-KYLO REN-

Kylo se encontraba en su habitación, sentado en un sillón que tenía a los pies de la cama. Tenía los codos apoyados en su piernas y las manos sujetaban la cabeza. Sentía mucha confusión, sentía mucho vacío, sentía mucha rabia y sentía muchas cosas más, ya innombrables en su cabeza. Todo por culpa de ella.

Esa última conexión le había dejado hecho polvo, le había consumido toda pizca de energía mental que le quedaba aquel día. Todo sucedió muy rápido y muy lento también. Podía oír su otro nombre en los labios de ella, llamándolo a la distancia, susurrando implícitamente una necesidad de auxilio. Él se había dejado llevar de nuevo por su voz. Y era eso lo que le hacía débil y frágil. No podía permitirse ningún tipo de dispersión de su ser ahora mismo. Necesitaba estar al cien por cien.

-Líder Supremo -sonó el intercomunicador de su habitación, la voz era del General Hux. -se requiere su presencia en la sala de comandos del puente este.

-¿Con qué propósito?-preguntó él molesto.

-Nos acercamos al planeta Hiojk, debe estar preparado para la reunión que tenemos con el Presidente Frittow.

-Ahora voy -dijo Kylo incorporándose y recogiendo lo necesario para aquella "reunión".

Kylo se acercó al puente este, junto con su casco, su sable y su capa en un brazo. Empezó a ponerse la capa, mientras el General Hux se acercaba.

-Líder Supremo, estamos a tan sólo una hora de aterrizar, y ya nos han informado de las coordenadas exactas.-dijo Hux acercándose a Keylo.

-Muy bien General Hux, y ¿ha trazado ya un protocolo? -preguntó Kylo mientras metía su sable en el cinturón.

-Nos han informado de que hay un comité de bienvenida, seguido de una recepción en el Palacio Central junto a los mayores mandatarios de este sistema, y se concluye con una cena de lujo. -comunicó Hux

-¿Quién va a acompañarme, además de ti? -preguntó Kylo.

-Había pensado que el Capitán Johnk y el Comandante Sertqop.

-¿Ninguna mujer? -preguntó Kylo confundido.

-Las condiciones de esta reunión son muy estrictas. En el comunicado informaron de la prohibición de mujeres o hembras en la reunión.

-Eso sólo me indica una cosa, General. -dijo Kylo poniéndose el casco.

-¿El qué? -preguntó Hux

-Esa "Reunión" -dijo Kylo haciendo el gesto de comillas con los dedos -va a ser un festival de inmoralidad y vicio.

-Eso me temía, señor -dijo Hux -informaré al Capitán y al Comandante de su deber de mantener la decencia.

Kylo esperó en el puente mientras el aterrizaje se llevaba a cabo. Podía ver el grandioso Palacio Central, construído en un material parecido al mármol, junto con columnas de oro. Estaba claro que ese planeta era el más rico de todo ese sistema.

Las intenciones de la Primera Orden para esta reunión eran muy sencillas. Realizar un acuerdo con el Presidente Frittow para que todo el sistema esté en cooperación con la Primera Orden. Eran planetas con muchos recursos minerales e industrias armamentísticas. El presidente Frittow ya fue un contribuyente de su abuelo. Por lo que estaba claro que su posición era con la Primera Orden y no con la extinta República y los rebeldes.

Al aterrizar, Kylo se reunió junto a Hux, Johnk y Sertqop en la puerta de embarque, junto a la rampa. Miró a los demás, iban vestidos con el uniforme oficial de la Primera Orden. Un uniforme elegante, distinguido pero no ostentoso.

-Sobre todo tengan cuidado con las bebidas -advirtió Kylo -no sabemos el grado de efecto en nuestros cuerpos.

-Sí mi Líder -dijeron al unísono los demás.

-Y tú Hux -se giró hacia el General -no te alteres con las esclavas, ya sabemos cómo acabaste la última vez… -le avisó Kylo

-No mi Líder, esta vez, no me excederé.

Los cuatro miembros de la Orden bajaron la rampa que les conducía a una alfombra negra con luces a los bordes. En ella esperaban varios nativos del planeta. Su apariencia era humanoide pero de color azulado, con grandes ojos y narices pequeñas. Tenían cabellos de diferentes colores, pero todos ellos eran de complexión atlética.

Dos mujeres con vestimentas típicas se acercaron con una bandeja de bebidas. Se pararon delante, se inclinaron y ofrecieron las bebidas a los miembros de la Primera Orden. Todos aceptaron una bebida, incluído Kylo, que se quitó el caso para poder beberla.

Siguieron adelante, andando por la alfombra que les conducía al Palacio, mientras a su alrededor habían nativos bailando y saludando a los invitados. Cuando por fín llegaron a las puertas del Palacio, unos sirvientes, con sonrisas en los labios, abrieron las dos grandes puertas.

Entraron al interior de una sala redonda, inmensa, llena de gente, llena de los dirigentes de los demás planetas del sistema. Otro sirviente se acercó a ellos para indicarles que podían dejar sus pertenencias en un guardarropa facilitado para los asistentes. Les indicó también dónde se situaban en la cena posterior.

-La Primera Orden, ¡por fín ha llegado! -se oyó por detrás de los miembros de ésta.

Un individuo con la misma apariencia que los nativos pero más voluminoso, vestido de manera más ostentosa y acompañado de dos hembras nativas con vestimentas provocativas y muchos adornos.

-Me presento señores, soy el Presidente Frittow de este planeta, y Jefe Supremo del Sistema Blonkt. Es un honor tenerles con nosotros.

-Yo soy el General Hux, éstos son el Capitán Johnk y el Comandante Sertqop -dijo Hux señalando a sus compañeros -y Él es el Líder Supremo de la Primera Orden, Kylo Ren.

-Un placer estar aquí, debo agradecerle su invitación y su confianza en la Primera Orden -dijo Kylo tendiéndole la mano.

-El placer es mío, usted es el nieto del Gran Vader, un gran aliado de nuestro sistema. Muy orgulloso estaría de ver en lo que se ha convertido.

-Le agradezco sus palabras -dijo Kylo manteniendo una postura firme.

-Hoy es un día de celebración, mañana hablaremos de negocios. Esta noche, disfruten. -dijo el Presidente haciendo una señal a un sirviente.

El sirviente llegó con otros dos sirvientes más que portaban unas bandejas con bebidas, y los acompañaban unas hembras con las mismas vestimentas que las que acompañaban al Presidente.

Todos cogieron un vaso con aquel brebaje que no sabían lo que era y se giraron hacia Frittow.

-Por una noche llena de placeres -gritó Frittow, mientras chocaban las copas.

Las cuatro hembras se acercaron a los miembros de la Primera Orden, cada una se fue con uno. Los demás se sentían cómodos junto a ellas. Pero Kylo estaba muy irritado. No le gustaban las esclavas sexuales, era algo que no iba con él. Había estado con alguna, en sus inicios en el lado oscuro, pero todo eso pasó a la historia cuando se centró en su cometido en la Galaxia. No tenía tiempo de distracciones y menos sexuales.

-Eres muy atractivo, nos lo pasaremos muy bien hoy, estoy deseando que termine ya el evento para irnos a la habitación -dijo la esclava agarrándose del brazo de Kylo.

Él no se apartó, ya que sintió cómo Frittow le estaba observando y no quería ser desconsiderado. Además debía comportarse de la manera que éste quería, para poder llevar a cabo las negociaciones. Aunque no se sentía cómodo, lo ocultó cómo pudo.

-Y… eh…¿cómo te llamas? -le preguntó Kylo mientras intentaba parecer normal y satisfecho.

-Mi nombre es Andulia pero me puedes llamar Andu -dijo ella mientras le acariciaba el brazo. -Y tú eres el Gran Kylo Ren, Líder Supremo de la Primera Orden.

-Correcto -dijo él dándole un sorbo a su bebida.

-Soy tan afortunada de acompañarle esta noche señor…

-Sí sí, gracias -dijo Kylo mientras miraba a su alrededor y observaba a los demás. -Cuéntame más sobre tí...Andu…

La esclava siguió hablando mientras él discretamente observada los pensamientos de la gente. Sobre todo quería controlar a sus compañeros pero necesitaba saber más sobre los demás invitados de aquel evento.

Cómo había dicho Hux, no había ninguna mujer, sólo las esclavas sexuales. Todas y cada una de ellas masajeaban, servían bebida, se reían y disfrutaban de la noche. Estar en ese lugar lleno de tanta gente y tanto alboroto hizo sentir a Kylo una especie de amargura, de aislamiento, de ausencia de algo. No quería empezar a dejar llevarse por aquellos pensamientos, ya que todos llevaban al mismo lugar...Rey pensó Kylo en alto en su mente.

Notó cómo la fuerza de ella estaba tranquila. Asumió que estaría descansando, durmiendo en donde quiera que estuviera escondida. Después de la conexión de ese mismo día, podía sentir una especie de enlace hacia ella. Ya no era Snoke quien los conectaba, era algo más. Ese enlace lo sintió cada vez que se conectó con ella en las otras ocasiones. Se desvanecía al terminarlo. Pero desde hoy, lo sentía cada vez que se concentraba y pensaba en ella.

¿Qué quería conseguir la fuerza conectándolos? ¿Por qué? Kylo no lo entendía. Se frustraba al pensar en ello, ya que no conseguía ninguna respuesta. Y por supuesto no había nadie al que consultar. Todos los demás Jedis estaban muertos o desaparecidos. No había nadie con quién poder hablar de aquello.

Si alguien podía tener respuestas, era la General Organa. Su madre, hija de Darth Vader. Pero claramente era una opción que ni se le pasaba por la cabeza intentar. Pensó que tampoco Rey debería decírselo a nadie. Era algo que debían ocultar, es más, era algo que debían evitar, pensó él.

-¿En qué piensas señor? -le preguntó la esclava, acariciando su pecho

-En nada concretamente, tan sólo repaso mentalmente algunos temas -dijo él intentando parecer normal.

-Tiene un cuerpo impresionante señor -dijo ella susurrando.

Kylo intentó mantener la compostura sin aparentar lo desagradable que le parecía aquello. Intentó pensar en droides, en armas, en naves, en todo menos en ella.

La cena de lujo se desarrolló de manera natural, los dirigentes bebían y comían sin cesar, y como el grado de las bebidas era alto, muchos comenzaron a comportarse de manera lasciva hacia sus esclavas. Muchos se fueron retirando hacia sus dormitorios, para continuar con la fiesta. Kylo se sentía mareado por la bebida. Podía ver a Hux bebiendo del hueco de los senos de su esclava, mientras ella se reía. Podía notar su excitación, por lo que alejó de su mente a Hux.

Su esclava estaba masajeándole los hombros, algo que él agradecía, ya que estaba muy tenso aquel día. La bebida ya le había embriagado, se sentía que ya no era tan dueño de sus actos. La esclava se le acercó al cuello para empezar a besarlo lentamente. Kylo quería que se detuviera. Pero no tenía fuerzas para intentarlo. La esclava lo condujo hacia un pequeño privado con un sofá y una cortina que concedía intimidad.

Él se sentó en el sofá, mareado, su cabeza le daba vueltas. La esclava se sentó encima de él, y empezó a desabrocharle la parte superior de su traje, dejando al descubierto el torso de Kylo.

Él no se zafó, aunque no quería seguir. Pero las caricias de ella se sentían muy agradables y reconfortantes. Su mente empezó a divagar. Pensó en ella, en cómo sería sentirla así. Intentó quitárselo de la cabeza. Pero no podía, ya que por su embriaguez no controlaba lo que pensaba.

-Rey…

-¿Qué quiéres ahora? ¿No ha sido suficiente por hoy?