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Omake - "De nuevo tú"
A veces sentía que no era de gran ayuda para sus amigos, el no ser poseedora de magia le daba desventaja. Pero entendía que existían otras cosas en las que podía apoyar. Era algo que tenía claro, sin embargo, no podía evitar sentirse un poco abatida cuando Sakura estaba todo el día entrenando mientras ella cumplía con sus obligaciones familiares. Dejó caer la revista que tenía en manos y se levantó del escritorio que la tenía prisionera. No. No podía dejar a su querida amiga sola, así que tomó su bolso y salió apresurada, le confeccionaría nuevamente un traje hermoso para que luciera la belleza que desprendía.
El camino a la mansión Li lo sabía de memoria, el pasar tiempo con Meiling era de ayuda, aunque el hecho de que ella era una completa extraña en su mundo, le impedía acompañarla a los últimos lugares que concurría. Aparcó el auto e hizo su anuncio, no tardaron demasiado en darle acceso e indicarle que la joven Kinomoto se encontraba en los amplios jardines de la mansión. Siguiendo las instrucciones se adentro en uno de los pasillos, fue entonces que lo vio. Un pequeño rubor cubrió sus mejillas y su corazón comenzó con un ligero danzar. No quiso interrumpir su concentración, y entonces se permitió observar un poco más. Era consciente de su sentir, porque nuevamente había surgido aquel sentimiento que hace años tenía por él. Siempre le pareció algo gracioso que sintiera esa atracción por el joven, pero entendía por qué se había fijado en él, prácticamente era alguien que contaba con un corazón justo y de extrema nobleza. Se había convertido en su prototipo de hombre que deseaba en un futuro.
-Daidouji. -La llamó al verla de pie un poco perdida. -No sabía que estabas aquí, ¿tienes mucho de haber llegado?
-¡Oh! No, para nada. Me dirigía a los jardines, Sakura está ahí.
-Ah, sí. Está entrenando, ¿van a salir?- Cuestionó con un poco de curiosidad.
-No precisamente, pensaba en robármela por unas horas. Claro, si es que no tiene nada que hacer.
-Están por terminar, te acompaño.
-No es necesario, es mejor que sigas descansando.- Sugirió al ver cómo hacía una pequeña mueca de dolor al levantarse de su lugar.
-¿Descansar? Lo que necesito es moverme de aquí, todo el día me observan. Lo detesto.
-¿Demasiada vigilancia?- Cuestionó y vio asentir al joven. –Vaya, creo que entiendo a lo que te refieres. No poder hacer nada porque tienes a medio mundo siguiendo tus movimientos.- Rió al recordar que ella siempre contaba con sus guardaespaldas. –Pero, sabes, siempre hay trucos para escapar.
-¿Lo dices por experiencia?- Asintió la joven. -Bueno, supongo que los hay. Pero en esta mansión hasta las paredes escuchan.
-Oh, pequeño detalle. No lo tomes a mal, tu familia lo hace porque se preocupa por tu bienestar. Es algo que demuestra cuán importante eres para ellos, ¿no crees?
-Sí, lo sé. ¿Siempre tienes las palabras correctas?
-Debo tener al menos un don con ellas. En estos momentos sé que no puedo ser de ayuda para Sakura; nuevamente lo único que puedo hacer es brindarle mi confianza y apoyo.
-¿Por eso has venido?- Chasqueó la lengua. –No has cambiado en lo absoluto. Me impresiona tu madurez. Siempre velando por el bienestar de Sakura, inclusive en aspectos que los demás no logramos considerar. Puedo notar que sigue siendo una persona muy importante para ti.
-Sí, Sakura es muy importante para mí.- Suspiró y dirigió la vista a la puerta que daba al jardín. –Es como la hermana que nunca tuve, así que tengo que velar por ella. Es tan despistada que no se percata de muchas cosas que suceden a su alrededor. Como el hecho de que mueres por ella.- El joven se atraganto un poco y dirigió la vista a la morena. -¿Acaso me equivoco? Ves, estoy en lo correcto, eres tan fácil de interpretar.
-Dices las cosas tan a la ligera.
-Pero no me equivoco, ¿cierto?- Insistió de nuevo, quería una afirmación de su parte. –Estamos igual que hace años, ¿no es así?
-Hace años, yo sólo quería saber si era correspondido. Hoy no me importa en lo absoluto.- Apretó los puños. –No podría vivir en paz si algo le llega a suceder, ¿eso responde tu pregunta?
-Tal cual lo dije, eres alguien sumamente noble. Pero, ¿te has preguntado si ella no desea lo mismo? Dime, ¿crees que pueda vivir sin ti?
-¿Tú podrías vivir sin esa persona especial? Sakura, es esa persona para mi. Si ella no está, no me lo perdonaría.- Vio su rostro con un pequeño ceño fruncido, podía notar su molestia, y algo en su corazón se oprimió. –No pude protegerla y por mi causa, ella casi pierde la vida. Por eso, no me importaría morir. Ser correspondido en estos momentos es algo que no tiene importancia para mí, sólo el mantenerla viva es trascendental.
-Entiendo, sé a lo que te refieres. Siempre he pensado que si esa persona es feliz, yo seré feliz aun si no es a su lado. No importa. Supongo que es algo similar.
-Nunca hablas acerca de ello.- Mencionó curioso. –Siempre prefieres su felicidad, pero ¿no piensas arriesgarte alguna vez?
-No, no podría.- Rió por la ocurrencia del joven. –Mi caso es un imposible.- Notó la mirada curiosa y siguió. –Él tiene a su persona especial y es correspondido, aunque es un poco bruto. Pero es una realidad que no puedo aspirar a nada, así que sólo me permito velar por el bienestar de ambas personas. Aun si no puedo ser de gran ayuda, siempre existirá alguna palabra que pueda dar de aliento.
-Creo que deberías intentarlo, al menos una vez.
-De ninguna manera, he aprendido que debo seguir y buscar alguien que se adecue a mi. Que tenga mis mismos gustos, y podamos entendernos a la perfección. Dejar de lado aquellos hombres que estén ocupados.
-Aún no sé mucho acerca de ti, pero pienso que tal vez no te has dado cuenta y está cerca. Eres tan observadora con los demás que puede descuides un poco de ti.
-Oh, ¿en serio crees eso?- Llevó su mano para cubrir su pequeña risa. Ver a Li intentando darle un consejo con tintes románticos era algo que guardaría por siempre en su memoria, podía ver que le causaba un poco de incomodidad pero era como un niño revelando un pequeño secreto. -Y podría preguntar, ¿quién te viene a la mente?
-Siempre pensé que quizás tú y Eriol podrían llevarse bien…- La cantarina risa de la joven hizo que fijara su vista en ella, ¿acaso había dicho algo gracioso?
-¡Ay, Li! Que ocurrente eres.
-¿No? Los dos son iguales, creo que se entenderían de maravilla. Les encanta ser misteriosos y manipular a las personas a su antojo.
-Hiragizawa, es un buen chico, pero te acabo de mencionar que no me fijaré en hombres ocupados.
-¡¿Qué?! ¿De qué hablas?- La sorpresa del joven le recordó nuevamente lo despistado que era en asuntos del corazón, era tan propio de su personalidad, tanto, que no lograba entender aquella faceta que vio una vez en la cafetería. -¿Está saliendo con alguien? Ese canalla, no me ha dicho nada.
-Te llevo años de ventaja en estos temas Li. No es necesario que lo diga, puedo notar que su corazón se inclina hacia un lado, y lo mejor, es que me da la impresión que esa persona también le corresponde.
-¿De quién se trata?- Preguntó más nervioso que curioso. Dirigió su vista a los dos jóvenes que seguían entrenando ¿acaso…? Rió nuevamente, había cosas que no cambiaban. Le pareció cómico porque ambos castaños seguían teniendo sentimientos mutuos, tendría que ayudarlos a que se confesaran otra vez, pero en esta ocasión insistiría en que fuera su amiga quien diera el primer paso. Al menos ese regalo le daría al joven que mantenía oculto en su corazón.
Era un amor que desde el inicio se percató de su existencia, pero del mismo modo sabía que era algo imposible. Él tenía demasiadas cualidades que le gustaban, al inicio quiso creer que podía cambiar, pero notó todas las diferencias que tenían y que era un chico que necesitaba de alguien especial que abriera su caparazón. Por esa razón cuando se dio cuenta de sus sentimientos hacía su amiga decidió ayudarlo, sabía que ella tampoco le era indiferente, sólo necesitaban un empujoncito. Sí, ella era feliz si él era feliz. Aun si no era con ella. Porque prefería que al menos uno de los dos pudiera extender esa sonrisa en su rostro, y él era quien más oportunidades poseía.
-De nuevo tú.
- Notas -
No supe donde colocar esta escena, así que viene directo al omake. Tomoyo está un poco olvidada, ¿no lo creen? Siempre me dio la impresión que a ella le gustaba Syaoran, por eso quise plasmarlo.
Sugerencias, tomatazo, pan, algo?
Todo es bienvenido.
