Harry, Ron y Hermione fueron los primeros en llegar a la clase de pociones. Ron iba a sentarse con Hermione hasta que ésta le contó que debía sentarse con Malfoy por orden de McGonagall. Ron aunque extrañado lo entendió y se sentó con Harry justo en la mesa de delante, temiendo ambos por como sería la clase.
Los alumnos de Slytherin fueron los últimos en llegar. Seguidos de ellos entró el profesor Snape y cerró la puerta, dando por comenzada la clase.
Hermione se tensó cuando Malfoy retiró la silla para sentarse pero ninguno dijo nada ni se miraron.
-Veo que nuestra celebridad ahora es un héroe- dijo Snape con el mismo tono de aquella primera vez que tuvieron clase. Harry lo recordaba muy bien pero no dijo nada, simplemente se tensó mientras los Slytherins reían.
Snape miraba a Harry con su sonrisa burlona y llena de suficiencia. Harry le devolvió una mirada de desagrado e impotencia.
-Vaya, veo que tenemos una combinación inusual- dijo Snape remarcando la última palabra mientras miraba a Hermione y Draco.
-Es por McGonagall- dijo Malfoy con desagrado.
-Soy consciente de ello- añadió el maestro de pociones- Y Potter- dijo dirigiéndose de nuevo a él- No crea que le voy a tratar de forma diferente por haber salvado al mundo mágico- dijo de forma teatral y exagerada.
-Tampoco lo esperaba- dijo mirándole fijamente.
Claramente las sospechas de Harry y Ron se habían cumplido. Iba a ser otro año igual en pociones, nada había cambiado después de la guerra respecto a su relación con ellos y Snape pensaba tratarlos como siempre había hecho, disfrutaba con ello.
-Hoy vamos a preparar una poción herbicida, cuya finalidad es dañar o matar alguna planta- Dicho esto se giró y con un golpe de varita aparecieron las instrucciones en la pizarra.- Comiencen, tienen hora y media- miro al aula y añadió- sin fallos.
-Iré a por los ingredientes- le dijo Hermione a Malfoy pero éste no contestó.
Draco la siguió con la mirada hasta que terminó de escoger los ingredientes, en sus ojos podía verse un brillo de curiosidad.
Hermione se dispuso a colocar los ingredientes ordenadamente entre la mesa de ella y Draco. Comenzó a leer las instrucciones en voz alta y a ejecutarlas. Malfoy no decía ni hacía nada. A Hermione le daba igual y no le preocupaba, comparado a trabajar con Ron o Harry, era incluso más fácil hacerlo sola. Lo lamentaba por sus amigos pero siempre que estaba con ellos tenía que vigilarlos para evitar que errasen con algún ingrediente o el tiempo de cocción.
Draco por su parte simplemente miraba al frente, viendo el trabajo de Hermione de reojo por si tenía que intervenir. No quería involucrarse demasiado con ella, estar a su lado era más que suficiente pero no iba a dejar que sus notas bajasen porque metiese la pata. Su orgullo Malfoy no lo permitía, debía ser el mejor. No obstante, por una parte confiaba en las habilidades de la sabelotodo pero otra deseaba que se equivocase para echárselo en cara.
-Potter, con estas pociones no podrá salvar a nadie ni nada - dijo Snape haciendo desaparecer el contenido de su caldero, Ron ahogó un grito- A este paso perderá su título de héroe- dijo con los ojos en blanco.
-Tampoco lo necesito- masculló Harry.
Snape lo miró con una sonrisa ladeada pero no dijo nada más.
-¿Qué hicimos mal? - murmuraba Ron.
-No lo se, pero ahora ya no nos da tiempo a terminarla.
-¿Crees que nos quite puntos?
-¿Acaso lo dudas Ron?
Harry decidió ver como lo llevaba su amiga. Sabía que estar con Malfoy era algo difícil para ella. Aunque no se lo dijese, Harry sabía que ella al igual que él había tenido pesadillas sobre la guerra y aquel día en la mansión de los Malfoy. Harry aún las tenía, a veces escuchaba las voces de Sirius y sus padres, otra veces veía a gente morir ante sus ojos como sus amigos o simplemente moría él.
Aquel verano después de la guerra, se habían despertado unos a otros con las pesadillas que cada uno tenía. No había noche en la que alguno de ellos o incluso los tres se despertaran a gritos o llorando. Habían compartido esos momentos íntimos entre ellos tres tan solo una semana.
Ron a pesar de haber perdido a Fred, era el que poco a poco iba superando las pesadillas. Apenas las tenía ya, estaba superando su duelo. Aunque eso no significaba que no hubiese día en el que echase de menos a su hermano y maldijese a los Malfoy.
Cuando Harry se giró al fin, vio a una Hermione sonriente y feliz como hacía tiempo que no veía mientras preparaba su poción, ella sola.
-Está sonriendo- dijo Ron con sorpresa- está loca.
El profesor Severus diez minutos antes de finalizar la clase fue mirando los calderos. Se deleitaba con los numerosos fracasos de Gryffindor y ante los fallos de Slytherin simplemente hacía la vista gorda.
-5 puntos menos para Gryffindor, por la poción más desastrosa de la clase Potter y Weasley.
-Ni siquiera hemos podido terminarla por su culpa-le susurró Ron a Harry.
-5 puntos para Slytherin por la poción más correcta- Dijo al ver el caldero de Hermione y Malfoy.
-Pero profesor, Malfoy no hizo nada, la hice yo- protestó Hermione.
-Y eso hace que no le quite otros 5 puntos a su casa, era una poción en pa-re-jas- sentenció Snape.
Hermione a pesar de que se había cruzado de brazos indignada sonreía.
-¡Es increíble, después de todo sigue igual!- Se quejó Ron al salir.
-Hermione, ¿Por qué estás de tan buen humor? -Inquirió Harry.
-Pues, porque Snape es igual. Su clase ha sido igual que siempre, como si la guerra no hubiese pasado y como si no hubiese cambiado nada. Me gusta eso, la normalidad. Echaba de menos algo cotidiano como esto- dijo con una sonrisa.
-Nos ha quitado puntos-dijo exasperado Ron.
-Por eso mismo, siempre lo hace, nada ha cambiado.
-Eso es innegable, su gusto por quitarnos puntos no ha disminuido nada.
Harry se sentía un poco herido. Una parte de él quería que su relación con Snape hubiese cambiado aunque sea un poco, era el único nexo vivo entre sus padres, su padrino y él. Pero sabía que el hecho de conocer sus secretos no tenía porque cambiar su relación. Snape siempre lo había protegido pero aún así lo odiaba por ver a su padre reflejado en él, y eso le dolía, aunque no era algo que iba a admitir ante sus amigos. Así mismo, se sentía decepcionado con su padre. Le quería pero no podía perdonar lo que en sus años de juventud él y sus amigos, incluyendo a su padrino le habían hecho a Snape. Harry pensaba que ellos fueron los que sin duda empujaron a un joven Snape hacía el camino oscuro. Lily, su madre siempre había sido el ancla que lo mantenía al lado de la luz, el correcto. Probablemente fue ella, la que había hecho que su padre cambiase.
...
-Vaya Draco, otra vez por aquí- Dijo Myrtle la llorona coqueta cuando vio que ingresaba a los baños.
Malfoy simplemente la ignoró. Desde aquella vez en 6º año, venía a los baños cuando necesitaba estar solo, le proporcionaban tranquilidad. Incluso la presencia de esa fantasma escandalosa le llegaba a reconfortar.
-No sabía que habías vuelto- dijo con una sonrisa- hoy no estamos solos- le susurro con una risa coqueta.
-¿Quién hay? - preguntó Draco.
-Oh, es una chica muy guapa- hizo una pausa y miró a draco bajo sus pestañas- pero si te digo donde está me pondré celosa- suspiró.
A Malfoy le molestaba que alguien frecuentase aquel baño, era su sitió de paz. Quería asegurarse de seguir pudiendo ir, por lo que quería espantar a aquella chica para que no volviese y así no tener que preocuparse por comprobar los baños cada vez que fuese. Estaba seguro que sería alguien de primero o segundo año.
-Sal, mientras lo digo a buenas- dijo Malfoy con un tono frío.
-Deberías salir, se enfada con facilidad- dijo Myrtle con una triste y suave voz.
-Dice que saldrá si te pones de espaldas- dijo divertida.
-Entonces no debe ser tan guapa.
-Dice que alguien le ha lanzado un hechizo y le han salido granos, aunque yo no los veo- dijo riendo.
-Solo 5 segundos- sentenció y empezó a contar.
En cuanto empezó la cuenta atrás vio salir a una chica corriendo a la que se le cayó un libro al pasar por su lado. Lo primero que pensó es que no era de primer o segundo año, probablemente sería de 6º o 7º por su altura, así que debía conocer a aquella chica, eso le divirtió.
Al coger el cuaderno y pasar la primera página leyó:
Propiedad de H. Granger.
7º año.
Si lo encuentras, devuélvelo sin leer.
Malfoy no paró de sonreír maliciosamente al leer esas líneas. Al pasar la página se dio cuenta de que era un diario. Solo había tres páginas escritas y pudo comprobar por la fecha de inicio que empezó a escribir con su llegada a Hogwarts.
Sin perder el tiempo Malfoy lanzó un hechizo con el cual duplicó el diario. De esta forma, Hermione podría recuperar el suyo y él podría leer todo lo que contuviese el diario, incluso lo que fuera escribiendo más adelante. Era irónico que otra historia comenzase en aquellos baños debido a un diario.
Se lo guardó en su bolsa al escuchar unos pasos corriendo y con una sonrisa ladeada esperó a que llegase Hermione detrás de la puerta.
-Buuh- dijo cuando la vio pasar por la puerta.
Hermione se sobresalto.
-¿Has visto mi...?- se detuvo al ver lo que sostenía Draco en sus manos.
-¿Esto? Sí, lo he visto.
-¿Lo has leído?- dijo arrebatándoselo de las manos.
-Claro que no, no me interesan tus chismes Sangre sucia- soltó Malfoy mientras Myrtle comenzaba a llorar escandalosamente a la vez que llamaba a Malfoy.
Malfoy había encontrado algo nuevo con lo que molestar a Hermione. Pensaba utilizar muy bien el diario y leer todas sus entradas para meterse con ella y quien sabe, divulgar parte de la información. Solo de pensar en lo que podría haber en ese diario y en lo que podría hacer con él, le había levantado el estado de ánimo.
Estaba impaciente porque llegase la noche y pudiese leer lo que contenía el diario sin ser molestado.
