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En realidad, cuando Judai tuvo esa tos, ya sabía lo que significaba, pero no se lo iba a decir a Yusei. No deseaba incomodarlo de esa manera, sin embargo, la voz de Yubel insistía una y otra vez con lo mismo.
—Si te vas a enfermar cada tres meses, deberías decirle a Yusei lo que te pasa Judai.
—Pero yo puedo con esto, además, en el mundo real, no es posible que alguien se diera cuenta — le respondió en su mente. De camino de la casa de Martha a la casa de Yusei, mantuvo su conversación mental con Yubel.
—Judai... no seas idiota — le regaño.
Judai estaba por gritarle a Yubel sin darse cuenta, pero el viento y la silueta de Yusei que sostenía en frente lo frenaron justo a tiempo, y luego, Yubel desapareció.
Suspiró; desde que se había fusionado con Yubel, su condición humana y espiritual se volvieron fuertes, con grandes cambios incluso hormonales, con ciertas ventajas como la curación física, pero también, se había convertido en un ser mitad hibrido, viniendo de un demonio, pues su hora de apareamiento había llegado. Esa tos significaba que estaba en su pre-celo, y no se extrañó, pero de tanto tiempo sin convivir con muchos humanos, o el poco tiempo que lo hacía, olvidaba esos detalles. Para su suerte, si no existían personas como él, podría estar tranquilo, además que había aprendido a esconder su olor en esos momentos.
Pero ahora las cosas cambiaron, y se sentía culpable de que Yusei creyera que estaba enfermo por el cambio de clima, además que ciertamente, tomar ese jarabe traía esos efectos secundarios, como dejarlo dormir, y levantar aun más temperatura. Estaba satisfecho que su compañero no sintiera su olor... o eso creía al menos.
Cuando llegaron de la casa de Martha, los dos ingresaron a la vivienda.
—Judai, mejor ve a darte una ducha, mientras te preparo un té — sugirió Yusei, cerrando la puerta, mientras el otro, con los ojitos decaídos se tiraba en el sillón.
Que difícil era ser mitad demonio, estar a punto de entrar en celo, tener las hormonas hiper-revolucionadas, y estar con el chico que te gusta en la misma habitación, no era la mejor combinación, y por suerte tenía el poder de abstenerse, pero... ¿Por cuánto tiempo?
—¡Ya voy! — le respondió, apoyando su cabeza por detrás de su nuca. Una vez más tocio algunas veces, y cuando Yusei paso por su lado, se detuvo con el ceño fruncido, captando la mirada de Judai.
—Siento... — hizo ruido con la nariz, como si estuviera aspirando algo. Se activo una alerta mental en la cabeza de Judai —, hay olor a melón, ¿lo sientes? — le preguntó extrañado, intentó perseguir de donde provenía ese olor, entonces el de cabellos castaños se puso de pie.
—I-iré a ducharme — y se fue hacia la parte de arriba corriendo sin dar oportunidad a replicar a Yusei.
—¡Mierda! — maldijo mentalmente, mientras tomaba una toalla y se metía de sopetón al tocador.
—¡Te lo dije Judai! Yusei tiene fuertes poderes espirituales — le respondió su guardián.
—Esto es malo, si se llega a dar cuenta, ¿qué hare? — se empezó a desvestir, y abrió el grifo de la ducha, al menos eso le calmaría un poco el calor del cuerpo.
—Ahora intenta ocultar tu olor Judai, solo te agarró con la guardia baja, te confiaste y lo subestimaste — sugirió Yubel, el otro chico asintió, mientras se apoyaba contra la pared, dejando que las gotas de lluvia de la canilla cayeran por todo su cuerpo y le calmaran ese calor.
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Cuando beso los labios de Yusei, se contuvo demasiado de no tirarse encima de él, y agradeció mucho haberse quedado dormido después de decirle lo que sentía por él, aunque luego tendría que verle la cara tarde o temprano, pero no iba a decirle sobre su condición, y esperaba poder disimularlo por los siguientes días.
N/A: Los capítulos extras solo aportan datos adicionales a la historia para entender otras perspectivas. Ahora sabemos que Judai es omega y entra en celo, pero tiene la capacidad de controlarlo; ¿Será que Yusei es su alfa? Pues, pudo sentir un "olor a melón" según él. Veremos como sigue esto. ¡Gracias por leer!
