Hermione salió corriendo del aula de D.C.A.O, sentía su respiración muy acelerada y su corazón palpitaba de forma frenética. Tanto que no vio el pie que alguien le puso hasta golpear sus rodillas en el suelo.

Se giró y vio a Malfoy con toda la rabia que tenía. No estaba teniendo un buen día, la clase le había recordado todos los horrores de la guerra y estaba muy nerviosa. Tampoco ayudaba el hecho de que Malfoy no parase de molestarla desde que habían llegado. Pero sin duda esto último había sido la gota que colmaba el vaso y Hermione sentía que no podía frenarse a sí misma.

-Sangre sucia, a ver si miramos por donde vamos- se carcajeo Malfoy mientras se levantaba.

-Eres un crío, madura- le dijo Hermione.

-Ooh, la sangre sucia nos ha salido respondona- dijo con una sonrisa ladeada.

-Por lo menos no soy un matón muggle cualquiera- le escupió hermione con toda la rudeza que pudo.

-¿Qué me has dicho? ¡Repítelo si te atreves!- dijo Malfoy mientras la miraba con furia y los puños cerrados.

-Que eres el típico matón muggle de colegio.

Nada más terminó de decirlo Malfoy la empotró contra la pared de atrás sujetándole por el cuello de la camisa.

-Si quisiera podría matar a cualquier muggle, incluidos tus padres en menos de 5 segundos así que no me compares- siseo Malfoy.

Hermione echa una furia por la mención de sus padres le dio una bofetada que resonó en todo el pasillo.

-¿Cómo te atreves...?- dijo Malfoy iracundo abriendo los ojos.

-A diferencia de ti no soy una cobarde.

-¿Y quien fue la que huyó del compartimiento del vagón?- Dijo con su típica sonrisa.

-Por lo menos yo luché por lo que quería, tu fuiste un cobarde que no pudo enfrentar a Voldemort ni siquiera reconocer o no a Harry, sigues bajo las túnicas de tus padres- le miró directamente a los ojos.

Malfoy no podía controlarse y sacó su varita, apuntándola directamente a la cabeza. En ese momento le daba igual ir a Azkaban, solo pensaba en ponerla en su lugar. No podía permitirse que le ningunearan de esa forma y menos una sangre sucia, el resto se le subiría al cuello. Que su familia hubiese perdido el respeto de la sociedad, no significaba que se lo pudiesen faltar.

-Repítelo si te atreves- le dijo todavía apuntándola con la varita totalmente serio y fuera de sí.

- ¡Ves, eres un maldito cobarde!- Le gritó Hermione, desafiándolo con la mirada.

-Cruc...- Empezó a decir Malfoy pero lo detuvo un grito que salió de la boca de Hermione.

Malfoy sorprendido la soltó y vio como caía al suelo, deslizándose por la pared hasta estar de cuclillas y cubriéndose la cabeza con los brazos, sin dejar de chillar. Era un grito estridente. Malfoy no sabía que hacer, había bajado su varita.

Él no había lanzado el hechizo, estaba seguro de eso, pero entonces ¿por qué Hermione estaba chillando y temblaba? Empezó a retroceder justo cuando una puerta se abría y guardó con rapidez su varita.

-¡Hermione!- Gritó una voz que conocía muy bien, era Potter.

-¿Qué es lo que ha pasado?-Preguntó Narcissa que se acercaba a su hijo.

-¿Qué es lo que le has hecho?- Dijo Harry empujando a Malfoy con el dedo.

-No he hecho nada, tu amiga está loca- se burló Malfoy.

-Draco- le advirtió su madre y éste bajó la cabeza.

-Madre, le juro que no la he tocado.

-¿Y que ha pasado?- inquirió mirándole.

-Estábamos hablando y de repente se ha puesto así-Era una verdad a medias, pero nadie lo sabría.

Para entonces Harry estaba arrodillado, tratando de tranquilizar a Hermione pero no lo conseguía. Lo bueno es que había dejado de gritar pero no les hablaba y se había sentado deparramándose en el suelo. Otros estudiantes empezaban a acercarse para ver que pasaba.

-Señorita Granger, ¿Qué le ocurre?- Preguntó Narcisa. Su hijo ante tal comentario bufó.

Pero Hermione no decía ni una palabra.

-Llévenla a la enfermería- ante la mirada de su hijo añadió- los dos. Yo iré a ver a McGonagall

Harry intentó cogerla pero era un peso muerto, las piernas no la sostenían. Tenía los ojos abiertos pero era como si mirasen a la nada. Iba a necesitar la ayuda de Malfoy.

Malfoy suspiró y se pasó un brazo de Hermione por detrás del cuello. Entre los dos consiguieron arrastrarla a la enfermería todo lo rápido que pudieron, sin mediar palabra.

-¡Poppy!- Grito Harry al entrar.

-Le he dicho muchas veces señor Potter que no grite en mi enfermería- dijo cuando apareció.

-Es Hermione, no sabemos que le pasa- dijo Harry tumbándola con ayuda de Malfoy en la camilla más cercana.

-Oh dios mío, que ha pasado

-No lo sabemos-contestó Harry dirigiéndole una mirada a Malfoy, claramente no se creía su historia.

La señora Pomfrey lanzó un par de hechizos y se dirigió a su despensa, de donde sacó un frasco.

-Esto lo hará-susurro Pomfrey mientras vertía el líquido en la boca de Hermione.

Tanto Harry como Malfoy esperaron por indicación de Pomfrey hasta que ella reaccionara. Al cabo de un par de minutos no más de 10 y no menos de 5, Hermione pestañeó y suspiró dejando escapar el aire que tenía contenido. A continuación unas lágrimas silenciosas cayeron por su rostro, ella no quería llorar pero fue una forma de liberar toda la tensión que había acumulado su cuerpo.

-Hermione...-susurró Harry mientras ella se enjuagaba las lágrimas.

-Harry- dijo mientras se levantaba a abrazarlo, le daba igual lo que pensara Malfoy.

-¿Te ha hecho algo?- Preguntó Harry mientras señalaba a Malfoy.

Negó con la cabeza.

-¿Estás segura?-preguntó Harry confuso, estaba seguro que había tenido que ver con él.

-Lo estoy, Malfoy... él no me ha hecho nada- dijo en voz baja para sorpresa de Malfoy.

Draco estaba sorprendido y en cierta forma aliviado, no sabía por qué no le contaba lo ocurrido. Si bien es cierto que no le había hecho nada y que ella si le había pegado, había estado apunto de lanzarle un cruciatus en medio del pasillo.

-¿Qué te pasó?- preguntó Harry.

-No fue nada, so-solo necesito que venga Luna, ¿podrías llamarla?

-¿Luna? Si, claro...ahora la busco y le digo que venga.

-Gracias Harry- Sonrió Hermione dándole un beso en la mejilla.

-Y tu Malfoy, sal de aquí, no me fío dejándote a solas con ella- dijo Harry mientras salía de la enfermería.

-Genial, gracias, así podré desinfectarme por haberla tocado- dijo Malfoy con una cara de asco dirigída a Hermione.

Malfoy no estaba seguro de que era lo que le había pasado a Hermione pero sabía que debía ser algo muy serio, puesto que ni a Potter se lo había contado. No obstante, le desconcertaba que llamase a Luna y no a Ron. Estaba seguro de que tras la guerra estaban saliendo.

Después de que pasara la hora de comer Luna llegó a la enfermería a ver a Hermione. Ésta supo que había pasado nada más verla sentada en la cama de la enfermería.

-Hola, Luna- saludó Hermione.

-Ha vuelto a pasar, ¿verdad?-Preguntó en un susurro.

-Si, hacía ya tiempo, pero...esta vez ha sido más fuerte- murmuro Hermione mirándose las manos.

-Deberías contárselo a Harry y Ron, se preocupan por ti.

-Ese es el problema, no quiero que lo hagan.

-Está bien, le diré a los Nargles que no digan nada- dijo mirando a la nada.

-Malfoy...me vio-dijo dubitativa.

-¿La cicatriz?

-No Luna, me vio teniendo un ataque de pánico, el más fuerte que he tenido- dijo Hermione avergonzada.

-¿Fue por él?-preguntó en un susurro.

-En parte sí, pero la clase de D.C.A.O no ayudó en nada. Tengo que pedirte un favor.

-Lo que sea- sonrió Luna.

-Si se esparcen rumores sobre esto...-dijo mordiéndose el labio-cuéntamelo antes de que pise un pie en el Gran Comedor.

-Oh, bueno, también podría pedirle a Nott que vigilara a Malfoy, aunque.. dice que es difícil de manejar.

-¿Nott?-Preguntó confusa.

-No, Malfoy es el difícil. Es fácil hablar con Nott.

-Me refiero a que no sabía que hablabas con Nott.

-Empezamos a ser amigos después de la guerra, aunque yo siempre supe que era bueno- dijo Luna con una gran sonrisa.

Hermione no contestó. No podía imaginar que alguien que se juntara con Malfoy fuese mínimamente agradable, además recordaba haberlo visto del lado de Voldemort. Aún así, no le preguntó nada a Luna, sabía que era una chica inocente pero eso no la hacía ingenua.

-Señorita Granger, voy a mandarle a sus padres una carta explicándoles lo sucedido- interrumpió Pomfrey.

-No- dijo Hermione con voz elevada pero que no dejaba lugar a discusiones.

-Es mi deber, señorita Granger. McGonagall me ha pedido que lo haga.

-Voy a hablar con ella, espere hasta entonces por favor- suplicó- Luna, lo siento pero me tengo que ir.

Hermione salió corriendo hacia el despacho de McGonagall. Si Pomfrey acababa de recibir una carta, era porque estaba en su despacho. Lo que no sabía es si la ahora directora de Hogwarts había cambiado la contraseña del despacho de Dumbledore pero era algo que tenía pensado averiguar después. Si la había cambiado ya pensaría en algo.

Por suerte la contraseña seguía siendo "Caramelo de limón", sonrió al recordar a Dumbledore. No obstante, estaba segura de que McGonagall iba a cambiar la contrasella después de que ella entrase sin permiso.

Respiró profundamente, se arregló la túnica y empezó a subir las escaleras de caracol que conducían a su despacho.

Tocó la puerta y entró decidida a hacer lo que fuese para que esa carta no llegase a sus padres.

-Señorita Granger- dijo una muy sorprendida McGonagall.

-No puede contárselo a mis padres- dijo Hermione completamente seria nada más llegar.

-Señorita, es obligación del colegio informar a los padres de lo que les sucede a sus alumnos- dijo mirándola a los ojos- Un ataque de pánico no es algo que podamos ocultar- sentenció.

-Si lo hace, no me dejarán volver- dijo elevando la voz-después de la guerra me costó mucho convencerles.

-Señorita Granger, ahora no es un buen momento para discutir esto, le pido que salga de mi despacho.

-No- volvió a decir seriamente- No, hasta que me diga que no lo hará.

-No puedo hacer eso.

-Usted no lo entiende, necesito estar aquí. Necesito terminar mi año. Hay muchas cosas que tengo que hacer- dijo mientras notaba que los ojos se le llenaban de lágrimas.

McGonagall suspiró y la miró fijamente.

Hermione sabía que estaba rompiendo más normas de las que debía. Sin duda iba a ser castigada por entrar a su despacho así y a exigirle como lo estaba haciendo. Pero un castigo era preferible a no poder pisar Hogwarts ni el mundo mágico. Sus padres le habían exigido que no se metiera en problemas y que ante el menor indicio volvería a casa. Hermione estuvo de acuerdo pero sin duda las cosas no estaban saliendo bien desde el primer día, sobretodo por culpa de cierta persona.

-Dígame una cosa, ¿El señor Malfoy tuvo algo que ver?

-No, simplemente no he podido dormir bien estos días- mintió, aunque en parte era cierto. Tenía pesadillas todas las noches.

-De acuerdo, no le haré saber nada a sus padres con dos condiciones.

-Lo que sea- se apresuró a decir Hermione.

-En primer lugar, si vuelve a tener otro episodio, avisaré a sus padres de inmediato.- Hermione asintió.- En segundo lugar, quiero que usted y Malfoy sean compañeros en todas las clases que compartan- Hermione abrió los ojos como platos, era una pesadilla.

-¿Qué?- Gritó alguien desde el otro lado de la habitación.

Hermione no se había dado cuenta de que hubiese alguien más. Cuando se giró vio a Malfoy de pie al otro lado del despacho.

Malfoy sin duda había estado callado, sin perderse ningún detalle. Era consciente de que Hermione sabía que él no estaba allí y quería aprovechar la situación para reírse después de ella. Pero sin duda no se esperaba ese castigo.

McGonagall antes de que entrara Hermione estaba pensando en un castigo para él, porque si bien sabía que no la había atacado con ningún maleficio, si que era consciente de como se estaba comportando con un par de alumnas, especialmente con Hermione Granger, por lo que le había recriminado por su actitud con ella en el Gran Comedor y en los pasillos.

-Acepto- dijo Hermione para la sorpresa de ambos.