Sintió un bulto encima de sus mantas. Al principio pensó que podía ser el cansancio, pero luego, cuando trató de buscar el origen de su peso, se dio cuenta que Judai estaba acurrucado a su lado. Trató de pensar en como había pasado todo eso, e incoscientemente, se rió de la situación.
Estaba tan dormido, que no quiso despertarlo; pero también, quería cubrirlo con las mantas para que no tuviera frío, además de que el desubicado no tenía playera puesta, y lo hacia sonrojar, pero eso ya era algo aparte.
Judai se volvió a girar, quedando muy cerca de él, y Yusei no sabia que hacer, pero intentó mantenerse al margen del otro chico. Luego pensó que quizá Judai, tuvo alguna pesadilla y él no se había dado cuenta, entonces se tiró a su colchon para dormir con él. Sonrió ante ese pensamiento.
¿Y si Judai se estaba acostumbrando a dormir con él?
No sabía muy bien que hacer, pero se quedó mirandolo, aun no amanecia, asique se dio el gusto de dormir otro poco más.
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Dormir con Judai, que era demasiado caluroso para lo que él estaba acostumbrado, le estaba sofocando, pero no se podía sacar la manta gruesa de encima suyo por miedo a moverlo, sumandole que el chico se desparramaba por media cama, siempre acurrucado como un niño pequeño a él.
"Judai es como un niño pequeño", pensó Yusei, su cabeza empezó a divagar en cosas sin sentido, pero eran curiosas. Nunca le había preguntado la edad, al parecer, ese dato estaba siendo demasiado irrelevante para él, sin embargo, lo único que podía pensar, era que Judai era mucho más grande que él en edad.
Tecnicamente hablando, sí lo era.
Judai se removió en su lugar de un lado a otro, y luego se quejó un poco con palabras initeligibles.
—¿Uh? — dijo, apenas abriendo sus ojos, levantó su rostro, encontrandose con los ojos cobaltos, luego sonrió ampliamente—. ¿Yusei? Hola, siento molestarte en tu colchón.
Yusei negó, extrañamente, no podía sentirse molesto por eso, en otra ocasión si le hubiera pasado. El de pelo castaño se levantó medio dormido para incorporarse desde su lugar, finalmente, el chico de pelo azabache podía liberarse. Luego fue su turno de sentarse, y tallarse un poco los ojos.
Parecian dos personas que estaban reflexionando de algo en el medio de una habitación semi-oscura.
Hasta que finalmente, fue Judai quién decidió hablar:
—Prepararé el desayuno—se rascó la cabeza.
Yusei se sentó a su lado. En un instante, los dos cruzaron sus miradas, y obtuvieron una conexión instantanea, tuvo la necesidad de tocar la pierna de Judai, ante la rigidez del otro chico que enseguida se habia relajado.
Sus pieles se volvieron interesantes ante el tacto. Yusei tenía mucha curiosidad sobre eso, y Judai no tenía objeción alguna. Se sonrojo cuando los dedos del de pelo azabache se ahuecaron ante su rodilla, no era un agarre fuerte, pero tampoco fue liviano. Los ojos azules cobaltos no dejaban de maravillarse ante la piel blanca de Judai, que ya la había visto muchas veces, pero esto... esto algo más íntimo. Se sonrojo también al darse cuenta que su amigo estaba igual.
Sacó su mano.
—Yo... l-lo siento... —no sabía ni que decir para disculparse. A Yusei no le gustaba el contacto repentino, y él estaba haciendo lo contrario.
—N-no, tú no — Judai tampoco sabía que decir, se puso de pie, y le extendió la mano a Yusei para ayudarle a levantarse.
Éste lo tomó, y se levantó, pero Judai le esquivó la mirada y se dio cuenta que quizá, se sentía algo incomodo. Fue una sensación rara, y generalmente, Yusei no era una persona que pudiera insistir en disculparse, asique dejaría que la tensión se enfriara para que la confianza que se estaban teniendo, no se perdiera.
..
El desayuno fue tranquilo, Judai comentaba alguna que otra cosa, pero luego, el silencio se hacía presente. De repente, Yusei tuvo una gran ocurrencia para romper ese hielo entre ellos.
—Judai-san, ¿crees que antes de irnos, podriamos visitar a Yugi-san?, si mal no recuerdo, su tienda de juegos debería estar por aquí, ¿no? — terminó su último bocado de tocino, y apoyó su tenedor en el plato para tomar un poco de zumo.
Judai abrió grande los ojos, y su boca se ensancho hacia arriba.
—¡Oh! Si, si, ¡Es una buena idea Yusei! Podríamos ir ahora —se exhalto como un niño pequeño, parecía emocionado. Eso era bueno, y Yusei sintió como suya esa sonrisa.
Pero, se sonrojo de nuevo al recordar como se sentía la piel del de pelo castaño, e intentó sacudir la cabeza ante eso.
—Quizá, me pueda dar ese duelo que nos prometimos — comentó, se levantó para tomar su plato, Judai lo imitó pero con el suyo, y lo miró ante ese comentario.
—¡Es cierto! Yugi se pondrá feliz — Judai le sonrió calidamente, como si lo anterior, hubiera sido borrado, los dos caminaron hasta la cocina y Yusei se ofreció a lavar los trastos, mientras el dueño de la casa continuaba hablando—. Yugi tiene un mazo increíble...
Y aunque estaba de espalda, se dio cuenta que Yusei estaba sonriendo mientras Judai divagaba sobre el deck de Yugi, realmente se notaba que era su idolo. Un detalle muy importante que había notado Fudo, era que Judai tenía varios posters de Muto Yugi.
En cuanto a Judai, estaba demasiado entusiasmado, pero no por solo volver a ver a su ídolo, sino por ver como sería un duelo entre Yusei y Yugi.
...
Se alistaron para salir, pues después de visitar al duelista legendario, se marcharían para el futuro, asique decidieron ir con la D-wheel hasta tienda "Game".
...
Lo mejor del encuentro, fue que, Yugi aun atendía su tienda, pero su abuelito ya no estaba en éste mundo, y lo lamentaron mucho. Sin embargo, hablaron bastante de sus vidas, además de que tenían que explicarle que hacia Yusei exactamente en el pasado.
En un principio se alarmo, pensando que algo malo podría estar pensando, pero luego comprendió exactamente todo lo que estaba sucediendo. Yugi no era una persona que cuestionará las decisiones de las demás, asique se mantuvo al margen del asunto, le daba risa ver como Judai miraba a Yusei de vez en cuando, o cuando le preguntaba y el chico no respondía por mirar al duelista del futuro. No hizo falta preguntar que ya lo había entendido.
Acepto un duelo con Yusei. El resultado era secreto entre los tres.
Pero se habían divertido bastante. Cuando el sol se estaba poniendo, decidieron marcharse para llegar temprano al futuro. Despidieron a Yugi con un abrazo y promesas de volver a visitarlo pronto. O eso esperaba Yusei...
...
Se sujeto a su cintura con fuerza, y a pesar del casco, apoyó su cabeza en la espalda de Yusei, se sentía tan bien allí, se sentía protegido mientras todo a su alrededor se desvanecia y cambiaba de colores. Ya no vio más a Dominó City, podía ver demasiadas carreteras en el aire, puentes, ríos, muchos edificios altos y luminosos. A lo lejos, el solo estaba cayendo para darle lugar a la noche. Sintió una sensación de ansiedad naciendo de su estomago cuando levanto su rostro de la espalda de Yusei y observó todo lo que podía. Sonrió.
Yusei miró sobre su hombro por un momento. Disminuyó su velocidad, deteniendose en su lugar preferido. Se quitó el casco, y acto seguido, Judai le imitó, luego se bajo y corrió hasta la barandilla del acantilado. El de pelo azabache caminó tranquilamente hasta quedar a su lado, sonrió cuando vio el brillo de sus ojos sobre la ciudad.
—Esto es... — solo pudo formular, pues estaba anonadado con la hermosa vista.
—Éste..., éste es mi lugar en el mundo— Yusei se apoyó en la barandilla apoyando sus codos, y su mentón encima de sus brazos. Judai lo estaba mirando ésta vez, y entendió que su amigo se refería a lo que mencionó en Venecia sobre la mejor vista.
Estuvo de acuerdo sin embargo. La vista y Yusei... los dos. No podía negarlo.
Un color carmesí brotó en sus palidas mejillas, e intentó ocultarlo regresando su mirada con la ciudad.
Pero..., Fudo Yusei no estaba ajeno a eso, solo lo miraba de reojo...
