Ron y Hermione habían esperado a que saliese Harry, habían intentado escuchar lo que pasaba dentro pero no pudieron oír nada detrás de la puerta, Severus al parecer había lanzado un hechizo silenciador. Sin duda se sorprendieron cuando Harry salió sonriendo. Más tarde, lo entendieron, había conseguido un mejor trato por parte de una persona a la que había empezado a apreciar. Sin embargo, estaban preocupados por las clases de oclumancia, incluso más que el propio Harry, quien parecía olvidar por momentos que había hecho un trato con el diablo.
-Por cierto Harry, ayer Malfoy en la clase de pociones intentó exponer la cicatriz de Hermione- dijo Ron en voz baja.
-¡Ron! Quedamos en que no le dirías nada.
-Se iba a enterar igual en cuanto vaya al comedor, es mejor que se lo digamos nosotros-dijo algo asustado observando a Harry quien se había detenido.
-¿Qué es lo que hizo? ¿Es eso cierto Hermione?- preguntó mirándola.
-Si pero no importa, yo me ocupo-dijo intentando sonreír pero Harry parecía no escucharla.
Ron y Hermione siguieron con paso rápido a su amigo quien salió por el pasillo acelerando su paso para llegar al Gran Comedor. Hasta hacía unos momentos estaba extremadamente feliz por la conversación que había tenido con Snape y de golpe y porrazo toda esa alegría había desaparecido siendo sustituida por la rabia. Porque nadie merecía tratar así a su amiga, a alguien que consideraba como su hermana. Más sabiendo lo que ella había sufrido.
Cuando vio a Malfoy con su pose de autosuficiencia perdió el poco autocontrol que le quedaba, lo obligó a voltearse estirando de su brazo y antes de que pudiese quejarse le pegó un puñetazo derribándole al suelo.
-Que sea la última vez que le pones la mano encima a Hermione.
-¿Y si lo hago qué Potter?- al escucharlo Harry hizo levantarse a Malfoy, estirándolo del cuello de la camisa.
-Por si no lo recuerdas, gracias a mí tu y tu madre están aquí- dijo mirándolo fijamente.
-Oh si, gracias San Potter-dijo irónicamente- no te lo pedí, no te debo nada- dijo apartándole la mano de un manotazo para después colocarse bien la ropa.
Antes de que Harry pudiese abalanzarse de nuevo hacia Malfoy, Ron lo apartó.
-Harry, no merece la pena.
-Pero Hermione, se lo que es para ti...
-No me importa, lo superé hace tiempo- insistió. Malfoy miraba la situación divertido- Malfoy, es hora de que madures, ya no tenemos 11 años.
-Yo no soy el que se amedranta y esconde una cicatriz-dijo con malicia.
-Yo no la escondo porque me avergüence que los demás la vean, lo hago para no verla yo. ¿Tu puedes decir lo mismo Malfoy?- la miró con furia contenida- Mírame a los ojos y dime que no te avergüenzas de la marca que tienes en el brazo- le retó pero no dijo nada.- Lo suponía- y se dio la vuelta yendo a zancadas a su mesa.
-Vamos Harry- dijo Ron estirando a su amigo.
Al poco los murmullos volvieron a llenar el Gran Comedor pero Malfoy salió sin probar bocado en cuanto el trío de oro se sentó en la mesa. No podía evitar sentirse identificado con las palabras de Granger, él tampoco quería ver la marca oscura que permanecía en su brazo, aunque fuese más tenue con la caída del señor oscuro era un recuerdo constante. Le daba igual que los demás la vieran, al fin y al cabo todos en ese colegio sabían lo que había hecho, quien era y había sido. No admitiría nunca que le daba envidia que ella pudiese ocultarla de forma tan fácil. Draco lo había intentado una y otra vez de mil formas pero nada conseguía esconderla, la magia residual que permanecía la impedía desaparecer y odiaba a su padre por ello. Había sido marcado por su culpa, había esperado que se pudriese en Azkaban para que su madre y él estuviesen lejos de él pero tampoco había tenido suerte en eso.
Muchas veces le habían dicho que era un cobarde, pero eso es porque no conocían a su padre, él si había sido un maldito cobarde. Un cobarde por no ser capaz de arraigarse completamente a sus creencias ni abandonarlas, un cobarde por haber estado ligado no una sino dos veces al mismo psicópata por miedo. Él era el que sin duda había llevado a su familia a la decadencia en la que se encontraban. Y ahora el mismo tenía que seguir siendo el mismo Malfoy orgulloso clasicista para no ser tachado de hipócrita, ya tenía bastante con los adjetivos que le rodeaban. Se preguntó entonces si la capacidad de alzar muros y fachadas sería también un rasgo Slytherin viendo como su madre y Snape lo habían hecho, sobretodo su padrino. Al igual que hacía él ahora.
Draco se sentó en un banco de mármol viendo como algunos niños de primero iban de aquí para allá ajenos a todo lo que les rodeaba. Le gustaría ser ellos, volver a empezar de nuevo el colegio, elegir sus acciones por primera vez, su vida sin duda ahora sería diferente y no estaría marcado, probablemente hubiese sido capaz de hacer algún amigo sino hubiese sido atado a las costumbres familiares, ahora eso era lo único que le quedaba y no servían de nada con el apellido familiar sumido en la desgracia. Envidiaba a esos niños que se juntaban independientemente de sus casas y con un suspiro reunió las fuerzas que necesitaba para dirigirse a sus clases.
...
Ron y Harry llevaban toda la tarde intentando hablar con Hermione pero allá donde iban, se levantaba y se iba. La habían perseguido por los terrenos de Hogwarts, por la biblioteca, en la sala de los menesteres y ahora estaban en la sala común. En realidad, era tontería que se escondiera porque con el mapa del merodeador la encontraban en seguida.
-Hermione, ¿sigues enfadada?- preguntó Ron temeroso pero únicamente recibió como respuesta un incómodo silencio.
-Estás siendo muy infantil, tampoco fue para tanto, se lo merecía- dijo Harry ganándose una mirada llameante de Hermione.
-¿No fue para tanto? ¿Crees que no puedo cuidarme sola? Te dije que estaba bien.
-Lo se, pero eres como una hermana para mí, no pude contenerme.
-Te lo dije, y aún así me ignoraste- dijo mirándole fijamente- lo que hizo no es nada del otro mundo, sigue siendo Malfoy, el mismo de todos los años, no me afecta.
-Lo se, lo siento- dijo en un intento de apaciguarla.
-Y tu Ron, te dije que no se lo contarás, que yo me encargaba- le reprochó.
-Se iba a enterar igual, no entiendo porque no querías-
-Me es indiferente Ronald, era mi decisión. Mía no tuya. No lo vuelvas a hacer.
-Lo siento- dijo haciendo caso a las miradas y gestos que Harry hacía a espaldas de Hermione.
Hermione suspiró.
-Está bien, coger vuestros apuntes y empezar a hacer los deberes. Habéis perdido un montón de tiempo siguiéndome.
-Aún hay tiempo, la mayoría no son para mañana-repuso Ron.
-Hay que llevar las cosas al día, es nuestro último año.
-Aún no puedo creer que nos obligaran a volver a Hogwarts. Tanto Harry como yo tenemos las plazas para auror.
-¿Te gusta entrar por enchufe?- repuso indignada.
-No es enchufe cuando derrotas a un señor oscuro maniático que tenía atormentado al mundo mágico. De algo tenía que servirme todo eso.
-¿Tu también Harry? En serio, hacer lo que queráis. El día de mañana no vengáis a buscarme.
-Oh vamos, te buscaríamos independientemente, no podemos sobrevivir sin ti.
-Y por eso mismo, vas a hacer los deberes Ron.
Sin nada más que objetar los chicos a regañadientes sacaron sus cosas y empezaron a hacer las tareas. Al menos por hoy la contentarían. Hermione una vez terminó de hacer los deberes, sacó su diario y comenzó a escribir la entrada del día, furiosa con ella misma por no haber podido el día anterior poner en palabras cómo se sentía.
Draco había visto como el diario brillaba en su mochila por la tarde, cuando acabaron las clases. Había conseguido añadir un encantamiento que le avisará con un tenue brillo cuando Granger escribiese algo, porque se negaba a desarrollar alguna especie de TOC. Dejó sus deberes de lado y abrió el diario, sonriendo al ver la nueva entrada, justo en la parte de atrás dónde estaba el borrón de la anterior vez.
¿Cómo se supone que se le hace frente a un cúmulo de sentimientos contradictorios? ¿Cómo se puede hacer frente al odio o al temor cuando hay un resquicio de amor que amenaza con tumbarlo todo? ¿Cómo odiar con todo tu ser a alguien a quien quieres? ¿Cómo odiar tan profundamente como te odian? ¿Cómo olvidar a quien creías haber hecho? ¿Cómo olvidar a alguien que quieres desde hace tiempo? Sí, son demasiadas preguntas, todas rondaron mi cabeza ayer y hoy pero también se que sus respuestas no van a aparecer en ningún libro, se que nadie tiene las respuestas pero espero encontrarlas algún día. Odio sentirme así, lo complica todo más. No se que hacer con respecto a él. De hecho, desde el fin de la guerra por primera vez no se hacer con respecto a muchas cosas.
Al menos Harry va arreglando las suyas, puede que consiga la relación que quiere con el profesor Snape No creo que alcance la figura paterna pero quizá si un mentor, quizá ocupe el puesto que tenía Dumbledore antes de morir. Snape para Harry es el último vínculo a sus seres queridos.
Y yo en ese punto solo busco olvidar los horrores de la guerra y encontrarle sentido a mi vida.
Si hay algo bueno que resaltar hoy es que me siento mejor conmigo misma, de alguna forma me siento un poco más liberada. Inesperadamente Malfoy ha ayudado y ni siquiera se ha dado cuenta ni lo pretendía. Me pregunto que pensaría si lo supiese. Se que trataba de avergonzarme pero he podido desahogarme.
Leer sobre la muerte de Dumbledore solo le trajo una punzada de dolor y el recuerdo vino a su mente sin poder evitarlo. Llegados a ese punto Malfoy no se consideraba un cobarde porque él no era un asesino, eso lo tenía claro pero se sentía culpable por no haber hecho nada, por perder el tiempo intentando convencerse de algo que no era. Sabía que su padrino lo había hecho por él y que Dumbledore quien se estaba muriendo en ese entonces se lo había pedido pero eso a Draco le daba igual, porque sabía cuánto le había costado hacerlo a Snape. Se dio cuenta después.
Lo único que sacó en claro es que Hermione estaba enamorada e inesperadamente no era de Weasley, porque sin duda no se odiaban. Parecía que tenía mal de amores y un amor imposible bañado en odio, tal como él. Al final se parecían en más cosas de las que creía y eso le hizo sonreír. Aunque no podía pensar quien podía odiar a una heroína de guerra, seguramente esa persona era estúpida.
Malfoy se sentía un poco confuso pero el sentimiento de haber ayudado a Granger lo alegraba, aunque ni siquiera sabía como lo había hecho, sus intenciones claramente no habían sido esas. El hecho de haberla ayudado sin que nadie lo supiese le dio una idea. Quizá podría ayudar a los demás, sin que lo supieran. Eso le ayudaría a aligerar su carga y era totalmente compatible con mantener su fachada. El problema es que las personas a las que más les debía era a las que supuestamente más odiaba, lo cual iba a hacer su trabajo mucho más difícil porque apenas conocía a esas personas. Quizá no era una buena idea después de todo y la soledad ya comenzaba a volverle loco.
