Harry no había dormido bien esa noche. Se avergonzaba por la conversación que había tenido con Snape y en cierta forma le preocupaba haberse ido de la lengua demasiado.
Había comprobado su horario nada más despertar para confirmar que tenían 2 horas de pociones casi al final del día. Por desgracia si antes se sentía incómodo por su profesor, ahora no sabía como tratarle. No estaba preparado para verle. No después de haberle confesado algo tan íntimo, al menos para él.
Que la forma de un patronus cambie solo se podía deber a una cosa, al menos que Harry supiera, desconocía si podía deberse a otros motivos. Pero ese único motivo coincidía con lo que él había sentido. El impacto emocional que tuvo la verdad de Snape, de todo lo que había hecho y era, fue lo que sin duda hizo que su patronus cambiase. El odio y el desagrado que una vez sintió por su profesor sin duda fue reemplazo por un gran respeto y admiración, más que el que tenía por su padre y se sintió una vez más protegido.
También le preocupaba Hermione. Sabía que tenía que compartir asiento con Malfoy y que todo había sucedido desde que vio a Hermione en aquel estado, lo que le hacía pensar que Malfoy si había tenido algo que ver. Desde entonces, Harry no le quitaba los ojos de encima. No veía que el chico hubiese cambiado, aunque ahora estaba más solitario que antes, puesto que la mayoría de los Slytherin y del resto de casas parecían temerle.
Ahora él también era objeto de burlas y miradas cargadas de odio. En cierta forma, pensaba que se lo tenía merecido por todos esos años que había estado burlándose de ellos pero también le daba pena, al fin y al cabo le miraban así por haber sido mortífago. Harry desconocía los motivos que le habían llevado a unirse a ellos pero, después de conocer la verdad de Snape y de Sirius en aquella ocasión, sabía que a veces no todo era lo que parecía y que las apariencias engañaban. Sentía que en el caso de Malfoy había algo más, sobretodo si tenía en cuenta su comportamientos los dos últimos años y su estado físico desmejorado, marcado por bolsas y ojeras, así como una mayor palidez. Sin embargo, su conducta hacia ellos era la misma de siempre. Así que simplemente había optado por vigilarle.
-Chicos, no voy a ir a clase de pociones- susurró Harry.
-¿Por qué, te encuentras mal?- Harry se sintió tentado de mentirle a Ginny pero al final negó con la cabeza.
-¿Entonces por qué?- preguntó Hermione cruzándose de brazos.
-Tuve una discusión con Snape anoche, no me apetece verle.
-¿Fue cuando me fui?- Harry asintió.
-Pero has tenido muchas discusiones con él, Harry. Este es nuestro último año, no deberías desaprovechar las clases y más si quieres ser auror.
- Es solo una clase Hermione, nada más.
-De hecho, creo que yo también debería saltármela, podríamos ir a Hogsmeade con la capa o algo Harry- dijo Ron suplicante.
-Ni lo sueñes Ronald, si lo haces mama se enterará- la cara de Ron era de pánico, tragó saliva.
-Está bien, iré.
-Harry, sigo pensando que deberías pensarlo mejor. Aún estás a tiempo, pero si al final no vienes te pasaré los apuntes, aunque espero que vengas.
-Gracias Hermione, te prometo que iré a la siguiente.
Ginny se fue a la clase de cuidado de criaturas mágicas antes de despedirse de Harry en los pasillos con un beso sutil. Hermione y Ron se dirigieron a pociones.
Cuando estaban preparando la poción del día, Snape rompió el silencio que reinaba en el aula.
-Weasley, ¿podría decirme donde está Potter? -Preguntó Snape y Ron se puso pálido.
-N-no lo se
-¿Espera que crea que no sabe donde se encuentra su amigo Weasley?- dijo mirándole fijamente- ¿Qué hay de Granger, sabe algo?
-Dijo que estaba indispuesto, seguramente algo le sentara mal- dijo Hermione maldiciendo a Harry por tener que mentir una vez más por él.
-Asegúrense ambos de decirle que está castigado, lo quiero en mi despacho a las ocho de hoy.
Ron se giró a ver a Hermione y movió los labios sin emitir sonido para que los leyese.
"¿Qué va a hacer harry ahora?"- eso fue lo que Hermione entendió.
Hermione no le contestó, ella ya se imaginaba que algo así pasaría. Snape siempre molestaba a Harry en todas las clases, claramente iba a notar su ausencia.
Por otra parte, tenía que concentrarse en la poción, esta vez se había asegurado de que Malfoy la ayudara, no quería regalarle puntos a Slytherin y ella no llevarse nada, siendo que ella era la que hacía el trabajo. Malfoy en realidad no la estaba ayudando demasiado pero al menos había ido él a por los ingredientes y los había colocado ordenadamente por la mesa. Aún así, no se había fiado y había comprobado que los ingredientes fueran los correctos.
Al final de la clase, nuevamente su poción había sido la mejor y la de Ron la peor, que dado que había faltado Harry le había tocado hacerla solo. Por suerte, esta vez y a regañadientes el profesor Snape le había dado puntos a Gryffindor y Slytherin. No obstante, se habían quedado igual porque Ron había perdido otra vez 5 puntos para su casa.
Hermione, al igual que el resto de la clase estaba limpiando los ingredientes restantes de la mesa cuando de repente Malfoy la agarró del brazo izquierdo, bajándole la manga.
- Deberías arremangarte para no mancharte ¿O es que te da miedo enseñar lo que eres, sangre sucia?- dijo Malfoy, toda la clase se giró sorprendida.
-Suéltame Malfoy- dijo forcejeando pero él la agarró con más fuerza.
-¡Debería estar aquí, yo mismo vi cuando te lo hicieron!- dijo un Malfoy confuso mientras rápidamente le echaba un vistazo a su otro brazo, para no ver nada.
-¡Suéltala, estúpido hurón!- Dijo Ron apuntándole con la varita.
-Señor Malfoy, que es lo que está haciendo- dijo Snape con claro desagrado en su voz.
Malfoy la miraba sorprendido pero estaba muy confuso. Ella misma lo había escrito en su diario y él sabía que había sido justo en ese brazo. De hecho, había comprobado el otro y tampoco estaba. Así que no escuchó a su profesor de pociones cuando habló, solo vio que estaba justo detrás de Hermione tiempo después.
-Suelte a la señorita Granger- dijo mirándole fijamente hasta que Malfoy pareció reaccionar y la soltó- Malfoy, está usted castigado, mañana a las 8.
Todos los que estaban en clase se sorprendieron, nunca había castigado a Malfoy y lo había merecido muchas veces. Más aún, había defendido a una Gryffindor en su clase.
Luna que estaba esperando a Nott fuera había sido testigo de toda la situación y decidió entrar.
-Gracias, profesor Snape- dijo Hermione pero no obtuvo respuesta.
Snape simplemente giró sobre sus talones y salió de la clase como siempre hacía, aunque más enfadado de lo normal. Había querido hablar con Potter y no se había presentado, lo de Malfoy había sido la gota que colmaba el vaso. El mismo sabía muy bien lo que suponía cargar con una cicatriz o marca no deseada, por lo que la conducta de Malfoy lo enervó. Si él no había sido capaz de entenderlo por su cuenta tras la guerra y lo sucedido, él iba a hacer que entrara en razón.
-¿Estás bien Hermione?
-Si, Luna. ¿Pero por qué estás aquí?
-Oh, tenía que hablar con Nott- dijo sonriendo.
-Yo tengo que irme, ¿Me acompañas Ron? tenemos que buscar a Harry.
-Ah, sí pero seguramente esté ya en clase- dijo Ron y Hermione le pegó un codazo antes de salir apresurada por la puerta.
-Malfoy, No deberías haber hecho eso- murmuró Luna mirándole.
-¿Y a ti que te importa?
-Le molesta más de lo que crees- dijo simplemente antes de salir del aula con Nott de la mano.
-Maldita sea- se quejó Malfoy, tirando la silla del aula de una patada, fulminando con la mirada a los pocos presentes que quedaban.
Hermione y Ron le habían contado a Harry lo del castigo con Snape pero tampoco había ido, de hecho no había bajado a cenar y le había pedido a Ron que le subiera algo. Era la última clase que tenían de pociones durante la semana, Harry esperaba dejarlo correr hasta aclarar su mente. De forma que, ya hablaría con él cuando pasara el fin de semana. Se disculparía por no haber ido al castigo, sería castigado de forma más severa y lo cumpliría. Simplemente no quería enfrentarse a él ahora, necesitaba desesperadamente que llegara el fin de semana e ir a Hogsmeade a pasar un rato bebiendo cerveza de mantequilla o pasar el día con Ginny.
En otra habitación, Malfoy estaba despierto esperando a que Hermione escribiese en su diario, pero lo único que había escrito eran unas palabras que había tachado. Malfoy intentaba ver que era lo que había debajo pero le era imposible descifrarlo.
Era la tercera vez que dejaba el diario en su medita para irse a dormir y que se volvía a levantar para comprobar si Hermione había escrito ya, pero no lo hizo.
A las 4 de la mañana le venció el sueño. Ese día Hermione no actualizó su diario.
...
-Potter, salga- dijo Snape irrumpiendo en la clase de transfiguración.
-Pro-profesor Snape, estoy en clase ahora- dijo Harry rápidamente mirando alternativamente a Snape y a McGonagall.
-No me podría importar menos, salga- ordenó.
-Severus, le pediría que me explicase la situación, esta es mi clase.
-Disculpe McGonagall pero el señor Potter se saltó mi clase ayer y no asistió al castigo- dijo Snape fulminando a Harry con la mirada- Para estar tan indispuesto si asistió al resto de las clases, ¿no es así?- y la sonrisa de Snape se hizo visible.
-¿Es eso cierto, Potter?
-Bueno.. si, pero después me encontré mejor por eso asistí al resto y.. luego me sentí peor por eso...-pero Harry no terminó la frase ante la mirada incrédula de McGongall y la mirada de Hermione que decía claramente: "Te lo dije".
-Vaya con él, Potter.
-Pero profesora, esta clase es importante.
-Estoy dispuesta a hacerle una tutoría si lo precisa. Ahora salga.
Snape sonrió con una sonrisa llena de autosuficiencia y Harry solo pedía que la tierra lo tragase. Para más inri, Snape le puso un brazo alrededor de los hombros cuando salieron de clase, lo que le envió un escalofrío por toda la espalda. No hizo falta preguntar a dónde iban. Sabía que irían a su despacho e inevitablemente no pudo evitar recordar aquella vez que lo salvaron Ron y Remus cuando le pilló con el mapa del merodeador. No obstante, sabía que ahora nadie iba a poder salvarlo, se había metido en este embrollo el solo, no habían escusas.
