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Omake - "Foto"

El sol comenzaba a ocultarse y la temperatura se hacía más fría con el pasar de los minutos. Apenas habían terminado de entrenar, estaba agotada y con demasiada hambre, por eso su novio se dirigía a la cocina mientras ella tomaba asiento en la pequeña sala que daba al jardín. Tomó su celular y se dio cuenta que estaba sin batería, hizo un mohín porque se había olvidado de aquello.

-¿Sucede algo?- Pregunto antes de abandonar por completo la habitación.

-Syaoran, ¿me prestas tu celular? Necesito llamar a casa y el mío murió.

-Está en la chaqueta. Ah, le puedes decir a tu padre que le llevaré información que puede ser de su interés, por favor.- Vio asentir a su novia y emprendió camino de nuevo. -¿Necesitas algo más de la cocina?

-No.- Respondió mientras buscaba el aparato.

Se tardó más de la cuenta, Wei había insistido en prepararles un poco de chocolate, y lo agradecía demasiado porque con el frío era una excelente combinación. Ingresó y le pareció curioso que la castaña no se moviera de su lugar, al parecer estaba demasiado entretenida. Depositó la bandeja en la pequeña mesa frente a ella y logró divisar que se encontraba en la galería del dispositivo.

-Syaoran, no tenemos ninguna foto juntos.- Reclamó aún con la vista fija en el aparato. -Ni siquiera tienes una mi...a- La oración terminó siendo un susurro porque se dio cuenta de que estaba equivocada.- ¡¿Por qué tienes esta foto?!- Cuestionó sorprendida.

-¿De qué hablas?- Se acercó a ver lo que ella señalaba y, en cuanto le mostró la pantalla, recordó porqué no dejaba que nadie tocara su celular.- Ah…

-¡Li Syaoran! ¡No es justo!

-¿Qué?

-¡¿Por qué tienes una foto mía y yo no tengo ninguna tuya?!

-No recordaba que la tenía.- Mintió porque sabía perfectamente que la tenía, era su secreto mejor guardado, hasta ahora… Siempre que tenía oportunidad la veía, podrían considerarlo un pervertido pero le gustaba demasiado, todo en ella le parecía hermoso.

-Le dije a Tomoyo que no podía mostrarla a nadie, eres un pervertido.

-¡¿Qué?!- Se atraganto con el pequeño sorbo del chocolate que había dado. -¡No soy un pervertido!

-Tienes una foto mía en esta situación.- Le señaló de nuevo la imagen. -De seguro fue Tomoyo.

-Creo que tú, mi adorada Sakura, eres la pervertida por dejar que te tomen esta clase de fotos.

- ¡Ay no! Le dije a Tomoyo que la borrara.- Replicó mientras miraba nuevamente la foto. -No sé en qué momento la tomó, se aprovecha de mi ingenuidad. Bórrala.- Sentenció. -No quiero que la tengas.

-No la voy a borrar.

-¡Syaoran!

-Es la única foto que tengo tuya.- Respondió más tranquilo de lo que esperaba. -Además, yo creo que sales bien.

-Pero…

-No sé en qué momento Daidouji pasó un montón de fotografías tuyas a mi celular, pero ésta fue la única que no pude borrar… y no es lo que piensas.- La miró directo a los ojos y luego señaló el celular. -Creo que Daidouji cumplió con su objetivo en esta foto, transmitir esa sensación de algo sumamente puro, aún si no fueras tú conservaría la foto.

-No seas un pesado.- Replicó su novia. -En el preciso momento que encuentre una foto de otra que no sea yo se termina.

-No seas celosa.- Rió ante el mohín que hacía la castaña. ¿Quién la entendía? Primero no quería que tuviera su foto y luego se molestaba por la suposición de tener una foto de otra mujer. Atrajo su rostro para que le prestara atención. -Creo que nadie podría transmitir la esencia de pureza como tú, es todo un concepto. Sakura, tienes que ver más allá de la pose en la que te encuentras, los símbolos que colocó Daidouji, los colores, todo en conjunto; mira la posición de tus manos, el color de tu vestido se mezcla con los tonos pasteles del fondo. Es simplemente hermoso.

-¿Lo crees?

-Firmemente.

Tomó de nuevo el celular y se acercó a ella, ¿quería una foto? Pues la tendría. Un clic y listo.

Nota

Por alguna extraña razón no se subió como debería, acá va de nuevo.