seca.

"…pero ya no tengo nada que perder, ya lo perdí todo…" susurró.

"Tenías una vida que parecía feliz y cotidiana; una pareja, el trabajo de tus sueños, familia, amigos cercanos y amorosos… lo que muy pocos conocían eran dos cosas: las enfermedades mentales que padeces y las que Kanda padece por igual. Tu relación de pareja era todo menos normal, en muchos sentidos. Sin embargo, el mutuo amor logró sobreponerse siempre a sus problemas" Explicó, sentándose a la orilla del colchón para contemplar con tristeza el pitido de la máquina que medía mi ritmo cardiaco.

Mis ojos se esforzaban por permanecer abiertos, el sueño empezaba a caer sobre mí… frio como un manto de nieve.

"El síndrome de disociación funcional, la esquizofrenia y depresión no son una buena combinación con el trastorno explosivo intermitente" relataba excluyéndose de la narración. Finalmente entendí que Nea no era parte de mi imaginación o un delirio producto de mis ataques de ansiedad… siempre fui yo mismo, partido en dos.

"Tu talento musical era admirado por muchas personas, tu tocabas el violín y yo me hacía cargo del piano. Éramos parte de 'Black Order', una academia de música y filarmónica en la ciudad. Adorabas impartir clases a los recién llegados sonriendo siempre… Kanda heredó el Dojo de su padre y la casa en la que vivimos, él era maestro de Kendo y artes marciales. Ambos comenzaron a vivir juntos desde que cumpliste 17 años a pesar de haberse conocido desde muy pequeños…"

Las imágenes de esas vivencias comenzaron a llover sobre mi mente a medida Nea me explicaba más detalles, algunos íntimos y otros más superficiales de mi relación con Yuu, mi padre y nuestros amigos…

Pero aún faltaba algo…

Ese algo era lo que nos ha llevado a este punto.

"El amor que ambos se profesan era lo más puro y fuerte que había visto… pero así como las caricias y besos podían ser suaves y cálidos, las peleas eran todo un drama… yo mismo provoqué varias de ellas, confiándome demasiado del límite de paciencia de Kanda antes de explotar en ira"

Sus palabras me tomaron por sorpresa, varias preguntas presionaban mi cabeza, provocándome dolor, quería saber más…

Pero tal y como dijo antes…

luego me arrepentiría de saber la verdad…

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*V-chan aparece con un elegante retraso*

El final de esta historia se ha alargado más de lo que pensé así que me veré obligada a hacerlo en dos partes pues los capítulos de este fic son principalmente cortos. (Supongo que eso no les afecta en nada) *guiña el ojo*

¡Por fin se sabe qué tipo de enfermedades mentales padece Allen, además de la revelación de Kanda y el trastorno intermitente! (enfermedades que explicaré más a fondo en la parte II)… hasta yo me siento mal sabiendo que mi pobre niño albino ha pasado solito en delirio, locura y amnesia *llora*

La segunda parte del capítulo final la estaré publicando el sábado ya que en este momento estoy un poco ahogada en tareas.

Dato Extra:

El apócrifo en su figura humanoide es el monstruo que Allen describe siempre, representa el espíritu o ángel de la muerte y le ha acompañado desde el día del accidente y su pérdida de memoria.

Lo que está afectando a Allen en estos momentos en un fallo simultáneo en sus órganos internos… el accidente dañó mucho su cuerpo, condenándolo a consumir una gran cantidad de medicamentos sumados a los que ya toma para su tratamiento psiquiátrico.

Kanda sí se vio afectado por el accidente al igual que Allen, solo que en menor medida.

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… y nos leemos en unos cuantos días ^^

夢を恐れるBy: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。