Hoy lo he visto. Buscaba a mis amigos y estaba en un vagón con los suyos. No pude evitarlo y me congelé al mirarlos. Espero que no se dieran cuenta de mi nerviosismo.
Ron sigue triste por la muerte de Fred. Harry lo está también, creo que aún se siente algo culpable, aunque lo oculta. Y yo, yo sigo atascada, probablemente más que ninguno. Me culpo por la laguna de mis padres. Mis pobres padres a los que tuve que borrarles la memoria. Tendría que haber huido con ellos. Eso es lo que a veces pienso y luego me culpo más aún.
Hoy he visto a los Thestral y preferiría no haberlos visto nunca. Me entristece que chicos de 13 años puedan verlos.
Estaba muy contenta con la vuelta del profesor Snape y el resto de profesores pero tiemblo por las clases de D.C.A.O. Temo más ese apellido que a Voldemort, todo lo que ocurrió en su casa... no he podido olvidarlo. Sigo teniendo pesadillas, sigo sintiendo el dolor y sigo ocultando la cicatriz del brazo de la que me avergüenzo.
Aún así, se que ellos no tuvieron la culpa. Fue solo Bellatrix, pero es tan difícil separar las cosas, cuando por ideales son iguales...
Draco leyó la primera página del diario. Sabía que podía herirla facilmente con la guerra o recordándole la tortura de su tía. Pero para él, también era difícil sacar a relucir esos temas. Era recordar su pasado como mortífago. Aún así, podría echarle en cara lo de sus padres, sabía por su reacción del otro día que le molestaba que hablasen de ellos. También podría exponer su cicatriz en el Gran Salón o en los pasillos para humillarla delante de los demás. No sabía que le hubiese quedado marca pero estaba seguro que era la que le había hecho su tía.
Sonrío al recordar que temía a su familia. Aunque fuese por el miedo los respetaba y eso le hacía sentir satisfecho. Pasó la página para seguir leyendo.
Ha vuelto a pasar. Ha sido el peor. Y él lo ha visto. Me ha visto.
No ha sido culpa suya. Tampoco de su madre. Ha sido mía.
El tener que recordar la maldición cruciatus, lo que produce me ha sumido en el recuerdo como nunca, lo he vuelto a sentir tan desgarrador como la primera vez. Y hoy igual que aquella vez he deseado morir. Pero no lo he hecho. Se que Harry lo ha pasado mal, él ha sufrido todas las imperdonables, pero es más fuerte que yo. Yo no he podido.
¿Siempre voy a tener que revivirlo cuando vea a la profesora Malfoy? ¿Nos va a hacer recordar los horrores de la guerra siempre? Ella no me hizo nada, no quiero temer las clases, quiero que termine el dolor que siento.
Casi tengo el ataque de pánico en medio de clase. Sentía que me ahogaba pero el estúpido de Malfoy se ha interpuesto. Me ha insultado como siempre y me ha dolido como siempre pero me he defendido como siempre también. El nerviosismo que tenía, la tensión acumulada, la falta de aire y el ataque a mis padres ha hecho que pierda la calma y lo he insultado. Me arrepiento. Quiero terminar cualquier conflicto, pasar página, pasar desapercibida pero no me deja. Siempre se pone en medio. Desde que he llegado no ha dejado de insultarme y molestarme. ¿Por qué? ¿Es por qué soy una sangre sucia? Hacía tiempo que no me hacía esa pregunta.
Cuando levantó su varita contra mi, sentía que desfallecía, los recuerdos de la guerra me asaltaban. Pensé que quizá él también grabaría una cicatriz. Pero no lo hizo. Iba a lanzarme la maldición cruciatus y ya no pude más, el pánico se apoderó de mí y el dolor vino a mi tan rápido como si hubiese lanzado la maldición, volví a sentirlo, volví a sentir como se marcaban en mi piel cada una de las letras.
Si le contase esto a Harry, ¿Qué pensaría?
Si mis padres se enterasen, claramente abandonaría el colegio. Y para evitarlo, soy capaz de aliarme con el mismísimo diablo. Porque se que mi lugar está en el mundo mágico. Aunque ya no se si en el Ministerio o en San Mungo.
Malfoy observaba como partes de la tinta estaban emborronadas, sin duda mientras escribía había llorado. Hermione era la más aseada y sus trabajos nunca tenían un tachón, eso era algo que hasta Malfoy sabía.
No obstante no supo como sentirse al leer aquello. Llegaba a sentir culpabilidad al leer algo tan íntimo, exponía sus debilidades y preocupaciones libremente en cada línea. Era demasiado privado, más de lo que él nunca se atrevería a expresar.
Ahora sabía con claridad lo que le ocurría a su eterna enemiga. Algo que ni Potter sabía. Por un momento pensó en compartir públicamente esa página del diario pero en seguida desechó la idea, sería demasiado rastrero hasta para él. Se lo guardaría y si algún día necesitaba echárselo en cara lo haría. Por ahora, podía usar otras cosas como su cicatriz.
No quería admitirlo pero también sintió alivio al sentir que no lo culpaba por la guerra como prácticamente todo Hogwarts. Sabía que Potter había intercedido por ellos pero no era lo mismo. Porque él era San Potter, tan altanero que no podía evitar meter sus narices para salvarlos y darse el crédito por otra hazaña. Malfoy lo detestaba por eso, detestaba que los culpasen o les mirasen con pena.
Pasó la página para leer la última entrada, mucho más corta que las anteriores.
Hoy ha sido un día maravilloso. A pesar de haber tenido que estar con él.
La clase de pociones me ha transmitido unas vibraciones positivas para todo el día. Lo siento por mis amigos, pero que Snape siguiese así es justo lo que necesitamos. La tranquilidad y la rutina. Lo predecible.
La biblioteca seguía como siempre, ese olor maravilloso a papel, tinta, libros e incluso polvo. Mi santuario había permanecido intacto a la guerra.
Gracias a eso siento que puedo seguir, con las pilas recargadas.
A Draco no le extrañaban las líneas de la chica, eran muy propias de la sabelotodo que conocía, no como las anteriores líneas que mostraban a una chica desconocida para él.
Con un plan a medio formar cayó profundamente dormido.
...
Harry veía como la figura de Ginny se alejaba.
Todas las noches desde que habían llegado le acompañaba a la piedra traslúcida. A veces también venía Ron. Se escapaban con la capa de invisibilidad y volvían con ella.
Pero esa noche había luna llena. Harry sentía que necesitaba quedarse más por Remus y Ginny ya estaba cansada. Así que con un simple beso y con la promesa de que no tardaría en ir a la cama se habían despedido.
Su relación con Ginny continuaba desde que había terminado la guerra. Habían sido el uno para el otro pilares en los que sostenerse. No eran muy acaramelados, pero se sentían cómodos juntos, compartiendo momentos íntimos que se reservaban para ellos. Los dos eran muy tímidos en este aspecto. Pero se querían y se respetaban. La verdad es que ambos se entendían muy bien.
-¿Estamos sentimentales Potter?- escuchó a sus espaldas y antes de girarse ya sabía quien era. No era tampoco la primera vez que le había hecho esa pregunta, lo recordaba muy bien.
-¿Qué hace aquí señor?- Preguntó Harry con voz cansada. Quería estar solo. No quería pelear.
-¿Usted que cree? Estoy de guardia.
-¿Y va a quitarme puntos otra vez?-Inquirió Harry mirándolo fijamente.
-Veo que no has perdido el descaro de tu padre en este tiempo, Potter.
-Iré a los dormitorios- dijo cogiendo la capa de invisibilidad.
A Snape le pareció extraño que Harry no le hubiese contestado como siempre hacía, sobretodo cuando mencionaba a sus padres.
-Espere Potter- dijo cogiéndole del brazo cuando iba a ponerse la capa.
-Si va a quitarme puntos o a castigarme, hágalo ya- dijo sin mirarle a la cara. Snape frunció el entrecejo en cierta forma confuso.
-Míreme- ordenó pero Harry simplemente intentó soltarse sin éxito. Snape estiró de él y le obligó a darse la vuelta, para descubrir como Potter intentaba contener algunas de las lágrimas que caían por su rostro.
Permanecieron callados. Snape confuso viendo los ojos de Lily o más bien los ojos de su hijo empañándose de lágrimas. Él no había dicho nada para herirlo, al menos no algo que no hubiese dicho nunca. Había sido incluso suave comparado con otras veces, no le había levantado ni la voz. Pero lo cierto es que Harry nunca había llorado delante de él. También, gracias al brillo de la piedra descubrió que el chico tenía unas marcadas ojeras, que ese mismo día no había apreciado en su clase.
Harry por su parte quería que la tierra le tragase. No quería mostrarse tan vulnerable a él, pero ya que más daba. Lo había visto. Al menos no se estaba riendo pero tampoco se atrevía a levantar la vista por si estaba sonriendo o esperando para burlarse de él. No tenía la energía suficiente para discutir con él.
-Va a decirme que le ocurre o espera que use legeremancia- los ojos de Snape brillaron al sentir como Potter se tensaba. Lentamente con los ojos empañados lo miró con temor. -Sabe que no tengo problemas con ello-dijo con una sonrisa burlona.
-Hemos ganado la guerra pero sigo solo- empezó a decir en un bajo murmullo tras quedar todo en silencio- Mis padres murieron, mi padrino murió, Lupin también lo hizo e incluso Dumbledore- volvió a bajar la vista- todo aquel que ha sido como una figura paterna para mi, ha muerto- terminó de decir quebrándosele la voz.
Harry esperó a que Snape se burlara pero no lo hizo.
-Tenía y tiene a sus tíos- y en cuanto lo dijo Harry se rió incrédulo.
-Para mis tíos mi mera existencia era un incordio, mi misión era existir como si no lo hiciese, nunca fueron una figura paterna y ahora simplemente toleran que exista con clara incomodidad- dijo esperando a que le recriminara por quejarse pero no lo hizo.
Snape se mantuvo callado, esperando que continuase.
-Pensé...pensé que al haber sobrevivido podríamos...- tragó saliva- no se, tener una mejor relación. Por mi parte todo había sido un malentendido pero pensé que usted podría verme diferente ahora- dijo Harry con voz temblorosa y al ver que Snape no decía nada se apresuró a continuar- Se que me equivocaba, lo se ahora, así que solo le pido que me deje tranquilo- dijo recuperando su voz.
-Potter, ¿Cree que le odio o que hubiese deseado su muerte estos años?
-Mi muerte no. Al fin y al cabo conocía la profecía antes que yo- dijo con tristeza en su voz.
-¿Por qué cree que le odio?- dijo mirándolo fijamente y con voz dura. Harry al oír aquello volvió a tensarse.
-Bien, es obvio que los Gryffindor no son de su agrado pero también lo es que desde siempre me ha odiado. Ahora se porque, al menos eso lo hace más fácil. Lo sospeché cuando entré en su mente pero se hizo más claro en el pensadero- dijo recordando todas las imágenes que había visto- Soy la viva imagen de mi padre, se todo lo que le hizo y se que cree que soy igual a él.
-Su padre era un ser despreciable al igual que sus amigos- escupió Snape recuperando su odio al recordar su pasado.
-¡Pero no soy él!- dijo mirando a Snape con rabia en sus ojos y antes de que éste pudiera responder a su insolencia, siguió hablando- Yo nunca haría nada como aquello. Ni con mi primo ni con Malfoy ni con nadie haría algo como eso.
-Se parece más a su padre de lo que cree, casi mata al señor Malfoy, al igual que su padre casi hizo conmigo.
-¡No lo soy!- gritó de impotencia- Eso fue un error, yo no sabía lo que hacía ese hechizo- dijo mientras nuevamente lágrimas corrían por su rostro- Usted me ha quitado lo poco que tenía, yo quería a mis padres, los respetaba pero ahora... aunque sigo queriendo a mi padre ya no lo respeto como antes, en cierta forma me avergüenzo por como era en su juventud, por lo que hizo...- dijo apretando los puños- así que no diga que soy cómo él. Me da igual que me odie pero no le vea a él en mi- dijo bajando la voz, casi en súplica.
Snape siempre había sabido que su actitud hacia Potter había sido infantil, pero que podía hacer cuando se parecían tanto y eran de la misma casa. El chico estaba mostrando más madurez que él y no sabía como contradecirlo porque sabía que eran dos personas diferentes. Aunque hasta ahora desconocía que sus palabras hubiesen herido tanto al chico, nunca lo consideró.
-¿Me culpa por que le mostrara la realidad Potter?- dijo divertido Snape.
-¿Sabía que la forma de mi Patronus cambió?-Dijo Harry ignorando la pregunta de su profesor.
-¿Y que es ahora?- preguntó sin intentar ocultar su curiosidad, aunque pensaba que probablemente sería un perro por su padrino o un lobo por Remus.
-Una cierva- susurró Harry mirando los ojos sorprendidos de su profesor para después irse, sin esperar su contestación.
Harry ya había dicho prácticamente todo lo que sentía. Se sentía algo más ligero, al haberse quitado una carga pero también había descubierto que una parte de él había esperado encontrar en Snape un aliado, un adulto en quien confiar y apoyarse, así como había hecho en su padrino, Remus o Dumbledore.
Todas las esperanzas que hubiese podido tener habían muerto con la conversación con Snape. Todo iba a seguir igual entre ellos, él ya no iba a albergar la esperanza a algún cambio. Solo le quedaba un año en Hogwarts podría soportarlo.
