En el Poppo's Time, Judai ya estaba conociendo a Crow. Se estaban llevando demasiado bien entre ellos, y a Yusei le alegró.
—¿Y Jack? — preguntó Judai, el cuervo y él estaban sentados en el sillón del garaje. El de cabellos naranjas los había esperado con unas latas de cervezas y algo de comida de recibimiento, aunque él no sabía que volverían pronto, y menos que menos, que Judai estaría allí.
—Agh, Jack está en la cafetería aun — respondió negando de un lado a otro. Yusei compartió la mirada cuando llegó junto a ellos, había ido a la cocina a buscar más cervezas, una botella de agua para él, y comida—. ¡Como sea! ¿Entonces puedes ver espíritus? — le preguntó curioso. Él ya sabía algo por Yusei, pero antes de irse de Neo Domino, deseaba saber conocerlo más.
Judai sonrió ante la pregunta.
—Claro que sí. Puedo hacerlos reales...
—... cómo Aki— completó Crow, mirando a Yusei.
—¡Oh! Yusei me ha contado bastante sobre ustedes, me alegra que apoyen a Aki en todo. No la conozco, pero estoy seguro que debe ser una duelista genial.
—Y lo es — Crow abrió otra lata de cerveza y la bebió.
—No lo dudo — Judai se irguió sobre el sillón, e hizo lo mismo que Crow, antes de eso, le ofreció a Yusei, pero él no acepto, no tenía ganas de tomar.
—Ruka también tiene los mismos poderes — luego comentó el dueño de los pájaros, Judai lo sabía por Yusei también.
—Debería buscar a Jack, ¿no? — intervino Yusei, que recién había vuelto a hablar.
Crow se puso de pie, y vio la hora.
—Lo iré a buscar, en unos días nos iremos, y aun no terminó sus maletas. Yo debo ir donde Martha — les sonrió a ambos, a Judai que aun seguía en el sillón, y a Yusei que se había sentado en una silla aparte. Les guiñó el ojo—. Nos veremos en la semana.
Los otros dos lo saludaron levantando la mano, el muchacho bajó la cortina del garaje y se fue. Yusei se movió de la silla al sillón, y cerró los ojos. Estaba muy cansado al igual que Judai, y en unos días tenía que reincorporarse a su trabajo, por suerte, mucho de ese trabajo, lo hacía en su casa, pero a veces, tenía que ir a supervisar, además, que le faltaba titularse como científico, pero ahora estaba de vacaciones de la universidad.
Por otro lado, pensaba en cómo ayudar a Judai, ya que él le había expresado seriamente que quería aportar económicamente, obviamente tenía algunos contactos que le debían favores, y seguramente no sería difícil hacer que el chico espiritual apareciera legalmente en los registros de la ciudad.
—Yusei — los ojos de Judai estaban algo colorados del cansancio, los pensamientos de Yusei se desvanecieron en el aire, éste lo miró fijamente, estaba preocupado por el tono algo decaído de Judai —. No te ofendas, pero estoy muerto.
—Si, yo también— Yusei se puso de pie —. Si quieres, date una ducha, el baño esta arriba al lado de las habitaciones, usa la mía — le ofreció amablemente.
Judai se puso de pie.
—Sí claro — el de pelo azabache se levantó para ir a buscar algunas toallas secas, por otro lado, Judai tomó ropa limpia, y se fue a donde le indico Yusei.
El futuro científico apagó las luces de la parte de abajo y aseguro las puertas, luego subió. Ya su compañero se estaba duchando.
Quedo algo decepcionado por Jack que no había venido a conocer a su amigo, pero de todas maneras, estaba seguro que pronto tendría que volver a verlo, pues las fiestas estaban cerca y ellos —Crow y Jack—, prometieron estar antes de irse a empezar sus vidas como corredores profesionales.
Fue a preparar su habitación para Judai mientras tanto, entonces su amigo salió del baño, y Yusei no disimulo mucho al verlo, aunque éste, tenía una playera sin mangas, y unas bermudas cortas. Le sonrió cuando sus ojos se encontraron.
—Ya está lista la habitación, voy a estar en la cocina revisando algunas cosas antes de acostarme— el de pelo azabache tenía una mano apoyada en su escritorio, allí llevó todo su peso, honestamente, no deseaba ocuparse, pero tenía que hacerlo.
Judai puchereo un poco.
—Entonces..., ¿no dormirás aquí?
La pregunta le hizo acelerar sus pulsos cardiacos. No estaba equivocado al pensar que Judai se estaba acostumbrando a dormir con él cada vez que lo veía. Y la cara del muchacho..., tampoco era algo a lo que podía negarse. Negó con la cabeza mordiéndose el labio.
—¿Realmente deseas que me quede aquí contigo? — preguntó con sinceridad.
El de ojos cafés se tardó un poco en responder mientras se quitaba la toalla de su hombro.
—Sí — sus ojos se oscurecieron debajo de su flequillo húmedo. A Yusei no le sorprendió la respuesta, solo deseaba escucharlo por su propia voluntad, sin embargo, no pudo evitar ese sentimiento de hormigueo que recorría por su cuerpo, como cuando eres un niño pequeño y algo que vas a hacer te emociona tanto.
Ya no tenía dudas con respecto a Judai tampoco.
—De acuerdo, iré solo por un momento, y vuelvo — se aseguró, Judai asintió, Yusei le quitó la toalla de sus manos, y caminó hasta la puerta, se detuvo antes de cerrarla—. Oh, y mañana, iremos a ver a Martha, ¿recuerdas que te conte?
—¿Huh? Sí — Judai sonrió—. Claro que sí, hombre.
Yusei asintió con una sonrisa y luego cerró la puerta.
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La habitación de Yusei era bastante fría, no se había dado cuenta de pedir otra manta más, se acurrucó por debajo de las sábanas. Dio unas vueltas sobre la cama, pero ya se había hartado, asique se puso de pie y salió a buscar a Yusei, que estaba en la cocina con su laptop, tipeando algunas cosas.
El de pelo castaño apareció delante de él.
—¿Judai? — Yusei miró la hora y se había olvidado—. Uh, lo siento — bajó la tapa de la laptop y se puso de pie—. Se me paso la hora.
No sabía cómo disculparse con el chico.
—N-no, está bien — Judai miró a su amigo, que empezó a caminar hacia la habitación—. Solo venía a pedirte una frazada — sus mejillas se tiñeron de carmín —. Es que, tu habitación...
—Lo olvide—se llevó una mano a su cara, su palma chocó directamente en ella —. Ven.
Yusei se acercó a Judai y le tomó la mano para volver a la habitación, de su ropero saco una gran frazada color roja, y la estiró por toda la cama. Luego cerró la puerta, y se cambió su ropa delante de Judai.
El de pelo castaño no pudo evitar volver a sonrojarse, solo atino a sentarse en la cama y a esperar a que su compañero se quiera acostar, en eso, el de ojos azules apagó la luz y se encaminó a la cama, le pidió a Judai que se acostara.
Éste se puso de espaldas a él, mirando a la pared, Yusei le dio la espalda a Yuki.
—Buenas noches, Yusei — le dijo con suavidad.
—Buenas noches, Judai-san.
Pero el castaño no podía dormirse, no cuando a sus espaldas, estaba Yusei, que por cierto, no dejaba nada a la imaginación, y ésta vez, no pensó mucho, se volteo y enrosco sus brazos por la cintura del de pelo azabache. Se preparó mentalmente para que Yusei lo sacase..., pero eso no paso.
Fudo le devolvió el gesto, apretando sus manos, incluso pegando su espalda en el pecho de Judai. Fue una sensación rara y única, fue agradable. Ya no se sentía como un secreto el hecho de que los dos se gustaban, y los dos se dieron cuenta de esto.
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